Por fin os traigo un capítulo muuuuy especial para mí, en el que va a pasar algo… Bueno, que tenía ganas de escribir. Además, ha sido una alegría volver a saber de Oukyn. Me alegro de que sigas viva y no sabes lo mucho que gusta escribir para gente como tú. Eso de "D'jok y su puta arrogancia (La arrogancia pone) y su rabia y su ganas de quemar el mundo hasta sus mismos cimientos y ver cómo arde" me ha ganado jajaja. Este capítulo va para tí, guapa.

Y, lo siento, pero aún queda para que se alivie esa… Tensión sexual. Pero llegará, ya lo creo ;)

Y nada, lo de siempre. Cualquier idea, sugerencia o petición será recibida con los brazos abiertos.

[Hablaban de sapos y príncipes azules
pero nunca nos dijeron de qué color eran las princesas.
Aunque ahora que te veo así vestida,
no solo tengo la certeza de saberlo,
sino que además,
imagino cómo debería acabar el cuento.

Y no, no empezaría con el típico "Érase una vez"
porque tú no eres una vez,
tú eres todas las veces
y hasta las veces de las veces que no han llegado a ser;
fuiste tú la que hiciste que no fueran
al no ser esa vez que yo esperaba.

Tampoco creo que un beso te despierte,
tú que cada vez que bostezas
perviertes el aire con tu garganta profunda.
Que en cada desvelo humedeces las sábanas
haciendo que resbalen por la seda
los osos polares de tu pijama para adultos.
Tú que te diagnosticas insomnio
si no duermes abrazada,
que no desnudas tus pies de calcetines
si no te lamen la piel antes del sueño.

Tú que casi siempre extravías los zapatos de regreso a casa
de esas veces que llegas antes de las doce del día siguiente
y enfermas a esta ciudad de fetichismo irreversible.
Ignorando que yo me como las migas de pan de tu camino
porque no se puede estar perdido si tú estás cerca…

Ernesto Pérez Vallejo.]

Los días más importantes suelen ser los que uno menos espera, esos que se nos echan encima de golpe. Otros, sin embargo, son como un nubarrón que se ve venir de lejos, que se siente en las palmas de las manos, en la lengua y en la punta de la nariz. Aquel quedaría como un día realmente extraordinario que iba a tener un poco de ambos.

Por supuesto, los mejores días requieren los mejores principios, por eso es que a Tia el sueño la fue abandonando poco a poco y sin prisa en la cama suave y caliente de D'Jok, que era, indudablemente, mucho más suave y mucho más caliente que la suya. Tuvo que reunir toda la fuerza de voluntad con la que contaba para lograr deslizarse fuera de la comodidad que imperaba en aquel mundo aparte.

-D'Jok.

-Mmm…

-Me voy a mi habitación. Ane se preguntará dónde he estado.

D'Jok la miró a través de sus ojos soñolientos. La miró, ceño fruncido y pelo alborotado, y empezó el día riendo, como debe ser.

-Estás encantadora recién levantada.

Ella resopló y se levantó con los zapatos en la mano.

-Vuelve a dormir y no despiertes en unos cuantos siglos, idiota.

-Y de un humor excelente, además.- bostezó, incorporándose.

Se sentó en la cama a tiempo de ver al sol escapar por su puerta.

Eran exactamente las siete de la mañana y él tenía mil cosas que hacer. Por suerte, D'Jok se levantaba de mucho mejor ánimo.

Tia, por el contrario, decidió nada más deslizarse con sigilo al interior de su cuarto que lo mejor sería meterse un par de horas más entre las sábanas. Ane dormía, afortunadamente, y ella decidió imitarla hasta que el despertador sonó. Contra todo pronóstico, su compañera no la sometió a ningún interrogatorio. Estuvo demasiado ocupada parloteando sin parar mientras se vestían, y Tia, como de costumbre, se preguntó como era posible que se le ocurrieran tantas cosas que decir nada más levantarse. Quizás se dejaba la lengua en modo pausa durante la noche y al despertar retomaba la conversación – más bien el monólogo – en el punto en el que lo dejó, como Sherezade. Divagó sobre el tema sin escucharla mucho y asintiendo de vez en cuando, hasta que la pregunta llegó cuando ambas estaban en el baño. Ella se lavaba la cara y Ane se cepillaba el cabello. Y no es que fuera una pregunta. Una afirmación, más bien:

-Anoche llegué a las dos y no estabas.

Tia se quedó quieta durante un instante, con el agua filtrándose entre sus dedos sobre el lavabo. Fue suficiente para saber que estaba atrapada. Mentir nunca sería lo suyo.

Por eso, decidió atajar con la verdad.

-Estuve hablando con D'Jok.- tomó la toalla sin mirarla y se secó.

Por supuesto, Ane ya lo sabía.

-No me despertaste al llegar.

-No, dormías como un tronco. Pero fue muy temprano.

Definitivamente, no contaba como mentira.

Ane no añadió nada.

Ya lo sabía.

Sonrió para sus adentros. Porque además de ser buena en el fútbol, la chica era buena para ver cosas. Normalmente, antes que los demás.

[Si va a ser un día lluvioso
no hay nada que podamos hacer para cambiarlo.

Podemos rezar porque venga el sol,
pero eso no detendrá la lluvia.]

No todo el mundo empezó la mañana con tanta paz. Más bien al contrario, en el despacho de Adim la tensión se podía cortar con un cuchillo. Cierto hombre inmenso y enjoyado que se hacía llamar Lord Primus había decidido ir a verla. Y ella, mujer con carácter donde las haya, trataba de usar toda su paciencia para no abalanzarse sobre la mesa y pegarle con su propio bastón, lo cual no habría resultado muy diplomático. Crispó los dedos bajo la mesa.

-Le repito, presidenta, que estoy dispuesto a tomar medidas legales. ¡Su incompetencia no tiene límites!

-Y yo le repito que estamos haciendo todo lo posible por solventar los retrasos que dificultan la celebración del torneo, de ahí la decisión de jugar los partidos de la fase de grupos en los estadios locales.

El hombre se inclinó hacia delante, y fue como si un gigante amenazara a un niño.

-¿Y qué ocurrirá cuando lleguen los octavos de final y el estadio no esté construido? ¿Se paralizará la Copa? ¡Ja! ¡Deje de jugar con los aficionados, señora! Lo que ellos quieren es fútbol, y yo estoy dispuesto a ofrecérselo.

Adim le miró con frialdad.

-No puede hacer algo así. Los jugadores…

-Los jugadores están vinculados al Galactik Football, y Galactik Football es lo que encontrarán en Paradisia. Sabe que no puede oponerse. La multitud se le echará encima…

Ella bajó la vista, pensando, mientras el magnate la observaba con avidez. Estaba entre la espada y la pared. Podía darse por vencida y dejar que se celebrara el Torneo de Paradisia, o negarse a las amenazas de Lord Primus y arriesgarse a ser objeto de las represalias de los aficionados, que, por otro lado, tendrían lugar antes o después. Era cierto que la Liga había quedado ya suficientemente desacreditada. Y como ella misma solía decir, situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas.

Torció la boca.

-Lo pensaré.

Y suerte que no vio la sonrisa en la cara de Lord Primus, o tal vez se habría echado atrás.

-En cualquier caso los partidos ya programados siguen en pie. Estoy harta de ser yo siempre la que diga "no".

Lord Primus asintió, como un animal que se relame.

-Por supuesto, presidenta.

Una vez más, el rico se sale con la suya.

[Es sólo una chispa, pero es suficiente para hacerme seguir adelante.
Y cuando está oscuro fuera, y no hay nadie alrededor,
sigue brillando.]

Así pues, tras una sesión suave de entrenamiento a fin de no desgastarse demasiado y guardar un par de cosas en las bolsas de viaje, la nave de los Snow Kids partió pilotada por Clamp hacia Unadar. El encuentro contra las Rykers se disputaría a la mañana siguiente, por lo que Aarch decidió darles instrucciones precisas y establecer la nueva estrategia. El equipo necesitaba reinventarse.

D'Jok les explicó brevemente lo que había sacado en claro – juego aéreo, despliegue veloz en la defensa, máximas tentativas de gol – antes de darle paso al míster, no sin un vitoreo por medio de Mark y el aplauso de los chicos.

-Gracias, D'Jok. Espero que mañana todos esuchéis a vuestro capitán.- "Ya se asegurará él de hacerse oír", murmuró Micro-ice por lo bajo ganándose un codazo de su amigo. Aarch le ignoró y mostró un esquema del campo.

– Ya sabéis que he tenido que readaptar las posiciones a fin de reconstruir nuestro juego.- señaló las marcas que correspondían a los números 2 y 10. -Thran, te quiero en la última línea, con una defensa zonal y alejado de las bandas. Ahí necesito a Ane, corriendo por los laterales e iniciando la construcción del juego.- ambos asintieron y pasó hacia el 6 y el 4. – Debemos prescindir de líbero ahora que no está Mei, por lo que Mark pasará de volante a mediocampo defensivo. – él abrió la boca, pero el entrenador le interrumpió. – Sé que estás acostumbrado a un juego ofensivo, pero te necesito ahí, ¿de acuerdo? Tia, tú abandonarás el mediocampo externo y la apertura por bandas. Sigue surtiendo de balones aéreos, pero desde ahora eres mediapunta.- ella asintió, tomando notas rápidamente. – Coordina el ataque aprovechando huecos libres, reparte fútbol, crea juego en absolutamente todo el campo. Sé que es un trabajo exigente, pero podrás hacerlo. Recuerda todo lo que hemos trabajado. - el hombre la miró con total convicción antes de pasar al 3 y al 9. – Micro-ice, tú procura moverte como puntero, desde las bandas y en diagonal: remata a distancia y dale velocidad y movilidad al balón. Y D'Jok seguirá siendo nuestro ariete. Debes capitalizar cada mínima oportunidad para marcar. Busca remates potentes y juego aéreo, ¿ha quedado claro?

Había quedado clarísimo, porque había una seguirdad férrea en los ojos herrumbrosos de Aarch y porque los Snow Kids estaban dispuestos a morder ese partido y todos los que vinieran por delante. Artegor les miró, apoyado en la puerta. Y sin que nadie le viera, sonrió. Eso era fútbol.

-Ahora podéis iros. Y recordad, hemos entrenado duro para esto. Tened en mente todo lo que hemos practicado en los entrenamientos, y, sobre todo, id a soprender.- puso énfasis gesticulando con las manos. – Sorprendedme a mí, Snow Kids.

[El destino está llegando, lo sé.
El tiempo se acaba, tengo que marcharme.

Aquí y ahora, bajo el estandarte de los cielos, soñamos en voz alta.

Vive o muere, la historia continúa adelante.]

El estallido resonó en todas las calles colindantes. Era la señal que estaban esperando. Sonny Blackbones no necesitó hacerle ningún gesto a Corso. Ambos echaron a correr como un resorte y atravesaron a toda velocidad las callejuelas que les separaban del foco exacto, pasando a través de la multitud que huía en dirección contraria entre gritos de pánico. La población de Génesis no estaba acostumbrada a los desastres.

-¡Allí!- exclamó Corso esquivando a una mujer asustada. Le señaló a la pequeña presa que con tanto ahínco habían perseguido durante días.

El felino pareció comprender lo que se avecinaba, pues huyó de los dos encapuchados, escurriéndose por travesías estrechas hasta llegar a un callejón sin salida. Estaba acorralado.

Con una sonrisa triunfal, Sonny se retiró la máscara.

-Siempre había querido saber si era verdad que los gatos tenían siete vidas. ¿Y tú, Corso?

Por toda respuesta su compañero disparó una red sobre el animal. Éste la sorteó y trepó por la pared, donde, con un chirrido metálico, se transformó en un robot. Un robot que abrió la boca, y dejó escapar una mina.

Sonny y Corso retrocedieron. Esa sí que no se la esperaban.

Los cazadores habían sido cazados.

[Somos los campeones, amigo mío, y seguiremos peleando hasta el final.

Somos los campeones.

No es momento para los perdedores,
porque somos los campeones del mundo.]

Las horas se fugaron rápidas como golondrinas hasta la mañana siguiente. La excitación se palpaba en el ambiente, incluso en el aire sucio de Unadar, ese que obligó a los jugadores a enclaustrarse en el hotel. Sentada frente al ventanal de la habitación de alguno de los chicos, ella no prestaba demasiada atención a lo que decían. Él se acercó y se sentó a su lado. Se miraron, se hablaron con sonrisas y se tocaron con las pupilas.

-Entonces vamos a ganar, ¿no?- dijo finalmente D'Jok.

Tia sólo rió y sacudió la cabeza.

Con todo, la multitud se agolpaba para entrar en el estadio. En casas, bares e incluso oficinas las televisiones se encendían para retransimir el mayor espectáculo conocido. El Galactik Football.

Cómo no, de manos de los amos indiscutibles: los Snow Kids, que, con los nervios ascendiendo por la garganta, calentaban en el vestuario.

Tia se deslizó en su uniforme como dejándose abrazar por un viejo amigo. Se deleitó pasando los dedos por la tela azul y blanca y casi aspiró el aroma de la pasión, el deporte rey, la adrenalina, el retumbar de los aficionados poblando las gradas.

Ane medio temblaba, medio sonreía en un rincón, aunque su miedo se deshizo cuando Thran se acercó y le puso una mano en el hombro.

-Vas a hacerlo genial. Nosotros estamos contigo.

D'Jok hizo lo propio tratando de animar a sus compañeros como mil veces había visto hacer a Rocket. Se aclaró la garganta y dejó que estos se volvieran hacia él. No le costó. Hacerse escuchar era algo que le salía casi solo.

-Bien, este es el primer partido de la temporada y creo que no necesitáis que subraye lo importante que es. En toda la galaxia, hombres, mujeres y niños nos observarán, preguntándose si realmente los Snow Kids merecieron llegar donde lo hicieron. Hoy, vamos a demostrarles que sí, vamos a demostrarles que es posible, que nuestro sueño no ha terminado, que sólo estaba empezando. Vamos a demostrar de qué madera están hechos los campeones. – les observó con ojos ardientes y esa intensidad poderosa que desprendía. Estiró la mano. – Eso es lo que somos. Campeones que no se cansan de escribir su nombre en la historia. ¡Hagamos de este equipo una leyenda!

Todos gritaron con júbilo y estiraron sus brazos hasta hacer un montón con sus manos.

-¡Go, Snow, go!- exclamó Tia.

-¡Go, Snow, go!

El rugido ensordecedor de los aficionados les acogió cuando ascendieron al centro del campo, con las Rykers frente a ellos, grandes y temibles.

D'Jok saludó con un gesto de la cabeza a Kernor, pero en sus ojos se reflejaba una superioridad tan insultante que hizo rugir a la portera.

-Deberías probar con los caramelos de limón, a ver si te aclaran la garganta. - Micro-ice sonrió y Mark, a su derecha, le dio en el brazo.

-Será mejor que no las cabrees o te darán una patada en el culo.

-Tratarán de hacerlo de todos modos.- el chico se encogió de hombros.

Antes de caminar hacia sus posiciones, Tia le dio un apretón en el brazo a D'Jok y se acercó a su oído.

-Vamos a hacerlo como sabemos, ¿eh?

Él asintió, le sonrió con complicidad y se giró hacia Shekmut.

-Adelante, Snow Kids. - murmuró Aarch en los auriculares.

Con el pitido que señalaba el inicio, el balón salió despedido hacia arriba y los dos jugadores se propulsaron hacia él.

El espectáculo daba comienzo.

[Tirabas de mí hacia abajo, pero yo me levanté.

Ya me he sacudido el polvo,
oyes mi voz, oyes ese sonido,
como un trueno, voy a hacer temblar el suelo que pisas.

Tirabas de mí hacia abajo, pero yo me levanté.
Prepárate, porque ya he tenido suficiente.]

Desde el primer momento, quedó claro que los Snow Kids habían salido a darlo todo, pero las Rykers estaban sobre aviso e iban a matar.

Fue el partido más arduo que Tia recordaba, aunque su la posesión del balón estuvo siempre a favor de su equipo. No fue nada fácil.

Sin embargo, últimamente se había producido un cambio de mentalidad en ella y en ese momento fue cuando se hizo evidente. Llevaba meses fraguando. Al fin la llama había prendido, y la chica salía a brillar.

-¡Vamos, más rápido, Mark, hacia las bandas!

Quedaban diez minutos para el fin de la primera parte y aún no había señal de gol, pero ambos equipos habían llevado ya a cabo varias tentativas, especialmente los de Akillian.

Mark arrebató el balón con una entrada a una jugadora que amenazaba con internarse en el área. Con rapidez y precisión, corrió varios metros antes de pasárselo a Tia, quien esquivó a tres Rykers en el centro del campo antes de darle un pase certero Micro-ice.

-¡Así me gusta! ¡Velocidad y dinamismo! ¡Dadle movilidad al balón!

Micro-ice sorteó a una oponente y reunió todas sus fuerzas para disparar a portería.

Kernor fue veloz. El balón no llegó a la red.

-Mierda.- masculló el chico.

-No pasa nada, lo estáis haciendo bien.- animó el míster. – Seguid así.

-El gol está a punto de llegar, lo huelo.- añadió Artegor.

D'Jok y Tia se acercaron a su compañero. El primero le dio una palmada en el hombro.

-Sigue intentándolo, colega. Aunque seas malo puedes tener un golpe de suerte.

-Golpe el que te diste tú contra el suelo al nacer.- Micro-ice le empujó y su amigo le rodeó el cuello con un brazo para hacerle de rabiar mientras la chica les sonreía y ponía los ojos en blanco.

-Dejaos de juegos, el único que importa es el que está teniendo lugar aquí, ¿recordáis?

Caminó de vuelta a su posición después de revolverle el pelo a Mice y añadir: – Buen disparo, la próxima vez imagina que la portería es la cabeza de D'Jok.

-En tamaño se aproxima…

La conversación se interrumpió cuando Kernor sacó el balón. Reunió todo su fluido y, de una patada, lo lanzó al extremo contrario del campo, donde lo recibió Shalmel, que avanzó hacia la portería. Mark trató de arrebatarle el esférico, pero con un magistral caño le pasó a Shekmut. Tia apareció a su derecha y la presionó peligrosamente, de modo que dribló a la Snow Kid hasta que Thran se interpuso en su camino y corrió en la dirección contraria para pasársela a Mark.

-¡Pases cortos y precisos, llenad el espacio!- exclamó Artegor.

Mark obedeció y con un pase en corto mandó el balón a Tia, ésta a Micro-ice quien a su vez se lo devolvió a Mark y él a Ane, que subió por la banda para pasárselo de nuevo a Tia. De este modo sortearon a las cuatro jugadoras concentradas en el centro del campo y la rubia corrió hacia el área. Con un regate esquivó a las dos defensas y continuó adelante, imparable.

-¡Vamos! ¡Hacia la portería!- la voz de míster sonó potente.

Una de las defensas apareció frente a ella, con su estatura monumental, obligándola a parar en seco. Reaccionó rápidamente y dio un talonazo hacia atrás, recibiéndolo Mark. Él tocó el balón para Ane, quien estaba en el centro del campo y ella, sin dudarlo, elevó con un potente pase aéreo.

D'Jok vio su oportunidad de oro. Reunió el Espíritu y de un salto se elevó más de veinte metros sobre el suelo. Chutó con la zurda directo hacia el centro de la portería.

Kernor intentó parar el poderoso remate gracias al Aullido Metálico, pero fue incapaz y la pelota se internó entre los palos rasgando el aire.

El capitán de los Snow Kids se dejó caer sobre el campo mientras se producía un estallido de júbilo a su alrededor. Aarch lanzaba gritos ininteligibles y sus compañeros corrían a celebrarlo junto a él. Con un gesto cargado de altanería, saludó a su afición para girarse finalmente a Kernor y encogerse de hombros, esbozando una sonrisa burlona, antes de que Mice saltara sobre su espalda eufórico.

En ese instante, el pitido marcó el descanso.

[Tengo la mirada del tigre, bailando a través del fuego,
porque yo soy una campeona y tú vas a oírme rugir.

Alto, más alto que un león,
porque yo soy una campeona
y tú vas a oírme rugir]

"Si en la primera parte vimos cómo la balanza cedió en último término hacia el lado de los Snow Kids, nos encontramos ahora ante una segunda parte electrizante, cargada de ritmo, en la que las Rykers han dejado salir su carácter más colosal y competitivo…", retransimitía Callye Mystic.

Efectivamente, pese a que el gol supuso un subidón de adrenalina para los de Akillian, también puso sobre aviso a sus rivales. Así, el partido acabó por equilibrarse de nuevo. Concretamente, en el minuto veintiuno tras el descanso.

Ane, con una increíble finta, pasó el balón a Thran, pero Shekmut reaccionó con una entrada brutal que le tiró al suelo, haciéndose esta con el balón. La castaña se acercó a toda velocidad a auxiliar a su compañero; no obstante el árbitro no señaló la falta. Mark salió al paso de la jugadora, quien dejó ir la pelota hacia Shalmel, que apareció a su derecha. Ésta, mediante al Aullido Metálico, disparó a portería. Ahito reaccionó rápido y rechazó el balón envuelto en Espíritu, pero la delantera de las Rykers le pegó de rebote y, con una vaselina, la pelota entró limpiamente.

El portero golpeó el suelo frustrado al tiempo que la afición de las Rykers se alzaba, triunfante.

"¡Menudo giro de los acontecimientos! ¡Las Rykers igualan el marcador…!"

D'Jok maldijo y pateó el suelo, y la risa de Kernor resonó como un chirrido a sus espaldas.

-¡Vamos no pasa nada, no pasa nada!- Tia pasó junto a Mark y Micro-ice y les dio en la espalda. – El partido no ha terminado.

Pero se tornó más difícil a cada minuto. Los Snow Kids estaban agotados a base de tratar de embatir la férrea defensa de sus oponentes, que metieron máximo voltaje al encuentro. Ambos equipos trataban de avanzar hacia el área y ambos veían completamente ofuscados sus intentos.

La rubia resopló, exhausta, y alzó la vista al marcador. Quedaban cinco minutos.

-Liquidemos este partido…- masculló.

-¡Atacad, Snow Kids! ¡Juego ofensivo! ¡Desarmad su defensa!

Ane se deslizó por el suelo y logró desarticular un intento de gol de Shalmel. El balón fue directo hacia Thran, que echó a correr tratando de ganar distancia.

-¡Pases rápidos!- instruyó Artegor. - ¡Avanzad!

El chico tocó el balón para D'Jok, que progresó por el campo hasta que dos centrocampistas de las Rykers le rodearon, arrebatándole el balón.

Entonces Mark apareció de nuevo y, ágil, recuperó la pelota para su equipo.

-¡Es nuestra oportunidad, vamos!- exclamó el míster.

Nuevamente una jugadora trató de frenarle, pero Micro-ice corrió en su ayuda. Hizo una pared con el moreno y de nuevo se la pasó a él, que chutó hacia D'Jok. Una Ryker le salió al paso y él le hizo una finta veloz gracias al Espíritu, pasándole el balón a Tia.

Ella había rebasado el medio campo y avanzó tan rápido como pudo, sin parar. Se olvidó del agotamiento y dejó que sus piernas la guiaran a tal velocidad que sentía que le sería imposible parar. Varias jugadoras intentaron detenerla, pero ella las dejó atrás.

-Los demás, despejadle el camino.- indicó Aarch, aferrándose con fuerza al teclado.

La última defensa hizo el amago de arrebatarle el balón, pero Mark y Micro-ice se interpusieron en su camino en un cuerpo a cuerpo impidiéndole moverse. El resto de Rykers subieron al área, en un intento de frenar su avance.

Le habría resultado imposible seguir si D'Jok no hubiera aparecido a su lado, corriendo. Avanzaron el uno junto al otro hacia la portería, envueltos en Espíritu y recorriendo los metros que les separaban de Kernor. La táctica fue efectiva, pues cuando una jugadora se acercaba por la derecha Tia le cedía el balón a su compañero y viceversa si el ataque se efectuaba por la izquierda. Así dejaron atrás a todas las rivales hasta estar solos frente a Kernor.

-¡Ahora, chuta!

D'Jok, con el balón bajo el pie, miró un instante a su compañera y en lo que dura un pestañeo acordaron sin palabras. Ella se alejó y el chico disparó con todas sus fuerzas hacia los palos. Kernor se lanzó a por el esférico, pero no contaba con que Tia treparía a la portería. D'Jok no intentaba marcar, solo ponerle el balón a ella. Habían conseguido engañarla.

Con una tremenda chilena, la rubia encajó la pelota en los palos. Kernor golpeó el suelo con rabia y un rugido ensordecedor se extendió por las gradas como pólvora.

-Gooooooollllll de Tiaaaaaa- exclamó Callye Mystic completamente fuera de sí.

-¡Impresionante, Tia!

Sus compañeros corrieron a abrazarla, victoriosos.

-Espectacular gol de la número 4 de los Snow Kids gracias a la asistencia de D'Jok.- retransmitía la periodista pelirroja. – Una jugada memorable en colaboración con su compañero que ha pillado a Kernor absolutamente desprevenida.

Micro-ice, Mark y Thran le hacían reverencias arrodillados en el suelo mientras Ane bailaba a su alrededor. Tia sonrió y entonces D'Jok se acercó a ella. Asintió despacio con la cabeza.

-Bien hecho.

Ella se giró hacia él.

-El mérito es de ambos, capitán.

D'Jok inclinó la cabeza, y entonces estiró la mano. Tia se la estrechó. Mirándole.

El partido había terminado.

"Sin duda, ha sido la pieza clave del partido. Profesionalmente, la admiro. Es una jugadora de raza, una futbolista nata, con una técnica y un olfato especiales y un impresionante dominio del Espíritu. Pese a no ser muy corpulenta, está dotada de una agilidad que puede resultar favorable en un cuerpo a cuerpo. Sus rivales tienden a infravalorar su capacidad, lo cual suele ser una ventaja para ella; pasamos por alto que en las últimas Copas siempre se mantuvo dentro del grupo de los cinco máximos goleadores, quizás debido a que compañeros como Rocket, Micro-ice, Mark y especialmente D'Jok han recibido constantemente una atención mayor. Desde el primer momento Tia pareció sentirse mucho más cómoda organizando en juego desde el centro del campo y surtiendo a sus compañeros de balones que desempeñando un papel ofensivo, en el que habría destacado sin esfuerzo, como Aarch por supuesto sabe…"

Warren charlaba como invitado a Deportes Arcadia.

Los Snow Kids, al fin de vuelta en casa, observaban los comentarios sobre el partido sentados en la sala común. Tia estaba agotada, tranquila y algo abrumada, recién duchada y envuelta en ropa de estar por casa.

-¿Cómo te sientes, jugadora de raza?- Ahito le pasó una mano por el pelo.

-Espero que no se le suba y acabemos teniendo dos D'Joks en el equipo.- Micro-ice miró a su amigo, pero éste le ignoró. – Ten cuidado o te quitará todo el protagonismo.

-Oh, vamos, ya está bien.- la chica, harta, apagó la tele.

Aarch se incorporó y se aclaró la garganta.

-Por favor, no, más charlas no…- masculló Mice.

-Chicos, he de daros la enhorabuena. Habéis jugado como nunca. Ha sido un inicio de temporada brutal y espero que podamos mantener el nivel así de alto el resto del torneo.

-Si todos los partidos son como este, me jubilaré al final de la temporada…- Thran resopló.

-No te preocupes, mañana me comprometo a daros la mañana libre…

"¡Síii!" Los chicos aplaudieron encantados.

-… pero por la tarde seguiremos trabajando.

-Era demasiado bonito para ser verdad.- suspiró Mark.

-No seais quejicas. Y no os acostéis tarde. Ha sido un día duro.- el míster les sonrió. – Que descanséis.

-Buenas noches, entrenador.

Ane se dejó caer en el sillón que antes ocupaba Aarch, observando a los demás tirados en el sofá.

-¿Qué hacemos?

-Yo voy a tomar el aire. Vosotros lo que queráis.- D'Jok se levantó.

-En realidad va a llorar porque hoy no ha sido el centro de atención y está siendo duro para él…- susurró Micro-ice.

-¡Te he oído!

[Some things just make sense

and one of those is you and I.]

En noches como aquella le encantaba salir a la azotea y observar las luces de Akillian recortadas contra el cielo, como estrellas caídas o un pequeño pueblo de esos de cuento. Una ciudad en un desierto de hielo.

El resto del tiempo era bastante difícil escuchar sus propios pensamientos, y había ciertos momentos en los que D'Jok, de pie con las manos en los bolsillos, necesitaba la soledad.

Pensó en el partido, claro, y en Sonny, para no variar, y en los demás, y en Tia. No estaba molesto por la atención que le dedicaban de repente. Ella lo merecía. Habían sido unos meses – unos años, más bien – muy duros para ella. Y por primera vez todo su trabajo se veía recompensado.

Estaba tan ensimismado en sus pensamientos que no escuchó los crujidos de las pisadas en la nieve, a pesar de que los habría reconocido entre mil.

-Vas a helarte aquí fuera, muñeco de nieve.

Ahí estaba, como la materialización de un pensamiento. Imposible no preguntarse si era sólo fruto de su imaginación.

Se giró a mirarla. La chica venía con un abrigo de lana y la videocámara en la mano, filmando su expresión de sorpresa.

-Si Kernor te escuchara, estaría orgullosa.

-No le digas que le he robado el mote.

-Nunca.

La chica se acercó a él y contempló la ciudad.

-No deberías estar aquí solo, podría venir una Ryker con sed de venganza o una fan histérica.

-La fan histérica acaba de hacer aparición, filmándome a escondidas.

Ella compuso un gesto impertinente.

-No te grababa a ti, grababa a tu planeta, que es mil veces más bonito.

-Eso es algo que tiene en común contigo.- le sonrió con sus dientes más blancos que la nieve, esa rara sonrisa sin burla, y Tia tuvo que apartar la vista. Abrió de nuevo la cámara y captó un par de imágenes más del panorama. – Me encanta la facilidad con la que te avergüenzas. ¿Sabes que es un arma a mi favor?

-Yo soy tímida y tú eres un descarado. Entiendo que te resulte extraño.

-Seguro que en otros aspectos no eres tan tímida…

Ella se ruborizó.

-¡D'Jok!

El chico estalló en carcajadas.

-Muy bonito, burlándote de mí.- Tia se cruzó de brazos. – Mereces un puñetazo en el ojo.

-Cuanta violencia. ¿Quieres ser mi guardaespaldas?

-¿Está permitido a los guardaespaldas atacar a sus protegidos?

D'Jok dudó un instante.

-Dudo que entre en el contrato.

-Entonces no.

Apartó la vista de nuevo de él y la alzó al cielo, observando las pocas estrellas que se dejaban adivinar entre las nubes y las naves que cruzaban el firmamento.

-Esto es genial.- murmuró.

-Me gusta salir aquí a pensar.

-¿Es que tú piensas?- Tia esbozó una media sonrisa.

-¿Te refieres a aparte de sexo y fútbol? Un poco.

La chica rió por lo bajo.

-Fuera de broma, a veces me gusta estar solo.

-A todos nos gusta estar solos a veces.- coincidió ella.

Estuvieron en silencio unos minutos, disfrutando de la compañía del otro. Tia notaba su brazo junto al de ella, desprendiendo calor. El estómago le cosquilleó.

-Has hecho un gran partido hoy.- comentó el chico.

-¿No te importa que te "robe la atención"?- preguntó Tia, mirándole de lado.

-No. Estoy orgulloso.

Su voz sonó grave y dejó a la chica sin respuesta, porque esa no se la esperaba. Tragó saliva sin saber bien qué añadir.

-Tú… también has hecho un gran partido.

-Yo siempre, Tia.

Esbozó una expresión de arrogancia, pero por una vez en su vida, Tia lo pasó por alto y no le entraron ganas de pegarle por ello. No. Porque había algo extraño y nuevo en él que nunca antes había visto y que le hacía palpitar el corazón con fuerza.

-No lo habría hecho sin ti.- aseguró ella. Y no hacía falta que lo dijera. Ambos lo sabían.

El chico se encogió de hombros y le dirigió una sonrisa que derrochaba soberbia.

-Kernor nunca hubiera esperado que te pasara el balón, ¿no?- se señaló la sien con el dedo, indicando que la clave estaba en la astucia. – Tú misma me dijiste que soy predecible.

Ahí fue cuando Tia esbozó una sonrisa. No de esas de alegría o broma o cortesía, no. Una sonrisa de las que vienen de dentro.

-Bien jugado, D'Jok.

D'Jok se quedó atrapado en el modo en el que sus labios se curvaron. Y sus palabras fueron como una caricia. Porque ella había dicho su nombre con una dulzura con la que nadie jamás lo había hecho antes.

-Formamos un buen equipo.- murmuró él, mirándole los labios.

Un fuego ascendió por el vientre de Tia, por la garganta, expandiéndose a todo su cuerpo. Y sin pensar demasiado, lo hizo.

Se inclinó hacia delante y le besó, rendida a esa especie de hechizo o corriente eléctrica que alguien había parecido activar.

Tocó sus labios con los suyos, y la respuesta de D'Jok fue inmediata. Abrió su boca, se entregaron en lengua, dientes y labios. Fue un beso de esos que duran horas. El chico rodeó su cintura con las manos, haciéndola derretirse entre ellas. Tia las llevó a su cuello, le acercó más, queriendo hundirse en su boca que ahora era toda humedad y deseo. D'Jok besaba con pasión y con autoridad, sin darle un respiro, haciéndola casi jadear. Rodeándola por todas partes.

Ese beso fue como un terremoto, una sacudida, un relámpago. Una eternidad en la que se entregaron completa e irrevocablemente y prendieron fuego al deseo que llevaba años atrincherándose en torno a ellos, a punto de explotar.

Fue un beso que hizo acabar y empezar el mundo.

Sí, sin duda aquel fue un gran día.