¡Al fin! Una vez acabados exámenes, Selectividad (pruebas de acceso a la universidad) y todo eso, he podido escribir el capítulo 13. Aquí no pasa gran cosa, excepto la llegada a Paraidisia. La acción comienza a partir del próximo, creo.

Ah, muchas gracias a DarkShadows1999 y no dejes de comentar, guapa. Tal y como has dicho, de momento D'Jok y Tia son amigos con derecho jaja. ¡Un beso!

Por cierto, si habéis visto la peli "Doce años de esclavitud" y os ha gustado, os animo a visitar mi fic "12 Years a Slave". Y también hago publicidad de somniloque y su precioso one-shot "Stolen dance". Igualmente bonita la canción.

Un par de aclaraciones, además. Me he tomado la licencia de aportar un par de datos más sobre Paradisia de los que vienen en la serie, por puro interés. Por otra parte, quiero señalar algo importante para todos aquellos no hispanos que lean mi fic, y es que Lord Primus es el nombre que recibe Lord Phoenix en la versión en castellano. Está visto que a los españoles nos gusta cambiar los nombres y hemos trastocado el de la versión original. Repito, Lord Primus y Lord Phoenix son la misma persona, Primus es el nombre en la versión española.

Así pues, ¡allá vamos!


Interlude: holiday

Esa risa, la prisa, este miedo
y esas noches que nunca se acaban.

"No hay acto más suicida que el de quererte a mil destinos de distancia." D.A.

El sol brillaba tan fuerte que por un instante cegó a Tia, obligándole a cerrar los ojos. Suerte que los abrió pronto, o de lo contrario se habría perdido una pequeña maravilla.

Micro-ice tiró la maleta a un lado y corrió precipitado a pisar la arena, clara y ardiente. Saltó sobre ella, con los diminutos granos pegándose a las suelas y saliendo despedidos alrededor con cada movimiento. Los demás se rieron, incluso Aarch (su risa era tan salina como el aire de Paradisia), y la blanca sonrisa de Thran se precipitó tras él. Una sonrisa que brillaba tanto como el pelo de D'Jok y como la piel morena de Mark. Ane se apresuró a unirse y los demás les miraron desde delante de la entrada del astropuerto.

Tia respiró hondo, cerró los ojos, y sintió el olor a mar llenarle los pulmones, y la humedad pegársele en la piel, y la luz brillante de un sol estival penetrar en sus párpados. Escuchó las olas rompiendo en la orilla, la gente gritando y jugando en la playa, el sonido de las gaviotas y las risas de sus amigos. Entonces abrió los ojos y la luz traspasó sus pupilas verdes y las hizo brillar como si el sol se abriera paso entre los árboles. Definitivamente, aquello era el paraíso.

-Venga, Micro-ice, tenemos que ir a dejar las maletas…

-¡Ni se te ocurra quitarte los pantalones! ¡Y ponte las zapatillas!

-¿Qué pasa? ¡Me he cambiado de calzoncillos esta mañana!

-Pues de calcetines no, porque apestan.

-Los calcetines de Micro-ice siempre huelen así, doy fe.

-D'Jok, ¿por qué no coges un cubo y una pala, haces un agujero y entierras la cabeza?

-Nos empieza a mirar la gente…

-No me extraña, con este perturbado dando saltos y desnudándose.

-Creo que eso se llama alteración del orden público.

-Oh, no, ahí llegan los paparazzis.

Aarch suspiró, mirando a Clamp y Artegor, y se llevó una mano a la frente.

-Acabamos de llegar y ya me estoy arrepintiendo…

Clamp masculló un Quién me mandaría a mí, pero su comentario fue ahogado por las palabras de la imponente figura que se acercó a ellos, escoltado por dos hombres.

-¡Al fin!

Todos se giraron a mirarle. Era exactamente como en la holotelevisión. Igual de alto, igual de rico.

-Mis queridos Snow Kids, y el equipo técnico.

-Lord Primus, es un verdadero placer conocerle al fin.

Los periodistas y fotógrafos llegaron en tropel y empezaron a situarse a su alrededor, tomando fotos sin parar.

El entrenador le tendió la mano y Primus la sujetó entre las suyas, con fuerza.

-El placer es mío. No sabes cómo me complace que hayáis aceptado la invitación de acudir a mi humilde morada.- se atusó la barba y les observó con ojos brillantes y codiciosos, que gritaban a los cuatro vientos que aquel lugar de humilde tenía poco. Contempló a los jugadores. – Y estos son los bicampeones. Thran, Ahito, Mark, Ane, Micro-ice, Tia, y D'Jok.

Los chicos saludaron con un asentimiento de cabeza.

-Me muero de ganas de ver si sois tan buenos en el campo como parece.

-Creo que la palabra "bicampeones" habla sola.- repuso D'Jok, arqueando una ceja. Micro-ice le golpeó con el codo y le susurró un "Calla, no querrás que nos eche."

Pero Lord Primus se echó a reír.

-Veo que tu fama te precede, D'Jok. Eres aún más orgulloso de lo que cuentan por ahí. Eso me gusta.- le guiñó un ojos antes de darse la vuelta, dejando al chico con expresión de incredulidad. – Si me acompañáis, me encantaría mostraros Paradisia. Un par de encargados llevarán las maletas a la residencia que hemos acondicionado expresamente para vosotros, no os preocupéis. Seguidme, por favor.

Se abrió paso entre los periodistas, seguido por los de Akillian, que evitaban responder a las preguntas. Les guió hacia una plataforma circular rodeada de una barandilla. Al tomar asiento en los asientos que rodeaban la circunferencia, la plataforma se elevó unos veinte metros.

-Me pregunto cómo soporta el peso de Lord Primus y Aarch juntos.- le susurró Micro-ice a Mark, asomándose con temor por encima de la barandilla de seguridad. – Espero que no se desplome.

-Si hay exceso de peso, siempre podremos tirarte a ti por la borda. Andas algo pasadito últimamente.

Mark le golpeó la tripa antes de levantarse y acercarse a las chicas, que miraban maravilladas apoyadas en el pasamanos.

Los jugadores, Aarch, Artegor y Clamp seguían con atención las explicaciones de Primus, ahogando exclamaciones y soltando comentarios entusiasmados al contemplar cada detalle de Paradisia. La vegetación tropical y las palmeras invadiendo cada recodo, las playas de arena clara, el agua casi transparente que brillaba con un azul turquesa, el paseo marítimo plagado de viandantes y chiringuitos, las hamacas y zonas de descanso frente al mar, las plataformas que penetraban en el agua, las residencias y edificaciones de aspecto modernísimo, las casas acristaladas formando hileras, pequeñas cabañas de madera dispersas aquí y allá, los golfos y cabos en las zonas más rocosas y accidentadas, los gritos y la música que se elevaban en el cielo hacia ellos, y el centro urbano alzándose lleno de edificios, centros comerciales y vehículos.

-Dime que esto no es un sueño.- exclamó Ahito con la boca abierta, mirando a los surfistas cabalgando enormes olas.

-Por una vez te aseguro que estás despierto, hermano. – respondió Thran igualmente impresionado.

-Su planeta es asombroso, Lord Primus.- sonrió Ane.

-Así es, y te aseguro que yo he viajado por toda la galaxia.- el hombre se acercó a las chicas y señaló con su bastón hacia abajo. – El mar que sobrevolamos es el único que existe en el planeta, pero cuenta con un inmenso arrecife de coral. Tres lunas gravitan alrededor de Paradisia, creando efectos poderosos en las mareas.

-Es verdad. Es precioso.

-¿Es muy grande Paradisia, señor?- preguntó Tia.

-En absoluto, es un planeta bastante pequeño, de ahí su encanto. En tamaño se aproxima bastante a Akillian, y cómo él, sólo una pequeña parte de la superficie es habitable, aunque ahí acaban las semejanzas.- sonrió. – El 90% de la vida de Paradisia se desarrollo en torno a su mar, que surgió hace un par de millones de años por el impacto de un asteroide probablemente procedente de Shilo que creo un cráter donde las precipitaciones combinadas con la alta salinidad del suelo originaron la marisma, que regula la temperatura de todo el área costera. Todas las especies animales y vegetales nacieron justo aquí, mientras que en el resto de la superficie del planeta se extiende un desierto que hace imposible cualquier forma de vida.

-Entonces digamos que este mar es un enorme oasis en medio del desierto.- comentó Thran.

-Exactamente, joven. Y las condiciones en dicho oasis son tan excelentes que han permitido levantar toda una ciudad costera de la nada.

-¿Sólo esta zona es edificable?- preguntó Clamp.

-Como digo, las condiciones en el resto del planeta son realmente arduas, pero estamos desarrollando programas urbanísticos para crear nuevos núcleos urbanos en zonas más alejadas. Para dentro de quince años esperamos que aproximadamente la mitad de la superficie de Paradisia sea habitable, y no sólo eso, sino de modo que nos convirtamos en la primera potencia turística y el destino vacacional por excelencia de Zaelion. Un equipo de ingenieros está planificando una serie de mares artificiales en torno a los cuales erigiremos inmensas urbanizaciones. Por supuesto, la ciudad que véis sería en núcleo principal, y se conectaría con el resto de urbes mediante una red de comunicaciones de alta velocidad.

-Todo eso suena muy costoso.- Ane arrugó la nariz. Lord Primus se echó a reír.

-Querida, deberías haberte dado cuenta ya de que en Paradisia el dinero es el menor de los problemas.

-¡Yo tengo una pregunta!

Los chicos se giraron hacia Micro-ice alzando una ceja. El chico estaba de rodillas, asomado por encima del pasamanos.

-¿Cómo es posible que estemos en pleno noviembre y en Paradisia haga más calor que en un horno de asar pollos?

-Siempre relacionándolo todo con comida…- susurró Ahito llevándose una mano a la cara.

-Interesante pregunta.- sonrió Primus.- La inclinación del eje de Paradisia y la localización geográfica de la ciudad en torno al trópico más septentrional hace que la estación cálida se extienda desde los meses de octubre a abril, y que una estación más húmeda y templada se prolongue durante el resto del año, nutriendo de la lluvia necesaria que se acumula en depósitos y hace posible el abastecimiento de Paradisia en los meses restantes.

-¿Entonces en verano no es verano?

-Micro-ice, el verano no es igual en todos los lugares. Su prolongación en el tiempo depende de factores como la latitud, la cercanía al Sol, el eje del planeta…- explicó Aarch. – Que en Akillian los meses menos fríos se extiendan de junio a septiembre no significa que sea igual en todas partes.

-Oh.

-Tú no eras de los primeros de la clase en la escuela, ¿verdad?- Mark le dio una palmada en la espalda.

-No, pero era el amo del recreo.- comentó Thran.

Siguieron sobrevolando la costa, hasta que una exclamación de D'Jok, que no había abierto la boca en todo el trayecto, hizo que se giraran hacia la dirección opuesta.

-¿Habéis visto eso?

Los demás miraron con la boca abierta. Del mar emergían dos construcciones circulares inmensas, una más alta que la otra. Lord Primus se aproximó.

-Ah, mi orgullo y mi alegría. He ahí el Big Arena y el Dom Stadium. Cada uno con la capacidad de albergar a cien mil espectadores, perfectamente evacuables y con todas las medidas de seguridad y la capacidad de hacer del fútbol un espectáculo para los sentidos.

-Espléndido.- afirmó Artegor, mirando con los prismáticos.

Lord Primus se acercó a D'Jok, que estaba apartado del resto, y contemplaba absorto los estadios.

-¿Qué tal está la estrella de los Snow Kids?

-Listo para ganar su Torneo.- el chico se encogió de hombros. – Es para lo que he venido aquí.

-Lamento mucho lo que pasó con tu amiga Mei. Debió de ser duro para tí.

D'Jok apretó la mandíbula, sin mirarle.

-Mei es historia. Ni yo ni el equipo la necesitamos.

El hombro rió y le palmeó el hombro.

-Esa es la actitud de un campeón. Profesionalidad y nada de sentimentalismos. Si te centras en el fútbol llegarás lejos, chico.

D'Jok se atrevió finalmente a sonreírle. Pero Tia, que les miraba desde el extremo opuesto, estaba tremendamente seria.

[Ayer, estabas en mi mente nueve de cada diez veces.
Parecía como si me hubiera vuelto loca.
¿Qué es eso que tienes que manda en mi cabeza?

Cuando te miro a la cara,
puedo asegurar que no vas a pararte
pronto, ni siquiera a reducir la marcha que llevas
.]

-Esto. Es. Increíble.

Micro-ice, al igual que el resto, puso los ojos como platos al observar la residencia de los Snow Kids.

-Si me pagaran por cada vez que hemos dicho hoy esa frase, podría comprarme una casa como esta.- dijo Thran.

La casita blanca de tres plantas con balcones y cristaleras se alzaba asentada en una ladera frente al mar, rodeada de un jardín con palmeras y una piscina situada en el porche de piedra. Se accedía a ella a través de un largo camino de madera iluminado a ambos lados que salía del paseo marítimo, y la alta valla dificultaba la visión desde el exterior. Justo al lado de la residencia se encontraba el gimnasio, con máquinas de última generación y un holoentrenador idéntico al de la Academia.

Artegor entregó a cada uno una tarjeta-llave y una hoja.

-Antes de que os precipitéis al interior y os desperdiguéis por Paradisia, permitidme que os explique brevemente la información. La Residencia dispone de seis habitaciones, una en la baja, tres en la primera y dos en la segunda, y cuatro baños. Las habitaciones ya han sido distribuidas. Tia y Dayane, nada más subir las escaleras, última puerta a la derecha, junto a uno de los baños. Micro-ice y D'Jok, estáis en la de al lado. Mark, Thran y Ahito, puerta izquierda, al lado del otro baño. Nada más entrar está el salón- comedor, abierto a la cocina, el despacho del entrenador en un lateral, su dormitorio y un cuarto de baño. En el último piso encontraréis mi habitación y la de Clamp, por si necesitáseis cualquier cosa. En la hoja que os he entregado disponéis de un plano de Paradisia y del horario de entrenamientos para la próxima semana. Aarch y yo hemos confeccionado una tabla de ejercicios para todos vosotros.- el hombre se detuvo un instante. – Sed puntuales y divertíos.

-¿Ha terminado?- preguntó Micro-ice.

-Sí.

-¡Estupendo!- el chico echó a correr hacia la puerta, seguido de sus compañeros.

Artegor sólo suspiró.

-Definitivamente va a ser un viaje muy largo.

Los Snow Kids entraron listos para inspeccionar cada recoveco de la increíble casa de diseño, deteniéndose extasiados a probar los enormes sillones, encender la holotelevisión y curiosear en los armarios de la cocina.

-¿Has visto nuestro cuarto? ¡Sólo esto debe valer más que todas las casas de Akillian juntas!- Ane se dejó caer sobre su blanda cama, mientras Tia abría los enormes ventanales que ofrecían una privilegiada vista del mar.

-¡Incluso han dejado bombones de bienvenida sobre las almohadas!- exclamó Micro-ice desde la habitación contigua. - ¡Au!- gritó cuando D'Jok le tiró el suyo a la cabeza. – Serás…

Tia y Ane fueron a asomarse al cuarto de Thran, Mark y Ahito.

-¿Os he dicho ya que esto es genial?- preguntó Thran encendiendo el ordenador. – Un modelo de última generación, y el sistema operativo Ulnia 10. ¡Ni siquiera ha salido al mercado!

-Estas camas si que son de última gen…- la voz de Ahito, tumbado en su cama, se interrumpió cuando comenzó bruscamente a roncar.

-Venga, Ane, vamos a deshacer las maletas, estoy deseando ir al centro.- Tia tiró de su amiga.

Clamp, Aarch y Artegor instalaban ya sus cosas, y Mark probaba los más de cincuenta canales del holotelevisor.

-¡Mirad, somos nosotros en Noticias Arcadia!- llamó a D'Jok y Micro-ice, que descendían por las escaleras.

"Los Snow Kids han llegado esta misma mañana a Paradisia, donde el propio Lord Primus les ha ofrecido una visita guiada…

-Vaya, soy incluso más guapo de lo que pensaba.- comentó D'Jok. Micro-ice le pegó con un cojín del sofá.

…Se espera que los Lightnings y los Cyclops lleguen esta misma tarde, mientras que los Shadows y las Rykers ya están instalados. Una de las bajas más sorprendentes han sido los Pirates, que han rechazado unirse al Torneo pese a que Lord Primus ha logrado que se conceda total inmunidad a los jugadores acreditados del equipo tanto fuera como dentro del campo, siempre que respeten el orden público y los derechos constitucionales…"

-Qué raro. Los Pirates estaban especialmente fuertes esta temporada. En el partido contra los Pullsaurs ganaron cinco a cero.- dijo Mark.

-Quizás tiene algo que ver con el endurecimiento de la campaña de búsqueda de Sonny.- respondió Micro-ice.

D'Jok sólo se encogió de hombros, pero en ese momento bajaron Thran y Ahito.

-¿Pero aún no os habéis puesto el bañador?- el defensa llevaba gafas de sol y la toalla echada sobre el hombro. - ¡La playa nos espera!

Bastó para que sus compañeros se apresurasen escaleras arriba.

[Y si el hogar es donde realmente está el corazón,
entonces somos los chicos más listos que conozco,
porque dondequiera que estemos en éste mundo,
nunca estaremos lejos de casa.]

-Ahito, date la vuelta. Empiezas a oler a chamuscado.

-Mmmm…- el chico obedeció a su hermano y, con los ojos cerrados, se volteó sobre su tumbona. Thran, que estaba tendido bocabajo apoyado sobre los codos y escuchando música, sonrió.

El sol calentaba cada centímetro de su piel, las palmeras ofrecían un refugio de sombra, el mar acariciaba la orilla y los gritos de sus amigos llegaban, lejanos.

-¿A qué estáis esperando? ¡El agua está buenísima!- Mark llegó empapado y sacudió el pelo, salpicándolos.

-Muchas gracias, acabo de comprobarlo.- Thran se encogió, pero se levantó para aproximarse a la orilla.

En el agua, D'Jok ahogaba al pobre Micro-ice.

-¡Thran, socorroghghgh…!

-¿Cuándo piensan bajar las chicas?- preguntó D'Jok, chasqueando la lengua, aún presionando la cabeza de Mice. Finalmente le dejó salir, entre toses.

-Andarán por ahí atracando el centro comercial.- respondió Thran. Micro-ice miró a su amigo enfadado, escupiendo agua.

-O comprando un radar a prueba de memos, así les resultará más fácil darle esquinazo a D'Jok.

-Mira, hablando de ellas, por ahí vinen.- Thran hizo visera con las manos, observando a Ane y Tia, que estaban dejando sus cosas junto a Ahito y Mark. La rubia dejó sus sandalias y se aproximó a la orilla para saludar a los otros tres.

-A buenas horas, ya subíamos a comer.- regañó Micro-ice cuando estuvo lo bastante cerca.

-¿Cómo sabes que es la hora? No tienes reloj.

-Me guío por la posición del sol.

-Se guía por el reloj que tiene por estómago. Créeme, si dice que es la hora de comer, es porque es la hora de comer.- D'Jok sonrió con los ojos entornados por el sol y Tia y Thran se echaron a reír. Ane caminó hacia ellos con su fresco vestido bailando alrededor.

-¡Hola, chicos! ¿Os habéis remojado bastante?

-Micro-ice y D'Jok llevan toda la mañana. Deben estar como garbanzos.- respondió Thran, internándose poco a poco en el agua.

-Venid aquí, vamos.- D'Jok extendió la mano hacia las chicas.

-Creo que paso. El agua para los peces, y para los pelirrojos.- respondió Tia con una media sonrisa, cruzándose de brazos.

-¿En qué clasificación entro yo?- preguntó Micro-ice, haciendo reír a Ane.

-¿No sabes nadar acaso?- D'Jok caminó hacia ellas despacio, emergiendo del mar. El agua se deslizaba en gotas por su piel tostada y por los músculos de su torso, y el sol arrancaba destellos escarlata a su cabello. Tia por un instante contuvo la respiración. Se olvidó incluso de responder.

-Apártate de nosotras, te veo venir…- Ane se alejó un poco, pero entonces cuatro brazos la tomaron de manos y pies como si no pesara absolutamente nada. Mark y Ahito habían aparecido a su espalda y, pese a los chillidos de la chica, la tiraron al agua. Tia ni siquiera pudo reaccionar cuando D'Jok la tomó en brazos, dispuesto a imitar a sus amigos. Tia gritó y pataleó, encogiéndose al notar el cuerpo del chico tan frío y mojado contra el suyo.

-¡Para, para, para…!

-Suplícame.- la miró con una sonrisa torcida y su cara peligrosamente cerca, a pesar de que estaban en público y él debería controlarse, pero Tia tenía los ojos apretados y estaba encogida. Las manos heladas de D'Jok le erizaban la piel de los muslos.

-Nunca.

Respuesta equivocada. El pelirrojo se sumergió, manteniéndola apretada contra su pecho. Al emerger a la superficie ella trató de zafarse.

-¡Estás loco!

D'Jok sólo se rió y los demás hicieron lo propio. La ropa de Tia, al igual que la de Ane, se ahuecaba flotando a su alrededor.

-Nos las vais a pegar. En serio. Yo que vosotros no volvería a dormirme nunca más.- la castaña salió del agua con los puños apretados. Tia se apartó de D'Jok y le arrojó agua con fuerza.

-Qué miedo.- Mark hizo como si temblara.

-Yo lo tendría, somos vengativas.- le dijo Tia. Ane trataba de salir tropezándose y con la cabeza alta para mantener un poco la dignidad, pero entonces Micro-ice se arrojó sobre su espalda y su intento se vio frustrado.

[Buenos amigos y una familia.
Ahora tú comprendes
por qué hago las cosas que hago,
Saber que tú también las haces
realmente me alegra.]

Envolvió su piel clara en la cálida toalla, suspirando ante el cambio de temperatura. Aún llevaba la ropa puesta y esta se le pegaba a la piel.

-¿Por qué no te quitas la ropa?- preguntó D'Jok con su maldita sonrisa desvergonzada. Tia intentó pagarle con el mismo descaro.

-¿Por qué no esperas a la intimidad?

Él sonrió aún más ampliamente. Como si fueran dos amigos haciéndose bromas, y no dos personas que realmente deseaban arrancarse la tela entre medias y llegar a la pura piel desnuda. A su alrededor sus amigos se secaban.

-¿Qué?- preguntó Micro-ice girándose hacia ellos.

-Déjale. Le ha entrado agua en los oídos y los tiene taponados.- respondió Thran.

-¿Eh?

-Mejor. Así podremos decir lo idiota que es sin que se entere.- Mark rió, pero Mice le golpeó con la toalla enrollada.

-¡Au!

-No oiré, pero leo los labios.- Micro-ice le sacó la lengua mientras se vestía por arriba Ane retorció su vestido del mismo modo que Tia hacía con su camiseta.

-Me muero de hambre.

-Es por el mar.- le explicó la rubia.

-¿Qué más cosas explica el mar?- preguntó Ahito, ya vestido.

-El sueño, aunque a ti no te afecte.

- Y la estupidez, así que a D'Jok tampoco.- repuso Thran.

-¿Eh?- D'Jok sonrió con su toalla al hombro y la camiseta blanca puesta. Se señaló al oído como si también tuviera tapones.

-Venga, será mejor que nos vayamos antes de que Aarch y Artegor vengan a buscarnos.- Tia rodó los ojos.

-Oh, por ver a Artegor con gorro de baño y flotador me quedaría aquí toda la vida.

Ane tiró de Micro-ice riendo.

-Vámonos. Algún día me agradecerás haberte ahorrado un trauma.

Salieron hacia las baldosas, sacudiéndose la arena, y caminaron en grupo y entre risas de vuelta a casa. Porque juventud y paraíso ligan demasiado bien.

[Porque estamos vivos,
así que tenemos que vivir la vida
al máximo, hasta el final.]

Los siguientes tres o cuatro días siguieron la misma dinámica, aunque cada uno era distinto. En el poco tiempo libre que les dejaba el fútbol lo invirtieron en tenderse en el jardín y nadar en la piscina, disfrutar de la playa, pasear por el centro o ir a tomar algo, ya fuera un cóctel o un helado. Incluso pudieron probar el surf, que era indudablemente mucho más difícil de lo que parecía en televisión

Al llegar la noche estaban agotados. Los entrenamientos se volvieron incluso más duros que en Akillian. Se levantaban a las ocho de la mañana y solían desayunar en el porche, para luego pasar las siguientes seis horas trabajando duro. Comían, descansaban hasta eso de las cinco, y otra vez al trabajo hasta las ocho de la tarde. Su forma física incluso mejoró aún más, y solían hacer primero ejercicios individuales o en parejas, luego técnicos, y un par de partidos al día. Era extenuante. Cada uno tenía además ejercicios personalizados. D'Jok para mejorar su tiro a puerta, Micro-ice su velocidad, Tia su juego aéreo, Ahito sus reflejos…

De modo que el quinto día, viernes por la mediodía, Tia sentía que iba a desplomarse sobre su plato de judías. Clamp, Aarch y Artegor conversaban animadamente, pero los demás parecían tan cansados como ella. Después de comer Mark, D'Jok y ella habían quedado en acercarse a la playa a ver un partido de fútbol, pero pensándolo mejor, quizás se quedaría echándose una siesta junto a la piscina. Suspiró. Desde que llegaron D'Jok y ella no habían estado en ningún momento a solas, sólo como amigos y con los demás. Empezaba a echarle de menos. Alzó la mirada y captó sus ojos clavados en ella, y supo que él pensaba exactamente lo mismo. El chico estiró la pierna y le rozó el tobillo. Tia sintió como si una corriente eléctrica se extendiera por todo su cuerpo. Llevaba días sin tocarla así. Ella le imitó y, armándose se valor, recorrió con su pie la pierna de D'Jok hasta la rodilla. Vio sus manos temblar y supo que él también sentía esa descarga.

-¿Vale, Tia?

Escuchó su propio nombre entre las brumas del anhelo. Dejó caer su pierna y giró el rostro hacia Ane.

-¿Qué?

La castaña, a su izquierda, le sonrió.

-Que iremos al centro comercial a echar un ojo.

Tia parpadeó.

-¿Para qué?

-Alguien estaba dormida en los laureles…- Micro-ice se burló.

-Para la fiesta de bienvenida que ha organizado esta noche Lord Primus en la playa. Los corales se iluminarán y será increíble.

-Oh. ¿En serio?

Ane se echó a reír.

-Tia, ¿en qué planeta vives?

La rubia se encogió de hombros.

-En Akillian.- pinchó un trozo de tomate. - ¿Eso implica arreglarme?

-Sí. Y no dejaré que opongas resistencia.

D'Jok sonrió al escucharlas, a medio camino de tomarle el pelo, pero se contuvo. Porque una poderosa imagen de Tia llevando un vestido dorado y bailando con él acudió a su mente. Y entonces otra más reciente, con un bikini azul que hizo que se le encogieran el corazón y el estómago y tuviera que meterse en el mar entre escusas. Llevaba demasiado tiempo deseándola como para acostumbrarse a la visión de sus piernas desnudas, de su vientre insinuante, de sus pechos firmes y de sus lunares y pecas como para ser inmune. Los demás chicos también habían hecho comentarios al verla, claro. Y él quiso matarlos.

Ella y ese cuerpo que le quemaba deberían estar prohibidos.

[Vas directo a la cima
sin miedo a ser aplastado.
Sabes cuándo tienes que saltar.
Eres tan valiente.]

El frío zumo de mango descendió por su garganta, aliviándole el calor. Estaba sentado entre los chicos en uno de esos chiringuitos del paseo y observaban a los jugadores de fútbol-playa sobre la arena. Aarch, Clamp y Artegor también estaban un par de mesas más allá, profundamente interesados.

Uno de los equipos brillaba con luz propia. Estaba integrado por un par de chicas de Wambas, un joven humano, otro de Xenon, otro del planeta Lambda, una portera del planeta Ryker y un jugador de los Sandmen que les sonaba de vista. El fútbol sobre arena les resultó a los de Akillian un deporte verdaderamente interesante, callejero, dinámico, de espacio más reducido, y, por supuesto, sin fluidos. Pero especialmente atrajo su atención de modo poderoso el chico humano.

Era alto, rubio, con unos profundos ojos grises y una complexión increíblemente ágil. Prácticamente el juego de su equipo se basaba en él. Se movía por el campo con la habilidad de un profesional, y su capacidad técnica sobrepasaba con creces la de sus compañeros.

D'Jok, Micro-ice y compañía miraron con los ojos como platos cómo anotó en tercer gol tras regatear él sólo a todos sus oponentes y hacer un flip sobre la espalda de su compañero Xenon para entonces chutar en el aire a portería. Vítores se alzaron desde los espectadores.

-¿Habéis visto a ese chico?- Thran estaba boquiabierto.

-Es bastante bueno.- reconoció D'Jok.

-¿Bastante bueno?- terció Micro-ice.

-Micro-ice, me has visto jugar a diario. Comparado conmigo es bastante bueno.

-Déjale, es el mayor cumplido que le he escuchado decir en mi vida.- Ahito se echó a reír. – Ese chaval puede estar satisfecho.

-Si yo fuera entrenador, mataría por ficharlo.- aseguró Mark.

-La verdad es que tiene potencial.

A unos metros de distancia, Aarch miraba fijamente al chico correr hacia la portería.

-¿Qué opinas Aarch?- le preguntó Clamp.

-Mmm…

-Es asombroso para un jugador sin fluido. Hacía tiempo que no veía nada así.- dijo Artegor, llevándose el vaso a los labios.

-Mira, ahí están.- señaló Ane. Tiró de Tia hacia la mesa de los chicos, cada una con una bolsa en la mano.

-¿Cómo van?- saludó la castaña a sus compañeros, mientras ella y su amiga tiraban de un par de sillas para unirse.

-Hey.- Thran le sonrió. – Tres a cero, ganando el equipo de rojo. Su delantero es increíble.

Ane tomó asiento entre él y D'Jok, a la par que Tia hacía lo propio entre Micro-ice y Ahito.

-Vaya. Pero increíble.- esbozó una sonrisa pícara mirando al chico rubio. - ¿No crees, Tia?

-Es bueno.- reconoció ella, a la vez que hacía un gesto al camarero para que les sirviera también un par de zumos. Se giró para ver al jugador en plena acción. – Veloz, ágil, juego sutil.

-No me refería a eso, pero gracias por tu valoración.

-Sé a lo que te referías. Digamos que diez.

Ane se echó a reír al recordar su juego de Qué opinas de.

-Rebasa la escala.- tomó los vasos que el camarero les traía.

-¿Habéis comprado mucho?- Micro-ice trató de ojear dentro de la bolsa de Tia, pero ella la apartó sin miramientos.

-Lo suficiente…

-… para arrasar.- Ane dio un sorbo al zumo. – Quién sabe, quizás incluso liguemos con un par de surfistas.

D'Jok casi se atragantó al beber.

-O con el jugador misterioso.- completó Tia.

Micro-ice miró a su amigo, divertido, y sonrió con complicidad.

-Va a ser una noche mágica.

En ese momento, el rubio marcó por cuarta vez justo antes del final de partido. Aarch pagó la cuenta, y entonces se acercó al banquillo del equipo ganador.

[La vida es una autopista, que voy a recorrer.
Cada día es como una zigzagueante carretera.
Mi montaña rusa tiene los mayores picos,
y las mayores caídas.

Hasta donde se puede ver, es increible.]