¡Perdón por el retraso, perdón, perdón, perdón! Entre vacaciones, viajes con amigos, fiestas y el ajetreo propio del verano no he tenido tiempo para escribir, a lo que hay que sumarle el hecho de que este capítulo me ha costado bastante, más de lo que pensaba. Ni la canción, de James Arthur, ni el poema, de Escandar Algeet, ni por supuesto GF me pertenecen. Este chapter me estaba quedando escandalosamente largo, por lo que he decidido hacerlo en dos partes, y el siguiente será como una continuación, ya lo veréis. Hay un nuevo OC que espero que os guste tanto como a mí. Gracias a Niove y Gatonegro por sus reviews, perdonad que no pueda responder más despacio. Muchos besos, y allá vamos. ;)


Impossible

"Puede que el amor sea una cárcel,

pero al otro lado de su alambrada

tampoco está la libertad.

Lo supe desde el primer silencio en que no te vi.

Desde el primer te quiero en que no te tenía." Escandar Algeet.

Hay días que no deberían existir, que no deberían dejarse amanecer, como si el universo se dispusiera en contra. Si D'Jok hubiera sabido la serie de desastres que se avecinaban, probablemente no habría puesto los pies fuera de la cama tan alegremente a eso de las diez. No habría caminado silbando hacia el baño y no se habría inclinado a mirar el mar desde la ventana con esa expresión llena de paz. No se habría sentido el tipo más afortunado del mundo, porque un buen día la vida se tuerce sin que uno pueda hacer nada para evitarlo. Antes o después tenía que suceder, y desgraciadamente, no estaba en sus manos cambiar nada. Fue más bien como una cadena de desdichas, las fichas de un dominó cayendo una tras otra, el aleteo de una mariposa que desencadena un huracán en el otro extremo del mundo.

Todos dormían aún, excepto Aarch, que leía el periódico junto a la piscina, y Clamp. En principio había pensado en ejercitarse por su cuenta hasta la hora de comer a pesar de que tenían la mañana libre (él y sus ganas constantes de trabajar), pero el segundo se encontraba sepultado entre varias cajas de tornillos en la sala de entrenamientos intentando hacer ajustes en el holoentrenador. Así pues, tras un par de tostadas y un zumo, subió a ponerse camiseta, pantalones de chándal y zapatillas, y salió a correr por la playa.

Tras la fiesta de la noche anterior, Paradisia todavía dormitaba, de modo que apenas encontró a nadie en su camino y pudo disfrutar del placer de la carrera. Era indescriptible la sensación del aire fresco en sus pulmones, los músculos de su cuerpo trabajando al unísono, la fuerza de sus piernas propulsándole y llevándole siempre más lejos, más rápido.

Su cuerpo era una máquina perfecta, y él lo sentía en cada movimiento, hasta el punto de perder la noción del tiempo y el espacio. El sol fue cruzando el cielo y la playa y el paseo se fueron llenando de gente que le veía, gente que le llamaba, que le reclamaba y trataba de detenerle. Se interrumpió, jadeando, cuando un grupo de chicas histéricas se interpusieron en su camino. Insistieron en hacerse fotos con él, en que les dedicara una sonrisa, en abrazarle a pesar de que estaba sudando. Trató de ser amable, pero cada vez eran más y más y comenzaban a agobiarle.

-¡Por favor, un autógrafo!

-¡D'Jok, D'Jok! ¡Eres el mejor!

-¡Qué guapo es!

-¡Una foto, D'Jok!

-Lo siento, pero tengo que irme…- intentó escaquearse como pudo, pero era imposible. Hasta que una voz potente llegó a él.

-¡D'Jok, ven aquí!

Se giró. Lord Primus estaba asomado a la ventanilla de su limusina, detenida en la calzada, y le hacía gestos para que fuera con él. D'Jok ni siquiera se detuvo a pensarlo. Había algo en ese hombre que le causaba escalofríos, pero le estaba proporcionando una excusa para largarse. Consiguió llegar hacia el coche y, sin darle más vueltas, se lanzó hacia su interior.

-Por fin.- suspiró, cayendo sobre el asiento.- Arranque.- ordenó como si el chófer estuviera a su propio servicio, y sólo entonces miró a Lord Primus.

-Buenos días, D'Jok. Veo que tu ejército de fans no te da tregua.- el hombre le sonreía desde el asiento de enfrente.

-Sí, a veces pueden ser algo agobiantes.- D'Jok echó un ojo al espacioso vehículo. – Gracias, por cierto.

-No las des. ¿Qué hacías tan solo?- consultó su reloj. – Ya es tarde.

-Salí a correr. Me relaja.- el chico se dedicó a observar el paisaje desde la ventanilla. Le estaban llevando a casa.

-¿No estabas cansado después de anoche?

Él se encogió de hombros.

-No lo suficiente. Supongo que me he levantado de buen humor.

Lord Primus se inclinó ligeramente hacia delante. Había algo en él, en su presencia asfixiante, en su interés por él, que le inquietaba.

-¿Por algo en concreto?

D'Jok no pudo evitar mirarle con desconfianza, ligeramente a la defensiva.

-No, sólo un buen día. Imagino que hay algo en el aire de su planeta que tiene ese efecto.

Primus se echó a reír.

-Sin duda, si hay un lugar feliz en esta galaxia, es Paradisia.- volvió a echarse para atrás. – Espero que esa… felicidad, se prolongue.

No lo deseaba. Por supuesto que no. Pero eso D'Jok no lo sabía.

-Me alegro de que hayas decidido acompañarme, D'Jok, porque hay algo de lo que quería hablarte.

Él alzó una ceja, pero no dijo nada, por lo que el hombre prosiguió. Con cautela.

-¿Has pensado alguna vez en cambiar de equipo?

-¡¿Qué?!- el chico compuso un gesto atónito, incapaz de dar crédito a sus oídos. - ¿De qué está hablando?

-Eres un verdadero campeón, D'Jok, deberías considerarlo. Sería el empuje definitivo para su carrera.

-¡Usted bromea!- él cerró los puños. – ¡Soy un Snow Kid!

-No siempre vas a ser un Snow Kid.- Primus ignoró su tono elevado. - ¿Qué pasará cuando la racha de buena suerte se os acabe, eh? ¿Qué te quedará entonces?

-¡Mis compañeros!- D'Jok se apuntó al pecho. – Y yo mismo voy a asegurarme de que sigamos siendo los auténticos ganadores, aunque tenga que llevar el equipo sólo.

-Amigos y compañeros que no han dudado en marcharse ya. Ni siquiera tu novia dudó en correr a los brazos de otro.

-Le he dicho que no quiero volver a hablar de Mei.

Pero Lord Primus le ignoró y se acercó más a él, sentándose a su lado. D'Jok intentó apartarse.

-D'Jok, eres un verdadero profesional y yo no quiero ver cómo dejas pasar la oportunidad de tu vida por pudrirte en un club que no te valora. ¿O vas a decirme que en los Snow Kids has recibido todo el protagonismo que mereces?

-Yo no…

-Tú estás entre los mejores jugadores de la galaxia, todos los expertos lo afirman. Ya eres considerado una de las grandes promesas de todos los tiempos. No cometas un error, chico. Si dejas pasar esta oportunidad, te arrepentirás el resto de tu vida, cuando seas un don nadie que pudo llegar más lejos que nadie nunca antes y no lo aprovechó.

-¿Por qué no trata de convencer a otro?- D'Jok se cruzó de brazos, pero Lord Primus le sonrió.

-Porque ninguno tiene tu potencial. Te he visto, he visto tu juego excepcional y tus dotes de mando, y creo que nadie más podría guiar al Equipo Paradisia como tú lo harías. Un equipo completo a tu disposición, listo para seguir el camino que les marques. Tú serás nuestra estrella, la pieza que nos falta, nuestro capitán.

D'Jok le observó en silencio unos instantes, con los labios apretados. Desvió su mirada por el cristal y miró el inmenso mar. Y respondió, con tono acerado:

-Lo siento, pero no soy su hombre.

-Oh, sí, yo estoy convencido de que sí.

Pero el chico sacudió la cabeza, harto.

-Le digo que no. Puede guardarse su oferta, ¿cree que no me han hecho más?

-Estás cometiendo un error.

-Lo cometeré con gusto.- desabrochó el cinturón y se dirigió al conductor. – Pare aquí. Quiero bajar.

El chófer miró a Lord Primus desde el retrovisor, pero él asintió.

-Ya le has oído.

El coche se detuvo y D'Jok se apresuró a bajar sin mirar atrás, pero el hombre le agarró de la muñeca.

-Volveremos a vernos, D'Jok, tenlo por seguro.

Él se zafó y se alejó rápidamente. Lord Primus le observó desde su ventanilla cruzar la carretera y perderse en las calles de la ciudad. Entonces hizo una señal al conductor para que arrancara, y bajó la vista hacia su reloj. Tecleó hasta que un holograma apareció frente a él.

-Luc, ponte en contacto con el jefe de laboratorio y dile que lo tengan listo para esta tarde. Está visto que tendremos que hacerlo por las malas.

-Sí, señor.

Para cuando D'Jok volvió a casa, estaba bastante más calmado y el resto del equipo ya se había levantado. Thran, Tia y Ahito miraban expectantes el holotelevisor sentados en uno de los dos sofás. El robot cocinero que habían puesto a su disposición preparaba algo delicioso cuando D'Jok pasó por delante.

-Buenos días.

-¡Eh, Capitán Fantástico!- Micro-ice bajaba sonriente por las escaleras. - ¿Has salido para aliviar la resaca?

-No, para librarme de ti unas horas.- el chico cogió una uva del frutero y se sentó en el sofá libre. – Hacía una mañana demasiado fantástica como para aguantarte.

-¿Cómo puedes levantarte temprano en un día como hoy?- Ahito se frotó los ojos y Tia sonrió.

-Me sentía lleno de energía.- él esbozó una sonrisa brillante. – Necesitaba correr.

-Yo en cambio prefería descansar. Llámame raro.- Micro-ice se dejó caer junto a él.

-Y esa es la diferencia entre tú y yo.

-¿Qué quieres decirme con eso?

-Que puedes conformarte con ser el gracioso del grupo. Como el fútbol no es lo tuyo, está bien tener un cómico al menos.- le guiñó un ojo. – Mientras, yo haré el papel de estrella.

-D'Jok, hazte así, anda.- se inclinó hacia él y le sacudió un poco el hombro, como si le estuviera limpiando. – Se te ha caído la modestia.

-Gracias.- le revolvió el pelo. – A ti el talento.

Micro-ice hizo el gesto de ir a estrangularle, pero Tia resopló.

-Sois tal para cual, ¿lo sabéis?

-Desde hace tiempo.- D'Jok tiró de su amigo y le rodeó con un brazo el cuello. Él rió y trató de librarse de su abrazo. – Y nos quieres.

Sonrió a la chica y ella le devolvió el gesto. Entonces, una sombra pasó por sus ojos. Bajó la vista y su sonrisa flojeó.

D'Jok la miró por un instante sin comprender, pero entonces Mark pasó por delante de ella para sentarse al otro lado de Micro-ice. Ane tomó asiento junto a D'Jok y la voz de Callye Mystic le sacó de sus pensamientos.

"Queridos holoespectadores, asistimos al sorteo que nos desvelará qué equipos van a enfrentarse en los dieciseisavos de final del Torneo Paradisia.

Antes de la pausa publicitaria, estos fueron los resultados de los dos primeros grupos. ¿Nork?"

Le cedió la palabra a su compañero, que señaló a la pantalla tras él. En ella se mostraba un esquema con los logos de los distintos clubs.

"En el Grupo A se encuentran las Rykers, los Lightnings, los Cyclops y los Givass. En el Grupo B, los clasificados son los Medeas, los Shadows, las Elektras y los Lambdas. A continuación conoceremos quiénes integrarán los Grupos C y D. Recordemos que ni los Xenon, ni los Wambas, ni nuestros vigentes campeones los Snow Kids han salido aún. Lord Primus, anfitrión del Torneo, será de nuevo el encargado de hacer los honores."

Un bombo similar al de un bingo comenzó a dar vueltas. Era opaco, por lo que era imposible ver las bolas que se sacudían frenéticamente en su interior. Lord Primus pulsó un botón y el bombo se detuvo, dejando salir cuatro bolas. D'Jok reprimió un escalofrío al ver al hombre sonriendo de manera hipócrita, pero olvidó su malestar cuando los nombres fueron leídos.

"Parece que en el Grupo C se encuentran tanto los Xenons como los Snow Kids, ¡increíble!". Callye sonrió emocionada. "Y junto a ellos los Sandmen y los Technodroids v5."

Los Snow Kids soltaron exclamaciones de júbilo.

-¡Va a ser pan comido!- exclamó Micro-ice, cerrando el puño en señal de triunfo.

-Sí.- D'Jok le imitó. – Vamos a liquidar a esas latas de sardina, y los Sandmen no tendrán tiempo ni a oler el balón antes de que les haya marcado cinco goles.

-Podemos estar contentos, es un grupo fácil a excepción de los Xenons, pero con ganar a los otros dos equipos pasaríamos seguro.- afirmó Than.

"…Y en el grupo D, por tanto, quedarían los Wambas, los Pullsaurs, los Raydel y el Equipo Paradisia. El pronóstico es…"

-Al menos ya tenemos el pase a octavos asegurado.- Tia apagó la tele.

-Seguro que aún así el míster nos echa una charla sobre que tenemos que esforzarnos y no confiarnos y blablabla.- Micro-ice se levantó. – En fin, subiré a cambiarme para comer.

-Yo voy a darme una ducha.- D'Jok le siguió.

Al pasar junto a Tia, buscó su mirada. Pero ella la tenía fija en el mar, al otro lado del ventanal. Pensativa.

(Recuerdo que hace años

alguien me dijo que debería andar con cautela

cuando llegase el amor. Lo hice.

Y tú eras fuerte, y yo no,

mi ilusión, mi error,

Fui descuidado, lo olvidé, lo hice.)

-¿Se puede?

Tia observó a los chicos desde la puerta abierta. D'Jok estaba sentado sobre su cama atándose las zapatillas y Micro-ice, sin camiseta, también terminaba de vestirse.

-Como si estuvieras en tu casa.- el bajito le sonrió. Ella le devolvió el gesto, pero las manos ocultas en los bolsillos del pantalón corto se retorcían con nerviosismo.

-D'Jok, ¿tienes un segundo?

Él se incorporó para mirarla.

-¿Ahora?

-Te busqué esta mañana, pero no estabas. Me gustaría que habláramos un momento.

El chico alzó las cejas, sorprendido por su extraño comportamiento. Micro-ice se dio cuenta también.

-¿Qué has liado, colega?- le sonrió, pero D'Jok le lanzó la camiseta, burlón.

-Venga, pírate. La chica me reclama.

Micro-ice echó a correr riendo y al pasar junto a Tia le hizo un guiño.

-Apiádate de él.

"Ojalá pudiera", pensó ella. Pero sólo cerró la puerta y se acercó un poco a D'Jok, con cautela. Él se incorporó y se acercó a ella.

-¿Qué querías?

La chica tenía la vista baja y comenzó a jugar con sus dedos con la superficie del escritorio, recorriéndolo. D'Jok la conocía demasiado como para ver que había algo que le preocupaba.

-Hablar contigo de algo.

-¿Es que quieres repetir lo de anoche?- él sonrió, con voz sugerente, y se acercó un poco. Pero Tia se alejó ligeramente. Y al fin alzó los ojos para mirarle.

-Escucha. No quiero decirte esto así, no ahora, pero me siento incapaz de prolongarlo más tiempo.

D'Jok se detuvo en seco, y en su expresión brilló la alarma. Ahora era él el que empezaba a preocuparse, y tenía miedo de lo que la chica fuera a decirle. No estaba preparado. No. Fuera lo que fuera, no lo estaba.

-No lo digas.

-D'Jok.- Tia suspiró. Podía ver lo mucho que le estaba costando. – Nos juramos ser sinceros.

Volvió a apartar la vista, buscando las palabras. Y cuando llegaron, le golpearon como piedras.

-Creo que deberíamos darnos un tiempo.

Una tras otra, fueron abriendo profundos cortes en los pulmones de D'Jok. No podía ser. Ella no podía estar dejándole.

-¿Qué?- preguntó con voz ahogada. - ¿Por qué?

-Porque tú… ¡Porque me quieres!- Tia alzó los ojos. – Y tú y yo habíamos jurado no implicarnos en esto. Te dije que no quería ser tu novia, D'Jok, y tú has confundido las cosas.

-¿Así que es por eso?- D'Jok dio un paso hacia delante, pero ella volvió a alejarse. – A mí no me importa, Tia. No me importa. Sólo quiero estar contigo. ¿Qué pasa con lo que hablamos anoche, con lo de que me necesitas cerca?

-Y sigue siendo así, pero como amigo. Yo no puedo hacerte esto, no puedo seguir viéndote a escondidas si sé que sientes cosas que… que yo no…

-Me importa una mierda que no las sientas. Yo soy el que elige esto, yo me arriesgo a que me hagas daño.- se apuntó al pecho.

-¡No puedo vivir con esa carga, D'Jok!- Tia se llevó las manos a la cabeza, desesperada. – Esto no nos lleva a ningún lado. ¿Vamos a estar así toda la vida, viéndonos a escondidas, hasta que uno de los dos decida que se ha cansado? ¿Hasta que aparezca alguien más que sea capaz de darnos lo que el otro no? ¿Hasta que arruinemos cualquier resto de nuestra amistad? – paró un instante y le miró. - ¿O quizás sólo estás esperando a que yo decida que te quiero también? Porque si es así, siento decepcionarte, pero no va a ocurrir.

D'Jok jadeó y se revolvió el pelo, incapaz de dar crédito a sus oídos. Durante unos segundos eternos permanecieron en silencio. Hasta que él habló, con la ira reprimida agolpándose en su voz.

-Si quieres que terminemos con esto, adelante. Pero quiero que sepas algo.- clavó sus ojos en los de la chica, que se sentía incapaz de aguantar su mirada. - ¿Sabes qué es lo que me gustaba de ti? – hizo una breve pausa. – Que eras valiente, Tia. Que eras una mujer fuerte que siempre estaba dispuesta a luchar por todo aquello en lo que creía. Que no le temía a nada. Ahora me he dado cuenta de lo equivocado que estaba. No eres más que una cobarde.

Sus palabras destilaban tal desprecio que Tia cerró los ojos, a punto de echarse a llorar.

-Sí, eres una cobarde.- repitió él. – Antes peleabas por las cosas que te importaban, pero supongo que no me consideras lo bastante digno de ti.

-D'Jok, no es así.- respondió la chica con voz rota. – No es por ti, es que tienes razón. Tengo demasiado miedo. Después de Rocket…

D'Jok resopló, ahogando una risa incrédula.

-Así que es eso. Una vez más se trata de Rocket.

-¡Él me hizo daño!- exclamó Tia en un intento de hacerle comprender. - ¡Entiende que el amor me aterra!

-Y aún así tú nunca vas a dejar de esperarle, ¿verdad?- D'Jok frunció el ceño. Sus ojos parecían atravesarla. Así que Tia supo que no podía mentir.

Bajó la cabeza. Para D'Jok fue bastante.

-Explícame por qué.- masculló. – Explícame cómo es posible que sigas pensando en él después de todo lo que te ha hecho.

-No lo sé.- susurró Tia. – Pero no puedo evitarlo.

-Sí puedes, Tia. Estás enamorada de una sombra que no va a volver. Aún en el caso de que Rocket apareciera por esa puerta, tú, yo y todos sabemos que él ya no es el mismo. Él no es el chico del que te enamoraste, y va a acabar destruyéndote.

-Quizás sólo se trate de que soy autodestructiva.- murmuró.

-Puedo asegurar que lo eres. – D'Jok apretó los puños. – Lo que me jode es que él sí sea digno de ti.

-No se trata de eso…

-¡Claro que es eso!- gritó él, incapaz de controlarse. Pateó la silla que había frente al escritorio y Tia se encogió ante su furia y las venas de su cuello palpitantes.– Yo no valgo nada a su lado, yo no merezco ni siquiera las migajas de tu cariño, yo no soy más que un egoísta, un cretino, mientras que tú siempre eres la chica perfecta que está por encima del resto.- se giró a mirarla, fuera de sí. - ¿Pues sabes qué, Tia? Este capullo tendrá mil defectos, pero cuando dice "te quiero", lo dice de verdad. Temías que jugara contigo y que te tratara como a una simple boca que besar y has sido tú la que me has usado hasta que te has cansado de mí. Soy un ser humano, ¿entiendes? No soy sólo un cerdo arrogante.- se apuntó al pecho. – Tengo sentimientos y has jugado con ellos a tu antojo. Pero adelante. Sigue viviendo con tus miedos, tus complejos y tus esperas hasta que seas demasiado tarde y nos hayas jodido a todos.

Había tal odio en su mirada que Tia sintió que se hacía cada vez más y más pequeña. Notó las lágrimas agolparse en sus ojos, pero D'Jok permaneció impasible. Se había equivocado, y él ya nunca volvería a mirarla con adoración, con ese fervor absoluto que reservaba solo para ella.

Tenía razón. Les había jodido.

Trató de decir algo que lo arreglara todo, que hiciera desaparecer esa expresión del rostro de D'Jok. Y entonces pasó.

Y fue tan simple como una voz desde el piso inferior. La mariposa que despliega sus alas en el otro extremo del mundo.

-D'Jok. - Micro-ice llamó apremiante desde la planta de abajo. -Ven, date prisa.

El chico se limitó a cerrar los ojos mientras Tia casi temblaba ante él.

-No tengo hambre.- rugió el pelirrojo.

-No es eso.- Micro-ice respondió con otro grito que les llegó a través de las paredes. – Será mejor que veas esto. Es tu padre.

D'Jok abrió mucho los ojos, al igual que Tia. Sin decir palabra, salió precipitadamente y corrió escaleras abajo, con la chica detrás de él.

Cuando bajó, todos estaban sentados ante el holotelevisor. Se giraron a mirarle, pero D'Jok caminó como un espectro a sentarse entre Micro-ice y Mark. En pantalla aparecía la reportera Ros Zaerin junto a una foto de su padre.

"Última hora: las fuerzas de seguridad de Paradisia han dado caza esta madrugada al sanguinario pirata Sonny Blackbones y parte de su tripulación. Blackbones, ya exculpado en su día y actualmente perseguido en toda la galaxia, ha sido encarcelado de inmediato en los calabozos de la Comisaría Central de Paradisia y pasará a disposición judicial. El fiscal ha pedido treinta años de cárcel por numerosos delitos, entre ellos piratería, asociación ilícita, apología del terrorismo, rebelión, sedición, desacato, posesión de armas, instigación y múltiples daños y estragos, mientras que varias voces exigen ya la pena capital."

El chico jadeó al ver a su padre, esposado, siendo guiado al interior de comisaría por varios policías. No podía ser. Su viejo padre no.

Las palabras se filtraron lentamente en su cabeza. Treinta años. Terrorismo. Pena capital.

Iban a condenarle y puede que ejecutarle, y no había nada que D'Jok pudiera hacer por él.

Todo su pequeño mundo se estaba derrumbando ante sus ojos. Fue en ese instante cuando el débil hilo del que pendía su existencia empezó a deshacerse.

-Tío…- Micro-ice le puso una mano en el hombro, haciéndole reaccionar. Todos le miraban fijamente.

Él se incorporó con los puños temblorosos.

-D'Jok, escucha…- Tia osó intentar detenerle, pero él se libró de su agarre de un tirón.

-Déjame en paz, Tia.- escupió. Su voz sonaba terrible, como hecha de cristales roto y afilados – Dejadme todos.

Nadie le entendía, nadie podía entenderle, y él no quería su compasión.

Sin una palabra más, caminó hacia su cuarto, donde se encerró con un portazo que hizo temblar toda la casa y a Tia encogerse un poquito más en el sitio. Una lágrima se deslizó por su mejilla.

¿Por qué había sido tan egoísta con él, que tan poco lo merecía en ese momento?

[Y ahora, cuando todo ha terminado,

no hay nada que decir.

Tú te has marchado, y has ganado tan fácilmente.]

Sinedd tecleaba a toda velocidad inclinado sobre el ordenador de su cuarto. Al finalizar, revisó una vez más las palabras, y, satisfecho con el resultado, pulsó la casilla de "anónimo" antes de darle a enviar. Si Mei no hubiera estado sentada en la cama a unos cuantos pasos de él, probablemente incluso se habría frotado las manos.

-Venga, Sinedd, me muero de aburrimiento.- se quejó la chica mientras cambiaba de canal.

-Ya va, te he dicho que tenía cosas de hacer.

-Y también me has prometido llevarme a comer a ese restaurante tan caro del centro, pero creo que para cuando lleguemos estarán celebrando la Navidad.

Sinedd alzó las cejas, pero apagó el equipo.

-Pues ni de broma voy a ponerme un absurdo gorro rojo.

Mei rió y abrió la boca para contestar, pero las palabras se le atascaron en la garganta al ver la imagen en pantalla. La detención de Sonny Blackbones.

-¡Oh, no! - Subió el volumen y Sinedd alzó la cara a toda velocidad. - ¡Dios mío, es terrible!

La chica escuchó la noticia ojiplática, visiblemente afectada. Cuando la conexión se cortó, Sinedd se levantó para apagar el holotelevisor y se acercó a ella.

-Eh, ¿estás bien?- le posó con suavidad una mano en el hombro.

-Yo sí, pero D'Jok tiene que estar destrozado.- se cubrió la boca con la mano. - Ojalá alguien encuentre el modo de demostrar la inocencia de Sonny.

-Sí. Ojalá.

Sinedd trató de hacer sonar sus palabras sinceras, aunque por dentro casi se relamía de gusto. Ella, sin darse cuenta, buscó su abrazo.

-Vámonos, así te distraerás.- murmuró Sinedd contra su pelo. – Te he prometido una comida, ¿no?

Mei asintió y se dejó guiar fuera del cuarto. Pero la mente del chico vagaba lejos.

En aquellos instantes, un interesante correo anónimo aparecía en la bandeja de entrada del programa de cotilleos más famoso de toda la galaxia.

[Puedes seguir adelante, cuéntaselo,

cuéntales todo lo que sé ahora,

grítalo desde los tejados,

escríbelo en el horizonte.

Ahora, todo lo que teníamos ha desaparecido.]

Cuando D'Jok se dejó caer aquella tarde en uno de los asientos de la sala de entrenamiento, esperando a Aarch, nadie se atrevió a decirle nada. Ninguno le había visto desde que se encerró en su cuarto, negándose a salir para comer siquiera. Ni siquiera Micro-ice había podido entrar a hablar con él.

El moreno se acercó con cautela y se sentó a su lado. No dijo nada. A veces los amigos simplemente hacen eso, se sientan a tu lado en silencio y su compañía vale más que todas las palabras de consuelo del mundo.

Tia, no obstante, se sentía incapaz de acercarse a él. Se limitó a mirarle desde el otro extremo de la sala. Ane se sentó a su lado, también en silencio. Porque también entendió que Tia estaba sufriendo a su manera.

Aarch llegó acompañado por Clamp y Artegor, tratando de elevar el humor de la sala. Aún tenía un regalo para ellos.

-Bien, Snow Kids. Sé que estáis cansados y que está siendo un día duro para algunos.- no miró a D'Jok, sino que se mantuvo firme, con los brazos en la espalda. – Por eso tengo una sorpresa para vosotros.

Los chicos pusieron gesto de asombro, e incluso D'Jok se incorporó.

-¿Una sorpresa?- preguntó. El míster le sonrió con suavidad.

-Así es, D'Jok. Como sabéis muchos equipos están añadiendo nuevos jugadores con otros fluidos, por lo que pienso que es una buena oportunidad para que variemos ligeramente el enfoque y recibamos con alegría nuevas incorporaciones.

-¿Nuevas incorporaciones?- Ane alzó las cejas.

-¿Quién?- Tia, al igual que ella, se levantó del sitio.

-Probablemente le hayáis visto. Quiero que saludéis todos a un nuevo compañero. Tristan, adelante.

Los Snow Kids no pudieron reprimir exclamaciones al ver al chico que entró en la sala.

Era el jugador de la playa.

Alto y atlético, sus ojos de plata que contrastaban con el pelo de oro viejo que le cubría la frente recorrieron la sala. Esbozó un amago de sonrisa al verles.

-¿En serio?- la mandíbula de Micro-ice estaba a punto de tocar el suelo.

-Aún está en período de prueba, pero si todo marcha bien, puede que tengáis un compañero más durante el Torneo.- Aarch palmeó el hombro del joven, que les observaba a todos atentamente.

-Eso es genial. Bienvenido, Tristan.- Thran se acercó a estrecharle la mano, pero antes de que pudiera responder Micro-ice se aproximó también.

-¡Eres increíble! Lo del otro día en la playa… Tú… ¡eres increíble!

Tristan se echó a reír acompañado por el resto, y extendió su mano hacia Mice.

-Vosotros sí sois increíbles. Es para mí todo un honor que Aarch haya pensado en mí para unirme al equipo.- tenía una voz grave y una sonrisa radiante que hizo que Ane casi se desmayara junto a Tia.

-En persona somos aún mejores.- Ahito le estrechó la mano tras Mark.

-Seguro que te adaptarás de maravilla.- Tia le regaló una sonrisa genuina y el chico le devolvió el gesto, mirándola.

-Eso espero.

-¡Nos encargaremos personalmente de ello!- Ane apareció entusiasmada junto a su amiga, pero Tristan no tuvo tiempo a responderle cuando la voz de D'Jok se alzó desde el otro lado de la sala.

-¿Soy el único al que le parece que esto es una idea ridícula?

Todos se giraron a mirarle. Estaba cruzado de brazos y tenía expresión irritada.

-Parece ser que sí, D'Jok.- le respondió el entrenador con voz cortante.

-¡Es un novato! ¿De qué iba a servirnos?- señaló al chico con la mano. - ¿Has jugado alguna vez en tu vida en algún equipo decente aparte de un club de barrio?

Tristan frunció el ceño, pero Aarch habló antes de que respondiera. Intentaba ser tolerante y comprensivo con él, pero el condenado no lo ponía fácil.

-Le basta con un talento que habría que ser inepto para no apreciar. Y no quiero tener que recordarte que tú no eras más que un niño de Akillian antes de unirte a los Snow Kids.

-Ahora somos campeones.- masculló D'Jok.

-Un verdadero campeón no menosprecia el valor de otros antes de siquiera verlos jugar, D'Jok.- le respondió Artegor despacio. – Y menos aún un verdadero capitán. Será mejor que entres en el holoentrenador y juzgues por ti mismo.

Él bajó las manos y apretó los puños, pero caminó hacia el centro de la sala.

-De acuerdo. Empecemos de una vez. Este Torneo no va a ganarse solo.

Aarch le miró con gesto severo, pero no añadió nada. Hizo un gesto a Clamp con la cabeza e instó a los chicos a unirse a D'Jok

-Comenzaréis calentando con una carrera de obstáculos y tiros a puerta.- habló mientras los Snow Kids se desvanecían y aparecían en el campo de entrenamiento. – En fila, ¡ya!

Tan pronto como le ordenó, Mark echó a correr con el balón en los pies por el terreno de juego desde el centro del campo, avanzando hacia el clon de Kernor. A su paso fueron apareciendo pivotes que tuvo que esquivar. Logró dejar atrás al clon de Sinedd, pero otro de Luur se le apareció, robándole el balón.

-Fuera. Siguiente. – ordenó Aarch.

Micro-ice le siguió y, a diferencia de Mark, consiguió llegar hacia portería. Chutó con todas sus fuerzas y el balón entró por la escuadra.

-¡Bien, Micro-ice!- exclamó el entrenador. - ¡Thran, te toca!

El chico consiguió deshacerse de los obstáculos y de los clones de Luur y Sinedd, pero falló al tirar y el balón se desvió por encima del larguero. Kernor rió con crueldad.

-No pasa nada, vamos, ahora Ane.

Ane superó los zigzagueantes pivotes, hasta que Sinedd la tiró al suelo y le arrebató el esférico. La chica golpeó el terreno con el puño.

-Mal, ¡no te dejes quitar el balón!

-Hago lo que puedo…- masculló ella, reuniéndose con sus amigos.

-¡Tia!

A la señal, ésta echó a correr y esquivó con suerte los numerosos pivotes que aparecían del suelo inesperadamente. Saltó con los pies juntos sobre uno de ellos, con el balón entre los pies. Sinedd apareció repentinamente frente a ella, pero Tia consiguió driblarle. Luur se materializó detrás de ella rodeado del Calor de Xenon, pero Tia elevó el balón y se impulsó gracias al Espíritu. Giró sobre sí misma hasta aparecer frente a la pelota envuelta en una nube azul. Entonces chutó potentemente y la pelota salió disparada hacia portería, donde Kernor se lanzó a pararla en vano, y golpeó la red.

-¡Excelente tiro, Tia!

Tristan la miraba con sorpresa cuando se acercó de nuevo a ellos.

-El Espíritu es impresionante.- dijo con admiración.

-Ya te lo dijimos, somos aún mejores en persona.- Mark le dio un codazo y sonrió.

-De acuerdo, Tristan, es tu turno. Enséñanos que sabes hacer.- le indicó Aarch.

Él asintió y dio una patada al balón, corriendo tras él. Estaba decidido a hacerlo lo mejor posible, no sólo para dar una lección a D'Jok, sino porque tenía que hacerlo. Tenía que estar en los Snow Kids.

Superó los pivotes con rapidez y habilidad. Sinedd apareció repentinamente frente a él. Tristan le miró fijamente, tratando de adivinar sus movimientos. Durante unos instantes ambos se observaron, moviéndose ligeramente a un lado y a otro. El de los Shadows le impidió cualquier tentativa, pero entonces Tristan vio el espacio entre sus piernas y, con un caño, empujó el balón entre ellas y se deslizó a su derecha hasta adelantarle. Pudo escuchar su rugido de furia, pero esta vez Luur apareció a unos metros de él. Tristan reaccionó a toda velocidad. Él no tendría el Espíritu, pero también se sabía un par de trucos.

Elevó el balón de una patada por encima de la cabeza del Xenon, y antes de que este pudiera reaccionar, aprovechó la curva de su pierna para pisar su duro muslo e impulsarse saltando. Entonces le pisó el hombro para impulsarse nuevamente aún más alto y chutó el balón con todas sus fuerzas. Este rasgó el aire y llegó hasta la red, pasando a unos centímetros de las manos de Kernor.

Los Snow Kids prorrumpieron en vítores y aplausos.

-¡Guau! ¡Eso sí que es pisotear a Luur!- exclamó Ane.

-¡Espectacular, Tristan!- el míster estaba eufórico. - ¡D'Jok, te toca!

El se abrió paso con la mandíbula tensa.

-Mira y aprende, chico de playa.

Tristan le miró con el ceño fruncido. En el fondo, tenía que reconocer que era realmente bueno. El pelirrojo superó los obstáculos con una facilidad pasmosa, moviéndose con fluidez entre ellos. Regateó a Luur y, al llegar frente a Sinedd, lanzó el balón hacia arriba y ascendió usando el Espíritu. Sinedd le siguió y ambos se encontraron frente a frente, suspendidos en el aire, con la pelota entre ellos. Trataron de golpearla a la vez de modo que se produjo una explosión de Fluido, pero el Espíritu de D'Jok venció y el esférico voló cortando el aire hacia la portería. Kernor ni siquiera la vio venir.

-Bien hecho, D'Jok.- concedió el entrenador. Él caminó hacia los otros con aire altivo.

-¡Eso ha sido genial, colega! ¡Le has pateado el culo a Sinedd!- exclamó Micro-ice con entusiasmo.

-Como si no lo hiciera a menudo.- respondió él, a punto de sonreír. Pero no llegó a hacerlo. Pasó junto a Tristan y le golpeó el hombro. Éste, de nuevo, no respondió a sus provocaciones.

-Ahora os dividiréis en dos equipos; el que antes llegue a tres goles, gana.- esta vez fue Artegor el que habló. – Ahito, Ane, Micro-ice y D'Jok en uno. El clon de Yuki, Tia, Tristan y Mark en el otro. Thran, tú puedes descansar, hoy te toca entrenamiento individual más tarde.

-Sí, señor. – asintió el defensa antes de desaparecer.

-Bien. Que empiece la acción.

Como era de esperar, el partido se convirtió más bien en una demostración de talento y orgullo por parte de D'Jok, que hizo del entrenamiento su particular competición contra el chico nuevo. Gracias a un pase espectacular de Ane, consiguió marcar a la falsa Yuki con una chilena en menos de cinco minutos.

-¡Increíble, tío!- Micro-ice corrió hacia él sonriente.

-Calla y pasa el balón, y procura estar donde tienes que estar.- D'Jok frunció el ceño. – Ane, atenta ahora.

Mice le miró pasar boquiabierto y dolido. Tia le dio una palmada en el hombro al pasar junto a él.

-Venga, ten paciencia, lo estás haciendo bien.

Fue el turno de su equipo de contraatacar. Mark avanzó a toda velocidad hacia portería y logró regatear a Ane.

-¡Ane, he dicho que estuvieras atenta!- rugió D'Jok, corriendo hacia el moreno. - ¡Vuelve a tu posición, ya me encargo yo!

Mark consiguió sortearle y le pasó el balón a Tia. Micro-ice le arrebató el balón cuando se precipitaba hacia el área, pero Tristan logró recuperarlo.

-¡Bien jugado, Tristan! ¡Ahora, ataca!- exclamó Artegor.

El chico obedeció y corrió, listo para chutar. Pero entonces D'Jok apareció junto a él y le arrolló literalmente, haciéndose con el esférico. El rubio rodó por el suelo.

-¡Eh!- exclamó, llevándose una mano al dolorido hombro. - ¿De qué vas?

-Será mejor que te quites de en medio.- el capitán le miró con el ceño fruncido mientras Tia se acercaba a ayudarle.

-¡Tristan! ¿Estás bien?

-D'Jok, ¿qué crees que haces?- gritó Aarch. – No voy a permitir ninguna clase de faltas ni actitudes violentas. Penalti para el otro equipo.

-¡Pero él estaba en medio!- el chico miró hacia arriba, furibundo.

-¡Tú le lanzaste al suelo!- respondió el entrenador. Estaba harto de su carácter incorregible. – Tia, serás la encargada de tirarlo.

Ella obedeció y se incorporó, ayudando al nuevo. Tomó el balón bajo la dura mirada de D'Jok, que se dio cuenta de que no había nada que pudiera hacer.

-Ane, Micro-ice, a la barrera.- ordenó con tono amargo.

Los tres se colocaron en línea para interrumpir el lanzamiento. Tia retrocedió un par de pasos y el Espíritu apareció, formando una nube a su alrededor. Abrió los ojos y su mirada se topó con la de D'Jok. Sintió casi un dolor físico al ver el remolino de sentimientos en ellos.

Sacudió la cabeza y alejó los pensamientos. Sólo importaba el fútbol. Sólo el fútbol. Sólo el fútbol.

Pateó la pelota y ésta dibujó una limpia trayectoria que pasó por encima de sus compañeros y luego descendió como una hoja que cae al suelo. Entró por la esquina inferior izquierda. Ahito se lanzó a por ella, pero no pudo pararla.

Tia alzó de nuevo los ojos, pero la mirada de D'Jok ya estaba en otra parte. Y con ella, su rabia.

[Cuéntales que yo era feliz,

y mi corazón está roto,

todas mis cicatrices están abiertas.]

Tristan se dejó caer con una toalla sobre los hombros y el pelo rubio pegado a la frente. Resopló antes de coger al vuelo la botella de agua que le lanzaba Mark.

-Bien jugado, chico de playa.- le sonrió el moreno.

-Pero hemos perdido.

-¿Bromeas? Habéis jugado espectacular.- le animó Thran, sentado a su lado.

-Así es el Galactik Football. No siempre el que pierde tiene por qué haber jugado peor.- intervino Ahito.

-Ahito tiene toda la razón.- habló Aarch, acercándose a los cuatro chicos. Ane y Tia, que estaban hablando con Artegor, y D'Jok y Micro-ice, que se encontraban en el otro extremo de la sala, se giraron a mirarles. – Por eso creo que todos los Snow Kids estarán de acuerdo conmigo en que vas a ser un gran fichaje, y con tus habilidades como atacante le darás al equipo todo lo que le falta.

Tristan abrió mucho los ojos, sin dar crédito a sus oídos.

-¿Me está hablando en serio?

-Completamente.- le sonrió el hombre.

-¡Síiiiiii!- los demás prorrumpieron en exclamaciones de júbilo.

-¡Enhorabuena, Tristan!- Thran le dio unas palmadas en la espalda.

-¡Bien hecho!- Ane y Tia se acercaron a él.

-Ahora tendrás que pasar el rito de iniciación.- Micro-ice se sentó a su lado y compuso un gesto terrorífico, frotándose las manos.

-¿Rito de iniciación?- Tristan alzó las cejas. - ¿Debería asustarme?

-Es Micro-ice. Al principio te asustará pero luego empezarás a darte cuenta de que sólo es idiota.- se burló Mark, y todos se echaron a reír.

-Y tú verás con el tiempo que Mark no puede evitar meterse constantemente conmigo porque la envidia le corroe.- Micro-ice le sacó la lengua al moreno, pero antes de que pudiera responderle, Thran le interrumpió.

-¿D'Jok, no vienes?

Todos miraron al pelirrojo, que estaba de espaldas a ellos guardando su uniforme de entrenamiento en la taquilla.

-Gracias, pero tengo cosas más importantes que hacer.- cerró de golpe antes de girarse hacia la puerta. – Y bienvenido a los Snow Kids, chaval.

Se marchó sin ni siquiera mirarles una última vez, y Tristan empequeñeció un poco en su asiento.

-No entiendo por qué me odia.

Tia le posó una mano en el hombro.

-No te odia, Tristan. Es que es muy exigente consigo mismo y espera lo mismo de los demás. Pero terminará por aceptarte, ya verás.

-Eso espero.- murmuró más para sí mismo.

La chica de ojos verdes no añadió nada, sino que se giró a observar con expresión apenada la puerta por la que D'Jok había salido como con la extraña esperanza de que regresara y la firme convicción de que no lo haría.

[Cuéntales que aquello en lo que tenía esperanzas, era

imposible]