Nota de autor: ¡Otra comisión, yay! Esta vez un romance entre hermanas. Me está gustando que estos encargos me lleven a relaciones que usualmente no tocaba, siempre tengo en mente que debo intentar temas fuera de mi zona de confort y termino siempre escribiendo LucyColn y SpikeTwi.
Por si tienen la duda, hasta ahora el precio de las comisiones son 5 dólares; pero no las estoy aceptando abiertamente, solo con amigos y conocidos de confianza. Cuando en verdad estén abiertas para cualquiera me asegurare de hacerlo saber en mi página de usuario.
Mientras, espero disfruten de esta historia, sobre todo los amantes de Wane, que por lo visto en Twitter ya engancho a algunos usuarios.
Ah, y el retazo de canción usado brevemente aquí viene de "Villain" del grupo "KDA"
Una tormenta cernía sobre Royal Woods, quejándose estruendosamente, lloriqueando a sus anchas, y arruinando lo que podría haber sido una placida noche para los habitantes de los suburbios.
Excepto para el caso de Ane, quien con júbilo bailaba en la comodidad de su sala al son de la música que resonaba desde las bocinas del televisor.
—¡I'm straight up villain, straight up villain, yeah no feeling, yeah no feeling!
La albina saltaba y se sacudía alegremente, prestando poca atención a la lluvia. Su camisa holgada se contoneaba de un lado al otro, casi imitando el arco que su boca hacia al sonreír.
—I'm alive but I'm dead. Hear my voice up in your head…
De un portazo inclemente se abrió la entrada de la casa, revelando una sombra al otro lado.
Ane tomó de inmediato una pose de combate, asegurando que sus puños pudieran cubrir su cara del posible peligro. Un acto aún más valiente tomando en cuenta que ella solo llevaba puesta una camisa, sus medias, y su ropa interior.
—¡TE METISTE EN LA CASA EQUIVOCADA CHIGUIRE…! Oh…
Un relámpago surcó los cielos y con su resplandor ofreció un vistazo rápido de quien había entrado a la casa.
—Hola, hermanita. —Ane saludó con un gesto de paz que chocó contra su sien.
Wane estaba empapada de pies a cabeza, su cabello usualmente voluminoso estaba tan babeado y extendido por el agua que la pelirroja tenía que sostener parte del mismo para que no terminara arrastrándose por el suelo.
—¿Me traes una toalla? No quiero que Mamá me mate por mojar la alfombra.
—Dame un segundo, —Ane chasqueó la lengua y salió corriendo a una de las habitaciones anexas. Al poco tiempo volvió con una toalla grande en manos, —atrapa, sis.
Wane no gastó tiempo y se secó tan rápido como pudo el cuerpo antes de enfocarse en la zona que en verdad molestaba: Su cabello.
—Mamá me dijo que viniera a hacerte compañía mientras ella termina con el papeleo. Malaya lluvia, me agarró desprevenida.
Ane entonces fue que se dio cuenta de la severidad del aguacero, dando un largo silbido como comentario principal.
—Si sigue lloviendo así lo más probable es que veamos a mamá llegar mañana en una canoa.
—Nah, la corriente se la llevaría en un santiamén, fijo que vendría en una lancha o moto de agua.
—Eso es si es que no le cobran por alguna de esas dos. —Ane comentó antes de darse la vuelta—¿Quieres algo de agua?
—Estamos solas en casa, ¿Beber agua? Prepara chocolate caliente, hay que aprovechar que má no está.
—Uuuuuh… me gusta. Ya me pongo en ello, tu ve a hacer lo tuyo.
—Ooooh, voy a usar el calentador. —Wane añadió una risa siniestra antes de cambiar su paso a un trote y dirigirse al baño.
Al cabo de unos minutos la pelirroja salió de su habitación vistiendo de camiseta y shorts, con un peine en la mano y determinación en el corazón se dio a la tarea de desenredar su cabello y hacerse una cola.
El manejar tan gran cabellera por tanto tiempo la había vuelto una experta en el arte de peinarse, por lo que cuando volvió a reunirse con su gemela en la sala ya había terminado de acomodar su cola.
—Toca esperar a mamá hasta que llegue, ¿Encontraste algo bueno en la tele?
Ane gruñó y le dio un soplo a su taza antes de ponerla en la mesa frente la mueble—Nada en la televisión por cable. Pero mamá nos descargó una app en la mañana, me dijo que tenía caricaturas de su época.
—A ver, ponla.
Wane se sentó e inmediatamente sintió un escalofrió acariciar su cintura.
—¡Verga nojoda!
La albina saltó ante el gritó de su hermana,
—je, que bueno que no tenía la taza de chocolate. Si mami no nos mata por gastar su preciado chocolate seguro nos mata por ensuciar los muebles.
—Discúlpame pero es que, dios, estas más fría que un muerto.
—Pues por algo estaba bailando hasta hace poco, debo mantenerme activa para luchar el frio.
Wane entrecerró los ojos, su mano rápidamente llegando al puente de su nariz para aliviar el stress.
—Ane, traeré las mantas. Tú espera aquí.
—Oh, buena idea, aburrida, pero buena. —Ane respondió con una sonrisa y luego recogió su taza de chocolate.
Al poco tiempo las dos hermanas se encontraron plácidamente sentadas en el sillón y buscando que ver en la televisión, una cubierta por tres mantas mientras que la otra podía aguantar el frio sin problemas.
Wane terminó su bebida sin darse cuenta, mientras que la taza de su hermana aún tenía más de la mitad de su contenido y el vapor que provenía de esta aún era visible. La albina con el tiempo se cansó de buscar y le lanzó el control a su hermana.
—Busca tu algo, no se me ocurre que poner.
Wane atrapó el control sin siquiera vacilar. —Solo pongamos lo primero que se vea raro y ya.
Dicho esto Wane consiguió una caricatura sobre un perro y un gato que compartían el mismo cuerpo.
—He, esto funcionara.
La pelirroja soltó el control en la mesa y se reclinó en el mueble. Por otra parte, su hermana se quitó una de las tres mantas y finalmente le dio atención a su bebida.
Para el tercer capítulo ambas tazas estaban vacías y Ane se veía satisfecha; y si el vapor que expedía su boca decía algo, era que ya se encontraba calientita por dentro…
Solo le faltaba también estarlo por fuera.
Ane se acercó lentamente a su hermana, sus ojos fijos en su presa y su sonrisa mal intencionada dejando escapar sus colmillos.
—Ane ni se te ocurra. —soltó con frialdad.
—Hehe… parece que fui muy obvia esta vez.
Wane se acomodó de lado, dejando un pie en el suelo, reclinando su espalda para tener la mitad de su cuerpo recostado, y extendiendo su otra pierna en el mueble. Había creado una abertura más cómoda para su gemela.
—Si quieres un abrazo ya sabes el protocolo. —la seriedad de la pelirroja se esfumó ante la aparición de una mueca alegre.
Ane gateó rápidamente hacia ella y justo antes de hacer contacto se aseguró de aminorar su velocidad cual tortuga indecisa por dar su siguiente paso.
—¿Lista?
Wane respiró profundamente y apretó del sillón antes de volver a ver a su hermana
—Lista.
Ane dejó reposar su cabeza sobre el pecho de su hermana; este primer toque fue sencillo e incluso les hizo despreocuparse gracias al pequeño impacto que tuvo… sin embargo la expresión de ambas hermanas se tornó agria cuando Ane dejó caer el resto de su cuerpo sobre Wane y el choque de temperaturas entre ambas tomó efecto.
—Ugh… —Wane tembló— nunca entenderé que verga le pasa a nuestros cuerpos y la temperatura.
—Pues después de conocer a toda nuestra familia, lo único que me quedó claro es que el esperma de papá no es normal.
—Creo que lo único normal de papá es lo cariñoso y alegre que es.
—Es padre de casi media ciudad.
—Retiro lo dicho, no sé cómo se mantiene cuerdo.
Wane y Ane se rieron entre dientes ante la ironía y luego volvieron a prestarle atención al show.
Fue luego de unos minutos y varias olfateadas camufladas como suspiros que Ane volvió a hablar.
—Hueles rico…
—See, me excedí un poco con el champú costoso de mamá.
—No me refiero al olor del champú. —Aclaró la albina con ojos seductores y una sonrisa traviesa.
En respuesta los ojos de Wane se dilataron, enfocándose en la prenda que llevaba puesta y la manera en que su hermana estaba apegada a la misma.
—Oh, rayos, ¿No lavaron esta camisa?
—Mami solo lava los fines de semana… ¿Porque tan asustada hermanita? —Ane dijo antes de inhalar con fuerza y afincar su nariz en la prenda, sus siguientes palabras surgieron en medio de un suspiro con gusto— ¿No quieres que sepa como huele tu querido novio?
—Ha, —Wane sonrió en un intento de mostrar dominancia— no es como si saberlo te de alguna ventaja. Bobby ya es mío.
—Si en verdad lo amas y estás tan segura, no debería de importarte compartirlo. Estoy segura que a él no le importaría.
—Ojala me pagaran por cada vez que me dicen eso. Claro que a él le gustaría. ¡A mí me encantaría tener mi propio harem también!
—Oh~ esa idea me gusta, —Ane se acomodó un poco más cerca de la cara de su hermana— tienes mi interés, ¿Quiénes son los afortunados?
Wane soltó un ligero gruñido, alcanzó el control y subió el volumen de la televisión. Obviamente un intento de evitar la pregunta.
—¡Hm! —Ane se levantó presionando las manos sobre el sofá— Oh… no, no, no, ahora me respondes.
—Oblígame.
—Con gusto.
—¿Eh?
Ane se lanzó sobre ella, disparando una ráfaga de besos sobre sus mejillas.
—Hey, hey, no, no. Detente.
—Muy tarde, —dijo antes de añadir otro par de besos— ¡Te daré amor y cariño hasta que me respondas!
Wane intentó resistirse y poner algo de pelea, pero su hermana era rápida y escurridiza. Cada manotazo era esquivado sin problema y luego contratacado con un beso en su cuello.
—¡Ahaha, detente!
—¡Dime tus secretos, hermanita!
Ane vio la abertura y aplicó un ataque sin misericordia sobre el cuello de Wane, finalmente rompiéndola.
—¡Bien, BIEN! ¡Ya ya!
Ane se separó entonces, dejando que su hermana recuperara el aliento. La pequeña albina tenía una sonrisa en su cara que sería difícil de eliminar.
—De tener un harem… tendría a Lois, a Gwen, a L3.
—¿Lynn? No lo vi venir.
—Es porque no has estado allí cuando practicamos. Casi siempre termino quedando como una tonta mirándola. Tiene una chispa que- espera, ¿Y por qué con Lois no dijiste nada?
—Pues supuse que así como a mí me gustan los culos grandes a ti te gustarían las tetas. —Dijo Ane con los hombros levantados.
Wane lo pensó por un breve momento, —Okay, tienes un punto allí.
—Hehe, haber, déjame ver si adivino las otras…
—¿Que otras? Solo son ellas y Bobby.
—¿Que hay de Leia?
Wane abrió los ojos de par en par, un pequeño rubor asomándose en sus mejillas.
—Marica, ¡Tiene seis!
—No escuche un no~
—¡No, no, no! no soy una asalta cunas.
—Bueno, bueno está bien… —Ane habló con un tono juguetón mientras que sacudía los pies de arriba a abajo—supongo que tendré que esperar a que Leia crezca para saber si me dices la verdad.
—Pues te tocara esperar bastante.
Ane sonrió —Ya, ya, no te molestes solo estaba jugando un poquito.
Ane se volvió a recostar sobre el pecho de Wane, y la atención de ambas regreso al show. El programa era bueno, y tal como su madre, ambas eran buenas para mantenerse despiertas; aun cuando July las había acostumbrado a dormir temprano.
Otra hora pasó sin problemas, y la temperatura de las gemelas había llegado al punto intermedio en el cual Ane no necesitaba las mantas. El show les habría gustado, pero la temática del mismo era de retazos de vida, un estilo que pocas veces logra enganchar.
Y por como ambas niñas se veían en ocasiones cerrando los parpados, a ese paso no podrían estar pendientes de la llegada de su madre; tenían que hacer algo para mantenerse despiertas.
Wane pensó en bocadillos, o dulces… pero un viaje rápido por la vía de recuerdos le hizo saber que se habían quedado sin palomitas hace un par de días.
Mientras, Ane se encontró tornando su mirada hacia su gemela, en como la luz del televisor se reflejaba en la suave piel de la pelirroja.
—Hmm, tal vez aun quede algo de caf…
Las palabras de Wane fueron interrumpidas por un toque tibio en su piel, al virar los ojos se dio cuenta que su hermana estaba ofreciéndole besitos nuevamente.
—Oye ya…
Pero Ane no se detuvo, y para empeorar, el suave acto resultaba relajante.
—Me gusta que seas tierna, pero terminaremos dormidas si sigues con eso.
—Oye Wane ¿Sabes? yo también quisiera un harem.
—Te soy honesta, conociéndote es más probable que tú si termines con uno.
—¿En serio piensas eso? —Wane sonrió y afirmó sin pensárselo— me alegra mucho saberlo hehe— añadió con otro beso, pero este fue más lento, y afianzado que los otros. Junto a esa variante, Ane atrapó ambas palmas de Wane y entrelazó sus dedos con los de esta.
—¿Ane? —Su gemela había cambiado la forma en la que la miraba, sus parpados medio abiertos y sus pupilas dilatadas expresaban añoranza, una que conocía muy bien— Ane no me gustan estos juegos.
—No estoy jugando, —respondió la albina antes de apretar suavemente el agarre de sus dedos y arrastrar a Wane para que estuviera acostada en el sofá, debajo de ella— Wane, quisiera que tú estuvieras en mi harem… junto a Bobby, tú serias mi favorita.
—He, hehe, no se supone que haya favoritos en un harem…
—Eso es porque tú y Bobby son los únicos de mi harem hasta ahora.
Ane se acercó lentamente a Wane, haciendo que esta se estremeciera y cerrara los labios. Ane vio el gesto y prosiguió con cuidado, besando ambas mejillas de su hermana, consciente de que en cualquier momento Wane podría apartarla.
Después de todo, Wane era la fuerte y ella era la rápida, no había razón para que Wane no la apartara… exceptuando claro.
—¿Tu también quieres esto, no?
Wane respondió evitando la mirada de la albina.
—Podrías apartarme, y sin embargo aquí sigo. Tu cuerpo podría rechazarme, y en vez de eso solo lo siento más cálido.
Wane apretó los labios, sus ojos buscando respuestas más allá de la penumbra de la habitación.
—Lo tuyo nunca ha sido expresar directamente lo que quieres, lo entiendo, es parte de ti. ¿Qué tal si te ayudo a hacer más fácil la decisión? Un solo beso, si no sientes que es correcto, me detendré en el acto.
Ane liberó las manos de Wane para luego atrapar sus mejillas con ambas palmas.
—Ni siquiera tendrás que decir algo. Te conozco bien hermanita. Sabré si esto no te gusta.
La proposición de Ane rompió el candado que mantenía seguro los labios de su gemela. Wane tomó un gran respiro, preparándose para la prueba. No era tampoco algo para preocuparse, ¿No? tan pronto como Ane intentara algo el asco la haría reaccionar.
Aun así, al sentir los labios de su hermana humedecer los de ella, no sintió asco alguno.
Mientras su cuerpo se relajaba y el frio aliento refrescaba su piel, no siento asco alguno.
Aun cuando esta empezó a pellizcar sus labios.
Aun después de que las bocas de ambas se abrieran para saborear con facilidad el interior de la otra.
Aun después de sentir la lengua ajena irrumpir en su interior, con el sabor de chocolate aun fresco en esta.
Ella no sintió asco alguno.
Las manos de Wane fueron las segundas en sucumbir, atrapando a su hermana en un abrazo. Por un breve momento un pensamiento cruzó su cabeza.
¿Tendré el mismo sabor?
¿Mi calor no le estará molestando?
¿Por qué… no estoy molesta?
Cada pequeña duda surcaba por sus pensamientos tan rápidamente que su impacto era sesgado por el más fuerte sentimiento que emanaba de la unión entre su boca y la de su gemela.
—Wane…
Al llegar a Royal Woods ambas habían sido llevadas a una realidad donde el pecado que cometían carecía de significado y poder. Desear con fervor a alguien con quien compartías sangre no era un problema en ese sitio.
—Wane…
¿De verdad había algo de lo que preocuparse en esta situación? Ambas se querían, con diferencias y fallos incluidos. Ambas compartían el mismo aspecto, uno que respetaban.
—Wane…
Uno que cuidaban y del cual gustaban.
—Ane…
Uno que amaban.
Ane llevó una de sus manos en un viaje a por el tesoro que esperaba debajo de sus prendas, y como regalo premeditado, una cálida nube de vapor surgió desde el espacio abierto liberando el aroma de Bobby.
Las pupilas de ambas se enaltecieron ante la pequeña e inesperada delicia, y esa misma reacción les permitió ver con más detalle como ambas se reflejaban en los ojos de la otra.
Así como el beso que compartían separado siempre por la misma cantidad de segundos para tomar aire, como el movimiento oscilatorio de sus lenguas bailando, y como el movimiento de sus manos y piernas buscaban rozar el cuerpo de la otra, así era el ciclo infinito que veían reflejado en los ojos de la otra.
—Ane… Ane, espera.
—Eh… —su hermana respiró con dificultad—dime…
Wane apretó tenuemente y luego cerró los ojos.
—Cierra los ojos, quiero que los cierres mientras hacemos esto.
—Hehehe, —Ane se acercó rápidamente, incapaz de resistirse a darle un beso esquimal a su hermana— creo que sé lo que estás pensando. Está bien, cerrare los ojos.
La chica cumplió su promesa y continuo entonces el acto, Asegurándose de ofrecer unos cuantos besos en el cuello de su hermana antes de subir a su boca, y disfrutando de cómo esta temblaba al ser atacada en su zona más frágil.
Al volver a conectar sus labios con los de Ane, Wane se aseguró de saborear ese momento como algo que estaba ofreciéndole su hermana, no la imagen de sí misma, no el amor que ya ella tenía hacia sí misma.
En este nuevo vacío en el que se encontraba, tanto ella como su cuerpo podían ser honestos. El sabor salado contratado con el dulce de la lengua que danzaba dentro de su boca, el frio cuerpo que relajaba su calor interno y adormecía sus preocupaciones, el deseo profundo de que la mano que jugueteaba y le hacía cosquillas a sus pezones hiciera un viaje más profundo dentro de su cuerpo.
Todo eso se lo estaba ofreciendo Ane.
Y ella no sentía asco alguno.
Wane volvió abrir sus ojos, un extraño pero placentero sentimiento revoloteando en su pecho al ver que su hermana había cumplido su promesa. Luego de varios toques suaves en la mejilla de esta, Ane abrió los ojos y se encontró con una sonriente Wane.
Las dos hermanas se separaron del beso; apenas unos milímetros, suficiente para poder sentir la respiración de la otra chocar con su piel.
—Por hoy… —Wane sonrió y se sentó, llevándose en brazos a su hermana— pretendamos que conseguiste tu harem.
Wane recostó a su hermana sobre las mantas, sonriendo mientras besaba sus rojos labios y acariciaba sus dedos. Al ser tan fría por naturaleza la sangre recorriendo la piel de la albina le daba un brillo que resaltaba con facilidad aún bajo la oscuridad de la noche.
Mientras introducía su pulgar lentamente en la boca de Ane, Wane no podía evitar quitar la mirada de ese místico rubor. Al menos, hasta que un pensamiento cruzó su cabeza.
¿Qué otras partes se ven igual?
La respuesta era obvia, pero la curiosidad y la necesidad de confirmar lo ya sabido le daba un cierto bienestar a sus pulmones. Levantando la larga camisa de su hermana, lo suficiente para ver su jardín parcialmente cubierto de roció, y las curvas de su cuerpo cubiertas por gotas de sudor helado, un manjar único de su hermana.
Pero no era suficiente, subió la prenda un escalón más y llegó a los tesoros que buscaba: los dos pezones vibrantes de Ane, con areolas rojas que anunciaban un posible gran futuro. Wane saco su pulgar y metió su dedo índice, lentamente, para apreciar como el calor propio de ella era ingerido por el pozo helado.
La diferencia era como meter los pies en aguas termales, una euforia inducida por la paz súbita del cambio en temperatura, que poco a poco relajaba el cuerpo y mente, dándole a la pelirroja calma para poder continuar.
Su mano libre y caliente se posó sobre el pecho de Ane y con dos de sus dedos comenzó a acariciar el vibrante pezón necesitado de atención. Ane agradeció inmediatamente los cuidados de su hermana gimiendo y chupando de la mano de su hermana.
—Wane…
La mano de Ane viajó hacia la nuca de la pelirroja, sosteniéndola y jalándola levemente hacia el pecho.
—Wane…
Su hermana entendió lo que ella deseaba de inmediato. Cuando esta se acercó, no pudo evitar morder con los labios el dedo en su posesión, y al ver la boca de su hermana abrirse cual puerta de horno, un revuelo sacudió su pelvis e hizo que las paredes de su feminidad se contrajeran.
—Ah~.
Cuando Wane colocó su boca y lengua sobre ella la contracción apretó con fuerza, haciendo que Ane retorciera sus pies y mordiera con más fuerza.
La lengua de su hermana revoloteaba y jugaba de su pezón como si fuera dueña de este, cada pausa era precedida por una leve succión que hacía a la joven albina arquear la espalda, buscando darle más de su frio manjar a su hermana.
Pronto el placer acumulándose transformo su dicha en adicción, en un anhelo a querer más… pero no quería tener que darse ese gusto.
—Ah~ —La albina liberó el ahora rojo y tenuemente pulsante dedo de su hermana— Wane… mano…— exclamó tenuemente en un gemido mientras guiaba hacia su castidad la mano de su temporal amante.
Wane aceptó la propuesta y, mientras su lengua lamia fervientemente del pezón, introdujo su mano dentro de la fina tela azul que cubría la mojada vagina de su hermana.
Finalmente, una parte igual de caliente que ella, la pelvis de Ane ofrecía una bienvenida familiar para Wane, algo que le ayudó a moverse sin problemas hasta abajo. Pero primero, Wane precisó moverse un poco hacia la izquierda, a una posición más cómoda para poder mover su mano y dedos sin lastimarse a sí misma o a Ane.
—No suelo hacer esto, —Wane aclaró, su boca apenas separada del pecho de su hermana— así que, no esperes mucho.
—Parece que… —Ane respiró con fuerza mientras levantaba su pecho devuelta al abrazo cálido de la lengua de Wane— alguien le ha dejado todo el trabajo a Bobby, hehe —Ane añadió con un guiño de ojo.
—Con suerte tal vez aprendí una o dos cosas de él.
Su boca volvió a chupar de la fría y salada delicia mientras su mano comenzó su viaje acariciando toda la zona de su hermana, empapándose poco a poco, y buscando los lugares preferidos de Ane usando de guía sus gemidos y la fuerza con la que apretaba de su cabello.
—Wane… Hehe… Te quiero tanto….
—Algu…ien pare, Ahg— Wane forzó su escape del agarre de su hermana— parece que ya te emborrachaste.
Ane tenía la mirada perdida, y sus manos llamaban por su hermana en búsqueda de un tierno abrazo.
—He… hehe… por favor Wane… tu hermanita quiere cariño…
—Te vez muy linda cuando entras en ese estado… te soy honesta… tengo miedo de que si Bobby te ve así termines quitándomelo. —Wane comentó mientras acariciaba la mejilla y labios de su hermana con su mano libre, al mismo tiempo que lentamente cuidaba también de mantener caliente los labios inferiores.
—Ah~ ha, ha, —Ane reía al son que sus caderas se movían junto con la mano de Wane— tontita, nunca lo apartaría de tu lado, hehe. Si no estamos los tres juntos entonces no quiero nada hahaAH, Aaaaah~.
La reacción fue producto de Wane introduciendo su dedo corazón dentro de la feminidad de Ane, irrumpiendo en su interior cual bailarina exótica. Ane levantó y siguió el movimiento de la mano de su hermana con la pelvis, usando de soporte sus pies y estrujando la manta con los dedos.
—Oh… Wane, Wane~ waaaa— Ane abrazó con fuerza a su hermana mientras esta continuaba, ahora con su dedo pulgar frotando y presionando su clítoris.
Wane quería agradecer con propiedad las palabras de su hermana, pero una vez más la valentía propia de ella se fugó al ver que la situación implicaba enfrentar un sentimiento; por ello, volvió al inminente clímax de su hermana el individuo a enfrentar como agradecimiento.
—Wane, más duro, estoy, esto…— Ane fue presionada contra el sofá. Un alarido de sorpresa se escapó al sentir el peso de la mano de su hermana sobre ella. Wane se acercó rápidamente a ella y le plantó un beso mientras introducía un segundo dedo dentro de ella.
Su boca no podía seguirle el ritmo al beso, por lo que mientras buscaba una forma de recuperar el aliento, dejó que su hermana se la comiera a besucones y pellizcos de labios. Esta búsqueda por oxigeno apenas daba frutos, y en consecuencia su mente empezaba a perder foco, solo estaba el constante bombeo de su corazón, el exquisito sabor de su hermana empalagándola, y un placer…
Un placer que la sesgaba, lo único que la impulsaba a seguir moviéndose aun cuando apenas era consciente de sí misma. El sentimiento le nubló a tal punto que cuando al fin la tormenta en su interior estalló todo su cuerpo y mente se apagaron por unos breves instantes.
Wane se separó de ella al ver que ésta solo podía balbucear vocales sin coherencia alguna. Los ojos de su hermana se encontraban perdidos más allá de lo que ocultaba el techo de la casa. La conciencia de Ane se encontraba flotando en el éxtasis.
—Bueno… conociéndote era mejor si tú acababas primero, —Wane dijo antes de sacarse con cuidado sus pantaloncillos, los cuales ya tenían marcas de humedad, —Después de todo, yo seré la caliente pero tú. ¡Uah!
Ane despertó de improviso y tomó a la desprevenida de Wane de los hombros antes de cambiar de lugar con ella. El frio que había dejado Ane en las mantas hizo que Wane reaccionara arqueando la espalda ante el frio, gruñendo y temblando por un breve instante.
—¡Mi turno… hermanita! —Ane exclamó entre jadeos.
La albina solo bastó de un par de movimiento para apartar a un lado la tela, levantar la pierna de Wane, y colocar sus aun sensibles labios inferiores sobre los de su hermana. Al finalmente unir su cuerpo Ane se erizó de pie a cabeza, y una nube de vapor fue expedida de su alegre boca.
—Ah~ que bien se sienteeeee…—Ane exhaló con gusto mientras abrazaba la pierna de Wane con su mano derecha— Oye Wane, ¿Qué te parece si cerramos la noche con unos dulces besitos entre hermanas?
Ane tomó a Wane de la cintura con su mano izquierda y acto seguido su pelvis descendió hasta que los labios de ambas empezaron a frotarse.
—Aahm parece… que… —Wane apretaba de las sabanas, su respiración volviéndose pesada con cada beso dado por su hermana— volviste a ser la dominante de siempre… ah~
—Por su…puesto. Oohm… —Ane jaló levemente de la piel de Wane, levantando ligeramente las paredes de la flor de su hermana antes de frotar con fuerza en la zona.
—Hija de aaah~ —Wane exclamó a lo que sentía como su cuerpo se tornaba en gelatina y la fuerza en sus extremidades mermaba, —Ah…
—¡Es mi deber ayudar a mi hermanita a acabar!
El sonido de sus cinturas húmedas chocando junto con el de gemidos ahogados inundo la habitación.
Wane apretaba de las nalgas de su hermana mientras esta arremetía contra ella.
Ane besuqueaba y lamia de la pierna de Wane, y por unos breves instantes decidió meter sus dedos en la intersección entre ambas, haciéndolos danzar conforme ambas se frotaban.
Conforme el deseo se volvía más fuerte, los gemidos de Wane se transformaban más en una respiración raquítica, y la fuerza inconsciente de su instinto le forzaba a mover sus piernas, apretando más de Ane, acercándola más a ella con cada frote.
Y mientras ambas se perdían más y más en la nébula de placer que irremediablemente las hacia virar la vista hacia el cielo, las caderas y piernas de ambas terminaban con la mayor parte del trabajo.
Hasta que llego un punto donde ambas se sostenían solo de sus piernas, acostadas en cada lado del sofá, con las mantas cubiertas de sus fluidos, y sus conchas acariciándose frenéticamente cual beso francés.
—Waneeeee… Wane…. —Ane ya estaba demasiado perdida, como para poder formar palabras más allá del deseo por su hermana.
—Ah… Ane, ya, ya no puedo.
Con un último impulso producto del incesante deseo quemando su interior, Wane se levantó y se afincó encima de su hermana, escuchando con gusto como esta gemía y mascullaba palabras.
—Aaaaaa… aaaa. —Wane levantó la cabeza en el último momento, exclamando su clímax y salpicando sus jugos sobre el cuerpo tambaleante de su hermana.
Ane fue la primera en inmediatamente caer dormida después del climax. Mientras, Wane logró tomarse el tiempo de recuperar el aliento antes de caer con cuidado sobre el pecho de su hermana.
Y durante su búsqueda por un boleto al país de los sueños, Wane consiguió captar algo un susurro de su hermana.
—Te quiero mucho Wane, ojala siempre estemos juntas.
Si las acciones de su hermana habían logrado saciar su cuerpo, esas últimas palabras fueron el postre que necesitaba su corazón; y también el billete que necesitaba para dormir en paz.
Fue una lástima que las primeras palabras que Wane escuchó al despertar fueron las de su madre en un tono irritado…
—¿¡Muy bonito, no!? — Gritó July desde la entrada de la casa— Carajitas del coño. Se montan una orgia, se me comen el maldito chocolate y ni siquiera limpian la webona ésta que ahora está llena de hormigas. SE ME PARAN O LAS REVIENTO A COÑAZOS.
