"Los personajes de Naruto, así como su mundo, son propiedad de Masashi Kishimoto. Yo sólo los tomé prestados para hacer este fanfic."
El Corte de Cabello
Era un día hermoso en Konoha. El cielo se encontraba despejado y los pajarillos cantaban alegres. Los aldeanos hacían sus quehaceres con algarabía y la brisa traía consigo los dulces aromas del verano. Todo era perfecto hasta que un grito ronco y poco masculino se escuchó por toda la aldea.
Naruto Uzumaki no podía creer lo que había pasado. Desesperadamente trató de observarse mejor en el espejo con ojos llorosos y una mueca triste.
-No puede ser, no puede ser…- murmuraba como un mantra mientras observaba como un mechón de su cabello rubio había desaparecido. Volteó su mirada molesta a la de Sai, que aún sonreía sosteniendo una tijera y un peine.
-Maldito. Lo hiciste apropósito- murmuró con los dientes apretados y enfurecido.
Sai aun con una sonrisita lo observó antes de hablar.
-Me dijiste que te cortara el cabello, eso hice- respondió tranquilamente. Naruto estaba a punto de estrangularlo cuando la puerta de su departamento se abrió. Una pelirosa con varias bolsas entró con una pequeña sonrisa hasta que vio a Naruto con la mirada del Kyubi y a Sai sin dejar de sonreí con esa mueca tan molesta y falsa.
-¿Qué demonios está pasando?- preguntó la mujer dejando las bolsas en la mesa del comedor antes de acercarse al par de tontos.
-Mira Sakura-chan, Sai casi me deja calvo- gimoteó Naruto señalando el hueco en su cabeza y luego el mechón de cabello en el suelo. Sakura sin poder evitarlo estalló de risa. La cabeza del rubio parecía deforme ahora que le faltaba un gran mechón de cabello. El cabello del jinchuriki, en los últimos años había crecido tanto al punto de llegar a la longitud del Cuarto Hokage. Era innegable que el parecido era asombroso y por eso le extrañó a la pelirosa que él quisiera cortárselo, pero eso no evitó reírse de las tonterías de su rubio idiota.
Naruto hizo un puchero al verla reír con fuerza al punto que la vio doblarse por la mitad. Las carcajadas de la pelirosa resonaron por todo el departamento y hasta lágrimas escaparon de sus ojos jades. Naruto sonrió al verla reír así, eran pocos los momentos en que la pelirosa se dejaba ver en ese estado y estaba orgulloso de ser uno de los pocos que había podido ver ese lado tan libre de ella.
-No puedo… jajajaja…Te ves ridículo jajajaja- siguió riendo la mujer mientras más lágrimas se escaparon de sus ojos.
Naruto siguió observándola fingiendo estar enfadado mientras ella se acercaba a él y lo usaba como apoyo para no caer al piso. Sai miró confundido la escena y no entendió lo gracioso de la situación.
Pasaron un par de minutos más para que la mujer tranquilizara su respiración y pudiera hablar con calma. Una vez que la risa acabó, Sakura aún con una sonrisa en la cara, se limpió el rastro de lágrimas y volvió su mirada al rubio que la miraba divertido.
-Ya terminaste de burlarte de mí, Sakura-chan- preguntó con una sonrisa y la chica asintió sin poder evitar soltar pequeñas risotadas al ver la cabeza ahora deforme del rubio.
-¿Pero porque dejaste que Sai te cortara el cabello?- preguntó mientras se apartó del rubio para observar mejor el trabajo del pelinegro que seguía mirando confundido hacia ellos.
-Le dije que solo las puntas y ahora tengo un agujero en mi cabeza. Pensé que como era un artista, podría hacer un buen trabajo. Me equivoqué. Es un idiota insensible- gruño el Uzumaki peinando el resto de su cabello y mirando a Sakura con una cara de cachorro pateado.
La pelirosa negó con la cabeza soltando un suspiro y se acercó al rubio para examinar los daños.
-Déjame ver- murmuró y lo hizo sentar nuevamente en la silla. Luego pasó sus dedos por los mechones y tarareó pensativa.
Naruto tembló al sentir el toque de su chica y su corazón latió más rápido.
-Creo que puedo arreglarlo- dijo al fin la pelirosa. Naruto giró su rostro para observarla y se sonrojó al verla tan hermosa mientras seguía concentrada en sus mechones rubios.
-Sai, préstame las tijeras – dijo alargando la mano hacia el artista. El pelinegro sonrió con esa mueca falsa y le pasó las tijeras.
-Espero que la fea haga un mejor trabajo – dijo el pelinegro ganándose una lista de improperios de ambos compañeros. El chico solo sonrió.
-Lárgate, Sai- gruñó el rubio mientras se sentaba correctamente en la silla.
-Entonces ¿No haremos nuestra tarde tradicional de Ramen y películas?- preguntó el pelinegro desilusionado, observando las bolsas de ramen que había traído la pelirosa hace rato. Desde que había terminado la guerra, hace dos años, el equipo 7 habían convertido los viernes (al menos que alguno de ellos estuviera en una misión o de guardia en el hospital) en una tarde de reunión, donde comerían ramen o chucherías y verían películas. Sai amaba esos momentos porque sentía que tenía una familia con sus compañeros de equipo. Era bueno ser parte de algo.
-Creo que hoy no. Tenemos una emergencia de cabello- dijo el Uzumaki cruzándose de brazos. Sakura asintió vagamente mientras peinaba los mechones del rubio.
Sai suspiró decepcionado y caminó hacia la puerta. La puerta se escuchó cerrar y la habitación se quedó en silencio.
-Ahora me siento mal por Sai- murmuró el rubio. Sakura suspiró y tomó el rociador de agua para humedecer el cabello de su cliente.
-La verdad, es tu culpa por dejarle a Sai que te corte el cabello- lo regañó Sakura mientras humedecía los mechones. Naruto gimió molesto y Sakura le dio un golpe en la cabeza. Ella sonrió para sí misma.
-AUCH! ¿Por qué fue eso?- se quejó el rubio con lagrimitas en los ojos mientras se sobaba el lugar adolorido.
-Por ser un idiota, por arruinarte el cabello y por cancelar nuestra tarde de películas- respondió la pelirosa apartando la mano del jinchuriki para seguir con el corte de cabello.
Naruto con un puchero en los labios se quedó en silencio mientras escuchaba las tijeras pasar por su cabello. Varios mechones comenzaron a caer a su alrededor.
-Naruto, ¿por qué quieres cortarte el cabello? Pensé que querías parecerte a tu padre- masculló suavemente. Los cabellos seguían cayendo alrededor del rubio. A Sakura le gustaba el cabello dorado del rubio. Ella se sonrojó por aquel pensamiento y siguió esperando la respuesta.
El Uzumaki suspiró un par de veces antes de responder.
-Por supuesto que quiero ser como mi padre, pero no quiero que me comparen con él o que tengan altas expectativas conmigo y pueda decepcionarlos. Mi padre fue un gran hombre y un increíble Hokage. Parecerme físicamente a él ya es un problema. Quiero que me vean a mí, ¿entiendes, Sakura-chan?- respondió el rubio.
Sakura trató de ver su expresión, pero le era imposible desde la posición donde estaban. La pelirosa apartó un par de mechones rosas molestos de su rostro y siguió cortando.
-Lo entiendo, Naruto- murmuró la pelirosa.
Naruto sonrió y no dijo nada más.
Luego de unos 30 minutos la pelirosa terminó con el corte. Naruto observó la cantidad de cabello en el suelo y tuvo ganas de llorar como un niño.
-Es mucho cabello- gimoteó el rubio y Sakura rió.
-Eso te pasa por dejar que Sai te corte el cabello.
- Sakura-chan…- gimió el rubio y Sakura tiró de la oreja del hombre cariñosamente en modo de reprimenda.
-Es lo único que pude hacer para emparejar el resto con el corte de Sai. Así que no te quejes, Idiota- regañó la pelirosa limpiando los cabellos de su ropa.
-Levántate Naruto, quiero ver como lo hice- pidió la pelirosa parándose frente a él. El rubio pasó ambas manos por los cortos mechones y gimió tristemente. Sakura puso los ojos en blanco por la actitud infantil del rubio.
-¿Cómo me veo?- preguntó el rubio con un puchero mientras se sacudía los mechones pegados a su chaqueta. La pelirosa se sonrojó levemente y sonrió.
-Soy una excelente peluquera – murmuró la médico inclinando la cabeza para observar su trabajo. El corte acentuaba mucho el rostro del rubio y parecía más maduro. Sakura le hubiera gustado el cabello un poco más largo, pero Saí casi había trasquilado el mechón del rubio y para poder emparejarlo tuvo que seguir ese patrón, pero aun así se veía muy bien. Muy guapo.
-Al parecer me veo muy bien- comentó divertido el rubio al observar el sonrojo de la pelirosa.
-Baka- respondió la chica y Naruto sonrió satisfecho para sí mismo.
Sakura se acercó a él y acarició los cortos mechones del rubio mientras le observaba a los ojos azules. Ambos parados en medio del comedor.
-Naruto , eres un gran hombre y pronto serás un gran Hokage. Si tu padre estuviera aquí, estoy segura que te lo diría. Eres único. No lo olvides- susurró la pelirosa. Naruto conmovido asintió y besó los labios de su novia. El beso fue tierno y suave.
-Te amo, Sakura-chan- murmuró el rubio.
-Yo también te amo, Baka.- ronroneó la pelirosa besando nuevamente los labios cálidos de su novio, sumergiéndose en su boca.
-La próxima vez te cobraré el corte de cabello- susurró contra los labios del rubio y éste rió mientras volvía a besarla.
El día siguió siendo perfecto en Konoha.
Love everything you do
When you call me fucking dumb for the stupid shit I do
I wanna ride my bike with you
Fully undressed, no training wheels left for you
I'll pull them off for you
Nota del autor:
Espero les haya gustado esta historia.
El fragmento al final de la historia pertenece a la canción "Training Wheels" de Melanie Martinez.
He decidido hacer una serie de historias NaruSaku y todas estarán almacenadas aquí. Serán mis headcanon de como hubiera sido el NS si hubiera sido canon.
Mi otro fanfic "Amor que transciende vidas" al parecer no está gustando, entonces decidí esperar que tenga más alcance para poder actualizar.
Dejen sus opiniones y que les parece esta idea.
Nos leemos pronto.
