"Los personajes de Naruto, así como su mundo, son propiedad de Masashi Kishimoto. Yo sólo los tomé prestados para hacer este fanfic."
Mientras no estabas
Parte 1
Sakura
Sakura caminó exhausta por las calles bulliciosas de Konoha. El clima cálido de aquella tarde la estaba haciendo sudar más de lo normal y sumado al extenuante día de entrenamiento que había tenido con la Quinta Hokage, Sakura sentía que en cualquier momento caería rendida. Su maestra era implacable con ella y no dudaba en llevarla al límite
.Aun así una sonrisa se dibujaba en el rostro manchado de tierra y sudor. La causa de aquella sonrisa era nada más y nada menos que Naruto. Quién lo diría.
Ya habían pasado seis meses desde su partida junto a Jiraiya para someterse a un duro entrenamiento como ella. Nunca lo admitiría, pero la niña había estado un poco preocupada por él. Le preocupaba que el rubio hiperactivo se metiera en problemas o que haga alguna locura. Trató de eliminar esos pensamientos, pero no tener noticias de él no ayudaba en apartar la preocupación.
Luego de recibir una paliza de su maestra, Sakura caminó agotada hasta la oficina del Hokage para el último ejercicio que necesitaba aprender. Tsunade caminó junto a ella con fuerza mientras repetía las falencias que debía superar. La pelirosa asentía a cada palabra de la mujer rubia. Una vez que llegaron a la oficina, Tsunade con un suspiro se sentó en su silla y sacó un libro enorme de Anatomía Humana y se lo entregó.
En menos de una semana debes aprender cada parte y cada función del cuerpo humano. Cuando lo hayas aprendido y memorizado continuaremos con el siguiente nivel en tu entrenamiento médico.
Sakura quiso gemir de cansancio cuando tomó el pesado libro que debería tener más de mil páginas.
-Mañana continuaremos con tu entrenamiento en taijutsu y trataremos de mejorar esos reflejos- dijo la mujer con una sonrisa astuta mientras se apoyaba en el gran escritorio haciendo que sus pechos enormes casi se salgan de su escote. Sakura ignoró ese hecho y asintió obediente.
-Por supuesto, Shishou.
Cuando Tsunade estaba a punto de agregar algo más a las instrucciones, la puerta se abrió revelando a una sonriente Shizune. La pelinegra cargaba una carpeta y una botella de Sake.
-Hola, Sakura- saludó la mujer a la niña. Sakura sonrió y le devolvió el saludo.
La mujer le entregó la carpeta a la mujer rubia y descansó la botella de sake en el escritorio.
-Es un reporte de Jiraiya-sama y el sake un regalo- informó la pelinegra parándose a un lado. Tsunade sonrió y dio palmaditas de aprobación a la botella de Sake cuando lo tomó para oler su interior.
-Ese viejo pervertido sabe lo que me gusta
Sakura contuvo la respiración. Realmente necesitaba saber cómo le estaba yendo a Naruto en su entrenamiento. Miles de preguntas se agolparon en su mente. ¿Estaría bien? ¿Acaso hizo algo estúpido? ¿Recordaría la promesa que ella le hizo?
"Lo siento Naruto…Te haré esperar un tiempo, pero la próxima vez. Lo haremos juntos" aquella promesa flotó en su memoria. Ella no dejaría que Naruto cargara solo el peso de traer de vuelta a su compañero perdido. Un punzón de dolor le apretó en el pecho al recordar a su ex compañero de equipo perdido. Apartó aquel recuerdo y apretó el libro con fuerza contra su pecho.
"Espérame Naruto" pensó con decisión. La voz de su maestra la sacó de sus cavilaciones.
-Sakura, puedes retirarte. Nos vemos mañana a las nueve de la mañana en el campo de entrenamiento cinco- dijo la mujer despidiéndola con una mano y ya leyendo el reporte.
Sakura quería protestar. Necesitaba saber cómo estaba Naruto. La pelirosa observó a Shizune y la mujer solo le sonrió mientras se encogía de hombros.
Sakura se mordió la lengua. Se despidió de su maestra con una reverencia y salió de la oficina, pero lejos de marcharse se quedó junto a la puerta para escuchar algo.
No se podía escuchar casi nada. Solo algunos murmullos y algunas palabras sueltas. La niña apretó más su oído a la puerta y se mordió el labio inferior tratando de entender algo.
-Me sorprende que Naruto kun progresara tanto en poco tiempo.
-Ese pervertido siempre escribe sus reportes como un idiota.
-Al menos le envió el mejor sake de Kumo.
-Si… dice que no sabe cuándo volverá a comunicarse con nosotros.
-Es entendible
-Bien, al menos Naruto está bien y lejos de los problemas
Una risa resonó y el sonido de un sillón arrastrándose. Sakura se separó de inmediato de la puerta y corrió rumbo a las escaleras. La pelirosa sonrió y se dirigió a la salida.
Sakura suspiró de alivio al ver el pórtico de su casa y casi corrió hasta ahí. Realmente necesitaba un baño y dormir al menos dos horas antes de ponerse a estudiar la Anatomía Humana.
-Ya llegué- gritó la pelirosa una vez que abrió la puerta. Una mujer rubia apareció desde la cocina con una mueca.
-No grites Sakura, tu padre acaba de llegar del trabajo y está tomando una siesta.
Sakura aguantó las ganas de poner los ojos en blanco. Su madre odiaba que ella haga eso y no quería escuchar un sermón.
-Bien, tomaré una ducha
-La cena estará lista en media hora
Sakura asintió y corrió hacia su habitación. Se apoyó contra la puerta por unos segundos y volvió a sonreír al pensar que Naruto estaba bien y había progresado en su entrenamiento. Pensó que se sorprendería, pero no lo hizo. Sabía que el rubio alborotador siempre lograba superar las expectativas de todos, incluso las de ella.
Con un suspiro de alivio colocó el enorme libro en la cama y caminó exhausta hasta el baño. Necesitaba quitarse la tierra del cabello y las orejas.
Naruto
Naruto suspiró cansado mientras se recostaba en su bolsa de dormir. El cielo estaba parcialmente nublado y no se podían ver las estrellas. Estaban acampando en un bosque cercano a una pequeña aldea en el País del té.
Refregó un par de veces sus ojos y se preguntó cómo estarían sus amigos en Konoha… en especial Sakura. La extrañaba mucho. Esperaba que se encontrara bien y que recordara su promesa.
"No te preocupes. Lo traeré de vuelta… Es una promesa de una vida" el recuerdo flotó en su mente como una hoja de papel. Todavía podía sentir el dolor en su pecho al apartar sus propios sentimientos por ella y como verla llorar le partía el corazón.
Un ronquido particularmente fuerte del hombre de cabellos blancos lo sacó de sus pensamientos. Miró a un costado y frunció el ceño al ver a su maestro abrazado a una botella de Sake y con una sonrisa bobalicona. Seguramente soñando con cosas pervertidas.
Naruto rió entre dientes y puso ambos brazos detrás de su cabeza como una almohada volviendo su mirada azul al cielo nocturno.
Ya había pasado ocho meses desde que había dejado Konoha. Ocho meses desde que entrenaba para salvar a su amigo. Ocho meses desde que no había visto los ojos verdes y el cabello rosado de Sakura.
El rubio se sentó en su bolsa de dormir y tomó su mochila. Buscó entre su ropa y algunas herramientas ninjas una pequeña caja. Con la oscuridad de la noche se le dificultaba encontrarla, pero luego de unos minutos por fin pudo hallarla.
Una pequeña caja de un lindo cartón verde que contenía un par de rollos de vendas, una pomada contra quemaduras, un ungüento para el dolor, una tableta de analgésicos y una botella de alcohol.
Naruto sonrió al recordar como obtuvo la caja de primeros auxilio.
Un día antes de su partida de Konoha, Naruto estaba empacando sus cosas cuando un par de golpes en la puerta de su apartamento le interrumpió en su elección de si llevar ramen instantáneo o no.
Naruto se apresuró en abrir la puerta y se sorprendió al ver a Sakura parada en su umbral. La niña parecía un poco cohibida, pero luego sonrió al encontrarse con los ojos azules del rubio.
-Sakura chan. ¿Qué haces aquí?- preguntó el rubio con una mirada de sorpresa. Sakura sonrió débilmente y se movió ligeramente hacia adelante. Naruto pudo captar el olor dulce de su perfume y sintió como el corazón comenzaba a latirle rápido. Ella siempre tenía ese efecto en él.
-Vine a despedirme
Naruto la observó confundido y antes de que pudiera preguntar por qué, la pelirosa habló.
-Mañana tengo entrenamiento con Shizune y otro médico recomendado por Tsunade shishou y no sé si podré despedirme de ti mañana… Entonces decidí hacerlo hoy
Naruto se sintió un poco decepcionado, pero el saber que ella había venido a despedirse lo hizo feliz. Una sonrisa se dibujó en su rostro con bigotes zorrunos y la observó detenidamente como si quisiera memorizar su rostro. La extrañaría, estaba seguro de eso.
Sakura un poco incomoda por la mirada del rubio le tendió una caja de cartón verde. Naruto parpadeó un par de veces y tomó la caja que no había visto anteriormente.
-Una caja…- susurró el rubio frunciendo el ceño sin entender el significado de la caja.
-Es un kit de primeros auxilios. Tiene todo lo necesario
-No necesito esto, Sakura chan. Estaré bien – trató de calmarla con una sonrisa, pero solo recibió un ceño fruncido de la pelirosa.
-Por supuesto que lo necesitarás. Siempre te vuelves loco cuando entrenas y lo llevas demasiado lejos…No habrá hospitales a donde vayas y…
Naruto la observó sorprendido por la preocupación que destilaba el regaño de Sakura aun cuando fruncía el ceño y tenía las manos en la cadera. Un sentimiento cálido se apoderó de él. Realmente la extrañaría.
Sakura seguía con su perorata, pero se quedó callada cuando vio la sonrisa cálida del muchacho frente a ella.
-Está bien… Gracias Sakura chan- agradeció el rubio apretando la caja en su pecho. Sakura sin poder evitarlo también sonrió.
Se quedaron en silencio. Mirándose a los ojos, sin decir nada hasta que Sakura apartó la mirada sonrojada y rompió el ensueño en que ambos habían caído.
Naruto se rascó el cuello riendo entre dientes.
-Entonces es un adiós…- dijo la pelirosa en un susurro.
-Es un hasta luego- corrigió el rubio con una sonrisa tranquila. Sakura sonrió y dudó por un momento, pero dio un paso y lo abrazó sorprendiéndolo. Luego de salir de su estupor, Naruto la envolvió en sus brazos y se quedaron así por unos segundos. En su pequeño mundo. Luego ambos se separaron torpemente y Sakura volvió a su perorata de siempre ocultando su rubor.
-Cuídate y no seas una carga para Jiraiya Sama
-Por supuestottebayo
-No te excedas y procura no ser tan baka
-Ni lo digas
-Y por Kami sama no olvides que traeremos juntos a Sasuke kun. Tú y yo. Así que no hagas ninguna locura.
Sakura lo dijo en un susurro. Naruto sonrió con calidez y asintió levantando el pulgar.
-Lo prometo, Sakura chan. Lo traeremos juntos.
Sakura sonrió una vez más y se giró para volver a casa, pero antes de avanzar Naruto la llamó. La pelirosa miró encima de su hombro esperando a que el rubio hablara.
-Hasta luego, Sakura chan
Sakura sonrió una vez más y levantó la mano.
-Hasta luego, Naruto
Naruto sonrió mientras miraba la caja verde. Jugó con ella por un momento y luego la volvió a guardar. Se acomodó en su bolsa de dormir y se dejó llevar por el susurro del bosque hasta que logró dormirse.
Sakura
-Baka…- gruñó Sakura mientras se ponía los guantes de latex y se ajustaba la mascarilla. La pelirosa observó con fastidio el departamento de Naruto. Los envases de ramen estaban tirados por todos lados. Había una pila de tazones y vasos sucios en la cocina y ropa por doquier. Tsunade le había ordenado que limpiara el departamento del rubio después que el casero del edificio se había quejado de una infestación de cucarachas. El causante: el departamento de Naruto. Había pasado un año y la suciedad y el olor eran insoportables. Ella lo mataría cuando regresara.
-No es justo…- murmuró Sakura observando como las telas de araña estaban invadiendo los techos. Tsunade le había casi obligado a hacer este trabajo. Misión de rango D y además es tu compañero de equipo…es tu responsabilidad había dicho la mujer rubia entregándole la llave de repuesto del departamento. Y ahora ella estaba aquí sosteniendo un calzoncillo sucio entre sus dedos.
-Baka…- gruñó con los dientes apretados mientras arrojaba la prenda en una canasta para mandarlo luego a la lavandería. Sakura se imaginó miles de formas de torturar a Naruto y de enviarlo a una clase de higiene. No podía creer que pudiera vivir en tales condiciones sanitarias.
La pelirosa observó el departamento con cuidado pensando por donde comenzar. Tomó una bolsa de basura y caminó hacia la habitación. Estaba oscura por las cortinas cerradas y se podía oler a humedad. Sakura arrugó la nariz y se adentró a la habitación con cuidado de pisar algo asqueroso. Abrió las cortinas y luego la ventana para que entrara la luz matutina y un poco de aire. Se sacudió la ropa por el polvo que se le había pegado y observó con curiosidad la habitación. Esta era la habitación de Naruto. De un chico. Ella nunca había estado en la habitación de un chico antes. Se sonrojó un poco, pero sacudiendo sus pensamientos observó con detenimiento.
Había ropa tirada y algunos envases de ramen en el suelo. La cama estaba desecha y había polvo por todos lados, muestra de que había estado deshabitada por largo tiempo. Una pila de libros en un estante llamó su atención. Ella nunca pensó que Naruto sería del tipo que leía. Se acercó a la pila y tomó uno de los libros, pero para su sorpresa no era un libro, era un tomo de un manga.
-Cazadores de demonios…- leyó la pelirosa mientras tomaba otro manga
-El ninja valiente….- leyó en el otro tomo. Todos los libros eran tomos de mangas. Sakura sonrió y negó con la cabeza. Esto era muy de Naruto. Dejó los tomos en su lugar y siguió inspeccionando el lugar. Un muñeco muy parecido a Kakashi sensei se encontraba tirado a un lado de la cama y el dibujo de un Sasuke deformado con una cruz decoraba una de las paredes. Sakura puso los ojos en blanco ya que se había dado cuenta que era un especie de muñecos de entrenamiento y de motivación.
- A veces hace cosas muy vergonzosas- murmuró la niña mientras veía que el dibujo de Sasuke tenía marcas de kunais lanzados. Sintió una punzada de nostalgia y siguió inspeccionado el lugar.
Abrió el pequeño armario y encontró sabanas, un futon y ropa sucia, pero una pila de pergaminos y un libro llamaron su atención. Tomó uno de los pergaminos y lo abrió. Eran apuntes de la academia y técnicas ninjas. Sakura sonrió. Al menos el rubio había tratado de estudiar en algún momento, aunque los garabatos al final de los pergaminos decían lo contrario. Siguiendo con su inspección tomó el libro con la tapa dura y negra. Leyó el titulo con un ceño fruncido.
-El amor en la Guerra… murmuró mientras pasaba los dedos en la letra marcada de la tapa. La imagen de una pareja en medio de un cielo oscuro ilustraba el libro. Leyó la sinopsis y una risa salió de su boca. Era una novela de acción y romance.
No esperaba que Naruto leyera estas cosas. Le sorprendió que incluso leyera libros. Siempre pensó que era un payaso que no le importaba nada relacionado con la lectura o estudiar, pero se había equivocado. Como siempre le había demostrado que no deberían subestimarlo.
-Lo tenías bien escondido…- sonrió con malicia la pelirosa. Dejó el libro en su lugar y continuó observando el lugar. Sentía que algo faltaba. Buscó en la mesa de noche y solo pudo encontrar un despertador, pero la foto del equipo 7 no estaba. Sakura supuso que su amigo debió llevarlo a su viaje. Sakura sonrió ante ese pensamiento y dando por terminado su inspección tomó la bolsa de basura para tirar todo lo que era basura. Un calendario llamó su atención. Se acercó y observó que había varias fechas encerradas en círculo como un recordatorio. Pudo adivinar algunos como fecha de exámenes en la academia o de los anteriores exámenes chunnin, pero que la fecha de su cumpleaños esté encerrada en círculo la puso nerviosa. ¿Era por ella? o ¿era solo una coincidencia? Su corazón se saltó un latido y se sonrojó levemente. Otra fecha que llamó su atención fue el 3 de abril. ¿Qué evento importante había ocurrido en esa fecha? No podía recordar nada especial. Sakura se encogió de hombros y siguió en la tarea de limpiar el lugar o sino nunca podría salir de ahí.
La noche ya había caído y Sakura por fin terminaba de limpiar el desorden de Naruto. Le había tomado todo el maldito día. Se sentía exhausta y con ganas de una ducha.
Había limpiado todo el lugar dejándolo impecable. La ropa estaba lavaba, seca, doblada y acomodada en el armario. La cama con sabanas limpias y frescas. Los tomos de mangas fueron acomodados en orden en el estante y los pergaminos junto al libro estaban ordenados dentro del armario. Había limpiado el techo de las telas de araña, había lavado las cortinas, las ventanas, la cocina y el baño. Ahora todo olía a frescura y orden.
Sakura observó satisfecha su trabajo, pero su sonrisa se fue apagando cuando un sentimiento de tristeza la invadió al pensar en Naruto viviendo solo. Sin padres o hermanos. Solo contra el mundo. Observó con tristeza la única silla en el comedor.
-¿Siempre estuviste tan solo, Naruto?- susurró la pelirosa, pero luego sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos. Cerró las cortinas de las ventanas. Desconectó los aparatos eléctricos. Apagó las luces y caminó hacia la puerta. Observó por última vez la oscuridad del lugar y cerró la puerta con llave. Caminó con cansancio hacia la Torre Hokage para reportar el éxito de la misión, pero la sensación de soledad y tristeza la siguió hasta que se durmió aquella noche.
Naruto
Naruto jadeó con fuerza por el esfuerzo realizado. Su cuerpo se sentía exhausto y adolorido. Se acostó en la hierba para poder recuperar el aliento. Tapó sus ojos con su antebrazo para protegerlos de la luz del sol. Sus brazos y pecho desnudos estaban cubiertos por quemaduras, pero de a poco estaban siendo curados gracias al poder del Zorro. Jiraiya lo observó sentado bajo un árbol con una mueca antes de pararse y acercarse a él.
-Buen trabajo, creo que es suficiente por hoy- felicitó el hombre rascándose la cara y observando al muchacho que se sentaba de golpe.
-Aun puedo aguantar más- declaró el rubio chochando sus puños con determinación. La mueca de dolor demostró que su cuerpo no estaba de acuerdo.
-¿Acaso quieres morir antes de tiempo? Descansar no es malo. Pensé que querías salvar a tu amigo – murmuró casualmente el hombre tocando la fibra sensible para convencerlo. Lo escuchó gruñir y el hombre sonrió porque sabía que había ganado.
-Levántate y ve a bañarte en el río. Iremos al pueblo más cercano a buscar un poco de diversión- dijo con una sonrisa depravada. Naruto lo miró con horror y se paró de un salto.
-Deja de ser un pervertido- amonestó el rubio ganándose una carcajada del hombre mayor.
-Muévete muchacho, que pronto oscurecerá
Naruto corrió hacia el río cercano y Jiraiya observó como el rubio había crecido en el último año y medio. Estaba más alto y más musculoso. Ya no era un niño. Jiraiya se rascó la barbilla pensando si ya era hora de darle la charla sobre las abejas y las flores. Después de todo el niño cumpliría pronto los 15 años.
Naruto y Jiraiya caminaron con tranquilidad por las calles del pequeño pueblo. La gente caminaba con alegría y los negocios nocturnos comenzaban a abrir. La vida nocturna apenas estaba comenzando. Jiraiya hizo una pausa y entró en una tienda. Naruto con cansancio se quedó afuera recostado por la pared de la tienda esperando a su maestro.
Observó de manera casual a la gente pasar y se sintió cohibido cuando un par de chicas lo observaron y soltaron unas risitas. ¿Acaso tenía algo en la cara? Se tocó el rostro buscando alguna mancha de pintura, pero no había nada. Se sintió confundido, pero la risa de su maestro llamó su atención.
-No se reían de ti. Se reían porque les parecías guapo- dijo el hombre mayor pasándole el lado de una paleta doble. Naruto sonrió con calidez al ver el gesto del hombre y tomo el palito de la paleta y lo partió con suavidad.
-¿De verdad creen que soy guapo?- preguntó Naruto mientras chupaba su paleta. Jiraiya asintió mientras mordía su propia paleta.
-¿Te gusta alguien Naruto?- preguntó casualmente el hombre mirando a su pupilo. El rubio se sonrojó y asintió con una sonrisa.
-Sakura chan…Mi compañera de equipo
-Aaah si…La pelirosa y la actual aprendiz de Tsunade
-Si…
Ambos hombres se quedaron en silencio. Una familia pasó frente a ellos y los faroles de la calle comenzaron a encenderse uno a uno como un juego de dominó.
-Pero a ella le gusta Sasuke… - dijo el rubio luego del silencio. Jiraiya no dijo nada y solo se quedó observando a las personas que seguían pasando frente a ellos.
- Aunque tengo un poco de esperanza. Creo que podría gustarle algún día- dijo el muchacho encogiéndose de hombros y arrojando el palito de la paleta en el basurero que se encontraba a un lado.
-¿No piensas enamorarte otra vez? Ella no es la única chica en el mundo- dijo el hombre mayor arrojando el palito al basurero. Naruto rió entre dientes.
-Lo sé y me lo he planteado, pero realmente ninguna otra chica me ha gustado como Sakura chan. Ella es diferente a las demás y no solo me gusta. Creo que la amo.
Jiraiya rió y asintió entendiendo al muchacho. Había vivido algo similar en el pasado.
-¿Qué la hace especial?
Naruto se quedó observando como aparecían las primeras estrellas en el cielo antes de responder.
-Al principio me gustaba mucho, pero no sabía por qué. Pensé que podría ser algo físico o superficial porque me parecía una niña muy bonita, su sonrisa era brillante y tenía la frente más encantadora del mundo…Luego me di cuenta que me enamoró su espíritu de lucha y su ganas de ser reconocida …Ella era como yo
Jiraiya no dijo nada esperando que el rubio continuara. Ambos apoyados en la pared de la tienda.
-Luego acabamos juntos en el equipo 7. Aunque ella trataba de agradar al teme, ella siempre estuvo ahí para mí… Siempre me regañaba, pero cuando miraba sus hermosos ojos podía ver que realmente le importaba. Yo era reconocido por ella. Ella confío en mí y yo confío en ella… Nos hicimos amigos.
Naruto se encogió de hombros mirando a su maestro.
-Realmente si ella algún día me elige sería muy feliz, pero si ella no lo hace…No importa. Su felicidad es lo más importante y yo solo quiero protegerla… Además primero debo cumplir mi promesa…
-Te entiendo- murmuró Jiraiya con una sonrisa.
-Pero si llega el caso de enamorarme de otra persona, está bien. Así es la vida…pero creo que podré conquistar a mi Sakura chan- dijo el rubio riendo entre dientes. Jiraiya lo empujó con el hombro y rió con el rubio.
-No entiendo muy bien a las mujeres, pero espero poder hacerlo pronto- dijo pensativamente el rubio, pensando en cómo conquistar a Sakura cuando regresara a la aldea y haya podido traer a Sasuke. Jiraiya con una sonrisa enorme en la cara pasó un brazo en los hombros de su pupilo.
-Eso se puede arreglar- dijo el hombre mientras empujó al rubio para que comenzara a caminar. Ambos hombres caminaron hasta perderse por las calles concurridas del pequeño pueblo.
And I'll miss you when you're gone
That is what I do, hey, baby
And it's going to carry on
That is what I do, hey, baby
Nota de la autora : Esta es la primera parte de esta historia. Espero pronto poder escribir la segunda parte.
El fragmento de la final es de la canción " When you're gone" de The Cranberries.
Estoy en una etapa de bloqueo de escritor así que por favor ténganme paciencia.
Nos leemos pronto.
