Permanencia.

I

Oye Korra, ¿Esa de allá no es Asami? –

Apreté mis dientes, esperando que Opal no viera que mi expresión ciertamente había cambiado con sus palabras.

No lo sé, no alcanzo a ver.- Dije, mintiendo descaradamente.

Iroh Jr. Es guapísimo…-

Descarada, ¿No se supone que ya llevas casi un año de novia con Bolin? – Contesté mordazmente.

Aish. ¡Qué aguafiestas eres! El que ande con Bolin no me impide decir que Iroh es muy guapo.

Lo es, pero ese no es el punto. –

Pude sentir como la temperatura de mi cara subía cuando vi la sonrisa maliciosa de Opal formarse en su boca.

¡Te descubrí! – Grito Opal, haciendo que mi corazón se detuviera del susto. – ¡Te gusta Iroh Jr. ¡

Me quede muda por algunos segundos, por una parte lo mejor era que Opal siguiera creyendo lo que creía que era un descubrimiento, así mi verdadero secreto estaría a salvo.

Así que cerré mis ojos, respire hondo y me dispuse a dar mi mejor actuación.

No negare, ni confirmare nada.- Dije, sabiendo que estaba sonrojada a más no poder.

No puedes mentirme. El color de tu cara te delata.- Insistió Opal. – Eres taaaan transparente Korra.-

Torcí la boca haciendo un fingido puchero y comencé a caminar, sabiendo que Opal seguiría insistiendo en su suposición.

Deberías de declarártele, tú eres del Equipo de Atletismo, él es la estrella del Equipo de Futbol, seguramente se entenderían bien y harían bonita pareja.

Él es de los guapos, populares, y ricos además, es obvio que encaja más en el círculo de Asami. –

Pero eres íntima amiga de Asami, podrías pedirle ayuda o algo así para conquistarlo.-

Suspire inconscientemente. Y para mi buena suerte, Opal lo interpreto justo como yo quería.

Asami y yo nos conocemos desde la primaria, jamás le pediría algo así. –

¿Jamás me pedirías qué? –

De nuevo sentí que el corazón se me quería salir del pecho al escuchar la voz de Asami, peor aún ¿Qué tanto había escuchado de mi platica con Opal?

Korra iba a pedirte ayuda con…-

Sin pensar sujete la boca de Opal con mi mano completa, mientras le hacia "sssht" con mi otra mano. Todo esto mientras mi mente trataba de inventar algo para decirle Asami y que sonara creíble, pero no fue necesario porque sentí como la lengua de Opal tocaba y llenaba de saliva toda la palma de mi mano que la sujetaba.

¡Aaaasco! – Grite con repugnancia al sentir mi mano llena de saliva.

Mis gestos de asco limpiando la saliva de Opal en un pañuelo, hicieron que Asami sonriera risueñamente, pero su gesto cambio inmediatamente hacia la vergüenza que le causábamos.

No sé por qué aun me sigo juntando con ustedes, son tan inmaduras.-

Baje la mirada, no podía soportar ver esa mirada de fingida reprobación en su cara, y aun así no pude disimular que estaba sonrojada de nuevo.

Lo siento…-

¡Ni te disculpes! ¡Las cosas son como son! – Dijo Opal, mostrando la lengua, y actuando aún más inmadura que antes.

¿Es que no piensan entrar a Cálculo? –

La pregunta incomoda así como la expresión seria y amargada provenían de Mako, que venía seguido de Bolin, su hermano, que inmediatamente abrazo a Opal y la aparto del grupo mientras reía tontamente.

Que seeeeeerio.- Dijo Asami, jalando las mejillas de Mako haciendo que sonriera forzadamente.

Me reí de la reacción de falsa ira de Mako, y a pesar de que esta escena era común, ya que sabía que nos quedaba poco tiempo juntos, ya que nosotros, aquel pequeño grupo de amigos, nos acercábamos a la graduación de Bachillerato, y los proyectos personales, la Universidad, y el incierto futuro iban a hacer que nos separáramos.

II

La voz de la Profesora Bei Fong era poco más que un murmullo, toda mi atención estaba en la figura de Asami sentada cerca de la ventana, su cabello ondulado se mecía suavemente por la brisa que entraba, su mirada estaba atenta al frente y ese gesto suyo de apoyar su lápiz cerca de su mentón la hacía lucir particularmente hermosa para mí.

Por enésima vez, me pregunte cuando reuniría el suficiente valor para decirle lo que sentía, aunque si bien yo ya contaba con un rechazo anticipado, también pensaba o mejor dicho, fantaseaba con que ella me correspondiera, aunque después el pensamiento real ganaba y me convencía de que eso jamás pasaría, y ese debate mental me estaba matando.

Después de todo, nadie sabía de los largos meses de gay panic, que el conservar el control, cuando ella rozaba mi mano, o cuando tocaba mi hombro amistosamente, que las largas platicas y convivencia eran una tortura, y a la vez lo que más anhelaba.

Nadie sabía de las tantas noches de llanto al saberme diferente, De las tantas horas frente a la pantalla de la computadora, investigando y leyendo testimonios anónimos de tantos como yo que aun vivían en el closet, temiendo el rechazo, temiendo ser lo que son.

Aun ella, quien era mi mejor amiga, y mi amor secreto y no confesado, no sabía nada de cómo me sentía en realidad.

Solo por eso a veces sí creo que me merezco un Oscar por actuar con ella como si nada pasara. Pero a pesar de que he ensayado incontables veces en mi mente las palabras indicadas para confesarme, simplemente no puedo hacerlo, me falta valor.

Lo peor de todo es esa idea recurrente que me ataca, que me duele, y que al final parece razonable.

"Quizás lo mejor sea dejar todo como esta…"

Aunque no quiera, esa idea me ataca de vez en cuando, cuando decido rendirme, cuando me canso de todo, cuando prefiero atesorar la amistad antes de arriesgarme a perderlo todo por una ilusión…

Ante los hechos lo mejor que podría hacer es hacer callar a mi corazón, hundir esos sentimientos hacia ella en lo más profundo de mi, y si eso es necesario para conservar su amistad lo hare, pero…

¿Qué caso tiene ocultar mis sentimientos si después de la graduación tendremos que decirnos adiós de cualquier manera?

¡KORRA! –

El grito de la Profesora Bei Fong es tan fuerte que me saca de mis pensamientos y hace que me caiga de la silla del susto.

¡Siempre estas con la cabeza en las nubes! ¡Te quedas al final de la clase tengo trabajos extra para ti! –

Las risas de los demás, incluyendo Asami hacen que me ponga como un tomate, estoy avergonzada, pero también, me duele saber que es de las últimas veces que veré su sonrisa.

III

Las clases terminaron por hoy, siento pesados los hombros y mi mente no me deja en paz, casi agradezco que ya todos se hayan ido, así no tengo que dar explicaciones ni soportar regaños bien intencionados.

Tardaste mucho ahí adentro –

¡´Sami! ¡Me esperaste! –

Y así mi momentáneo alivio se convirtió en pánico.

Si, te quería dar esto en tu mano.- Me dijo, dándome un sobre.

Lo abrí rápidamente, sin esperar nada especial.

Y no admitiré un "NO" como respuesta.- Sentenció ella, con sus ojos verdes clavándose en los míos.

¿Una pijamada? – Pregunte, no creyendo lo que estaba leyendo.

Exactamente eso, el próximo viernes en mi casa.-

Eeeeeeh…. ¿No crees que ya somos mayores para eso? –

Oh… Claaaaaro que si…. Lo dice la señorita madurez en persona.- Contestó Asami, sonriendo sarcásticamente.

Torcí mi boca, aceptando que en efecto soy bastante inmadura e infantil.

Ya veo. ¿Entonces esto es para irnos despidi…? –

Asami interrumpió mi frase poniendo su índice derecho en mis labios.

No lo digas. –

Ya hacía tiempo que lo sabía, que después de la graduación ella se iría de vacaciones a Europa con sus padres, y después ingresaría al MIT en los Estados Unidos, así de brillante lucia su futuro inmediato.

Este tiempo y este lugar son muy importantes para mi Korra, quiero atesorar la mayor cantidad de recuerdos que pueda. –

Pude ver como su sonrisa se tornaba sombría, y sus palabras más lentas.

No pasara mucho tiempo para que nuestro tiempo juntas termine…- Su voz se quebró al decir esto, y sus palabras no podían ser más ciertas.

Por un segundo quise decir exactamente lo que mi corazón sentía, pero inmediatamente me contuve, ya que sería un error del cual seguramente me arrepentiría, antes que nada debía de pensar en mantener las cosas tal cual estaban.

Ahí estaré el viernes a las 8.- Le dije, recogiendo con mi índice la lágrima que resbalaba por su mejilla.

Las dos habíamos llorado tanto en el hombro de la otra a través de los años que habíamos sido amigas, no era la primera vez que le limpiaba las lágrimas, pero si podía ser de las ultimas, y el tener la certeza de esto, hizo que también me dieran ganas de llorar ahí mismo, pero no deje que pasara.

Asami se despidió con una sonrisa algo amarga y salió corriendo hacia donde la esperaba su chofer.

IV

¡Buenas Noches Señor Hiroshi, Sra. Yazuko! -

Buenas noches Korra, volveremos a eso de las 1 a.m. pórtense bien.-

Vi salir a los padres de Asami, iban vestidos de gala, así que por sus palabras y su vestimenta deduje que iban a una de esas cenas de caridad a la que acostumbraban ir siempre.

Me adelante a las escaleras y después de años de conocer esa enorme casa casi como una extensión de la mía, grite a toda potencia.

¡Asami! ¿Dónde estás? –

Al final del pasillo vi a Asami, que parecía estar hablando por teléfono y tenía una expresión de molestia, y por su seña de que guardara silencio entendí que así era.

¡Se supone que tú eres la sensata Opal! ¿Cómo es posible que hayas permitido que ese par de retardados jugaran carreras con los carritos en el estacionamiento del supermercado? –

Ya con oír eso intuí algo bastante malo.

Muy bien Opal… Lo entiendo, es tu novio y quieres apoyarlo. Márcame cuando salgan del hospital ¿Ok? –

Asami se resignó, apoyándose contra la pared y poniendo su mano sobre el rostro, se dejó resbalar hasta el piso.

No alcance a escuchar todo… Pero conozco esa expresión y conozco a Mako y Bolin… Déjame adivinar: Opal, Mako y Bolin, fueron a comprar botanas para la pijamada, y al salir vieron los carros vacíos en el estacionamiento y se pusieron a jugar… ¿Qué tan grave fue? –

Asami retiro su mano, y su expresión fue de total resignación.

Opal no está segura, pero dice que el brazo de Bolin se dobla en un par de lugares extra, así que sin dudas está roto.-

Auch…- Imagine la escena, y sin temor a equivocarme y sabiendo como era de Bolin de escandaloso, también imagine los gritos y el enorme escándalo que estaba armando, sinceramente compadecí a Opal.

¿Y Kuvi? ¿Aún no llega? – Pregunte.

Ella se comunicó hace rato, me dijo que Baatar Junior llego de sorpresa y tenía reservaciones en un restaurante caro, y como ahora solo puede verlo cada tantos meses por lo de la Universidad, no iba a perder esa oportunidad.-

Oh, vaya…- Dije con cierta resignación.

Mi primer pensamiento fue que Asami debía de estar molesta por que su tan planeada reunión había salido mal, lo segundo fue que ahora iba a estar a solas con ella.

Le ofrecí mi mano para levantarse del piso, y por un segundo casi creí escucharle decir:

"Creo que será lo mejor"

¿Dijiste algo 'Sami?

Ella negó con la cabeza y se dirigió a las escaleras.

V

Algo que me gustaba mucho de la Casa, o mejor dicho Mansión de los Sato, era que tenían una enorme sala de televisión, que más bien era un cine, considerando la enorme pantalla y las butacas que había.

Las dos estábamos sentadas al lado de la otra y las dos reíamos a carcajadas.

¡No puedo creer que nunca hayas visto esta película! – Dijo Asami entre risas.

¡Ni yo! ¡Solo había visto la primera y la segunda! ¡Buck es genial! – Conteste, antes de volver a reír.

Las horas pasaron rápidamente y cuando ya comenzaban los créditos de la segunda película que veíamos, Asami se puso de pie para sacar el disco del aparato.

Hacía mucho que no me reía tanto, aunque creo que eso es porque tu risa tan escandalosa es la que me contagia.- Dijo Asami mostrándome la lengua.

Oh claro, como si tu risa fuera tan discreta Sato.-

Ok… Yo elegí la primera, tu escogiste la del ogro, ¿Cuál pongo ahora?-

Elige tu.-

Asami dio un paso atrás, para contemplar más ampliamente la colección de películas de su padre, y después de un par de minutos de decisión saco un disco y después de examinar la caja, me la mostró.

¿Está bien si vemos algo más adulto? ¿Qué dices? –

En la portada del disco había dos actrices conocidas de perfil, conocía la película, incluso había leído el libro en el que se habían basado para hacerla.

"El Precio de la Sal"- Murmure, recordando inmediatamente toda la trama de la novela, y no puede evitar sentir un escalofrió de pánico, al recordar varias escenas de la película.

Eeeeh… P-pues si tú quieres verla…- Tartamudee.

Asami levanto su ceja, en una inconfundible expresión inquisitiva.

La veremos.- Sentenció, causando que me diera un calambre de ansiedad en el estómago.

La película avanzaba y yo me había hecho un ovillo subida en ese sillón, quería hacerme pequeña, a la vez que trataba de convencerme de que era solo una película, tanto Asami como yo éramos personas (casi) adultas y de amplio criterio. No tenía nada de malo, en palabras de Asami era una película adulta, madura, un drama…

Un drama lésbico…

De nuevo me acobarde, no quería perder la compostura, tenía que ahorrar todo mi valor y fuerza para la escena donde las protagonistas hacían el amor…

La película siguió avanzando hasta que llegó el momento que tanto temía, mis manos estaban completamente húmedas y sentía que mi cara estaba caliente por la incomodidad.

Trate de distraerme, fijando mi atención en otro lugar que no fuera la pantalla, pero mi mente desvarió y recordé el miedo que sentí la primera vez que vi esa película en mi casa, con el volumen apenas audible y rogando que mis papás no se despertaran y me descubrieran viendo eso. La extraña mezcla de miedo, curiosidad, morbo y ansiedad me llevaba en mil direcciones distintas, era el auto-descubrimiento de algo importante, y con lo que me sentía cómoda, pero al mismo tiempo era el conocimiento de que no sabía cómo iba a manejarlo.

Wow… - Dijo Asami, y por puro reflejo de miedo salte en mi asiento.

Me quede observándola, esperando alguna otra reacción, pero solo estaba su expresión atenta a la pantalla.

Eso fue intenso.- Dijo, después de varios segundos. – Había escuchado rumores de esta película, pero no quise buscar las sinopsis hasta que pudiera verla completa.- Añadió Asami. - ¿Tu ya la habías visto? –

Su pregunta me fulminó.

Eeeeeeh… No… - Mentí, tratando de sonar convincente.

Asami levanto su ceja, con esa expresión tan suya, adivine que me iba a soltar una pregunta difícil de contestar, así que antes de que ocurriera me puse de pie de un salto.

Solo para caer al suelo.

¡Korra! ¿Estás bien? –

Se me durmió el pie.- Contesté, riendo como una idiota.

VI

Estaba abatida, frustrada y bastante avergonzada con lo que había pasado, lo único bueno es que parecía que Asami pensaba que todo eso se debía a que me había caído a lo tonto en su sala de cine, así que por lo menos mi secreto se mantenía intacto.

Tierra a Korra… La pizza se está enfriando. –

De nuevo me perdí en mis ideas, y la mirada inquisitiva de Asami no me dejaba en paz, y no sé por qué me siento culpable, pero mejor no sigo con ese hilo de ideas, hay que comer pizza.

Oye Korra, ¿Cuándo vamos a hablar del elefante en medio de la habitación?

Mi expresión debió de ser graciosa, porque Asami se rio bastante fuerte.

¿Elefante?

Es un eufemismo tontita.-

¿Eufemismo?-

Por el amor de Raava Korra, ahora entiendo por qué reprobaste español en la secundaria. –

Eso sí me ofendió.

Lo que quiero decir es que quiero saber si la película te puso incomoda.- Dijo, y casi podría jurar que la vi sonrojarse.

No pude evitar balbucear un poco, esa pregunta no me la esperaba, así que obviamente no tenía una respuesta creíble, mucho menos algo que pareciera realmente convincente.

Eeeeeeeeh….. N-no… O m-mejor dicho… Eeeeeeh… ¿C-como te explico?-

Una leve sonrisa en su cara me hizo ver lo paciente que en realidad era Asami… No por nada estaba enamorada de ella.

Lo tomare como un si.-

Eshmg quemgh sighm, Oooh seaamgh, noooghm… Esoooghm nooonghm esghs loohgm quemgh queghriamg decirgmh .-

Korra… Pásate el bocado, no te entendí nada.-

Un trago de refresco más tarde.

Es que… Bueno… Lo que quería decir… Es que…. O sea… Somos…. Si, si somos… personas…. Eehm… Mujeres Adultas…. Podemos ver… este tipo de películas… Digo… Sin caer en…. Eeehm… el morbo…-

Asami volvió a levantar su ceja.

Ok… Lo que digas Korra.- Dijo, torciendo un poco la boca para contener la risa.

La vi levantarse de la silla y servirse refresco mientras disimulaba la risa apretando los labios, era claro que no me quería avergonzar más.

Aunque si era sincera conmigo misma… ¿Cuantas veces no había fantaseado esa escena? ¿Cuántas veces no había saboreado los labios de Asami en mi imaginación? ¿Cuantas veces no había aspirado el olor de su piel? ¿Cuántas veces….?

¿No se le ofrece nada mas Srita. Asami? – Dijo con calmada voz la Sra. Yun, Ama de llaves de la Mansión Sato.

No señora Yun. Nos vemos mañana.-

La Señora Yun se despidió con un leve movimiento de su cabeza, y tan pronto salió por la puerta de servicio de la cocina, una expresión suspicaz se dibujó en la cara de Asami.

Ahora si… ¡Tenemos la casa para nosotras solas! – Dijo, triunfante. Y acto seguido salió corriendo de la cocina, y justo cuando iba a salir detrás de ella, regreso casi estrellando una botella ámbar en mi cara.

Había guardado esto sabiendo que mis papás se iban a ir a su cena de caridad, ahora si es hora de que la fiesta empiece.-

VII

Asami bebió el contenido de su vaso con más rapidez de lo que yo había esperado, y lo mas increíble de todo fue que volvió a servirse otro.

'Sami… Creo que deberías de tomarlo con calma, ya llevas 3 shots.- Dije, realmente preocupada porque se fuera a emborrachar.

Y tú no llevas ni uno… Anda Korra, no seas cobarde.-

Mire el vaso y su contenido, preguntándome como deje que me convenciera, pero si era sincera conmigo misma, jamás podría decirle que no a Asami.

Bebí aquel líquido ambarino, si bien no era la primera vez que tomaba alcohol, si era la primera vez que probaba algo tan fuerte.

¡Bleeeegh!.- Hice gestos después de beberme aquella cosa, y si bien exageré un poco, tampoco me había sabido tan mal.

¡No exageres Korra! – Refunfuño Asami, llenado de nuevo mi vaso.

No exagero… ¿Estas segura que tus papás no llegaran temprano? –

Relájate, apenas son las 11:30, a estas hora seguramente estará empezando el baile, así que no te preocupes.-

Con gesto resignado bebí un poco de lo servido en mi vaso, esperando que Asami se tranquilizara un poco.

Oye Korra… Hay algo que he querido preguntarte.-

Dime.-

¿Estás enamorada de alguien?-

Y de nuevo Asami me sorprendía con una pregunta que no podía ni quería contestar, solo que esta vez mi reacción fue escupir el licor, y casi ahogarme con mi propia tos.

¿Es que quieres matarme Asami? – Pregunte, cuando pude respirar de nuevo.

¡No hagas drama! Esa es una pregunta estándar de pijamada.-

Y tenía razón.

Suspire hondamente, tratando de inventar una mentira, no es que quisiera mentirle doblemente, tanto como para contestar, así como para ocultarle lo que sentía, pero… Quizás era la emoción del momento, o mi poca resistencia al alcohol, o quizás solo el hecho de que estaba cansada de mentirle a los demás y a mí misma, pero no quería mentirle.

Hay alguien… Hay alguien de quien he estado enamorada desde hace tiempo.-

Los ojos de Asami se abrieron mucho, evidenciando su creciente curiosidad.

¿Es alguien que conozco? – Pregunto maliciosamente.

Sí, es alguien que conoces.-

¿Y ese alguien lo sabe? –

¡Claro que no! –

Pero… ¿Por qué?

Jamás tendría el valor de confesárselo, además de que estoy segura de que me rechazaría y… creo que lo mejor es dejar las cosas como están… Lo he pensado tantas veces…. He tratado de reunir valor de hacerlo, pero cada vez… No sería capaz de manejar su rechazo si lo supiera… Es…-

Una lágrima cayó sobre el dorso de mi mano.

Yo… Eeeh… Necesito aire.-

Era otra de mis cosas favoritas de la Mansión Sato, el balcón de la habitación de Asami, tenía una vista magnifica de Cd. República, así que me perdí en ese paisaje nocturno, no era la primera vez que me perdía viendo las estrellas con tal de sosegar mi corazón, pero aquí en la casa de Asami era un poco más difícil.

Aun con todo, pude sentir cuando Asami se acercó, creo que le debía una explicación.

Asami… Yo…-

Mi corazón pasó de 0 a 100 en pocos segundos, los labios de Asami estaban besando los míos, tan cálidos, tan suaves…

Asami retiró sus labios y su mirada esmeralda me pareció insondable.

Te amo Korra.-

Me quede muda, quería hablar pero mis palabras se atoraron en mi garganta como si nunca hubiera tenido voz.

Fue peor cuando escuche como estaba conteniendo su llanto mientras me abrazaba, el nudo en mi garganta se hizo más grande y solo me concentraba en no llorar también cuando escuche su voz quebrarse.

Sé que no debería de decirlo, pero estoy celosa de aquella persona de la que te enamoraste… Estoy feliz y triste por ti, porque quiero que seas feliz y si es necesario empujarte para que se lo confieses lo hare, y si te rechaza, le pateare el trasero con gusto.- Dijo Asami con la voz rota, apretándome fuertemente con sus brazos, apoyando se cabeza contra mi pecho sin mirarme.

Tuve que usar toda mi fuerza para liberarme de su abrazo, y como pude limpie mis lágrimas, haciendo mucho esfuerzo para no caer llorando al ver su rostro rojo y con el maquillaje corrido, sin dudas ella era la persona a la que amaba, mi corazón seguía latiendo desbocado, al saber que también ella me amaba, estaba feliz, pero toda esta felicidad, embrutecía mi boca, mi cerebro no se conectaba, quería hablar pero solo balbuceaba, y por primera vez maldije mi torpeza, mordí mi labio esperando que el dolor me diera algo de cordura y dicción, y aun teniendo un pobre resultado, pude aclarar mi garganta y tome a Asami de los brazos.

¿R-recuerdas aquella vez que me rompí la pierna en el último año de secundaria?- *sniff* - Empujaste mi silla de ruedas todo el auditorio hasta donde entregaron los diplomas, y después no te separaste de mi durante todo el baile de la graduación…- - Fue ese día cuando me di cuenta que estaba enamorada de ti…- *sniff* - Han sido años en los que he buscado la forma de decírtelo… Todo este tiempo me he estado torturando sola pensando en que me rechazarías, pero aun así, he pasado mucho tiempo pensando en las palabras adecuadas para decírtelo, y ahora no puedo recordar ninguna que…-

Cállate y bésame tontita.-

VIII

Tu cara esta roja Korra.-

No esta roja…-

¡Korra, Asami! ¡Es hora de la foto de grupo! ¡Dense prisa!

¡Ahora vamos! -

Tu cara definitivamente esta roja…-

Que no está roja… ¡Oye! ¡No me tomes una foto así! –

Es solo que quiero recordar este momento y este lugar. –

Oh… Está bien entonces. –

Ahora tengo otro precioso momento para atesorar, y que me acompañara hasta que regrese.-

Promete que regresarás.-

Lo prometo…-

Te amo Asami. –

También te Amo Korra. –

FIN