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Hola chicos, de nueva cuenta soy Yuzu Araki

Una vez más les traigo otro corto nuevamente por motivo de la tan citada Semana Naruhina, la cual como saben será hasta el lunes 11 de octubre con motivo del cumpleaños de nuestro ninja rubio cabeza hueca número uno y ahora nuestro séptimo hokage.

Esta vez la idea me nació de aquella vieja costumbre cuando sacabas una flor y que dependiendo del número de ellos la suerte te iba o no estar de tu lado, ya sabes, pensabas que el último pétalo definía todo o no conforme con eso ibas hacia otra flor para terminar en lo mismo o que finalmente haya decidido tu buena suerte.

Bueno, ya explicado esto, comencemos con la semana Naruhina

Espero que lo disfruten

Yuzu y fuera

¡DATTEBAYO!

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Hinata Hyuga se sentó muy tranquilamente en el campo, con flores rodeándola. Estaban en su canasta, en su regazo y alrededor de ella. Tuvo cuidado de no hacer ruido, lo que estaba haciendo era privado y no quería que nadie lo supiera.

-Me ama, no me ama, me ama, no me ama…

Era una cadena entera o flores que ella misma había armado elegantemente. Cientos de pétalos, uno por cada vez que él cruzó por su mente. No, eso no estuvo bien. Ella pensó en él más que eso.

Hizo una pausa y sonrió levemente.

-Una- susurró- Por cada centésima vez que se ha colado en mis sueños. Una por cada milésima vez que me ha hecho sonrojar. Una por cada millonésima vez que he deseado poder decirle cómo me siento

Si. Eso estuvo mejor. Fue un poco exagerado, un poco mejor.

-Me ama, no me ama, me ama, no me ama…

¿Quién era esta persona que la amaba o no la amaba?

Cabello rubio, ojos azules y atuendo naranja y una sonrisa que nunca parece desaparecer

-¡BUUU!

La peliazul gritó y fue hacia atrás, su cadena de flores volando en el aire y la canasta volcando.

-¡Oh Dios, Hinata! No te asusté tanto, ¿Verdad?

Se asomó a través de los párpados y dio un suspiro de alivio. Era solo... No, no solo, era Naruto. Sus ojos azules como el cristal parecían brillar como plata a la luz del sol, y su sonrisa hizo que su rostro se sintiera cálido. Se sonrojó mientras se sentaba rápidamente y comenzaba a recoger su cadena de flores y la canasta derramada.

Naruto solo miró con una sonrisa

-Me preguntaba dónde estabas, Hinata. Normalmente te veo cuando estoy en Ichiraku Ramen, pero hoy te perdiste

La aludida se sonrojó. De hecho, era cierto que a ella le gustaba estar en el popular restaurante de ramen en el momento en que Naruto hacía una parada para su segundo desayuno. Sus modales eran desagradables, pero ella no pudo evitar mirar.

-¿E-estabas r-realmente buscándome, Naruto?

Él asintió con la cabeza

-Es mejor que lo creas. De todos modos, ¿Qué estás haciendo aquí sola?

La cara de Hinata se sentía como un tomate, ahora. El chico rubio debe haber pensado que ella era rara.

-Yo-yo-yo sólo estaba recolectando flores. Uhm... iba a hacer un ramo…

Naruto negó con la cabeza y se rió.

-¿Cómo puedes hacer un ramo con una cadena de flores? ¡Sé lo que estás haciendo! ¡De veras!

-¿Tú haces?

-Sí. Estás viendo si alguien te ama o no, ¿No es así?

Hinata miró hacia otro lado, una sonrisa asomándose a sus labios,

-Uhm, bueno…

Naruto se sentó a su lado y puso su brazo alrededor de sus hombros, ante eso Hinata tenía ganas de desmayarse, o de mojarse, o de ambas cosas.

-No deberías hacer eso, Hinata-chan- dijo el rubio con una sonrisa.

Ella lo miró, con su cabello escondiendo su rostro

-¿P-por qué no, Naruto?

-Porque- dijo simplemente- Eres tan amable, agradable y dulce… ¡Y la mejor amiga que conozco! ¡Eres tan genial, apuesto a que todos te quieren!

Ella lo miró completamente, ahora, su confianza aumentó. Ella sonrió. Este… este era el momento perfecto para decirle cómo se sentía.

-¿De verdad, Naruto? Porque... yo…

-¡Por supuesto, Hinata! Aunque creo que me uniré a ti. Quiero saber si le agrado a la chica que tengo en mis ojos.

Hinata sonrió cuando Naruto sacó una flor de su canasta y comenzó a arrancar los pétalos. Ella lo miró con un sonrojo y una sonrisa. ¿Era ella a quien estaba esperando? No necesitaba tirar de pétalos para ella, ella ya lo amaba.

-Ella no me ama… ¡ELLA ME AMA!- El rubio se levantó de un salto y bailó, con una sonrisa de felicidad plasmada en su rostro- ¡Hinata, Hinata! ¡Mira, mira! ¡Me ama, me ama! ¡De veras! ¡Jajaja!

La peliazul sonrió y asintió. Naruto la miró y sonrió,

-¡Voy a invitar a salir a Sakura ahora mismo! ¡Adiós, Hinata!- Y así, se fue.

Hinata miró la flor en su mano. Le quedaba un pétalo.

-¿De verdad, Naruto?- Susurró mientras las lágrimas asomaban a sus ojos- ¿Todos realmente me aman? Naruto…

Tiró del último pétalo mientras caía la lágrima.

-No me ama…