¡Dios! No puedo creer que voy a publicar, es un milagro, muchos habrán dado por muerto este ABC... y no los culpo. La verdad me sorprendería si alguien todavía sigue esta abandonada colección de One-shots. Se que han pasado meses, pero créanme no hubo ni un solo mes, que no pensara en como continuar. ¡Dios soy mala en esto! Mil disculpas, han pasado tantas cosas, que han hecho que me retrase tanto. Es oficial, odio la K, la odio porque me estanque tanto tiempo en algo que según yo ya tenía definido. Hoy, me vino una idea... y dije "la tengo que aprovechar"... por fortuna, ando muy tranquila en mi trabajo así que 5 horas después esta el resultado.

Espero que les guste, la verdad hice lo mejor que pude. Sobretodo quería acabarlo para salir de esta letra que me tardo tanto.


Kilómetros.

- ¡Demonios! ¡Estoy harto de esto! Siempre marcas mis defectos y mis errores, pero para tu información Srita. Perfecta tú tienes más que los míos -

- ¿De qué hablas? Ash, te pedí solo que llegaras temprano. Esta noche era especial para mí –

- Ya te explique lo que paso, además tan solo era una estúpida obra, en la que te he visto participar miles de veces -

- Eres un tonto… ¿Ni siquiera lo recuerdas verdad? -

- ¿Recordar qué? -

- Hoy cumplíamos 2 años, pero veo que no serán más… si piensas que mis cosas son estúpidas será mejor que te marches –

- Misty yo… -

- Vete de aquí ahora, tu y yo terminamos –


Era invierno, la mayoría de las personas estaban emocionadas por las próximas fiestas decembrinas comprando objetos que darle a sus seres queridos. Una pelirroja caminaba solitaria, sin rumbo fijo, mientras recordaba ese hecho que había marcado el final de la relación con la persona que amaba.

Sabía que se había equivocado, Ash había llegado tarde por salvar el centro pokémon de la ciudad. ¿Cómo se enojaría por ello? Si es lo que le hizo enamorarse de él, su valentía y su bondad de ayudar a las personas que necesitaba.

Se reprochaba desde la noche donde Ash salió de su gimnasio, donde las palabras se atoraron en su garganta en el intento de decir algo, para que no se marchara. Ash tenía razón, ella era peor, su orgullo impedía que estuviera con la persona que más quería, y la soledad la consumía desde ese día.

Miraba como una pareja estaba en el parque, el hombre cubría a su novia, para que ella no pasara frio. Y ella recibía gustosa el calor reconfortante de su novio.

Viendo esta escena recordó, sus ojos se hicieron vidriosos pero hizo su máximo esfuerzo, para no llorar en público, sin razón aparente.

Tan solo lo extrañaba.


Ash miraba con pena a Misty, mientras ella estaba sentada con sus rodillas juntas, temblando de frio y muy probablemente de miedo. Se odiaba por no haberle hecho caso cuando ella le dijo lo peligroso que podía ser, pero como casi siempre no pensó en las consecuencias y se aventuro. Ahora, había una tormenta afuera y estaban atrapados en una cueva.

- ¿No saldremos de esta, verdad Ash? – rompió el silencio, ya que tan solo se escuchaba la fuerte lluvia caer y los rayos que caían.

- Claro que saldremos de esta Misty, Pikachu nos encontrará y traerá ayuda – trato de animarla, verla en ese estado sentía su corazón partirse.

- Se que Pikachu es inteligente, pero la lluvia borrara nuestro rastro… y -

- Y entonces buscara otra forma de encontrarnos, tranquila Misty. –

El silencio volvió a quedar entre los dos, el sonido de la tormenta reinaba en el ambiente. Ash se acerco cautelosamente a ella, y la rodeo con sus brazos para que dejara de temblar, lo que no sabía era que había causado un placentero escalofrió que recorrió la espada de Misty.

- Misty… te prometo, que saldremos de esta. – Le susurro al oído, haciendo que la acción anterior se repitiera, mientras sentía el nuevo y muy placentero calor que Ash le proporcionaba.

- ¿Y si no? – pregunto Misty, ya que veía que las horas pasaban, sabía que era probable que no los encontraran y que el oxigeno en la cueva podía empezar a faltar.

-Si no, no encuentro mejor manera de pasar mis últimos momentos, a solas con la mujer que amo -

Tras aquella súbita confesión, Misty se tenso por completo y con cautela volteo a verlo. Él le sonreía, mientras se acerco poco a poco a ella susurrando – Te amo Mist.


Así había comenzado todo, Ash había dado el primer paso a lo que habían sido 2 hermosos años. Donde las peleas habían disminuido, donde conoció otra faceta de Ash, no su amigo, ni su amor secreto… sino el hombre que tanto había deseado amar.

Regreso al gimnasio dispuesta a encerrarse, ver películas que ahora odiaba solo para torturarse, como una mujer lo sabe hacer. Todo iba acorde a su plan, había comprado irracionales porciones de comida chatarra. Pero entonces encontró a la persona que anhelaba más ver, enfrente de la puerta principal del gimnasio.

Su sonrisa apareció después de mucho tiempo, y se ensancho más cuando él la vio, así que empezó a trotar para su encuentro después de año y medio de esa pelea.

- ¡Hey Misty! – dijo Ash, mientras veía que ella se acercaba a su encuentro.

- ¡Ash! – contesto muy emocionada la líder de gimnasio, había olvidado la pelea y lo horriblemente incomodo que pensaba que iba a ser si lo volvía a ver otra vez. Tan solo floto el sentimiento de que lo había extrañado más que a nadie en el mundo. Lo abrazo con fuerza, pensando que no lo dejaría ir otra vez.

Así permanecieron por un largo tiempo, ella no se había dado cuenta de cuanto estaba durando el momento.

- ¿Misty? – dijo Ash, algo incomodo de la situación. Nunca pensó un recibimiento tan efusivo de la líder de gimnasio. Fue cuando Misty reparo sus acciones, y se aparto bruscamente de Ash, con un intenso rubor en sus mejillas, que alguna vez Ash confeso que consideraba adorable.

- Lo- lo siento, Ash. - empezaba a disculparse – No sé lo que me paso… no quise incomodarte.

- Hey, tranquila… tan solo fue un abrazo – interrumpió el maestro pokémon – Hemos hecho cosas peores – le dijo de forma traviesa que Misty hizo que sus mejillas subieran de tono un poco más.

- ¡ASH! -

- Tranquila Mist… yo también te extrañe – dijo de forma sincera que tranquilizo a la líder de gimnasio, al ver sinceridad en sus palabras.

- Y… ¿Qué haces aquí? – pregunto ansiosa, ya que por acciones anteriores podía ser que después de su año malo pudiera terminar de la forma que quería.

- Se como terminaron las cosas entre nosotros, y se de mi error… Vine a recuperar – empezó Ash, mientras el corazón de Misty palpitaba más rápido de lo normal. Cosa que Ash solo podía causar en ella. – Vine a recuperar a mi mejor amiga.

- ¿Amiga? – pregunto casi en susurro e involuntariamente salió de su boca, no era lo que esperaba.

- Si Misty, nuestra relación no funciono. Pero te extraño mucho, y quiero que seamos de nuevo amigos… ¿Qué dices? –

- Yo… -

No sabía qué hacer, ella quería más, quería recuperar todo lo que antes tenía. Pero sonrió ante la idea, tal vez poco a poco lo podría volver a tener. Así que aún cuando quería mucho más, sonrió de forma sincera y contesto.

- Claro Ash, amigos… -


- Hey Misty… solo llamaba para invitarte a pasar navidad en mi casa, ¿Qué dices? -

- Claro Ash, ahí estaré.

- Misty… tengo algo que decirte.

- Dime... -

- Va a estar mi novia Misty… quería decírtelo… tu sabes, por lo que paso entre nosotros… ¿No habrá problema? –

- Claro que no… es tu novia ¿No?, es normal que pases navidad con ella también.

- Gracias Mist, eres una grandiosa amiga, te espero a las 8 ¿De acuerdo?... Mi mamá está emocionada por verte de nuevo. Nos vemos.

- Espera Ash… ¿Quién es la afortunada? -

- May, empezamos a salir el día que me convertí en maestro pokémon. –

- Cierto, vi algo en televisión. Bueno Ash, nos vemos el 24.

- Bye –


Incomodo era un adjetivo que ni siquiera se acercaba a lo que sentía la pelirroja, empezaba arreglarse para ir a casa de Ash. No sabía porque ponía tanto empeño en verse bien, si él solo tendría ojos para su novia.

Conforme pasaba el tiempo y conducía hacía pueblo paleta, la idea de pasar Navidad con Ash era cada vez más mala idea. Pero aún recordaba el día que los vio por primera vez juntos.

En el estadio añil.


Los nervios la invadían, muchos podían pensar que era otra aficionada más y solo había venido a disfrutar de lo que decían sería la batalla del año. Pero no, Ash estaba más cerca que nunca de convertirse en Maestro Pokémon, la batalla había sido intensa y solo quedaban con un pokémon cada uno.

Pikachu se mostraba débil ante el electivire de Paul, pero sabía que eso no iba a influenciar. Que Ash no se dejaría vencer por nada. Cada movimiento, cada estrategia la vivía al máximo. Ella debería estar atrás de él, gritándole y apoyándole. Ahora solo se tenía que conformar con un asiento en la sección general.

La explosión ocurrió, el estadio se cayó porque sabía que era imposible que los dos siguieran de pie. Al menos uno tendría que haber caído, y la sonrisa de Misty se ensancho cuando vio el electivire de Paul en la lona.

¡Lo había logrado!

Estaba feliz por él, era su sueño, pero su sonrisa poco duro cuando May se abalanzó contra él y lo beso. Y fue aún peor cuando Ash no hizo nada por separarla. La pantalla gigante en el estadio mostraba el inicio de una relación.


¿Cómo había sido tan tonta al olvidarse de eso? Sabía que había tratado por todos los medios no pensar en él y eso que presencio, no leer revistas con la nueva relación del maestro Pokémon. Por ahora trataba de pasar desapercibida entre tantas personas que no conocía en la fiesta de Ash, pero poco lo lograba, ya que lograba cautivar miradas de desconocidos.

Pero con tristeza veía que la única miraba que deseaba, estaba concentrada en una risueña May que sostenía una copa, mientras que su novio la abrazaba.

Así que de un solo movimiento tomo la copa que sostenía mientras un apuesto chico le servía más.

Estaba a punto de dar media noche, y ella había logrado con éxito esquivar a Ash. El chico que hablaba con ella, no recordaba ni su nombre, pero asentía y reía a las cosas sin sentido que el chico decía.

- Vamos a un lugar más privado – dijo él, jalando a la alegre y risueña pelirroja. Estaba tan sumergida en su mundo, que no sintió como alguien los miraba alejarse de la fiesta.

Fuera de la casa de los ketchum, el chico comenzó a besar a Misty, ella tan solo se dejo llevar por un momento. ¿Si Ash podía hacerlo, porque ella no? Aunque tendría que preguntarle de nuevo el nombre al chico que ahorita estaba besando.

Fue cuando escucho la puerta azotar y sintió como el beso había sido cortado y su nuevo 'amigo' estaba tirado con la nariz sangrando.

- Lárgate de aquí, ¡Ahora! –

El pobre chico salió corriendo de miedo al ver al maestro pokémon enfurecido, sabiendo que era mejor huir. Misty se quedo viendo sin poder decir palabra, cuando vio la mirada de Ash clavada en ella, con un semblante aún mucho más serio que el mostrado hacia el chico de la nariz rota, Ash se metió a su casa sin decir palabra.

¿Le había dado celos?


Misty, siento lo que paso, tan solo no quería que se aprovecharan de mi amiga. Sé que estuvo mal, espero que me perdones. Háblame.

Para evitar que pasara algo similar en Año Nuevo, declino la oferta de Ash. Y prefirió pasarlo en su gimnasio, empezaban a resonar las campanadas dando señal al nuevo año que había llegado. Recordaba que de muy pequeña su mamá le decía que hiciera un deseo, cuando sonara la última campanada.

- Quisiera una nueva oportunidad. -


El año transcurrió tranquilo, Ash insistió en hablar varias veces con ella, después del accidente de navidad. Pero lo había ignorado hasta que él había dejado de buscarla. Por lo que Misty, pensó que era lo mejor. Pensaba que era mejor irse, y buscarse lejos de ahí una nueva oportunidad de empezar y olvidarlo.

Empezó a formar maletas, mientras les explicaba a sus hermanas que haría un viaje… y no sabría cuando volvería, no importaba si tenía que recorrer miles kilómetros con tal de olvidarlo, como él ya lo había hecho con ella.

Todo estaba listo, este día marcaría el día donde olvidaría a Ash Ketchum. Lo lograría, a pesar de todo.

Empezó a subir las maletas a su pequeño coche azul, y se marcharía de Kanto. Su auto estaba lleno, pero sentía que algo le faltaba, pensaba fuertemente que era lo que le faltaba que no se dio cuenta de la presencia la observaba.

- Creo que olvidas esto – dijo sacándole de trance, mostrándole la vieja mochila que uso en sus viajes.

- Ash, ¿Qué haces aquí? – pregunto sorprendida, mientras los ojos del moreno se clavan en ella.

- Ya que no me contestabas, vine a visitarte… pero ya veo que haz de haber estado muy ocupada – dijo en tono serio – ¿No pensabas decirme que te ibas?

- Ash, no tengo por qué darte explicaciones. Tan solo quiero viajar como antes. – dijo mientras le quitaba de la mano su mochila vieja.

- No parece un viaje, parece más una huida. – contesto bruscamente el entrenador.

- ¿Solo viniste a eso? ¿A criticarme? No tengo tiempo para eso –

- Lo siento Mist, vine a otra cosa… ¿Podrías ayudarme? Antes de que te vayas… -

La pelirroja mordió dubitativa su labio, porque el destino se empeñaba en hacerla sufrir. En todo el año no le había visto, pero justo el día que ella había decidido irse y olvidarlo aparece ante ella.

- ¿Por favor? – pregunto de nuevo de forma adorable, que Misty no pudo más que sonreír ante su mala suerte. Sabía que nunca le diría que no a Ash Ketchum.

- Ok Ash, ¿Qué pasa? –

Ash solo pudo sonreír ante la respuesta de Misty. Entonces de pronto saco de su bolsillo, un pequeño objeto, pero tan reluciente que no podría dejar de pasar desapercibido. Misty abrió los ojos al ver tan preciosa joya.

- Últimamente, siento que pierdo a la persona que más quiero en esta vida… Siento que esto podría ayudarnos – dijo Ash, mientras le enseñaba en confianza el pequeño anillo.

- Pero no sé cómo preguntarle… Brock me dio sus románticas ideas, como ponerlo en una copa de vino o en un pastel… pero conociendo su apetito, creo que se lo comerá antes de que se diera cuenta.

Los ojos de Misty, se hicieron vidriosos al escuchar las palabras de Ash.

- Es hermoso Ash –

- Si, tarde mucho en escogerlo. Entonces vine a preguntarle a mi mejor amiga, como debería preguntarle. –

Misty no podía creer lo que escuchaba, ¿él venía pedirle ayuda a ella?... Tomo esto como una señal de lo que había decidido, tenía que olvidarlo.

- No creo que yo sea la indicada para ayudarte Ash. –

- Por favor Mist, tú eres mi mejor amiga, no podría confiar en otra persona la decisión más grande de mi vida –

Sonrió por las dulces palabras de Ash, aún pese la agonía.

- Solo tienes que ser tú mismo al pedírselo, cuando menos se lo espere, no tienes que elaborar un gran acto… si ella te ama, te dirá que sí. –

- Gracias Mist… ¿Entonces te irás? – pregunto triste, mientras ella asentía con la cabeza.

Ella lo abrazo con fuerza, sabiendo que sería la última vez que lo vería, al menos por un largo tiempo. No cruzaron palabra, ella se dirigió su asiento, volvió a mirar a Ash que la miraba triste por su decisión. Ella le hizo una señal de despedida y arranco el coche. Apenas había avanzado unos pocos metros cuando escucho su celular sonar, contesto sin ver quién era.

- ¿Hola? –

- Cásate conmigo, Mist… -

Freno de golpe, observo a Ash en el retrovisor con su celular en el oido sonriéndole. No había dicho nada, mientras Ash fue hacia ella, abriendo la puerta.

- ¿Por favor? – volvió a implorar.

- ¿Y May? – pregunto, su cara de asombro aún no se borraba de su rostro.

- Ella termino conmigo en navidad, cuando vio que quería a Drew. Si no lo hubiera hecho ella, lo hubiera hecho yo. – explico Ash, mientras ayudaba a Misty a salir del coche – Y yo trate de hablar contigo, pero tu señorita me ignoraste, de nuevo.

- Yo no sabía… -

- Claro que no, si te fuiste sin cenar. Entonces, planee esto venirte a preguntar este día en especial – finalizo.

- ¿Este día? -

- Eres un tonta… ¿Ni siquiera lo recuerdas verdad? – dijo citando aquella conversación en forma de burla.

- ¿Recordar qué? -

- Hoy hubiéramos cumplido 4 años y hoy hace 2 años hice el error más grande, pero pienso remediarlo, entonces que dices… ¿Aceptas? –

- Eres un idiota Ketchum, me hiciste creer… que era para May - sus ojos empezaban a salir lagrimas que había retenido desde que había visto el anillo.

- Hey, yo no hice nada, dije que era para la persona que más quería y no mentí. - dijo con una sonrisa traviesa, mientras esperaba la respuesta.

- Si Ash, quiero casarme contigo… - Ash sonrió y deslizo el anillo a su dueña, mientras la besaba como antes. Así pasó uno, dos… ya no sabían el número de besos, compensando el tiempo que habían estado separados.


- Si no hubiera venido hoy, ¿si te hubieras ido? – preguntó Ash, mientras abrazaba a su novia, no dejándola que se acercara al coche, por si cambiaba de opinión.

- Si Ash, pensaba irme y olvidarte… sin importarme cuantos kilómetros o regiones tendría que recorrer.

- Era en vano Mist… yo hice lo mismo, y no hay kilómetros suficientes para eso.


¿Que tal? OK, me pueden mandar un mensaje para demandarme si les dio diabetes o algo. Este va dedicado a todos los que me han escrito algo en esta colección de One-Shot, se que no es mi mejor trabajo, pero lo hice con mucho cariño (tal vez demasiado, por eso lo cursi jajaja) que no puedo dejar de agradecer todas las palabras de apoyo y aliento :) Mil Gracias!

Tuve un problema muy grande hace poco, que reduciré a que me robaron mi laptop... Entonces todos mis intentos de fics, se perdieron. Ya no pondré fechas para mi siguiente capitulo, que siempre quedo mal. Pero lo único que puedo decir, no importa cuanto tarde, continuare este ABC o lo harán mis nietos pero se completara jajaja.

Gracias por leer, hasta el próximo capítulo!

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