Wow, otro milagro tan solo he tardado 3 semanas en publicar. Jaja la verdad este capítulo ya lo tenía hecho desde hace meses… es solo que por lo de mi lap, lo había perdido pero gracias un amigo lo recupere aunque tuve que hacer modificaciones y es por eso que no lo he puesto antes.

Además este capítulo va dedicado a mis dos amigos campeones… Satoshi Ryu que gracias a él, no perdí este fic y a la grosera favorita Ai-Ketchum que prometí que iba a subir si eran campeones en el fútbol. Ni modo, a aguantar sus egos insoportables jajaja. (Lo bueno que pasa cada 29 años jajaja) Los quiero. Bien ganado, y ni modo a subir!

Gracias a todos los que me han leído y escrito su opinión, son tan lindos y sus palabras alientan demasiado. Los adoro.


Lazo.

Ash Ketchum, entrenador de pueblo Paleta y futuro Maestro Pokémon. Ese era él, estaba convencido que algún día lo lograría, él creía en el destino, lo sabía desde que su padre le dijo que él, un día sería el más grande maestro pokémon de la tierra. Fueron las últimas palabras que escucho de él, por esto estaba convencido.

Desde aquel día que salió de su casa, con un pokémon fuera de lo común para entrenadores novatos, había señales de que su camino iba a ser distinto a los demás. Un ratón eléctrico, que parecía que le complicaría la vida y su viaje pokémon, pero después de unos hechos fuera de lo común, crearon un lazo tan fuerte nunca antes visto entre pokémon-humano.

Siempre ha pensado, que las cosas sucedían por alguna razón especial, él sabía que si se hubiera levantado temprano, como había marcado la hora en su despertador, nunca hubiera tenido a su pikachu, hubiera tenido a un dócil squirtle, que hubiera hecho el camino más fácil y placentero. Aquel squirtle, seguramente hubiera obedecido las órdenes de atacar a ese pequeño pidgey y no hubiera tenido que lanzar una roca al feroz spearrow. ¿Mucho más fácil?

Tal vez sí.

Pero no lo cambiaría, nunca en su vida se ha arrepentido de haberse parado tarde, ya que más que su pokémon era su mejor amigo, sin su irreverencia del principio, nunca hubiera saltado de ese rio, para ser pescado por ella.

Misty Waterflower, la persona con el carácter más volátil que jamás háyase conocido. Ella aquel día, después de una discusión muy fuerte con sus hermanas, había decidido irse jurándoles que no volvería hasta ser una gran entrenadora de pokémon acuáticos. Ella lo pesco del rio, y lo siguió por 3 regiones diferentes por la – ahora tonta excusa – de cobrar su bicicleta.

Nunca supo porque, pero sentía algo diferente con ella. Le gustaba la forma que lo veía, sus gestos cuando se preocupaba por él, su rostro tranquilo alumbrado por la fogata cuando dormía, incluso sus infinitas peleas a lo largo de los años.

Pese al carácter de los dos, y sus continuas discusiones. Ningún podía negar, que se preocupaban por cada uno. Los recuerdos eran fiel testigo de sus amistad y lo mucho que se preocupaban uno por él otro.


Ella sintió algo cuando en la torre pokemon, cuando Ash estaba en forma de fantasma.

El se preocupo cuando la vio inconsiente, sobre la playa después del hundimiento de SS. Ana.

Ella cuido de él cuando se enfermo, en las islas naranjas.

El la ayudo cuando no podía caminar más, bajo la tormenta.

Ella fue a salvarlo, cuando cayó al mar de la espalda de lugia.

El fue animarla para su batalla en las copas remolino.

Era algo incomparable, que no sabía reconocer, pero sabía que era distinto… especial y único.

Ella solía ser su mejor amiga.

No era que ahora, 12 años más tarde de aquel día que ella lo abofeteo, no fuera su amiga… es que era diferente, había dejado de verla por tanto tiempo que ahora ya no sabía.


Habían viajado por varios años, sin embargo ella tuvo que dejar de hacerlo. Tenía que tomar el liderato de un gimnasio, de su gimnasio de agua, que tanto significaba para ella.

En aquel momento, él sentía algo que no sabía identificar, pasó de algo tan placentero de verla todas las mañanas con su cabello alborotado, a un pequeño agobio en su pecho al verla pedalear en su reparada bicicleta con destino a Celeste.

Y así continúo sus viajes, olvidando ese sentimiento con batallas y nuevos amigos, funcionaba muy bien. Pero nunca volvió a crear un lazo como lo había creado con ella. Ella constantemente lo llamaba, para estar al tanto de cómo estaban. El seguido le escribía contándole sus aventuras.

Tiempo después volvió a verla, ella había ido a Hoenn a visitarlos. La sensación volvió, pero se volvió más grande cuando la vio llorar cuando despedía a su recién evolucionado amigo. Verla triste, ondeando su mano hacia el cielo, despidiéndose de lo que él sabía que era su pokémon consentido, le nació una urgencia de consolarla; sin embargo, se controlo con algún esfuerzo.

Se fue, siempre se iba y de nuevo tenía que lidiar con la tristeza de verla partir. Ese agobio de no saber cuando la volvería a ver. Y pasado el tiempo, observo como la comunicación había disminuido, las llamadas de ella había pasado a ser nulas o solo en fechas importantes y él también había dejado de escribir, no sabía exactamente la razón.

No le gusto nada.


Al contrario de Ash, Misty sabía cómo llamarle a lo que sentía cada vez que veía sus ojos y su sonrisa brillante. Tal vez era porque era una romántica empedernida, pero sabía que se había enamorado de su amigo.

Desde el principio, se dio cuenta que él era diferente a los que había conocido antes. Los actos tontos que regañaba siempre, eran los que la habían cautivado. Que chica en su sano juicio, no se enamoraría de la actitud de héroe que siempre mostraba, de su valentía e generosidad que mostraba cuando alguien se encontraba en peligro.

Se sentía afortunada, la mayoría de las personas, se pasan años buscando a esa persona en especial. Sin embargo ella, lo pesco, y nunca quiso dejarlo. Pero tenía una responsabilidad, y él un sueño que cumplir.

Ella esperaba que algún día él se diera cuenta, tenía que ser paciente, ya que no quería asustarlo, ni perderlo. El reconocimiento de los sentimientos se da casi siempre de un modo lento y sutil. Para ella fue un poco más rápido, pero tampoco fue que desconociera de sus sentimientos. La conciencia se ilumina a medida que el velo se va descorriendo. No todo el mundo está preparado para percatarse al instante.

Hay que esperar el momento adecuado, y la persona que se da cuenta primero tiene que ser paciente. Pero la paciencia es una virtud, que pocos poseen… y conforme pasa más tiempo, más difícil de sostener.


Había perdido de nuevo la liga de Sinnoh, había estado más cerca que nunca, pero parecía que aún faltaba tiempo para su encuentro con el destino. Estaba ansioso de regresar a casa, sin embargo, sus ansias fueron apagadas al ver solo a su mamá, a Tracey y al profesor esperándolo.

No había habido visita, ni llamada, ni carta de ella.

Paso un tiempo en su casa, y miraba el teléfono sabiendo que podía llamar, simplemente saludar… tal vez era que estaba ocupada, que los visitantes en el gimnasio no paraban o… tal vez era que se había olvidado, que ni siquiera lo vio participar en Sinnoh.

Pero dudo en llamarla, no quería conocer la razón por la cual ella no había ido a visitarlo.

Así que emprendió otro viaje, Isshu sería la región, de nuevo tendría batallas y nuevos amigos que lograran como las otras ocasiones olvidar todo recuerdo de aquel sentimiento.

Solo que esta vez, no parecía funcionar.

Cada vez que su nuevo compañero peliverde, coqueteaba con alguna chica, desearía tenerla para que le jalara el oído. Cada vez, que Iris decía que los pokémon dragones eran los máximo quería verla discutiendo que no le llegaban ni a los talones a los de agua.

Sentía que la perdía sin conocer el motivo, pero se prometió a si mismo, que cuando regresara iria a verla, no tendría miedo de saber lo que pasaba, tan solo quería volver a sentir aquella tranquilidad y alegría que le daba solo cuando ella sonreía.


De nuevo estaba desilusionado, había perdido ahora en la final, la liga de Isshu… podía sentir lo cerca que había estado, pero ya no importaba más. El destino era caprichoso y tendría que esperar por su momento.

Esta vez, tomaría vacaciones. Volvería a Kanto, a su región… a su hogar, volvería a verla.

Caminaba tranquilamente por las calles de Ciudad Celeste, maldecía que su sentido de orientación aún no había mejorado, después de un poco de confusión y teniendo que preguntar 4 veces en dirección al gimnasio, había llegado a su destino. El recinto con un Dewgong estaba enfrente de él, sonreiría conforme se acercaba, estaba tan cerca de verla.

Empezó a caminar más rápido y aún más cuando la vio afuera de su gimnasio, recargada sobre la pared mientras veía el cielo. Obviamente había cambiado de la última vez, su cabello ahora suelto estaba a la altura de sus hombros, sus piernas estéticas que seguro ganaba la atención de varios hombres, él no era la excepción… se veía hermosa.

Corría a su encuentro, cuando tuvo que parar en seco al ver que llegaba otra persona, la tomaba de la mano mientras le ofrecía un hermoso bouquet de rosas, y le daba un tierno beso.

Que ella no se limito a cortar, sino a profundizar aún más.

Fue cuando lo supo, por fin sabía que era esa sensación cada vez que la veía, el agobio en su pecho cada vez que se marchaba y ahora la rabia que sentía cuando vio que Rudy seguía tomando de la mano a su pelirroja.

Era amor, de aquel que se burlaba cuando ella veía películas románticas. Amor, que se mofaba de cada intento fallido de Brock, jurándose a sí mismo que nunca actuaría de manera similar. Amor, que hizo actuar por instinto, por lo que nunca supo cuando emprendió una carrera nuevamente solo que con más ansías y fervor para voltear al sujeto para él extraño y dirigir un puño bien centrado en su quijada.


- ¿Qué demonios te pasa, Ash Ketchum? – grito una enfurecida, Misty.

- ¿Quién te crees para llegar así, y golpear a mi novio? - volvió a preguntar.

Lo había logrado, y de qué forma… despertar a Gyarados en persona, y por el color rojo de su cara, sabía que pronto evolucionaría, algo que solo la furia de Misty lograría. Realmente no escuchaba lo que ella le estaba diciendo, solo veía como su boca se movía, seguramente diciendo e insultándolo de distintas formas.

¡Él quería decir algo! No había viajado desde Isshu, para quedarse callado, pero no sabía cómo empezar.

Ni el mismo supo de donde había venido eso, nunca había sido una persona violenta, aunque de algo estaba seguro… no se arrepentía de nada.

- ¿Tú… tú novio? – Fue lo primero que alcanzo a murmurar, y se atrevió a verla a los ojos

- ¿Cómo demonios yo iba a saber que era tu novio? ¡Nunca me dijiste nada! – grito ofendido, ya que sabía que era algo que él tenía que saber.

- ¿Cómo iba a decírtelo si dejaste de llamar? – grito de nuevo, mientras observaba como sus ojos ardían en furia.

- No tienes ni un derecho de venir, años después, a golpear a Rudy solo por tu culpabilidad de ser un mal amigo. – grito exasperadamente Misty, mientras Ash no había roto el contacto visual.

- ¡Yo no sabía! ¡Te estaba defendiendo! ¿Qué tal si se aprovechaba? – respondió por instinto, realmente ni supo que había dicho solo escupió oraciones con furia al oír solo la verdad de parte de Misty, mientras vio como los ojos de Misty volvían abrirse con furia.

Sea lo que sea que haya dicho, había sido un gran error.

- ¿Aprovechar? – bufó, mientras sentía como poco a poco se hacía más pequeño ante su mirada – él no ha sido más que un caballero de su parte, que se ha preocupado por mi y estado en los momentos que más he necesitado; sin embargo, tú que viajas de una región a otra sin mirar atrás. ¡No te importo!

¡Claro que me importas! Siempre lo he hecho – murmuró lo último y recordando todo es agobio que sintió, simplemente hizo lo que siempre hace, decir lo que pensaba en el momento

- ¿Ah si? – bufó mientras apretaba los puños del coraje que sentía.

- Estuviste cuando gracias a mis hermanas, ¿estuve a punto de perder el gimnasio? –

- Tú no has estado para mi… tuve a mis hermanas, a tú mamá, a Rudy, a Brock… a todos menos a ti…. ¡Así que no digas que te importo cuando no es cierto! –

- Si me hubieras dicho, hubiera venido corriendo a verte –

- No mientas, tu seguías tus viajes sin mirar atrás, mientras yo me enteraba de ti por todos menos por ti. – grito de nuevo la pelirroja.

- Yo te extrañe, ¡Por eso estoy aquí!... – cuando lo dijo no supo de donde había venido eso. Misty se sorprendió de lo que había dicho Ash.

- Ademas, tampoco has sido la perfecta amiga – ironizo Ash, mientras Misty había dejado de verlo

- Ni siquiera me hablaste cuando perdí en Sinnoh o en Isshu, ¡Ni una visita! ¡Ni una llamada! – grito furico mientras Misty retrocedía.

- ¡Yo te necesitaba! Y a ti no te importo… lo triste que me sentía –

- Yo pensé que iba a recibir en cualquier momento una llamada tuya, diciéndome que lo había hecho bien o incluso mal, ¡pero nada! – grito y la cólera que había sentido por fin le había abandonado, haciéndosela saber a su mejor amiga.

- Yo… yo… - parecía titubear, mientras veía hacia abajo mientras apretó sus ojos, aún con los años él sabía que cuando no miraba a los ojos, era signo claro que mentiría – tenía cosas más importantes que hacer, así que si me permites Ketchum… yo… tengo revisar si Rudy podrá hablar después de tu bajeza.

Y otra vez se iba, de nuevo como todas esas veces… pero no, ahora que sabía que significaba no la iba a dejar, Ash Ketchum, nunca se rendía sin una batalla de por medio.

- Espera… - gritó, Ash tomo a Misty del hombro, bajo su mano pudo sentir la tensión que genero su toque – Vine a verte Misty, ¿No significa algo para ti? –

- No Ash, no significa nada – dijo sin voltear al verlo, cosa que odio ya que no se atrevía a decirle eso a la cara – Se que mientes, la Misty que yo conocía nunca le daba la espalda a nada, y mucho menos a sus amigos. -

Misty no digo nada, sin embargo, volteo a confrontarlo poco a poco y observo que lloraba. Lagrimas lentamente bajaban por su piel blanca y fina, cosa que Ash siempre odio… Así que atino a limpiar con sus pulgares aquellas lágrimas que odiaba.

- Ese es el asunto Ash, tu y yo ya no somos amigos, no somos nada – le dijo mirándolo a los ojos con tristeza, mientras el paraba toda acción.

Lo doloroso de sus palabras, habían detenido toda acción. Así pasaron un minuto, tal vez más, realmente no sabía él había sentido que era demasiado tiempo sin decir nada, porque en su cabeza no entraba las palabras que Misty acaba de decir.

- Mi… mien…. Mientes – tartamudeo Ash, mientras apretaba ahora su mano en señal de lo doloroso que resultaba

- Tú y yo somos amigos, no somos perfectos pero siempre hemos sido diferentes Misty –

- Yo se que existe algo entre nosotros que ni siquiera tus palabras hirientes van a destruir. – continuo su discurso sin esperar una palabra de la pelirroja que seguía llorando desde su posición.

- Hubo algo predestinado hizo que el mismo día que huiste de tu casa, tú me pescarás del río. – Dijo mientras Misty lo veía atentamente

- Los dos estábamos solos y nos encontrábamos, necesitábamos un amigo y encontramos algo mucho más grande que eso.

- Yo… yo te amo, Misty – dijo en voz baja, pero lo suficientemente fuerte para que estremeciera todo el cuerpo de Misty.

- Y se que tu también, se que todo lo que has dicho es una mentira, porque lo que siento es tan grande, como para no ser correspondido, es algo único. – Finalizo, mientras tomo la única oportunidad que podía llegar a tener, era todo o nada.

La besó aprovechando la boca entre abierta de Misty, ante las palabras pronunciadas de Ash, nunca había sentido algo igual era casi el cielo, casi todo lo que había imaginado…. Era casi, solo porque ella no le estaba correspondiendo, así que insistió un poco más hasta que sintió una respuesta.

Sus labios se habían suavizado un poco, y le ofreció una respuesta tímida, que duro muy poco para despues sentir el ardor en su cara.

Misty lo había rechazado, su pecho se agitaba mientras ella no dejaba de verlo con furia.

- No te atrevas a hacer eso de nuevo, tu y yo nunca tuvimos nada especial – grito, Misty mientras empezaba a caminar hacia atrás.

– Yo ya no te amo, Ash… ¡Ya no! – salió corriendo del gimnasio, esta vez no la iba a detener… ahora la comprendía.


Todo angustia y sentimiento que él sintió, ahora conocía que ella también lo había sentido. Seguro sufría igual que él, y le dolía cada vez que no lo veía, hasta que se canso y siguió su vida.

Ahora le tocaba a él, aunque no sabía cómo.

Pensaba irse ese mismo día, ya no tenía nada que hacer ahí y entre más rápido se marchará mejor. Sin embargo, ya era tarde y tenía que recoger a pikachu y a los demás en el centro pokémon.

El día había sido largo, la noche empezaba su turno, pero él no tenía ánimos de nada. La enfermera Joy, le proporciono un cuarto – ofreciéndole una disculpa anticipada, debido a que estaban haciendo reparaciones eléctricas, era temporada baja de entrenadores en donde el centro pokémon había aprovechado para su mantenimiento. Debido a que apenas habían finalizado las ligas en todo el mundo, eran pocos los huéspedes dentro del centro pokémon.

Para él, mucho mejor… no quería estar rodeado de muchas personas, inclusive ni su más fiel amigo podía ayudarlo. Así que le pidió de favor a la Enfermera Joy, que cuidará un poco más de sus pokémon, la cual ella acepto gustosa.

Cerro con llave su cuarto mientras se sumergía en la obscuridad brindada por la noche y por su estado de humor.

Realmente lo había arruinado esta vez, aunque no podía asumir toda la culpa. Ambos habían tenido la culpa de su separación. Pero el hecho de que Misty, ya no lo consideraba más un amigo había golpeado duro en el estado del entrenador pokémon. Ella ahora tenía una vida perfecta, donde su gimnasio había crecido, con su novio perfecto - bueno no tanto – pensó, el muchacho al recordar e imaginarlo con la quijada deshecha por él.

Por largas horas pensó, a donde ir, entre más lejos mejor. Aún así sabía que no era lo correcto, pero si ella no quería nada que ver con él, tan solo le podía ofrecer eso para que ella fuera feliz, así fue entre tantos pensamientos como poco a poco consiguió el sueño.


Despertó agitado, no tan solo por el mal sueño que había tenido, tenía mucho calor, mucho más del normal… de pronto observo que humo se filtraba por su puerta. Sabía que algo estaba mal, realmente mal. Así que rápidamente agarro sus cosas e intento abrir la puerta.

¡Auch!

Pero no pudo al primer intento. La perilla estaba hirviendo y fue con ayuda de su misma ropa que pudo girarla para descubrir lo que estaba temiendo.

Las llamas estaban esparcidas a lo largo del centro pokémon, seguramente había ocurrido algún fallo de las reparaciones eléctricas… sin duda, los bomberos estaban en camino, o tal vez ya estaban pero no se podía escuchar más allá del sonido de las brasas quemando su piel.

Fue cuando paso en mente sus amigos, seguramente estaban a salvo pero no podía quedarse con esa duda, iría a rescatar a pikachu y meterlo en su pokebola si era necesario para que se salvara.

Empezó a caminar entre las llamas, de lo que en algún momento, fue un pasillo… ahora eran escombros y no estaba seguro en qué dirección iba.

No había forma de salir, su cuarto no había ventanas… y los pasillos eran largos sin una salida de emergencia a la vista.

Empezó a toser irremediablemente, el humo era demasiado para los pulmones que exigían aire. Y de pronto pensó, que tal vez era su destino terminar así. Todas las veces que había estado cerca de la muerte, esta era la que parecía más real… estaba solo. No tenía a sus amigos, ni a Brock, ni pikachu, ni a Misty… entendió que todos aquellos actos heroicos y situaciones de peligro, nunca los había vivido solo.

No había quien lo ayudará en este momento, por primera vez temió por su vida… a donde volteara no había más que fuego impidiéndole el paso, no había escape.

Las fuerzas de sus piernas se acabaron… había caído de rodillas, mientras se cubría con su chamarra el denso humo. Ya no había mucho que hacer, lo mejor era dejarse llevar por lo que parecía que iba a ser su fin.

- ¡Ash! – alcanzo a escuchar, y con ese llamado evito que perdiera el conocimiento… su vista borrosa por el humo y por su condición, logro focalizar a la única persona que hubiera querido ver en estos momentos, sin embargo, sus fuerzas se habían agotado y no pudo responder ante su llamado.


Se movía lo más rápido que podía entre este caos, ese sobresalto en el pecho, la había alertado… algo está mal y tenía que hacer algo. Salió de su gimnasio a caminar, para calmar esa sensación pero esta seguía y cada vez más fuerte.

Fue cuando vio una iluminación extraña y vio la densa nube de humo sobre esta. Corrió lo más fuerte que pudo y llego a lo que era el centro pokémon, desorganización por todos lados, la enfermera Joy tratando de buscar todos los que estaban registrados y las Jenny tratando de alejar a toda persona ajena a esta situación, mientras aun no llegaba el escuadrón de bomberos.

¡Como hubiera deseado haber traído sus pokémon! Pero aquella sensación de angustia volvió a golpear su pecho y aún más fuerte, ahora sabía lo que pasaba. - ¡Ash!

En ningún momento lo dudo, sabía que estaba ahí… solo lo sabía. ¡Y tenía que hacer algo rápido!

Corrió y corrompió la barda de seguridad de las Jenny's, que entre tanto caos no observaron como una pelirroja se metía sin miramientos al centro pokémon.

Estaba segura que no era su más brillante idea, entrar a un centro pokémon en llamas, sin ninguna ayuda posible y aún así no detuvo su marcha… tenía que llegar, sabía que estaba ahí. ¡Ash Ketchum siempre se mete en este tipo de problemas!

Las llamas quemaban su piel descubierta, sus brazos y piernas ya recibían el daño de las flamas. Con su brazo cubría su nariz para poder respirar, pero la visibilidad cada vez se hacía más difícil.

Fue cuando observo que estaba en lo cierto, reconocería esa silueta en cualquier lado - ¡Ash!

Misty llego a su encuentro, trato de ayudarlo para que se levantará pero no podía y Ash tampoco cooperaba. El se veía débil seguramente ya había recibido por mucho tiempo las llamas.

- ¡Vamos Ash, tenemos que salir de aquí! - le gritó, fue como lo sacará de trance y empezó a moverse con dificultad. Observo que ya tenía lesiones graves y sabía qué pasaría si no salían pronto de ahí.

Juntos avanzaron hasta que enfrente de ellos cayeron escombros impidiéndole el paso.

- ¿Ash, no tienes algún pokémon de agua? ¿Y pikachu? –

- Todos estaban con la enfermera Joy… - hablo con dificultad, mientras tosía, su cuerpo se sacudía violentamente

– Tan solo espero que estén a salvo – murmuro de nuevo, su voz se escuchaba débil. El humo lo había afectado. Misty tan solo se lamentaba, cualquier pokémon de Ash, hubiera sido de mucha ayuda en estos momentos… pero no había tiempo para eso, así que empezó de nuevo el paso, pero Ash no lo acompaño.

- ¡Ash, tenemos que salir de aquí! – le grito para que reaccionara, pero esta vez no hubo respuesta de Ash, su cuerpo no podía más.

– No… no puedo, ¿Por qué viniste? ¿Cómo sabías que estaba aquí? – alcanzo a preguntar, mientras trataba de todos los medios posibles recuperar algo de fuerza.

- Sr. Maestro Pokémon tu siempre estás en estos problemas – desvió el tema, ¿Cómo explicarle que tan solo un presentimiento supo que él se encontraba en problemas?

- Vamos Ash, haz un último esfuerzo, no puedo yo sola – dijo con la emoción a flor de piel, mientras empezaba a derramar lagrimas.

Ash lo intento, trato de levantarse de nuevo, sin embargo no pudo… su cuerpo ya no reaccionaba como debía, tan solo ocasiono que Misty cayera con él.

- Mist… - murmuro, el en su interior quería gritarle que se fuera, que se salvara… pero ya no pudo más.

- Lo siento, Mist… - y sin más cayo inconsciente a lado de Misty.

- ¡No… no no no, vamos Ash despierta! – golpeo de lado la cabeza de Ash, pero no reaccionaba. Entonces empezó a llorar

– Perdoname Ash, ¡por favor despierta! – continuaba moviéndolo mientras las lagrimas sin control caian de sus ojos, ignorando por completo él dolor de las llamas sobre su cuerpo.

- Perdoname, todo lo que te dije… era mentira, yo… tu eres aún mi amigo, estaba orgullosa de lo lejos que has llegado en las ligas, estaba segura que ibas a ganar.

Se acerco más a él, no le importaba si lo estaba escuchando o no, ella tenía que decirlo y se arrepentía que su estupido orgullo le había impedido decírselo antes.

- Te amo Ash, más que nada… tú y yo tenemos un lazo tan grande, que pase lo que pase estaremos juntos. -

Sus fuerzas también se habían ido, no pensaba luchar si Ash ya no podía moverse, cedió ante el humo y su respiración cada vez era más laboriosa, mientras lo observaba. No sabía si Ash aún respiraba. Se acerco lo más que pudo a él, y fue como en esos últimos momentos recordó una frase que la Señora Ketchum le dijo cuando la visitaba en pueblo paleta.

Del mismo modo que tenemos libre albedrío,

El destino absoluto es inmutable.

Lo que se supone que debe ocurrir,

Ocurre de una forma o de otra.

Sonrió pensando en aquella frase, al menos estarían juntos, como tuvo que haber sido siempre. Fue así como lo último que escucho fue un grito de un hombre antes de que cayera inconsciente, y sin saber que iba a pasar, estarían juntos.

- Encontramos 2 personas -


Gracias por leer. Jajaja lo sé, me atacará el karma por hacerle eso a los dos. Trate de hacer algo diferente... no se si lo logre. Muchas Gracias a todos por sus palabras de aliento y apoyo. Los adoro! No se, si vuelva para antes de navidad. Pero si no lo hago, espero que tengan unas muy bonitas fiestas decembrinas. Espero que se hayan portado bien en el año ;)

De nuevo, este capitulo va en especial a mis dos amigos Satoshi Ryu y Ai-Ketchum... que aparte de ser campeones, y prometi publicar por esa razón, lo hice con un cariño especial porque son muy buenos amigos y me divierto mucho con ellos, son incomparables ;) Espero que les haya gustado.

También una mención especial a AngelLarc, que me dio permiso de usar su avatar en mi perfil, avatar que amo tanto jejeje.

Nos leemos en la próxima. ¿Reviews?