¡Hola! Si lo se... Milagro. ¡Perdón! Tengo un montón de cosas por decir más prefiero dejarlas al final pero antes:
Gracias a todos y cada uno que han comentado, este ABC tiene más de 100 reviews y es increíble el apoyo en cada una de las letras a pesar de la tardanza que no tengo palabras más que de agradecimiento, en serio mil gracias :) Este capítulo es especial por una razón. Es un AU, mi primero... y probablemente único, esto es porque es muy raro que me gusten los AU, solo de ciertas personas leo pero quise intentarlo y salio esto, espero que les guste.
Quiebra.
Increíble.
Aún no podía creer lo que le estaba pasando en esos precisos instantes, más cuando hace unos cuantos meses aún todo marchaba como se suponía, como siempre había sido su vida… una vida llena de lujos, alegrías, fiestas y diversión.
En estos momentos rodeado de fotógrafos, tomando imágenes para los periódicos de mañana; trataba de caminar entre ellos más era imposible, era tan solo un pequeño punto sobre la multitud que lo rodeaba. Escuchaba tantas voces que era difícil enfocarse a una sola, lo bombardeaban sin piedad cuestionando todo lo que había pasado, trataba de abrirse paso entre ellos ignorando todas las preguntas lanzadas, no les daría la satisfacción de verlo en su peor momento.
- ¡Sr. Ketchum! ¿Cuáles son sus impresiones de la sentencia?
- ¿Qué se siente perder toda su fortuna?
-¿Qué opina de todas las personas que perdieron su empleo por su fraude?
-¿Qué se siente ser un pobre diablo?
Eso lo hizo, ese maldito reportero que se mofaba de él con su rostro encendido y una mueca retorcida. Se abalanzo contra él, nunca en su vida había sido una persona violenta había sido inculcado con buenos valores pero en estos momentos solo quería borrar la sonrisa de ese maldito reportero.
Cayó sobre él mientras escuchaba gritos de reporteras, consciente de que los camarógrafos seguían grabándole, ¿Querían una nota? ¡Tendrán una nota! Tan solo fue un par de golpes que había podido soltar contra el pobre sujeto que trataba de ocultarse de los puños del enloquecido hombre, cuando sintió el jalón hacia atrás separándolos por completo. La seguridad alejo al tumulto de personas para hacer por fin la salida menos caótica después del espectáculo dado, los reporteros habían dejado de insistir no querían que el afamado ex-empresario se volviera loco de nuevo.
- ¿Te volviste loco? ¡Parece que no entiendes! –
Soltó un suspiro. Podía ver a su representante y amigo enfrente de él dar vueltas, tomándose la cabeza y soltando un sinfín de motivos por la cual no tenía que haber tenido ese arrebato. Ni el mismo lo entendía, jamás había sido una persona que hiciera actos como el anterior; él era una persona tranquila, amable y noble. Noble… tal vez por eso estaba en esta situación.
No era nobleza fue estupidez.
Su supuesto mejor amigo, le había visto la cara. ¡Nunca lo perdonaría! Gary se había aprovechado de él, de manera ingenua confiando plenamente en él por la amistad que tenían, además de que conocía su preparación en una de las mejores escuelas de administración, deposito toda su confianza para que manejara las acciones de su corporación, pensando que estaría en las mejores manos.
Pero no, no tan solo Gary había huido con la mayoría de sus ganancias. Había perdido su empresa, afectándole a cientos de personas honestas que había perdido su trabajo, él había sido acusado de fraude y estuvo a punto de estar el resto de su vida en la cárcel, más gracias a su amigo Scott había resuelto el problema. Gary ahora estaba siendo juzgado, habían encontrado las evidencias de su fraude y que él fue una víctima más, más no podía deslindarse totalmente de responsabilidad.
Su empresa habría quebrado, y todos los afectados no señalaban a Gary como culpable… no claro que no, el era la cabeza, él era el responsable y sobretodo siempre sería juzgado por la prensa y personas, se sentía miserable.
- ¡Ni siquiera me estas escuchando verdad! –
- ¿Uh? –
- ¡No sé porque me esfuerzo! – se sentó a lado de él, también rendido por todo lo que había tenido que pasar. Se sentía mal por su amigo, el siempre había estado del lado de su familia. La empresa, la fortuna, el renombre de los Ketchum era conocida por todos pero cuando el joven había perdido sus padres se había sentido responsable del pequeño que no tenía noción del mundo que se enfrentaría y la responsabilidad que acarreaba. Gary nunca fue de su confianza, más no podía decidir ni controlar las decisiones de él.
- Ash… ¿Qué vas a hacer ahora? –
Esa era la pregunta que él mismo se había estado preguntando desde los juzgados. No tenía nada, no tenía donde quedarse, tan solo tenía un poco de dinero que no alcanzaría ni para vivir un par de días. Estaba en quiebra.
- Si quieres, puedes quedarte en mi apartamento. No es muy grande y no creo que le moleste a Barbará, podrías ocupar el sillón en lo que pensamos que hacer. – le dio unas pequeñas palmadas en su espalda, sabía que el chico no tenía a ningún lado donde ir y no podía dejarlo solo a su suerte otra vez.
Sonrió al escuchar a su amigo, el siempre había estado para él pero sabía que esto era su culpa. Scott también se vio afectado por la perdida, y no podía incomodarlo más de lo que ya lo había perjudicado.
- Gracias amigo, pero no quisiera ser una molestia. Además, no tienes que preocuparte por mí. Puedo ir a un hotel, en lo que planeo que hacer. –
- ¡No serías ninguna molestia! ¡No puedo dejarte así! –
- ¡Estaré bien! Tengo un poco dinero guardado fuera de las cuentas bancarias que fueron congeladas, será suficiente para vivir bien en lo que encuentro una solución.
- ¿Estás seguro? –
- ¡Claro! Además ya has hecho suficiente por mí, me puedo cuidar solo.
- De acuerdo, pero si necesitas algo… estoy para ti, Ash. – le extendió la mano, para darle un fraternal abrazo antes de irse tras largo día en el juzgado.
Ash lo vio marcharse cerrando detrás de si la puerta dejándolo completamente solo pero no se dejaría vencer, los Ketchum no se daban por vencido por muy incierto y obscuro se viera el futuro, jamás se daría por vencido saldría adelante. Con esa convicción salió a enfrentarse, a otra clase de mundo que desconocía por completo.
Caminaba por las calles cuando el atardecer ya estaba en marcha, las personas se mostraban ansiosas por regresar a sus hogares después de un largo día laboral. No llevaba ni dos horas y ya se estaba empezando arrepentirse de no haber aceptado la ayuda de Scott, con él poco dinero que tenía en su pantalón se dirigió a un puesto de hot-dogs para calmar su feroz hambre aunque sea por un rato.
Al menos el hambre no sería inconveniente por un momento, ahora su mayor preocupación era un lugar donde pasar la noche ya que no tardaba en obscurecer, muy pronto las calles se vaciaran de a poco. Siguió caminando hasta que encontró un pequeño parque, bastante acogedor. En el centro había una fuente que poseía una belleza poco habitual, iluminada con distintos colores: azul, verde, violeta. Fue así que de apoco se encamino embelesado hasta llegar a ella, sentándose en una pequeña banca para descansar de su largo día.
Fue solo un momento, por un pequeño instante en lo que los matices de distintos colores que iluminaban su rostro le había olvidar todo. Más esas distintas tonalidades lo hicieron regresar de golpe y recordar que ahora no tenía nada… que su mejor amigo lo había traicionado, que no podía entrar a su hogar, que toda su fama y renombre se habían ido por el drenaje, que seguramente había decepcionado a sus padres… que había perdido el amor de su vida.
Y no, jamás ha sido una persona que se tornara débil ante las adversidades pero por un momento, aunque fuera mínimo se permitió ser vulnerable.
Un par de lágrimas se escaparon de sus ojos, la soledad y tristeza lo metían en una profunda penumbra asemejándose a la obscuridad se apoderaba de la noche y de su vida. Todas los recuerdos de los últimos meses volvieron de golpe, había sido un autentico infierno que al parecer había terminado. El bastardo de Oak no saldría jamás de esa prisión de cuello blanco, más no parecía suficiente castigo para el dolor que había dejado. Después de la sentencia parecía que ese infierno termino más no significo que su alma no saliera quemada.
La veía pasar meciéndose con rudeza de un lado a otro, bufando malas palabras que de vez en cuando se le escapaban, aquellos tacones altos resonaban más fuerte que nunca en el estrepitoso silencio que se había formado entre los dos.
- Amor… en verdad lo siento.
La chica lejos de escuchar el sincero tono de arrepentimiento en la voz de su novio, tan solo se cruzo de brazos viéndolo con desdén. Lejos estaba esa mirada cálida o sus suaves caricias, inclusive su hermosa sonrisa que le dedicaba a él había desaparecido.
- ¡Es que no lo entiendo! ¿Qué demonios estabas pensando?
- ¡Era mi mejor amigo! Yo tenía toda la confianza en él.
- Claro y ahora has perdido todo tu dinero.
- ¡Saldremos adelante amor! Mientras permanezcamos juntos, no importa lo demás.
Se acerco rápidamente a la peliazul para abrazarla, sentir aquel reconfortante calor y apoyo que mucho le hacía falta, podía sentir como se mostraba tensa ante su cercanía pero no importaba ella era la chica por la que estaba locamente enamorado. Entendía su enojo, hace tan solo un mes que habían anunciado su compromiso. La boda iba a ser espectacular con todos los detalles que ella quisiera, porque la amaba y nada era suficiente para ella. Todo cambiaba ahora pero lo que los unía era más fuerte y estaba convencido que saldrían adelante.
- Ash… lo siento, me tengo que ir –
- ¿Uh? ¿A dónde vas? –
La bella chica no dijo nada tan solo de manera lenta y agonizante quito los brazos de su ex-prometido. Esto era demasiado, ella no podía con toda la situación. Las cámaras no la dejaban de cuestionar, ser la prometida de un estafador tampoco le ayudaba en nada. Se alejo de él un poco percibiendo el rostro de confusión del morocho, más nada la detendría. Tomo el hermoso y delicado anillo deslizándolo hacia afuera de su dedo anular… lo admiro por última vez antes de colocarlo en la palma del muchacho, no dijo nada porque no había más que decir fue así como empezó a caminar hacia la salida.
- Dawn, espera… ¿Qué significa esto?
- Hasta siempre, Ash.
Había perdido todo, estaba completamente perdido. No tenía un hogar, una familia, la persona que pensó que sería su pareja en la vida lo había abandonada… no era nada. Fue así que se dejo llevar por la obscuridad de la noche y de su alma para cerrar pesadamente sus ojos, al menos poder refugiarse de esa cruel verdad en sus sueños.
La fría mañana de verano apenas comenzaba a hacerse presente cuando el fresco aire despertaba de a poco al joven. Ash se levanto viendo como no había personas en aquel parque, se levanto lentamente sintiendo el entumecimiento en sus extremidades debido al frio y la posición en la que durmió.
Con un poco de agua de la fuente, se limpio la cara para despertar por completo. Había sido el más duro amanecer de todos, no por el frio que marcaba la mañana sino por el completo vacio que sentía. Estaba tentado hablarle a Scott más recordó que ni su número tenía, todos sus contactos estaban en su Smartphone deúltima generación que también le quitaron.
- Supongo que si llego a su casa su esposa no me correrá – pensó mientras se paraba de la orilla de la fuente, aún recordaba el rencor en los ojos de su esposa siendo el responsable también de perjudicar a Scott y todo su familia. No estaba seguro si sería bienvenido… seguro Scott lo defendería - tal vez nos corre a los dos –
Tan inmerso estaba en sus pensamiento, que no escucho unos pasos acelerados cerca de él tan solo sintió un golpe en su cuerpo sacándolo completamente de balance, cayendo de espaldas a la fuente.
- ¡Oh Dios! ¿Qué hice? Señor, ¿Está usted bien? – escucho una pequeña voz dentro de su mareada cabeza. ¡Era el colmo! Su único muda de ropa, además que era un pantalón y camisa de marca ¡Arruinados! ¡Solo faltaba que lo partiera un rayo! Sea quien sea que fuera el responsable pagaría por esto, pagaría toda su mala suerte.
Más sus planes cambiaron al ver unos orbes aguamarina que pertenecían a una hermosa pelirroja dedicándole una mirada preocupada, tapándose la boca de la vergüenza que sentía en esos momentos, podía ver alrededor suyo papeles que también fueron arruinados al caer al agua.
- ¡En verdad lo siento! Déjeme ayudarle – la pelirroja le extendió su pequeña mano que no dudo mucho en tomarla sintiendo un contacto reconfortante a pesar de lo congelado de su cuerpo. Sus ojos de un color exótico más su tersa y blanca piel, ni que decir de su cabello color fuego, era hermosa.
- Lo siento muchísimo, en verdad. Señor…
- Ash, puedes llamarme así, no necesitas formalidades. Además… ¿Tan grande me veo para que me digas señor? –
- ¡No, claro que no! Perdón… Ash –
Ahora que el joven estaba de pie a lado suyo pudo contemplarlo de mejor manera, era alto, moreno de unos ojos café muy lindos a su parecer y una sonrisa que la estaba empezando a poner nerviosa más de lo que estaba.
- Descuida, fue un accidente. Lo bueno que el sol pronto secará mi ropa ¿No crees?
- Supongo…
- ¿Puedo preguntar que hacía tan linda chica corriendo a tempranas horas del día? – preguntó Ash sonriéndole de una forma que hacía temblar las delgadas piernas de la pelirroja.
- Bueno… lo que pasa…
- ¿Si?
-Es que iba tarde a mi clase y había impreso mi trabajo entonces…. ¡Mi trabajo! – de pronto reacciono cayendo en cuenta que al chochar con el chico morocho tiro todas las hojas de su trabajo.
- Esta arruinado… y la hora, es demasiado tarde no llegaré a mi clase – soltó un suspiro de frustración habiendo trabajado largas horas sobre su trabajo de biología marina.
- Lo siento mucho… -
- Fue mi culpa. -
- Bueno pude no estar estorbando en tu camino.
- O pude fijarme donde iba.
- Si pero a lo mejor si hubiera reaccionado más rápido.
¡Como le molestaba cuando alguien quería quitarle responsabilidad de sus acciones! Ese muchacho debería cerrar la boca. Se acerco a él peligrosamente encarándolo, dejando de lado toda la situación y que por su causa el chico seguía empapado.
- ¡Ash! Deja de discutir si digo que es mi culpa ¡Lo es! – exploto hacia el joven golpeándolo levemente en el hombre espero un comentario de respuesta más solo recibió una risa.
- ¿De qué te ríes?
- Es ridículo que discutamos por tener la culpa, por lo general en las reuniones que había en mi trabajo todo mundo se gritaba por deslindarse la culpa –
- ¿Ah sí? ¿En que trabajas? –
¡Oh oh! Justo el tema que no quería tocar pero el comentario le había salido tan natural que no se fijo en lo que había dicho. De hecho, desde el incidente no había pensado en esos problemas.
- ¿Ash? –
- Tú sabes lo normal… trabajo en una oficina… todo aburrido –
- Si pero… ¿En qué empresa? –
- Bueno yo… mira algunas partes del trabajo y tu periódico se salvaron – se agacho para recoger todo procurando dejar ese tema de lado, todo se lo entrego nerviosamente a las manos. – Ten espero que esto te ayude -
- Si pero… espera… - de pronto algo le llamo la atención, una nota en el periódico a un chico morocho con lentes obscuros en una corte.
¡Sale libre a pesar de ser responsable del desempleo de más de mil trabajadores!
- ¿Eres Ash… Ketchum? –
Oh no. No pudo decir nada, porque no podría mentir ahí estaba su fotografía dando la nota. Observo como el rostro de la pelirroja se desfiguro en seña de disgusto y de autentico enojo.
- ¡Es su culpa por la cual mis hermanas están desempleadas!
- ¿Qué? ¡No, no fue así! ¡Tú no entiendes! –
- ¿Cómo pudiste hacer eso a todas esas familias?
- ¡No espera!
La pelirroja se alejo unos cuantos paso del morocho mientras lo observaba incrédula, era una tonta al no haberlo reconocido a pesar de que su rostro había estado en las portadas de periódicos, en los noticieros, había sido tendencia en las redes sociales… la noticia estaba por todos lados. Era cierto, lejos estaba su porte de galantería y glamur que se había visto en reportajes sobre su vida, tampoco se parecía a ese sujeto con fachada dura que ponía durante las cortes, se veía como cualquier persona, una que estaba pasando el peor momento de su vida.
Se hubiera compadecido más sino recordará cómo sus hermanas le habían llamado tristes de que las tres habían sido despedidas debido a recortes masivos, la hacía enojar porque ellas no se lo merecían. Estaba seguro que ninguna persona afectada se lo merecía.
- Es mejor que me vaya… -
- No espera no, no te vayas por favor – le sujeto la mano y la pelirroja volteo a verlo bruscamente. ¿Cómo se atrevía a tan siquiera tocarla cuando era un perfecto desconocido para ella?
- ¡Déjeme o llamo a la policía! Con su historial seguro ahora si lo arrestan. –
- No por favor, señorita le aseguro que no fue mi culpa –
- No me debe ninguna explicación. Yo no fui afectada directamente por su estafa, fueron mis hermanas, fueron cientos de familias que ahora andan sufriendo sin empleo.
- Es necesario que entienda -
- Dígame, ¿Por qué es necesario que yo le crea? Usted es tan solo un estafador. –
La chica sintió como el ex-empresario había soltado su mano y ocultaba su mirada bajo su cabello rebelde. Se veía derrotado, sabía que cada palabra era la pura verdad y estaba seguro que había arrepentimiento en sus facciones pero eso no importaba, lo mejor era irse y seguir su camino.
- Porque necesito alguien me crea… - fue lo único que salió de sus labios para vencerse en la pena que lo embargaba, se sentó en la orilla de la fuente suspiro derrotado mientras hundía su rostro en sus manos y espero a escuchar el sonido de los pasos alejarse de ella.
Ya no tenía escapatoria, había tratado de evitar la soledad que sentía desde la estafa, desde su compromiso roto con Dawn, desde que sus amigos habían desaparecido porque ya no pertenecía a esa elite, estaba derrotado y totalmente perdido.
- ¿Qué fue lo que paso? – escucho la voz de la hermosa pelirroja y sintió como se sentaba a lado suyo colocando con precaución su mano sobre su hombro.
El joven se apeno por romperse enfrente de una extraña, pero le conto todo… absolutamente todo lo que había pasado, desde el día uno hasta el día de ayer en los juzgados. Ella no lo interrumpió en ningún momento, tal solo se dedico a escucharlo tal como lo necesitaba.
- Eso es todo… -
- Wow, realmente has tocado fondo. -
- Gracias… - no pudo evitar soltar un tono sarcástico, esperaba alguna palabra de aliento pero por un momento olvido que ella era una extraña.
- Te creo, Ash –
- ¿Qué? –
- Te creo – aquello arranco una sonrisa que hace días no tenia, tan grande como si hubiera recuperado algo de su vida. Alguien le creía y era maravilloso porque sabía que toda la gente que lo conocía no lo hacía, incluso estaba seguro que los jueces en aquella sentencia tampoco estaban tan convencidos.
- Aunque en verdad pienso que eres muy ingenuo para haber confiado tan ciegamente en tu amigo…
- Bueno lo que pasa….
- Y aún peor otorgarle medio poder de tus acciones –
- Es que era egresado de…
- Y lo peor de todo, que eres tan despistado que no te das cuenta tu ex-novia que era una total interesada –
- ¡Oye! ¡Dawn no era una interesada! Ella tan solo…
- Te dejo cuando no tenias dinero, claro… eso no es interés. – bufó de manera altanera. Lo miro y vio como se apeno dándole la razón con ese pequeño gesto. Era extraño que se hubiera pasado toda la mañana con una persona que era famosa y rica, que ahora estaba en quiebra pero si todo lo que le conto era cierto pronto saldría adelante.
- Creo que eres una buena persona, solo algo tonto y lento –
- ¡Oye! Como te… – un sonido lo interrumpió antes de que debatiera su comentario. Se sonrojo tan fuerte, sabía que no había forma de ocultarlo o de echarle la culpa alguien más. Ella también se sonrojo tan solo un poco, más se divirtió con el gesto del chico era demasiado tierno.
Su estomago debía estar vacio, sabiendo que no tenía un solo centavo.
- Supongo que no has comido como en una semana, ¿verdad? Porque tú estomago suena como el de un león hambriento –
- En realidad solo he comido un hot-dog en día y medio –
- Vamos, cerca de aquí hay un lugar que dan comida muy rica. Yo invito.
- No, no es necesario. Yo….
- Deja tu ego de rico –
- No es solo eso… lo que pasa, no estoy acostumbrado que una mujer me invite – aquello si soltó una risa de la pelirroja.
- Bueno bienvenido al siglo veintiuno Señor Ketchum, donde no es tan extraño que suceda eso. – dijo parándose de su lugar y dirigiendo el café donde podrían seguir charlando además de alimentar al oso hambriento que estaba encerrado en su estómago.
- ¿Me estás diciendo anticuado?
- Si, bastante diría yo. – siguió caminando dejándolo atrás esperando que el chico la siguiera.
Era extraño, como su vida había cambiado tanto en los últimos meses y sentía que seguiría así por un largo tiempo, acostumbrándose un distinto modo de vida. La siguió en silencio, era extraña pero fascinante su actitud no podía evitar sonreír sin razón alguna mientras seguían caminando.
- En serio me vas a invitar de comer… eh… eh… tú…
- Misty. Se que eres lento con todo lo que me contaste pero no tanto para que no te dieras cuenta que no me habías preguntado mi nombre.
- Lo siento. Es que en verdad no estoy acostumbrado a esto, Misty.
- Pues acostúmbrate, no todas las mujeres son interesadas y en este siglo una chica – linda - le puede invitar algo al chico que le gusta –
Se volvió adelantar la pelirroja permitiendo contemplarla un poco más. Se sentía afortunado, después de todo lo que le había pasado viendo a esa chica pelirroja ya no se sentía solo había encontrado alguien que creyera en él… había encontrado una amiga. Yo no importaría que estuviera en quiebra o que se sintiera solo porque poco sabía que a partir de este día, jamás lo volvería a estar.
- ¿Uh? Espera… ¿Invitar al chico que te gusta? ¡Misty! Espérame –
¿Que tal? Espero que les haya gustado. No se cuanto tiempo después... creo que más que mi mayor tiempo en hiatus vengo a colgar este capitulo. Es diferente a lo que usualmente puedo llegar a escribir, más vale atreverse ¿no? xD si no quedo... pues al menos lo intente!
Bueno... por sino lo notaron me salte la P jajajaja la idea que tengo revoloteando hace meses esta estancada y he pensado mucho cambiarla pero en realidad quiero hacerla! Así que antes de que me diera más dolores de cabeza decidí saltarla y colgar esta que en términos generales ya la tenia desde antes el cuerpo de la historia. Espero poner la "P" pronto más no prometo xq siento horrible quedar mal. Ahora me pondré a trabajar en Inesperado :)
Nos vemos en la próxima letra... o anterior... o como sea :P
