Han pasado 84 años… ¡Hola! Definitivamente creo que nadie ya esperaba una actualización en este fic, pero últimamente resurgió este bonito sentimiento de escribir, así como del eterno amor por el pokeshipping que decidí intentarlo de nuevo. En fin, se los advierto no esperen mucho jejeje


Perder

Después de peleas, entrenamientos, experiencias y todas las aventuras que tuvo en Kalos, regresaba a su hogar en pueblo paleta. Tenia mucho tiempo que no estaba en su pueblo natal pues fiel a su costumbre siempre buscaba un nuevo viaje, su espíritu libre no se cansaba de conocer lugares, pokémon y extraordinarios entrenadores sobre todo cuando su sueño de ser maestro se encuentra como meta final de su viaje.

Aún así no podía negar que extrañaba un poco su casa, su mamá, el profesor, sus amigos… después de todo, ya eran 10 años desde que comenzó su aventura con su fiel amigo eléctrico; ahora ya era un adulto y entrenador con mucha experiencia, ya no era ningún novato, pero su corazón aún se sentía como el de un niño al regresar a su hogar.

No había avisado a su madre que regresaba a casa, ya que esperaba darle una buena sorpresa, sobre todo ¡después de que había quedado en segundo lugar de la liga! ¡No podía esperar a contarle todo! Era sin duda el mejor torneo que había tenido y la mejor participación dentro de las ligas oficiales, quedándose a tan solo un paso de lograr su sueño, de conseguir el tan reconocido título de maestro Pokémon.

Llego corriendo rápidamente a su casa, y cuando abrió la puerta, su mamá no era la única persona que lo estaba recibiendo, definitivamente no esperaba ver a muchos de sus amigos dentro de su casa. ¡Vaya sorpresa! Después de todo su mamá lo había sorprendido a él, celebrándolo por el logro alcanzado en la liga de Kalos. Gary, Brock, Tracey, Iris, Dawn, Cilan, May y Max… todos felicitándolo por lo que había logrado. ¡Era el mejor recibimiento que había podido tener! Estaba muy emocionado y hubiera sido perfecto de no ser por la enorme ausencia de cierta pelirroja que deseaba ver… más que a nadie.

No había rastro de Misty por ningún lado, no podía creer que su mejor amiga no lo hubiera recibido, que no hiciera el viaje desde ciudad Celeste después de tanto tiempo sin verse, extrañaba bromear con ella, platicarle de sus aventuras e incluso extrañaba las peleas que tenían – no extrañaba muchos los golpes – y no pudo evitar sentir un vacío enorme dentro de su pecho al no verla.


La fiesta sorpresa de Ash era todo un éxito, la mamá del subcampeón de Kalos había cocinado un sinfín de comida para el recibimiento de su hijo. Podía notar la emoción y orgullo que sentía Delia por su hijo, así que cuando lo llamo para contarle de la idea de una fiesta no dudo ni un instante en ir a ayudarla. Viajo a Paleta unos días antes para tener todo listo, hizo varias llamadas y todo empezó a tomar forma.

La casa estaba hermosamente decorada, había ligera música solo para ambientar mientras más amigos de Ash iban llegando, era toda una gran celebración, la comida sin duda estaba deliciosa pero cuando noto que el entrenador estaba justo enfrente de ella, sin probar nada… supo que algo no estaba bien.

- ¡Hey Ash! – dijo Brock, mientras le daba una pequeña palmada en la espalda. El entrenador volteo a verlo de manera asustada, como si lo hubiera sacado de sus más profundos pensamientos. Definitivamente algo le pasaba… y tenia una idea de que se trataba.

- ¿Qué pasa? ¿No te agrado la fiesta? – agregó tratando de que su amigo reaccionara. Ash sacudió ligeramente la cabeza y le sonrió genuinamente al moreno. Sabía que parte de la fiesta había sido gracias a él y no quería sonar mal agradecido.

- Claro que me gusto, la verdad todo esta genial – había total sinceridad en sus palabras, trato de distraerse tomando uno de los panecillos de la mesa, que a pesar de ser de sus favoritos no le supo tan delicioso como lo recordaba.

- ¿Seguro? Esa mesa llena de comida fue hecha especialmente para ti y para estas alturas ya no debería haber rastro de nada… y apenas has tocado bocado. -

Su amigo lo conocía a la perfección, sabía que tarde o temprano acabaría diciéndole lo que le molestaba. Es solo que no sabía exactamente cual era la mayor razón de su molestia, que su amiga no estuviera, que no le hubiera llamado o el enorme vacío en su pecho al darse cuenta lo mucho que la extrañaba.

- No es eso… todo esta genial… es solo que… me preguntaba… -

- ¿Por qué no vino Misty? –

Ahí estaba, la pregunta que había rondado por su cabeza toda la noche, por un momento pensó que se le había hecho tarde o era una broma, pero realmente ella no estaba aquí. Seguramente estaba muy ocupada en el gimnasio, aunque ya todas las ligas habían acabado, y entonces ni siquiera debía entregar medallas. ¡No había una razón que impidiera que estuviera aquí! ¡Tan solo era un día!

- Si… pensé que ella estaría aquí. – y por más que intento, no pudo evitar que su voz expresará toda la decepción que sentía.

Brock por su parte se imagino que Ash iba a estar triste de que la pelirroja no estuviera presente. Cuando hablo con ella hace una semana para decirle de la fiesta, estaba seguro de que Misty dejaría todo con tal de ir a verlo, que le diría que partieran antes y que incluso lo ayudaría – obviamente la alejaría de la comida y cualquier tipo de preparación – ella sería la primera en querer asistir, pero se llevo una enorme sorpresa cuando la pelirroja declino la invitación con un dejo de indiferencia.

En ese momento pensó que se habían peleado, aunque por el semblante triste de Ash pudo comprobar que ese no era el caso, lo cual hacía aún más inexplicable la decisión de Misty. Volvió a ofrecerle una palmada en la espalda ofreciéndole apoyo, pero consiente que lo siguiente que le diría no iba a ser de su agrado.

- Lo siento, Ash. Seguro en otra ocasión quiera venir. -

Esa última frase que dijo su amigo lo desbalanceo por completo. ¿Que significaba eso? ¿Realmente simplemente no quiso verlo? ¡No podía ser! Ella es su mejor amiga, su primera compañera de viajes y la que a pesar de todo estaba ahí apoyándolo por completo.

- ¿No quiso venir?… ¿Por qué? – fue lo que alcanzo a articular Ash aún sorprendido, si su cabeza había estado plagada de dudas ahora sentía como le daba vueltas… y esa presión en el pecho se hacía aún mayor y dolorosa.

- No lo sé, Ash. Le insistimos, incluso tu mamá hablo con ella, pero dijo que no, que sería en otra ocasión – Brock le contesto lo más honesto posible, notando como sus palabras afectaban a Ash

- ¿Te dijo alguna razón? -

- No realmente, simplemente dijo que no quería venir –


La fiesta había acabado hace ya un par de horas, la mayoría de sus amigos se habían ido adormir al laboratorio del profesor Oak, otros más se encontraban su sala donde su mamá les acomodo espacio para que pudieran descansar. Ash se encontraba en su cuarto con la mirada fija al techo, y así en esa misma posición había estado por mucho tiempo.

No podía dormir, por más que lo intentaba no podía conciliar el sueño. Eran las 3:30 a.m. cuando se dio cuenta que era en vano. Así que decidió salir de su casa a despejar su mente, se movió lentamente para no despertar a su fiel compañero, se coloco unos jeans y una sudadera para protegerse del frio y tomo una de sus gorras. Bajo con cuidado las escaleras, ya que Brock, May y Max habían sido los únicos que se habían quedado en su casa y no quería que supieran que había salido.

Cuando por fin logro salir de su casa y sentir el frio viento sobre su rostro, tomo el aire que consideraba necesario para calmar sus pensamientos. No estaba funcionando en lo absoluto.

Empezó a caminar sin rumbo fijo, tratando de despejar su mente, pero era inútil, la ausencia de Misty… esa presión en el pecho… la conversación con Brock no dejaban de molestarlo. ¡Simplemente no tenía sentido! ¿Estaba enojada con él? ¿No quería verlo? ¡No le había hecho nada! No entendía porque simplemente no había querido ir, las palabras de Brock resonaban una y otra vez.

"Simplemente dijo que no quería venir"

Esa oración lo había lastimado. Estaba consiente tenía mucho tiempo que no veía a la pelirroja, pero nunca había dejado de estar en sus pensamientos, durante muchos momentos de sus viajes, sobretodo cuando veía algún pokémon acuático era casi imposible no acordarse de ella, siempre había algo que lo hiciera acordarse de ella aún así durante todo este tiempo.

Si, sabía que había descuidado su amistad en los últimos años, que no había estado presente pero después de todo se trataba de Misty, con ella todo era diferente. No importa cuánto tiempo pasará cuando volvían a reencontrarse, parecía que el tiempo no había pasado entre ellos, entraban en esa dinámica tan natural de jugar, molestarse, sacando provecho al máximo del tiempo que tenían, su lazo era único, el más honesto y real… y simplemente era imposible pensar que para ella no significaba lo mismo.

Tenía que averiguar porque Misty no había querido ir a verlo, si había algo mal lo repararía, eso era lo único que pensaba mientras marcaba el número de Misty mediante su pokégear, estaba seguro de que le gritaría por marcar a semejante hora, pero necesitaba una respuesta y no podía esperar más, sencillamente perder su amistad no era opción.

Llamo una vez y no hubo respuesta.

Llamo por segunda vez y nada.

Llamo una tercera vez y estaba empezando a creer que era mala idea.

Fue en la cuarta llamada que tuvo respuesta.

- ¿Ash? – cuando escucho la voz de la pelirroja al otro lado de la línea sintió como, aunque fuera de manera ligera esa sensación en el pecho disminuía, sustituyéndola con una especie de alivio y nerviosismo al escucharla.

- Hey Mist… - fue lo único que atino a decir, a pesar de tener tantos pensamientos revoloteando su mente.

- ¿Estas bien?... ¿Sucede algo malo? – no pudo evitar sonreír cuando escucho esas preguntas y el tono de su voz. Al menos sabía que le seguía preocupando, entonces eso le dio un poco más de confianza para contestarle.

- No, para nada. Es solo que… necesitaba… hablar contigo… -

- ¿¡A las cuatro de la mañana!? – alejo el pokégear de su oído justo a tiempo, sino seguramente lo hubiera dejado sordo. Vio la hora marcada en su aparato y no tardo en responder.

- Son tres cuarenta y tres… -

- Uy, perdón. No me había dado cuenta lo considerado que eras por llamarme solo unos minutos antes de la cuatro de la mañana. –

Escuchar su voz y su respuesta sarcástica solo provoco diferentes sentimientos dentro del entrenador. Al menos le quedaba claro, no estaba enojada con él – tal vez un poco por llamarle en la madrugada, pero eso no era de importancia – estaba seguro porque cuando se encuentra molesta sus respuestas se vuelven cortantes y duras, era el caso contrario.

Entonces… si no se encontraba molesto con él… ¿Por qué demonios no había querido ir a su fiesta? ¿No quería verlo?

- ¿Ash? ¿En serio estas bien? – su voz lo volvió a sacar de sus pensamientos, y volvió a tomar valor… tenía que saberlo.

- Perdón Misty, si todo esta bien… es solo que… realmente necesito hablar contigo…

- Vamos Ash, sea lo que sea seguro puede esperar a una hora decente para tener una conversación.

- No, no puede esperar. Es que quería saber…

- ¿Qué querías saber? –

- Yo… me preguntaba… -

- Vamos Ash, solo pregunta, realmente tengo sueño y tengo que levantarme temprano-

- Bueno es que yo…

- Ash… Voy a colgar… háblame mas tarde cuando sepas que –

- ¿Por qué ya no te importo, Misty? –

- ¿Qué? ¿De que hablas? -

De acuerdo. Su pregunta no había salido como lo hubiera querido y no quería sonar tan herido, pero después de todo… lo estaba. Al menos, sentía que no le importaba lo suficiente para ir a verlo, felicitarlo y pasar tiempo juntos, después de tantos años de la ultima vez que se encontraron.

- Brock me dijo que no quisiste venir a la fiesta, y no entiendo por que no quisieras verm… a ver a todos y pasar tiempo todos juntos.

Fue el turno de Misty en quedarse callada, no esperaba que Ash la fuera a llamar en la madrugada con esa duda, ni que lo hubiera lastimado, esa era lejos de su intención del porque no había ido.

Deseaba verlo, más que nada y esa fiesta estaría todos felicitando a Ash por su logro en llegar a la final – lo cual lo era – pero… ella no podía ser parte de eso, no cuando había notado algo en Ash – algo que empezó a notar también en Unova- cuando lo vio perder de nuevo una liga pokémon

Entonces no podía ir a una fiesta para celebrar algo que no compartía, no quería herirlo y hacerlo sentir mal… por lo que prefirió no ir y esperaba después decírselo un día, tal vez visitarlo en su próximo viaje y decírselo en persona.

- ¿Misty… estas ahí? –

Cuando escucho el nerviosismo en su voz, se dio cuenta que hizo un error en no ir… en querer ocultárselo un momento, para no lastimarlo, porque de todas maneras lo había hecho. Entonces tenía que ser honesta con el, no importaba si fuera duro decírselo y más duro para el escucharlo; aunque no quería hacerlo por una llamada, al menos de alguna forma tenía que decírselo de frente.

- Ash, ¿Te parece si cambiamos a una video llamada? –

Aquello lo desconcertó, pero no dudo ni un segundo en configurar el aparato, tardo unos segundos en cuando la imagen de la pelirroja se alcanzo a distinguir en la pantalla de su Pokégear 11 pro.

Su amiga lucía su cabello suelto y un poco desordenado, después de todo era normal hace unos minutos dormía plácidamente y a pesar de eso… y que esa sensación en el pecho se intensificara por verla, una pequeña mueca no tardo en aparecer en su rostro. Realmente estaba feliz de poder observarla, aunque fuera por una pantalla y cuando vio que ella le sonreía de la misma manera, estaba casi seguro de que ella sentía lo mismo.

- Listo. – fue lo único que alcanzo a decir con cierto nerviosismo. – Entonces… ¿En que estábamos?

Misty conocía a la perfección al entrenador y por más valiente que fuera para miles de cosas, existían otras que simplemente no tenía tanto valor, y sabía que Ash tenía cierto temor a lo que fuera a decir. Pero tenía que ser honesta, porque eso era lo que hacían los amigos y si se enojaba con ella, lo entendería mientras al final comprendiera lo que le iba a decir.

Los amigos se dicen la verdad, por más que esta duela y Ash Ketchum es su mejor amigo, y significaba mucho para ella… y sería lo más sincera con él, para que notara lo que estaba pasando.

- De acuerdo Ash, te diré porque no hice el viaje hasta Paleta… pero tienes que prometer que no vas a interrumpir y me vas a escuchar hasta el final. ¿Ok?

El semblante de la pelirroja era totalmente serio por lo que Ash no tuvo otra alternativa más que aceptarlo. Fuera lo que fuera que tuviera que decir, supo en su mirada que era importante.

- Si, Mist. Dime cual fue la razón.

- Antes que nada, por supuesto que me importas Ash… más de lo que crees y siento haberte lastimado por no ir… me hubiera encantado ver a todos, verte a ti... y que no fuera no tiene nada que ver con eso.

- ¿Pero entonces por que no…

Ash paro en seguida su pregunta cuando noto el enojo en su rostro… olvidó por un momento que había prometido no interrumpirla.

- Ash, no fui por que no quisiera verte. No fui porque no estaba de acuerdo con la fiesta, iban a estar ahí todos felicitándote por tu segundo lugar en la liga y no iba a poder hacer lo mismo.

Misty pudo notar la expresión de asombro en el rostro de Ash, incluso cuando estaba de noche y era poca la iluminación que tenía.

- ¿Estas diciéndome que no estas feliz que haya ganado el segundo lugar de la liga?

- Más bien, estoy diciéndote que no estoy feliz que hayas perdido la final.

- ¡Hey! Alan fue un duro oponente.

- Eso lo se Ash, es solo que…

- Fue una pelea muy pareja…

- Lo sé Ash, lo vi por televisión a lo que me refiero…

- Es la primera vez que llego a una final y estaba seguro de que con la conexión de mi Greninja teníamos oportunidad de ganar….

- Ash…

- Nunca estuve tan cerca de ser campeón…

- Lo bueno es que me iba a dejar explicar. – pensó sarcásticamente Misty.

- Ash escucha… -

- Además hice mi mayor esfuerzo…

- ¡Ash! Dijiste que me ibas a escuchar… ahora cállate y escúchame. Si tu dices que hiciste tu mejor esfuerzo, te creo. ¿De acuerdo? Lo que me cuesta trabajo entender es que estés feliz por un segundo lugar cuando estuviste tan cerca y que realmente no te molestes ni un poco por haber perdido otra vez.

Aquello lo confundió todavía más, no tenía sentido lo que Misty estaba diciendo, no es que estuviera feliz por perder una liga, pero había perdido con un gran oponente y no podía ser un mal perdedor.

- ¡Tu fuiste la que me dijo en mi primera liga, que no podía quedarme llorando por siempre por perder!

- ¡Aún no acababa! Y si, yo fui la que lo dijo porque te estabas comportando como un mal perdedor, te pasaste todo un día en cama avergonzado de que Charizard no te quiso hacer caso y es por eso por lo que perdiste la batalla. Ash, esto es diferente. Ahí eras un novato, y eso fue hace ya más de 10 años, no digo que te tengas que deprimir o estallar, pero…

Hubo una pequeña pausa en Misty y aún así ella le sostuvo la mirada mientras dijo algo que lo sacudiría por completo.

- Ash, te has acostumbrado a perder y la verdad… eso me decepciona bastante –

¿Conformarse con perder? ¡Diablos! ¡Que demonios pensaba Misty! Si es por eso por lo que seguía intentándolo y lo volvería intentar hasta que ganara su primer campeonato… después de tantos años… y… ¿Por qué le molestaba tanto que estuviera decepcionada? Tal vez porque creyó ilusamente que estaría orgullosa de él por llegar a la final y escucharla decir lo contrario, dolía.

- Claro que no, Misty. Simplemente yo… -

- El Ash que yo conocía, jamás hubiera estado feliz con el segundo lugar. El Ash con quien yo viajaba no se conformaba con ser un perdedor –

Pudo sentir como el corazón se le fue a garganta por las fuertes palabras de Misty, el no era un perdedor, nunca lo había sido y odiaba cuando alguien lo insinuaba; como cuando Gary se lo decía todo el tiempo o lo escribía en carteles, cuando parecía que siempre estaba adelante de él. ¡Al final, fue Gary quien renuncio a ser entrenador! ¡El seguía intentándolo!

- Misty yo pensé que tú estarías feliz después de la final… después de todo nunca había llegado…

- No estas entendiendo Ash, es genial que llegaras a la final y sé que estuviste muy cerca, sobretodo después de tu mala participación en Unova. –

Ouch… ¿Desde hace cuanto no hablaba con Misty? ¿Realmente pensaba eso desde hace tiempo? Unova no había sido su mejor actuación, pero….

- ¡Su Riolu evoluciono en batalla! ¿Cómo yo podía estar preparado? -

- ¡Como muchas otras veces nos ha pasado! En Sinnoh perdiste contra un entrenador que al parecer tenia un equipo de pokémon legendarios, que a mi gusto no deberían habérselo permitido, pero eso no es lo importante, y a pesar de eso… lograste derrotar a un Darkrai y un Latios y me estas diciendo que no pudiste contra un pokémon recién evolucionado de un entrenador novato. -

- Cameron era un buen entrenador –

A este punto, ya contestaba de manera automática y no pensaba mucho su respuesta. Ash podía sentir como su sangre hervía aún cuando no estaba seguro si era de vergüenza, enojo o ambos… después de todo Misty siempre era la que podía hacerlo sentir tantas cosas completamente diferente.

- Perdiste otra vez en octavos de final contra alguien aún más despistado que tú… -

- ¡Oye! -

Misty rodo los ojos, el sueño se le había ido por completo. Lo que trataba de darle a entender era por su bien, ya no era un niño y el ya no es ningún novato, odiaba herir sus sentimientos y temía afectar su amistad con el morocho, pero valdría la pena poner el riesgo todo con tal de que se diera cuenta, su sueño estaba en juego.

- Iris fue la que me dijo que ese chico con el que perdiste pensaba que necesitabas solo 7 medallas de gimnasio… y que solo podías inscribir a 5 pokémon a la liga, si eso no es ser más despistado no se que lo sea –

Misty trato de aligerar un poco el tono porque podía notar lo molesto que se encontraba. No sabía como iba a reaccionar, pero todo lo que le estaba diciendo era por su bien, Ash estaba perdiendo esa chispa y esa hambre de ganar, se le había hecho normal participar en ligas y no ganarlas.

Claro, había ganado la liga naranja y la batalla de la frontera, pero esos no eran torneos oficiales que contaran para el gran sueño de Ash, el ser un maestro Pokémon.

No podía permitírselo, debía mostrarle el camino para recuperarse totalmente y que volviera a ser Ash Ketchum, aquel con espíritu competitivo infranqueable, testarudo, noble… ese entrenador con las estrategias más innovadoras y que sacaba lo mejor de sus pokémon.

Ese entrenador que amaba con todo su corazón.

- ¿Entonces no crees que pueda lograrlo? –

Esa pregunta la saco de balance por completo, ya que pocas veces Ash mostraba ser vulnerable y podía verlo en sus ojos en como el enojo se había extinguido y solo quedaba tristeza ante todo lo que había escuchado.

- Todo lo contrario, Ash. Se que puedes lograrlo y se que no te lo decía mucho al inicio porque tenias un ego del tamaño de un snorlax, pero siempre lo he creído… es solo que creo que te has estancado.

- ¿Estancado? Pero es por eso por lo que sigo viajando, para descubrir más y tener más experiencia. -

- Si, vas y conoces nuevas personas y pokémon… pero olvidas lo que aprendiste antes, no entrenas por completo, no estudias, tienes un don Ash y te has enfrentado a todo tipo de retos y encontrado con más criaturas legendarias que millones de personas juntos y aún así no has llegado a ganar una liga.

Realmente quería decir miles de cosas, pero no sabía como contestarle cuando cada una de ellas, lo estaba golpeando justamente en ese ego que Misty había mencionado, uno que se encontraba dormido.

- Se que tu no pones atención a las noticias, pero aún cuando ya todo mundo te conoce y sabes que tienes potencial y a pesar de que era tu quinta liga consecutiva… no eras el favorito para ganar la liga.

- Misty…

Le dolía lo que le decía, más porque su amiga estaba siendo completamente honesta con él… y no quería creer que tenía razón.

- Creo que tienes que reinventarte… hacer algo distinto, tomarte un descanso y pensar realmente que hacer, estudiar un poco y volver a competir cuando te sientas realmente listo y tal vez así puedas tener…

- Misty, tengo que irme – la interrumpió, ya no podía seguir escuchándola.

Tenia que pensar en todo lo que le había dicho, cada palabra para saber realmente que hacer, para saber si tenía razón y a lo mejor se había vuelto en un perdedor y nunca lo iba a lograr, a lo mejor estaba perdiendo el tiempo. Fuera lo que fuera, tenía algo importante que decidir y no podía seguir escuchándola por el momento.

- ¿Uh? Pero Ash…

- Siento mucho haberte levantado. Tenía la duda de porque no habías venido y ahora lo sé. En serio, lo siento Misty pero...

- Ash… espera vamos… sabes que te estoy diciendo esto porque me importas ¿No?

- Hablamos otro día… Bye Misty –

Y colgó. El entrenador acabo la llamada y no podía creer que habían sido solo 11 minutos lo que había durado la llamada. Tenía tantas sensaciones en su ser, estaba confundido, ansioso, molesto y enojado… consigo mismo aún cuando quería reflejar esa molestia con Misty no podía del todo. Ella solo dijo lo que pensaba, y solo era honesta con él.

¿Los demás también lo pensarían? Si es que lo pensaban, a lo mejor no tenían el valor en decírselo. El ya no era un niño, y podía aguantar la verdad, aunque no fuera agradable.

¿O Misty era la única que podía darse cuenta de lo que le estaba pasando? Ella lo conocía a la perfección y por eso pudo decírselo con total honestidad.

Definitivamente necesitaba un descanso de todo y pensar que hacer, se dirigió a su casa para tratar de calmarse y dormir, aunque sea un poco… cuando volvió a su cama, llegó un mensaje de la persona que había puesto una nueva perspectiva de su vida hace unos minutos.

- Solo necesito saber… ¿Estamos bien?

Lo leyó y sonrió porque a pesar de todo lo que le había dicho, y que sus pensamientos fueran tan confusos, eso era lo único que estaba claro para él.

- Por supuesto, Mist.


2 años después…

Alola era una región que le generaba muchos sentimientos a la líder de gimnasio de Ciudad Celeste. Curiosidad era uno, al ser una región con Pokémon tan singulares y asombrosos le provocaba el querer viajar – más que nunca - de nuevo con sus amigos. No es que ese sentimiento no lo tuviera antes, sino que ahora era difícil de controlar después de haber ido de vacaciones a esa región y pasar tiempo con Ash y Brock.

Amaba su gimnasio y estaba orgullosa de lo que había construido. El recinto acuático cada vez estaba mejor posicionado dentro de la liga, el gimnasio con mayor rankin y dónde muchos entrenadores preferían evitarlo o dejar al ultimo para poder retarla, incluso Lance le asigno un gran presupuesto donde pudo remodelarlo por completo.

Aún así en este preciso instante las Alola y su gimnasio le estaban ocasionando melancolía y un poco de impotencia. Hubiera querido viajar a la región para presenciar el primer torneo realizado, sin embargo, la distancia y la responsabilidad evito que pudiera hacerlo.

Eso ya no importaba, al final lo único que sentía en este momento era una enorme satisfacción y orgullo. Ash Ketchum por fin había ganado una liga, era el primer campeón en la historia de Alola. Verlo levantar ese trofeo a través del televisor fue increíble y no pudo evitar llorar de alegría en presenciarlo, aunque sea por una pantalla.

Ese espíritu que conocía y amaba había vuelto por completo, con más fuerzas que antes, nada lo detendría. Eso lo supo el día que enfrento a Ash en su gimnasio, la batalla fue increíble, por mucho tiempo espero el momento de mostrarle lo que ella había crecido como líder, uso a su mejor Pokémon Gyarados y ejecuto la estrategia que planeo eliminando la desventaja que tenía ante Pikachu. Aún así el entrenador de Paleta volvió a sacar su ingenio derrotándola aún con la mega-evolución de su dragón del mar.

Lejos de sentirse triste o molesta por esa derrota, estaba emocionada porque el entrenador había recuperado su competitividad. Ash se reinventó por completo, hizo las cosas un poco diferente, estudio en esa región y fue aprendiendo… justo como se lo había recomendado y ahora era el campeón.

¡Y odiaba no estar presente!

Estaba pensando el momento adecuado para llamarlo y felicitarlo, ya que seguramente estaba muy ocupado festejando. Seguro ni siquiera se acordaba de ella, no tenia ni una hora de que había terminado la transmisión, lo mejor sería llamarle al siguiente día antes de que empezara a planear su nueva aventura. Estaba segura de que ahorita estaría con sus amigos, comiendo todo a su paso festejando como nunca, la entristecía un poco, pero lo entendía… después de todo el campeón merecía festejar, fue por eso que se sorprendió cuando su pokégear sonó mostrando el nombre del entrenador.

Activo la cámara de su aparato y contesto la llamada, tardo poco tiempo para que apareciera Ash sonriéndole como nunca junto con su fiel amigo Pikachu y su brillante trofeo de campeón.

- ¡Misty! ¿Viste la pelea? - la sonrisa de Ash era tan grande y contagiosa que no pudo evitar sonreírle.

- ¡Por supuesto! ¡Nada impediría verte ganar Ash! – le respondió entusiasmada, viendo como su pequeño amigo amarillo presumía el trofeo a través de la cámara.

- La verdad sigo sin creerlo, ha pasado tanto tiempo. Debo confesar que tarde un poco en reaccionar que había ganado, y ahora… ¡Soy el primer campeón de todo Alola!

Vaya que estaba orgullosa y quería felicitarlo, pero como siempre era su trabajo evitar que Ash se conformará. Era el campeón, pero todavía tenia que lograr su titulo de maestro así que aún tenia camino que recorrer.

- Que no se te suba a la cabeza Sr. Campeón, que aún tienes varias ligas que ganar para ser el maestro. – le recordó la pelirroja, ante eso Ash no pudo evitar soltar una risa.

- ¡Lo sé! ¡Esto es solo el inicio ya veraz que pronto lo conseguiré!

La líder le iba a contestar cuando noto como el entrenador le sonreía y se empezó a rascar la cabeza con nerviosismo… por lo que espero a que el siguiera hablando.

- Mist… quiero darte las gracias, la verdad no lo hubiera logrado sin ti. –

La sinceridad en las palabras de Ash, y toda la ola de emociones que había vivido desde que lo vio ganar la liga no pudo evitar que sus ojos se pusieran un poco llorosos ante las palabras de entrenador.

- Ash… yo no hice nada, la victoria es tuya y de tus Pokémon.

El entrenador negó inmediatamente con la cabeza y le dedico una tímida sonrisa.

- Eso no es cierto, tenías razón después de Kalos... estaba perdiendo el hambre a ganar… estaba acostumbrándome a solo competir, tú fuiste quien me lo hizo ver Mist… no se si nadie lo había notado… o no tenían el valor de decírmelo, pero si tu no me hubieras dicho eso no hubiera ganado el día de hoy… me hiciste recordar ese sentimiento y te prometo que nunca lo olvidaré.

Ash Ketchum cuando quería podía ser el hombre más atento del mundo, y demonios… no quería llorar, pero no pudo evitar sentir el calor en sus palabras y en su corazón, todo lo que sentía por él.

- Ey! No te pongas sentimental Ketchum. Sabes que yo siempre estaré para ti… -

- Lo se Mist…

- Y … ¿piensas regresar a casa o irás a otro lado? – trato de cambiar el tema de conversación porque si seguía en ese tono, no garantizaría en no decirle algo de todo lo que sentía… y decírselo por teléfono no era una opción.

- Le prometí a mi mamá ir a visitarla antes de decidir a dónde ir, seguro me hará otra fiesta sorpresa…. así que le dije que regresaría en una semana. -

- ¿Una semana? – aquello la extraño, era bastante tiempo para regresar a su casa… por lo general regresaba lo antes posible para poder decidir su nuevo destino. A lo mejor tenía deberes por cumplir ahora que era el campeón.

- ¿Te vas a quedar unos días en Alola antes de viajar a Kanto? – pregunto Misty.

- No, mañana mismo tomo un vuelo hacia Kanto, pero antes de ir a Paleta, iré a visitarte. -

- ¿Vienes a Celeste? –

Misty sin duda le extrañaba esa nueva actitud de Ash, para nada era queja, verlo era algo que deseaba hacerlo desde que ella regreso del paradisiaco lugar.

- ¡Si! Quiero contarte todo lo que pase… además de que veas mi hermoso trofeo y pikachu te extraña… a lo mejor puedas tomar unas pequeñas vacaciones… ya que… tengo algo muy importante que decirte… y si después tu quieres… podemos viajar juntos a Pueblo Paleta para que esta vez me asegure que si estés en mi fiesta. ¿Que dices? –

La pelirroja se quedo por unos segundos sin palabras, porque había entendido perfectamente lo que Ash trataba de decirle y parecía tan irreal… sintió como sus mejillas se ruborizaron muy similar a la expresión que le daba Ash. No importaba lo que tuviera que hacer para librarse de todas las responsabilidades y tener esas vacaciones, no se lo perdería por nada en el mundo.

- Acá te esperó, Ketchum. -

- Nos vemos pronto, Mist. –


Bueno... espero les haya gustado si es que alguien todavía se acuerda de mi y lo lee jaja. Miren que actualizar después de 8 años! Me siento como la primera vez que publique, ni me acordaba en como subir la historia jaja. No me hago responsable por algún temblor, o invasión de aliens, ya hemos tenido fenomenos tan raros en este par de años... asi que una actualización de mi parte no entra ni en el Top 5 de cosas raras :P. Espero que todos se encuentren bien y síganse cuidando :)