Disclaimer: Debes olvidar que Harry Potter le pertenece a J.k. Rowling y que esto es meramente un fanfic para que puedas sumergirte en la historia ¡Obliviate!
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Notas de la autora: Fic escrito para el cuarto día del fictober realizado por el grupo de Facebook "Club de Lectura de Fanfiction", estoy trabajando con la tabla del kinktober, así que ya saben que esperar.
Dedicatoria: A Madame_Athenais, porque sé que ama el Snarry y además ha estado muy pendiente de este fictober. Muchas gracias por siempre dejarme comentarios tan bonitos.
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Poción erótica
Todo había empezado como una broma, una maldita broma. Tenía que admitir que había sido una de muy mal gusto, una que no era propia de él. Quizás por esa misma razón la había mantenido en un muy profundo secreto. No le había contado a Ron y mucho menos a Hermione porque tenía la certeza de lo que estaba haciendo era infinitamente prohibido y condenable.
Se escabulló a la media noche hacia el baño de mujeres, con suerte Mirtle estaría recorriendo las alcantarillas en búsqueda del amuleto que había inventado Harry para que no lo atrapara mezclando los ingredientes en el caldero.
Cortó el asfódelo y lo incorporó a la mezcla de alyhosti, tisana y semillas de anís verde que había machacado en el mortero y luego esparció las hojas de ajenjo. Cualquiera que fuese experto en pociones pensaría que estaba haciendo amortentia, y claro, había agarrado la pócima como base, sin embargo, estaba a punto de darle un giro.
Peló un jengibre con delicadeza y lo cortó en finas láminas que fue esparciendo sobre la mezcla sin dejar de mezclar. Tomó la flor amarilla de damiana y la quemó, luego espolvoreó las cenizas. Por último, agregó dos gotas de extracto de menta y vació todo el contenido en una botella de vino que cerró con demasiada precisión, tanta, que nadie podría saber que la misma había sido adulterada.
Caminó con paso lento, aunque el corazón le latía a mil por hora y sentía en su piel como si un dragón estuviese rociándole con su aliento. Abrió el mapa del merodeador para cerciorarse que el camino estuviese libre y corrió con furia hacia el pasadizo que lo llevaría al salón de pociones, con suerte, encontraría allí a su objetivo.
Movió con lentitud la loza que simulaba ser parte del piso y asomó la cabeza. ¡Bingo! Allí estaba él. Sacó su varita y susurró "Wangardium Leviosa" y la botella de vino flotó. La dirigió hacia la mesa con cautela, tratando de hacer el menor ruido posible y esperó.
El profesor Snape dormitaba en el sillón y tras haber sentido una especie de presencia mágica pasar a su lado abrió los ojos de súbito. Se despertó y se estiró tratando de sacudirse el sueño, sabía que en una hora aproximadamente tendría que ir a hacer la guardia para asegurarse de que ningún malcriado se hubiese escapado de la cama. Pasó su vista por todo el salón, como si hubiese estado esperando a alguien y encontró la botella de vino descansar sobre la mesa.
La examinó con cautela y tras comprobar que el color no presentaba alteraciones, la destapó. Respiró profundamente el contenido mientras asentía y sirvió un poco en una copa que sacó del cajón del escritorio.
Bebió suavemente sintiendo las notas frutales del licor y sintió un ardor peculiar subir por todo su cuerpo hasta concentrarse especialmente en sus partes íntimas. Se dejó caer sobre el sillón mientras unas traviesas gotas de sudor empezaban a bajar por todo su rostro.
—Potter… —gimió apenas antes de apartar su capa y escabullir sus manos bajo el pantalón.
Harry lo miraba extasiado. Era como ver a un animal fantástico en su hábitat natural; libre, asombroso, terriblemente hermoso y encantador, dotado de una energía bestial que podría intimidar hasta al más valiente de la casa Gryffindor. Tragó saliva al notar que el profesor había decidido bajarse apenas los pantalones para liberar por completo el objeto de mayor curiosidad para el muchacho. Era largo e imponente, delgado, pálido como su dueño y podía ver a metros de distancia como palpitaba con cada estímulo.
Harry tragó saliva y sintió como su propia intimidad ardía y crecía dentro de sus pantalones, lanzó un hechizo para que la loza flotase sobre su cabeza y así tener mayor libertad para empezar con lo suyo. Sacó el miembro juvenil y empezó a tocarse siguiendo el ritmo que marcaba el profesor con su propia masturbación.
Una serie de pensamientos e imaginaciones empezaron a revolotear sobre su cabeza, se imaginaba acariciando al profesor de pociones, desde las formas más tiernas e inocentes hasta las más atrevidas y fervientes. Quería sentirlo, saber como era al tacto, recibir el calor del cuerpo adulto entre sus brazos. Tenía la necesidad de sumergirse en todas esas sensaciones que su mente juvenil solo podía imaginar y quería hacerlo de la mano del profesor de pociones.
Un nudo en su garganta empezó a formarse y su respiración cada vez fue siendo más y más entrecortada y por fin sintió el líquido caliente y viscoso derramarse por entre sus dedos. Había perdido de vista al profesor y lamentó el haberse perdido el espectáculo de presenciar el orgasmo. Sonrió un poco triste y pensó que por esa noche era suficiente, debería regresar a su cuarto. Se acomodó las prendas desordenadas de la ropa que usaba cuando no estaba en clases, deshizo el hechizo de la loza de piedra y se dispuso a marcharse, sin embargo, una voz cercana lo sobresaltó.
—Es casi perfecta. Esta vez, el olor a menta fue lo que te delato.
Harry no pronunció ni una sola palabra sintiendo que había fracasado nuevamente.
—¿La pócima tiene ya un nombre?
—¿Poción erótica?
Potter, como siempre tan descarado.
—¿Me preguntas o me estás diciendo su nombre?
—Se llama poción erótica
Severus movió la cabeza negativamente mientras suspiraba.
—Si sigues con esa actitud desinteresada, no lograrás llegar a la recompensa. Es una pena, estás tan cerca.
Los ojos de Harry se iluminaron y tras pensarlo unos segundos, por fin habló.
—Erostentia.
Snape asintió mientras una sonrisa de medio lado lo delataba.
—Ahora ve a tu cuarto y no regreses hasta que no la hayas perfeccionado.
Potter asintió con alegría y se escabulló por el mismo túnel por el que había llegado.
Si, todo había empezado como una broma de muy mal gusto, lo que nunca esperó fue que ese acto no tan inocente lo llevaría a descubrir la faceta más escabrosa del adulto, y con ello, también descubriría que él mismo guardaba dentro de sí una parte oculta que había conectado profundamente con la de Snape.
No podría decir que eran amantes, aún no, el profesor se lo había prometido cuando Harry pudiera perfeccionar al máximo su receta, y por lo visto, calculaba que el momento decisivo llegaría en un par de noches.
Fin
Me debatí bastante eligiendo el pairing para este fic, al principio pensé en hacer un NaruSasuNaru, pero al final me ganó el Snarry porque creí que podía sacarle más jugo a la trama (?) y creo que no me equivoqué.
