Habían pasado algunas días desde el arribó de Shirou y Miyu al territorio de la Dama del Lago, Vivian. Donde está última los había tomado bajo sus alas y a su dominio para cuidar de ellos.

Los dos ahora niños no habían hecho muchas cosas desde su llegada y su acuerdo con la hada, después de todo, la Princesa de las Damas del Lago no quería forzarlos de una vez a su entrenamiento sin haber descansado lo suficiente.

En la mente de Vivian, los dos niños habían huido despavoridos de su hogar desde alguna tierra lejana y atacados en el trayecto por una fuerza o ser desconocido, y en conjunto a la distorsión que ocurrió en el momento, para ella algo muy peligroso les pudo haber ocurrido.

Tomando eso en cuenta, la Reina Hada no quería comenzar sus clases hasta que sus dos nuevos protegidos estuviesen bien descansados y curados. Especialmente el chico mayor, ella aún estaba algo preocupada por las heridas que habían sido cosidas por acero como si fuesen parte de su cuerpo, además de la piel quemada por el uso excesivo de energía mágica.

Así que por lo tanto, desde que Shirou y Miyu acordaron quedarse bajo el cuidado de la hermosa y poderosa discípula del mago más grande de Gran Bretaña, nadie más que Merlín, los dos hermanos se mantuvieron en la habitación que Vivian les había proporcionado sin hacer muchos esfuerzos.

La Dama del Lago les había dado permiso para salir a cualquier parte del castillo, excepto su armería, en el momento que ellos quisieran. Sin embargo, los dos habían querido permanecer juntos todo el tiempo posible, ya tendrían tiempo para explorar el resto del dominio de la reina de las hadas en otro momento.

Comprendiendo completamente sus razones, la hada no los molestó mucho y simplemente hizo de su estadía y descanso lo más cómodo posible. Proporcionando la comida más deliciosa que pudo cocinar combinando su magia y habilidad ... Fue una de las cosas que Merlín le había enseñado para sobrevivir, aunque nunca le vio mucha importancia debido a que las hadas en realidad no sufrían de hambre ni tampoco era necesario el consumo de alimentos para funcionar. Sin embargo, ahora era una habilidad indispensable para poder alimentar a sus discípulos.

- He, y Sebile me había dicho que las clases de los jueves de cocinar con Merlín no servirían para nada. - Había dicho la hada con burla antes de ponerse un sombrero de chef y un delantal que tenia escrito: "Kiss The Fairy", por delante antes de embarcarse a la tarea de cocinar para sus nuevos y muy queridos alumnos, además de cubrir todas sus demás necesidades.

Fue una nueva experiencia para Vivian crear un baño. Después de todo, ella nunca había tenido la necesidad de hacer del número uno o del dos, ya que era innecesario, como no era necesario el consumo de alimentos tampoco lo era expulsar los residuos de los alimentos consumidos, ya que ... Bueno, ella no comía nada en realidad. Como un ser de la misma naturaleza que un Espíritu Divino pero sin estar sujeta a las reglas humanas que eso conllevaba, es decir, la Dama del Lago nunca había hecho popó en su vida.

Aunque ella tenia en su mayoría todas las partes necesarias para hacer ese tipo de cosas, como un ser mágico de alta orden era completamente irrelevante para su existencia. ¡Incluso tenia aparatos reproductores femeninos, pero que no utilizaba para nada y simplemente eran molestias para ella!

Pero dejando de lado las frustraciones de una hada que había preferido otras cosas para su vida, ya había pasado un tiempo desde que había empezado a cuidar de los niños que tenia a su cargó, y luego de examinarlos la noche anterior, Vivian había confirmado que ambos estaban más que listos para comenzar sus tutorías la mañana siguiente sin ningún problema o algún impedimento de salud.

Eso era algo por lo cual la Princesa de las Damas del Lago estaba emocionada al igual que la pequeña Miyu, y aunque el pelirrojo con algunos mechones blancos no lo demostraba abiertamente, también espera interesado por lo que la hada le iba enseñar, ¡Y como consecuencia Vivian estaba emocionada por ello! ¡Sus primeros discípulos querían aprender y ella estaba encantada por enseñar! ¡¿Como no podía estar feliz por eso?!

La razón de la emoción de la reina hada, a parte de que tendría discípulos a quienes enseñarle todos sus conocimientos, era porque los humanos eran una fuente de "comida" indispensable para las hadas. No en el sentido de que devoraban humanos, aunque algunas hadas si lo hacían pero este no era el caso de Vivian. Sino que el simple hecho de estar cerca de un humano aumentaba enormemente la moral de las hadas, era una especie de realización espiritual que la Princesa de las Damas del Lago disfrutaba mucho.

Especialmente cuando la última interacción humana que había tenido había sido con Merlín, aunque eso ya sucedió hace bastante tiempo ya ... Y Merlín no había sido la mejor compañía en realidad, y fue solo esa realización espiritual lo que le permitió superar su entrenamiento con la maga de las flores en su momento.

Ugh, como odiaba a su maestra por todas esas bromas que le había hecho a ella. Aprovechándose de la inocencia y nobleza de una joven hada como ella, ¡Pero ella ya no permitiría que eso pasará, ahora era una Gran Madre de las Hadas y demostrará quién manda!

¡Y lo primero que hará es criar a dos niños como una mamá hada soltera y luchona para demostrar dominio!

Si ... Ella estaba muy emocionada por ello, así que tanto literal como metafóricamente hablando salió volando directamente a la cocina para preparar el desayuno para sus nuevos aprendices para tenerlos listos para cuando ellos despertarán.

Con eso ya demostraría ser mejor que su maestra.

...

Shirou abrió los ojos ante el olor familiar de comida junto al saturado olor a magia que lo opacaba casi por completo. Por un momento, se preguntó dónde estaba hasta que los recuerdos de los últimos días volvieron a su cabeza como un tren de carga.

Y no podían culparlo por su confusión, cada vez que cerraba los ojos en la noche temía abrirlos nuevamente para que resultara que todo lo vivido hasta ahora había sido un mero y cruel sueño de su mente trastornada.

Era demasiado bueno para ser verdad todo lo que estaba ocurriendo, sin embargo, incluso las personas egoístas como el se merecían un pedazo cálido de felicidad y tranquilidad una sola vez en su vida. No importaba que tan desgraciada sea su vida, o los pecados que haya cometido, incluso los peores seres se merecían una segunda oportunidad si estaban dispuestos a mejorar.

Mejorar, nunca cambiar, uno jamás podría cambiar lo que es, especialmente aquellos que despertaron su Origen, porque sería una tarea virtualmente imposible, incluso si es posible en primer lugar. Después de todo, el Origen definía una persona, volviéndose una compulsión inherente e instintiva las acciones de uno, que una acción plenamente consciente.

Eso era lo que Shirou había aprendido cuando se había conectado profundamente con la Carta de Clase de Archer, su yo alternó de un mundo lejano que había sufrido un cambio de Origen al ser salvado con la legendaria vaina del Rey Arturo, Avalon.

Posteriormente, cuando el pelirrojo Instaló la Carta de Clase, todo lo que pertenecía a Emiya Shirou, volvía a la existencia de Emiya Shirou, provocando que el Origen del hermano mayor de Shirou también sufriera un ligero cambió lo cual le permitió usar la hechicera de EMIYA aunque casi había destruido su cuerpo en el proceso.

Sin embargo, eso poco le importaba al ahora niño de siete años. Ahora estaba con Miyu, había cumplido su cometido. Alguien realmente poderosa iba a cuidar de ellos y no tendrían preocuparse porque la pequeña Hija de Dios sea utilizada otra vez por nada ni nadie.

El cumplirá su promesa, como hermano, como humano ... Como una espada irregular pero inflexible con sus nuevos ideales.

El la llevaría a ver el mar como había prometido.

También le mostraría las demás maravillas del mundo, lo más que pudiera mostrar. Todas las maravillas de la vida que el pudiera mostrar en esta nueva oportunidad que tenían. Pero por ahora estarían conviviendo con la amable pero poderosa Vivian, hasta que crecieran tanto en edad como en poder.

Shirou era consciente de que en la época en donde se encontraban no era para nada cercana a su tiempo original, los misterios y los poderes que se encontraban activos actualmente estaban fuera de su imaginación. Ni siquiera la historia grabada en las espadas de esta Era en su Unlimited Blade Works le otorgaban el conocimiento de todo lo que podría enfrentarse en este nuevo lugar.

Pero la existencia conocida como Emiya Shirou estaría preparado para lo que sea cuando se tratará de proteger a su hermana menor.

Aunque por ahora todo iría un paso a la vez, no había mucha necesidad de apresurarse para nada.

El pelirrojo de mechas blancas se colocó en una posición sentada en la gran cama digna de reyes que compartía con su hermana, la cual estaba durmiendo en las plácidas almohadas, donde ella roncaba felizmente sin ningún cuidado en el mundo.

El hijo del Magus Killer sonrió levemente, aunque había un tinte de tristeza en su expresión.

- Ojalá todos los días fuesen así ... - Murmuró para así mismo.

Sin embargo, no importaba, ningún otro peligro como los Ainsworth o cualquier otro individuo podría hacerlo retroceder ahora. Su prioridad era Miyu, siempre sería ella, su felicidad era indispensable y el niño haría lo que sea para que ella viviera sin ningún arrepentimiento.

Incluso dar su vida era un precio que estaba dispuesto a pagar, porque para este niño que grito por ayuda en esa noche destinada donde se le otorgó el poder de un Counter Guardian, su vida era algo que podía desechar sin pensarlo dos veces si era por ella.

Porque todo había sido por ella.

Desde que había sido salvado por Kiritsugu en aquel accidente de tránsito, siguiendo su senda "heroica" como una forma de adulación, Shirou no había encontrado un verdadero significado para su vida hasta que había abandonado todo y volverse una persona "real" para salvar a Miyu de Julián y su familia.

De hecho, ni si EMIYA había tenido un verdadero significado para su vida más allá de su ideal, pero a la final no tenia nada y como no tenia nada, no perdió nada. Sus manos nunca sostendrán algo.

Por lo menos ahora, Shirou tenía en verdad algo a que aferrarse más allá de un ideal que nunca podría alcanzar, aunque aún era algo hermoso por lo cual luchar, su lucha por el había terminado en el momento en que había visto a Sakura morir ante sus ojos, como cualquier otro rastro de inocencia y pureza en su ser.

Oh, Sakura ... El magus de tercera categoría no pudo evitar fruncir el ceño ante el recuerdo de su querida amiga y posiblemente algo más ...

Si el hubiese sido mas fuerte, mas rápido ... O si al menos hubiera escogido el camino más fácil y egoísta que la chica que lo amaba de todo corazón le había pedido.

Ella estaría viva, no hubiese muerto por las manos de su retorcido y roto hermano mayor. Estarían viajando por el mundo saludable e idílico, juntos caminando por un sendero de amor y esperanza.

¿Pero cuál hubiese sido el precio?

Una vida llena de hipocresía.

Shirou lucharía de nuevo contra los siete usuarios de las Cartas de Clase de nuevo si dijera que no le doy la muerte de Sakura, pero ese había sido el impulso necesario para corregir las cosas ... O por lo menos, empezar a hacer las cosas bien.

Como hermano mayor, como un humano ... Como alguien real.

Y por ello, Emiya Shirou amaría a Matou Sakura hasta los confines del tiempo en compensación hasta el crepúsculo de su vida e incluso en su vida después de la muerte.

El pelirrojo con mechas blancas apretó los puños, esa era otra promesa que estaba más que dispuesto a cumplir también.

El no permitiría que el sacrificio de la peli morada fuese en vano de ninguna manera, por viviría tanto por ella como por su hermana, hasta el día en que pueda decir ...

Así se siente la verdadera felicidad, ¿Eh? No está mal ...

Una promesa ... No, un juramento debajo del lago de la Reina de las Hadas. Un pacto absoluto con su pasado para un futuro inhóspito pero brillante, para poder vivir el presente plenamente y sin mas arrepentimientos por su parte nunca más.

Incluso si se seguía equivocando, no importa, aprendería de ello y seguiría avanzando hasta el final. Después de todo ...

Ese era su único camino.

Con sus resoluciones y motivaciones claras como el cristal de su corazón, se levantó con cuidado de la gran cama donde estaba sentando para evitar despertar a su bella durmiente hermanita. Aún podía dejarla descansar un poco más antes de que Vivian decidiera comenzar con el entrenamiento de ambos.

Lo cual era algo que lo intrigaba, aún pensaba que él no podía aprender algo realmente alejado a su afinidad especializada, un pensamiento que se afianzó cuando su Origen se volvió la definición de "Espada", pero aún así confiaba en el juicio de la Princesa de las Damas del Lago.

Primeramente fue al baño que Vivian había construido para ellos dos para asearse y hacer sus necesidades básicas, hacer dicho lugar para una hada que estaba veinticuatro siete fresca todos los días del año había sido toda una odisea pero el cometido estaba hecho luego de tanto trabajo.

El Faker se lo iba a compensar con algunas aguas termales en algún momento. El sabía que le iba a gustar a la hada.

De repente, el olor a comida y energía mágica peculiar llamo su atención pero con mayor intensidad. Realmente era un olor esplendido al igual que su sabor y eso Shirou no se lo decía a cualquiera, pero estaba a gusto de decírselo a la Dama del Lago cuando probará su comida nuevamente.

Había sido una grata sorpresa que la Princesa de las Damas del Lago tuviera conocimientos tan buenos en el ámbito culinario, pero ella había explicado que era algunas de las enseñanzas de Merlín que se atribuía aquella habilidad. La capacidad de combinar los ingredientes mundanos y la magia, creando recetas que no solo eran deliciosas sino que también rehabilitaron el cuerpo y la mente, reducía el cansancio y fatiga, ¡Y era realmente nutritiva! Lo cual era muy bueno, así que Miyu crecería grande y fuerte.

Miyu crecería para ser una mujer hermosa, hecha y derecha en toda la regla ... El pelirrojo de mechas blancas anotó en su lista de peligros posibles pretendientes que podrían querer la mano de su hermana en matrimonio.

El niño que heredó la fortaleza del Héroe del Hierro Forjado no se las pondría fácil. Pero eso era un detalle que podría encargarse en un par de años, por ahora estaban bien.

Con ese pensamiento el joven abandonó la habitación en silencio, dejaría a su hermanita descansar un poco y la despertaría para cuando el desayuno proporcionado esté listo. Así que se dirigió hacia el origen del fantástico olor, la cocina del castillo.

Aunque había tenido la oportunidad de explorar el castillo de Vivian, Shirou desestimó aquella acción para mantenerse cerca de su hermana menor casi todo el tiempo, así que esta era la primera vez que caminaba por aquellos hermosos y brillantes pasillos dignos de un palacio. No obstante, a pesar de que el lugar parecía una especie de laberinto para aquellos que no conocían los secretos del dominio de la reina de la hadas, el pelirrojo de mechas blancas encontró su camino hacia la ubicación de la mujer con facilidad.

Todo gracias al esplendido olor a la comida en plena cocción como también el fresco y relajante olor de la energía mágica proveniente de Vivian. Todo aquello en conjunto funcionó como una especie de letrero luminoso en medio de la noche que le permitió al hijo del Magus Killer llegar sin ningún problema a la cocina.

Cuando el niño se adentro al reino culinario de Vivian, se quedó maravillado por lo que veía.

Moviéndose con rapidez pero a la vez con habilidad y elegancia, capaz de hacer varias cosas a la vez sin ningún problema. Era la primera vez que Shirou la veía cocinar, y si la Dama del Lago era tan buena en la magia como era cocinando entonces daba testimonio de sus habilidades como una de las aprendices del mago Merlín.

Incluso cuando ese delantal extraño que ella utilizaba reducía el factor épico del asunto.

Para cuando la Princesa de las Damas del Lago se percató de su presencia el rostro de la mujer se iluminó.

- ¡Oh, Shirou! Me alegra verte despierto. - Dijo ella con una sonrisa. - El desayuno estará listo en un momento, espero que no te moleste esperar. -

El susodicho negó con la cabeza. - En absoluto, si a ti no te molesta la compañía. -

- En absoluto, la podría apreciar ahora. - Le dijo Vivian en respuesta con sinceridad.

Con aquella respuesta afirmativa, el magus de tercera categoría tomó asiento cerca de la hada para estar al tanto de su cocción de los alimentos, mientras la Dama del Lago se enfocaba de terminar.

- Entonces ... - Empezó a hablar la reina de las hadas de manera tentativa, tratando de comenzar una conversación ya que no habían conversado mucho desde que llegaron a aquel acuerdo de quedarse con ella. - ¿Están emocionados por aprender conmigo? -

Esa era una pregunta que en verdad estaba ansiosa por saber, esta seria la primera vez que enseñaría a alguien y se encontraba un tanto nerviosa por cometer algún error en su lección pa terminar provocándole alguna herida o problema a algunos de sus estudiantes.

En verdad, ella quería ser mejor que su maestra, sin embargo, incluso con los cuestionables métodos de Merlín, nadie se atrevió a cuestionar sus muy efectivos resultados. Y cabe resaltar que Vivian no era Merlín, no sabía si tenia esa chispa para enseñar ...

No quería fallar.

No obstante, todas sus preocupaciones se desvanecieron cuando Shirou abrió la boca para responder.

- Decir que Miyu está emocionada por aprender magecraft es un eufemismo, apenas ha podido dormir debido a la emoción así que no te sorprendas que este durmiendo más de lo habitual. -

Aquel dato alegro a la hada, pensar que la joven niña impresionable estaba tan encantada por aprender sus misterios era un gran apoyo para la confianza de Vivian.

- ¿Y qué hay de ti? - Le pregunto ella también interesada en la opinión del chico.

- Bueno ... Dudo que sea un estudiante excepcional, pero me interesa saber que podrías enseñarme. - Dijo Shirou de manera realista, después de todo, al heredar el poder del Héroe del Hierro Forjado, su magecraft se ha especializado a tantos niveles que dudaba que pudiera aprender algo más.

Pero el le había dado el beneficio de la duda a la amable y solitaria hada que tenia en frente.

Vivian sonrió con dulzura, transmitiendo calma y confort por kilómetros. - Confío en que seras de mis mejores alumnos ... Incluso cuando eres el primero de ellos. - Dijo divertida la última parte antes de mostrarle un semblante más serio. - No se porque pero creo que harás grandes cosas para Gran Bretaña, Shirou. -

Mentalmente el hijo del Magus Killer no pudo evitar preguntarse que clase de broma retorcida y cruel era esta luego de escuchar las palabras "conmovedoras" de la hada. No lo malentiendan, el no estaba enojado por lo que ella había dicho, obviamente inconsciente de las circunstancias a cerca de porque Shirou había descartado aquellos ideales de luchar por la justicia, el amor y el bien, todo por el bienestar de una persona.

En serio, el no se arrepiente de sus decisiones, sin embargo ...

Era demasiado cruel que le hablarán como si pudiera ser un héroe luego de haber condenado todo un mundo por su egoísmo.

No tenia el derecho de seguir esa senda, ese camino de Héroes Justicieros que dieron todo por sus sueños e ideales imposibles pero hermosos.

Pero ...

Emiya Shirou es y seguirá siendo un hipócrita de primeras.

Una sonrisa frívola se hizo presente en el rostro del pelirrojo de mechas blancas, aunque sus ojos reflejaban una emoción intensa, no era de felicidad. Si Vivian notó aquello no dijo nada y simplemente se limitó a terminar el desayuno.

- Supongo ... Que haré lo mejor que pueda. - Respondió el niño luego de un tiempo.

La Princesa de las Damas del Lago sonrió complacida. - Supongo que me puedo conformar con eso. -

Ambos quedaron en un sepulcral silencio pero para alivio del magus de tercera categoría, no era incómoda de ninguna manera, por lo menos de su punto de vista. El simplemente se limitó a observar a la Dama del Lago cocinar tarareando una melodía pero no sonaba como música, sino un lenguaje antiguo que el niño no podía discernir pero lograba destrozar la tensión que había sobre los hombros de él.

Shirou miró a su futura maestra con intensidad ...

En otra vida, en otro mundo ...

En otra posibilidad ...

Pudo haber sido Sakura.

En otro universo, en el otro extremo del caleidoscopio ...

Con otra decisión ...

Esa otra fue Tohsaka.

Pero más lejos, más distante ...

Como un recuerdo ...

El fue el que cocino para ...

Un ruido resonó distrayendo al joven atrapado en el cuerpo de un niño de sus confusos pensamientos, de esta manera los músculos y toda la atención del pelirrojo se centró en el origen de aquel sonido. Los instintos guerreros de EMIYA se habían activado ante la anticipación de cualquier agente desconocido que pudiera ser una peligrosa amenaza.

- Oh, ¡Ya has despertado! - Dijo Vivian alegremente mirando hacia la entrada de la cocina.

El cuerpo de Shirou se relajó visiblemente mientras que dejó de sentir aquella tensión de acero detrás de su cabeza. Toda esa paranoia había sido auto infundada debido a la experiencia del Counter Guardian al tratar con situaciones que pudieran resultar el fin del mundo, una experiencia acumulada a través de incontables campos de batalla que el Faker aún no podía procesar.

- Uh ... ¿Onii-chan ... ? ¿Nivi ... ? - Dijo una pequeña de cabellos negros asomándose con cuidado por la puerta de la cocina.

Porque en serio, solo alguien que no tenia nada en su vida y que nunca sostendrá nada en sus manos podría considerar su propia hermana como una amenaza.

- ¡Si, Miyu! Aquí estamos. - Dijo la hada aún con su actitud positiva, especialmente por el apodo que la pequeña le había empezado a dar hace pocos días, ya que no le sentaba para nada bien que una señorita tan joven la tratara con tanto respeto.

Miyu se adentro en la cocina mirando al suelo con una expresión solemne.

- ¿Pasa algo, Miyu? - Preguntó la Dama del Lago con preocupación, sus instintos maternales habían despertado sorprendentemente con la llegada de estos niños.

- Es que ... - Balbuceó la pequeña sin dar mucha explicación.

- Miyu. - La suave voz de Shirou atrajo la atención de la susodicha. - ¿Todo está bien? -

La peli negra dudó por un momento antes de hablar. - M-Me ... Desperté sola ... Y temí que se hayan ido ... -

Las expresiones de la hada y el magus se suavizaron visiblemente ante las palabras de la pequeña, súbitamente Vivian se desplazó al lado de Miyu para abrazarla cálida y fuertemente pero sin lastimarla, y de esta manera tratar de transmitir seguridad y confort a la niña.

- Nunca pienses eso, Miyu. Jamás te abandonaría a ti y a tu hermano, son mis primeros y queridos discípulos. - Dijo la Dama del Lago con firmeza. - Nunca mostraré la iniciativa de irme pero en algún momento tendré que incentivar que ustedes dos salgan al mundo y me dejen ... -

- P-Pero ... - Tartamudeo la niña con una voz solloza, pequeñas lágrimas parecían acumularse en las comisuras de sus ojitos.

- Créanme, su corta compañía ha sido lo mejor que me haya pasado en décadas ... Pero es cruel separar a dos niños humanos de su sociedad. - Decía la hada antes de separarse un poco y mirar a la niña directamente a sus ojos ojos.

Los ojos de bronce rojizo de la niña se encontraron con los ojos color avellana de la hada.

- Pero ten presente una cosa, Miyu ... Y tú también, Shirou. - Dijo lo último dirigiéndole una rápida mirada al susodicho para obtener su atención. Cuando lo logró siguió hablando complacida. - Incluso cuando sea su hora de irse de mi lado, no importa si se encuentran en el fin del mundo o haya pasado una eternidad ... -

Entonces, lo hizo ...

Sonrió.

No fue una simple sonrisa cordial o alegre, ni falsa o triste ...

Fue ...

Una hermosa sonrisa.

Como aquella vez ...

- Yo siempre estaré ahí para ustedes en sus corazones. - Dijo Vivian como un hecho innegable, ¡Un hecho irrefutable! Como el cielo ea azul, así de segura estaba la hada de sus palabras.

Y ni siquiera el peor de los males le podrá hacer retractar aquellas palabras.

- Wah ... Wah ... ¡Wah, Nivi! - Sollozaba Miyu sin poder aguantar más las lágrimas, las palabras habían conmovido a la pequeña niña hasta la médula y soltó las lágrimas de soledad que ya no podía aguantar más.

- Ya, ya, Miyu ... Déjalo salir todo, estaré aquí contigo ... Todo el tiempo que necesites. - Le aseguró la reina de las hadas entre susurros mientras seguía abrazando a Miyu y acariciando su cabeza para darle confort y seguridad.

Mientras todo eso ocurría, Shirou miraba aprensivo y receloso el como Vivian consolaba a su hermana con cariño y cuidado dignos de una madre, pero el pelirrojo de mechas blancas no centró en eso, sino en la sonrisa y el sentimiento que la Dama del Lago le había generado con sus acciones.

Ella no era ... El.

Y Shirou no era ese ... Hombre.

Pero pudo verlo ...

No era esto por lo que había luchado ...

No era esto por lo que defendió su ideal ...

No era esto por lo que abandonó su ideal ...

No era esto por lo que había sido traicionado ...

No era esto algo con lo que el pudiese vivir ...

Pero lo vio ...

En lo más alto de la colina de espadas ... Intoxicado por la victoria.

Y entonces ... Ese Hombre ...

Ni una sola vez se retiró, ni una sola vez fue derrotado.

Siempre estuvo solo, su vida nunca tuvo un significado.

Un cuerpo de acero magullado, un fragmentado corazón de cristal.

Habiendo luchado incontables campos de batalla para no ganar nada.

Si, ciertamente el cuerpo de ese hombre estaba hecho de espadas.

¡Pero!

El niño no estará solo nunca más, el polvo de diamante resplandecía por encima de la colina de espadas como estrellas fugaces.

Nunca se retirará, incluso si no sale victorioso.

Aunque alguna vez estuvo solo, su vida como una llama eterna nunca se apagará.

Su sangre ardía como un fuego infernal, su corazón brillaba como un cristal reflejando la luz celestial.

El supero incontables campos de batalla para obtener algo a cambio, no fue honor, orgulloso, deseos o sueños ... Sino algo que era correcto.

Si, su cuerpo estaba hecho de infinitas espadas.

Esto no era lo que merecía.

Ni siquiera una muerte horrible pagaría sus crímenes, una vida miserable y eterna, o ser abandonado en las profundidades de los infiernos.

Se merecía el peor de los destinos ...

¡Pero!

- 'Aunque no lo merezca, si me lo permiten ... Quiero vivir.' -

Shirou se levantó del asiento donde se había mantenido en todo el intercambio para luego acercarse al lugar donde su hermana y la hada permanecían abrazados, las susodichas se percataron del acercamiento del niño pero no tuvieron tiempo de reaccionar cuando el Faker se unió al abrazo familiar que ambas tenían.

El no creía que merecía algo como esto, la espina de EMIYA en su mente y alma le decían exactamente lo mismo, los recuerdos distanges pero claros de Kiritsugu le rememoraba lo mismo una y otra vez en un ciclo eterno de lavadora. La expresión y palabras desaprobación de Julian aún lo atormentaba con lo mismo en sus pesadillas.

¡Pero!

¿Que importaba lo que ellos pensarán?

Incluso si este no era su ideal de Héroe de la Justicia, esta era la vida de Emiya Shirou ... De este Emiya Shirou y de más nadie.

Incluso si no hubo un significado mayor del porque había vivido todo este tiempo, porque había sido salvado ... ¡Incluso si el destino le tenia un futuro maravilloso como un héroe! Eso no era lo quería, eso no era la razón por la que fue salvado por Kiritsugu, pero estaba seguro que uno de las razones de su existir había sido salvar a Miyu.

¿Estuvo bien salvar la vida de una niña? Si, ¿Estuvo mal abandonar el mundo por su egoísmo? Absolutamente, ¡Pero estuvo peor vivir una vida feliz con el sacrificio de su hermana menor!

El ideal por el cual había luchado, era imperfecto ... EMIYA, Kiritsugu y Julian lo sabían, Shirou lo sabía ... Todos lo sabían, era tan claro como el cristal.

¡Pero!

Nadie podía decir que no era hermoso soñar, luchar y creer en él.

Sin embargo ...

El hijo del Magus Killer abrazó con más fuerza y firmeza a Miyu y a Vivian, quienes le devolvieron el gesto sin dudar. La cocina quedó en total silencio excepto por los suaves sollozos de la peli negra y las calmantes palabras de la hada que resonaban como una canción de cuna reconfortante.

Lo que Emiya Shirou tenia en sus manos ahora mismo ...

Era mucho más hermoso que ese ideal.

En esas manos que nunca podrían sostener algo ...

Ellas sostuvieron sus manos por él.

Repentinamente, un sonido atronador resonó por encima de los sollozos y palabras de Miyu y Vivian respectivamente, fue el sonido ... Del estómago de la niña de ojos bronce rojizo que había gruñido claramente debido al hambre y con el esplendido olor de la comida que la Princesa de las Damas del Lago, el estómago indignado de la pequeña hizo aclarar que estaba ansioso por la ingesta de los nutritivos y mágicos alimentos de la mujer.

Por el atronador sonido los tres se habían separado, los dos mayores mirando a la pequeña sorprendidos de que alguien de su tamaño logrará producir tal sonido, mientras que Miyu había parado de sollozar para cubrir su rostro rojo de vergüenza.

Aunque nadie la culpa, después de todo ya era hora de desayunar y simplemente habían retrasado el evento.

Vivian sonrió divertida antes de dirigirse hacia la cocina nuevamente.

- Siéntense, la comida ya está lista. Será mejor que lo coman todo si quieren crecer grandes y fuertes. - Estaba a punto de ir a servir los alimentos en los platos antes de recordar algo muy importante. - ¡Oh! ¡Y recuerden! -

La imagen de ella esperando eternamente se sobrepuso ante Vivian.

- El hambre es el enemigo. - Dijo ella antes de comenzar a poner la mesa y servir los alimentos en los platos para los respectivos asientos.

Shirou simplemente la miró mientras hacía eso mientras que Miyu fue de manera dócil pero entusiasta a su asiento deseando comer de nuevo la comida de su querida Nivi.

El Faker sonrió ... Una sonrisa realmente llena de sosiego.

Si, lo que había obtenido ahora era mucho más hermoso que ese ideal.

Porque era real.

...