Hola, hola... Kuroshiro a vuelto. Viktor aún tiene esos problemas para sobrellevar el cariño hacia Yuu, aun así fue lo suficientemente considerado para llamar a Phichit (al que odia) para alegrar el corazón del japonés. Al mismo tiempo vemos a Yuri deprimido por lo acontecido, quien además conoció a un Otabek, un chico peculiar.
Sin más, dejo la continuación.
CAPÍTULO X: Inocente deseo
- Ayúdame con los platos, colócalos sobre la mesa con mucho cuidado – indico Yūri a su amigo.
- Ya escuché, seré cuidadoso – Pichit no entendía el cuidado extremó que tenía Yūri a la hora de cocinar... desde la preparación de la cena hasta el acomodo de los utensilios y trastes – nadie va a morir porque los tenedores no quedaron derechos – dijo al ver como el japonés volvía a acomodar todo cuando él ya lo había hecho.
- Lo siento, Phichit – Yūri alejó sus manos de la mesa, poniéndolas detrás de su espalda – puedo llegar a ser un poco molesto y perfeccionista –
- Perdonado – Phichit con sonrisa en rostro se acercó, apretó las mejillas de su amigo dejándolo adolorido.
- ¡Ay!... – Phichit río. Recuperar ese lazo olvidado por los años era lo que ambos creían sería difícil, pero en realidad con el paso de los días su amistad refleja ser una verdadera, la cual no se veía afectada por nada en el mundo... y eso ayudaba demasiado a la autoestima de Yūri.
- ¿Viktor e Iván llegarán pronto? – Phichit miro el reloj, marcaba las 3:45 PM.
- Si, hoy salen más temprano – respondió Yūri – gracias por ayudarme con la comida, en verdad... no tenías que quedarte tanto tiempo el día de hoy –
- Viktor me pidió cuidarte, eso hago – Yūri suspiro.
- Me siento muy feliz... en verdad – ambos rieron, comenzaron a hablar de recuerdos en su juventud. Cuando recién se conocieron gracias a Celestino, quien era entrenador de ambos... siempre se comportaron como hermanos, aunque Phichit desarrolló otro sentimiento más fuerte.
- ¿Sabes?... hay un chico que conocí hace unos meses, se llama Seung-Gil Lee –
- Ah, ¿es tu nuevo amigo?... –
- En realidad estamos intentando una relación amorosa – Yūri miraba atento a su amigo, lo hizo sonrojar con tan sólo clavar aquellos bellos ojos color chocolate – Yūri... me avergüenzas –
- Perdón – río Yūri – estoy feliz de saber que estas intentando algo con alguien – en verdad se alegraba, porque Phichit merecía ser muy feliz en su vida... por todo el daño que sufrió por su culpa, por lo menos eso pensaba Yūri – ¿Cómo es Seung-Gil?... de personalidad –
- Es muy conservador, algo tímido... muy apegado a su madre y familia – Phichit río al recordar al chico, saco su celular para mostrarle una fotografía del susodicho doncel – el me aconsejo cuando recibí la llamada de Viktor... le agradezco lo considerado que es hacia mi comportar contigo –
- Phichit... ¿Amas a ese doncel como me amaste a mí? – una pregunta peligrosa, algo incómoda. Phichit no sabía el por qué Yūri lo hacía, pero no era (por lo menos) con malas intenciones.
- Viví contigo desde mi adolescencia hasta nuestra adultez. Te vi casarte, ser madre de un niño maravilloso; estuvimos juntos desde la felicidad hasta nuestras tristezas... y yo te amé, en verdad lo hice demasiado – La sonrisa calidad de Phichit regocijó el corazón del japonés, juntó con las palabras tan dulce que se le estaba brindando – aún no llega la oportunidad de sentir algo tan grande por Seung... pero, estoy tratando de poco a poco olvidarte y seguir mi vida –
- Mereces eso y más – dijo Yūri.
- Gracias, tu igual – aunque lo sabía, Yūri no se sentía así.
- ¿Interrumpo algo? – Viktor había llegado a su hogar un minuto antes, escucho atento la plática.
- Tío Phichit – grito emocionado Iván.
- No, claro que no – Yūri se levantó para abrazar a su pequeño hijo. La tensión era pesada, por lo menos sólo con los varones presentes.
- Yūri – Viktor lo llamo, y este por inercia se acercó... sin saber que sería abrazado y besado en los labios por el peli-plata.
- V-Viktor... – Yūri no sabía cómo reaccionar, eso había sido tan incómodo.
- ¿Él se quedará a comer? – pregunto Viktor sin toma muy en cuenta la vergüenza de su esposo.
- S-Si... me ayudo con la comida, quería invitarlo y charlar –
- Si, escuche lo segundo –
- Encantado acepto tu invitación, Yūri – contesto Phichit con sonrisa triunfante, pues el rostro de Viktor era un poema, estaba furioso.
La cena prosiguió con calma, aunque no como usualmente lo hacía... más bien había tensión entre tanto silencio provocado por los dos varones adultos en la mesa. Yūri trataba de disimular su nerviosismo, e Iván ignoraba por completo lo ocurrido... ya que, ni enterado se encontraba de la situación.
Al terminar todos de comer y después que Yūri retirara los platos de la mesa, Iván con sonrisa radiante pregunto a su tío tailandés...
- Tío Phichit, ¿Vendrás a mi fiesta de cumpleaños?... porque estas en Rusia ahora y mi fiesta es en cinco días – dijo justo al terminar de contar los dedos de su mano.
- Bueno, estaría encantado de ir a tu fiesta. Cuatro años sin darte un regalo deben ser recomenzados cuanto antes, ¿No? –
- ¡SI! – grito Iván eufórico – escuchaste, mami –
- Phichit, no tienes que compensar nada – aclaro Yūri, pero Phichit sólo sonrió.
- Mi presencia bastara, ¿De acuerdo? – Yūri quedo más tranquilo, asintió para dar a entender que sí.
- Me iré a recostar – Viktor harto de la voz de aquel tailandés cerró violentamente el libro que estaba leyendo desde hace tiempo. Se levantó del sillón y sin decir más fue directo a la habitación que compartía con Yūri.
- Vaya forma de llamar la atención – Phichit no pudo contener las ganas de reír, la actitud de Nikiforov había sido tan infantil e inmadura – me alegra que este molesto –
- Phichit – Yūri soltó un gran suspiro, ambos varones estaban comportando como unos niños – recuerda que al final quien carga con Viktor soy yo –
- Lo siento, pero no lo siento – la risa de Phichit era contagiosa. Yūri no soporto mucho antes de reír juntó con él.
- No entiendo – se dijo Iván al no saber el por qué su tío y mamá comenzaban a reír... aun así se unió en risas a ellos.
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Yuri prepara el vestuario que llevaría el día de hoy, lencería color rosa con encaje blanco y un par de alas blancas adornarían su bella espalda. Si, aunque se sintiera incómodo con aquella ropa para su público decrépito tenía que hacerlo... no tenía otra opción.
- Yuratchka – Lilia entro a su habitación, llevaba un bello vestido color amarillo... resaltaba sus facciones – ¿Estás listo? –
- Sólo término de ponerme la ropa... –
- En realidad, venía a decirte que no presentaras tu actuación de ahora en adelante –
- ¿Disculpe?... no pueden quitarme mi espectáculo, muchos de los viejos pervertidos vienen sólo por mí – reacciono Yuri exaltado – no es que me enorgullezca o guste, pero si no hago eso cómo le pagare... –
- Yo tampoco estoy muy contenta, Yuratchka – suspiro Lilia, resignada a la situación.
- Entonces... –
- Un varón pagó tus servicios, dice que vio tus encantos hace unas noches y quiso negociar conmigo – Lilia se hizo un espacio en la mullida cama de Yuri, y siguió hablando – mientras el este en Rusia no podrás salir a espectáculos, ni te acostarás con algún varón... a cambio, pagara cada noche y tu tan sólo lo complacerás a él –
- Ah... y eso no fue consultado conmigo, ¿por? –
- Entiendo tu disgusto, desde que te acogí como uno más de mis hijos siempre has detestado ser tratado como mercancía... tú mismo me lo hiciste saber el primer día –
- Pero al parecer no le importa – Yuri molesto por la situación sentía que la discusión no estaba llegando a nada, prefería ignorar a Lilia.
- Yuratchka, no discutiré más este asunto – a Lilia le partía el alma ver a Yuri en modo defensivo, se atribuía la culpa... después de todo él no era más que uno de sus trabajadores, gracias a ella – al menos se, que el Señor Altin te tratara bien... él es un caballero – no dijo nada más, se retiró de la habitación inmediatamente.
El silencio reinó el cuarto... hasta qué el chillido molesto de Yuri llenó cada rincón. Después de todo recordaba perfectamente quien era el dueño de aquel apellido.
- ¡Maldita sea! – expreso insatisfecho y molesto por lo acontecido. Lanzo con ira una de sus almohadas sobre el tocador; rompiendo sus maquillajes, perfumes y algunas piezas de cristal – en cuanto te vea juro que romperé tus bolas de una sola patada, bastardo Altin –
La noche llego más rápido de lo esperado. Y en el Zamok Ice reinaba los ruidos lujuriosos que cada noche le daba vida al burdel. Todos y cada uno de los habitantes de aquel sitio atendían a decenas de varones como era de costumbre... a excepción del doncel rubio favorito de Lilia.
Este se encontraba esperando la llegada de su "rentero" en la habitación, tal y como Lilia le ordeno. Y así fue hasta que la presencia del susodicho se hizo visible.
- Buenas noches... – no alcanzo a terminar su saludo, el zapato del doncel había impactado su rostro con fuerza suficiente como para hacerlo quejarse del dolor.
- ¡TE DIJE QUE NO TE METIERAS CONMIGO, GRANDÍSIMO HIJO DE PUTA! – la ira de Yuri era evidente, demostrándole su desprecio por medio de otro zapato a la cara del varón.
Antes que el ruido llamara la atención de algún custodio de fuera, atrajo el cuerpo de Altin jalándole hacia dentro de la habitación, cerrando la puerta tras de sí y aventando el cuerpo de este hacia la mullida cama.
- Tienes exactamente un minuto para explicarte el por qué me has quitado mi trabajo y tener el derecho de rentar mis servicios de manera exclusiva... antes de que rebane tu garganta – Yuri tenía contra el cuello de Otabek un pedazo de una botella de perfume, las escasas gotas de escénica goteaban sobre la piel del varón – vamos bastardo, CONTESTA –
- Si hablas tanto no podré explicarme en el tiempo que me diste, Ágape – trago con cuidado, de encontraba nervioso al sentir la punta de vidrio en su piel... temeroso por hacer algún movimiento involuntario.
- ¿Crees que por prohibirme hacer mi trabajo te estaré agradecido, enamorándome perdidamente de ti?, no me hagas reír –
- Yo no he dicho nada, tu sólo has realizado la suposición – punto para Altin, Yuri retiro del cuello el arma punzo cortante dispuesto a escuchar – mi primera impresión de ti fue: "vaya, ¿hay niños trabajando aquí?"... estaba dispuesto a ir con la policía – los ojos de Yuri se abrieron grandes, sudó frío de tan sólo pensar en lo que pudo haber ocurrido – pero... al ver tu espectáculo, me di cuenta que al igual que muchos aquí soy un cerdo depravado –
- Vaya, quien lo diría – Altin no se veía tan viejo, pero aun así era mayor de edad.
- Pregunte por ti, una chica que dijo ser tu amiga me platico demasiadas cosas de ti... pensé en mil maneras para poder ayudarte a salir de aquí, aunque lo único que puedo hacer por ti es terminar tus trabajos nocturnos –
- Eres un idiota, no puedo creer que hayas hecho todo esto tan sólo porque estas prendado de mi – más que un acto romántico, Yuri lo veía como un acto desesperado de un príncipe estúpido actuando como héroe de cuento.
- Quería ayudar... para que, al no ser un ingreso para este lugar te dejarán ir –
- Tú no sabes cómo funciona esto – contesto Yuri con frialdad – respetare el trato, hasta que te canses de mí y me dejes seguir con mi vida –
- No lo haré, jamás – Yuri sonrió por aquella contestación. De pronto recordó aquel tiempo cuando él era un novicio en el amor y creía que el amor era para siempre.
- Idiota – suspiro, comenzó a quitarse la parte de arriba de su Baby Doll haciéndola caer al suelo. Poco a poco comenzó a deshacerse de la braga y las medias, quedando desnudo frente a Otabek.
- ¿Qué haces? – Otabek no supo cómo reaccionar, quedo inmóvil al sentir como el cuerpo del doncel iba posicionándose sobre su cuerpo – A-Ágape... –
- Shh, sólo disfruta – Yuri era quien controlaba el momento, sus labios unidos a los del varón lo demostraba... cerrando sus ojos y sentir la pasión del momento, aumentando la intensidad – besas bien – afirmo Yuri, limpiando el rastro de saliva con su lengua.
- No, esto está mal – Otabek tratando de negar ese inmenso placer que estaba sintiendo por el rubio, insistió en alejar a Yuri – aún eres menor... –
- Por favor – Yuri bufo, estaba harto de escuchar esa excusa por parte del varón – si tú mismo dijiste que eras igual de pervertido que esos viejos de haya afuera. Eres un varón, ellos tan sólo utilizan nuestros cuerpos para complacer sus propios deseos carnales... yo te estoy permitiendo hacerlo, ¿por qué no te aprovechas? –
- Porque... – tomo las manos del adolescente y las acercó a su rostro – lo que siento por ti, no es una simple calentura... yo te amo, Yuratchka –
- Se acabó – Yuri no soportaba aquella palabra, la había escuchado dos veces en el pasado y ambas lo engañaron. No caería de nuevo – vete... esta visita término – bajó de la cama y tomo la ropa interior, fue directo al baño para encerrarse.
- Lo entiendo – Otabek respetó aquella decisión, acomodó su ropa y salió de la habitación. No estaba molesto por lo ocurrido, quería darle su espacio a Yuri antes de comenzar a ayudarlo verdaderamente.
Porque, a pesar de la situación en cómo se acontecía sus vidas actualmente. Otabek estaba seguro que sacaría a Yuri de ese sitio, aunque le costará su propia existencia.
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El día del cumpleaños llego. La fiesta había sido realizada en las instalaciones de la pista de hielo donde entrenaban diario. Los amigos de Iván asistieron sin problema, algunos conocidos y compañeros de Viktor de igual manera... ya que, como figura pública que era hasta la prensa estuvo invitada.
- Me pone nervioso tanta gente – se quejó Yūri. Nunca había sido muy sociable y su timidez había evitado que a lo largo de su vida hiciera amistad, tan sólo Phichit se había convertido en un gran amigo.
- Vamos, mientras Iván sea feliz – Phichit se había vuelto un pilar en su vida, sin él no sabría que hacer... pero por su hijo, se haría fuerte – podemos sentarnos lejos de todos, para que no sufras –
- Me encantaría la idea – Yūri no espero a que se lo propusieran dos veces. Durante toda la fiesta, su presencia no fue requerida, tan sólo el mundo quería saber y estar pendientes de la felicidad de Iván Nikiforov y los acontecimientos futuros de Viktor Nikiforov.
Nadie necesitaba preguntarle qué es lo que sentía a un doncel, así era la vida... o por lo menos la de Yūri. A pesar de que nadie notó la presencia del doncel Viktor no le despegaba la vista, siguiéndolo a todas partes y sintiéndose molesto al ver a su lado a Phichit.
- Viktor, ¿estas escuchándome? – Georgi notó la ausencia de Viktor en su plática, cinco minutos después de comenzar a hablar. Suspiro fuerte y tomo el hombro de su compañero – ¿En serio?... mejor encierra a Yūri en una habitación –
- Ganas no me faltan – confesó el varón – Yūri debería estar cuidando de nuestro hijo, no aún lado de Chulanont – gruño Viktor – su actitud despreocupada puede levantar una mala imagen de nuestra familia –
- Viktor, en verdad no has cambiado – Georgi no podía olvidar aquella ocasión en la que quiso ayudar a Yūri hace años. Pensaba que tal vez eran los celos interiores de Viktor y que en verdad amaba al doncel... pero entre más pasaba el tiempo menos era su esperanza de que esto pudiera ser verdad – ni siquiera tú te encuentras al lado de tu hijo, ¿por qué Yūri lo haría? –
- Él es mi doncel, ese debería ser su único trabajo – no podría creer lo que escuchaba. Estaba molesto, y al ver el rostro tan desinteresado de Viktor...
- No quiero discutir por tonterías contigo – Georgi prefirió dejar todo ese asunto. Ya una vez intentó hacerlo ver sus errores... y fracaso, afectando a Yūri y su matrimonio – iré con Yakov... y a beber un poco –
- Mm, está bien – Viktor escuchaba cada palabra que Popoviche decía, no era tan estúpido e infantil... y no estaba celoso, tal sólo protege lo que es de su propiedad, o eso quiere hacerse creer.
En cuanto más aumentaban las horas más crecía las miradas "discretas" hacia Yūri. A lo lejos ambos amigos reían gracias a sus esporádicas pláticas del pasado, recuerdos llenos de alegrías y diversiones... la sonrisa de Yūri era tan perfecta, daba luz a la vida de cualquiera... y eso celaba a Viktor.
Quien estaba acostumbrado a todo, un niño mimado que egoístamente lloraba por un juguete al que no quería, pero otro niño sí. Viktor no podía tener la sonrisa honesta de Yūri, y él se encargaría de que nadie más la tuviera... y menos Phichit Chulanont.
- Iván, es hora que soples las velitas del pastel – la sonrisa del niño y sus amigos eran enormes. Rápidamente corrían hacia la mesa; las cámaras de la prensa, las miradas de los adultos y niños se dirigían hacia en joven Nikiforov.
Cantaron la típica canción "Feliz cumpleaños"... los niños no podían esperar la hora en que terminara la canción y soplarán las velas para comer pastel y dulces.
- Pide un deseo, Iván – grito uno de los niños. El pequeño soplo con fuerza y tardo en apagarlas, todo un éxito al final.
Yūri y Phichit repartieron los dulces y el pastel. Viktor había sido entrevistado, con la sonrisa más hipócrita daba a enterar como la fiesta de su hijo le encantaba, como amaba a su esposo y su familia.
- Nikiforov es una mierda – expreso Phichit al ver el actuar de Viktor.
- Oye, yo soy Nikiforov – Yūri actuaba dolido, aunque por dentro moría de risa.
- Lo siento, sabes bien a quién me refiero – Phichit de puso nervioso, algo avergonzado. Yūri disfrutaba avergonzar a su amigo.
- Mami, mami... el señor "sonríe bonito" quiere hablar con nosotros – Iván llego entusiasmado, tomo la mano de Yūri y casi arrastrando lo llevo hacia las cámaras de los reporteros – ¿verdad que no miento, señor? –
- Claro que sí, pequeño – respondió el entrevistador, la prensa estaba encantada con el hijo de Nikiforov – y digamos, señor de Nikiforov. ¿Algunas palabras para la cámara? –
- E-En realidad... no tengo nada que expresar – Yūri se había puesto nervioso.
- Mami, ¿quieres saber mi deseo? – y, por otra parte, se encontraba Iván con sonrisa en boca, queriendo llamar la atención de su madre.
- En un momento me dices... – trato de calmarlo.
- Pequeño Iván, sería estupendo que nos dijeras que deseaste – más cámaras de interesaron en aquellos dos, Yūri avergonzado trato de acercar a su hijo – y bien, ¿Cuál es tu deseo? –
- Mi deseo... mi deseo fue me regalarán un hermanito para jugar – Iván estaba acostumbrado a las cámaras. Desde muy pequeño fue su pan de cada día al portar el apellido Nikiforov... se sentía en confianza de hablar sin miedo.
- Un deseo complicado – opino el reportero, quien con malicia se acercó más hacia Yūri – Señor de Nikiforov, ¿Puede ser qué en un futuro el deseo de Iván se cumpla?... opina algo en cuestión –
- Yo no... –
- ¿Entonces no habrá posibilidad de otro Nikiforov?, es raro en un doncel no querer más hijos de su varón. ¿A tenido algún desacuerdo con su marido? – más y más cámaras comenzaron a enfocarse sobre él, las miradas de los invitados de igual manera... poniéndolo al borde de una presión.
- Yo nunca negué nada, pero... –
- Acaso hay un problema con usted... ¿O es el Señor Nikiforov quien lo tiene? –
- En realidad, ambos hemos decidido esperar un poco antes de tener otro hijo – Viktor había llegado a su rescate – disculpen a mi Yūri, siempre ha sido temeroso ante la cámara y muy tímido – se disculpó. Nadie tomo importancia al doncel en toda la fiesta después de eso.
Yūri fue a sentarse, aún seguía incómodo... recordando sus tiempos de patinador cuando las cámaras no lo dejaban respirar al enterarse de su retiro por embarazo inesperado, y más al saber de quién era el varón. Fueron meses de insoportables acosos, tuvieron que refugiarlo en el interior de su hogar durante meses para vivir en paz... pero nunca era suficiente, término teniendo pavor hacia las cámaras de prensa y deseando que Iván, por su propio bien... no deseara patinar como Viktor y él.
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Al llegar a casa Iván no tuvo muchas fuerzas para seguir despierto. La energía había terminado justo después de abrir sus obsequios y cenar un enorme plato de cereal. Cayo rendido antes de las 10:00 PM, dejando tiempo a Yūri para terminar asuntos hogareños.
Aunque en realidad la mente y cuerpo de Yūri estaba en otro sitio. Él era joven aún y su ciclo menstrual estaba iniciando... lo sentía en su vientre bajo. No sabía si era por el calor de esos días o la triste realidad de su vida, pero sentía mariposas en el estómago justo después de recordar como Viktor lo defendió de aquellas personas.
Y muchos podrán decir: ¿Qué estás pensando?, él te engaño con un niño... te ha sido infiel con quién sabe cuántos. No te ama y jamás lo hará, date cuenta.
Pero... ¿Qué no podemos perdonar y seguir adelante? Yūri deseaba poder dejar todo atrás y comenzar de cero, tener por fin esa idea de una familia feliz que tanto anhela... aunque eso signifique olvidar su propio sentir emocional.
- Viktor – entro a su habitación, su esposo se encontraba recostado leyendo un libro. Cerró la puerta con cuidado y volvió a hablar – t-tengo que decirte algo –
- Puedes hacerlo, no estoy tapando tu boca – despego un poco la mirada para ver a Yūri, temblaba y tal vez lloraría – escuchaste lo que... –
- Quiero que tengamos sexo – soltó antes de que Viktor terminara de hablar. Dejándolo sorprendido.
- Tu, Yūri Nikiforov... ¿Estas pidiéndome que te haga mío tan directamente? – Yūri asintió, por lo cual Viktor no pudo contener una carcajada – es un mal momento para tus bromas –
- No estoy bromeando, en realidad lo deseo... y creía ir después de mucho tiempo tu... –
- ¿Y por qué piensas que te deseo como amante?, digo... te engañe en el pasado – un golpe bajó por parte de Viktor, su única manera de hacer sentir menos a Yūri – dame una mínima razón por la cual mantienes esperanza –
- Por qué... seguimos juntos – contesto sin vacilar – puedes decir que la razón sólo es Iván, pero yo sé que no – llevo su mano hacia el pecho, sentía los latidos de su corazón – cuando me enferme y fui al hospital pudiste decir que era incompetente, así la custodia de Iván pasaría a ser tuya nada más. O lo de Plisetsky... pudiste dejarme, y tan sólo dejaste de verlo por nosotros –
- No te lo tomes tan personal, no eres el centro del mundo... no del mío, Yūri – pudo haber llorado por los comentarios hirientes. Pero no lo hizo.
- Tu... querías estar conmigo antes de todo esto, aún querías tocarme y hacerme tuyo. Muchas veces terminabas enojado porque yo me negaba, ¿Lo recuerdas? – Yūri poco a poco se acercó a la cama, subiendo el colchón y sentándose frente a quien era su marido.
- No lo niego – acepto Viktor – eres mi doncel, tienes que cumplir mis caprichos... hasta los sexuales – suspiro, nunca había notado una mirada tan brillante a Yūri como en ese momento. Tan lleno de deseo – pensé que, después de lo de Yurio... –
- Quiero olvidar... olvidar y comenzar de nuevo – afirmo, tragando sus ganas de llorar – por favor, no quiero ser tu enemigo – aquella mirada tan pura, a pesar de los años... aún después de tanto sufrimiento.
- Idiota, no tienes remedio – Viktor siempre tuvo debilidad hacia esposo ojos llorosos. Belleza inmaculada que debía ser corrompida, felicidad que debía ser destruida... llenándolo de sufrimiento.
- Viktor... ahhh... – ¿Cuánto tiempo tenía de no sentir las caricias de su esposo?, meses de abstinencia... de miedo por ser rechazado, de no ser suficiente para Viktor.
- Lindo cuerpo, no recuerdo tan... – no era hora de mencionar algo sobre aquello. Continúo acariciando aquel pecho blanco, suave y hermoso – lindo – la excitación era evidente por los pezones rosados de Yūri. Siendo lamidos y estimulados, al igual que su miembro.
- Ahhh... – dedos entrando en su trasero, siendo preparado de una manera suave – n-no, no más – los labios de Viktor besando su cuello, los dedos resbalando su interior... su piel siendo rozada por el cuerpo de este – y-ya no... –
- Tú fuiste quien comenzó... – Viktor se burlaba de aquella mirada. Seguía preparándolo, el calor del momento era más fuerte que cualquier problema ocurrido anteriormente.
- Ya no quiero ser preparado, te quiero a ti – un beso inesperado, dulce... lleno de sentimiento – Hazme tuyo, Vitya –
Un sentimiento extraño sucumbió el interior del pecho de Viktor... ¿Tan solo por escuchar ese tonto apodó?, sin problema tomo su miembro y lo introdujo en el interior de Yūri, haciéndolo gemir y llorar.
Los cuerpos más juntos que en otras ocasiones, esta vez sus rostros podían verse el uno al otro. Yūri aferrado con fuerza, rasguñando la espalda de su varón, soltando gemidos llenos de placer y deseo.
Viktor se dejó llevar por el momento, los gemidos de su doncel nunca se le habían hecho tan excitantes. Las estocadas siguieron, el olor del sexo inundo la habitación y al llegar a su clímax, ambos se aferraron con fuerza... hasta que el interior de Yūri fue llenado.
- V-Viktor – a pesar de haber concluido no era aún el final. Rápidamente Yūri fue tomado nuevamente.
- Sólo copera, y te daré lo que deseas – Viktor había sido embriagado por el sexo. El cuerpo de Yūri era adictivo... no podía negarlo.
Acabaron después de hacerlo cuatro veces esa noche. Durmiendo abrazados el uno del otro, aún unidos de manera sexual... la incomodidad era lo de menos.
Yūri había tomado una decisión. No sólo para hacer feliz a Iván, si no para unir sus vidas en una nueva travesía... donde los errores del pasado no fueran cometidos. O por lo menos eso creería.
Continuara...
Otabek esta dispuesto en ayudar a Yuri porque dice amarlo, ¿Cuál será la razón de esto?... Ahora Yuu acaba de decidir el rumbo de su vida, una decisión la cual tomara consecuencias más pronto de lo que espera. Pero, ¿Fue lo correcto?... Muchas gracias por leer, nos vemos en la actualización siguiente. Kuroshiro fuera :D
