Hola, hola... Kuroshiro a vuelto. La amistad de Phichit con Yuu es fuerte y buena para el doncel japonés, la convivencia esta dando frutos positivos. Otabek lucha por Yura, aunque este no lo desee o sea consiente de ello. Iván tiene un deseo egoísta, que por el comportamiento de Viktor tal vez sea mala idea. Pero Yuu piensa que todo será bueno si logra ello, sin saber que los hijos no son la solución a una vida desastroza.

Sin más, dejo la continuación.


CAPÍTULO XI: Dulce y amargo sabor de boca

Yuri no podía créelo, hay estaba nuevamente como todas las noches. Aquel varón desesperado que le confesó su amor y compro sus servicios simplemente para hablar... había llegado, siete días seguidos.

- Parece que Romeo va por su Julieta – se burló Mila, la peli-roja disfrutaba cada segundo el sufrimiento de Yuri.

- Cierra la boca, bruja de mierda –

- Vamos, no te enojes así conmigo... jeje, yo no tengo la culpa de que un estúpido varón se haya enamorado de ti – las palabras llenas de veneno que soltaba Mila eran insoportables y no sólo era ella...

- Lástima que el pequeño minino no comparta el mismo sentimiento – Chris era mucho peor, porque... es peor que un doncel le diga a otro sus verdades que una mujer.

- Púdrete, Giacometti – era insoportable escuchar al "dúo de mierda", pero era mucho peor escuchar las palabras melosas de un varón – muy bien... ¿Ahora qué quieres de mí? –

- Lo mismo de siempre... sólo hablar – Otabek llevaba un lirio blanco y lucía muy hermoso. Yuri no dudo en agarrarla y tomarle la mano para dirigirse a su habitación y tener más privacidad – el color de tu ropa interior en lindo el día de hoy –

- Te gustaría ver lo que tengo abajo, no lo niegues – Yuri aún no creía "los sentimientos puros y honestos" de Otabek. Estaba consiente que todo varón (sin importar quién fuera) al final cae en la tentación carnal... pudriendo los sentimientos verdaderos y convirtiéndolos en lujuria, rencor, odio y desprecio. Así eran los humanos, más los varones... pero no importaba lo que pensara, Otabek no se rendía.

Cerró la puerta tras de sí, evitando la mirada de los chismosos de afuera. Otabek sólo miraba como Yuri enfurecido se resignaba a sentarse a su lado... con una cercanía de aproximadamente veinte centímetros.

- Sólo quiero terminar con esto rápido – dijo Yuri – habla todo lo que quieras, te escuchare y no replicare en nada. Vamos, cuéntame algo de tu vida... ya no quiero escuchar alabanzas de tu parte –

- Bueno, soy originario de Kazajistán. Tengo una familia dedicada completamente al comercio, pero me interesaban otras cosas... escape de casa y ahora soy patinador sobre hielo profesional, no tengo hobbies ni nada por el estilo. Estoy enamorado de un chico muy hermoso, aunque algo huraño... –

- ¿También escapaste de casa? – pregunto Yuri, era la primera vez en mucho tiempo que había sonado tan interesado en algo. Otabek sonrió por ello y continúo hablando.

- Si – contesto, sin preguntarle al rubio si él también lo había hecho – mis padres, los quiero... pero me dieron a elegir entre mi felicidad o su familia –

- Deberías regresar y pedirles perdón – dijo con tono serio – a veces la felicidad que piensas termina convirtiéndose en una pesadilla, yo... –

- Esta bien, no tienes que contarme a mí. Después de todo no somos cercanos – Yuri enrojeció, si se descuidaba le contaría su pasado al peli-negro... y lo que menos quería era otra persona que le tuviera lástima – y si te preocupa sobre mi asunto familiar... En realidad, he visitado a mis padres, trato de hablar con ellos lo más constante que puedo, mandarles dinero y medallas para que vean lo grande que estoy siendo. Pero, son orgullosos – soltó una pequeña risa – me cerraron la puerta en la cara y dijeron que ya no era más su hijo –

- Uy... lo siento –

- Bueno, no todos los padres son comprensibles con sus hijos... algunos se toman el orgullo como algo importante – a pesar de ver una sonrisa leve en el rostro de Otabek, sabía que en fondo la tristeza debía estar albergando su corazón. Es algo que él podía entender.

La siguientes tres horas fueron una charla sobre noticias actualizadas del patinaje sobre hielo, al parecer Yuri parecía gustarle mucho y eso no desaprovecho Otabek, atiborrándolo de aventuras, acontecimientos, chismes, etc. Hace mucho que Yuri no se ponía al tanto, y quien mejor que un patinador para hablar de patinaje. Además, compartían el gusto por las vestimentas de cuero, las motocicletas y algunas canciones en común.

- Creo que es hora de retirarme – dijo Otabek luego de revisar la hora en su reloj.

- ¿Tan pronto? – para Yuri fue una sorpresa, normalmente Otabek pasaba alrededor de cinco horas junto a él. Notó lo tonto que había sonado al preguntar aquello y ver sonreír al peli-negro con satisfacción – n-no imagines cosas que no son –

- Entiendo, no lo haré – acaricio con suavidad aquellos cabellos rubios largo, con sumo cuidado levantó el rostro de Yuri haciendo que sus ojos se encontraran – tengo algunos artículos que promocionar en estos días, mis visitas tendrán que cesar un tiempo... seguiré pagando tu servicio, promete que respetaras el acuerdo –

- Idiota, crees que soy una rata traicionera acaso – Yuri bufo, desvió su mirada con furia – haz lo que sea... me importa una mierda. Por mi puedes irte y nunca volver –

- Comprendo, nos veremos en una semana – Otabek debía ser muy paciente con ese doncel, más que paciencia podría cambiarse a "amarlo demasiado" para aguantar sus cambios repentinos – te amo, cuídate – sin preguntar antes beso la mejilla del doncel.

- Oye – antes de irse miro con curiosidad al rubio, este soltó un gran suspiro – c-cuídate también. Al parecer tienes gustos parecidos a los míos y sería muy tonto de mi parte mandarte a la mierda… yo… no tengo muchos amigos aquí que compartan mis gustos –

- Lo tendré en cuenta – Otabek tuvo el atrevimiento de acercársele nuevamente para plantar un beso sobre sus labios, POR DIOS… ¡¿acaso deseaba suicidarse?! – te amo –

- HIAAAAAAAAAA… IDIOTA – antes de poder reventarle la cabeza como era debido Otabek ya se había retirado de la habitación.

Para Chris y Mila fue aterrador escuchar la furia del pequeño doncel… más después de ser descubiertos espiando fuera de la habitación (esas horas que Otabek estuvo con él) y fueron perseguidos por todo el pasillo… y segundo piso. Lilia no sabía el por qué, aunque estaba 100% segura de que fue por culpa de la peli-roja y el rubio mayor.

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- Bienvenidos, ¿puedo levantar su orden? – una chica joven pregunto muy gustosa, llevaba cuaderno en mano y una pluma lista para anotar.

- Quisiera una hamburguesa especial con doble queso, una gaseosa de cola y unas ricas papas… ah, ¿podría traer una orden de nachos con mucho queso derretido? – la chica asintió sin problema.

- Phichit, son las 9:00 AM… si vas a comer basura por lo menos espera hasta el medio día – un chico delgado y cabellos negros lo reprendía de una manera severa… a pesar de ello el tailandés no se lo tomo a mal, sonriendo mas alegremente junto con una carcajada.

- Lo siento, amor – se disculpó arrepentimiento… aun así, no cancelo la orden.

- Me gustaría un plato con frutas picadas, de preferencia manzana y durazno. Lo quiero junto a un plato mediano con yogurt, y una taza de té recién hecho… amargo, por favor – Yūri se impresiono por lo educado y algo frio que podía sonar la pareja de Phichit. La chica tan solo anoto sin chistar.

- Me gustaría unos huevos estrellados con tocino, y un jugo de naranja natural… por favor – ordeno Yūri con sonrisa en rostro.

- Muy bien, en un momento traigo sus pedidos… con su permiso – la chica sonrió educada y se marchó.

Phichit había estado dos semanas enteras en Rusia, apoyando a Yūri en todo lo que este no pudiera hacer solo. En verdad deseaba estar más tiempo con él; lamentablemente una llamada de Celestino lo saco de su paraíso, al parecer necesitaba de su presencia para lagunas promociones de marcas tailandesas. Ambos entendían, hay eran adultos y Phichit era un varón ocupado… además, necesitaba practicar para las competencias de patinaje.

Pero antes de irse necesitaba que dos personas se encontraran. Sin planearlo o decirle a Yūri, Phichit invito a Seung-Gil Lee, pagando su viaje y ofreciéndole hospedaje donde lo hacia él… así ambos se conocerían. Se reunirían en un restaurante familiar, donde se encontraban actualmente.

- Ambos… tienen gustos diferentes en las comidas – opino Yūri al ver llegar las ordenes, mientras que lo de Phichit era pura comida grasa… Seung prefería una alimentación más ligera y sana.

- Hubieras visto nuestra primera cita, Seung pensaba que yo era vegetariano… se sorprendió demasiado cuando me vio comerme ese filete gigante de res – recordó Phichit con mucha alegría.

- Había escuchado que en Tailandia prevalecía la alimentación vegana y la adoración a los bovinos, disculpa si mi interpretación cultural no fue la correcta – hablo Seung con suma… educación, ingería delicadamente los trozos de fruta bañados en yogurt a su boca, limpiando sus labios después de un sorbo de té.

- Wow, en verdad son muy diferentes – admitió Yūri – Seung es un doncel muy educado y correcto, a diferencia de Phichit que es un varón muy… Phichit –

- OYE – exclamo Phichit mientras aun tenia comida en la boca, salsa se derramaba alrededor de sus labios y sin querer restos de migajas saltaron a la mesa. Aquel comentario del japonés saco una risa ligeramente audible de los labios de Seung, que para sorpresa de Yūri y del mismo Phichit… "era como estar presenciando un acontecimiento astrológico que en mil años no se repetiría", en palabras del tailandés.

- Me agradas, Yūri Nikiforov – confeso Seung, lo cual era bueno tanto para su pareja como para el amigo de este.

- Tu también me agradas, eres un doncel muy hermoso… me alegra que te hayas fijado en Phichit, estaba llegando a pensar que prefería estar en compañía tan solo de sus hámster's –

- ¡OYE! – volvía a reclamar el moreno en voz alta, ahora pedazos de nacho saltaban a la mesa. En verdad Yūri se preguntaba qué era lo que Seung le gustaba de Phichit, aunque en realidad estaba seguro de que fue. Tenías que ser tonto si no terminabas enamorado de la buena persona que era Chulanont, y si… admitía que si él no hubiera conocido a Viktor tal vez hubiera terminado siendo pareja del moreno. Aunque descarto aquello rápidamente, porque si hubiera sido así nunca tendría a su pequeño Iván entre brazos.

- Fue un gusto conocerte, Yūri Nikiforov – se inclinó con educación y agradecimiento.

- A mí también me alegro haberte conocido hoy, Seung-Gi Lee – de igual forma Yūri imito el acto del coreano.

- WAAAA… te extrañare, amigo – Phichit a diferencia de Seung se balanceo sobre Yūri abrazándolo de manera cariñosa, sin importarle mucho la mirada de sorpresa de muchos en la calle – sabes que te acompañaría a tu hogar sin problema, pero es la primera vez de Seung en Rusia y me gustaría llevarlo de paseo antes de volver al hotel y empacar mis cosas –

- Lo comprendo, sé que desean estar tiempo a solar como pareja – sin molestarse en lo mínimo Yūri despidió a los muchachos con gran alegría, sabía que alguna vez se volverían a encontrar… tal vez dentro de unos meses, o seria dentro de años cuando ellos estuvieran casados y con hijos. No lo sabía con exactitud.

Con pasos lentos Yūri caminaba por la ciudad hasta llegar a un parque cerca de su hogar. Pudo disfrutar del alegre sonido de algunos niños jugando, las risas de algunos donceles jóvenes caminando y la hermosa voz de una mujer haciendo espectáculo público. Era extraño para él estar fuera de su casa sin estar acompañado de Viktor, Iván o del mismo Makkachin… así que disfrutaba de su solitario momento tranquilo.

- Ya debería regresar a casa – tan solo unos minutos fueron suficientes, recordó que aún no tenía pensado que haría de comer, tenía que apurarse y regresar…

- Ahg – sin tomar mucha atención en su camino Yūri choco con un joven, por el mismo golpe los lentes del doncel salieron volando y su cuerpo cayo de sentón en el suelo – lo siento, en verdad –

- N-No, es mi culpa – contesto Yūri intentando levantarse del suelo. Solo con ayuda del joven pudo hacerlo – debí tener más cuidado y no estar distrito –

- Para nada, fue mi culpa – el chico tomo los lentes de suelo y con sumo cuidado los coloco sobre el rostro del japonés – listo, todo arreglado – sonrió el chico – vaya, ¿E-Eres Yūri Katsuki? –

- Ah, si… mucho gusto – un poco apenado de escuchar de nuevo su apellido después de tanto, deseaba que no fuero uno de esos fans obsesivos que lo tocaría de más en público – aunque después de casarme ahora soy Nikiforov – aclaro para que no hubiera malentendidos.

- Mis más sinceras disculpas, lo había olvidado – aclaro su garganta y se inclinó como saludo, al parecer respetaba el hecho de que era japonés con eso del contacto – soy Otabek Altin, soy patinar profesional de Kazajistán –

- Mucho gusto Otabek, saber que un joven varón está interesado en este deporte… y que sepas de mi me pone feliz –

- ¿Bromea?, sus coreografías eran muy buenas… fue la segunda razón por la cual me llevaron a ser lo que soy ahora – un poco sorprendido, Yūri no esperaba ser la inspiración de alguien, menos de un joven con apariencia tan rudo como ese muchacho – yo… – con suma educación Otabek saco un pedazo de papel (un volante de propaganda dado por ahí) – quisiera su autógrafo, tengo pluma y papel… si no lo molesto –

- Esta bien – con cuidado de no firmar como Nikiforov, Yūri Katsuki había regresado de nuevo… la nostalgia invadió su pecho, regocijándose de esa sensación que llegaba cuando hace años los niños de su ciudad pedían a gritos su autógrafo. Su mayor felicidad era hacer sonreír a los jóvenes que deseaban ser como él.

- No puedo creerlo, Yura no me creerá cuando le diga esto… tendré que esperar hasta verlo – satisfecho el kazajo volvió a inclinarse – se lo agradezco – sin más cada quien tomo su camino.

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- Mami, estas sonriendo mucho – comento Iván en la mesa, tanto como sus padres estaban comiendo una rica sopa… bueno, Yūri estaba un poco distraído entre sonrisas.

- Parece que la despedida de Chulanont te ha dejado muy triste – dijo con sarcasmo Viktor.

- No, mami está sonriendo… no está triste – corrigió Iván a su padre.

- Hoy conocí a la pareja de Phichit, es un buen doncel… muy educado que puede ponerlo en cintura – dijo Yūri mientras comía – además, un joven me reconoció en la calle… me pidió autógrafo y estaba muy contento… me dijo que yo era la segunda razón por la cual era patinador sobre hielo profesional –

- ¿Un admirador?, debe de adorar a los famosos retirados – comento Viktor de forma muy cortante – ¿Te dijo su nombre? –

- Otabek Altin – los ojos de Viktor quedaron fijos sobre la figura de su esposo – el muchacho me llamo Katsuki de nuevo, me sentí avergonzado después de mucho tiempo… –

- Ese muchacho es regular, no pasa del bronce… un varón kazajo de 19 años – había recalcado la palabra "varón", Yūri no temía por los celos de Viktor… sabía que no llegaría a más que una tontería en la mente de su marido – Yūri, quiero hablar contigo e nuestra habitación… Iván, quédate aquí y acaba tu comida –

- Si – Iván estaba en total despreocupación.

- Y bien… quiero una explicación del por qué no regresaste a casa luego de terminar tu salido con Chulanont y su doncel – ¿era en serio?, Viktor estaba en verdad celoso – contéstame –

- Me senté en el parque unos minutos, fue cuando choqué con él… no pasó nada de otro mundo –

- Es un varón… joven, estabas solo en la calle y sin compañía – el tono de Viktor ya era de molestia – el idiota ni siquiera debe ser tu fan… TODOS saben que eres Nikiforov ahora, el muy estúpido debió fingir no saberlo para ver que respondías… ¿le dijiste que estabas casado? – Yūri rodo los ojos hacia arriba.

- Le aclare enseguida mi apellido de casado, por favor… ¿en serio seguiremos con esto? – intento salir de la habitación, pero la mano de Viktor tomo con fuerza su brazo y con fuerza lo aventó sobre la cama – pudiste lastimarme – Yūri se había asustado, creía que iba a golpearlo… pero no, tan solo llego a dejarlo en la cama.

- Te prohíbo salir solo de nuevo, y si hay necesidad de ello marcare cada diez minutos hasta que regreses – ordeno Viktor, el silencio sepulcro lleno la habitación… un ambiente incomodo se percibía – eres mi doncel y tienes que hacer lo que yo te diga, ¿Quedó claro? –

- No soy un objeto… como para que digas que soy de tu propiedad. Eso me hiere, Viktor – las lágrimas traicionaban los ojos del doncel – de nuevo te comportas como un imbécil –

- Seré un imbécil, pero tu estas casado con el imbécil… lo cual te convierte en un estúpido – Yūri quería controlarse, su hijo sospecharía algo malo si lo viera así – regresare a la mesa… cuando limpies tu cara puedes venir, no quiero que Iván piense cosas –

- Por lo menos… concordamos en algo – sin mucho más que decir, Viktor volvió a su lugar en la mesa. Noto un poco decaído a su hijo al volver.

- Tienes comida la mejilla – con una servilleta Viktor retiro el pedazo de verdura que quedo en Iván – listo, ahora sigue comiendo –

- Mamá siempre… siempre llora – dijo con voz entristecida sin dejar de ver hacia su plato – últimamente estaba muy feliz, pensé que se había curado y que nunca más se pondría triste –

- Yūri es algo sentimental, llora por todo… no es porque este triste de verdad – Viktor trataba de ser comprensible con la preocupación de Iván, aunque le era indiferente.

- Mamá a veces llorar por ti – aquello lo tomo por sorpresa – piensa que no lo quieres, le he dicho lo mucho que lo amas… solo sonríe, pero yo sé que no me cree – los ojos tan llenos de sentimiento, preocupación desbordaba por ellos – a veces cuando te vas, y-y cuando hablan fuerte… y eso me hace querer llorar… –

- Debes ser fuerte Iván, tu eres varón –

- Si, pero los varones no hacen llorar a sus esposos como tú lo haces… así que yo puedo llorar también – o vaya, al parecer Iván si escuchaba sus discusiones. Viktor no pudo alcanzarlo, el niño se había metido a su habitación cerrando la puerta.

- Mierda – maldijo, sin muchas ganas de arreglar lo que hizo prefirió sentarse en el sofá y dormir. La cabeza había comenzado a taladrarle.

¿Qué se suponía que haría?, tratando de que su hijo nunca escuchara los disgustos de Yūri y suyos y al parecer sabia más de la cuenta… solo esperaba a que nunca se enterara de lo de Plisetsky que, aunque su mente era pequeña en un futuro podría comprender y no sería bueno…

Tendría que arreglar las cosas con su hijo, y principalmente con Yūri.

Continuara...


La convivencia entre Otabek y Yuri esta dando frutos. La aparición de Seung como pareja de Phichit y la felicidad de Yuu al ver la felicidad de su amigo tailandés no tiene precio. El encuentro agradable de Otabek con Yuu, quien es su ídolo solo trae felicidad al corazón del doncel. Viktor siendo un idiota como siempre, lastimando a Yuu y a su hijo de paso... Muchas gracias por leer, nos vemos en la actualización siguiente. Kuroshiro fuera :D