Hola, hola... Kuroshiro a vuelto. Viktor finge lo suficiente para crear nuevamente esa fantasía, Yuu y Phichit se pelan y ahora su relación es complicada, Yuu quiere comenzar de nuevo... gran error.
Sin más, dejo la continuación.
CAPÍTULO XIII: Pesadilla, dolor y sueños rotos
- ¡Hola, soy Phichit! –
- PHICHIT… –
- En estos momentos no puedo atenderte, lo siento… pero puedes dejar un mensaje después del tono y cuando pueda te atenderé con mucho gusto… *PIIIT* – Yūri sintió un fuerte dolor en su pecho al ser interrumpido por la contestadora, rápidamente tomo valor para dejar su mensaje.
- Phichit… soy Yūri – con voz quebradiza intento siguió hablando – he tratado de comunicarme a tu celular… has ignoras mis llamadas y mensajes. Y-Yo en verdad siento haberte decepcionado nuevamente, pero no puedo dejar mi matrimonio de una manera tan a la ligera… Iván a estado más feliz que nunca desde aquel día; además que Viktor y yo hemos tenido más comunicación. Creo que en esta ocasión toda ira de… –
- *PIIIIIIIIT* – ese sonido de la grabadora llena se escuchó en su celular, suspiro resignado. Desde aquel día Yūri había tratado incontables veces en comunicarse con el tailandés, sin éxito alguno – con este día se cumple dos meses – susurro para el mismo, Yūri se levantó del sillón y miro el reloj de su pared – ya casi es hora –
- Yūri, ¿Estás preparado? – Viktor salió de la habitación, acomodando su corbata y vistiendo un traje gris muy elegante. Yūri vestía algo menos glamuroso, pero igual de elegante, con una camisa manga larga color beige y unos pantalones negros entallados – estas muy… apretado – dijo Viktor al mirarlo con aquella ropa.
- ¿Tú crees? – Yūri se juzgaba nuevamente frente a un espejo. Era verdad que últimamente había engordado un poco y había comenzado a verse nuevamente en los espejos – creo que tienes razón, mis pantalones haces que mi estómago se salga por los lados… me veo gordo –
- No, no exageres – cuando el doncel dijo aquello una sensación de temor invadió los pensamientos de Viktor… "rayos, dile algo" – tan solo tenemos que acomodar un poco tu camisa y el pantalón – Viktor se acercó, al final había arreglado el problema – tal vez la lavadora comenzó a encoger la ropa… ¿Lo ves?, te vez sexy – para evitar que aquellas dudas comenzaran de nuevo en la cabeza de Yūri, comenzó a darles besos por las mejillas – ¿Mejor? –
- Si, mejor – aquel gesto alegro un poco a Yūri, sin tomar más en cuenta aquella imagen suya frente al espejo prefirió tomar su abrigo y encaminarse hacia la puerta del departamento. Viktor cerro, junto a ellos venia Makkachin… los tres subieron al auto para dirigirse hacia la presentación de su hijo.
Era una tradición de Yakov hacer una presentación de los niños que estaban bajo su cargo como pupilos. El centro deportivo se llenaba por los padres y conocidos de los niños que estaban deseosos de ver a sus pequeños sobre el hielo. Había una pequeña competencia, una para determinar quién tenía mejor avance… y quien un futuro podía dedicarse a este deporte. Obvio también había un pequeño premio monetario y un regalo sorpresa para el niño o niña. Eran dos competencias, una para cada sexo.
- Viktor, Yūri… me alegra verlos a tiempo – dijo Yakov, recibiendo con alegría al joven doncel de su pupilo mayor – te vez hermoso, tenía mucho tiempo sin verte –
- Gracias, Yakov… también extrañaba verte – Yūri siempre considero a Yakov como un segundo padre, y era la única persona que podía escucharlo y hacerlo sentir especial; además de su marido, claro… aunque no de manera sexual.
- Iván ya está listo para la presentación, se encuentra demasiado emocionado… y ansioso por usar la rutina que su padre creo – Viktor expreso una risa agradable, rara vez en él.
- ¿En verdad?, después de todo "In Regards to Love: Agape" es perfecta para un niño tan dulce como lo es Iván – Viktor estaba orgulloso de su creación. La melodía había sido creada después de ver a Yuri bailar… aquella figura angelical emanaba inocencia y pureza a pesar de su profesión. ¿Quién diría que la inspiración de su amante serviría para el futuro prometedor de su hijo?
- ¿No crees que esa rutina es muy compleja para alguien tan pequeño como Iván?, digo… sé que es tu hijo, pero no podemos esperar a que el pequeño sea igual de prodigioso que tú – Yakov había dudado en verdad si Iván era capaz de realizar aquella rutina sin ningún incidente. Las primeras veces fueron terribles y al no ver mejoría Viktor solicito lo dejaran entrenar él a su propio hijo… grande fue la sorpresa cuando la idea funciono, y la mejoría de Iván fe creciendo, aunque con dificultades mínimas.
- Iván es un niño muy valiente y no le teme a los errores, eso me gusta de nuestro hijo… cree en sí mismo, una determinación que yo desee tener cuando era un joven patinador – la nostalgia en las palabras de Yūri eran notorias, ninguno de los rusos tuvo algo que decir… tan solo dejaron que Yūri se hundiera en sus recuerdos, suspiro tranquilo regalando una bella sonrisa al final – mi bebé será el mejor patinador del mundo, superándome a mi… y superando a su padre –
- Esperemos así sea – dijo Yakov con entusiasmo, al parecer Iván ya tenía la aprobación de Yūri también para llegar a ser un patinador profesional. El temor del japonés por la prensa y el daño que podían hacerle a su hijo comparándole constantemente con su padre poco a poco iba desapareciendo… simple, Iván parecía tener una pasión mayor por el hielo de lo que Viktor llego a tener, parecido a lo él sentía de pequeño cuando patinaba en la pista en Hansetsu. No quería negarle la felicidad a su retoño.
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La competencia comenzó con el programa de las chicas, eran tan lindas y joviales. Muy en el interior de Yūri siempre deseo tener un hijo más, de preferencia una niña… la pareja de hijos que muchos matrimonios cotizan. Quería ver crecer a Iván con un amor inmenso como el que le dio su hermana a él, la protección y mimos que podía llegar a haber; aquellas peleas sin sentido y travesuras que podían llegar a realizar. Pero el destino, o más bien Viktor no quería una razón más por la cual permanecer más años junto a Yūri.
- Viktor… quisiera tener otro bebé – ahora que las cosas habían "cambiado" ente ellos, ¿Estaría mal desear nuevamente aquello sueño?
- ¿Eh?... estas preguntándome eso en serio o solo bromeas – Viktor miraba atento las presentaciones de más pequeñas, nunca espero recibir aquella pregunta de su esposo en un momento así. Precia muy cruel con su contestación, pero en realidad no esperaba que en verdad Yūri hablara en serio – oh vaya, no sé qué decir – rio esperando a que Yūri dijera "olvídalo", pero no… esperaba una respuesta de su parte.
- Sé que tienes miedo – Yūri en verdad deseaba un hijo, aun si fuera por Iván o por el mismo Viktor… lo quería para él. Un deseo egoísta amelado por años – nosotros solo estamos en un acuerdo por Iván, pero en verdad deseo un hijo… alguien a quien cuidar y mimar, verlo jugar con Iván, escucharlo decirme mamá… y a ti papá –
- Yūri, no lo sé… habíamos quedado en claro que solo Iván – no quería comenzar una pelea o discusión en un lugar como ese, Viktor trato de disuadir el tema por ahora – hablaremos en casa… te daré mi opinión sobre el tema –
- D-De acuerdo – Yūri sentía que algo cambiaria, tal vez… tal vez Viktor en verdad estaba reconsiderando su propuesta.
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Yūri salió corriendo de su asiento hacia el baño, las competencias de las niñas habían terminado… ahora era el turno de los niños, tenía que regresar rápido a su lugar antes de que su pequeño comenzara a participar, pero al mismo tiempo que él varias personas tuvieron la misma idea… el baño estaba repleto, tuvo que realizar una fila inmensa y el programa de los chicos casi comenzaba.
- Diablos, tarde más de lo debido – Yūri rápidamente corría entre las personas, chocando con unas cuantas y disculpándose con vergüenza. Pero no pudo evitar chocar con una figura azabache – LO SIENTO, EN VERDAD YO… –
- Señor Katsuki – dijo el chico, y no cualquiera… era Otabek – digo, señor de Nikiforov – ayudo al doncel a levantarse, acomodándole los anteojos.
- No pensé verte nuevamente… y de una manera similar a la anterior – Yūri reía avergonzado, viendo la expresión preocupada del varón quien pensaba que le había causado algún daño a su persona – estoy bien, gracias por la ayuda y disculpa por ser algo despistado –
- No, soy yo quien debe disculpase. Estaba distraído, tengo que llegar a la mesa de jueces, pero tenía hambre… así que fui a comprar algo, aunque no debía –
- ¿Acaso eres juez de la competencia? – pregunto Yūri sorprendido. No esperaba que el mundo fuera tan pequeño – mi hijo está compitiendo… en unos minutos más –
- ¿En verdad?, estoy sorprendido – Otabek no esperaba que el patinador japonés de 23 años, Katsuki Yūri… tuviera un hijo tan grande – perdón por ser un metiche, pero… ¿no eres muy joven para tener un hijo? – avergonzado por la pregunta, Otabek entendía perfecto su el japonés se enojaba por juzgarlo… ese doncel podía hacer lo que quisiera en la vida y no tenía que meterse.
- Tuve a Iván a los dieciocho, actualmente él tiene seis… esa fue la razón de mi retiro tan repentino, y mi matrimonio – Yūri relataba su pasado sin pena, Otabek era un recién conocido… pero le daba tanta confianza, no tenía miedo de ser juzgado por él… porque sabía perfectamente que; aunque el azabache lo hiciera, no le diría nada para no ofenderlo – cuando me dijiste que eras patinador, no pensé que fueras profesional… perdón – rio nervioso – yo creí que eras novato –
- Muchos lo creen, es raro escuchar del patinador kazajo Otabek Altin. Pero mi sueño es vencer a los mejores y darle gloria a mi país – Yūri sonrió. En verdad él y Altin compartían una meta similar… esperaba que el varón llegara a realizar sus sueños – sueño muy tonto, sé que es pronto para enfrentarme a los grandes… no podría vencer a tu esposo. Ese Nikiforov es una bestia en el hielo –
- Si te lo propones puedes lograrlo – ambos se miraron fijamente. Era tan fácil hablar el uno con el otro… el tiempo pasaba tan lento, y Otabek noto que ya era hora de volver.
- Lo intentare, gracias – se acercó sin miedo, regalándole un abrazo lleno de agradecimiento y alegría. Hablo y estaba abrazando a su más grande héroe, su inspiración… hoy era un gran día – tengo que calificar a los chicos. Mirare con mucha atención la presentación de tu hijo –
- Si, adiós – Yūri sentía una felicidad inmensa. Para él era difícil conversar con alguien, esa barrera desaparecía cuando aquel chico kazajo conversaba con él. Tal vez porque ambos eran muy reservados, se notaba por la mirada seria de Otabek casi atemorizante… pero solo tenía que entrar en confianza.
- ¿Acaso para ti es mejor quedarte aquí abajo, platicando con un estúpido varón? – miro hacia la dirección de la aquella voz. Viktor emanaba un aura molesta, llena de ira – preocupándome por ti, salí de mi lugar porque Iván quiere vernos juntos… y que me encuentro –
- S-Solo era Otabek… volví a chocar con él, platicamos un poco y me dijo… dijo que era juez del concurso – Yūri no necesitaba justificarse, no hacía nada malo. Pero ese temor, no quería ver de nuevo a ese Viktor enfurecido… no quería regresar a como era antes todo – perdón, no te molestes – sin poder controlarlo las lágrimas se acumulaban en sus ojos, no quería llorar.
- Cállate, me desespera verte así – suspiro con molestia, tenía que controlar más su temperamento… y aunque le molestara de lleno que otro varón interactuara con Yūri, tenía que guardar las apariencias… por Yakov, por Iván y si carrera – solo regresemos a nuestro lugar –
El silencio se hizo eterno, Yūri solo miraba hacia en frente… temía voltear y mirar aquel rostro serio de su marido. Viktor por su parte estaba molesto, había actuado como buen marido durante tanto tiempo… DOS MESES. Puso todo su esfuerzo por ser una buena persona con Yūri, pero su impulso sentimiento de celos siempre intervenía, no le importaba cuando Yakov lo tocaba, o cuando veía caminando en la calle junto a él. Pero odiaba que un varón hablara con SU esposo, ¿Qué derecho tenia de interactuar con lo que era suyo?... se alegró cuando Phichit le había dejado de hablar.
- Ya va a comenzar – dijo Viktor. Ambos padres miraban a su pequeño con aquella vestimenta blanca y plateada… decorado con plumas. El pequeño poseía una melena larga hasta los hombros, con su cabello platinado y su mirada inocente era como ver un ángel e el hielo – demuéstrales lo que un Nikiforov es capaz, hijo –
La melodía comenzó, el pequeño con elegancia se deslizaba sobre el hielo, dando un espectáculo dichoso. Los observadores no despegaban la mirada del angelical muchacho, no solo porque era un niño de tan solo seis años siendo un prodigio sino por la belleza que emanaba de su coreografía… la mirada del joven era seria, llena de paz interna. Una sonrisa discreta se asomaba por sus labios, invisible por los movimientos del pequeño.
- Eso es, mi pequeño – Yūri junto sus manos, rezaba agradecido por darle vida y salud para ver a su pequeño triunfar. Si su enfermedad hubiera continuado, ¿habría vivido tanto para ver a su pequeño de esa manera?... no quería pensar eso, agradecido de no seguir por aquel camino – Otabek – susurro al mirar la figura del kazajo sentado observando a Iván, una mirada seria… concentrado mirando al joven Nikiforov y calificando sus movimientos.
- Vaya, no esperaba menos del hijo de Nikiforov… ¿o qué opinas tú? – uno de los jueces se dirigía a Otabek, teniendo como respuesta una sonrisa agradable. Al parecer Iván era talentoso.
- Ese niño tiene sangre de campeones, pero… no necesita eso para sorprender al público, con tan solo su gracia puede lograr sorprendernos – contesto sin decir más. "¿Sangre de campeones?" … quedo confundido aquel hombre.
Con brazos extendidos hacia el cielo concluía por fin su participación. Los aplausos y bullicios del público no se hicieron esperar, todo se encontraban sorprendidos y admirados por aquel bello niño. Iván sonreí, logro terminar a la perfección todas las partes de la coreografía… rápido se deslizo sobre el hielo, se puso los protectores en los patines y corrió hacia sus padres, que ya lo esperaban.
- ¡Felicidades! – Yūri no puedo evitar abrazar a su pequeño, estaba tan orgulloso de él – estuviste estupendo, los impresionaste a todos –
- MAMI, ME VISTE – grito Iván lleno de euforia.
- Hijo, estoy orgulloso de ti. Rebasaste mis expectativas a tan corta edad… no quiero esperar para que comiences a participar en las competencias verdaderas – palabras con orgullo fueron recibidas a iodos de Iván. Ambos padres, juntos y tomados de las manos lo felicitaban… parecía que su deseo infantil de ver a su familia por fin feliz de verdad, se estaba cumpliendo.
- Yo también estoy ansioso, papá… LOS DERROTARE A TODOS – Iván estiraba sus brazos golpeando al aire con sus puños cerrados, las poses eran parecidas a los Power Rangers.
- Vamos Iván, tenemos que regresar con tus compañeros – Yakov e Iván regresaron con los demás niños. Mientras sus padres tomaron de nuevo su lugar, por desgracia la magia de la familia feliz había terminado por ahora… y ambos volvían a su indiferencia, por lo menos de Viktor.
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Al finalizar la competencia, nadie se sorprendió por el primer lugar del heredero Nikiforov. Todos y hasta los niños estaban de acuerdo con el resultado. Iván no necesitaba ni dinero o el premio, que siempre era un juguete. Así que siempre terminaba regalándolo al lugar segundo (el dinero) y tercer (el juguete).
- Quiero un helado de vainilla, con mucho chocolate… y MUCHAS CHISPAS – grito el pequeño Iván, sus fuerzas regresaron al cuerpo en cuanto escucho las palabras "te llevaremos a comer helado" … era lo de menos por su campeonato.
- Lo que tú quieras – contesto Viktor, fijo sus ojos azules en la figura de su doncel. Yūri caminaba al costado de él, pero con una distancia mínimamente alejado – Yūri, acércate… hay mucha gente, puedes perderte o irte por otro lugar –
- L-Lo siento, es que… estoy buscando a alguien – no pensó con claridad su respuesta, sin querer una parte de sus pensamientos lo dijo en voz alta. Era obvio la molestia en las facciones del peli-plata – quiero que Otabek conozca a Iván, puede ser una influencia positiva en su futuro… y también preguntarle algunas cosas sobre su experiencia sobre el hielo –
- No necesitamos otra influencia. Cualquier cosa, Iván puede dirigirse a mí… sabe que no debe temer al preguntarme cosas, yo responderé a todas sus dudas… ¿No es verdad, hijo? – hablo tan rápido que podías escuchar su egocentrismo inflarse.
- Si… es creo – el pobre de Iván no había entendido todo lo que su padre decía, tan solo la pregunta al final. Yūri suspiro resignado, no quería enojar más a Viktor.
- ¡Yūri! – pero al parecer el destino tenía otros planes para él. Otabek se acercó corriendo hacia la familia, puso su mano sobre el hombro del doncel – te estuve buscando, a ti y a tu hijo –
- ¿Y qué planeabas hacer con mi esposo y con mi hijo? – con desprecio alejo la mano del varón, su mirada se intensifico sobre la figura de Altin – además, ¿Acaso eres muy cercano a Yūri como para llamarlo por su nombre, y no por el apellido de su marido? –
- Lo siento, no me he presentado con usted – Otabek estiro su brazo hacia el otro varón – soy Otabek Altin, patinador de hielo kazajo… admirador de su esposo y creo, que también su amigo – Yūri se sonrojo de golpe, al igual Otabek tenía un leve sonrojo sobre sus mejillas… ambos desviaron las miradas del uno a otro – solo quería felicitarlos por el campeonato del joven Nikiforov. Yo fui uno de los jueces, y por mi propia opinión sé que le espera un gran futuro sobre el hielo. No por ser un Nikiforov, perdóneme si lo ofendo… si no por ser él mismo –
- Estamos más que consientes sobre eso, no necesitamos que un patinador novato me lo diga – aclaro Viktor, molesto con la sola presencia del varón kazajo –
- Viktor, se cortes – susurro Yūri – lo siento… él no quería ser grosero –
- MAMI – Iván llego a paso veloz, abrazando el cuerpo de su progenitor con fuerza. Noto la presencia del peli-negro varón segundos después… sus miradas se cruzaron – hola, soy Iván Nikiforov – se presentó.
- Hola, yo soy Otabek Altin – Otabek se agacho a la altura del pequeño, extendió su mano correspondiendo el saludo – yo fui uno de los jueces en esta competencia, me encanto tu presentación. Creo que en un futuro superaras a tu padre –
- ¿Deberás?... ¡Muchas gracias! – el pequeño ilusionado miro hacia su padre – seré mejor que tú, papá – dijo con mucho orgullo.
- Yūri, tenemos que irnos – dijo Viktor en tono seco, cortando la alegría del momento de manera cruel – vámonos –
- S-Si – asintió – lo siento, tenemos que irnos – se despidió de Otabek. Él kazajo tan solo sonrió, revolvió los cabellos del doncel de manera suave.
- Nos vemos en otra ocasión, Yūri –
Los ojos azules capto cada micro segundo de aquella escena. Molesto e hirviendo de celos tenía que contener su enojo, supo disimular correctamente después de aquello; pero era obvio que Otabek percibía en desprecio de Nikiforov, no era tonto. Por lo mismo temía por la seguridad o el bienestar de Yūri. Él conocía varones que tenían un comportamiento similar en su país, el doncel o la mujer terminaban muy mal… con daños a su integridad, o la muerte misma.
Yūri más que su héroe, se había convertido en alguien importante para él… un amigo a quien sentía, debía proteger y ayudarlo. Por otro parte todo el proceso que habían logrado en los últimos meses, Viktor sentía que "la actitud despreocupada y coqueta" de Yūri había acabado con su avance. Era una rabia que no tenía sentido, ni siquiera la razón tenía lógica o debía ser tomada en serio; pero para Viktor era real y verdadera… esa era su forma de ser, su pensar y su actuar. Era un varón el cual se dejaba llevar por sus instintos y no pensaba antes de cometer alguna barbaridad… como lo que haría después de la media noche.
- Viktor… m-me duele – el cuerpo de Yūri fue lanzado con brusquedad sobre la cama. Tratando de huir de quien era su marido.
- ¿Crees que para mí es fácil todo este teatro?, por primera vez en mi vida trataba de llevarme a la perfección contigo… sin problemas – el cuerpo de Viktor se posiciono sobre el japonés, forcejeándolo para que no huyera – pero tenías que ser tu quien arruinara todo, hablándole a ese varón con tu rostro de muñequita y tu actitud de mártir. Seduciéndolo frente a mí y sin tener poca vergüenza frente a tu hijo –
- Yo no hice nada de eso, todo está en tu cabeza… ESTAS IMAGINANDO COSAS – Yūri pocas veces subía su tono de voz, intentando no ser descortés, prefería no hacerlo. Pero estaba harto de las tonterías de Viktor, de lo desconfiado que era sobre su fidelidad y actuar… no dejaría que lo siguiera degradando – por el amor de Dios, yo no sería capaz de una bajeza tan grande. No soy como tú –
- Vaya, ya es hora de los reclamos… nunca espere ato tan bajo de ti, Yūri – Viktor aplaudía con hipocresía, se podía escuchar el tono sarcástico en sus palabras – te recuerdo que nada hubiera pasado si te hubieras puesto a actuar como mi doncel, cumpliéndome en mis caprichos y deseos –
- Sabes perfectamente que, aunque hubiera sido el doncel más sumiso de todos… aun así, aun así, hubieras terminado acostándote con Plisetsky – las lágrimas de ira de Yūri salieron sin control.
- Plisetsky ya no tiene nada que ver entre nosotros – afirmaba Viktor con molestia – te recuerdo que termine todo contacto con él POR TI –
- No, lo terminaste porque te vio la cara de estúpido. Te gusta tener todo bajo control, y cuando te dije sobre su actuar no soportaste tal humillación – Yūri estaba harto – estoy cansado de esta vida, no sabes lo arrepentido que me encuentro por haberte conocido… lo único bueno que tengo es Iván, ¡tú y todo este matrimonio se pueden ir a la mierda! –
- Oh, nunca me habías gritado de esa forma – Viktor sorprendido por el actuar de su esposo comenzó a carcajearse incontrolablemente, Yūri estaba avergonzado y un poco asustado de la actitud de su marido. Y tenía razones por las cuales temer – pero… temo que tendré que castigarte – sin aviso un puño fue dirigido y chocado sobre la mejilla de Yūri, dejándolo caer con fuerza sobre la cama… haciéndolo rodar hacia la orilla de este y cayendo al suelo.
- V-Viktor – la tensión del momento estaba al tope. Yūri nunca en su vida se imaginó que Viktor fuera capaz de aquello, tardo en analizar la situación correctamente… el ruso ya estaba a su lado, jalándolo de cabello. Observando aquel rostro mallugado, los lentes de Yūri se encontraban chuecos y la mejilla inflamada.
- Nunca creí que esta sensación pudiera ser… tan maravillosa – Viktor recorto nuevamente a Yūri sobre la cama, tomándolo de las extremidades con fuerza comenzó encimando su cuerpo sobre el ajeno. Besando el cuello del doncel, y con fuerza apretado más los brazos del pobre – esta sensación de adrenalina se sentiría tan excitante – dijo Viktor, recargo más su peso contra Yūri.
- Suéltame… déjame en paz – Yūri trataba de levantarlo, siendo inútil. Viktor rápidamente tapo su boca, asiéndolo callar y continuando con aquel acto tan ruin.
- Recuerdo a un joven patinador japonés. Él deseaba tanto resaltar y ser visto como un campeón por su país, su familia y por todos – narro Viktor, su lengua recorría aquel cuello blanco... susurrándole la anécdota al oído – su destino fue diferente. El idiota se embarazo, he hiso que su al causante se le amenazara y obligara a casarse… aunque este no quería, arruinando su libertad, su vida y sus planes a futuro. Todo por la tontería de poder enamorarlo a futuro y ser "la familia feliz" … no es más que UNA ESTUPIDES – un golpe más fue dado al rostro de Yūri, esta vez la mejilla contraria.
- B-Basta… – susurraba con miedo el doncel.
- Mi vida se echó a perder por ti y tu egoísmo. Simplemente hubieras abortado, o lo hubieras tenido, pero nunca me hubieras buscado… fue tu error, Yūri. TU CULPA – tomo la cabeza de su esposo, lanzándola contra la almohada y poniendo sus manos sobre el cuello… apretándolo – tan fácil puede ser invertir más fuerza en mis dedos y matarte – los ojos de Yūri comenzaron a derramar lágrimas de miedo, temeroso a morir por manos de Viktor… y no poder tener la fuerza suficiente para defenderse y escapar – pero no, no soy idiota – dijo alejando sus dedos del cuello – así que decidí castigarte de una manera que conociéndote… tan solo cargaras tú y nadie más – sin compasión, hizo que el cuerpo de Yūri girara posicionándolo boca abajo. Bajo sus pantalones de un tiro, junto a su ropa interior.
- No… no, no, no, no, no – Yūri nunca estuvo seguro que tan grande era el odio de Viktor hacia él; creía haber pasado por todo el sufrimiento inimaginable, el desprecio y la odio durante todos estos años. Creía que Viktor a pesar de todo era un ser humano que podía llegar a perdonarlo y comprenderlo, nunca imagino que fuera capaz de hacer lo imperdonable, lo inimaginable… lo más bajo que un varón puede hacerle a un doncel.
- Es hora de recibir tu castigo, esposo mío – sin ninguna preparación, delicadeza o cuidado Viktor introdujo a la fuerza su miembro en el interior de Yūri. Aquel pobre doncel tan solo abrió los ojos por el dolor, y Viktor al ver aquella acción involuntaria… decidió comenzar a acelerar los movimientos, haciéndolo sufrir.
- ¡AHHHG!... – grito ahogado por la mano de Viktor. Las estocadas iban acelerando, con fuerza sacaba el pene y con mayor intensidad lo introducía nuevamente… una y otra vez, llenando la cama de sangre y liquido pre seminal – ahg… Vig… no… – Yūri entre lloriqueos y la palma del varón, trato de hablar, de rogar para que se detuviera – "me lastimas, me lastimas… por favor, detente YA" – rogaba Yūri entre sus pensamientos, distorsionando lo que en verdad no podía decir y lo que pensaba.
- Oh, Yūri. Nunca en mi vida me había sentido tan excitado. La razón puede ser la forma en la que te estoy penetrando, o porque para mí… esta es la mejor forma para hacerte pagar por todo mi sufrimiento – con toda la fuerza que podía exigirse Viktor mordió el hombro del doncel, haciéndolo chillar entre dientes… sufrir por ambos dolores, el interno y el externo. Yūri no estaba nada excitado, su miembro seguía intacto y jamás deseaba sentir aquella sensación de nuevo sobre su cuerpo… pero lamentablemente esta ocasión podía repetirse. Ya no confiaba en Viktor, ya no deseaba cumplir aquello sueño e ilusiones… tan solo quería desaparecer, huir y morir en un rincón de la ciudad…. Fuera de las garras de ese varón al que llamaba "esposo".
- Morir… quiero morir – susurraba muy bajo, Viktor no alcanzaba a oír. Tan solo se dedicaba a hacerlo sufrir y llenando su ego por una venganza que en realidad no estaba bien ameritada.
Era verdad que Yūri le dijo a su familia sobre su embarazo y quien era el padre de su hijo, pero jamás deseo casarse con Viktor. Luego d aquella platica en la cual el varón le propuso deshacerse del bebé no quería verlo de nuevo… pero su padre, decepcionado por la tontería que había hecho su hijo pensó de diferente manera. Toshiya era muy conservador, y haberse enterado que su único hijo doncel, al cual le habia concedido todos sus caprichos y deseos le fallo de tal manera al apellido Katsuki… esa vergüenza pudo más que el amor hacia su propio hijo.
Busco al varón responsable de la deshonra de su familia, y sin consentimiento de su propio hijo lo obligo a hacerse cargo del nuevo ser. Viktor jamás se enteró de aquello, y tan solo vivió en el rencor a su propio esposo.
- Me vengo – Viktor habia llegado al clímax, concluyendo con su acto ruin. Yūri parecía un muñeco inmóvil, ya ni siquiera las lágrimas caían de sus ojos… o sonido de sus labios – espero lo hayas disfrutado, mi amor – sin cuidado sacaba su miembro del interior del doncel. Sangre y semen se mezclaron, saliendo por el trasero de Yūri.
- ….. – Yūri tan solo cerro los ojos, su marido no habia sido considerado ni para taparlo o limpiarlo después de aquello. Se introdujo al mundo de los sueños, no con calma como en noches anteriores, si no por medio del cansancio físico y mental… haciéndolo desmayarse.
Esa noche Viktor habia roto todas las esperanzas de su joven esposo, todos los anhelos y deseos que este tenía para su matrimonio. El amor que pudo haberle tenido se habia convertido en miedo y desprecio… se reprocharía el por qué no escucho a su amigo a tiempo, por qué no intento hablar con Yakov o su familia para que dejaran por la paz este teatro, por qué lucho por algo que sabía jamás sería bueno, por qué no huyo junto a su hijo desde hace tiempo.
El porqué de las acciones ya no existe, y tan solo queda pensar en que haría. Habia sido violado por su propia pareja… ya no habría vuelta a atrás, tan solo pensar en cómo alejarse de todo este dolor junto a su hijo.
Continuara...
A partir de aquí lo que pudo quedar o funcionar entre ellos termino, Viktor se aprovecho de Yuu y esto marcaba el comienzo de un infierno para la vida del japonés... Muchas gracias por leer, nos vemos en la actualización siguiente. Kuroshiro fuera :D
