Hola, hola... Kuroshiro a vuelto. Yuuri había sufrido la peor de las bajezas por parte de quien es su marido, dejándolo con un dolor en el alma y en su cuerpo. Rompiendo toda esperanza al plantar la semilla de una nueva vida en el. Viktor al atacar a Yuuri este tiene que defenderse quedando como un monstruo ante los ojos de Iván.

Sin más, dejo la continuación.


CAPÍTULO XV: El inicio de un infierno

Noticia de último minuto. Nos informa que el ídolo del patinaje sobre hielo Viktor Nikiforov fue internado en el hospital central de San Petersburgo alrededor de las 4:35 de esta tarde.

Los últimos reportes indican que fue golpeado repetitivas veces en la cabeza, el arma un marco de fotografías de madera muy pesado. Una vecina que escucho el escándalo llamo lo más rápido a emergencias, rápidamente trasladaron a Viktor en estado de gravedad. Actualmente se encuentra inconsciente y tal vez sea operado.

Se cree que el culpable del ataque sea el doncel Yūri Nikiforov, ex patinador sobre hielo y actual esposo de Nikirofov. La policía ya está en busca del doncel quien escapo de la escena del crimen rápidamente.

Este caso no sólo impacto en el mundo del patinaje sobre hielo, si no a Rusia y al mundo entero. Porque la pregunta e incógnita sería... ¿Quién sería capaz de cometer una abominación así y por qué?

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La televisión fue apagada. Sala suspiro profundo, ella estaba agotada y cansada de ese tipo de noticias... en todos los canales era lo mismo.

- Malditos programas de televisión – este aconteciendo también estaba afectando su vida. Al ser la testigo clave sobre lo ocurrido muchos medios de televisión la molestaban en casa, en la calle y hasta en su trabajo. Tuvo que pedir permiso no sólo por las molestias que estaba causando al hospital... si no para cuidar del pequeño Iván mientras Viktor se recuperaba.

- Quiero un jugo de la máquina expendedora – dijo Iván. Sala se levantó del sillón que se encontraba en la habitación.

- ¿Quieres que te acompañe? – pregunto amable.

- En realidad, quisiera que fueras por él – para Sala fue una sorpresa, la molesto un poco – no quiero dejar a papá sólo... si le ocurre algo y no estor yo... –

- Regreso enseguida – Sala sabía perfectamente las razones del pequeño, no quiso discutirle o reprocharle nada de su comportamiento.

Mientras caminaba por el pasillo del hospital pensaba en varias cosas. Ella había sido testigo del maltrato hacia el doncel, los gritos de Yūri se escuchaban en ocasiones hacia su departamento... por desgracia nunca intervino o dijo nada.

Quien le creería sobre eso, Viktor Nikiforov era un ídolo y nadie atentaría sobre él. En parte comprendía sobre el actuar del japonés; pero lo que no toleraba era el abandono de Iván.

Sala había sufrido el abandono de sus padres hace años en Italia, jamás los perdono. Ella y su hermano superaron muchas cosas juntos, las penurias rápidamente desaparecieron... y en el momento más hermoso de sus vidas su hermano desapareció. Nunca supo él porque se fue, nunca dio razones de algún problema o incomodidad... simplemente se marchó.

Con los años recibió una carta de su hermano... pero nunca la leyó. Su orgullo no se lo permitía, prefería vivir como si nunca tuvo a nadie más que a ella misma.

- Tardaste – dijo Iván al ver a la mujer entrar a la habitación. El sonido del respirador y la máquina cardíaca llenaban el vacío.

- Si, me quede pensando un poco – porque ella no quería dejar al niño sufriendo la misma soledad por la que ella estaba pasando – ¿Cómo se encuentra tu padre? –

- Igual... sigue sin despertar –

Iván sufría, las imágenes de aquella escena lo perturbaban al dormir. Los mimos y cariños que su madre le ofreció desaparecían en su memoria, ahora sólo aparecía cubierta de sangre. No quería volver a ver a su madre...

En su mundo sólo existía su padre, si es que este no moría. Se recostó sobre el pecho de un Viktor inconsciente, sollozando entre susurros: "te quiero, papi"...

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- Al parecer me consiguieron uno nuevo –

- Si, lo encontramos sólo en la calle... en un callejón para ser exacto –

- ¿Vive en las calles? –

- No lo creo – contesto el hombre – esta limpió y no parece tener signos de un pordiosero. Creo que escapo y se oculta de la policía... intentaba llamarle a alguien cuando lo atrapamos, se hizo el difícil –

- ¿Escapar?... –

- Él es el doncel de Nikiforov, intentó matarlo y huyo –

- ¿¡Qué!?... – Lilia dijo su mirada hacia el rostro del doncel. Aún con la venda sobre los ojos era fácil saber sus facciones – si es él –

Lilia nunca tuvo la dicha de conocer frente a frente al doncel japonés. Viktor se tomó muchas molestias en describírselo: un japonés fofo, gordo, con problemas emocionales con tendencias depresivas... de tan sólo imaginárselo daba lástimas.

Pero al verlo en revistas de patinaje y en algunos artículos de prensa juntó a Viktor, en realidad Yūri era muy bello... increíblemente magnífico capaz de enamorar a cientos con una sola sonrisa... así como Yuri.

- Denme tiempo a solas con él, hablaremos sobre las reglas –

- Como diga, señora Baranovskaya – los hombres salieron de la habitación.

Yūri y Lilia se encontraban en una sala de estar, había sillones coló café y una mesa de centro. Yūri estaba atado y vendado sentado sobre el sillón más grande, llorando y esperando lo peor.

- P-Por favor... no me lastime – suplicaba el joven doncel.

- No te haré daño, cálmate – contesto Lilia con tono autoritario. Le molestaba un poco que la gente llorara frente a ella – te quitare las cuerdas y la venda si prometes no intentar hacer una estupidez. Eso incluye suplicas, golpes e intentar escapar... fuera de aquí hay guardias que fácilmente te matarían con órdenes mías –

- S-S-Si... c-comprendo todo – Lilia lo desato primero de brazos y piernas, luego retiró la venda dejando al descubierto aquellos ojos marrones – gracias –

- No hay nada que agradecer – Lilia sirvió una taza de chocolate para Yūri. Se sentó frente a él con otra taza – tu nombre – ordeno.

- Yūri Niki... Katsuki – contesto – Katsuki Yūri, soy japonés –

- Así que... ¿Katsuki Yūri? – el japonés asintió. Lilia no pudo evitar reír con modestia por aquel cambio de apellido – ¿acaso te da vergüenza admitir sobre tu crimen, Yūri de Nikiforov? –

- Y-Yo... – el miedo invadía su cuerpo, ¿acaso esta mujer lo entregaría a las autoridades por una recompensa? – no quiero ir a la cárcel, por favor no me entregue –

- Debiste pensarlo antes de intentar matar a Viktor – dijo Lilia sin mucha delicadeza, quería ver hasta donde llegaba el doncel.

- ¿Conoce a Viktor?... –

- Viktor es un deportista destacado en Rusia, todos aquí lo conocemos... es una leyenda viva. Tuve la dicha de verlo en persona – "en realidad más de las que debía ser", pensó ella.

- Yo no quise hacerle daño... no tuve opción – Yūri no quería llorar, tal vez la mujer se molestaría con él y atentaría sobre su persona. No podía permitir que lastimaran a su bebé – por favor, si voy a la cárcel me quitaran la custodia de mi hijo... y del niño que llevo en mi vientre –

- Estas embarazado – afirmo Lilia con sorpresa al notar más a detalle aquella leve curvatura – eres afortunado, acabas de salvarte – suspiro con pesadez.

- ¿Disculpe?... –

- Sabes... soy amante de la cultura japonesa – Lilia cruzó sus piernas y puso más derecha su espalda, su voz al narrar era muy educada y se notaba que estaba contenta al compartir sus gustos – lo que más me llama la atención es la historia de las casa de entretenimiento para hombres. Las Okiyas que ayudan en la educación y crecimiento de muchas chicas o donceles de bajos recursos, es bellísimo... muy altruista –

- Ellas las vendían –

- Si, pero a final de cuentas fue un gran apoyo... para las familias y las geishas – Lilia sonrió – yo ayudo a mis trabajadores, los salvo de sus problemas proporcionándoles una nueva vida. Tan sólo tienen que pagarme con trabajo, eso y nada más... –

- ¿Harás que me prostituya? – Lilia no pudo evitar reír por el miedo del doncel.

- Estas embarazado, yo no soy un monstruo para hacer que trabajes así... por lo menos no ahora – confirmo Lilia.

- ¿Y si me niego? –

- La policía estará muy contenta de encontrar al que trato de matar a Viktor Nikiforov – Lilia afilo su mirada, sonriendo convencida de haber convencido a Yūri de quedarse – tú decides –

- Yo... no... – Yūri sentía la amenaza, no sabía si tan sólo era un truco para asustarlo o en verdad la mujer era capaz de entregarlo a pesar de su condición. Sea lo que sea, el miedo lo invadía – me quedare –

- Perfecto – expreso con alegría la mujer – ven, acompáñame a donde será tu nuevo hogar –

Lilia abrió la puerta de aquella habitación. Tuvieron que pasar por una especie de pasillo alargado, tan sólo decorado con algunos cuadros de pinturas muy hermosas... la mayoría de mujeres y donceles bailando ballet.

- El lugar se llama Zamok Ice, es un lugar de entretenimiento para adultos, de alta clase claro está – narraba con orgullo – te encargarás de limpiar, cocinar, lavar, planchar y cualquier cosa que necesite. Odio las quejas, las vulgaridades, mentiras... y sobre todo la traición – Lilia paró, con ojos filosos miraba con seriedad el rostro del doncel – somos una familia ahora, Yūri... así que no me obligues a encargarme de asignar un castigo para ti –

- Comprendo, no le daré motivos – la mujer abrió la puerta al final del pasillo. El lugar era muy elegante; con muebles, cuadros y pinturas no tan llamativas.

- Esta es la parte trasera del establecimiento, o sea mi hogar y el de varios más – lo siguió guiando entre las habitaciones – te encargarás de la limpieza aquí también... nada de quejas –

- Vaya, una nueva adquisición – un doncel muy extravagante se acercó hacia Yūri, acariciando su trasero... lo cual alteró un poco al japonés – que bonito, de seguro es chino o algo así –

- S-Soy japonés – aclaro Yūri – y te pediré con amabilidad que no vuelvas a hacer eso –

- Que lindo –

- Chris, por favor... no vuelvas a hacer eso en mi presencia – dijo en tono de reprimenda, varios donceles y algunas mujeres se asomaron para observar la nueva maravilla del lugar. Lilia aprovecho aquello para presentarlo – de ahora en adelante este chico sé quedar aquí con nosotros, trabajará y convivirá con ustedes. Por ahora no bailará, tan sólo se dedicará al aseó... trátenlo bien –

- ¿Qué pasa?, por qué tanto escándalo – pregunto Yuri a Mila, apenas había despertado cuando notó un tumulto de personas.

- Hay un nuevo doncel – contesto la mujer, se hizo a un lado para dejar a su amigo observar el chisme.

- ¿Cuál es su nombre? – pregunto un doncel a Lilia. Ella no contesto, esperaba que él mismo se presentará hacia los demás.

- M-Mi nombre es Yūri Kat... –

- CERDO MALDITO – desde la parte trasera del tumulto un grito lleno de ira sorprendió a varios y asusto a Yūri – no te basto con intentar matarlo a él, ¿ahora lo intentarás con nosotros también? – Yuri hizo a un lado a sus compañeros y acercarse más al frente.

- Yuratchka – Lilia trataba de calmarlo llamándolo con voz autoritaria.

- NO... ÉL INTENTÓ MATAR A VIKTOR, SI LO DEJAS AQUÍ NOS METERÁS EN PROBLEMAS CON LA POLICÍA –

- ¿L-La policía?... – tembló una chica.

- No puedo ser encontrado por ellos, me matarían – se asustó un doncel, mirando acusador hacia Yūri.

- Entonces... él intentó matar a Viktor Nikiforov – susurro otro doncel.

- Que maldito – contesto su compañero con desprecio.

- Cálmense todos – Lilia estaba furiosa – Yūri está pasando penurias y necesita de nuestra ayuda... al igual que muchos de ustedes. Ahora se encuentra en estado y con más razón tenemos que apoyarlo en vez de estarlo juzgando –

- ¿Por lo menos ese bastardo es hijo de Viktor? – pregunto Yuri con palabras llenas de veneno – porque, intentaste matarlo. Lo más probable es que quisiera fugarse con algún amante e intentó deshacerse de Viktor antes... –

- Suficiente – interrumpió Lilia – Yuratchka, vete a tu habitación... hoy no te quiero en la mesa, comerás en tu habitación y será sólo después de que nosotros lo hagamos –

- Lilia, estas siendo muy injusta –

-Eso o quieres que te ponga un castigo que nunca olvidarás –

- Tch... – el doncel rubio no dijo nada más. Tan sólo se fue hecho fiera hacia el segundo piso.

- Los demás... vuelvan a sus labores. Y no quiero escuchar estúpidos chismes sobre todo esto – los demás se retiraron deprisa, cada uno a hacer lo que estaban haciendo antes de todo el espectáculo.

- Vaya, Lilia... tendremos muchos problemas con este doncel – Chris estaba un poco preocupado. Sabía sobre qué tan molesto se encontraba Yuri cuando supo del ataque hacia Viktor... y ahora que tenía al causante en su mismo hogar... – tendremos que tenerlos alejados –

- No, no serviría – suspiro, pensativa – tenemos que hacer lo contrario –

En ningún momento Yūri se movió, inerte en su sintió preguntándose entre lágrimas.

- "¿En dónde fui a acabar?" –

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- Hola, mi nombre es ************** de la policía de San Petersburgo y él es Emil Nekola, fuimos enviados para tomar testimonio de lo ocurrido sobre el atentado al Señor Nikirofov –

- Ya le dije todo lo que se – contesto Sala no muy amable.

- Claro que sí, usted ya dijo lo que vio de los hechos... pero el niño no –

- Iván... en este momento no tiene padres que autoricen el permiso para dejarlo colaborar – Sala sabía que por los recientes sucesos Iván se encontraba inestable para dar un punto positivo o correcto hacia Yūri... temía por ello – lo siento, no puedo dejarlos hablar con él –

- En realidad... – ese hombre de la policía no pensaba quedarse así, sonrió antes de hablar – Yakov Felstman, quién es el tutor legal del Señor Nikiforov nos dio su firma y su consentimiento. Y antes de que diga algo en contra del Señor Felstman, debe saber que él es un conocido confiable para el Señor Nikiforov – la mirada del detective reflejaba burla, Sala no podía hacer nada y estaba molesta.

- Disculpe, ¿puedo hablar con usted un momento? – Emil se acercó a Sala y con mucha educación hablo con ella fuera de la habitación – detective, debo pedirle que por favor me deje charlar con la señorita – siempre sonriente, no perdía su encanto.

- Sólo unos minutos – el oficial se fue. Sólo cuando se encontraban solos Emil pudo continuar.

- Debo disculparme por parte del oficial, estoy avergonzado de su comportamiento tan prepotente – Emil a pesar de sonar arrepentido seguía sonriendo, aunque de manera más débil – soy un psicólogo policial enviado para ayudar con la colaboración de este caso... – Sala no respondió o dijo nada – ¿le han dicho que el tono de su piel es muy bonito? –

- ¿¡Disculpe!?... – grito, ofendida y en total sonrojo.

- Ajajaja, perdóneme... quería apaciguar la tensión – Emil aclaro su garganta antes de continuar – necesitamos el testimonio del niño, así podremos continuar con la investigación de Viktor Nikiforov y en la búsqueda de Yūri Katsuki –

- Tengo miedo, de que... – Sala comenzó a llorar – Yūri es una buena persona, no justificó sus acciones, p-pero... él ya ha sufrido suficiente –

- Para poder ponerme de su parte... necesito saber que más pasó – Emil era comprensible, no intentaba minimizarla como el detective... ella también sufría – puede estar presente, no tenemos inconveniente con ello –

- ... – Sala limpió sus ojos. ¿Qué podía hacer ella?, también quería saber las razones de Yūri para hacer aquello – está bien, Iván no me necesita con él – susurro.

Después de aquello, tanto el detective como Emil tuvieron un tiempo a solas con Iván. Sala miraba desde el cristal de la ventana en la habitación de Viktor. No lo oía, pero Iván contestaba cada pregunta que realizaban los hombres... al final el detective sonrió satisfecho y la mueca de Emil era inexpresiva.

- Bueno, hemos concluido – Sala miro a Iván, tan serio y pensativo... su actitud la puso nerviosa – nos vemos luego, Señorita –

- Iván... ¿qué les has contado? – Sala estaba asustada de lo que pudo haber dicho.

- Nada que te importe – Iván salió corriendo hacia la habitación de su padre, sin dar explicación.

- IVÁN... – Sala iba tras él, pero el brazo de Emil la tomo del hombro, deteniéndola.

- Ten por seguro que estoy de tu lado... aunque todo diga lo contrario sobre Yūri Katsuki – dijo Emil de forma clara, sonrió – no pierdas la esperanza, Sala Crispino –

- C-Cómo sabes mi... –

- Secreto – contesto Emil sin más. Justo después se fue juntó con aquel detective.

Al día siguiente, el nombre de Yūri Katsuki era visto por todo San Petersburgo... y con el título de prófugo, y presunto asesino.

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Yūri se encontraba comiendo juntó a los demás en la mesa de ese gran lugar. Todos en silencio y tan sólo hablando cuando ocupaban la sal al otro extremo de la mesa.

En los últimos días su nombre se había esparcido en toda Rusia, y sus intenciones habían sido malinterpretadas por programas de chismes y artículos amarillistas. Ya no podía huir de ahí... su única esperanza habitaba en ese burdel.

- Yūri, ya que terminaste... ¿puedes llevarle la comida a Yuratchka? – Lilia lo tomo por sorpresa.

- ¿Eh?... ¡AH, sí! – Yūri acomodó su silla y con cuidado tomo la bandeja que le había ofrecido Lilia. Desde aquel día Yuri seguía confinado en su habitación, no salía para nada... y desde entonces Yūri es el encargado de llevarle los alimentos en las tres comidas diarias.

- YŪRI... cuídate de ese gatito, que cuando menos lo sientas... BUM, te dará una mordida –

- Mila, silencio – Lilia cayó a la chica inmediatamente. Sin más, Yūri subió las escaleras hacia la segunda planta, caminando todo derecho y dando vuelta a mano derecha... hasta el final del pasillo se encontraba la habitación de "Ágape".

- Buenas tardes... – hablo Yūri sin recibir respuesta – ... yo, traje tu comida... como todos los días... ¿Puedo pasar? –

- ... – silencio total, al parecer Yuri se encontraría en la ducha o en el baño. Decidió entrar, mala idea al ver como una botella de cristal era rota en la pared a escasos centímetros de su rostro.

- AHHHH – grito Yūri, caso tirando la bandeja de no haberla sostenido correctamente.

- Tch, falle... – suspiro decepcionado el rubio. Plisetsky se encontraba acostado en su cama, con pinta de aburrimiento y molestia.

- Sólo vine a dejarte tu comida... ten, buen provecho – con rapidez el doncel peli-negro dejo la bandeja sobre una mesa.

- Oye, ¿en serio te asustaste?... pobre de ti – se burló Yuri – y dime, la comida estaba deliciosa o la vomitaste como antes lo hacías – a Yūri no le gustaban aquellos comentarios.

- No, estaba delicioso –

- Que podía esperar de un cerdo como tú, ahora tienes que comer doble... por ti, y ese bastardo –

- Mi hijo no es ningún bastardo. Él es un Nikiforov... –

- Por favor, es obvio que tus razones para haber querido matar a Viktor fueron por salir embarazado de algún amante tuyo. De seguro enloqueció y al intentar golpearte casi lo matas –

- Cree lo que quieras, no tengo que darte explicaciones – Yūri no estaba dispuesto a escuchar más tonterías – sólo estas celoso por lo que ocurrió antes –

- Celoso ni en tus sueños – bufo Yuri – vives un matrimonio forzado, eres gordo y nadie te ama. Te busca la policía, tu hijo te odia y la única manera de sobrevivir es esconderte... en un burdel, trabajando como sirviera hasta el nacimiento de tu bastardo. Viviendo con el miedo de ser encontrado y aprisionado, quitándote a tus hijos... o sabiendo que en cuanto eso nazca – apunto hacia el vientre del japonés – comenzarás a vivir en el mismo infierno que nosotros –

- Este lugar no es un infierno – dijo Yūri, afirmando a ciegas.

- Tu que sabes... no eres más que un doncel llorón – la mirada de Yuri desprendía lástima, burlándose de la situación en donde había caído Yūri, sabiendo lo que le acontecía a futuro – sólo espero estar presente cuando caigas en la desesperación –

- ... – Yūri no quiso estar más tiempo ahí, rápidamente salió sin despedirse.

Ese lugar no parecía un infierno. Lo cuidaban, alimentaban y vestían. Claro que, al costo de su trabajo y bajo amenaza... pero no todo en la vida era perfecto y Yūri era conformista, demasiado.

Esperando a que las cosas no empeorarán en su nuevo capítulo de vida... o por lo menos eso pedía. Aunque...

La vida... la vida no era amable con nadie, y mucho menos para las personas como Yūri.

Continuara...


Yuuri ahora esta en el mismo espacio que Yuri, ¿Las cosas empeoraran o mejoraran entre ellos dos? Quien sabe... pero Viktor se esta petateando, y no si sea bueno o malo... pero es algo. Gracias por leer y comentar.

Kuroshiro fuera :D