Ahora que las cartas están puestas en la mesa ¿a quién le apostarías?
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-Enfermería - Interior
-Luego de que Hanayo como la pajarita terminarán de curar las heridas de Honky la pequeña venadita de ojos lilas respiró profundo tomando aire, llenando sus pulmones de aire para luego dejarlo escapar en un pesado suspiro.
-Chicas lo que les tengo que decir es un secreto de mi familia, pero.. cómo dije, las cosas se están saliendo de control y al menos quiero que entiendan el porqué de mi hermana -dijo estas palabras viendo donde su amiga de ojos azules estaba.
-Adelante Hanayo-chan dinos que pasó -animaba a la venadita a contar su historia la rubia. Antigua presidenta del consejo estudiantil.
-Bueno lo que pasó fue lo siguiente -dijo la pequeña venadita mirando a un punto fijo en la pared mientras recordaba lo que había querido guardar para siempre.
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Flashback
-Hace algunos años en la residencia de la familia Koizumi - Interior
-Por qué tengo que ir con ustedes.. quiero quedarme con mamá Mirai -decía una pequeña niña de pelo azul mirando con desconfianza a las dos mujeres que tenía frente a ella.
-Tienes que venir con nosotras, ellas no son tu familia.. ellas te van a corromper ¿qué no ves que ellas están enfermas? -Decía una mujer de unos aparentes cuarenta años de edad tomando del brazo a la pequeña niña. -Vendrás con nosotras y no dirás nada eso habría querido tu padre
-La pequeña niña cuando escucha esa palabra se suelta del agarre ajeno y mira con rabia a esa persona que se atrevió a entrar su casa. -Esa persona de la que hablas no es mi padre, no es nada, ahora tengo a mis madres y mi hermana..
-Las palabras de la pequeña niña fueron silenciadas por la fuerte bofetada que le dio su tía. Esto provocó que la pequeña niña de pelo azul empezará a llorar en silencio..
-Lo siento, querida no quería hacer eso pero.. es que tu eres la hija de tu padre y como tal debes de.. -Ahora las palabras de esa mujer fueron silenciadas por la fuerte voz de la señora Mirai que había llegado justo en el momento en que su hija iba a ser llevada por la fuerza con esas dos mujeres.
-¿A dónde crees que llevas a mi hija, Asuna-san? -Dijo la mujer de pelo castaño con cierta molestia en su voz mientras daba fuertes pasos hasta ir donde su pequeña hija de pelo azul que se abraza a la pierna de su madre.
-Mamá Mirai.. tenía miedo… -Decía la pequeña niña de pelo azul.
-Tranquila, U-chan, mamá está aquí y no dejaré que te lleven a ninguna parte. Si no tienes nada que hacer aquí, Asuna-san mejor lárgate o sacaré por la fuerza -dijo molesta la mujer de pelo castaño mirando con ojos sin vida a la otra mujer que dio un paso atrás.
-No creas que esto se va a quedar así..ya nos volveremos a ver las caras -menciona la mujer con un tono sumamente amargo denotando su frustración antes de irse de aquella casa.
-Tranquila pequeña, mamá no te dejará ir con nadie, menos Aome-chan ninguna te dejará sola ni a ti a tu hermana ¿entendido? -Pregunta con una pequeña sonrisa la señora de la casa Koizumi.
-De acuerdo -asintió con su cabeza la pequeña niña que eleva sus pequeños brazos para ser cargada por su madre y así mismo la niña se abrazó al cuello de su madre.
-Unos minutos después ese mismo día
-Y eso fue lo que pasó con esas dos.. -dijo de forma cansada la señora de la casa sentada en el pequeño sofá de su casa teniendo frente a ella a su esposa.
-No te preocupes ellas ladran pero no muerden -comenta con cierto tono de burla una mujer de cabellera naranja oscura con una pequeña sonrisa en el rostro.
-Pero tengo miedo de que hagan algo que.. bueno..ya sabes… -Decía de forma entrecortada Mirai-san.
-Al ponerse de pie la ahora otra señora Koizumi dando pequeños pasos llega donde su mujer para ponerse de rodillas y tomar sus manos y así apretarlas un poco. -Ten confianza de que si ellas golpean yo lo haré más fuerte
-Y con esas palabras ambas quedaron sumidas en un pequeño silencio que fue interrumpido por sus hijas que llegaron corriendo para tirarse encima de sus madres quienes les reciben con alegría. Cómo no todo en esta vida es felicidad tuvo que pasar lo que tenía que pasar…
Aquella mujer que prometió defender a su esposa e hijas a capa y espada por un asalto fue..abatida. Su vida había llegado a su fin. Lo más irónico de todo es que ella fue asaltada cuando salía de una tienda donde encontró el anillo perfecto para así proponerle matrimonio a la mujer con la que encontró el verdadero amor.
Hubo un servicio fúnebre donde asistieron todas las personas que conocían a Aome-san. Sus hijas lloraron a mares durante todo el servicio, ellas lloraron hasta sus corazones quedaron secos, igualmente su madre que había quedado sola también dejó que las lágrimas lavaran su dolor.
Y aunque pensaron que el dolor no había acabado. Las tías de las pequeñas hermanas vieron esto como su oportunidad y, habiendo sobornado a más de una persona en especial al juez que llevaba el caso este hombre dio como veredicto que las pequeñas estarían mejor con sus tías, por eso mismo fueron cruelmente separadas de su madre que lloró como si hubieran robado una parte suya. Los días pasaron, los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses, y finalmente los meses se convirtieron en años donde la señora Koizumi siempre tenía que fingir estar feliz por el bien de su hija. Por el bien de Hanayo-chan como el suyo.
A pesar de todo esto, las cosas pudieron mejorar, aquellas personas que sus vidas fueron arruinadas por la envidia y los celos. Por fin fueron afortunadas.. Mirai-san conoció a una mujer de la cual se hizo amiga. Por su lado Panita-chan como solía llamar Uta-chan a la menor conoció a Rin por un momento la pequeña de ojos lilas pudo sonreír de nuevo hasta que los días grises llegaron a nublar su vida y empañar con lágrimas sus ojos..dejando en evidencia que ella nunca tuvo una infancia feliz. Pensando que sus hermanas la habían olvidado..pensando que por su culpa se habían ido ella guardó ese secreto por mucho tiempo hasta ahora donde se volvió a encontrar con sus queridas hermanas. Salvo que una de ellas al parecer había cambiado mucho y cambió para mal…
Fin del flashback
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-Regresando al tiempo actual
-Enfermería - Interior
-Y eso fue lo que ocurrió conmigo..cuando era pequeña.. Lamento si no les dije nada chicas.. Lo siento -decía entre sollozos la pequeña venadita y antes de que dijera algo más el cuerpo de Honoka se unió con el suyo fundiéndose en un abrazo.
-Lo siento..Hanayo-chan..debió ser muy duro para ti..lo siento de verdad..
-Después de lo que había contado con mucho esfuerzo la pequeña venadita de ojos lilas el silencio fue lo que inundó el lugar donde se encontraban. Ninguna dijo ni una sola palabra solamente el sonido del pequeño corazón que empezó a latir nuevamente de una de las musas llenaba el lugar.
Tras unos cuantos minutos todas las chicas volvieron a ser como antes, es decir, volvieron a sonreír pero teniendo dentro de sus corazón el recuerdo de lo que dijo su amiga. Ninguna de ellas pudo ni siquiera imaginarse lo que tuvo que pasar la pequeña niña de mirada lila cuando era pequeña.
Rompiendo de nuevo el silencio la que habló fue Rin misma que dijo:
-Ahora que saben lo que sucedió con Hanayo..y sus hermanas espero que puedan entender la razón por la cual es así de tímida..Además de por qué Uta-san es..bueno como es -comentó la niña con instintos felinos sin usar su muletilla verbal por segunda vez en el día.
-Lo sabemos, Rin-chan.. ahora más que nunca debemos estar unidas y no solo por Hanayo-chan si no también por.. -Dijo Nozomi-chan mirando a cierta persona que esquiva la mirada intensa de su amiga. Misma que tenía los ojos llenos de pequeñas gotas de agua.
-Mientras tanto en otro lugar
-Salón de música - Interior
-Allí se encontraba una persona tocando una triste melodía (Lilium piano ver.) con cada sonido el corazón de la persona que allí se encontraba se hacía pedazos, con cada nota que esta persona tocaba en el piano sus ojos se llenaban de lágrimas que iban cayendo como una pequeña cascada mojando sus mejillas y manchando su falda. Ella estaba muy concentrada tocando esa pieza de aquella serie que vio.
También se puso en el lugar de la protagonista, imaginando que ambas eran la misma persona, teniendo un destino trágico y que solo vinieron a este mundo a sufrir por las personas que decían quererlas.
Con cada nota el corazón de esta persona sentada en aquel lugar silente y con las ventanas abiertas mismas que dejaron escapar aquel hermoso sonido lloraba con intensidad pensando en lo que pasaría cuando ella se fuera..en las cosas que quería hacer..en las personas que llegó a conocer.. Sobre todo se estaba maldiciendo por su comportamiento. Se maldecía porque ella terminó siendo igual que ese maldito cobarde que se decía su padre. Ella iba a hacer lo mismo que él; ella iba a tomar el camino del cobarde dejando atrás a la única persona que consideró como su amiga, como su familia, como la mujer que le dará en unos meses.. el tesoro más grande que alguien puede recibir. Entre sus sollozos y sus disculpas esta persona decía en voz baja pensando que nadie le iba a escuchar y que solo el sonido del ambiente donde estaba era su testigo dijo:
-Lo siento..mucho.. Lamento ser una cobarde que prefiere esconderse en lugar de tomar responsabilidad por sus actos. ¡Pero cómo carajos puedo hacerlo! ¡Cómo mierda puedo hacerlo! Sí.. Tengo..miedo.. no quiero morir.. no quiero irme sin haber visto.. sin haber visto tu sonrisa nuevamente… Lo siento mucho, Nico-chan…
En medio del lúgubre ambiente, la atmósfera triste y las palabras que nunca serán escuchadas una persona que estuvo allí pudo escucharlas claramente mientras apretaba con fuerza sus puños haciendo que sus uñas se claven en su piel. Entre susurros llenos de dolor la espectadora de aquella deprimente escena dijo:
-Eres.. una idiota..
