Hola, hola... Kuroshiro a vuelto. Phichit y Seung van a China, con ayuda del padre de Guang Hong Ji cabe la posibilidad de encontrarlo. Viktor sin poder hacer mucho en el exterior solo desea encontrar a Yuuri para hacerlo pagar, Yakov teme este disfrute el sufrimiento del doncel y solo indague en la mente de Iván. Por otro lado, Yuri se siente dolido por ver la escena entre Otabek y Yuu... malinterpretando todo. Al contrario de lo que opina Yuri, Yuu esta dispuesto en ayudarlo, aunque antes pide saber el pasado de Yuri...
Sin más, dejo la continuación.
CAPÍTULO XIX: La historia de Ágape
Yuri Plisetsky descubrió su amor por el hielo a la tierna de edad de tres años, al resbalar sobre el agua congelada de un estanque cuando corría por la nieve. Cuando sitio su pecho deslizarse sobre el hielo lo sorprendió… llego de un lado al otro en segundos, el niño tan solo rio mientras su abuelo corría a socorrerlo.
Después de ese día Yuri siempre quiso estar sobre el hielo, aun sin saber patinar o sostenerse correctamente, tan solo en deslizarse sobre el hielo lo divertía... ya fuera sentado sobre su trasero o el pecho. Nikolai Plisetsky (su abuelo) al ver la alegría que radiaba la mirada de su único nieto no dudo en llevarlo a clases de patinaje en el centro deportivo de la ciudad. Rápidamente el desempeño de Yuri fue creciendo durante los años, siendo una sensación en la pista a su corta edad.
Yuri admiraba el patinaje artístico. Al verlos de pequeño por la televisión y en algunas presentaciones en vivo en su ciudad lo volvieron determinado en su decisión a futuro: ser un gran patinador sobre hielo, como lo era Viktor Nikiforov. Lo admiro durante años, convirtiéndolo en un rival en vez de un ejemplo a seguir. Su rápido crecimiento en este arte pudo darle un empujón positivo a sus sueños. Pero... alguien se presentó en su vida demasiado pronto, quien intervino en su vida tanto de manera positiva como negativa.
- Hola, pequeña… mi nombre es JJ – se presentó aquel que cambio su vida desde el momento en que lo miro con aquella sonrisa coqueta – ¿Cuál es tu nombre? –
- Tus padres deben de estar muy locos para llamarte solo con dos letras, JJ – Yuri no era de prestar mucha atención a sus compañeros, más si eran igual o peor de ridículos que ese nuevo chico – o tu estas muy idiota para decir con tanto orgullo tan ridículo como ese –
- En realidad soy Jean Jacques Leroy. JJ solo es la abreviación de mis dos… ah, ¿te vas? –
- Nunca pregunte tu nombre o tu vida. Solo aléjate de mí si no quieres salir lastimado – Yuri no soportaba mucho a los tipos como JJ, no era el único ni el ultimo tipo con aires de grandeza que intentaba ligarlo. Tomo su toalla y salió de la pista.
- Espera, eres una chica muy hermosa y pensaba que podíamos ir por ahí. Soy nuevo en la ciudad y como estaré un tiempo podríamos dar un tour por… – una fuerte patada propinada por la hermosa pierna de Yuri fue la causante del actual dolor de JJ en su estómago. Jean cayó al suelo escupiendo saliva y aguándose por la falta de aire.
- Escúchame bien, idiota – sin dejarlo recuperarse, el joven Plisetsky tomo por el cuello la camisa de Leroy y con actitud amenazadora hablo – no sé si en tu pequeño cerebro quede claro que no quiero saber nada de ti ni me interesa, así que hablare con claridad frente a frente. No me interesa nada que tenga que ver contigo, eres un idiota y por si no lo sabes soy un chico. Más te vale que no me vuelvas a dirigir la palabra, porque estaré directo a dejarte sin descendencia –
Fue la primera vez en que Jean Jacques Leroy conocía de cerca un doncel… y no cualquier doncel. Yuri Plisetsky se convirtió con el paso de los años en un adolescente delgado y de facciones andróginas con belleza que nadie más podía imitar o adoptar, conocido como el hada rusa por su delicadeza en el hielo, aunque también como el tigre del hielo por sus mas allegados compañeros y quienes en verdad conocían el temperamento del joven doncel.
JJ no se rindió. Aun después de aquella "amigable presentación" la curiosidad del chico canadiense hacia el joven doncel no cambio. Las palizas no faltaron e amenazas de todo tipo (tanto físicas como psicológicas) fueron recibidas de Yuri. Pareciera que JJ era masoquista, o muy determinado con lo que quería… lo cual era un dolor de cabeza para Plisetsky.
- Bienvenido, Yuratchka – Nikolai recibió con ánimos a su nieto, el olor a la comida del día llenaba el cálido hogar – un chico llamado Jean llamo el día de hoy, me dijo que perdió su celular y no puede comunicarse contigo. Le di tu número de celular –
- ¿Le diste qué? – el celular de Yuri sonó, un numero con lada fuera de Rusia estaba en la pantalla, no teníamos que ser muy inteligentes para saber de quien era – "maldita sea" – soltó en ruso.
- Yuratchka… el lenguaje – sin mucha atención al regaño de su abuelo Yuri se dirigió a su habitación.
- Muy bien, sé que eres tú, JJ – dijo sin mucha pena – solo quiero saber quién mierdas te dio el número de mi abuelo – Yuri estaba decidido a matar a esa persona en específico, después de a JJ.
- Me robe la información de la carpeta que el entrenador tiene en su oficina, fue fácil abrir su puerta – admitió con orgullo – solo quería tu celular, no pienses mal de mí, por favor –
- Eres un acosador de lo peor – estaba punto de colgar y acusarlo con el entrenador.
- Solo deseo una cita, una pequeña e insignificante salida a la ciudad – insistió Jean para seguir en línea, su desesperación rindió frutos – eres un chico muy lindo… e-en Canadá no hay muchos donceles como tú. Bellos y con esa actitud tan salvaje –
- Colgare –
- NO NO NO NO NO – grito en desesperación – juro que después de esto te dejo tranquilo, si no te gusta dejamos esto por la paz y no vuelvo a molestarte –
- Mañana después de la practica iremos al centro… después de eso no volverás a dirigirme la palabra –
Pero a pesar de las palabras del joven Yuri, las acciones de Leroy hicieron que el corazón de Plisetsky ablandara. Era fácil después de todo, Yuri nunca tuvo una persona interesada en él, tanto de forma amigable como amorosa. Su abuelo era el único en su vida y siempre seria así, pero Leroy con su simpatía no era un mal chico, aun cuando este le ganara con tres años y Yuri tan solo fuera un niño. La gracia y simpatía del canadiense puedo con la fortaleza de hierro de un Yuri de tan solo 13 años.
No tomo mucho tiempo para que el pequeño Yuri callera en las lindas palabras del joven JJ, manteniendo una relación secreta mientras todos pensaba que tan solo eran amigos. No costo mucho hacer que Yuri entre palabras bonitas entregara su primera vez a Jean, sin remordimiento alguno, a pesar del dolor que sintió al inicio. Se sintió pleno al notar la sonrisa satisfecha de su novio, sin importarle su propia satisfacción (o solo era lo de menos).
Pero, la dulce relación no duro mucho… no después de que Jean Jacques Leroy anunciara cambio de residencia a San Petersburgo.
El corazón de Yuri se sintió devastado, un fuerte dolor agolpo su corazón y al no poder demostrar su tristeza frente a sus demás compañeros tan solo oculto su pesar tras el gorro de su sudadera.
- Lo siento, no tenía planeado esto. Mis padres hicieron arreglos como sorpresa, ya que la pista de San Petersburgo es más grande y moderna – aclaro Jean mientras abrazaba y besaba a su amado – ellos piensan en mi futura carrera profesional… lo mejor para el Rey JJ–
- Lo mejor para el Rey soy yo – insistió Yuri, sus lágrimas adornaron aquellos bellos ojos verdosos – te amo, no sabes cuánto… nunca pensé que llegaría a amarte, pero lo hice. Tú me amas, es muy injusto que dejes al amor de tu vida y te vayas –
- Yuri, mi bello gatito – al escuchar aquel apodo el llanto de Yuri se calmó. Ese apodo tan tonto que su novio le dio un día que se puso unas orejas de gato y con el tiempo logro llenarlo de tanto amor – no me iré de Rusia, tan solo estaré en otra ciudad. Te prometo que regresare por ti –
- ¿Lo prometes? – Yuri sonrió.
- Si, lo prometo – un último beso antes de la despedida, lleno de pasión y deseo.
Yuri se sintió desolado en los siguientes días. No tenía ánimos de patinar, de salir de su habitación o de su hogar. Nikolai estaba preocupado, su pequeño nieto pasaba por una tristeza enorme… él se enteró de la verdadera relación de Yuri con el joven Leroy, lo cual no fue tomado con mucha alegría ya que JJ tenía 16 años y su pequeño nieto tan solo 13. Él sabía que aquel chico podía estar aprovechándose de la falta de cariño o la inmadurez e inocencia de Yuri. Ahora la vida podía ser más tranquila, Leroy ya no se encontraba rondando en la vida de Yuri… y una vez más se equivocó.
- Yuratchka, escúchame… esto es una mala idea – Nikolai sufría un fuerte dolor de cabeza mientras veía como su nieto con mirada determinada le explicaba su plan.
- Abuelo, yo lo amo – se expresó Yuri. Llevaba una maleta en mano, una mochila a su espalda y un boleto de tren en mano. Más decidido que nunca iría a San Petersburgo para estar junto a JJ – entiéndeme, necesitamos estar juntos –
- No, Yuratchka – negó y con razón, todo apuntaba a que era una mala idea – esto no es mas que un capricho de un niño tonto a cuál envolvieron con palabras bonitas. Créeme, ese chico debe estar riéndose de ti… debes abrir tus ojos, si te vas solo pasaras por una amarga verdad –
- Te equivocas, abuelo – Yuri estaba seguro de los sentimientos de JJ, nadie lo haría pensar lo contrario o dudar de los mismos – sé que soy joven, pero no tonto. Jean es el amor de mi vida y yo deseo estar a su lado, quiero ir a San Petersburgo y casarme con él –
- Por dios, eres solo un niño – Nikolai no estaba para aguantar más tonterías – mientras vivas en mi casa y estés bajo mi cuidado jamás te iras de Moscú. Ahora vete a tu cuarto y no bajes hasta que yo te llame para cenar –
- Te odio, no sabes cuánto – Yuri no pensó en sus palabras o en lo que su abuelo pudo sentir, tampoco le importo mucho en ese momento. No espero mucho para planear su plan B, tan solo junto lo más necesario en otra mochila y abrió su ventana… fue fácil salir de la casa sin hacer ruido gracias a la nieve que amortiguo su caída.
Ese mismo día Yuri tomo un tren hacia San Petersburgo, busco información sobre aquella pista que le describió JJ antes de irse, no fue tan difícil. Llego a las afueras del recinto deportivo, ingreso con cautela para no llamar la atención de algún guardia o profesor, miro por toda la pista alguna pista de JJ y nada… pareciera que era su día de mala suerte.
- Mierda – maldijo, fue a un establecimiento de comida rápida a comer. Su cabeza se encontraba tranquila después de la comida y siguió buscando. No se alejó mucho del lugar, observaba con atención el rostro de todos los que entraba y salían… ninguno era su amado.
Estaba a punto de rendirse cuando aquella risa característica de su novio lo hizo sonreír. Lleno de esperanzas corrió hacia dónde provenía la voz, sin esperar una escena que lo marcaria para siempre. En efecto, era JJ… pero, no estaba solo. Se encontraban sus padres, sus hermanos, dos individuos que parecieran ser amigos de la familia… y una chica de cabellos negros y mirada alegre de la misma edad que JJ. Ambos adolescentes estaban tomados de la mano y compartiendo un amoroso beso frente a los demás sin pena o vergüenza.
- No… debe ser mentira – aun sin creer lo que veía Yuri salió de su escondite. Se acercó con lentitud hacia los Leroy, su presencia fue notada y entonces la expresión de Jean cambio por completo, su sonrisa se desvaneció a un rostro sorpresivo y hasta algo molesto – JJ… –
- Cuanto tiempo sin vernos, amigo – no se esperaba que las emociones de Jean fueran tan cambiantes, fue tomado por los hombros en un abrazo de "amigos" – padres, señores, Isabela… necesito salir un segundo afuera con mi amigo. Tenemos meses sin vernos y me gustaría hablar de nuestras travesuras en privado – con fuerza jalo el delgado cuerpo del doncel hacia la salida del recinto, tuvo cuidado de no levantar sospechas de su familia y de alguien más.
- JJ, por qué mentiste. Acabas de salir de Moscú hace dos semanas, no tenías que mentir de esa manera si no estabas preparado para presentarme ante tus padres –
- ¿Qué haces aquí?... no debiste seguirme – Jean molesto podía verse aterrador, pero en realdad temía mas a la verdad que a nada mas – ven… te llevare a que esperes el tren de regreso – Yuri forcejeó, su novio actuaba extraño y él no estaba de humor para aguantar tonterías de varones.
- NO – respondió zafándose del agarre de JJ – no me iré hasta que me expliques por qué mentiste sobre mí y la razón por la que esa chica te besaba sin vergüenza… se supone que tú y yo nos amamos, ¿Es así como demuestras cuánto me amas? –
- Yuri, creo que es hora de decirte la verdad – Jean no podía esconder su sonrisa cínica, no pensó que Plisetsky fuera tan tonto – yo nunca te amé. Es verdad que me gustas y tu cuerpo me atrae mucho, pero nada más –
- ¿Qué? –
- Todo fue una mentira para acostarme contigo, eres tan pequeño e inocente y yo deseaba quitarte toda esa pureza. Me costó y lo sabes, siempre comienzan tan ariscos como tú, obvio con unas palabras bonitas cualquier ser cae al instante – Las lágrimas de Yuri se hicieron presentes – no llores… te ve tan feo cuando lloras, ni gatito – Jean intento limpiar el rastro de agua, pero una mano lo detuvo.
- No vuelvas a llamarme así, maldito saco de mierda – no pudo evitar sentirse furioso, avergonzado más que nada y arrepentido por gritarle aquellas cosas a su abuelo… definitivamente se disculparía con él cuando regresara a Moscú – y me imagino que esa zorra es mi remplazo, o me vas a decir que ella no es igual de fácil que yo –
- No te equivoques, gatito – JJ se molestó de verdad, tomo las mejillas del doncel con una mano sin miedo a apretarlas. Aun con el forcejeo de Yuri era inútil que se soltara del agarre – Isabela es el ser más hermoso del mundo, ninguna mujer o doncel se le tiene comparación y eso debe quedarte claro – prosiguió aun sin soltar al joven rubio – me podre acostar con decenas de personas, engañarlas y jugar con sus sentimientos… pero Isabela siempre me perdonara, porque ella sabe que somos el uno para el otro y sin importar nada llegaremos al altar para estar juntos toda la vida –
- Ella es una tonta si desea pasar toda una vida contigo – Yuri tampoco pudo evitar soltar palabras llenas de veneno – créeme, algún día se dará cuenta de lo idiota que eres y se ira de tu lado para siempre. Entonces estarás solo, sin nadie que te amé. Ese día pensaras en mí y en todos los que has dañado –
- Lárgate de mí vista antes de que te de la lección que necesitas – ya nada se podía hacer ahí. Yuri con mirada orgullosa se aleja del varón, sin dejar salir su verdadero dolor.
- En verdad soy un estúpido – Yuri tomo sus cosas para volver hacia su hogar, ya no tenía nada más que hacer en San Petersburgo. Se dedicaría en lleno en su carrera para convertirse en un patinador estrella y enfrentarse al mismo JJ si fuera posible… darle una lección sobre el hielo.
Pero en ocasiones, aun después de reflexionar sobre nuestros errores la vida no es compasiva y tiene muchas cosas más dolorosas que mostrarnos, sin importar que tan fuerte somos o que tan preparados nos encontramos para enfrentar ese desafío.
- Doncel solo sobre el centro, no hay nadie alrededor… podemos actuar – un hombre escondido en la esquina de un edificio miraba a Yuri con una sonrisa. Su compañero se acercó hacia el pequeño doncel, tomando entre sus manos una de sus mochilas.
- OYE, MALDITO – Yuri no pensó dos veces, comenzó a perseguir al hombre quien huía por las calles. Cada vez se acercaba más, su resistencia física era increíble y en muchas ocasiones eso lo ayudaba. Aunque nunca se esperó que, en una de las vueltas lo llevara a un callejón donde a parte del hombre que le robo se encontraran otros dos… tomándolo desprevenido – SUELTENME MALNACIDOS… NO SABEN CON QUIEN SE ESTAN METIENDO –
- Tranquilo, dulzura… pronto estarás en un lugar mejor – no supo que paso después, tan solo cayó en un sueño profundo. Al despertar se dio cuenta que ya no eran las calles de la ciudad, sino una oficina donde una mujer estaba frente a él.
Lo que ocurrió después de eso… es el actual presente de Yuri.
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- No trabaje con los hombres enseguida, fueron unos largos meses siendo mesero hasta que Lilia se enteró de que ya no era virgen – rio al recordar eso – dijo que, si aun siendo pequeño ya deseaba tener la compañía de un cuerpo ajeno, entonces no tendría problemas con hacerlo para vivir –
- Lilia… puede llegar a ser un monstruo – Yūri temía por su propia existencia al escuchar los relatos de Yuri. De seguro Lilia no tendría ningún problema en ponerlo en las manos de los hombres luego de que su retoño naciera… y eso le provocaba escalofríos.
- Ahora que me puse a analizar lo ocurrido con JJ, es lo mismo que paso con Viktor – Yūri pensó lo mismo. El destino podía ser cruel más de una vez – al parecer los varones no me ven más que como un chico fácil y tonto. Otabek debe pensar igual –
- No, Otabek no es así – dijo Yūri sin miedo a equivocarse – él es diferente, tan solo debes escucharlo con atención y él te dirá sus razones –
- No lo creo – susurro con decepción. Estaba seguro que después de lo que vio Otabek estaba enamorado de Yūri. Y como no estarlo, aun en un lugar lleno de lujuria pareciera que era un ángel lleno de luz, esperanza y sobre todo pureza.
- ¿Comenzaste a drogarte después de eso? – pregunto Yūri con interés.
- Fue después de decimo viejo – respondió Yuri – el dolor era insoportable. Tan solo el pensar en cómo me tocaron y decían durante el acto… era repugnante – suspiro, no le gustaba pensar en eso – se sentía bien estar fuera de mis sentidos –
- ¿Son Chris y Mila quienes te consiguen la heroína? –
- No, ellos no saben que me inyecto eso. Tan solo me dan alcohol, cigarros y en ocasiones marihuana para divertirnos un rato – después de todo si tenía amigos, nunca se le ocurrió que esos dos tontos podían ser tan cálidos con él – Mila me mataría si se entera. Su hermano murió por la heroína, ella la detesta – fue bueno hablar de sus problemas con Yūri, ahora sabía que nunca estuvo solo.
- Lo dejaras, ¿No? –
- Es difícil, ya lo he intentado… necesito algo más fuerte para evitar que me de ansiedad –
- No, tan solo necesitas apoyo – definitivamente Yūri era un ser puro – tendremos que decirle a Chris y a Mila de esto, ellos también deben saber lo que estuviste pasando y lo que pasara –
- Cerdo… eres un chismoso sin remedio – ya no podía discutir con Katsuki sobre nada, él tenía razón, sobre todo, necesitaba ayuda urgente y apoyo. Ya no lucharía mas solo, tenía con quien hacerlo – tendré que darte un premio por las molestias ocasionadas –
- Yuri, está bien. No necesitas dar… – Yūri no supe con qué fuerza o el movimiento exacto con el cual fue derribado en el colchón de esa cama. Tampoco supo cuándo o como termino Yuri sobre su pecho, teniendo sumo cuidado de no recargarse en su vientre o lastimarlo – Yuri… ¿q-qué haces? – pregunto con vergüenza. El contacto fue acortado en segundos, un beso delicado fue puesto sobre los labios de Katsuki.
- Lo que a cualquier morboso le gustaría ver… o leer –
No termino ahí. Rápidamente los labios de Yuri tomaron la iniciativa nuevamente, profundizando el beso a uno más fogoso. La lengua de Plisetsky pedía entrar más allá de los dientes de Katsuki, se unieron ambos músculos danzando entre jadeos de excitación y un creciente mar de saliva… la cual resbalaba por la comisura de los labios del japonés. El placer de ambos cuerpos se elevaba, sus mentes quedaban con rapidez en blanco… de no ser porque el bebé comenzó a manifestarse las cosas hubieran subido de nivel.
- Espera, el pequeño cerdo me hizo sentir avergonzado – Yuri comenzó a sentirlo ya que su trasero estaba pegado sobre el estómago hinchado de Yūri.
- No parecías para nada avergonzado – Yūri se separó del doncel ruso cuando comenzaron a incrementar las patadas a su vientre – lo siento, creo que te moleste –
- No es nada, cerdo – contesto Yuri. Acomodándose nuevamente la ropa en su lugar.
- No te decía a ti, pequeño pervertido – Yūri no estaba molesto, solo avergonzado. Siendo doncel nunca creyó sentir placer de otro doncel… era un tabú para la "sociedad normal" – al parecer tienes practica al besar donceles –
- Mis clientes no solo son varones. He tenido mujeres y donceles, tanto abajo como sobre mí – Yuri no evito reír, por primera vez Yūri molesto lo divertía en verdad.
- Sonriendo te vez muy lindo, como un niño –
- Este niño acaba de provocarte una erección – Yūri comprendió que ahora no era mas que Yuri el payaso. Ojalá siempre fuera así con él – mami, ¿No me darás el beso antes de dormir? –
- Un niño muy malcriado – Yūri se acero al rubio y sin pena beso los labios de este. No profundizó, tan solo fue un beso tranquilo antes – descansa –
- Tu también, gracias por todo – solo sonrió.
Ambos habían roto un gran muro que los separaba. Ya nada volvería a ser igual, para alegría de todos podía ser de manera positiva en sus vidas.
Yuri habia pasado por cosas dolorosas y aun ocurrían en su día a día. A pesar de todo ya no se sentía dentro de un profundo hoyo sin fondo o salida. Ahora tenía a Yūri, quien creía en el sin problema y velaba por él. También tenía a Chris y a Mila, siempre apoyándolo a pesar de sus tonterías… ellos comprenderían todo, estaba seguro. Y más importante, ahora tenía a Otabek, no podía asegurar que estarían siempre juntos. Pero ahora, el corazón le decía que no lo dejara ir.
Continuara...
Yuri por fin se abrió sobre su pasado y el como llegó a donde esta actualmente, Yuu no dudo en abrir su calidez y ayudarlo... después de todo se había encariñado con Plisetsky. [Autora: una disculpa por el fanservice de los Yuri's, pero me encanto meter una chispita de esta shipp.] Gracias por leer y comentar.
Kuroshiro fuera :D
