Hola, hola... Kuroshiro a vuelto. Yuri Plisetsky se habré ante Yuu, contando el como llego a ese lugar y sobre todo su pasado con JJ. Yuuri como siempre, sirviendo de apoyo emocional, tratara de ayudar al pequeño ruso.
Sin más, dejo la continuación.
CAPÍTULO XX: Resolviendo los problemas
- Bienvenido sea, joven Guang – las puertas de la gran mansión se abrieron en par, dos grandes hileras de sirvientes recibían con seriedad al primogénito y único heredero del gran Guang Hong Ji – su padre lo espera en el comedor del patio trasero para una agradable comida familiar. Todo fue planeado con mucha rapidez después de su repentina llamado, joven –
- No tenían que molestar, pero gracias – Guang Hong Ji ya estaba acostumbrado a todo eso. Su infancia estuvo siempre llena de lujos, solo tenía que pedir algo para tenerlo sin un problema. Tanto capricho llego a aburrirlo, por ello actualmente estaba muy conforme con su vida tranquila al lado de su esposo e hijos… no extrañaba nada de su antigua vida.
- Hijo – la voz de su progenitor resonó entre sus oídos. Aquel hombre de mirada feroz, con el cual compartía nombre y era idéntico tanto en cabello, ojos y color de piel, solo exceptuando la edad. Ese hombre sanguinario con él cual compartía nombre y en un futuro cercano llegaría a heredar su imperio lo saludaba con tanta alegría.
- Padre – a pesar de la apariencia dura que podía dar el patriarca de la familia Guang, la relación con su hijo no podía ser mejor. Su único heredero tuvo todo lo que deseo, no podía escuchar queja alguna por parte de su hijo. Aun cuando tuvo diferencias con aquel día de su joven hijo cundo le presento al amor de su vida y actual marido, siempre procuro darle felicidad. Muchos dirían que, por el hecho de ser doncel Guang Hong Ji padre odiaría a su hijo… pero no, al contrario, lo llamo como él y siempre trato como un igual – me alegra veré de nuevo –
Su amor de padre siempre fue más importante que cualquier estereotipo, ley o forma de pensar que regían su cultura pudiera ordenar. Tal vez fue por su forma de vivir o su trabajo, sabiendo que en cualquier momento él podía partir al otro mundo y no quería irse sin tener la mente tranquila sabiendo que, su único hijo siempre fue feliz y agradecido.
- Tu mensaje me dejo muy preocupado, debo admitir – ofreció él mismo a su hijo, gesto caballeroso que muchos varones ya no tiene ni con sus parejas – rápidamente creí que los pequeños tenían problemas. Tuve miedo que me dijeras algo negativo ocurrido con, ya sabes… – aclaro su garganta con molestia – ese tipo al que llamas marido –
- Papá, ya te dije que lo llames Leo… o por lo menos no lo llames "tipo" – a veces su padre podía ser gracioso con aquellos celos típicos. Después de todo se casó joven y se embarazo rápidamente, de lo cual no se arrepentía… pues ahora tenía a su pequeño Huan Yue y Mei Ling – en realidad, no es por algún problema con Leo. Es más, un problema con uno de mis amigos más cercanos, ¿Recuerdas a un tal Yūri Katsuki? –
- Recuerdo poco sobre él: "Un doncel japonés amigo tuyo casado con un patinador ruso de prestigio, pero idiota hasta los cojones" … según tus propias palabras, hijo – Hong Ji rio avergonzado, su padre recordaba con exactitud sus palabras.
- Si, exacto – contesto el doncel – pues ocurrió una desgracia. Al parecer su esposo lo maltrataba, mi amigo trato de escapar y por defenderse tomo un cuadro para golpearlo –
- ¿Él chico se encuentra bien? –
- No lo sabemos. Mi amigo lo golpeo demasiadas veces que casi lo mata. Por miedo a ser detenido por asesinato escapo, desde entonces nadie sabe absolutamente nada – para el joven chino era una tristeza saber por lo que paso Yūri. Agradecía que, por lo menos él no tuvo que pasar por una relación así jamás, y daba las gracias a la vida por haber conocido a alguien tan noble como Leo de la Iglesia – mi amigo Phichit vino hasta aquí con su pareja para investigar, por si acaso a Yūri se le hubiera ocurrido venir conmigo. Por ello, padre… pensé en ti –
- Por si en algún malentendido el chico fue secuestrado por el bajo mundo, ¿no? – asintió el menor. Una chica de la servidumbre se acercó a la mesa con la comida en platos lista para ser ingerida, de igual manera servían el té y una ensalada – necesito la información física del chico, rasgos y una fotografía –
- Si. Él es un doncel de 23 años y 173 cm de altura, japonés, de cabellos negros, ojos marrones con un destello color vino. Tiende a engordar, aunque ahora se encuentra delgado, tiene una marca de una cesaría en su vientre y existe la posibilidad de estar embarazado –
- Por tu descripción no destaca mucho del japonés promedio, solo su altura… es más alto que el doncel japonés promedio – el señor Guang tomo una fotografía que Phichit había tenido guardada en su cartera, la fecha era del cumpleaños de Iván – es muy lindo, y por su papel en el patinaje debería costar una fortuna en el bajo mundo. Ya no es joven, pero el que este preñado puede ser mercancía importante – a Hong Ji se le helo la sangre, siempre detesto el tráfico de personas. Estaba seguro de que en cuanto fuera jefe de todo, varias cosas cambiarían – ¿Saben con exactitud cuantos meses tiene de embarazo? –
- Emmm... creo que unos cuatro o cinco meses –
- Entonces hay una posibilidad de que este fuera del país en este momento, han pasado meses, tal vez hasta la apariencia física sea diferente – las palabras de su padre entristecieron a Hong Ji. Nunca pensó en la posibilidad de que su amigo fuera a desaparecer de la vida de todos en esa forma, el miedo de que tal vez haya muerto lo invade y la preocupación de aquella criatura que tendría en su vientre en ese instante.
- Tengo miedo, no quisiera saber todo el miedo o el daño que esté pasando él solo – expreso con honestidad, después de todo él también es madre y sería una pesadilla si le ocurriera lo mismo a él o a sus pequeños – pero te lo pido, como el primogénito de Guang Hong Ji, como tu hijo que soy… sin importar el resultado, quiero saber sobre el paradero de Yūri Katsuki – una mirada determinante entre manantiales de lágrimas miraron al varón chino.
- Y créeme cuando te digo, que yo seré quien encuentre el lugar donde este tu amigo. Solo debes de darme unos días… tendré información fresca de mis subordinados –
- Gracias, padre – ambos Guang se abrazaron, solo el doncel lloraba de felicidad.
- Todo por ver a mi hijo feliz – definitivamente Leo seria como su padre, de eso se encargaría el mismo doncel.
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- Me duele mucho saber esto, Yuri – Mila se enteró por la misma boca del joven ruso sobre lo ocurrido la noche anterior. Con tristeza lloraba decepcionada – sabias mi historia y la de mi hermano, él sufrió hasta enloquecer… se suicidio porque no lo deje consumir más esa mierda. ¿Acaso quieres terminar igual? ¿Quieres verme llorar sobre tu tumba de la misma manera? – y por primera vez Yuri se sentía miserable al ver a la chica rusa sufrir.
- Lo lamento. N-Nunca se me ocurrió que alguien sufriría por mí – Yuri no se esperó el abrazo tan doloroso y tierno que Mila le proporcionaba.
- De ahora en adelante seré una gran amiga, casi una hermana – expreso determinada – siempre estaré para ti –
- Suéltame… maldición, me duele – entre jaloneos de Yuri y risas de Mila parecía que todo estaba resuelto ahí. Yūri observaba satisfecho por la puerta, escondido para no ser una molestia.
- Al parecer debe de alegrarte mucho el escuchar conversaciones ajenas, ¿No es así? – Yūri se asustó al ser descubierto su rostro se cubrió de un rojo carmesí. Giacometti llevaba minutos observando la actitud sospechosa del doncel japonés y aprovecho el momento para darle un buen susto.
- C-Chris… casi me matas de un infarto – la risa del rubio mayor no mostraba ningún arrepentimiento previo.
- No es mi culpa que cierto japonés adorable… – apretó con fuerza las mejillas regordetas de Yūri, ya que nuevamente estaba engordando por el embarazo – disfrute de escuchar charlas ajenas –
- No me gusta hacerlo – aclaro antes de algún malentendido – es que… Yuri hablo con Mila sobre lo de ayer –
- Ah, y querías saber cómo fue la reacción de Mila ante esto – Yūri asintió – bueno, ella no es mala. De seguro solo entristeció al recordar su pasado… pero Mila no es de enterrarse en esos problemas dos veces, debe de estar feliz al saber que el gatito prometió dejarlo –
- Tenía miedo de no ser aceptado por ustedes – Chris de igual manera entendió todo. No tuvo que imaginar otra reacción del rubio suizo, después de todo es una persona muy buena… aunque el miedo siempre estuvo ahí – Yuri es un niño, no sabría cómo manejarlo yo solo. Estaba más asustado por mí mismo –
- Mila y yo somos muy comprensivos ante las personas con adicciones – comento Chris – vivimos situaciones parecidas antes de estar aquí, de igual manera seguimos observando como las drogas afectan la vida. En sitios como estos es preferible vivir fuera de la realidad, y cualquier porquería es buena para dar ese efecto –
- ¿Tú también pasaste eso? – la curiosidad de Yūri fue mayor, preguntando sin vergüenza.
- Claro que sí, te aseguro que muchos aquí hemos tenido problemas con las drogas o vivido con personas cercanas con lo mismo – aseguro Chris – en mi caso fue mi pareja de toda la vida quien era el adicto. Adoraba el crack, la heroína y la cocaína… también distribuía y me obligaba a venderme cuando no tenía dinero para comprarla –
- Lo siento por preguntar –
- No te disculpes, eso es el pasado – aclaro Chris. Al contrario de muchos le gustaba recordar el pasado, así podía asegurarse de que nunca regresaría a todo eso – al final huyo del país dejándome aquí… solo. Por desgracia, me vendió a Lilia antes de irse –
- Eso es terrible – cada día Yūri se daba cuenta de cómo era Lilia Baranovskaya en realidad – y Mila… –
- Ella tenía a su hermano mal. Dejo la heroína a fuerzas a obligación por ella misma y tuvo que trabajar en lo que sea para ayudar en su hogar… – suspiro con pesadez, era más fácil relatar su vida que más de los demás (en su caso) – en fin, el chico se suicidó en un ataque de ansiedad… Mila no pudo hacer nada por él. Después ella se metió de lleno en la prostitución y desde entonces está aquí en el Zamok Ice –
- Es tan triste todo lo ocurrido… y me alegra tanto que lo pudieron superar – Yūri se dio cuenta del sufrimiento que ocurrió en la vida de los demás, no solo en la suya. Comprendió que todos los humanos, sin excepción alguna han pasado por situaciones dolorosas, tristes y difíciles de superar. Era cuestión de la fuerza que tomara las personas después de lo ocurrido para levantarse y luchar por la felicidad tanto ajena como propia.
- Claro que nos gustaría ser libres de verdad, pero conformarse con el espíritu es un comienzo – era fácil notar a lo que se refería Chris. Yūri sabía que muchos habían sido comprados por deudas externas, otros chantajeados para no ser llevados a la policía por crímenes y pocos secuestrados de las calles… como Yuri y él.
- En realidad… tal vez, pronto serán libres – Yūri no explico sus palabras. Aun así, él sabía a lo que se refirió.
- Yūri, me confundes – Chris ya no pudo preguntar más, una figura varonil y pequeña se acercó a ambos. Yūri no pudo evitar acercarse y abrazarlo.
- Otabek – soltó el nombre ajeno con alegría – es bueno que regresaras –
- Tenia un poco de dudas – Otabek fue honesto – temía en regresar y que no hubieras sido más que un producto de mi imaginación –
- Eso nunca ocurrirá, no desapareceré de tu vida de nuevo – respondió Yūri, sacando una sonrisa sincera del kazajo.
- Que bellos – dijo Chris acercándose a ambos – me encantaría verlos juntos, pero debo dejar esas fantasías mías aun lado. A menos que a cierto muchacho no le importe tener relaciones con un doncel preñado… no te juzgaré si dices que no –
- C-Claro que no… es decir… claro que sí, bueno… – Otabek moría de la vergüenza, las palabras de Giacometti lo confundieron.
- Christopher, no molestes al novio de Yuri – a sus espaldas Mila y Yuri habían salido de la habitación de la rusa, ambos habían escuchado toda la conversación desde que llego Otabek – Yūri solo es como su mamá, en realidad quiere cogerse al pequeño Ágape. A menos que tenga fetiches raros en los cuales tenga un trio salvaje con un menor de edad y un embarazado… lo cual no me enojaría si dijera que no –
- No… bueno, es un sí pero negativo. O sea, como lo anterior... –
- No sirve de nada que te expliques, ellos solo juegan con tu mente para reír un rato – dijo Yuri sin mucha expresión emocional. Aún era incomodo tener a Otabek frente a él por lo ocurrido el día anterior, sintió tanta pena por la forma en que lo corrió del lugar.
- Esta bien – Altin de igual manera no sabía que decirle, temió que empeorara la situación y eso rompería la relación de confianza que tanto le costó crear.
- Chicos… creo que debemos irnos – Yūri fue una gran ayuda en ese momento, jalando a ambos amigos – Giacometti… Babicheva, ayúdenme con la comida –
- No, odio cocinar – se quejó Mila.
- Yo quería ver como acababa este drama romántico, muchas gracias Yūri – Chris se quejaba de manera dramática. Aun así, se fueron.
- "Espero Yuri pueda arreglar todo" – Yūri repetia con felicidad sus buenos deseos – suerte, Otabek – de igual manera deseo lo mejor, para los dos.
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- ¿Quieres que vayamos a mi habitación? Podemos hablar ahí con más privacidad – ofreció Yuri. Sus nervios no iban a traicionarlo, tenía que actuar con normalidad o lo más que pudiera.
- Si – dijo sin expresión. La tensión entre ambos podía ser cortada con un cuchillo con facilidad. Tanto Otabek como Yuri se sentaron en la cama del rubio, duraron ciertos minutos en completo silencio, hasta que Altin tuvo el valor de comenzar – en verdad siento haberme enojado ayer contigo, no debí gritar o levantar la voz de esa manera. Tampoco haberme ido sin aclarar todo antes, solo confundí más las cosas –
- No, yo fui el culpable – Yuri no dejaría que Altin asumiera toda la culpa – me sentí celoso de como actuabas con el cerdo, me sentí ahogado en mi propia melancolía y no carbure mis palabras y mis acciones. Casi lastimo al pequeño y no estuvo bien, también haberte golpeado o dicho todo eso –
- Te absuelvo de toda culpa, solo porque te amo – las últimas dos palabras dejaron sin habla a Yuri. Era doloroso escuchar una expresión tan importante cuando sentía que él no merecía ser tan importante para el kazajo.
- Yo… ¿Cómo estas tan seguro de que me amas? – pregunto Yuri, tenía que saber que tan importante era para Otabek – "te amo" es una expresión muy fuerte, no se le dice a cualquiera ni tampoco tan a la ligera –
- Mi sentir es verdadero, no un juego o una expresión banal – la seriedad de Otabek era excitante, con solo esa mirada podía derretir toda la nieve de Siberia si se lo proponía – ¿Quieres saber desde cuándo? –
- Si – contesto sin pena. Esa misma pregunto lo carcomió desde un inicio, cuando aún no sentía nada por Otabek – te traté mal desde un inicio, jamás te vi más que como un cliente más. Pero ahora es diferente… –
- Fue desde la primera vez que te vi. Aquella vez en el hielo de la pista en Moscú, cuando tan solo tenías ocho años y yo doce – Yuri no pudo evitar abrir sus ojos más de la cuenta por la sorpresa – te veías tan perfecto, tan angelical y seguro de ti. Yo tenía dificultades para patinar y tu… pareciera que naciste patinando sobre el hielo –
- ¿Por qué no te recuerdo?... tu rostro no me es familiar, ni siquiera tu nombre esta en mi memoria – Yuri lucho con su propia memoria por recordar aquel recuerdo… y nada.
- Eras un niño que solo vivía para respirar patinaje, no necesitabas aprender el nombre de todos en la pista – Otabek no le gusto ver a Plisetsky tan afligidito, le dolió verlo llorar – yo tampoco di por hecho que debíamos hablar, solo pasé dos semanas en Moscú antes de regresar a mi hogar –
- Si tan solo me hubiera enamorado de ti en aquel entonces… – "tal vez, no hubiera cometido tantas estupideces", pensó Yuri.
- Entonces nunca hubieras ayudado a Yūri en este momento, ni yo hubiera venido a San Petersburgo a socorrerlo. Por fuerzas del destino te encontré aquí, al doncel que amo, y puedo ayudar al doncel que admiro –
- No sabes cuantos años soñé por alguien que me dijera lo mucho que me ama – Yuri se encontraba contento, satisfecho con la vida ahora… no pedía nada más – sufrí múltiples veces, cosas indescriptibles solo para conocerte. Creo... creo que valió la pena –
- Yo hare que dejes de sufrir, te sacare de este lugar junto a Yūri. Nos iremos de regreso a Moscú donde nunca debiste haberte ido… es una promesa – por primera vez en años una promesa no resonaba en sus oídos como una mentira vacía. Por primera vez podía creer en verdad y esperar por ello.
- De acuerdo – ese momento ninguno de los dos podía separarse. El dedo juguetón de Yuri daba círculos por el pecho de Otabek poniendo nervioso al susodicho – oye – lo llamo.
- ¿Si?... –
- Antes que fuera tu doncel amado, bueno… que fuera algo mas que tu amor platónico. Cuando eras un adolescente, ¿llegaste a masturbarte pensando en mí? –
- No, jamás – demasiado rápida la contestación y sincera para el gusto de Yuri, molestándolo con lo dicho.
- ¿Por qué no? – ahora se había metido en serios problemas.
- Tu imagen era demasiada pureza para mis deseos sexuales. Para mi fuiste ese tierno niño de ocho años durante demasiado tiempo... ¿Lo siento? –
- Ah, claro… pero con Katsuki me imagino que si llegaste a excitarte – Yuri espero que no, pero el rostro de Otabek reflejaba otra cosa – ¿En serio?... el cerdo pudo parar tu pene y yo no –
- Yūri era mi ídolo toda la vida, es obvio que cuando crecí me di cuenta de su atractivo sexual. Créeme, es difícil no pensar en cosas sucias cuando eres adolescente y tu ídolo de toda la vida se muestra en mallas haciendo flexionar su cuerpo en cada pose que despierta… – al darse cuenta como describía su primera noche de masturbación prefirió callar. De igual manera el rostro de Yuri no era de alegría – lo siento, pero eso fue en el pasado –
- En eso tienes razón, el cerdo tiene un atractivo sexual del cual no puedes escapar – interrumpió Yuri, sus labios formaron una sonrisa divertida – por lo mismo no pude evitar besarlo y montarme sobre su cuerpo. ¿Te imaginas?, yo metiendo mi lengua en la cavidad bucal cálida de Katsuki… mientras ambos jadeábamos llenos de deseo esperando algo más, no sé… tal vez un salvaje varón penetrándonos con fuerza mientras nosotros satisfacíamos nuestras bocas –
- Ahg… necesito el baño – Otabek no evito soltar un gemido placentero después de cerrar la puerta y comenzar a masturbarse. No pudo evitar tener a Yuri pegado a la puerta del baño mientras se reír a carcajadas por lo ocurrido. Ni tampoco evito sentirse avergonzado frente a Yūri una vez estuvo frente a él y pensar en esa imagen tal sensual implantada en su cabeza.
Lo bueno era que ya todos los malentendidos estaban resueltos entre los que ahora era oficialmente una pareja de novios. Tanto Yūri, Chris y Mila no cabían con la emoción, mientras lo mantuvieran en secretos de los demás y de la misma Lilia todo estaría bien.
La tranquilidad parecía una vez más aparecer frente a las costas del mar en las vidas de los ya mencionados. Sin saber que una nueva tormenta podía formarse en cualquier momento, y que una vez lloviendo sobre las olas de un océano podían convertirse aquellas tormentas en un huracán de gran categoría… ¿Estaba preparados a enfrentar este nuevo problema?
Continuara...
Guang Hong Ji habla con su padre, quien los respeta y ama, por ello no tiene problemas en brindarle ayuda a su pequeño. Conocimos un poco del pasado de Mila y Chris, aunque pasaron situaciones igual que lamentables que Yuri, entre ellos se dan ese calor y amor que el mundo les negó. Otabek y Yuri resuelven sus problemas, y posiblemente su relación comience a ser más amena ahora que ya están en una relación formal... descubriendo también las fantasías sucias de Otabek, pero eso no es novedad. Gracias por leer y comentar.
Kuroshiro fuera :D
