Haru despertó tiempo después, miró la hora en su celular 7:13 pm, lo apagó y se puso en pie para salir de ahí.

Su cadera dolía pero no le dificultaba el caminar, sólo el punzón en su parte baja le hacía fruncir el seño, pero tampoco le daba tanta importancia.

Pasó por los largos pasillos, nunca se atrevió a andar solo en todo el lugar, así que en ese momento se daba por perdido.

Los cuadros a cada lado se veían tétricos, más con la luz de la luna daba esa sensación extraña.

Caminó despacio tratando de encontrar una salida pero su vista quedó fija en uno muy peculiar.

Era la familia de la casa, bajo el cuadro estaban tres nombres al parece respectivamente a las personas del cuadro.

Su primogénito Kambe Daisuke, su rostro se veía como de unos 13 años sin cambiar ese seño fruncido que tanto lo caracteriza, luego una mujer de cabello corto con un atuendo muy elegante que marcaba su figura Kambe Sayuri, pero con la última persona en la foto no hubo necesidad de ver el nombre.

Sus pupilas se dilataron y sintió una sensación desagradable asentarse en la boca del estómago, ese hombre lo conocía perfectamente quien era.

Kambe Shigemaru, ex-cabeza de la familia Kambe, un tipo que a escondidas de la familia secuestraba y tráficaba órganos de personas.

El tipo que le hizo la vida imposible y la razón por la cual tomó represalias contra ese apellido. ¿Quien diría que su hijo sería doncel y estaría en la mira de los traficantes?.

Una hermosa y a la vez desagradable coincidencia.

Se alejó rápido de ese lugar y al llegar al final del pasillo notó que donde estaba era el jardín, ese edificio enserio que es muy confuso.

Vió las luces de un auto y supo que los dueño de casa habían regresado, cerró los párpados con fuerza, no se sentía para nada bien, esa sensación de preocupación no se quitaba, quería estar con Mike, con sus amigos, con sus padres.

Sacudió la cabeza alejando todo pensamiento que le hiciera declinar de sus acciones, ya no había vuelta atrás.

Daisuke era un doncel en la mira de muchos, y él sería el que ganaría el premio mayor, ¿como se sentiría Shigemaru al ver que le estaba pagando con la misma moneda?

Sentía morirse en ese momento, quería gritar hasta que su garganta se desgarrara, quería reír como un completo desquiciado, pero más que todo deseaba terminar con esa farsa y que la máscara que mostraba ante todos se quebrase de una vez y no tuviese que fingir más.

Acaso el amor que le profesaba Mike era puro? o era por lástima?, se conocieron a la edad de 9 años cuando los enviaron como mercancía para esos viejos gordos rabo verde.

Se ayudaron mutuamente para salir de ahí, pero el fue atrapado con facilidad y los separaron, sus cuerpos ya habían sido subastados y sus futuros dueños los esperaban, fue ahí que conoció a Shigemaru, siendo abusado y maltratado por 5 largos años, hasta que resultó en cinta, decidieron que era hora de sacar ganancias de su cuerpo.

Fue encadenado y enviado a un lugar donde no se veía luz alguna, llantos desesperados perturbaban sus sentidos, grupos de 10 eran enviados a una habitación quirúrgica de la cual no salían nunca más.

Todo gritaban auxilio con sus sollozos mudos y otros retaban a los tipos de ahí.

Él...

Ja... él tenía una mirada vacía, sabiendo que su destino era morir en ese lugar de pesadilla, su cuerpo magullado fue lanzado a una de las celdas, piso mohoso y mal oliente, junto a un cadáver que era consumido por insectos y roedores.

Abrazó sus piernas en espera de su final más unos golpes rudos le hicieron brincar y alzó la mirada, ahí frente a él estaba (aún desconocido para él) su salvador el que lo sacaría de ese lugar.

Creyó que al llegar al nuevo recinto su vida sería repetitiva, abusado sexualmente, dejarlo sin comer por días, maltratado por la servidumbre por su condición biológica.

Se sorprendió cuando no sucedió absolutamente nada, al llegar el hombre sólo le ofreció libertad a cambio del causante de que su vida era una mierda.

Tocó su vientre, hace poco notó que había crecido, creyó que había engordado pero era imposible (su desnutrición era notable y ese bulto sólo le hizo preocuparse más).

Su dueño le ofreció hacerse un chequeo.

Así lo hizo.

Para el día siguiente ya estaba citado para que su órgano reproductor fuese extirpado de su cuerpo, antes que el ser que llevaba dentro llegase a un punto que ya fuese imposible de remover.

El proceso era muy doloroso, más el no sintió nada, mínimo incomodidad al sentir un objeto frío y de metal abrirse camino en su interior, pero de ahí todo fue rápido.

Se sorprendió al notar que el favorito de su dueño (que estuvo cautivo por varias semanas) fuese el chico que conoció cuando eran niños, corrió a él y lo abrazó, el hombre lo echó a la calle pero su amigo rubio supo como librarse y escaparon juntos.

Su aventura comenzó a los 9 años siendo víctimas de secuestro, más ahora con 14 y 17 años correspondiente lograron re-encontrarse y huir de ese infierno.

La noticia de Shigemaru muerto hizo a su corazón rebosar de alegría, consiguieron un trabajo junto a un tipo millonario, a cambio de una vida llena de lujos, tendrían que hacer trabajos sucios por él, y entre ellos estaba el eliminar a la cabeza de los Kambe.

Decidió alejarse de esa vida llena de vicios y sangre, su amigo Mike se casó y formó una familia, mientras el decidió entrar a la policía, ¿porqué? ni el mismo lo sabe pero de algo estaba más que seguro, que la existencia de un Kambe doncel le iba a alegrar la vida en gran manera.

Se removió entre las sábanas y despertó de golpe, sintió algo frío en su frente y analizó el lugar donde estaba.

Daisuke estaba junto a él, su mano estaba sobre su abdomen, Daisuke abrió los ojos y conectaron miradas.

El azabache se separó de inmediato, quitó la compresa que tenía en su frente y la empapó para colocarsela de nueva cuenta.

Optó por dormir un poco más pero ¿en que momento había llegado hasta la habitación?.

- Haru -sentado junto a él pasó la mano por su pecho- te sientes bien?

-mordió su labio para no echarse a llorar y luego bajó la mirada al vientre del azabache- como está? no tiene ninguna complicación? -acercó su mano y acarició-

- el doctor dijo que todo estaba en orden, su corazón no presenta problemas y se está desarrollando como debe.

- eso... eso es bueno escucharlo -cubrió sus ojos con el antebrazo y quedó dormido-

Daisuke sólo contemplaba el como su pecho subía y bajaba por la respiración, notó marcas en sus muñecas y cuello pero decidió ignorarlo, después de todo mañana en la tarde llegaría un grupo de agentes a arrestarlo.

Todo por fin acabaría.

Decidió acostarse a su lado y dormir, pasó la mano por su tórax abrazandoló sintiendo el aroma de Haru, enserio que lo amaba pero ya no podía seguir así.

La luna brillaba en su máximo punto, el cielo estaba estrellado, una imagen preciosa, pero había algo que incomodaba a Daisuke sentía una corazonada muy rara.

El celular de Haru vibró y el nombre de su amigo apareció en la pantalla, con temor extendió el brazo pero Haru inmediatamente tomó el aparato y contestó, el se cubrió con las sábanas y se hizo el dormido.

- el viejo está muy contento y agradecido contigo.

- lo hiciste? cuando será el día que hagas algo mal?

- ja,ja que gracioso, sabes que soy un experto en lo que hago.

- algo más que agregar?

- estoy por cortar la luz, sal de ahí lo más rápido posible.

- es enserio? eso me hubieras dicho antes

Se levantó con rapidez, el recipiente con agua se derramó haciendo que lo helado cayera en sus pies, lo ignoró, busco entre sus cosas un frasco y pañuelo y se acercó a Daisuke.

- a donde vas? -levantándose-

- tranquilo -empapando el trapo con el líquido- tu vendrás conmigo.

Sin tiempo a alejarse, estampó el pañuelo en su rostro, con ambas manos forcejeó tratando de sacarselo de encima más su fuerzas se hicieron nulas cuando el líquido cumplió su función.

Lo cargó como un costal de papas y salió de la habitación, al salir puedo divisar un auto encendido, con agilidad amordazó al azabache y lo lanzó al baúl.

Le quitó un reloj que tenía puesto, el arete y alguna otra cosa que pudiese tener GPS, lo revisó de pies a cabeza y cerró con llave el baúl.

Las farolas, luces de algunas habitaciones y cámaras colapsaron en ese momento, ocasionando un apagón, las luces infrarrojas se activaron.

Haru viendo el espectáculo del caos que se habia formado, no había notado que Mike venía corriendo en su dirección.

- vámonos, vámonos, vámonos -repitió sin que se le trabase la lengua por al adrenalina en su sistema-

Ambos subieron y el auto arrancó, a lo lejos el portón estaba cerrado con la llave de emergencia.

Mike aceleró y Haru se agarró a lo que tuviese cerca.

El portón resultó en pedazos, el auto con el capó destruido pero aún así podían avanzar, a unas cuantas calles estaba su vehículo y rápidamente cambiaron.

Mike cargó al cuerpo inconsciente de Daisuke y Haru tomó la cabeza del compartimento secreto, menos mal no llevaban pertenencias consigo.

Así como subieron, se largaron hasta llegar a la cabaña, ambos respiraban agitados.

- fue la mejor huida del mundo

- mejor que la de Kambe?

- cállate, vamos uno de los subordinados del jefe vendrá pronto.

- por supuesto, pero porque me dijiste que saliera de la mansión rápido?

- nomas para apresurarte.

- Suzue disfrutó su nueva estadía?

- como no tienes idea.

Haru giró la cabeza hacia al oscura carretera, no se veía absolutamente nada, tragó grueso y entró a la cabaña.

En otra parte de la ciudad

- enserio creyó que me dejaría tan fácil?

- maldita mocosa, las pagarás muy caro.

- ahora -tomándolo del cabello- donde se dirige ese tipo? según tengo entendido irá a recoger mercancía.

- ngh!!

- responde!! -arrancandole mechones de pelo-

- es por el bosque suicida

- se donde queda, desde aquí nos queda a 5 horas de camino.

- genial -dijo sarcástica- Kamei!! Teppei!! apresurense... mi hermano no ideó este plan para fallar en el proceso.

El grupo de detectives salió de ahí, entre ellos iban los de primer división, no se quedarían de brazos cruzados al saber quién era el responsable de la pérdida de dos de sus miembros.

- tranquilo hermanito, tu y el bebé estarán sanos y salvos.

Varias camionetas blindadas de la policía se retiraron en dirección hacia el lugar donde tienen cautivo a unos de sus compañeros.

- mmh~ Si!... más~ más duro!~ -golpeó su frente contra la mesa del sótano-

- ésta a sido la mejor despedida del mundo -sujetando su cadera con fuerza- siempre recordaré esto.

- mmh~, s-se siente g-genial -sacó la lengua por la sensación tan exquisita recorriendo su sistema-

Mike lo tomó del cuello y lo elevó pegándole contra su pecho, vió de reojo hacia el azabache y este tenía la mirada en otro punto del sótano, sus mejillas delataban lo incómodo que estaba así que una idea zurcó su mente.

- oí! Haru -aumentó las embestidas- di que eres mi perra -mordió con fuerza su cuello- quiero tener la satisfacción de escucharte decir eso

- ah~ Mike, Mike!~ soy... soy tu perra!!~, agh~ maldición! sigue así!~

- vamos gime más fuerte -agarró el miembro del chico y lo masturbó con ganas-

Daisuke cerró con fuerzas los ojos, como deseaba hacer lo mismo con los oidos pero tenía que aguantarse los gritos de perra en celo de Haru, maldición! si que le daba unas grandes náuseas.

Se odiaba así mismo, como pudo caer tan bajo, donde había quedado el gran detective Kambe Daisuke? ese que venía con todas las energías del mundo a ser un excelente detective?

Cierto.

El culpable de que su vida se jodiera en todos los sentidos estaba frente a él, disfrutando como le perforaban el trasero.

Fijó la vista en el reloj de Haru, con sus lentes de contacto que Suzue había diseñado enfocó más de cerca y poder ver la hora.

11:45 pm

Tendría que soportar ver a ese par follar hasta el día siguiente, a no ser que quisieran acabar con él antes de tiempo, eso le preocupaba pero confiaba en que sus amigos llegarían rápido.

Tenia el sueño demasiado pesado, cerró los ojos y su cabeza cayó, habían dos opciones o despertaba en la misma posición o podía encontrarse con un hermoso paisaje lleno de flores (en la otra vida).

Sólo esperaba que ese paisaje pudiese verlo pero en vida.

- a donde vas?

- tengo trabajo que hacer, así que vendré dentro de un mes.

- oh! -cabizbajo- pero me traerás algo?

- hijo, no molestes a tu padre, el ya tiene que irse

La mujer fulminó con la mirada al adulto y este sólo dió media vuelta y con equipaje en mano salió de la mansión.

Desde que su padre salió de ahí una mala sensación se instaló en su cuerpo, como si algo malo fuese a pasar, decidió ignorarlo y se fue a estudiar.

Durante la escuela su vientre bajo dolía a horrores, iba al baño creyendo que podría ser por haber consumido algo en mal estado, más el dolor persistía, no quiso decirle a su madre ya que era un dolor que iba y venía.

Un día de esos, su hermana decidió quedarse en casa, tendría que cuidar a su hermanito, ella estaba en la cocina preparando una merienda para ambos mientras tarareaba una canción, más a los minutos un grito la alertó y dejando todo corrió hasta donde él se encontraba.

Al llegar se encontró con la imagen de su hermano semi-desnudo, su mano izquierda llena de sangre junto a su ropa inferior, pantalón y calzoncillos estaban sucios, su hermana se espantó y de inmediato llamó a su madre la cual llamó a un médico.

La noticia que recibieron las había dejado en shock, su hijo, su adorado niño había nacido doncel y ese accidente fue señal que ya había entrado en una etapa en la cual podía quedar en cinta con un mal paso dado.

La mujer frunció el seño al escuchar eso y amablemente le pidió al doctor que se retirara, pero ahora el problema sería con su esposo...

Su primer hija había sufrido un pequeño rechazo de parte de Shigemaru al saber que era niña, más con el tiempo lo aceptó, años después nació Daisuke un niño sano, fuerte, la futura cabeza de los Kambe (dijo su padre y lo abrazó con cariño).

Kambe Daisuke, educado desde pequeño para convertirse en un hombre digno de ser el heredero de los Kambe, Suzue de por sí había rechazado la primogénitura, no hubo más opción que explotar desde pequeño al azabache.

Pero ahora con esto, si su padre se enteraba lo mataría, al fin sabría lo que es recibir un castigo de su padre.

Tenia miedo, mucho miedo.

Se aferró a su madre cuando lo vieron entrar, ella suspiró y saludó amablemente a su esposo, más el comportamiento de su hijo se le hizo extraño, pero lo dejo pasar.

Pasaron 3 meses así, por supuesto él sentía raro cuando su "menstruación" llegaba, tenía su periodo normal, pero como dicen la tercera es la vencida.

Ese día... ese fatídico día Daisuke conoció lo que era estar al filo de la muerte.

Su madre y hermana habían salido y le habían pedido encarecidamente que por ningún motivo se acercara a la oficina de su padre, pasaron las horas y no había movimiento alguno de parte de los dos.

El tic tac del reloj hacia eco en esa mansión vacía, más unos gemidos alertaron al chico y guiado por ese sonido llegó hasta la "zona restringida"

Escuchó un gruñido y luego un golpe, su padre dijo algo inentendible así que con temor prefirió alejarse de ahí, caminó por los pasillos y su andar se detuvo al sentir esa sensación desagradable en su trasero.

Percibió que sus piernas estaban húmedas y pudo ver que hilos de sangre bajaban por estas, vaya que le dio asco ver eso, y un temor grande inundó su pecho al escuchar una puerta abrirse.

Su padre le miro fijamente, bajó la mirada a sus piernas, en ese momento Daisuke sintió el verdadero terror, Shigemaru lo tomó del brazo con violencia y lo llevó hasta uno de los baños más cercanos.

Le quitó la ropa con brusquedad y abrió la boca sorprendido, miro a Daisuke que se cubría con sus manos temblorosas y sin importarle que estuviese sucio y sin ropa, lo sujetó del brazo nuevamente y caminaron hasta la calle, donde su padre lo lanzó sin ningún tipo de delicadeza.

Su madre y hermana bajaron de la limusina y vieron todo, vaya que la sangre le hirvió a su madre y confrontó a Shigemaru, mientras su hermana le ayudaba a darse un baño y ponía ropa limpia.

- YO NO PERMITIRÉ QUE UN FENÓMENO VIVA BAJÓ MI TECHO!!!

- Pero Shigemaru es tu hijo, por favor no le hagas esto...

- AHORITA MISMO LO QUIERO FUERA DE MI CASA!!, NO QUIERO VOLVER A VERLO NUNCA EN MI VIDA!!

Suzue le cubrió los oidos, pero ya había escuchado suficiente, terminó de lavarse y se vistió, alistando sus maletas en el proceso.

- No Shigemaru que haces!!

Ambos jóvenes no tuvieron tiempo en reaccionar cuando su padre entró a la habitación, jaló con violencia del brazo del muchacho y lo lanzó nuevamente a la calle.

- eres un maldito anormal -escupió con odio- eres una vergüenza para la familia.

La puerta fue cerrada con ímpetu en sus narices, aún en el piso lloró, lloró como nunca, ese dolor, esa sensación, eran desagradables.

Su hermana intentó salir pero su padre la detuvo, el gesto que se dibujó en su rostro le dió temor y decidió alejarse a pesar del llanto y gritos de su hermanito.

- PADRE, PORFAVOR PERDÓNAME!!, DÉJAME VOLVER -golpeó la puerta con sus palmas creyendo así que haría cambiar de opinión a su padre- porfavor papá, yo no nunca pedí nacer así.

Nunca desee que las personas me miraran con odio.

Nunca quise ser un anormal

"tu no eres nada de eso, tu sólo eres diferente, pero para mí eres especial"

Abrió los ojos de golpe y analizó el lugar donde estaba, al parece Haru y ese tipo ya habían terminado de hacer sus cosas.

Parpadeó y lágrimas cayeron mojando su rostro empapado de lágrimas anteriores.

¿estuvo llorando?

Vaya que es cierto eso de que la vida pasa por tus ojos cuando vas a morir.

¿Enserio así terminaría el legado del gran detective Kambe Daisuke?

Se removió y notó que estaba atado de otra forma, sus manos tras la espalda e incado sobre un sofá y con su trasero al aire.

Genial, lo último que haría antes de morir es coger y coger como conejos con el chico, rió y dejó caer el rostro contra el mueble acolchonado.

El chirrido de una puerta le hizo levantar la mirada y la imagen de Haru se presentó ante él.

- al fin despiertas.

- tu no tienes llenadero para el sexo - dijo al notar como el rubio se agachaba tras de él y sentía algo frío pasar por su entrada-

- tu nuevo dueño no tarda en venir, así que quiero disfrutarte hasta el último momento.

- AGH!!

- vamos acelera!! -gritó Suzue y sarandeó al chico junto a él- mi hermano está a punto de ser vendido!!

- ya lo sé Suzue-san, queda poco para llegar, tenga paciencia.

La azabache se levantó y fue junto a los demás chicos, quienes estaban cabizbajos, como si todo lo que estaba pasando fuese una vil mentira, pero el golpe que se dieron contra el techo al pasar por un tumuló les hizo saber que no y que debían confrontarse contra su compañero y amigo inspector.

- cambien esos semblantes chicos, todo saldrá bien, se los prometo.

Depósito la mano sobre la pierna de Teppei y les sonrió dándoles fuerzas de quien sabe donde, ella misma temblaba de todo esto, pero su hermano lo planeó asi y ella confia plenamente en su hermano.

Después de 45 minutos pudieron divisar una cabaña a lo lejos, todos cargaron sus armas y se posicionaron listos para atacar.

- A-AH NO! DU-DUELE!!

- solo sirves para esto -lo agarró con fuerza del cabello- mirate como estas de duro con solo jugar asi con tu trasero -metió hasta el fondo el arma y movio dentro de él- ngh~ esto me pone.

Vió como el mayor se bajó la cremallera, ese sonido le dió escalofrios que de un momento a otro estaba de rodillas en el suelo con el pene del contrario de frente, el arma todavia en su trasero era contraida por lo estrecho que era ese sitio.

-con una sonrisa amplia y mirada desquiciada frota su glande en los labios del menor- vamos lameló cariño, no seas tímido.

No tenia opción, esto era muy humillante, separó sus labios y metió la venosa dureza del chico a su boca

- Mhg.. -cerró fuerte sus ojos, no queria esto, no lo queria. Alzó la mirada hallandosé con los ojos perversos de Haru, una de sus mejillas se infló por la invasión del falo del mayor.

Una idea zurcó por su mente, no había de otra si con eso lograba deshacerse del chico.

Tensó la mandibula y mordió la base del pene, la cara de Haru mostró una expresión dramática de dolor, agarró con fuerza su cabello intentando separarlos pero al hacerlo, lo unico que logró es que el rostro de Daisuke se llenará de la sangre en su pene, un poco más y se lo arrancaba.

Aturdido por el dolor Daisuke aprovechó y sacando el arma de su trasero le asestó dos tiros a Haru.

Los que estaba fuera se alarmaron al escuchar los disparos y formaron un grupo listos para invadir el lugar.

Haru se retorcia del dolor, Mike que estaba escondido se acercó de a poco, Daisuke no se había percatado de su presencia, el iba nada más por Haru sin nada ni peleas.

Lanzó el arma a un lado, caminó a pasos lentos hacia la salida encontrándose con sus compañeros y hermana quien le abrazó en cuanto le vio.

Aún adolorido corresponde el abrazo y se desmaya en los brazos de Suzue, ésta asustada lo sostiene antes de golpearse y Teppei le ayuda a cargarlo.

El restó entró de inmediato buscando al rubio, más lo único que encontraron fue unas balas ensangrentadas. Algunos buscaron más y al entrar en la cocina inspeccionaron hasta abrir el refrigerador.

Más de alguno vomitó al ver tal grotesca escena, Suzue dejó en manos de Mahoro a su hermano y entró para inspeccionar la zona también.

A las horas varias patrullas llegaron a escena, para revisar de arriba/abajo la cabaña tratando de encontrar más evidencias.

Daisuke estaba sobre una camilla, con un suero en su brazo, cubierto por una manta, la chica pelirrosa estaba junto a él cortándole unas manzanas.

El... el pues, sólo pensaba en donde diablos se habría metido Haru, sólo salió un momento y había desaparecido, de seguro y el otro lo había sacado con rapidez y quien sabe donde había dejado algún método de escape rápido.

Suzue llegó junto a él posando las manos sobre su vientre y suspiró, lloró, lloró porque lo necesitaba, lloró por el dolor que crecía en su pecho, lloró porque Haru lo había abandonado para siempre.

Vaya que dolía, pero esperaba que su forma de ser haya cambiado y que si se vuelven a ver sea alguien ya transformado, sino pues, le deseaba una gran suerte para la nueva vida que fuese a tener junto a Mike.

6 meses después

El azabache se encontraba en una habitación muy particular, mientras decoraba una pequeña repisa para colocar las cosas de los bebés.

Todos sus amigos del trabajo le habían felicitado, y le desearon lo mejor ante la nueva etapa que iba a vivir, junto a dos angelitos que venían en camino.

La puerta fue tocada tres veces y uno de sus mayordomos de acercó para entregarle un sobre, el chico hizo una reverencia y se retiró, no sin antes echarle una ojeada al buen trasero que se cargaba el albino.

Negó divertido ante sus pensamientos y abrió el sobre, no tenía nombre del remitente, nada más que una estampilla de un sombrero policial.

Lo abrió con ansias y leyó el contenido.

No se como iniciar diciendo esto, o más bien no se porque te escribo una carta en primer lugar, pero si no lo hacia me quedaría con las ganas de saber sobre ti y como es ahora tu vida con la llegada de los bebés.

No te preguntes como sé, sólo sé y ya...

Bueno, supongo que un lo siento no remediará TODO el daño que te hice, pero quiero que sepas que si te amé, lo hice pero a mi manera, una manera la cual no era la más correcta ni sensata.

Realmente lo siento, no sabes como me encantaría estar frente a ti y besarte, besarte hasta que no pueda más, hacerte mío con tanto cariño y amor, pero sólo me quedo con las ganas.

Te amo Daisuke

Aunque creas que es falso pero lo hago, porfavor cuando los bebés nazcan diles toda la verdad, lo mierda que fue su padre contigo, lo cobarde que fue al abandonarlos cuando estaban en tu vientre.

Por favor hazlo, estoy harto de tantas mentiras que yo mismo lo hice por tantos años.

Los amo, a los 3, nunca lo olvides.

Espero que algún día podamos vernos y tomar algo juntos, recordar cuando fuimos compañeros. Ah~, enserio te extraño, así que quiero que sepas que te amo y siempre lo haré.

Cuidate mucho, tú y los bebés.

Con tanto arrepentimiento y amor.

Haru.

La tinta en el papel se regó, varias frases se volvieron borrosas, no podía dejar de llorar y tener esa sensación de agobio en su pecho.

Besó y abrazó con amor esa carta, esa en la cual demostraba que ese chico rubio con serios problemas mentales, le amó, e igual el lo ama y mucho.

- se los dije mis amores -acariciando su abultado vientre- su papi nos ama moqueó y derramó más lágrimas- nos ama muchísimo.

Una sonrisa nostálgica se dibujó en su rostro y desvió la mirada hacia la ventana.