Trabajo, entrevistas y reuniones, tantas cosas por hacer.
Desde que tomó la responsabilidad de heredar las empresas Kambe (y todo aquello que tuviese su apellido sin siquiera saberlo) su vida a estado muy ajetreada.
Suspiró con cansancio y desvió la mirada hacia una cuna a unos cuantos metros de él.
Se puso en pie y asomó a la cuna, dos hermosos bebés estaban profundamente dormidos, sonrió con ternura y amor, acarició la mejilla de uno y la manito de otro agarró su dedo.
La baba escurria por una de sus mejillitas y con un pañuelo le limpió, esos dos angelitos llegaron a iluminar su vida en gran manera.
Sonrió con ternura y amor, esa sensación era increíble.
La puerta se abrió de repente y su secretaria entró, le entregó unos folders y haciendo una reverencia se retiró.
Suspiró otravez y pasó un mechón hacia atrás de su oreja, por alguna razón desde hace un tiempo había empezado a usar el cabello hacia abajo.
Sonrió por el recuerdo del porque cambió su look en el cabello, más el quejido de uno de los bebés le hizo regresar en si.
Se acercó para evitar que su lloro aumentara, esto de ser padre soltero costaba un poco pero sabía que podía contar con ayuda de sus amigos.
Días después
- Mahoro, ven por favor.
- que necesita señor? -entró arreglando su vestimenta y saludó-
- podrías cuidar a los niños, porfavor? Saldré por unos minutos.
- por supuesto -se acercó a la cuna y vió como un bebé se estiraba mientras en una de sus manitas tenía una mantita.
- muchas gracias -arregló su corbata y salió-
Sacó el celular de su bolsillo al sentir como vibraba por una notificación.
- ya estoy afuera
12:15 pm
Lo marcó como leído y lo guardó en su lugar, se acomodó el cuello y entró a un ascensor.
Suspiró y golpeó su cabeza contra el metal del ascensor, miró sus uñas un momento y las puertas se abrieron.
Al salir un auto aparcado frente al edificio llamó su atención y se acercó al tipo que estaba apoyado en la puerta de copiloto.
- Hola -con las manos en los bolsillos-
- Hola -expulsó el humo de un cigarro y lo arrojó al suelo pisoteandolo- nos vamos?
- claro -la puerta frente a él le fue abierta y entró, el otro dió la vuelta por el frente e igual subió-
- iremos a comer algo y luego hablamos lo que tengamos que hablar.
- está bien.
El auto arrancó y dieron marcha hacia su primer lugar de destino.
- y los bebés?
- los dejé con una amiga -su vista estaba en los autos que dejaban atrás-
- no has tenido problemas? -posó una mano sobre la de él-
- no muchos, pareciera que ellos saben la situación y no me dan tanto problema -rió y agachó la cabeza-
Suspiró y regresó la vista en la carretera, llegaron a su destino y bajaron.
- bien, que quieres comer?
- en realidad estoy en dieta
- dieta? -pensó y luego cayó en cuenta- es cierto por los bebés.
- así es -tomó el menú y revisó que había para ese día- aunque -mordió su labio- de la sección de postres quiero una ensalada de fruta.
- hecho -alza la mano- mesero!!
Luego de comer se dirigieron hacia la empresa, para ahí hablar más cómodamente.
- Daisuke-kun!! Me alegro que haya regresado.
- mis bebés se comportaron como debían? -cargo a uno y le besó la cabecita-
- no tuve muchos problemas, sólo que al despertar Haruki empezó a llorar, de ahí todo bien.
- y mi hermosa Dai, como se comportó?
- igual con ella todo en orden.
- perfecto, ya puedes retirarte -le entregó la bebé al rubio- muchas gracias
- no hay de que -hizo una pequeña reverencia y salió-
Al dar media vuelta una sonrisa se dibujó en su rostro, Mike estaba jugando con las manitos de la bebé, Daisuke se sentó junto a él mientras que Haruki estaba dormido.
- y bien?
- aún está en el proceso de rehabilitación, pero se puede decir que ha tenido un excelente avance.
- me alegra mucho saber eso -jugó con los dedos de sus manos y suspiró- como padre está en el derecho de conocerlos.
- tienes razón, podemos mañana ó-
- quiero ir sólo yo primero, sin los niños, sólo estar con él, charlar un rato -sonrió- aún me debe una bebida.
Mike sonrió con ternura y se puso en pie para dejar a la bebé junto a su hermanito.
- entonces nos vemos luego.
- por supuesto -secando una lágrima traicionera en su rostro-
- hey! no llores, él está bien, sigue en sus 5 sentidos, cada vez que voy a verlo pregunta por ti y los bebés.
-se esconde más en su pecho-
- los ama como no tienes idea, y se que algún día pues... espero y sean una familia verdadera.
- tengo miedo que algo llegue a ocurrir si volvemos.
- está cambiando, y lo está haciendo por ti, por los bebés y además si ocurre algo no dudes en decírmelo.
- por supuesto
Se abrazaron y dejando un beso en su frente se retiró de la oficina, Daisuke con la mirada baja tomó su antebrazo y camino hasta la ventana.
- espero verte muy pronto... Kato Haru.
Han pasado 2 meses desde la última visita de Mike a la empresa, los bebés están por cumplir dos años y eso tiene muy emocionado a Daisuke.
Eran las 6:00 am, e iba en su auto con destino a la casa de su hermana, quien vivía junto a Teppei y Kamei..
Su hermana estaba afuera esperándolo, bajó con una pañalera en el hombro y luego cargó a los bebés.
- recuerda siempre darles palmaditas recién toma leche para que saquen los gases.
- si
- también si empiezan a llorar revisa si han hecho popó, necesitan un baño o tienen hambre.
- si
- quiero que estén dormidos exactamente a las 8:00, ni muy antes ni después... 8:00 en punto, y si sucede algo sólo llámame.
- Daisuke, yo te cuide cuando eras un bebé, tu tranquilo si?... pon tu mente en blanco, nada de preocupaciones y ve por tu hombre.
Esto último lo dijo junto a una palmada en su hombro, el azabache sólo emitió un quejido y se despidió subiendo al auto.
- ya vas en camino?
- acabo de dejar a los niños con mi hermana.
- bien, luego me dices como te fue
- de acuerdo, adiós.
Finalizó la llamada y apoyó el brazo en la puerta con el vidrio abajo, ese día había mucho tráfico, sólo esperaba llegar y pasar el mayor tiempo posible con Haru.
Fijó la vista sobre el asiento del copiloto y posó la mano sobre la caja que estaba ahí. Sonrió y avanzó al ver el auto frente a él alejarse.
Tardo 20 minutos salir del embotellamiento, llegó, se registró y dijo a quien llegaba a visitar, lo guiaron hasta una puerta blanca que tenía gravado el número 116 y el nombre de quien se encontraba dentro.
Se armó de valor y tomando el picaporte ingresó a la habitación.
La luz lo cegó un momento, parpadeó un par de veces y el color azul de las paredes llamó su atención.
En uno de las paredes había un mural con varias manualidades, muy lindas a su parecer, bajó la vista hacia los cama en una esquina y se acercó.
Estaba vacía, más el ruido de la puerta le sobresaltó y al elevar la vista azul y ámbar chocaron.
Haru se terminó de bajar la camisa blanca que llevaba puesta y se rascó la nuca.
El silencio reinaba en la habitación, ninguno de los dos quería romperlo.
Poco a poco Daisuke caminó hasta quedar frente a él, Haru estaba sollozando y se mordia el labio para evitar que el llanto incrementara.
Daisuke sintió sus ojos arder y lágrimas bajaron por sus mejillas, moqueó un poco y posó las manos en el rostro del más alto, este tomó una de sus manos y besó la palma.
Cruzaron miradas y no hubo necesidad de decir algo, sólo deseaban tenerse más cerca, sentirse completamente, Haru fue el que disminuyó el poco espacio entre sus bocas, el sabor salado se mezcló con menta de la boca de ambos.
Daisuke se aferró al cuello del otro y el beso se profundizó más, las manos de Haru lo sujetaron de la cintura y acarició bajo la ropa.
Debido al aire acondicionado y que Haru tuviese las manos mojadas, lo helado sobre su piel le hizo dar un pequeño brinco y una sonrisa se formó en el rostro de Haru.
- ah~ no hagas eso~
- como extrañé tenerte así -lo abrazó con fuerza contra su cuerpo-
- igual te extrañé Haru, me alegra tanto verte mejor... No sabes cuan feliz me hace.
Daisuke escondió el rostro en su cuello y sintió el agradable aroma del chico, Haru olfateó su cabeza y una fragancia de bebé le hizo sonreír.
- dime, como te has sentido?, te han tratado bien?
- todos me tratan bien pero a petición tuya, sino fuese así estaría en pésimas condiciones.
Daisuke acarició su mejilla y bajó hasta el pecho, luego recordó la caja bajo su brazo y se la extendió.
- que es eso?
- sólo, sólo tomalo...
Haru tomó entre sus manos el objeto y retiró el papel de regalo con el que venía envuelto, sus ojos se abrieron hasta donde era posible y lágrimas se acumularon en estos.
Cubrió su rostro, ocultando las lágrimas vaya que eso era lo mejor que había recibido en su vida.
Abrazó al azabache y lo llenó de besos su rostro, ese detalle era tan hermoso, no sabía que decir.
- oh vaya -moqueando y secándose las lágrimas- esto... esto es-
Las palabras se atoraban en su garganta, y dejó salir más lágrimas, no sabía cómo agradecerle.
- en unas semanas estarán cumpliendo dos años -cabizbajo- y -jugando con los dedos- quisiera que te presentaras ese día.
- es tan hermoso de tu parte -limpió su nariz y agarró el cuadro entre sus manos- son tan preciosos -pasó un dedo como acariciando la mejilla de los bebés- como se llaman?
- Kambe Haruki y Kambe Dai
- es tan... wow -suspiró- no se ni que decir.
- sólo disfrutalo, además hay algo más en la caja.
Haru dejó el cuadro sobre el colchón y revisó encontrándose con una mudada de ropa muy bonita, era muy parecido a la que él usaba estándo en la policía.
- no tenías porque hacerlo -dejó caer las manos-
- claro que si, tenía muchas ganas de verte y no podía venir con las manos vacías.
- enserio eres especial -lo abrazó otravez mientras le robaba un beso-
- además, me debes esa bebida.
-rió y abrazó más fuerte al chico- sólo pon la fecha y me alistaré.
- puede ser hoy.
Haru le miró sorprendido y la puerta fue abierta haciendo que fijaran la vista en esta.
- Kato Haru, cambiate, toma tus cosas y sal de aquí en 15 minutos.
Con la misma salió y dejó a ambos a solas, con un Haru sorprendido sin saber que pasaba.
- te dije que tienes que ver a tus hijos
Haru se separó y alistó de inmediato, la ropa que le habia llevado Daisuke ya estaba lavada, se la colocó y tomando sus pertenencias salió.
En recepción el mismo hombre les recibió junto a una señorita castaña que les sonrió al verlos.
- aquí tiene, son los documentos del paciente Kato Haru, si ocurre algún problema no dude en venir.
- muchas gracias
- te tengo en la mira Kato, no creas que te saldrás con la tuya otravez.
- tranquilo, al salir de este edificio un nuevo Kato Haru surgirá y tendrá una vida llena de felicidad junto a su familia. -todo esto dicho con su vista puesta en Daisuke-
Ambos sonrieron y salieron tomados de la mano, una nueva vida empezaba y esta vez lo harían de la manera correcta.
