Continuando con la actualización :)
Dicen que los deseos, nunca se cumplen como uno anhela...
Siempre… queda un regusto… un sabor amargo.
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Después de la lluvia... Luz de luna.
Capítulo 7
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Ella pasó saliva pesadamente, arrugando el entrecejo, al pensar y reconocer lo que Seshoumaru realmente quería decir, era más que seguro que no podría salir con vida de esa batalla.
-No esperaba que fuera de otra manera...- Contestó altanera al momento que tomaba una nueva flecha para acomodarla en su arco, a lo que el Youkai, solo sonrió.
-De alguna manera esta mañana me siento un poco misericordioso- Soltó solemne al momento que le daba la espalda y regresaba por el lugar por donde minutos antes descansaba—Te daré algunas horas de vida, mañana al amanecer, te veré justamente aquí. Y por si acaso, piensas en huir, te diré que será un esfuerzo totalmente inútil.
De forma irónica Kagome también sonrió- Y morir en deshonor bajo tus garras—Contraataco ante la desfachatez de creerle una cobarde—puedes estar seguro Seshoumaru, que no me moveré de este lugar-
Un ligero brillo en sus ojos, advirtió antes de que Seshoumaru desapareciera en el bosque.
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No pasaron ni dos minutos, antes de que se desplomara, cayendo sentada en la grama. Toda ella temblaba. Un tanto de temor y otro tanto de rabia.
¡¿Qué diablos estaba pensando al retar así, al demonio más sanguinario y cruel que conocía?¡ Sin embargo, aun sabiendo el resultado, no huiría de esa batalla!
Seguramente, este era el deseo de Tessaiga… o tal vez, la única manera en que se reencontraran sus almas. Mas, aunque esa idea por momentos le traía calma, no dejaba de sentirse mal por la promesa que hizo a su familia, promesa que tal vez nunca pudiera concretar.
Cerró su puño, a la altura de su pecho, tratando de acallar el miedo y reunir un poco más de valor dentro de su cuerpo, aunque muriera, no lo haría con la frente abajo.
Con ese pensamiento en mente, se levantó para ir en busca de algo de alimento.
No muy lejos de ahí, un pequeño arroyo cruzaba la tierra con sus aguas cristalinas y algunos pequeños peces. Miró su reflejo en el agua, y quiso desaparecer ante lo inverosímil que era su imagen desaliñada.
Lo mas probable es que Seshoumaru le tomara en broma al mirarle así, en ese estado. -Suspiro pesado- cogiendo un poco de agua entre sus manos, llevando esta hacia su rostro, lavando este al igual que peinaba sus cabellos con sus dedos.
Si bien esas serían sus últimas horas de vida, no las pasaría en total abandono. Así como pudo fue limpiando poco a poco su cuerpo. Fue cuando de reojo, miro su mochila a unos cuantos metros de ahí. No podía creerlo y sin pensarlo corrió hacia ella, encontrando en ella todas sus pertenencias intactas, para luego levantarse de golpe buscando a quien lo había dejado ahí
Más solo el viento a través de las ramas se escuchaba. Sin pensárselo mucho sacó de su bolsa un poco de comida que llevaba consigo, para luego detenerse en el pequeño paquete que su madre antes de irse le entregó. Lo abrió con cuidado, esperando que no se estropeara, más al ver su contenido, las lágrimas que había tanto negado a derramar, salieron a raudales abrazándose de aquel kosode rojo, que ahora se encontraba en sus manos...
La tarde fue cayendo en el bosque, iluminando el cielo con colores rojizos que a medida que pasaban los minutos se volvían púrpuras hasta llegar la oscuridad. La fogata que prendió, crepitaba ardorosamente ante sus ojos mientras abrazaba sus piernas. Delante de ella, estaba el paquete de cartas que en su época no pudo leer. Tenía tanto miedo que aún siguieran ilegibles y de irse sin saber que era lo había pasado con sus amigos. Lentamente, desdobló uno de los varios trozos de papel, el primero según a su parecer, al ser el soporte de los otros y aunque tenía partes que no eran legibles, pudo comprender un poco.
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Querida Kagome…
Han pasado solo unos cuantos meses de tu partida…
Sé que puede ser un poco tonto el que escriba estas cartas, sin saber realmente que estas llegarán a tus manos, pero, aun así, quiero creer que, a través del tiempo, estas te alcanzarán amiga…
Después de la derrota de Naraku, xxxxxxxxxxxx hemos podido reconstruir la aldea, la anciana Kaede es tan enérgica, que ha llenado al pueblo de nuevas esperanzas. xxxxxxxx Shippo por su parte, nos ha ayudado mucho,xxxxxxx ya casi no llora.
Por mi parte, xxxxxxxx xxxxxxxxxxx quiero contarte x xxxxxx que soy muy feliz, xxxxxxxxxx recién me he mudado con el monje Miroku.
Todo sería perfecto, si no fuera por no estás aquí…
No me gustaría mortificarte con mis palabras, más me parte el corazón el verlo de esa manera…
Sé que sabes de quien te hablo…
xxxxxxxxx
xxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxxxx
Aún con partes en que no podía entender, leyó ávidamente el contenido legible de la carta. Sacando a su vez otro trozo de papel al azar...
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xxxxxxx. Kagome
Los años xxxx rápidamente están pasando, y varias veces me preguntó xxxxx que será de ti. Si algún día xxxxxxx volveremos a encontrarnos …
Aun cuando ya han pasado xxxx años, InuYasha xx sigue xxxx esperando junto al pozo. Él ha cambiado xxxxx
Xxxxxxx. Xxxx
Xxxx
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Lo demás en la carta se había borrado por la humedad, maldiciendo su suerte porque no podía enterarse de todo lo que hubo pasado en esos días, sus ojos estaban acuosos, mas no dejó que cayeran sus lágrimas...Quiso abrir otra carta, más al final pensó que era mejor dejarlo así, no podía permitirse que sus sentimientos influyeran nuevamente en ella.
Entonces sin querer, sus pensamientos comenzaron a divagar ante el comportamiento tan discordante de aquel ser.
Era tan diferente a InuYasha, tanto como lo era el sol y la luna; y a veces tan parecidos. Mas no debía de pensar en ello ya que tenía que descansar.
Estaba a escasas horas de la que estaba segura, sería su última batalla.
Ya no temía, pronto le volvería a ver, volvería a abrazarle… estar con él... con InuYasha - Suspiró agotada, mientras estiro sus piernas- Agradeció que el clima era cálido, y que el cielo estuviera tachonado nuevamente de brillantes estrellas, las cuales le acompañaron las siguientes horas.
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La tenue luz del sol, comenzaba a brillar en el claro del bosque.
Parada en el centro del claro, aguardaba desafiante a que apareciera su oponente, anudo su cabello en una coleta, mientras iba vestida con a conciencia con el kosode rojo de InuYasha, que apenas cubría la mitad de sus piernas, unas medias largas negras y con Tessaiga a su costado al igual que acuestas cargaba la aljaba y su arco.
Fue entonces que le vio llegar cruzando lentamente a través de la oscuridad del bosque.
El traje blanco de Seshoumaru, poco a poco se fue iluminando por la creciente luz del sol.
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Frunció el ceño ya que aquel resplandor en rojo de su ropa, llamo su atención. Si bien las ropas que un día anterior traía puestas la joven sacerdotisa, eran del todo deplorables, el verla vestida de esa manera le provocó un gran malestar, dejando un sabor amargo en su boca.
No entendía el cómo esa mujer obtenía las cosas.
Ese traje que a su parecer debería estar hecho jirones pudriéndose entre la humedad de la tierra, ese, era el mejor destino que se le ocurría, mas sin embargo esa mañana cubría el menudo cuerpo de la mujer. -El traje de rata de fuego - Murmuró para sí, como si fuera una afrenta, pero sabía que, de algún modo, aquella mujer trataba de nivelar las cosas.
El viento soplo, meciendo de manera suave la yerba, mientras la luz del sol comenzaba a extenderse por todo el campo, dando con ello comienzo a la batalla.
Aquella mujer le miraba con una absurda determinación y había lanzado una flecha, al momento que corría cambiando su ubicación acercándose peligrosamente al Youkai- Interesante...veamos qué es lo que tienes para mí, humana.. - Añadió el joven demonio, que esquivaba rápidamente su flecha, saliendo a su encuentro, a su vez que alzaba sus zarpas supurantes de veneno.
Más al estar más cerca, la joven sacerdotisa nuevamente tenso la cuerda dejando escapar otra más de sus flechas
Más esta flecha era diferente, justamente al salir disparada de su arco, se dividía en muchas otras, haciéndole más difícil el esquivar, rasguñando levemente su rostro y fracturando la armadura a un costado de su cuerpo, con esa extraña energía que emanaba de la sacerdotisa.
Enarco una ceja, al momento que volvía al ataque, tratando de dilucidar aquella estratagema, ya que ninguna manera dejaría que esa mujer le humillara, más a medida que avanzaba la batalla, las flechas se multiplicaban y cambiaban su rumbo al momento que él lo hacía, no entendiendo del todo su proceder.
-Veo que has practicado un poco, pero estas muy equivocada, si crees que, con esto, vas a poder escapar de mi …-- Soltó ladino Seshoumaru, que miraba como la mujer ante sí, se mostraba de manera diferente. Altiva, con una mirada casi arrogante mientras nuevamente tensaba la cuerda de aquel arco.
-Eso lo veremos .. En este bosque, no hay nadie ajeno que resulte herido, por ello no me voy a contener. - Contestó a la par, demostrando que no perdería sin intentarlo.
--Acaso… ¿Tanto te importan que resulten heridos los estúpidos humanos? -Añadió con desdén Seshoumaru, preparando sus garras para un nuevo ataque.
-No contestó, estaba de más el responder… -Pienso al momento que suelto otra flecha, intentando con ello, poder aminorar su fuerza.
Las zarpas de Seshoumaru son rápidas, y le hacen retroceder varias veces, entre nubes de polvo que salen disparadas a través de su camino intentando de con ello confundirla, mientras a duras penas las esquiva rasgando un poco su estómago, derrapando entre la maleza y esta le rasguña en varias ocasiones. El ramalazo de dolor, hace que lleve una de sus manos al área afectada, solo para comprobar que está sangrando, pero no por ello se aminora.
--Humana... has cometido un gran error, al querer enfrentarte a mí. Dime ¿Por qué lo haces? aun sabiendo que no ganaras… Que en nada de concierne este asunto, y que esta, no es tu pelea, ya que por más que poseas a Tessaiga, nunca la podrás utilizar y mucho menos reencontrarte con ese híbrido - Acotó Seshoumaru, que miraba sorprendido el cambio de esa mujer.
-Eso mismo te digo Seshoumaru, no puedes utilizar a Tessaiga, dime para qué quieres una espada que para ti es inservible. ¿Acaso, todavía sigue herido tu orgullo por la decisión de tu padre?
-Tú que puedes saber del orgullo... - Arremetió Seshoumaru volviendo a atacar…
Los minutos siguen corriendo...
Apenas puede contener la respiración y su vista por momentos se vuelve borrosa a causa del cansancio y el dolor de su cuerpo, por un segundo enfoca su mirada en su rival, y mira que Seshoumaru, no muestra signos de cansancio.
Aunque no se puede quejar, la herida de su abdomen no era profunda, y con su energía espiritual trataba de aminorar su veneno, que a momentos le aturdía, ante lo ardoroso que era. Comenzaba a sudar demasiado y los cuantos golpes y raspones, que hubo ganado al tratar de esquivarlo en esas varias caídas, estaban pasando ya su factura. Mas no bajaba su guardia, lanzando las pocas flechas que le quedan.
Más a medida que pasa el tiempo, Seshoumaru comienza a esquivar más fácilmente sus flechas, mientras ataca más hábilmente con ese apéndice brillante haciendo que caiga y retroceda nuevamente ocupando más cantidad de reiki.
- Estaba al límite, siento que en cualquier momento voy a colapsar.
Solo era cuestión de minutos en que acabara la batalla, jadeante busco la última flecha, y apuntó a su cuerpo, más esta es desviada con sus garras apenas sale disparada.
-No voy a perder!... ¡No voy a perder! -No voy a perder! -pienso desesperada mientras desenfundó lo más rápido que puedo a Tessaiga y arremeto en su contra
- Al menos si pierdo, voy hacerlo peleando hasta el fin…
Más mis esfuerzos son inútiles ya que Tessaiga- como dijo antes Seshoumaru- no se transforma, sigue siendo la espada vieja y oxidada la cual es detenida fácilmente por Seshoumaru, que la toma con una sola mano mientras lanza sus garras contra mí.
-Esto … se termina aquí… humana, te he vencido. - Concluye de manera seca Seshoumaru, sin algún atisbo de cambio en su voz
Las garras de Seshoumaru vuelan tan rápido cortando el aire, mientras veo como la sangre sale disparada, mas en ese momento no siento nada de dolor… todo en un instante se disuelve y se convierte en oscuridad…
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¿habrá sido un sueño…
¿Nunca lo sabré?
Necio y ciego a todo
Si me hubiera dado cuenta
si lo hubiera pensado bien
¿estarías aquí, en mis brazos?
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Sakurai-Alighieri..
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