Por un momento se sintió aterrada de ver con qué facilidad Seshoumaru daba por terminada una batalla...Sin darle alguna importancia seguía caminando. - Quiso agradecerle, pero sintió un nudo en el estómago mientras el enjambre de sentimientos se agolpaba dentro de sí. No lograba comprender nada .. .
¿Qué era lo que en verdad estaba pasando?
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Después de la lluvia .. Luz de luna.
-Capitulo 9-
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Las gotas de lluvia golpeteaban tenuemente la tierra, mientras absorta, miraba a la nada. Las nubes oscuras en el cielo, parecían que no darían tregua a la luz del sol. La poca capacidad que tenía para pensar, se estaba yendo por la borda ante lo ocurrido. Sobre las palabras de Bokuseno y su falta de autocontrol en su destino. Y sobre todo, de lo absurdo que en ese momento le parecía lo que ocurría a su alrededor.
Dio un largo suspiro, agradeciendo internamente, el no tenerle cerca. Después de todo, Seshoumaru parecía compartir esa misma mentalidad con ella, de alejarse cuando de verdad necesita aclarar su mente. Un gesto insulso, que de igual manera en ese momento le molestaba. Y eso era porque odiaba que no podía concentrarse en su dolor al tenerlo cerca, ya la vez le recordará a ella todo lo que quería olvidar. - Sonrió sombría, al darse cuenta que, de verdad, estaba hecha un desastre -
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- Flash back-
… ..
- No te detengas… - Aludió Seshoumaru metros adelante, al notar que no lo seguía.
Ni siquiera me había dado cuenta, que había quedado pasmada, por algunos instantes en ese lugar. Obligándome a mí misma, nuevamente a caminar.
...
La luz del sol que miraba tenuemente en el horizonte estaba menguando, poco a poco y dispersa caía la noche cuando llegaron a un área del bosque que parecía mucho más frondosa. El cielo que estaba encapotado de nubes de lluvia, hacía parecer mucho más oscuro el anochecer y ella solo tenía la guía de la túnica blanca de su acompañante, que marcaba el paso y daba la impresión de no querer detenerse.
No quería pensar mucho en el cansancio y el hambre que sentía, de verdad no quería hacerlo por no herir su orgullo, pero tenía de aceptar que estaba llegando a su límite y ahora con la brizna también comenzaba a sentir frío. Kagome, hizo de tripas corazón, y siguió caminando sin decir alguna palabra, aunque por dentro ella estaba más que batallando.
A medida que fue avanzando, aún con su debilidad, comenzó a percibir levemente un youki, era algo característico, ya que, aunque se sintió por todo el lugar, este no era agresivo. Como una fragancia dulce, casi imperceptible, este te guiaba hasta llegar a un claro en el cual descansaba un gran árbol.
Al estar cerca de aquel árbol, Kagome notó que era en tamaño muy parecido al Goshinboku, que conectaba también con su época.
-Un árbol que trasciende en el tiempo… - Susurro para sí, haciendo que su acompañante fijará por un momento su vista en ella. -¿Qué era en realidad ese lugar? - Quiso preguntar, tragándose sus palabras, cuando Seshoumaru siguió con su camino acercándose al árbol, con ese característico andar suyo, ese paso seguro ya la vez poco invasivo, que por algunos instantes ella pensaba que hasta podía flotar. Sin duda hacía honor a su nombre, ya que era sigiloso y ella misma era consciente de su poder.
Noto que su mirada se mostraba impaciente, como si estuviera esperando a que sucediera algo.
-Bokuseno… - Pronunció de pronto Seshoumaru, de manera solemne, llamando a la atención de Kagome, que buscó en los alrededores a que alguien apareciera entre la espesura del bosque. -Bokuseno… ¡No me hagas esperar más! - Soltó nuevamente impaciente, ante la molesta espera.
El dragón de dos cabezas, de pronto dio un resoplido y se dejó caer en la grama descansando, llamando por un momento la atención de la sacerdotisa, que fijó luego de ello de nuevo la vista en donde se encontraba Seshoumaru.
¿A quién o qué es lo que estás buscando? – Se preguntó internamente Kagome que había quedado esperando a la orilla del claro junto al dragón.
Aún vacilante ella avanzó lentamente siguiendo los pasos de Seshoumaru, mientras observaba en todas direcciones buscando ese algo o ese quien, mientras se acercaba a donde se encontraban este, fue cuando al pisar el suelo donde se encontraba una de las raíces más expuestas del gran árbol, el claro se iluminó y de la grama varias luces fueron ascendiendo. Como si fueran cientos de luciérnagas empezaron a volar alrededor del lugar, iluminando el claro mientras enmarcaron el viejo tronco.
El olor dulzón de las flores fue mucho más perceptible, sorprendiendo a la joven sacerdotisa, que al mirar todo su entorno pudo darse cuenta de que el árbol que unos momentos atrás parecía casi muerto estaba floreciendo.
-¿Qué demonios estaba ocurriendo? -Seshoumaru se preguntó internamente frunciendo su semblante, fijando por un segundo su mirada en aquella menuda mujer.
-Mi señor Seshoumaru… ¿A qué debo el honor de su visita…? - La voz cansina de un anciano, lleno el silencio de ese ambiente, poniendo en alerta a la joven que buscaba la procedencia de dicha voz.
Fue cuando fijó la vista al tronco del árbol, que noto como el rostro de un anciano se fue formando en el centro de la corteza del árbol, cosa que sorprendió a la joven que miraba atenta lo que ocurría.
-Bokuseno… -Seshoumaru fijó su mirada seria en él, avanzando nuevamente - Sabes perfectamente a qué se debe mi visita.
-Creo saberlo, mi señor… -Dijo aquel Youkai que fijaba con sumo interés la vista en su acompañante- Solo espero el no equivocarme.
-No me vengas con sandeces… -Aludió cortante Seshoumaru al notar, en qué dirección miraba insistentemente el Youkai - Quiero que me digas de una vez por todas, lo que sabes… de… Por un momento guardó silencio mientras volvía a mirar de reojo a Kagome, que parecía no perder ningún detalle de sus palabras, ni de ese encuentro- Dime Bokuseno ¿cuál es el verdadero deseo de Tessaiga? ¿Por qué después de haber desaparecido tanto tiempo, esta regreso? ¿Y por qué motivo, los humanos están detrás de ella? -Dijo de pronto sorprendiendo a la joven, que fijó su mirada sobre él.
-Mi señor… - Respondió el Youkai de forma pausada - Sobre el porqué apareció Tessaiga de nuevo, es porque este es su tiempo… -El anciano se tomó unos segundos antes de proseguir… - Señor Seshoumaru ... usted mejor que nadie sabe, que hay cosas que ocurren y que son inevitables, como la onda que se desdibuja en el agua; cuando cae algo en ella que interrumpe su flujo… Así mismo, es su flujo en el tiempo…
Seshoumaru bufo por lo bajo, por lo difusa que era esa respuesta, sorprendiéndose al escuchar la voz de su acompañante, saliera tan suelta, pidiendo una mejor respuesta.
-Yo .. no lo entiendo .. Por favor explique mejor, qué es lo que quiere decir .. Tessaiga apareció frente a mí y fue por ella que yo nuevamente este aquí. - Interrumpió Kagome, ansiosa al querer enterarse bien lo que ocurría.
-Señorita, acaso es usted la sacerdotisa que en un tiempo en su interior albergó la perla de Shikón ..
-Sí, lo soy… -Aludió Kagome de forma segura.
-Veo que en cierta forma eres muy parecida a como es mi señor, aún exhausta y hambrienta, no dejas que tu orgullo se doblegue -La joven morena, enrojeció hasta las orejas al momento que Bokuseno fijó de manera desinteresada su vista en Seshoumaru, notando ese brillo amenazador en su mirada- Seguramente es un juego entre ustedes dos- Acotó sin más recato regresando su atención en ella, notando a primera vista, que vestía aquel traje especial hecho con la piel de las ratas de fuego, que el general Ino No Taisho había heredado al hijo, que había concebido con una humana, el cual durante mucho tiempo protegió, al igual que miraba curioso, como también Tessaiga descansaba en ese momento en su cadera.
El Youkai, la miro detenidamente, dilucidando y desenmarañando su reiki. Estaba tan intrigado, por el verdadero motivo que llevaba a su señor a mirarle. Fuera de la herencia de su padre, él podía leer el flujo de energía que emanaba del joven Taisho y como este estaba cambiando, más se contuvo un segundo, para luego proseguir -La energía de la perla de Shikón que permanecía en ti, se está desvaneciendo, eso lo puedo ver claramente, por ello Tessaiga llego a ti, para ayudarte, ya que ella es la llave de tu destino, de tu verdadero ser.
-Mi verdadero ser? … -Repitió confundida Kagome, no entendiendo del todo las palabras de Bokuseno…
-Entonces quieres decir, que la voluntad de Tessaiga está ligado a esta mujer… Sé más claro Bokuseno y escupe todo lo sabes sobre eso - Bufó Seshoumaru, motivado por la curiosidad y olvidándose por un momento de sus primeras cuestiones. -Explica también lo que está ocurriendole y por qué se está desvaneciendo la energía de la perla, que de un principio estuvo albergada en su cuerpo- Dijo hastiado Seshoumaru al no entender del todo el contexto de lo que hablaba aquel youkai.
-Mi señor… sé que usted también lo ha notado… del cambio en el aura que rodea a esta mujer. -Seshoumaru observo de reojo a la morena, mas no negó ni afirmó nada.
Hace tiempo- Prosiguió Bokuseno- cuando la perla había sido fragmentada, podía llegar a vislumbrar un tipo de energía a temporal que se movía en busca de los fragmentos. Una energía pura, que podía asemejarse como el ligero sonar de una campanilla y que dejaba una estela o una marca, por donde recorría.
Con el transcurso de los años, la perla fue completada y Naraku pereció, aquella energía a temporal también se esfumó.
¿Pero porque fue que llegó esta energía, esa primera vez?
Ello fue, porque la energía espiritual de la Sacerdotisa Midoriko que estaba encerrada en la perla, estaba desapareciendo y batallaba por no ser vencida y poder terminar con esa extensa batalla, por ese motivo se invocó a esta mujer a ese tiempo, para poder purificar y darles paz a las almas encerradas en esa joya. Sin embargo, Midoriko no había contemplado la aparición de Naraku, ni las formas extrañas que entrelazaron también su vida.
Al ser cumplida tu misión, su presencia ya no fue requerida. Por ello es lógico que esa energía se vaya diluyendo poco a poco al paso del tiempo, dejando solo un pequeño despojo dentro de ti, que dentro de poco también desaparecerá.
- Eso no puede ser verdad…-Agrego Kagome preocupada- Incluso cuando regresé a mi época, pude conservar mis poderes espirituales. Yo inclusive estuve entrenando para poder controlarlos, a tal grado que pude sobrevivir a una batalla con Seshoumaru, por ello no puedo creer en sus palabras… usted ...
-No dudo que ello haya ocurrido Señorita- Dijo de pronto Bokuseno interrumpiéndole- Sin embargo, prueba de ello, es que el pozo devorador de huesos, también quedó inservible.
-Entonces… es por ello que estos días no he podido recuperar mi poder espiritual. -Dijo de pronto Kagome, que alarmada miraba aquel anciano. -Ya no seré capaz de ...
-Eso señorita, solo dependerá de usted. Como mencione antes, Tessaiga es la llave… la que le mostrara el camino si es que usted decide continuar, con este viaje ..
-Se claro Bokuseno… -Bufo nuevamente Seshoumaru-
-Mi señor, que más claro puedo ser… Solo puedo comunicarle lo poco que sé… El deseo de Tessaiga y la finalidad que liga a esta mujer es tan simple que, tarde o temprano se cumplirán. Puede llamarlo si usted gusta el destino, y aunque le suene algo extraño, este también está enredado con su presencia, desde en un principio, desde el primer instante en que se cruzaron sus caminos, solo, que no había llegado el tiempo exacto de que este destino se convirtiera en realidad.
La joven morena quiso refutar la teoría del árbol, al repetir nuevamente las palabras que había dicho días atrás a su acompañante, sobre su destino, sobre el volver a esa época para poder reencontrarse con InuYasha, su primer amor, pero de alguna manera se cohibió al ver la mirada tan dura que mantenía Seshoumaru en su semblante, si de sus labios salía en ese momento su nombre, no estaba tan segura de como reaccionaria. Era indudable que él no quería tener nada que ver en un viaje con ella y que la revelación de Bokuseno, solo lo hacía enfadar por ello no tenía la intención de arriesgarse.
-Al final de este viaje… ninguno de ustedes dos será el mismo .. - Dijo el árbol que comenzaba a desvanecerse nuevamente entre el tronco…
-¡Espera por favor! Sobre la Terrateniente Houyo .. Dinos por favor ¿Por qué es que desea la espada?… - Preguntó de pronto Kagome, haciendo que el Bokuseno abriera sus ojos nuevamente al igual que Seshoumaru fijará nuevamente su mirada en ella.
-Sobre eso, solo hay alguien quien puede ayudarlos, es alguien insignificante que nunca está en un solo lugar y se mezcla con ellos… solo él puede informarles que razones tienen los humanos… - fue lo último que dijo el árbol, antes de desaparecer nuevamente en el tronco del árbol, al igual que las flores se secaron, dejando solo un tronco estéril.
….
-Fin del flash back ..
Habían pasado ya varias horas desde que había amanecido, y la lluvia continuaba sin tregua. A lado de una pequeña escalinata, Ah- Uh permanecía quieto, como si no le importase el continuo diluvio que los azotaba.
….
-Flash Back
...
El viento fue soplando las pocas flores que quedaron cerca del claro, recordando a Kagome del clima.
-Bokuseno habla sobre él ... verdad ... sobre el anciano Myoga ... - Recapitulo Kagome a la alusión que hizo el Youkai, sobre ese alguien que se mezclaba con los humanos… iba a comunicárselo a Seshoumaru, de sus especulaciones, pero este había avanzado algunos pasos mientras ella estaba sumida en su introspección.
-Espera aquí- Dijo de pronto Seshoumaru, que en un momento desapareció entre la espesura del bosque. Quiso decir algo más, pero ni siquiera tuvo tiempo de replicar.
Las gotas de lluvia comenzaron nuevamente a caer tenuemente, y con el paso del tiempo amenazaban con recrudecer. Sin embargo, ella estaba ahí, sola debajo de las ramas secas de un árbol mágico en la oscuridad de la noche, en la profundidad del bosque junto a un dragón que asemejaba custodiarla.
Nunca se habría imaginado un escenario de tal magnitud, aquella escena le parecía inverosímil, pero estaba exhausta hasta para huir.
Y si huía, pensó de pronto ¿a dónde se dirigiría? no tenía idea de dónde se encontraban y no tenía a quién recurrir. Y de verdad le molestaba tanto aquella situación .. Ya que, sin querer, sintió que aquel lugar podía leer sus sentimientos, sobre la confusión que sintió dentro de ella en lo que respetaba a su acompañante. Entonces empezaron a crecer las dudas dentro de sí.
¿Y si Bokuseno no había dicho todo lo que sabía? Y solo era como todos los Youkais que había conocido con anterioridad, de los cuales siempre gustaban de jugar con el destino de los demás. Encontraba esa práctica tan mezquina, pero igual era una forma del humor negro que por lo general mantenían los Youkais, una amarga manera para entretenerse. El pensar en eso hizo que sintiera un vuelco, que por un segundo quiso repetir su nombre, pero se contuvo al último segundo…
El viento sopló nuevamente y comenzó a tiritar de frío, la temperatura de su cuerpo estaba bajando demasiado, más rápido de lo que había esperado. Aunque el kosode de InuYasha le protegió en gran parte de la llovizna, no estaba tan segura que pudiera soportar por mucho más, en ese lugar.
Los minutos fueron pasando y con ello su frustración iba creciendo rápidamente, de pronto un inmenso silbido se escuchó en el bosque, y Ah-Uh se levantó emitiendo un leve gruñido, para después empezar a moverse. Kagome ya con la mayor parte de su cuerpo entumecida por el frío, por inercia fue detrás del dragón, al verse sola en la inmensa oscuridad.
Tenía miedo, al darse cuenta que era cierto que sus poderes espirituales estaban demasiado débiles hasta para poder sentir con seguridad alguna presencia y que no fue consciente de ello hasta que tuvo que escucharlo de alguien más… si bien y todavía podía percibir alguna presencia, al menos en ese momento no podía hacer frente a algún youkai en alguna batalla.
Desde la batalla reciente con el oni, comprendió de cierta manera lo frágil que era y estuvo meditando todo ese tiempo sobre lo que le estaba ocurriendo, fue cuando descubrió que desde que apareció la espada, su energía espiritual no era la misma. ¿Por qué no se había dado cuenta? se preguntó después de lo ajena que estaba ante su debilidad. De cómo su madre, le protegió en ese lapso de tiempo en lo que se decidía en viajar. ¿Si bien Tessaiga en cuanto corría peligro le estaba protegiendo, a costo de que lo hacía?
Sin previo aviso, el dragón se detuvo y ella pudo darle alcance al igual que notó que la lluvia había cesado. El trinar de los grillos lleno el ambiente junto con ese aroma característico de la tierra después de llover.
Iba a decir algo, cuando de la oscuridad nuevamente salió a relucir, ese traje blanco que conocía, pasando de ella, guiando nuevamente el camino. Solo dando unos pasos más, antes de llegar a una pequeña cabaña abandonada.
Quiso llorar de la felicidad, pero se contuvo su alegría al recordar con quien viajaba. Seshoumaru entro primero observando todo a su paso, para después entrar ella.
Aun estando deshabitada, aquel lugar no se veía del todo mal, de menos no estaba húmedo ni tenía goteras.
Salió corriendo por su equipaje para poder acondicionar su cama para dormir, antes de que le venciera el cansancio, reconociendo entre el follaje que cerca de donde se encontró también había una pequeña poza de aguas termales. El vapor que salía detrás de los arbustos se lo confirmaba. Volteo de manera brusca para regresar a la pequeña morada, cuando de manera torpe chocó con lo que parecía una pared infranqueable, queriendo desaparecer en ese instante al darse cuenta que era él.
-Encenderé fuego - Soltó de pronto Seshoumaru entrando de nuevo a la cabaña, dándole pie a que diera rienda suelta a sus planes.
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-Fin del flash back-
El cielo se mantenía aun completamente nublado cuando la comitiva del general Akitoki Houyo regresaba a su palacio. Los aldeanos a su paso se mostraban complacidos y cantaban Vítores ante la alegría que sentían de tenerlo nuevamente en sus tierras. No por nada había ganado la reputación del más cercano al emperador, debido a su fuerza que igualaba a cualquier demonio. Tenían todas sus esperanzas en él, en que restaurará nuevamente la paz en su aldea.
Uno de los comandantes le dio alcance para ponerle al tanto de la situación, Los trabajos de restauración no estaban muy avanzados, alertando se por el estado de su propiedad.
A simple vista el cambio en su persona no era tan notorio en los aldeanos que le conocían de algunos años atrás. El General Akitoki, en ese tiempo le conocían por ser un joven comandante que no pasaba de los 40 años, distante e implacable. "Dentro de él, habitaba un vacío profundo", decían los rumores de las pocas personas que estaban cerca de él antes de su cambio. De haber sido bendecido por los dioses, antes de la pérdida de su esposa, la historia hubiera sido diferente. Se corrió el rumor que el dolor por perderla lo había corrompido un poco, dándole esa fuerza que lo hizo sobresalir.
Akitoki frunció el ceño, al notar el deterioro de su palacio, atizando a su caballo a que fuera más rápido. Al bajar de su montura, a travesó rápidamente del palacio para encontrarse con su hija, que nada mas de ver a su padre entrar a la habitación se lanzó a sus brazos.
-¡Koharu! ..
-¡Padre! ¡Padre! ha aparecido .. - Dijo alegremente Koharu que abrazaba efusivamente a su progenitor.
-De qué hablas cariño, quien ha aparecido .. - pregunto curioso Akitoki a su hija, que parecía sobresaltada de felicidad
-¡La solución a nuestros problemas, padre… Tessaiga… nuevamente ha aparecido!
...
...
-Continuara ...
-Sakurai Alighieri-
