Escapando de la realidad

he estado llorando en este sueño

este tiempo congelado, solo me hace temblar...


Después de la lluvia … Luz de Luna..

Capitulo 10


-Swoooooooooooooooooooo-

El sonido de una flecha cortó el aire antes de hundirse fuertemente en la corteza de un árbol cercano. Ah-Uh que le acompañaba en su entrenamiento, le miraba tranquilo bajo la lluvia desde un costado de la vieja cabaña mientras la lluvia parecia no querer ceder.

Han pasado tres días desde que llegó a ese lugar. De que Seshoumaru la dejara sola, poco después de que ocurriera aquel incidente.

No queriendo pensar nuevamente en ello sacudió un poco el agua de su frente, antes de tomar otra flecha y estirar el cuero del arco nuevamente…

Las gotas de lluvia que caía intermitentemente nublaban su visión, aun así, no vaciló ni un momento y nuevamente soltó la flecha….


-Flash Back-


…..

El agua caliente que emanaba de la poza relajó todo el cansancio de su cuerpo, esa noche estaba segura que descansaría de lo mejor. Incluso, estuvo más tiempo de lo requerido en el agua, esperando a que al regresar a donde se encontraba Seshoumaru, este se encontrara ya durmiendo para así no tener que confrontarlo.

Se sentía incómoda con el revoltijo que traía en la cabeza, y esa extraña mezcla de sentimientos que le hacía estar casi fuera de lugar, desde el principio, de ese abrupto encuentro ...siguiendo el incidente ocurrido con aquel Oni y su malestar se agravó aún más después de escuchar las palabras de Bokuseno.

Ya que estas le hicieron valorar todo lo que en esos pocos días, había ocurrido.

Particularmente... No quería hacerse a la idea de desechar la esperanza de reencontrarse con InuYasha, pero de alguna manera debía aceptar que cabía la posibilidad de no volverse a encontrar nunca más. -Soltó un suspiro, mientras hundía su cuerpo un poco más en el agua -

¿Por qué era tan difícil soltar la esperanza? se preguntó internamente, más por más que buscaba una respuesta, solo el silencio le acompañaba.

Si bien comprendía que Seshoumaru no era muy amable, reconocía que a su manera era un ser noble y poco influenciable en su forma de ser, un ser que solo es gobernado por sus preceptos, por ello, el que le dejara con vida y el protegerla podría pensarse que él le a su manera, aceptaba, que era algo indispensable o al menos eso quería pensar.

Tal vez no era tan malo el viajar con él, -reflexiono internamente- entendiendo que su actitud no había sido la mejor después de todo y que si bien no podían ser los súper amigos, era lo razonable el hacer las paces con él. Sin embargo, ahí residía su problema, ya que ni siquiera tenía alguna intención ni mucho menos el interés o alguna idea de cómo debía acercarse.

El kosode rojo que traía puesto estaba todo húmedo y si lo volvía a ocupar, era seguro que atrapara un resfriado, así que de mala gana aceptó que debía de ocupar algo de la ropa que traía de su época y aunque sonara infantil, no quería en ese momento separarse de esa prenda al menos por un tiempo, por ello quería también cuidarlo - Después de la lluvia- Salió en un murmullo de sus labios, al buscar entre su mochila su ropa, sacando la pijama que ocupaba en su casa, esas noches de verano. La pequeña blusa de tirantes, se ajustó a su cuerpo, cubriendo el rasguño que atravesaba la piel de su abdomen, mostrándose esta lesión de un color rojizo, más estaba tan adormecida que no sentía demasiado el dolor. junto con un pantaloncillo que apenas llegaba a cubrir un poco de sus piernas, terminando al final colocándose un ligero suéter.

Tomó sus pertenencias y con calma se encaminó a la cabaña... tan distraída iba que no tomó en cuenta el humo de la fogata. Al llegar cerca noto que Seshoumaru se encontraba con Ah -Uh, había dejado algo cerca que no logro divisar.

Dentro de la cabaña, se sentía cálido e iluminado y por un momento olvidó todo lo ocurrido, encerrándose en uno de tantos recuerdos que tuvo con sus amigos.

El olor del pescado asado llenaba el lugar y casi podía ver y escuchar a InuYasha discutiendo con Shippo sobre su ración. Junto con Sango y el monje Miroku que platicaban amenamente sobre lo ocurrido durante en el día.

Las gotas que escurrieron de su flequillo le sacaron de su ensoñación, y sin pensarlo pasó de largo de donde se encontraba la fogata, y el poco de comida que podría ser para ella. acomodo como pudo sus pertenencias, mientras buscaba la manera de no llorar…

Pero… a su espalda… Por un momento se sintió observada, por ello se centró en acomodar en esa ocasión su ya anhelado futón de acampar. Sabía que detrás de ella se encontraba Seshoumaru, aun sin su poder espiritual, podía sentir su mirada.

-Acaso crees que no me doy cuenta de lo que tratas de hacer? Dijo de pronto Seshoumaru, que entraba a la choza, después de darle algunos de los pescados a su sirviente Ah-Uh. -¿Acaso … piensas, que soy lo bastante estúpido para no darme cuenta?

Ante aquel arrebato de conversación que hacia Seshoumaru se descolocó, después de todo, porque él, entre todos …

-No entiendo lo que me dices… Porque no me explicas Seshoumaru, ¿Qué es lo que a tu parecer, estoy haciendo? - Contestó cortante Kagome, queriendo aminorar el gesto arisco que tenía él.

-La que debe de explicarse, eres tú, mujer, Dime … ¿Qué es este actuar tan cobarde? Crees que, sin más, puedes dejarte morir, así como así, al dejar de ingerir alimentos. - Dijo con desdén acercándose a donde se encontraba, dejando un mínimo espacio entre ellos dos - ¡Responde! ¿Tanta es tu lealtad hacia ese híbrido? ¿Tanto es tu deseo de reencontrarte con él?

Kagome solo desvió su mirada. -¿Tú que puedes saber, lo que quiero o no?… Esto no es algo que te incumba.

Seshoumaru frunció aún más el ceño

-Crees que no me daría cuenta de cómo tu cuerpo está sufriendo por la falta de alimento, y que tu reiki se vuelve más impredecible por tu debilidad. Incluso el mismo Bokuseno, pudo verlo a simple vista.

-No me vengas con que ahora te interesa lo que me pase, porque eso, creo que no se te da- Contestó al momento que trataba de alejarse un poco de él. Dio un torpemente paso hacia atrás, topando con la pared, quedándose sin escapatoria de aquel ser.

Estaba nerviosa, después de todo, era consciente que Seshoumaru era un ser impresionante, no solo por su poder. Siendo sincera con ella misma, no gustaba de mirarle ya que el dorado que reflejaba su mirada, le recordaba tanto a InuYasha.

-No concibo que mis pertenencias sufran daños. - Dijo suavemente mientras con su garra tomaba un pequeño mechón de cabello.

-Pues que lastima porque uno... no soy tu pertenencia... y dos, no me importa lo que llegues a pensar! - Contestó arrebatándole su cabello en un leve movimiento. - No puedes obligarme!

-¿Acaso no tienes honor? - Dijo de pronto el Youkai que le miraba profundamente - Después de todo, tú fuiste la primera en sugerir aquel estúpido combate. El que las cosas no hayan salido como tú querías, no significa que no debas de aceptar tu destino.

-Basta! deja de hacer eso. deja de jugar con mi mente y de meterte en lo que no te importa -Gritó ella que parecía simplemente estar fuera de sí - Si dejo de comer o si me dejo o no morir ese es mi asunto… -gruño en voz alta Kagome, queriendo imponer su voluntad - Yo sé lo que hago con mi vida y ni creas Seshoumaru que voy a dejar que te sientas dueño de ella.

-Crees que no puedo obligarte? - Contestó arrogante ante la desfachatez que tenía esa mujer en gritarle- ...Crees que para este Seshoumaru, es difícil el hacerte comer?

-Y qué ganarías con eso? - Contrarresto

-Castigarte… torturarte aún mucho más por faltarme el respeto… -Dijo en un susurro casi para él, mientras el aroma fresco que envolvía su cuerpo, le llegaba de lleno y se impregnaba en sus fosas nasales, aquello era extraño, ya que aquél suave perfume que desprendía, parecía no desagradarle -Aun si tengo que darte en la boca, no dejare que simplemente huyas de tu destino… -de mí. -

-. Ni creas que me asustas. sé que no eres capaz de .. -Su frase quedó inconclusa al sentir como Seshoumaru acercaba su rostro contra el suyo, en un movimiento rápido, el cual no pudo evitar, el palpitar de su corazón se aceleró debido a la cercanía que le asusto… Sus labios pasaron a solo unos cuantos centímetros de sus labios, que por un momento pensó que haría algo más.

-Ahora lo entiendes…que yo… puedo hacerlo -Dijo en un murmullo a su oído, para luego dar la vuelta y lentamente alejarse de ahí.

Aunque fue tan solo un momento, su acercamiento en roce muy leve, que todo en ella se tambaleo, porque en ese instante pudo hasta percibir su respiración tan cerca de ella.

-Ella tragó en seco... había abierto de más sus ojos, ante el asombro de lo que acababa de ocurrir. Aquello era un macabro juego de Seshoumaru, que quería someterla y aquello la enfureció

En ese momento deseó tener a la mano aquel conjuro en forma de collar, y mandarlo al suelo más de una vez, o en su defecto, poder lanzar su reiki y poder purificarlo. Pero en su lugar, no pudo moverse y por ello se odio. Solo miro como su espalda desapareció esa noche por la pequeña puerta…

….


Fin del Flash back


Las cuadrillas de hombres que eran comandados por el general Akitoki, no habían descansado en su búsqueda. Después de haber escuchado el relato por parte de su hija, el comenzó a liderar las acciones para continuar su localización. Ni siquiera el General Akitoki hubo descansado lo suficiente de su resiente regreso, cuando al salir el sol había salido de su propiedad con muchos mas soldados armados, en busca de la sacerdotisa. No habían encontrado rastros de su cuerpo en las cercanías a su palacio y eso le daba esperanzas de que aun podía encontrarle con vida.

Después de muchos años, nuevamente la volvería a ver, a esa mujer que en su temprana juventud, se había convertido en su musa. - Azoto un poco mas a su caballo para que este cabalgara mucho mas rápido -Ya que sentía fluir por sus venas la adrenalina de ese tan anhelado encuentro. No importaba como, pero el la encontraría antes que ese demonio, y por fin podría mostrarle aquellos sentimientos que por mucho tiempo tuvo enterrados dentro de su ser.

-Kagome... - Susurro para si, eufórico. - pronto nos volveremos a ver..

El informe del primer escuadrón replegado a su búsqueda, había encontrado en un bosque no muy lejano rastros de una férrea batalla. El tenue rastro de la energía espiritual de ella, aun podía percibirse. Aquello lo alerto, al ser consiente que era muy probable que se encontrara herida, enfureciéndolo, por no haber estado presente ese día en que apareció, si algo le ocurría, esta vez seria su culpa, por ello no lo podía permitir. Era seguro que el demonio que apareció en su castillo, estuviera detrás de ella, y así como el, no seria el único que estuviera interesado en su poder. Debía apresurarse...


…..

…..

No había dormido mucho, y las bolsas oscuras debajo de sus ojos le delataban a primera vista y por ello se odiaba, pero al menos en esas horas pudo poner en orden un poco el caos que traía dentro de sí.

Estando esos días sola, tuvo mucho tiempo para pensar.

Aun así, su mente no llegaba a alguna explicación coherente del porqué estaba ahí.

El escaso poder que podía imprimir en cada flecha, iba disminuyendo, que apenas y lograba vislumbrar aquella energía que antes las iluminaba. -Suspiro pesado- Si bien no tendría poderes espirituales, no sería una carga ….. -pienso firmemente- al momento que vuelvo a tensar la cuerda del arco, buscando acertar nuevamente en el mismo lugar. más, de pronto ligeramente siento el pulsar de algo … la flecha sale disparada, pero ..

- Has fallado… -Esa voz áspera...que no me agrada se deja escuchar…

-Lo sé.. –Respondo de mala gana casi de inmediato, tratando de excusar mi mala puntería… sin embargo solo lo hago por no querer escucharle más.

Estoy ansiosa, de solo saber que está ahí parado, solo observando. No es por lo impresionante de su poder. eso ha quedado en segundo plano. es solo el simple hecho de su presencia…

¡¿Acaso él lo sabe?!… -pienso de momento y desvió la mirada intentando concentrarme nuevamente en mis tiros, más parece que mi cuerpo no quiere obedecerme, porque sin querer mis dedos ligeramente tiemblan, resbalando de ellos la flecha.

-Un error así, en el campo de batalla. equivaldría a tu muerte. - Soltó de repente, acortando la distancia entre nosotros al momento que desplegaba nuevamente ese apéndice y realizaba unas cuantas marcas en la corteza del árbol, todas en un mismo sitio.

-No es lo mismo! -Gruñó al ver, cómo comparaba su poder con el mío. - Tu puedes mover ese apéndice a tu gusto tan solo con pensarlo.

Sin embargo, él no se inmuto, y fijó por un instante su mirada nuevamente en mí.

-No es como si hubiera tenido este conocimiento desde que nací, el de cómo utilizar este poder. -Dijo secamente Seshoumaru, que daba la vuelta para alejarse nuevamente.

-Aun así…- Quiero refutar, mas solo quedan mis palabras en un murmullo...


Continuara..

Sakurai Alighieri