Nota: Me tarde mucho con este día porque no me gustaba como quedaba


Día 5: cafetería

Estaba en la puerta del Nekocafe. Una cafetería con gatos para jugar y adoptar. Aizawa la fundó junto con otras personas del bajo mundo criminal que quisieron redimirse.

Aizawa ya no podía verla por el trabajo de héroe pero aún conserva la primera de muchas llaves del local.

Ya que dejaba gatos que encontraba para cuidarlos ahí. Aún no entendía porque no cambiaba de departamento donde permitan animales. De igual forma iba por café para poder soportar la noche, al fin y al cabo es un héroe nocturno.

Nunca ha traído a sus amigos como Hizashi y Nerumi. Sin embargo, hará una excepción con el rubio mal humorado.

–¿Por qué demonios estamos en éste lugar? ¿Ahora robas gatos? -cuestionó el de ojos rojos entrando al lugar.

El mayor volvió a guardar las llaves en uno de sus compartimientos de héroe.

–Ahí está la cafetera, bocadillos en la nevera. -menciona buscando con la mirada en el piso -. Hay un gato negro se pierde con el piso y la oscuridad, ten cuidado donde caminas.

–Eso no responde mis preguntas -se quejó sin embargó miraba discretamente donde pisaba.

–Este lugar es de unos amigos. Me dieron la llave para que descanse si estoy en los alrededores -respondió tranquilo.

Luego sonrió al ver un gato rubio acostado. Misma que cargo entre sus brazos.

–No te pedí ninguna explicación. -nuevamente reclamó con dos tazas de café. Mostrando una a su profesor.

En otra ocasión; hubiera golpeado a su profesor con la taza de café pero no quería asustar a la gatita ni que el café caliente le gotee. Aizawa entendió por lo que bajo a la gatita con cuidado. Se sacudió la ropa para luego agarrar la taza.

–Entonces estamos tomando un maldito descanso -su tono era molesto pero sereno así que no sabía si era reclamó con resignación o simplemente le gustó la idea.

–Es necesario -bebió su café en silencio.

–¿Siempre haces esto -comentó mirando su taza a la mitad.- recorres las calles y vienes a jugar con gatos?

–Tú querías ver lo que hago como vigilante nocturno. –aclaro- Eres el primero al que traigo. –el menor levantó la ceja

–¿Debería sentirme halagado? -cuestionó

–Si lo deseas. -sonrió

–¡Esto no es una cita, maldito viejo pervertido! -se levantó de la mesa golpeándolo.

–¿Quién mencionó que lo es? -cuestionó divertido ante la reacción.

Los gatos huyeron asustados por el ruido.

–Oh… los despertaste -miró como los felinos escapaban a diferentes lugares para esconderse- Definitivamente, tenemos que trabajar en tu carácter para no asustar.

–Mira quien lo dice -gruñó tratando de controlarse. Estaba seguro que oía a Beast Jeanist diciendo lo mismo.

Aizawa solo levantó la ceja cruzándose de brazos.

Ambos siguieron con sus bebidas calientes en silencio. Disfrutando la compañía del otro… o eso querían pensar a su manera…

Bakugou entendió que este es su lugar favorito de Aizawa, "su lugar feliz"; por lo cual, se prometió en silencio no compartirlo con nadie.

Un secreto curioso entre ellos.

Que se vio arriesgado cuando Mina, leyó un artículo con excelentes reseñas del café. Obviamente, invitó a las chicas, que a su vez arrastraron a los chicos. Todos estaban felices menos Kaminari y Mineta que esperaban maids con orejas de gatitas.

Cuando reconoció el lugar solo pensó que su cercanía con su profesor se rompería. Y extrañamente para él, eso le preocupaba.

–¡Debimos traer al profesor Aizawa, a él le gustan los gatos! -comentó Mina emocionada viendo a tantos felinos.

Bakugou solo torció la boca.

Pasaron las horas.

Y sin permiso de nadie, abandonó su dormitorio.

Aizawa solo lo veía de manera seria con los brazos cruzados al encontrarlo en la entrada del café.

–¡Abre de una maldita vez! Quiero calentarme -ordenó.

Su profesor sacó la llave para dejarle pasar.

–¿Quién autorizó tu salida? Porque a mí no me llegó el requisito -mencionó serio.

–Tú cuando me dijiste que puedo venir a la cafetería cuando quiera -respondió buscando leche para entibiar.

–En misiones… no cuando quieras beber café que hay en los dormitorios -corrigió.- Además ya habías venido en el día.

–No es lo mismo… -murmuro ya con dos tazas de café.

–¿Perdón? -no estaba seguro que lo escuchó.

–¡No es lo mismo! -gritó sorprendiendo al mayor-. No es lo mismo… venir de día que de noche. –Agachó la mirada- Me gusta más tu compañía, es más tranquila.

Aizawa pudo ver un ligero sonrojo en su alumno. Solo sonrió por pensar del mismo modo.

–Estás castigado por escaparte de los dormitorios en horarios no adecuados -respondió ante esa declaración-. Para la próxima hagamos una cita.

Bakugou se sonrojo ante esa sonrisa sincera en Aizawa. Afirmando con la cabeza esperando la siguiente cita.