Secreto Compartido
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Los personajes del "Castillo Ambulante o Vagabundo" son propiedad de Diana Whynne Jones y la animación es obra de Miyazaki. Los cuales tomé prestados para desarrollar las ideas que se formaron en mi imaginación.
Esta historia participa del desafío lanzado por la Página #EsDeFanfics. La cual es la sexta entrega del #Flufftober.
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Día 06 : Cartas/Notas de amor
Cualquier persona desconocida podría llegar a juzgar su comportamiento, hasta podían tacharlo de inadecuado, tampoco negaría que hasta para ella misma lo era, pero a pesar de todo la sonrisa en su rostro se revelaba de manera sincera y natural sin que logrará evitarlo.
Tal vez se debía a que su cumpleaños número veinte estaba cerca, entrar a la edad donde la mayoría asentaba cabeza comenzando a idear lo que sería su vida a futuro, para Sophie la idea de experimentarlo era como dar un salto en el tiempo, ya que desperdicio los mejores años de su adolescencia, solo por mantenerse en la burbuja de comodidad que vivía diariamente.
Solo días bastaron, para que su humor ante la inminente partida del azabache fuera en decadencia, gracias a ello sobre sus hombros recayó la responsabilidad de mantener en orden el Castillo, además de su tarea de estar al frente de la Florería.
La rutina era agotadora, después de preparar el desayuno, tenía que ir a buscar las flores necesaria para que la variedad fuera amplia para la elección de sus clientes, por eso esa mañana miraba emocionada cerca de la puerta de la entrada, como en el suelo descansaba una hoja blanca. Con cierta emoción avanzó hasta levantar el papel, que solo tenía unas cuantas palabras justo en el centro.
— Tu belleza es tan grande, que hasta las flores sienten envidia cuando estas cerca—leyó en voz alta, la temperatura en su rostro comenzó a aumentar, pero no sabia descifrar con claridad la sensación que le embargaba, cada nota logró despertarles una diferente a la anterior, Comenzando con el desconcierto, de ahí paso a la ira al creer que se trataba de una broma, para finalmente caer en la ilusión, por saber que alguien la había notado por primera vez.
Su relación con Howl era especial e importante, pero esta no había comenzado como lo acostumbrado, no existió el clásico cortejo,a pesar de eso el sentimiento estuvo desde el comienzo, esperando ansioso a que ambos superaran sus inseguridades para asumir la parte que le correspondería a cada uno.Su amor era maduro, posiblemente debido a que ambos estaban marcados por la edad y las situaciones de que la vida les dejo en el trayecto.
Con cuidado doblo el papel y lo guardo en el bolsillo de su delantal, para más tarde terminaría junto a las demás que guardaba celosamente en cofre de su habitación.
Tarareando una melodía, giró el letrero de cerrado a abierto, dispuesta a enfrentar un nuevo día laboral, sin percatarse que una sombra procesaba con temor lo que acababa de presenciar.
HS
—¿Cuánto más deberás permanecer en este lugar? —la voz de Calcifer era acelerada y dificultosa debido al gasto de energía que tuvo que emplear para llegar hasta el castillo del Rey. En su prisa paso por alto la posibilidad de transformarse, la forma de llama no era una buena elección para realizar viajes largos.
—Un par de días más mi querido amigo—Howl musitó automáticamente, mientras releía la lista que Suliman le entregó esa mañana temprano—¿Por qué, paso algo malo?
«Sí, vas a perder a Sophie por descuidado» pensó Calcifer empezando a revolotear con incomodidad, no estaba seguro de que fuera aconsejable develarse a su ex amo sobre las notas que recibía su novia.
No, no podía, aunque deseara culpar a la mujer, cuando el único culpable era el azabache, quien pecaba de confianza al creer que ningún hombre llegaría a interesarse en Sophie.
—Nada, todo está más que bien—mintió—Solo Sali a dar una vuelta. Y me dije porque no ir a molestar a cierto mago.
—Vaya, eso sonó extraño, pero me halaga saber que extrañas el que no estemos unidos como en el pasado.
—Ya quisieras—bufó con molestia. El azabache solía desesperarlo con sus absurdos halagos sin sentido—Bueno, regresaré al castillo debo vigilar a…la ex bruja Calamidad.
Howl negó con un movimiento de cabeza al ver cómo su amigo emprendía su marcha, hasta que esté era apenas visible el brillo de la estrella de Calcifer.
—Eres un pésimo mentiroso—sonrió divertido al dejar la lista sobre la cama, estiró su mano hasta el cajón de la mesa de luz. La habitación era amplia y lujosa, pero para Howl, era algo que carecía de interés, simples banalidades para terceras personas.
—Esta vez debo ser más cuidadoso—admitió al comenzar a sacar varias hojas en blanco—Calcifer podría arruinar mis planes.
El demonio de fuego siempre se caracterizo por su suspicacia, aunque para ser sincero, demoró más de lo que llegó a pensar, posiblemente el mérito era solo de Sophie quien logró mantener las apariencias, evitando así las sospechas de parte del grupo familiar.
Mimar de esa manera a su pareja a pesar de la distancia le brindaba cierta emoción, se sentía como un adolescente declarando sus sentimientos a la chica que le gustaba.
Que el cortejo fuera en anonimato, lo hacía más excitante. Al comienzo solo era una palabra, después fue avanzando hasta formar una oración.
Elogiar su belleza desde otros puntos de vista, era para que las sospechas no fueran en su dirección.
—A quien quiero engañar. Sophie no me lo perdonaría—suspiró al imaginarse el regaño que recibiría cuando la verdad saliera la luz— Ya es muy tarde para dar marcha atrás.
Enfrentaría la situación como el hombre nuevo en el que se había convertido desde que Sophie llegó a su vida, pero si por casualidad la situación se le fuera de las manos, tendría que usar el plan B, y este era salir huyendo.
N/A: Se que quedaron cosas por explicar, pero debo anunciarles que esta va a ser la primer historia que tendrá continuación.
