Disclaimer: Shingeki no Kyojin y todos sus personajes le pertenece a Hajime Isayama, yo ando acá agarrándome a todas las ideas que surjan para terminar este fictober.

Notas de la autora: Fic hecho para el fictober organizado por el "Club de Lectura de Fanfiction", tenemos varias tablas t elegí hacer la del kinktober, este es el día 2.

Advertencia: Este fic se desarrolla en un mundo alternativo.

Agradecimiento: A Crisita por haberme pasado el video que inspiró este fic. No sé de que película o serie fue el video, pero en verdad desató toda la idea para este prompt.

Jugando con la furia

Eren abrió el paquete recién llegado con una mezcla de sentimientos. Por un lado, sentía demasiada curiosidad, quería saber que tan realista sería al tacto y al mismo tiempo sentía una especie de rabia contenida ¿Por qué ese bastardo tenía que arruinarle hasta esos momentos a solas?

Sacudió la cabeza para espantar los malos pensamientos y por fin logró romper la cinta adhesiva que envolvía el paquete. Sacó una especie de lata larga y de color oscuro. La miró un momento y tras relamerse los labios procedió a quitar la tapa lentamente.

Agradeció infinitamente que la forma que lo recibió no fuese un intento de vagina de látex, sus pliegues simulaban más bien la forma de un ano. Lo tocó con una curiosidad casi infantil, recorrió los bordes y se sorprendió del realismo que el artefacto poseía. Podía cerrar los ojos y podría jurar que estaba jugando con la parte más sensible de algún amante.

Otra vez los pensamientos volaron a todas partes, recordó una a una las diversas experiencias que había tenido y…

—¡Maldición! —No lo había pensado, efectivamente había alzado la voz. —¿No puedes dejarme en paz por un minuto?

Hablaba con el aire, lo cierto es que había recordado a cierto personaje, a ese mismo que en la actualidad lo tenía ardiendo de ira.

Bajó la bragueta de su pantalón con furia y el pene erecto saltó graciosamente hacia afuera. Caminó a su dormitorio, abrió el cajón de su mesita de noche y sacó un lubricante. Regresó a la sala con el miembro sobresaliendo del pantalón, se sentó en el sillón principal y procedió a casi vaciar el tubo dentro del remedo de ano.

—¿Te gusta esto, profesor Ackerman?

Hundió su miembro en el juguete con furia y ahogó un gemido dado que el artilugio estaba demasiado apretado. Diablos, en verdad era demasiado realista. Jadeó mientras movía su mano de arriba hacia abajo pensando insistentemente en su profesor de ciencias políticas, de la vez en que se habían encontrado de casualidad en un bar gay y en la inminente cercanía que adquirieron después de eso.

Recordó el coqueteo entre clases y los roces nada inocentes que surgían cuando por alguna razón se quedaban a solas en el salón de clases.

Tenía ganas de cogérselo, de hacerle gritar su nombre mientras lo empotraba contra el escritorio, deseaba dejarlo con ansias de más y más y más… Quería tenerlo rogando y de pronto todo se había acabado abruptamente. Al principio pensó que quizás estaba guardando distancia porque estaban siendo demasiado obvios, pero tras un par de días se dio un encontronazo con la verdad.

Levi Ackerman paseaba del brazo de una mujer joven y atractiva que con entusiasmo recorría la universidad. Los rumores ese día explotaron: El profesor Ackerman, el profesor más estricto y arisco había encontrado el amor en una joven ingenua.

No lo entendía, no lograba entender nada. ¿Por qué precisamente había ocurrido todo aquello cuando por fin lo había invitado a su casa para tener un espacio más privado? Maldijo su nombre cayendo en cuenta de que no solamente lo quería para el sexo. No era un capricho como otros tantos, en verdad le estaba doliendo, le dolía tanto que había pensado en irse a una discoteca y revolcarse con el primero en invitarle una copa.

Apuró el movimiento en su mano mientras imaginaba al profesor cabalgando sobre sí y cuando sintió el cosquilleo en la coronilla de la cabeza que avisaba la llegada de un orgasmo…

TOC TOC TOC

Se paralizó ¿Quién podría ser a esas horas y un viernes?

TOCO TOC TOC

Se levantó de malas, acomodó su ropa lo mejor que pudo y con paso firme se dirigió hasta la puerta.

—¿Qué demonios quieres? —dijo casi a los gritos mientras abría la puerta con enojo.

—Pensé que quedamos de vernos hoy.

Levi estaba apoyado sobre el marco de la puerta. Vestía un pantalón de tela gris y una camisa blanca que tenía los dos primeros botones sin abrochar, así que el pecho bien marcado podía verse apenas.

—¿Qué? —Eren no salía de su asombro.

—Creo que mejor vengo otro día si así lo quieres, veo que estás un poco ocupado. — Su mirada se posó sobre la mano izquierda del muchacho, quien no había tomado el recaudo de soltar el juguete.

—¿En verdad crees que vas a jugar conmigo?

—¿De qué estás hablando?

—No tengo problemas en que sea solo sexo, pero no me parece bien que andes por la vida jugando con las personas ¿Tu novia sabe que estás aquí?

Se había vuelto irracional.

—¿Cuál novia? No tengo novia, ni siquiera me gustan las mujeres. Te consideraba un chico listo, Eren. Veo que las buenas notas no son un indicio de inteligencia.

Y Eren procedió a sentirse estúpido al ver cómo Levi daba la vuelta para marcharse.

—Entonces ¿quién es…

—¿La joven con la que toda la facultad me vio pasear? Mi prima, es mi prima.

Eren soltó una carcajada, después de todo ya no le importaba verse más como un idiota.

—¿Quieres pasar a tomar un café?

—Preferiría algo más fuerte ¿tienes whisky?

—Solo tengo cerveza, pero podemos pedir un delivery.

Levi entró al departamento, en otras circunstancias se hubiese marchado sin dar explicaciones y nunca más habría mirado atrás, pero definitivamente Eren lo atraía de diversas maneras, no solamente en un ámbito sexual, quizás por eso había faltado a su palabra de no andar con un alumno jamás en su vida y dependiendo de lo que pasara esa noche ya estaba armando todo un plan, pero esa es otra historia.

Fin