Hola mis amigos, soy Yuzu Araki

De nueva cuenta, les traigo otro corto Naruhina con motivo de celebrarle el cumpleaños de Naruto que será el 10 de octubre pero no sería molestia dedicarle unas mañanitas por adelantado.

Bueno, este one shot está inspirado en una experiencia algo personal que tuve mientras comenzó aquello de la cuarentena y bueno, ¿Por qué no tratar eso en uno de mis fics?

Lamento si aquello fue corto pero así fue que todo pasó, jeje

Bueno, ya explicado esto, empecemos con la semana Naruhina hasta el 10

Espero que lo disfruten

Yuzu y fuera

¡DATTEBAYO!

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Silenciosamente, la lluvia fría dejó de llevar consigo la humedad caliente de las áreas exteriores. Se filtraba a través de los huesos de cada persona un virus, decenas de partículas se mueven a lo largo de la aldea afectando lentamente a las personas con mala salud.

Hinata Hyuga, de 15 años, caminaba por un callejón solitario, de repente tosió. El virus la había golpeado. Ella no lo notó en ese momento y caminaba continuamente mientras la enfermedad alcanzaba su cuerpo. Iba a algún lugar… importante. Un movimiento en sus músculos hizo que su cuerpo se debilitara.

"Me pregunto qué está pasando conmigo", pensó para sí misma mientras se dirigía al concurrido lugar. Desafortunadamente, no pudo ir al lugar que quería. Cayó de rodillas y lentamente se desvaneció en somnolencia.

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La primera persona en la que puso sus ojos, cuando se despertó, fueron los ojos azules, llenos de amor y preocupación. Murmuró débilmente las palabras,

-¿Qué pasó?

Ciertamente, Naruto no contraería esa enfermedad porque este chico tiene, obviamente, una resistencia muy fuerte. Le alcanzó la mano y la apretó ligeramente.

Miró a su alrededor, casi todos sus amigos eran de ellos, tratando de consolarla y hacerla sentir mejor. Ella era la única que lo tenía.

Naruto la miró y le acarició el cabello.

-Hinata, lo siento, de veras- había dicho mirando al suelo tímidamente.

-¿Qué le hiciste a ella?- Neji preguntó desde el fondo.

-Esto... em ... tuvimos una discusión sobre algo ayer- respondió el rubio

-Um, está bien, Naruto- respondió la peliazul para evitar que su sobreprotector primo matara a su novio.

-No debería haberte insistido con eso... Para que no te enfermes así

-Tonterías…- Negó quedamente- Deja de quejarte, Naruto- dijo la voz más débil.

-Pero…

Dejó que sus ojos se cerraran y descansó un rato. Los demás entendieron y salieron a hablar sobre la causa de su enfermedad mientras Naruto se quedaba a cuidarla. Quería hablar pero su fuerza la limitaba al máximo. Esperando pacientemente a su lado, el ninja rubio exhaló un suspiro. No quería ver a Hinata así.

"Si esto no hubiera pasado estaría pasando el rato en las colinas y yo estaría comiendo la comida que Hinata me estaría preparando", pensó.

Ella se movió y levantó las manos para tirar de su camisa. Quería decirle algo. Se inclinó y la escuchó.

-Naruto… quiero…- Tosió furiosamente e hizo que el chico rasengan saliera corriendo para tomar un vaso de agua tibia.

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CAUSA, MOTIVO, RAZÓN Y CIRCUNSTANCIA DE TODO…

-¡Hinata!- Saludó Naruto mientras sorbía el contenido de su tazón.

-¿Qué estás comiendo, Naruto?- preguntó la aludida

"-Ramen, ¿Quieres un poco?

Esto realmente preocupó a la peliazul. Ella no desarrolló el gusto por ese tipo de comida que le encantaba al rubio. Dio un paso atrás y la persona frente a ella empujó un cuenco hacia ella. Ella lo miró con espanto y se levantó lentamente de su asiento.

-Naruto… Lo siento- Ella se escapó.

En su mente, las palabras "ruptura" y "decepción" se repetían una y otra vez.

El Uzumaki no entendió al principio. De repente dijo "Lo siento" por nada. Entonces se dio cuenta de que a la Hyuga no le gustaban los fideos. Era solo un asunto pequeño y el chico rasengan no se lo tomó tan a mal, pero era Hinata…Ella siempre quiso hacer feliz a Naruto.

Fin…

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PLANO ACTUAL…

Corriendo hacia su lado, Naruto le ofreció el vaso pero ella lo rechazó. La peliazul tiró de nuevo y el rubio frunció el ceño.

-Hinata, no te obligues a moverte

-Estoy bien…- sonrió levemente.

-Deberías descansar"

-Naruto… quiero…

-Mmm…

-¿Lo harías por mí?

-Em... Bueno, por supuesto. Lo haré, pero, ¿Qué es eso?

Naruto, que tenía desde hace años un amigo y un sensei que son ambos pervertidos, lo pensó con picardía. ¿Qué me preguntaría Hinata?

-Solo quiero…

-¿Sí?

-Quiero comer ramen…- Susurró la peliazul dulcemente.

-¡¿Qué?!- Por instantes puso cara de WTF- ¡Está bien!

Sacudiendo un poco la cabeza, para perder los pensamientos pervertidos, sus ojos se convirtieron en grandes estrellas y miraron a Hinata.

-¿De verdad quieres comer ramen?

-Sí…

-Te dejo por un momento, ¿Ok?

-Mmm…

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Hinata se comió el ramen y le encantó. Naruto la miró en silencio, el rubio estaba orgulloso y feliz de haber encontrado una mujer que amaría todas las cosas que el amaba. Hinata era perfecta para él y ninguna mujer la reemplazaría nunca, incluso si no quería comer ramen. Pero mientras ella bebía lentamente el contenido, se dio cuenta de que Hinata haría cualquier cosa por él y con eso agradeció a todos los dioses ninja que le regalaron a una mujer como ella.

¿Qué más podía pedir?

Al día siguiente, la fiebre de Hinata se disipó y la pareja continuó con sus vidas atesorando los momentos que los han acercado en el corazón del otro.