El Inicio de un nuevo Viaje.

En tierras lejanas que eran desconocidas para Poniente, Essos e incluso Antigua, se encuentra un reino, un reino que hasta hace 5 años estaba en guerra contra fuerzas de la oscuridad que planeaba dominar Endor, dejando destrucción a su paso, pero los reinos de los humanos, enanos y elfos se juntaron contra el ejército de Sauron y sus aliados, derrotándolos en la batalla final, la batalla de Morannon, la última batalla contra Sauron, pero no nos ubicamos aquí para recordar eso.

En un castillo que si lo vieran desde el aire sería un castillo dorado, este era el castillo Meduseld, ubicado en Edoras, la capital del reino de Rohan, específicamente estamos en la habitación real donde descansan dos pelinegros, un varón de unos 23 años y una mujer de igual edad, ambos estaban durmiendo hasta que un niño de 5 años entro al cuarto donde los dos adultos descansaban, el niño sonriendo antes de hacer su travesura solo se avienta contra la cama, saltando a último minuto y cayendo sobre sus padres que adoloridos escuchaban a su hijo reír por lo hecho.

-Eso si que me dolió, Cregan, pero será mejor que salgas.- dijo el pelinegro que estaba en la cama, mientras el niño paraba de reír solo para mirarlo, algo sorprendido y asustado.- No puedo contenerlo más, corre, sálvate.- dijo el pelinegro asustando a su hijo y haciendo sonreír a su acompañante, el pelinegro mayor se tomaba las manos, la derecha estaba sujetando la muñeca de la izquierda.- Aquí viene, el monstruo de las cosquillas.- dijo el pelinegro antes de sujetar a su hijo y tumbarlo en la cama haciéndole cosquillas debajo del brazo, en la planta de los pies, haciendo que el niño ría con más fuerza que antes.

-JAJAJAJA, deja…...déjame, papi de…déjame.- decía el niño entre risas que eran acompañadas por la fémina de la habitación que también se reía de la situación de su hijo, era tanto el ruido que hacían que no pudieron ver como otra chica entraba a la habitación mirando como el niño se reía de las cosquillas.

-Ya, ya fue suficiente de risas, vamos a cambiarnos para ir a desayunar, que les parece.- dijo la pelinegra que recién había entrado al cuarto.- Ya vamos, ya vamos Arwen, ya vamos. Que amargada eres, por Iluvatar.- dijo la otra fémina que seguía abrazando al pelinegro.- No te enojes con tu hermana, Luthien, además creo que el pequeño Cregan necesita que sus madres lo lleven a cambiar.- dijo el pelinegro mayor mientras que el niño se paraba ruborizado.- No necesito la ayuda de mi mama Luthien o de mi mama Arwen, yo solito puedo.- dijo el pequeño que salió disparado del cuarto para gracia de los 3 presentes.

-Arwen, ¿Cómo te sientes, ya sabes, sobre lo nuestro?- decía el pelinegro mirando a la pelinegra que seguía parada en la habitación mientras que Luthien miraba a los dos.- Sé que esto no era lo que yo esperaba pero, al ver como….el me engañaba con una doncella del reino, creo que fue lo mejor que pude hacer.- dijo Arwen mientras caminaba a la cama donde seguía la pareja.- Además, no me molestaría compartirte con mi hermana aunque si estoy molesta con algo.- dijo mientras se acercaba al pelinegro.- Thorin, cuando tendremos al hermanito de Cregan, él quiere un hermanito y creo que debemos de esforzarnos, no lo crees.- dijo ella mientras se sentaba en las piernas del pelinegro que ahora es reconocido como Thorin, el hijo perdido de los Stark.

-Cuanto quisiera hacerlo, pero, si lo hacemos ahorita, Cregan podría entrar y sorprendernos.- dijo apretando el trasero de su segunda esposa, que solo soltó un gemido siendo callado por el pelinegro que la estaba besando apasionadamente haciendo que Luthien mirara sonrojada el acto entre su hermana y su esposo.- Ahora, bajemos antes de que Cregan nos vea en esta posición.- dijo el pelinegro parándose aun con Arwen en la misma posición y siguiendo el beso.

-Yo también quiero un beso de mi esposo.- dijo Luthien mientras apartaba a su hermana del pelinegro solo para que ella también lo besara en los labios.- Mmm, que ricos son los labios de las dos, creo que en vez de desayunar me las comeré a las dos.- dijo el pelinegro mirando a las hermanas sonrojándose, ambas se miraron a los ojos solo para salir de la habitación.- Siempre funciona.- dijo Thorin al ver como sus esposas salían de su habitación.

En el comedor vemos a un niño en el regazo de Arwen que fue la primera en aparecer en el comedor del castillo.- Cregan, ya lo hemos hablado, tienes que comer adecuadamente para que seas como tu padre.- dijo ella mirando como el pelinegro no quería comer su desayuno.- Pero mama, esto no me gusta.- dijo Cregan mirando con unos tiernos ojos a su madre Arwen pero ella no iba a caer en el truco.- Cregan, escucha a Arwen, que me dices si después del desayuno nos vamos a cabalgar.- dijo Thorin al entrar al comedor solo para ver a su hijo comer el desayuno que no le gustaba aunque hacia un esfuerzo por digerirlo.

-Arwen deja que coma tranquilo, coman ustedes también queridas.- dijo el pelinegro mirando a sus dos esposas comer su desayuno, eran una familia algo rara por tener 2 esposas, mientras que la familia estaba desayunando, un pelirrubio entro en el salón mirando a la familia real comiendo tranquilamente su desayuno.- Mi Señor, estamos…- estaba hablando cuando el pelinegro lo detiene.- Ahora no, Eomer, ven siéntate y come con nosotros.- dijo el pelinegro mirando a su amigo que también era su senescal.- Pero, mi señor, tenemos que partir.- dijo el pelirrubio solo para que el rey le señalara un asiento vacío en su mesa, Eomer suspiro solo para que el pelinegro sonriera.

Un plato fue añadido a la mesa del rey y el pelirrubio comió de él, después del desayuno la familia real salía a dar un paseo como todos los días, solo que esta vez sería diferente.- Señor, ¿qué es eso?- dijo uno de los guardias que acompañaban a la familia real en su paseo matutino.- No lo sé, sinceramente no l…- antes de continuar se fijó en el árbol que estaba en el centro de esa anomalía, era un árbol que solo estaba en su antigua casa, era un arciano, específicamente el arciano que estaba en Winterfell.- Pero que demo…..- decía antes de que agarrara el tronco y sus ojos se pusieran blancos como la leche.

Después de unos minutos miro al árbol mientras que lagrimas se deslizaban de sus ojos verdes, el pelinegro estaba llorando, Luthien y Arwen corrieron a su lado para consolarlo por cualquier cosa que ese árbol desconocido le hubiera hecho.- Volvemos al castillo, Eomer junta a los capitanes y véanme en el cuarto de guerra.- dijo seriamente el pelinegro, esa seriedad solo la presentaba cuando estaban en batalla pero ahora era extraño que la mostrara.

Los que lo acompañaban tanto sus esposas y sus acompañantes o escuderos lo miraran extrañado, el pelinegro fue el primero que llego al castillo, escribió unas cuantas cartas y se las dio a un mensajero para que los llevara a sus destinatarios.- Arwen, Luthien, tengo algo que decirles y espero que me crean.- dijo el pelinegro nervioso ya que ellas y sus amigos tanto como los de Rohan sabían de donde venía.

Arwen y Luthien miraban a su esposo que estaba nervios, las dos lo tomaron de las manos y lo miraban a los ojos.- Creemos en ti, no importa cuál sea ese motivo.- dijo siendo correspondido con un beso a cada una.- En Poniente, de donde yo vengo, se está desarrollando algo que pone en peligro a cada continente en el mundo, personas que no debían morir van a hacerlo, mi madre, mi padre y mi hermano mayor ya están muertos, tengo que ir a casa para salvar a esas personas y salvar a mi familia, ¿vendrán conmigo?- dijo el pelinegro mientras que sus esposas al saber que los suegros que nunca conocieron murieron antes de hacerlo.

-Nosotras no nos separaremos de ti, amado esposo.- dijeron al mismo tiempo las hermanas apegándose a él, mientras que él estaba feliz ya que ellas no le iba a dar la espalda y esperaba que sus amigos no lo hicieran; el dia transcurrió normal como siempre, Cregan divirtiéndose con los cuentos que le contaba su padre y como los narraba, las 2 miraban a su esposo y a su hijo.

-Es una pena que el haya perdido a sus padres y ni siquiera los vio por última vez.- dijo Arwen al ver que padre e hijo se reían; al anochecer el pelinegro junto a las 2 pelinegras estaban viendo como Cregan dormía en su lecho en total comodidad, Thorin al ver a su hijo dormir solo lamentaba que sus padres no pudieran verlo.

Se dirigió a dormir a su lecho junto con sus 2 esposas, cada una utilizaba un brazo del pelinegro como almohada aunque siempre terminaban durmiendo sobre su pecho, el pelinegro al ver como las chicas lo abrazaban el las apego a su cuerpo brindándoles algo de calor. Al dia siguiente el pelinegro despertó solo para ver como su hijo y sus esposas no estaban en el cuarto, era demasiado tarde.

Al bajar al comedor real, se encontró una imagen que lo alerto, unas 2 luminosidades en medio del comedor, miro como Arwen y Luthien ponían a Cregan detrás de ellas y Eomer que recién había entrado al comedor saco su espada rápidamente.- Cregan, espada y mantente detrás de mí.- dijo el pelinegro antes de que su hijo le lanzara su espada y con una mano sujeto a su hijo poniéndolo detrás de él.

Las luminosidades estaban tomando forma, una forma que era conocida para el pelinegro, al ver las formas y a quienes representaban soltó la espada y se hinco en el suelo mientras que su hijo y sus esposas se ponían a su lado para consolarlo mientras que Eomer se mantenía delante de él, las sombras fueron haciéndose corpóreas, eran una pareja; el hombre era alto pero no tanto, tenía un rostro alargado y cuando fue haciéndose corpóreo su cuero cabelludo era oscuro y sus ojos grises denotando sabiduría por el pasar de los años.

La mujer era un poco más baja que el varón le llegaba a la altura de media cabeza o un poco menos, era hermosa, no había otras palabras para describirla, cuando se fue haciéndose corpórea su cabello era largo pero no tanto, de color caoba de ojos azules, tan azules como los topacios recién pulidos, ambos aparecieron en el centro del comedor real de Rohan, ambos al verse solo se abrazaron, ambos estaban en su mundo cuando un llanto se escuchó en el lugar, buscaron la fuente y al verla se quedaron congelados.

La fuente del sonido quebrantador era un pelinegro, un pelinegro que no habían visto en mucho tiempo, un pelinegro con el cabello hasta los hombros amarrado formando una cola de caballo estilizada, sus ojos eran verdes tan verdes como la esmeralda; al ver a su hijo perdido por primera vez en muchos años, Catelyn solo pudo avanzar pausadamente antes de llegar solo para preguntar y esperar que no fuera una equivocación.-¿Tho…..Thorin, eres mi Thorin?- dijo rogando a cualquier deidad en todo el mundo conocido y desconocido que el fuera su hijo, que el pelinegro fuera su hijo.

-Ma…..madre, madre, mama.- dijo el pelinegro parándose con ayuda de sus esposas, Catelyn al escuchar la respuesta solo corrió, corrió con todas sus fuerzas, corrió a los brazos de su hijo, de su hijo que desapareció de sus vidas cambiándolas para siempre, el abrazo entre madre e hijo fueron minutos pero para los dos era una eternidad, cuando el varón que se apareció en el comedor avanzo solo para sumarse al abrazo familiar, un abrazo entre padres y su hijo desaparecido, era un momento maravilloso, las féminas tanto como los otros dos varones solo sonrieron, sonrieron como nunca lo hicieron al ver como su rey, su líder, su esposo y para Cregan, su padre, era feliz, feliz al ver a sus padres.

-No, no saben cuánto los extrañe, no saben cuánto.- dijo Thorin saliendo del abrazo de su familia, solo que ahora ellos estaban mirando a otro lado, específicamente donde estaban los espectadores, la pareja miro a los presentes, después vieron a su hijo, pasaron su vista una y otra vez deteniéndose en su hijo.

Eddard tomo la palabra.- ¿Thorin, quienes son esas personas?- dijo el antiguo patriarca Stark, Thorin fue donde los desconocidos para sus padres.- Ella es Arwen y ella es Luthien, ambas son hermanas y también son mis…..esposas.- dijo lo último en voz baja, los padres al ver como su hijo desviaba su mirada de ellos, Catelyn se acercó y con una suavidad hizo que su hijo la mirara a los ojos.- ¿Qué son de ti para que desvíes tu mirada?- dijo ella aun tomándolo del rostro siendo observado por su padre.- Ellas son mis…..esposas.- Eddard lo miraba mientras que Catelyn solo escuchaba "esposas" una y otra vez.

Dejo el rostro de su hijo solo para darle un sopetón.- Como que esposas, esposas, en serio, 2, 2 esposas, debi de arrojarme junto a ti para educarte como debía.- decía entre exclamaciones y moviendo los brazos exageradamente.- Querida, te olvidas de que 3 lo iban a compartir, aunque todavía lo pueden hacer.- dijo el mirando como las féminas solo reían.- Si, les conté acerca de ellas a mis esposas.- dijo Thorin mirando a sus padres.

-¿Y ellos?- dijo Catelyn mirando a los 2 varones.- Ellos son Eomer, mi senescal.- dijo apuntando a su amigo, el pelirrubio solo los saludo con un gesto de asentimiento.- y él es Cregan, Cregan Stark, mi hijo.- los patriarcas Stark se congelaron al ver al niño que estaba a lado de su padre, el los miraba con una sonrisa que quedaba grande incluso para él, el niño al ver como sus abuelos se quedaron paralizados se apeno, tal vez no lo querían.

-Tengo…...tengo un ni…..nieto.- dijo Catelyn solo para coger al niño en sus brazos y llevarlo a su pecho abrazándolo como si fuera un recién nacido, al acto se sumó su esposo mirando al niño que les sonreía y miraba con anhelo, ellos eran sus abuelos, sus abuelos que hasta ahora conocía. Thorin al ver como tenían a su hijo sonrió, sonrió al ver a su familia aunque no sabía por cuanto tiempo.

-Eres un regalo del cielo, espero que no seas como tu padre.-dijo Catelyn abrazando la pequeño que solo sonreía, pero Eddard al mirar el lugar solo tenía una pregunta ya que esto era desconocido para el.- Thorin, ¿Dónde estamos?- dijo el patriarca Stark mientras veía que su hijo sonreía.- Ya se los diré pero antes, Eomer manda a cada poblador que se reúnan en este instante.- dijo el pelinegro solo para que el pelirrubio parta con celeridad a cumplir las órdenes de Thorin.

Catelyn al ver como su esposo y su hijo que tenía a Cregan en su regazo conversaban sonrió, por fin su pequeño sol, como ella le decía al pelinegro había vuelto a sus vidas.- Él era un poco reacio al principio pero en lo que menos tardo fue en saltar a la acción.- dijo Luthien que llegaba con Arwen a su lado, ella se volteo para mirarlas de frente.- ¿Saltar a la acción?- pregunto a las féminas mientras veían a su esposo y a su suegro conversando.

-Desde hace mucho tiempo estábamos en guerra pero hace 7 años llego a su punto alto, una guerra como nunca será antes vista, con un solo enemigo, un enemigo tan fuerte que podría sumir a todo el mundo en una oscuridad sin fin.- dijo a modo de introducción Luthien mientras miraba a su esposo jugando con Cregan y este a la vez jugando con su abuelo.- Una guerra que solo pudo ser detenida por la unión de varios reinos y sacrificando a sus soldados, familiares e incluso sus propias vidas con tal que tengamos un futuro por delante.- dijo Arwen que miraba a Catelyn que estaba un poco asustada por lo que vivió su hijo.- Cuando nos faltó las fuerzas, cuando estuvimos a punto de bajar la cabeza y rendirnos a nuestra muerte; un faro, una luz de esperanza siempre nos alentaba a seguir, una luz que vino desde muy lejos.- dijo Luthien mientras que su esposo se acercaba con un adormilado Cregan en los brazos de su abuelo.

-No fui yo solamente, hubo muchos que tuvieron que sacar fuerzas de donde no había.- dijo el pelinegro que ahora era abrazado por su madre, ella solo lo abrazaba como nunca lo hizo.- No, tú fuiste nuestra luz en un mundo de oscuridad cada vez que nos íbamos a rendir aparecías tú con esa gallardía, con ese coraje dispuesto a enfrentarte a muchos con el fin de salvar a pocos, es por eso que hasta te ganaste su reconocimiento.- dijo Arwen mirando y sonriendo a su esposo.

Antes de que siguieran hablando, Eomer entro al comedor acompañado de otro sujeto, él era Erkenbrand, el guardia real.- Mi señor, el pueblo ya está reunido.- dijo Erkenbrand mientras los patriarcas Stark miraban al pelinegro que solo asintió, se retiró por un rato del salón y al cabo de unos minutos regreso con una armadura que tenía en su pecho el relieve de un caballo.- Síganme, por favor.- dijo el pelinegro antes de que saliera del salón y fuera a la entrada de su castillo.

-Pueblo de Rohan, sé que es algo inoportuno pero tengo que decirles algo que realmente los sorprenderá.- dijo el pelinegro siendo aclamado por la muchedumbre reunida en ese lugar, Eddard y Catelyn al ver como su hijo era aclamado se enorgullecieron de él.- Les presento a mis padres: Eddard Stark y Catelyn Tully.- dijo presentando a la pareja que miraban como los pobladores se quedaban viéndolos solo para después aclamarlos.

-¡Viva la familia de nuestro rey, viva la familia real!- dijo el gentío que asombro a los patriarcas Stark, su hijo, su menor hijo era un rey, un rey respetado y aclamado por todos sus ciudadanos, lo giraron a ver, el pelinegro solo les sonreía mientras que Eddard lo abrazaba.- Sabia que estabas destinado a grandes cosas, hijo mío.- decía entre el abrazo que le dio a su hijo.

-¡Vuelvan a sus deberes, queridos amigos míos y siento la interrupción en sus quehaceres!- era un mejor rey que los que habían gobernado los 7 reinos, era incluso mejor que ellos como personas, su hijo era el mejor rey que habían conocido. Los presentes así como la familia real pasaron al interior del castillo.- Señor, los generales ya están en el cuarto de guerra.- dijo Erkenbrand asombrando a los Stark.

-¿Por qué reuniste a los generales?- dijo Eddard mientras lo miraba a los ojos esperando la respuesta.- Voy a retomar Winterfell de los Bolton y rescatare a Margaery y Arianne así como también a mis hermanos menores, no dejare que sufran mas.- dijo el pelinegro siendo seguido por sus esposas que lo acompañaban en la guerra, en el salón de guerra estaban los 25 generales de cada eored, cada uno ya no era de 120, ahora cada eored lo componían más de 3,500 rohirrim, tanto era que cada general tuvo que nombrar a unos 35 como sus segundos al mando, haciendo que cada uno de ellos mandara a 100 hombres.

Después de la guerra y gracias a la personalidad de su rey Thorin, algunas aldeas o poblados que carecían de un buen gobierno se fueron a Rohan aunque al principio los rohirrim se mostraron escépticos pero al pasar los días y los meses los aceptaron así ganando más terreno y expandiéndose de forma alarmante.

Thorin al ver a los 25 generales reunidos sentados en sus asientos, él no tenía un consejero de guerra o un consejero que le comunicara a los eored las decisiones de su rey, el mismo se reunía con todos los hombres y les comunicaba lo que planeaba, él se sentó en su sillón, a lo que todos se pararon al verlo en la habitación.- Siéntense, por favor, necesito hablar con ustedes.- dijo seriamente mientras que los 25 tomaban asiento.

-Ustedes pelearon a mi lado en una guerra, sangraron junto a mí al enfrentar al enemigo, vieron morir a sus amigos y familiares conmigo, lucharon codo con codo conmigo contra nuestros enemigos pero ahora les pido que nuevamente entren en una guerra que no es suya, les pido que cabalguen conmigo rumbo a un destino desconocido.-dijo el pelinegro asombrando a sus padres que lo veían, para Catelyn era como ver a un reencarnado Aegon Targaryen antes de conquistar Poniente, para Eddard era ver a su amigo Jon Arryn en su mejor momento arengando a sus tropas contra la corona y contra el rey loco.

Eomer que también formaba parte de la reunión se adelantó sorprendiendo a los recién llegados hincándose frente a su hijo y siendo seguido por sus camaradas, los 25 estaban hincados frente a Thorin.- Usted es nuestro rey, pelearemos a su lado, sangraremos junto a usted e incluso si la situación lo amerita, moriremos por usted.- dijo levantándose y sacando su espada siendo seguido por los 25.- ¡Rohirrim, ensillen sus caballos, afilen sus espadas y lanzas, pulan sus escudos y sus armaduras; que todo el mundo tiemble ante nosotros, que todos teman nuestro avance, que todo el mundo escuche el cuerno de Rohan!- dijo el pelirrubio.

Catelyn y Eddard miraban a su hijo como un gran rey si hasta sus soldados estaban dispuestos a dar su vida por él, si estuvieran en Poniente sin lugar a dudas, cada reino de los 7 lo temerían, se haría con el trono de hierro por voluntad propia.

-Que los demás eored estén listos, Thengel, tu eored y el de Frandul vendrán conmigo, los demás estén preparados para cualquier eventualidad.- dijo Thorin al notar que si llevaba a todo su ejército ahora llamarían la atención aunque con la cantidad de hombres que llevaría consigo sería igual.- Thengel y Frandul, hagan que cada hombre junte a su familia y se alisten para el viaje, partiremos en 10 días.- dijo el pelinegro llamando la atención de sus amigos y familiares.

-Primero iré a Rivendel, necesito reunirme con el consejo de Elrond y decirles lo que se desarrolla al otro lado del mundo.- dijo haciendo que sus hombres asintieran después de todo, si partían a ciegas y solos seria solo un inútil sacrificio.- Descansen, vayan con sus familias y cuéntenles todo, ellos lo comprenderán y como familia decidirán si seguir o no.- dijo el pelinegro haciendo que sus generales asintieran ya que lo que se desarrollaría sería algo que afectaría al reino y a sus familias.

El pelinegro fue el último en salir del salón de guerra, sus padres a cada momento lo felicitaban por lo que vieron pero el hizo una pregunta que ya esperaban.- ¿Ustedes se quedaran o…..se irán?- dijo el pelinegro mientras que su hijo miraba a sus abuelitos esperando la respuesta y sus esposas mirando a Thorin esperando que la respuesta sea positiva.- Los 7 nos dieron otra oportunidad pero no podemos volver a Poniente ni a Essos, nos dijeron que podrían mandarnos a cualquiera de los 3 continentes pero tu madre al igual que yo queríamos estar a tu lado si no era en vida, seria en la muerte pero ellos al ver nuestra determinación sonrieron y nos dejaron aquí.- dijo asombrando a su hijo y a su nieto que corrió con ellos.- Si, si, mis abuelitos se quedaran aquí conmigo.- dijo el niño en las faldas de su abuelita mientras que ella solo asentía a sus palabras.- Siempre estaré contigo, mi principito, siempre.- dijo Catelyn mientras arrullaba a su nieto y los demás mirando la conmovedora escena.

-¿Por qué no van y acuestan a Cregan?, les mostrare su cuarto.- dijo Luthien mientras miraba a su hijo que seguía en los brazos de su abuelita.- Si y quiero que me cuenten cuentos y como es Poniente.- dijo mientras abrazaba a su abuelita que con gusto le contaría al pequeño todo lo que él quería saber. Eddard por otro lado estaba conversando con su hijo.- ¿Estás seguro de partir a Poniente?, digo ya que , has hecho tu vida aquí y tienes un pueblo que cuidar y…- estaba hablando pero su hijo lo detiene apoyando su mano en su hombro.

-Estoy totalmente seguro que iré a Poniente, después de todo, tal vez y solo tal vez, pueda traer a toda la familia conmigo a Rohan y hacer de este reino la dinastía Stark.- dijo el pelinegro mientras Eddard lo miraba.- Esta bien aunque yo también quisiera ir, pero no puedo.- dijo el patriarca Stark mientras el pelinegro lo comprendía.- Abuelito, cuéntame esas historias que le contabas a mi padre, por favor.- decía el niño que ya estaba en el pasillo guiando a su abuelita hacia su cuarto.- Me costara acostumbrarme a que me digan abuelo, Ahhh, ahora siento lo que sentía mi suegro al venir a casa, ya estoy viejo.- dijo el mientras Thorin sonreía, dándole unas palmadas a su padre en la espalda alentándolo a ir donde su hijo.

Mientras sus padres iban a acostar a su hijo, el pelinegro miraba con anhelo a sus esposas que lo miraban igual, él se acercó a ellas solo para abrazar a las dos.- ¿Me acompañaran a esta nueva aventura?- pregunto Thorin aunque ya sabía la respuesta.- Te acompañaremos a donde sea, querido.- dijeron ambas a la vez haciendo que Thorin sonría y las abrazara con más fuerza y a la vez con más cariño de lo que demostraba.- Tal vez volviendo del viaje ya tengamos unos nuevos integrantes en nuestra familia.- dijo mientras ponía su mano izquierda en el pecho izquierdo de Luthien y con la otra mano estrujaba una nalga de Arwen, las dos estaban sonrojadas por lo que hacía su esposo, ellas se miraron asintiendo silenciosamente pasando sus manos aterciopeladas estimulando el miembro del pelinegro.

-¡No quiero que mi nieto sea pervertido por su padre lujurioso!- una voz se escuchó detrás de ellos, el trio giro lentamente solo para ver a Catelyn que los miraba seriamente.- Pueden hacerlo en el viaje, nosotros cuidaremos de nuestro nieto.- dijo Eddard tratando de aligerar el ambiente que se generó en ese instante.- Es….está bien.- dijo Thorin mientras se sonrojaba por la vergüenza de que su madre lo hubiera visto en pleno acto.

La noche paso sin contratiempos solo que ahora la habitación real se transformó en una doble ya que en una cama estaban Luthien, Arwen y Thorin mientras que en la otra cama estaban Catelyn y Eddard durmiendo; la habitación que antes era una recama real ahora era un dúplex familiar, Thorin tendría que ampliar el castillo o despejar una habitación que sería la de sus padres.- Tengo que hacerlo.- decía entre murmullos ya que no había podido conciliar el sueño.- No te desharás tan fácil de mí, no te vi en 8 años.- dijo su madre que miraba a su hijo.

-Está bien, está bien.- dijo el pelinegro suspirando, ahora su privacidad o la poca que tenía con sus esposas se acabó, al notarlo soltó un suspiro que no pasó desapercibido.- Denme un respiro.- dijo el pelinegro antes de dormir. Al dia siguiente, por la puerta de la habitación real que ahora bien podría llamarse el dúplex real, entraba un niño pelinegro que veía a sus abuelos y sus padres en la misma habitación, no se decidía por cual hasta que decidió hacer lo mismo de siempre, retrocedió unos cuantos pasos y corriendo lo más rápido que pudo para que al final saltara y elevándose más de un metro y asustando a Catelyn que abría los ojos solo para ver como su nieto caía con toda la fuerza sobre su padre riendo como un infante que encontró un tesoro o encontró una mascota, la fuerza del impacto fue tal que Thorin se dobló en la cama para que inmediatamente cayera noqueado por la falta de aire.

El impacto fue tal que despertó a Eddard encontrándose con su esposa mirando sorprendida en dirección a su hijo que estaba noqueado y un niño sobre el que era reprendido por sus madres pero la sonrisa que tenía no se iba ni aun con el regaño al cual se sumó su esposa.-Jejeje, Robb debe de estarse riendo donde sea que este.- dijo el padre mientras que su esposa lo escuchaba, de la nada una pequeña pero dura roca salió e impacto a Eddard dejándolo noqueado.- Debiste de guardar tu comentario.- dijo Catelyn con el brazo estirado siendo ella quien le lanzo la piedrita a su esposo.

Para que el par de noqueados se levantara tuvieron que esperar 2 horas, los dos, padre e hijo fueron recordando poco a poco lo sucedido solo para terminar riendo a pierna suelta, uno recordando como quedaba su hermano después de despertarlo mientras que el otro recordaba los regaños de su esposa al causante del noqueo a su heredero, todo esto era visto por las féminas y el niño que sonreían al verlos así, Catelyn sonreía ya que eso la hacía recordar viejos momentos familiares mientras que Luthien y Arwen porque esa era la primera vez en un largo tiempo que oían la risa sincera de su esposo.

El dia transcurrió sin ningún imprevisto, Catelyn y Eddard jugaban con Cregan que se alegraba de estar con sus abuelitos mientras que veían a su hijo menor dando consejos a sus súbditos recomendando lo que deberían de hacer, ambos estaban sonriendo ya que eso era lo que hacía un rey, un buen rey era un líder que se preocupaba por sus súbditos y sin hacer alborotos, los aldeanos antes de retirarse saludaban a los Stark mientras ellos recibían los presentes o las felicitaciones.

Antes de que el sol se ocultara Thorin reunió al pueblo para que se enteraran de que saldría de viaje mientras que el pueblo reclamara, él se sinceró con ellos y les dijo los motivos del viaje, al terminar todos los aldeanos estaban arengando a su rey y queriendo ir con él y mostrarles a los Ponientes con lo que se metieron, los dos estaban mirando en shock, tanto era lo que su hijo hacía por cada uno que hasta los más anciano estaban dispuestos a cruzar el mar y llegar a Poniente y pelear por su familia y por su rey.

Thorin estaba sorprendido de que todos quisieran ir con él y acompañarlo en su viaje.- Amigos míos, por más que quiera llevarlos conmigo, no puedo, si después de mi regreso quieren seguir a mi lado, no me opondré pero si ahora lo hacen puede que sus vidas peligren y no me perdonare si alguno de ustedes muere.- los aldeanos al escuchar a su rey solo confirmaron que él era el mejor rey que hubieran tenido y esperaban que su hijo lo fuera también.

-¡Aun si no está presente, nosotros lo apoyaremos con nuestras plegarias a Iluvatar por su bien y el de sus acompañantes!- un aldeano la azar lo grito y todos lo siguieron dándole ánimos y sin que él lo supiera, una protección que varios quisieran.- Gracias, muchas gracias por sus palabras, amigos míos.- decía Thorin al saber que ellos nunca lo dejarían.

Al anochecer, Catelyn y Eddard volvieron a llevar a su habitación a su pequeño nieto mientras que los padres estaban preparándose para el viaje a Rivendel y de ahí a un destino que su esposo no quería decirles aunque también trataron de sacarle lo que escribió en las cartas, pero aun así no lo consiguieron, la pareja al llegar al cuarto real se encontraron con los tres ya durmiendo y descansando en su lecho, era increíble como había pasado el tiempo pero aun Thorin conservaba esa luz en sus ojos que por ahora estaban cerrados.

-Sí que el a crecido en cada aspecto, física como mentalmente, me hubiera gustado verlo yo mismo.- dijo Catelyn mientras miraba a su hijo, Eddard solo la abrazo.- No pudimos hacer nada antes pero ahora podremos estar más tiempo con el.- dijo Eddard mientras su esposa lo abrazaba con todas sus fuerzas.- Pero si él va a regresar a Poniente y nosotros no podemos salir de aquí, no sabemos que le puede pasar y si el….no, no quiero que eso pase, no quiero.- dijo ella mientras abrazaba a su esposo que la escuchaba sollozar en su pecho.- El regresara con nosotros, sé que él lo hará y sabes porque.- dijo el patriarca Stark mientras hacía que su esposa lo mirase mientras ella negaba.- Es porque su hijo estará acá, nuestro nieto estará acá y el hará lo imposible para venir hasta acá.- dijo Eddard mientras miraba al horizonte.- Sé que lo hará.- dijo mirando a los cielos rogando que los 7 lo protejan de cualquier mal que se levante contra él.

Al amanecer Thorin miro a sus padres que estaban durmiendo abrazados para después mirar al cielo raso del cuarto esperando que su plegaria llegue a los oídos de Iluvatar.- Poderoso Iluvatar, permíteme salir airoso de las batallas que me encuentre en ese lugar, permíteme volver a mirar a mis padres y a mi hijo, permite que mis esposas estén a salvo conmigo y permíteme volver a casa sano y salvo.- dijo al cielo mientras que sus esposas seguían abrazadas a él, esperando que nunca se separen de su lado.

A las pocas horas Thorin hizo que todo el pueblo estuviera reunido, al salir con su armadura puesta todos sabían que su rey partiría ese mismo dia saliendo antes que los dos eored lo hicieran en 3 días.- Pueblo de Rohan, sé que esto es sorpresivo para ustedes pero entiendan que al yo no estar presente no poder dirigir a mi pueblo, por eso dejare a mi senescal, el será mi representante y ustedes al igual que yo lo conocemos mejor que nadie.- dijo mientras una joven pelirrubia aparecía entre la multitud, nadie la había visto.

-Ustedes así como me trataron, tienen que tratarla. Mi senescal será….Eowyn, hermana de Eomer, que se negó a hacerlo y me acompañara en el viaje.- dijo asombrando a los aldeanos que buscaban a la que era su dama anterior aunque nunca dejo de serlo, cuando la vieron ella estaba ya junto a su rey.- Bienvenida a casa, querida amiga.- dijo Thorin mientras la abrazaba como siempre que se encontraban.- Gracias por la oportunidad y sé que no te arrepentirás al nombrarme tu senescal, querido amigo.- dijo ella mientras se dirigía a sus conciudadanos.- Es un gusto estar en casa nuevamente.-dijo ella para que al final todo estallara en jubilo sabiendo que ella los guiaría así como lo hacía Thorin.

Ya dentro del salón, Thorin le presento a sus padres a Eowyn que al instante se agradó con ellos.- Padre, madre acompáñenme en este corto viaje, tengo que presentarles a mis amigos y aliados, después volverán y se les dará una habitación personal.- dijo mientras su madre se paraba y lo miraba.- No será necesario, sé que no te llevaras a mi nieto contigo así que lo acompañaremos todo el dia, dormiremos con el así como lo hacíamos contigo.- dijo ella mientras su nieto Cregan miraba a su padre.- ¿No me llevaras contigo, por qué?- pregunto mientras que Thorin se pone a su altura y lo toma de los hombros.

-Tu eres una parte importante al igual que lo son tus madres, tus abuelos e incluso tu tía autoproclamada.- dijo el pelinegro mirando a Eowyn que desviaba la mirada.- Si te perdiera o alguien te usara en mi contra, no me imagino que podría pasar pero para evitar eso, te quedaras con tus abuelitos y cuando menos lo esperes, estaremos de vuelta.- dijo mientras dejaba a su hijo llorar en su pecho, no se había separado de Cregan nunca y esta era la primera vez que lo haría.-Entonces los esperare, papa, mamas. Los esperare.- dijo Cregan que ahora era abrazado por sus madres y su padre.

La familia real, que ahora era de 6 miembros cuando antes era de 4, junto a la guardia real que estaba conformada alrededor de 3,000 rohirrim, pero en este viaje solo lo acompañaban 15 de los más destacados de esta, iban rumbo a Rivendel, donde antaño se celebró el Concilio de Elrond y se formó el grupo que más tarde sería conocido como la Comunidad del Anillo, para encontrarse con sus amigos y aliados, el viaje duro menos de 3 días ya que Rivendel estaba algo lejos de Rohan, al llegar tanto Eddard como Catelyn se sorprendieron por las características del lugar, ya que el pueblo estaba oculto entre las colinas, era una maravilla ver ese lugar.

-Bienvenidos a Rivendel.- dijo Thorin a sus padres mientras veía como ellos se perdían viendo cada detalle como si quisieran grabarlo en su memoria al ver la geografía que rodeaba al pueblo y como este se acoplaba al entorno que lo rodea.-Papa, mama, por acá.- dijo Thorin antes de que sus padres se perdieran en el entorno, ellos rápidamente miraron a su hijo al ver como él sonreía.- Es hermoso, verdad, es realmente magnifico para la vista.- dijo Thorin mientras avanzaba lentamente ya que quería que sus padres admiraran el lugar.

-¿Por qué estamos acá?- dijo Eddard mientras miraba el entorno y esperando la respuesta de su hijo.- Hemos venido a una reunión y a visitar a mi…suegro.- dijo el pelinegro mientras ambos padres lo miraban, este era el lugar de donde procedían las mujeres de su hijo, las dos hermanas, Luthien y Arwen, el lugar donde se habían conocido hace 8 años.

Un hombre pelinegro de piel blanca y ojos grises, mirando a la entrada cuando vio a los recién llegados, la carta que recibió de su cuñado era extraña pero a la vez lo intrigaba, para que se iban a reunir, cuál era su motivo, cuál era el menester de la reunión; por más que lo pensara no hallaba la respuesta, pero si Thorin se iba a reunir con él y posiblemente, con los demás participes de la comunidad del anillo, era sumamente importante.

De repente, un elfo joven y advenedizo, entro a su recamara.- Mi señor, unos extra…- estaba comunicándole algo que el elfo pensó que era de sumo interés cuando el señor de la casa se dio la vuelta.- No son extraños para mí, déjalos pasar, me reuniré con ellos ahora.- dijo mientras iba saliendo de su habitación; para Catelyn era como estar en un sueño hecho realidad.

-¡Cregan, no corras, ya vamos a …..!- fue sacada de sus pensamientos por la voz de su hijo que al parecer, iba detrás del pequeño solo que ahora el pequeño había desaparecido, ella miro por todos lados, al no encontrar a su nieto, corrió donde su hijo y cuando estaba a punto de pegarle por no cuidar de su nieto, escucho la risa del pequeñín que venía siendo cargado por un hombre de tez blanca, su pelo era sedoso y largo adornado con unas cornamentas a los costados y era de ojos grises, ese era el hombre que cargaba a su nieto.

-Padre, espero que no hayamos inoportunado.- dijo Luthien al ver como su padre cargaba a su hijo mientras que este miraba a la pareja desconocida que vino con la familia real de Rohan, al ver como la pareja veía el entorno que los rodeaba supuso que eran la primera vez que venían pero no podía descartar nada, dejo de jugar con su nieto mientras el niño volvía donde estaba su madre, entonces miro a yerno.- Su alteza, bienvenido a mi hogar.- dijo el desconocido para los Stark pero no para su hijo.

-Ya hemos hablado, amigo mío, eres parte de mi familia, así que salúdame como se debe, suegro.- dijo Thorin mientras apoyaba su mano en el hombro de su suegro.- No puedo, eres un rey y…- estaba hablando hasta que el pelinegro lo detiene.- Ya hemos hablado, Elrond, así que yo te llamare suegro y tú me llamaras por mi nombre como lo hacías antes de que yo llegara al trono.- dijo sin darle lugar al reclamo que de seguro iba a hacer el pelinegro, mientras que ellos conversaban Luthien y Arwen se adentraron al que era su hogar antes de su matrimonio.

El par de pelinegros que era seguido por el matrimonio Stark, Eddard y Catelyn Stark, se adentraron en la casa y fueron a un recibidor que había en el hogar de Elrond o eso suponían ambos Stark, el pelinegro que era acompañado por Thorin miraban a ambas mujeres conocidas y a la vez familiares para ellos jugando con el pequeño Cregan que iba a y venia persiguiendo a unas ardillas que habitaban los arboles del lugar.- Thorin, dime, ¿Cómo esta Arwen?- dijo el elfo pelinegro que veía a sus hijas mirando a su nieto.- Al principio, estaba como la viste, si tuviera una palabra para describirla seria "muerta en vida". Sus ojos, si hubieras visto sus ojos aquel dia, tenía tanto coraje que por poco mandaba a cada rohirrim por todo Endor a buscarlo y traerlo esposado ante mí para matarlo sin contemplaciones, pero ella era lo más importante así que solo me enfoque en ella; ahora, ella ha cambiado, es la misma de siempre, como la conocí al principio.- dijo el pelinegro recordando el dia que Arwen llego a sus tierras con una mirada muerta, Elrond al escuchar eso solo suspiro para que después sonriera y mirara a su yerno.

-Entonces se casaron y ahora tienes a mis dos hijas compartiendo al mismo hombre.- dijo alegremente mirando al que es su hijo político, Thorin se avergonzó como nunca al escuchar las palabras de su suegro.- Si, ese dia sonrió como nunca, cuando ella se me declaro solo pude reaccionar de una manera, darle el mejor beso que hubiera tenido, haciendo que olvide esos momentos tristes que tuvo.- dijo mirando a su suegro. Ambos pelinegros se rieron por la situación mientras que ambas hermanas veían a su padre y a su esposo riendo como si fueran los mejores amigos.

-Por cierto, ¿Quiénes son las personas que te acompañan, amigo mío?- pregunto Elrond mirando a la pareja por el rabillo de su ojo, Thorin solo lo miraba sereno.- En la reunión lo diré, por ahora te mantendré en el suspenso, querido amigo.- dijo el pelinegro mientras se retiraba del lugar yendo a donde estaban sus esposas y su hijo, Elrond solo tuvo que suspirar molesto porque no consiguió la respuesta, solo dio indicaciones a sus siervos que trataran a sus invitados a los dos desconocidos como si estuvieran en su casa.