El Viaje Inicia
Estuvieron conversando por horas, discutiendo temas importantes para ellos hasta que un hombre mayor peliblanco llego al castillo acompañado de un hombre peli castaño de ojos azules, ambos venían del mismo origen: Gondor, específicamente Minas Tirith; ambos al ver a Elrond mirándolos apuraron el paso, descendieron de sus monturas mientras eran atendidos por los sirvientes de Elrond, saludaron al elfo pelinegro mientras escuchaban a la pareja o más bien trio de pelinegros hablando con el niño o más bien, el príncipe de Rohan.
-¿Cómo has estado viejo amigo?- dijo el de mayor edad que ahora era observado por la pareja de desconocidos que todavía no habían visto.- Gandalf, es un gusto verte después de un largo tiempo, hace un año que no nos vemos, querido amigo.- dijo Thorin mientras estrechaba las manos del mago que solo asentía mientras miraba a las dos pelinegras.- Antes de que te vuelvas a disculpar por él, tu no tuviste la culpa, Gandalf, el solo se lo busco.- dijo Arwen sabiendo que cada vez que el mago se presentaba siempre se disculpaba.
-Es bueno verte mi reina.- dijo Faramir haciendo que Arwen girara los ojos.- Ya no soy tu reina, Faramir, ahora soy la segunda reina de Rohan, no soy reina de Gondor y Arnor, ya no lo soy desde hace….6 años, amigo mío.- dijo ella con melancolía pero a la vez sin resentimientos.- Perdón por hacerte recordar esos momentos, Arwen, si pudiera…- estaba hablando cuando ella lo detuvo poniendo su delicada mano sobre el hombro del actual rey de Gondor y Arnor.- No tienes nada que decir, lo pasado solo es una sombra que se queda atrás por mi presente y futuro.- dijo ella sonriéndole ya que ella preferiría seguir como está a regresar al pasado para vivir una mentira.
-Faramir, mi amigo y compañero de armas, es bueno verte.- dijo Thorin al ver a su amigo conversando con su esposa que solo miraba como su esposo y su amigo, y anterior senescal, se daban un buen apretón de manos.- Thorin, es grato verte aunque tu carta sí que es intrigante para mí como para mis consejeros e incluso para ese viejo cúrcumas.- dijo sonriendo mientras que Gandalf por algún motivo tenía el agrio impulso de mandar a volar de un impulso a Faramir, pero lo dejo pasar.
-Sabes que si te escucha, estarás perdido mi buen amigo.- dijo el pelinegro mientras que Faramir solo sonreía.- Si te preguntas por la pareja mayor que vino conmigo, tendrás que esperar a que la reunión comience; por ahora acompáñanos como solías hacerlo antes.- dijo Thorin para que el castaño asintiera mientras que Arwen y Luthien jugaban con su hijo, Thorin y Faramir comenzaron una pequeña reunión concerniente a sus reinos y como se podrían ayudar.
-Rey Thorin, el señor Elrond lo quiere ante su presencia en estos instantes.- dijo un criado que estaba interrumpiendo la parte final de su reunión.- Bueno, amigo mío, me retirare…..- estaba hablando cuando Thorin lo jala hacia el conclave donde hace 7 años se creó la "Comunidad del Anillo".- Vendrás conmigo, después de todo te interesaste en ellos.- dijo el pelinegro mientras que su amigo solo suspiraba ya que quería conocer a esa pareja de adultos que lo acompaño a su joven amigo.
-Elrond, Gandalf y Faramir, gracias por venir a esta reunión.- dijo el pelinegro mientras los demás asentían pero Faramir al parecer lo hacía por la curiosidad.- Sé que quieren respuestas, hace 5 días, cuando salía con mi familia rumbo a la Comarca, nos encontramos con un árbol, un árbol arciano.- dijo para sorpresa de Eddard y Catelyn.- Era el mismo árbol arciano que se encontraba en los terrenos de mi familia en Poniente, al reconocerlo y por curiosidad me acerque al árbol, cuando estuve lo suficientemente cerca lo toque.- dijo despertando la curiosidad en sus amigos y en su familia pero especialmente en sus padres.
-Al tocarlo pude ver los sucesos de un tiempo pasado, presente y vislumbrar por unos momentos el futuro.- dijo mientras Gandalf y Elrond se miraban entre sí, al parecer eso era imposible pero su joven amigo y compañero pudo vislumbrarlo.- ¿Estás seguro, Thorin, porque es imposible ver los eventos pasados o futuros?- pregunto Gandalf mientras que el asentía a lo que decía.- Sé que era imposible pero lo pude ver; vi como mis padres fueron asesinados y como mi hermano mayor moría, sin estar presente en ese momento pude tocar su sangre pero por más que quisiera no podía impedir lo que sucedía, vi como mis hermanos menores estaban en problemas, grandes problemas.- dijo suspirando pero a la vez nervioso por lo que vislumbro en el futuro.
Para este punto los Stark estaban mirando al suelo, si solo no hubieran muerto, si solo hubieran tomado otra decisión no pasaría nada de eso.- Por otro lado, les quiero presentar a Eddard Stark y Catelyn Stark, mis….padres.- dijo al final solo para que se sorprendieran ya que él les dijo que ellos estaban muertos.
-¿Co…cómo?- dijo una voz detrás de ellos, al girarse vieron a un elfo pelirrubio y un enano.- Como escucharon, ellos son mis padres, al parecer los "7" quisieron que volvieran a caminar entre los vivos y los dejaron conmigo, tal vez no debi de tomar esa decisión o tal vez sí, pero por eso ellos vinieron conmigo.- dijo mientras que todos los presentes miraban a la pareja.- Lo que dice mi hijo es cierto, mi esposo murió decapitado delante de nuestras hijas mientras que yo morí en la boda de mi hermano siendo traicionada por los que creí que eran mis aliados y amigos.- dijo Catelyn mientras todos buscaban algún rastro de mentira en sus palabras pero al ver que no había solo pudieron aceptar que ellos eran los padres de su amigo.
-Entonces, ¿Cuál es el menester de esta reunión, Thorin?- pregunto el enano que lo miraba seriamente.- El principal motivo es que me den su consejo, aunque sé que será por gusto, no abandonare a mi familia, no abandonare a mis hermanos en ese infierno.- dijo seguro de sus palabras mientras sus amigos y actuales miembros de la extinta comunidad del anillo se miraban entre ellos solo para que el primero en dar un paso al frente sea Gimli, el enano.
-Tengo una deuda contigo así como todo mi pueblo, cualquiera que sea la situación, te acompañare así como nos acompañaste, cuentas con mi apoyo.- dijo el enano mientras que Thorin y los Stark lo miraban agradecidos.- Así como tú nos ayudaste en la guerra del anillo nosotros te ayudaremos en rescatar a tus hermanos y conocidos.- dijo Legolas, el elfo pelirrubio que miraba a Gandalf ya que era el último en hablar siempre.- Iremos contigo así como tú fuiste con nosotros.- dijo Gandalf, por ultimo Elrond se paro mientras que miraba al grupo, el grupo que se había formado en la anterior reunión.- Entonces, Thorin y compañía, vayan a Poniente y rescaten a quienes deban rescatar, y regresen a su hogar.- dijo Elrond dándole el apoyo a su amigo.
-Gracias, muchas gracias, no sé qué hacer por ustedes, por favor, traigan a mis hijos, por favor.- decía Catelyn que gimoteaba al ver como unos completos desconocidos para ella iban a arriesgar sus vidas por sus hijos, ella como pudo avanzo y le dio un abrazo a Elrond mientras que el miraba extrañado solo para que después de unos segundos lo correspondiera.
-Le prometo que traeremos a su familia a salvo, señor.- dijo Gandalf mientras que Eddard solo miraba como estos completos desconocidos iban a por su familia.- Daria todo por ir nuevamente a mi hogar y yo mismo, personalmente, rescatar a mis hijos e hijas pero sé que no puedo, por eso les pido que las traigan con vida, por favor.- dijo Eddard que por primera vez en su vida tuvo que arrodillarse ante un sorprendido Gandalf que solo pudo asentir con todo su espíritu.
-Arreglare los barcos de Gondor para que estos los transporten a Westeros.- dijo Faramir que también se sumaba al grupo pero sin dejar Endor o su trono en Gondor.- Gracias amigo, por tu apoyo.- dijo Thorin mientras lo abrazaba ya que él fue un gran apoyo en el pasado así como lo es ahora.
Se quedaron en el castillo de Elrond durante lo que quedaba del plazo para partir, Elrond les dio alojo en su casa ya que este quería saber del continente originario de su cuñado y amigo contestando cada duda o narrando cada hecho sucedido en Poniente, Thorin con gusto lo haría pero al saber que partirían de viaje, Luthien y Arwen, literalmente, lo secuestraron para que el pelinegro las llevara de aquí para allá, ahora los únicos que podrían responder eran Catelyn y Eddard, ya que al vivir por más tiempo en Westeros lo conocían palmo a palmo.
A los pocos días arribaron todos los rohirrim, Elrond y Gandalf se sorprendieron al ver más de 7,000 rohirrim en las puertas de Rivendale, desde niños hasta a las mismas esposas de los caballeros que lo acompañarían a su rey, estaban anonadados, ensimismados al ver a tantos rohirrim junto a su rey.
Solo suspiraron ya que cualquiera lo hubiera ido a apoyar como siempre lo hacían, solo faltaba un dia para partir a Westeros cuando llego Faramir que viajaba desde Dol Amroth hasta Lond Daer, el puerto desde el cual partirían hacia Westeros pero con una ligera desviación, irían a Valyria ya que Thorin y Gimli querían ver cómo iba la extracción de sus tesoros, cuando los Stark se enteraron sometieron a su hijo a un interrogatorio completamente duro.
-¡¿Cómo que irán a Valyria, si es un paraje del mismo infierno?!- estaba exaltada, su hijo estaba a punto de ir a por sus hermanos y se iba a ir a un potencial lugar para morir.- No es totalmente cierto, para evitar que los viajeros y temerarios navegantes fueran hasta Valyria y comenzaran a extraer los tesoros de los Targaryen, los enanos junto con algunos elfos y Gandalf, lanzaron hechizos de desorientación, ilusiones y algunos trucos más que podrían hacer que el más fuerte de los caballeros e incluso espadachines natos tengan miedo.- dijo el pelinegro que estaba atado en una silla siendo interrogado en la presencia de sus padres y sus esposas, estas tuvieron que dejar que sus suegros lo interrogaran ya que ellas no hablarían.
-¿Y que irán a hacer allá?- Eddard pregunto más calmado de lo que estaba su esposa, Catelyn miro a su esposo sabiendo que era una simple pregunta.- Iremos a ver cómo va la extracción de acero valyrio.- dijo sorprendiendo a sus padres de nueva cuenta.- Todas las armas así como las espadas, las lanzas e incluso las puntas de las flechas de mi ejercito como el de Gondor están hechas de ese metal.- dijo haciendo que ellos miraran su espada mirando que era un metal refulgente, un metal que podría ser mortal y a la vez complejo al forjar.
-Si padre, todas las armas de mi ejercito están forjadas de ese metal, son tantas que ahora las armas de acero valyrio son comunes en Endor.- dijo mientras su madre lo desataba de la silla, Thorin estaba mirando como sus padres estaban sorprendidos pero al final lo dejaron ir.- ¿Cuál será su primera parada en Westeros?- pregunto su madre, Thorin miro al horizonte nostálgicamente ya que sería la primera vez que pisaría su tierra después de mucho tiempo.- Nuestra primera parada será…Dorne.- dijo mientras sus padres no sabían cómo reaccionar.
-El porque….porque necesito información y los Martell me la pueden dar, además podría ver a Arianne y a Oberyn Martell, le enseñare que he avanzado en mi manejo de la espada y la lanza.- dijo seriamente, planeando un encuentro amistoso con el que fue su maestro y un amigo que hizo en el sur, pero los destinos siempre son engañosos.
Para el mediodía ya habían levantado anclas y estaban en altamar cuando dos eored mas se sumaron al grupo, al parecer Eowyn los mando ya que ella pensó que necesitaría más ayuda, mentalmente le agradeció ya que iba a necesitar más hombres, por cualquiera sea la situación que encontrara en el camino, según lo que dijo Gimli y según como el viento soplara a su favor, llegarían a Valyria en 4 días a más tardar, el viaje seria lo suficientemente largo para que las provisiones alcanzaran, ya que tenía planeado llegar a Dorne en 10 días, lo suficiente para que las provisiones llegaran a su mínimo.
En Dorne se estaba llevando una situación un poco áspera ya que había pasado exactamente 3 semanas desde que Oberyn había muerto, para Ellaria fue un momento traumático, ya que su marido con el afán de vengar a su hermana muerta termina asistiendo con ella y su sobrina, Arianne a Desembarco del Rey por la boda de Margaery Tyrell y Joffrey Baratheon; la invitación era en realidad para Doran y su familia pero el no pudo asistir debido a la gota, enfermedad que lo acarreaba a no poder desplazarse como él quería, digamos que la boda no fue la mejor, que va, se muere el rey y este acusa a su mano, que era el tío de este, lo mandan a prisión y buscan a su esposa, Sansa Stark, que ya había huido de la ciudad, ella presentía algo pero no pudieron salir de la ciudad.
Un motivo era que Arianne estaba con su amiga que no había visto desde hace mucho tiempo y otro era porque Oberyn ahora formaba parte del consejo del rey Tommen, hermano menor de Joffrey, iban a juzgar al tío del rey por regicidio, habiendo planeado mandarlo a la Guardia Nocturna pero el enano o el diablillo como era conocido, decidió un juicio por combate, el que iba a combatir por el trono era Gregor Clegane, la montaña, mientras que Tyrion consiguió que Oberyn peleara por él, durante todo el duelo él estaba dominando solo para que al final la montaña terminara aplastándole la cabeza mientras agonizaba en el suelo.
Ese mismo dia decidió salir del lugar con su sobrina, ellas tardaron más de 4 días en regresar a Dorne, ambas estaban destrozadas, una más que la otra, al llegar y contarle a Doran lo que sucedió durante su estancia en Desembarco del Rey, al tener a Myrcella en sus dominios, ella creía que no faltaba mucho para que vengan a por ella, su manera de desahogarse era dormir, beber y nuevamente dormir, sin orden alguno; en cambio para Arianne era como volver a su rutina que no pudo seguir en Desembarco del Rey aunque con algo de incomodidad, era como si estrujaran su corazón, ese se llenaba de tristeza mientras tenía relaciones con alguno de sus esporádicos amantes, como si en su interior su corazón se estrujara cada vez que ella fornicaba con sus amantes.
Volviendo al presente, con Thorin y su grupo saliendo de Valyria, habían llegado hace más de 8 horas, mientras que el grupo estaba en los barcos, Thorin y sus esposas exploraban el lugar, encontrándose con un ojo de agua o un manantial, donde acabaron bañándose y teniendo sexo cual conejos en temporada, prácticamente su estancia en Valyria fue tan agradable que ahora ambas estaban con las piernas temblorosas siendo llevadas por su esposo, el cual tenía una sonrisa que no desaparecería por nada del mundo.
-Tenemos que llegar a los barcos, no se detengan.- decía el pelinegro mientras ambas lo miraban molestas.- ¡¿Cómo quieres que nos apuremos si nos destrozaste después de correrte 2 veces?!- dijeron las dos mientras el pelinegro solo las miraba sonriendo.- Esperen a llegar al barco que todavía no acabe con ustedes.- el tenia fuerza para más, ellas lo sabían, solo pudieron apresurar su paso jalando al pelinegro, no querían decirlo pero en realidad también querían seguir teniendo su intimidad con su esposo; Thorin solo pudo sonreír.- Creo que los 10 días lo pasare en el camarote, jejeje.- decía entre dientes mientras las dos esposas se sonrojaban, nunca lo hicieron por 10 días completos, a lo mucho era pero 10, tendrían que quedarse en cama durante los siguientes 3 días.
Al llegar a los barcos vieron como todos ya estaban esperándolos, mientras que los hombres estaban desviando su mirada.- Supongo que nos escucharon.- dijo Luthien sonrojada por la vergüenza.- Podría aventurarme a decir que toda la isla los escucho.- dijo Gandalf mientras bajaba la mirada por la vergüenza que tenía, él era un viejo, él lo sabía, pero al escuchar como las esposas de su amigo gemían y gritaban que les diera más fuerte, que no se detuviera solo para que al final gritaran a todo pulmón, sí que lo termino sonrojando por la vergüenza.
El viaje prosiguió solo que ahora durante las noches ninguno podía dormir ya que los gemidos y gritos de la tarde continuaron e iban a continuar durante toda la noche; pero regresando a Dorne, siendo ya de noche, nos concentramos en la habitación de una pelinegra de piel olivácea, era nada más ni menos que la princesa Arianne que yacía dormida mientras era abrazada por su amante de turno, Deziel Dalt; sin que ambos supieran o específicamente sin que ella se diera cuenta, estaba llorando; en su interior y en lo más recóndito de su mente, una figura fantasmal de ella estaba echada en el suelo en posición fetal, abrazándose para calmar ese dolor, el dolor de entregarse a otros y no a su amado, como se entregaría a él si ahora no podía hacerlo, había pasado por muchos hombres a lo largo de estos 8 años, lo que le quería dar a su amor se lo dio a su mejor amigo cuando ella solo quería desahogarse con él.
Al dia siguiente de ese encuentro y al verla su madre, ella estaba decepcionada de su hija.-¿ Que le dirás a Thorin cuando venga por ti?- dijo su madre retirándose del lugar, esa pregunta la dejo callada, que le iba a decir cuando volviera, como podría mirarlo a los ojos o decirle te quiero cuando ya no podía estar a su lado, ese mismo dia se encerró en su cuarto soltando gritos desgarradores mientras lloraba amargamente, Doran y su hermano Oberyn al escucharla querían ir donde ella pero Mellario los detiene, al escuchar cual era el motivo ambos solo deseaban que nunca hubiera pasado.
En el presente, ella seguía tumbada mientras que en su interior su "yo" verdadero era rodeada por sus amantes mientras que a la distancia se veía la espalda del niño pelinegro que se alejaba de ella, quería levantarse y correr hacia el pero no podía, quería detenerlo pero como lo iba a hacer si ella no se detuvo, en el exterior de sus labios salieron unas palabras que estaban encerradas en su corazón.- Thorin, no me dejes, no me dejes por favor.- decía para volver a dormir sin saber que 9 días después iba a encontrarse con el pelinegro de sus sueños.
El viaje de Endor a Dorne fue un poco movido para Thorin ya que el quinto dia, él ni sus mujeres salieron del camarote para descansar adecuadamente ya que parte de la mañana y toda la noche se pasó teniendo intimidad con sus esposas y recién pudieron descansar cuando el sol estaba por salir, prácticamente ninguno de ellos durmió en toda la noche.
Ya habían pasado 8 días en altamar y ya se estaba desesperando, él no era de realizar viajes largos en barco, se podría decir que era inquieto al estar atrapado en un solo lugar durante mucho tiempo, pero siempre sus dos esposas lo calmaban o lo retenían ya que al dia 7 ya hubo 2 intentos de lanzarse al agua y nadar hasta Dorne, aunque no se sabría si podría llegar, para gracia de los demás veían a su rey siendo regañado por las dos féminas aunque también lo envidiaban al ver cómo eran las dos, quien no lo haría si el par de hermanas eran como ángeles bajados del mismo cielo.
Pero ahora concentrémonos en la cubierta de la proa, ahí estaban Gandalf, Thorin y Eomer, que vienen a ser los "lideres" del grupo, aunque el único líder era Thorin, ellos vendrían a ser sus consejeros.- ¿Qué vamos a hacer apenas lleguemos a Dorne?- pregunto Gandalf para conocer qué pasaría al pisar tierra.- Vamos a ir nosotros junto con Arwen, Luthien, Legolas y Frandul; Erkenbrand se quedara a cargo de nuestros hombres, solo los 7 bajaremos en un bote a Dorne.- dijo el pelinegro pero antes de que Eomer lo interrumpiera siguió hablando.- Frandul regresara cuando Doran me conceda el permiso para que los hombres desciendan y armen el campamento en sus tierras por una semana ya que ese sería el tiempo suficiente para reabastecer el barco con suministros, además conociendo como son los niños van a querer salir a pasear por la ciudad y conocer este lugar.- dijo mientras los dos lo veían.
-¿Nos quedaremos por una semana?- pregunto Eomer.- Si, por una semana lo suficiente para que nuestra presencia en Poniente no sea notoria, nuestros barcos llamaran la atención a los ponientis y podría ser insatisfactorio para mi plan que nos vieran ahora.- aclaro la idea mientras Eomer entendía y veía como su rey había trazado un plan de acción en pocos días.- Entonces nos alistaremos para desembarcar mañana, cuando estemos a poco de llegar a Dorne.- dijo Gandalf mientras miraba al horizonte.
-Esta semana….será larga, muy larga.- pensó Thorin antes de dormir ya que no conocía a Doran, esperaba que Oberyn lo ayudara y lo apoyara en su pedido; sus dos esposas lo vieron pensativo.- ¿En qué piensas Thorin?- pregunto Arwen mientras se echaba a su lado, por otro lado, Luthien acariciaba el pecho de su esposo dándole un poco de su cariño.- Si, amor mío, en que piensas.- recalco la pregunta Luthien mientras que con sus dedos contorneaba el pecho de su esposo, el la acerco y paso una mano por su cadera acariciando su espalda.- Pensaba en diferentes cosas pero ahora, creo que me enfocare en una sola.- dijo Thorin mientras que con el otro brazo rodeaba a su segunda esposa apegándola.
-¿En qué te enfocaras?- pregunto Arwen mientras que Luthien acercaba su boca al oído del pelinegro y le soplaba suavemente haciendo que este se estremezca.- Me enfocare en mis lindas y sexis esposas.- dijo solo para dar un beso cargado de todos sus sentimientos que tenía para cada una, dando así inicio a una noche movida, con Thorin martillando su cadera con la de Arwen y está gimiendo porque disfrutaba de la intimidad con su esposo y con una Luthien que lo besaba mientras el introducía 3 dedos en la vagina de su segunda esposa, callando los gemidos en el beso de su esposo.
-¡ME VENGO/ME CORRO/ME CORRO!- gritaron los 3 pelinegros, con Luthien corriéndose en la mano de su esposo mientras que los jugos de Arwen caían libremente en las sabanas de la cama mientras que sentía como su esposo soltaba su semen en su útero, así pasaron la noche intercambiando de lugares e incluso dándose un beso lujurioso entre las dos hermanas que veían como el miembro del pelinegro estaba entre sus vaginas, una sobre otra. Mientras que esto pasaba en la alcoba real, los demás ocupantes del barco donde estaba la familia real tuvieron que hallar la forma de dormir sin que escucharan los gemidos de los tres.
Al amanecer del siguiente dia, los 3 pelinegros ya estaban despiertos y totalmente renovados mirando al horizonte donde ya se vislumbraban las costas de Dorne, era un fenómeno visual para los que por primera vez pisarían Poniente y por ende Dorne. Los demás se unieron a los 3 pelinegros en la proa mirando como un imponente castillo se alzaba sobre el mar, un castillo que sin menospreciarlo, todavía no estaba a la altura del castillo de Minas Tirith o la fortaleza de Helm.
De hecho en la torre de la Lanza; la torre más alta, ubicada en Palacio Antiguo, el asentamiento de la casa Martell, gobernadora de todo el reino de Dorne, un guardia que por casualidad iba por la parte más alta de la torre vislumbro a lo lejos un grupo de 15 navíos que se acercaban al reino, corrió y corrió hasta que llego a su destino, el solar donde actualmente estaba Doran Martell y Ellaria Sand que como ya era costumbre discutían.
-….Oberyn está muerto mientras que esa…Lannister se pasea por nuestro castillo y respira nuestro aire, déjame, déjame enviarla a su casa dedo por dedo.- estaba diciendo Ellaria, estaba dolida y tenía rabia, su amante estaba muerto mientras que la hija de sus asesinos estaba delante suyo y no podía hacerle nada, iba a seguir la diatriba pero el capitán de la guardia del príncipe interrumpe la discusión.- Señor, un guardia quiere hablar con usted.- dijo su guardián.
-Príncipe Doran, se acercan 15 barcos, no son de Braavos ni de Poniente, son desconocidos y no portan ningún emblema o blasón conocido.- dijo el guardia mientras Doran y Ellaria se miraban entre sí, ya era suficiente con el conflicto que tenían con los Lannister y la corona para que se sumara un tercer asunto.- Ellaria, ve con tus hijas, reciban a esos…..extraños y tráiganlos ante mi presencia, reuniré a los lores en lo que llegan ustedes.- despidió a Ellaria que también estaba interesada en esos extraños.
Después de salir del salón desde donde el príncipe gobernaba, se encontró con sus hijas y las 3 mayores del grupo; Obara, Tyene y Nymeria, las tres formaban parte del grupo de las "Serpientes de Arena", un grupo formado por las hijas bastardas de su amante, Oberyn Martell, las 3 miraban a su figura materna esperando que les dijera algo, la impaciencia las carcomía.- Madre, que dijo el príncipe, iremos a la guerra o nos quedaremos sin hacer nada.- pregunto Tyene, las más jóvenes veían a su madre esperando la noticia.
-Elia, lleva a tus hermanas a tu habitación y no salgan de ahí hasta que lleguemos.- dijo su madre haciendo que las pequeñas se marcharan a la habitación de la mayor del grupo de pequeñas.- Síganme, iremos a los Tablones y recibiremos a algunos extraños y los traeremos a la presencia de nuestro príncipe.- dijo seriamente mientras que las chicas asintieron a su palabra yendo a prepararse y esperar a que este nuevo evento no sea perjudicial para ellas.
El camino que comienza en Palacio Antiguo y termina en los Tablones tenía un transcurso d horas, de ida y vuelta serian una horas, si partían al instante estarían de regreso para el atardecer, pero lo que más llamaba la atención era que esas naves no tenían o carecían de algún emblema o algún blasón que demostrara el origen de su viaje, eso era lo que la extrañaba.
Al llegar a los Tablones, las féminas que iban acompañadas por 5 guardias del palacio vieron como todos, absolutamente todos los pescadores así como los comerciantes y algún que otro poblador que pasaba por el lugar estaban detenidos viendo el grupo de 15 barcos que a simple vista eran detallados, nunca antes vistos, ribetes de oro adornando los costados de la proa y en la popa había una pieza de oro que hacia el papel de protección.
Con los provenientes de Endor, los navíos estaban detenidos por orden de su rey, cada capitán del navío junto con el capitán de los eored estaban en el navío principal, en el cual estaban la familia real y algunos de sus aliados, estos estaban discutiendo acerca de lo que harían.- Majestad, ¿Qué haremos ahora?- dijo el capitán Felton, el comandante del grupo de navíos mirando al pelinegro que veía el puerto.- La comitiva será formada por mi persona, mis esposas, Gandalf, Eomer, Legolas y Frandul, si obtengo el permiso del príncipe Doran, entonces Frandul regresara y podrán desembarcar los hombres.- dijo sorprendiendo a los capitanes de los eored.
-¿Desembarcar?- pregunto Aldor, uno de los capitanes de los 4 eored que acompañaron a su rey, Thorin miraba a los capitanes de los barcos así como a sus amigos y a sus antiguos compañeros de armas que ahora eran los capitanes de sus eored.- Vamos a desembarcar y nos quedaremos en este lugar durante una semana, el tiempo suficiente para reabastecer las naves y llenar los depósitos para partir al Norte.- dijo haciendo que todos comprendieran ya que para llenar los depósitos de los barcos se necesitaba ese tiempo.
-Bajaremos así sus familias descansaran del viaje y podrán relajarse por una semana.- dijo el pelinegro mientras los capitanes así como sus amigos lo miraban orgullosos ya que anteponía su misión al confort de sus súbditos, era un verdadero rey; los elegidos por el mismo rey se subieron a un bote que los llevaría al muelle del puerto donde estarían los que el príncipe hubiera mandado para llevarlo ante él.
Ya estando a menos de un cuarto de milla al muelle, vio a una persona que no había visto en demasiado tiempo y se preguntaba porque su maestro enviaría a sus hijas y a su amante en vez de que el viniera a recibirlo y llevarlo ante su hermano, era complicado e intrínseco los pensamientos que pululaban en la mente del joven Stark, ¿Qué le diría a su maestro y como se presentaría, que le dirá Arianne después de esos 8 años que el sabia, era un tormento para las 3 amigas, que es lo que podría pasar con él y con su familia?- Iluvatar, ilumíname y guía mis palabras, por favor.- susurro al viento esperando que su dios lo guiara.
Ellaria miro como un bote tripulado por un grupo de 7 personas, eran 2 mujeres y 5 varones, a su espalda las serpientes de arena que la acompañaban junto a los guardias estaban esperándolos con la guardia en alto ya que no sabían que era o cual era su objetivo en Dorne, al ver como del bote bajaron las 7 personas, Ellaria avanzo y se paró delante del grupo.- Bienvenidos a Dorne, extranjeros, si no les importaría acompañarme, mi príncipe los quiere conocer.- dijo mirando y esperando a que los extraños la acompañaran sin rechistar.
-De hecho, íbamos a ir a ver al príncipe.- dijo uno de los 2 encapuchados del grupo, recién era el medio dia para cuando el grupo de dornienses y la comitiva salían de los Tablones rumbo a Palacio Antiguo con el fin de ver al príncipe Doran, en el camino tanto las serpientes de arena tanto los guardias no dejaban de vigilar al grupo pero para las serpientes de arena y para la propia Ellaria el más peligroso a su parecer eran los 2 encapuchados del grupo, algo en su interior les decía que confiaran en ellos.
Ya estando en la entrada al castillo de la familia Martell se encontraron con un grupo de pequeñas menores a los 10 años, el ver a las pequeñas le hizo recordar a su hijo, esperando que sus padres lo cuidaran por el tiempo que se quedaría en Poniente, el estimaba que sería menos de 3 meses, 3 meses sin su hijo, eso lo entristecía, pero en el fondo sabía que no podría apartar al pequeño de sus recientes conocidos abuelos que sabiendo cómo eran, lo iban a criar como si fuera uno de sus hijos.
Al entrar al salón donde se encontraría el príncipe, los extranjeros se maravillaron al ver cómo eran las construcciones de la ciudad ya que iban tan concentrados en el camino que no lo notaron hasta estar al frente de la puerta principal del castillo.- Bienvenidos a Palacio Antiguo, hogar de la casa Martell y sede del gobierno de Dorne, el príncipe los está esperando.- dijo uno de los guardias reales, al entrar pudieron ver al príncipe junto a 5 personas y ahí pudo verla, verla después de 8 largos años en los cuales se preguntaba y las dudas lo mataban por dentro.
-Es grato estar por segunda vez ante su presencia, príncipe Doran.- dijo el encapuchado que iba al frente del grupo, los que estaban detrás del príncipe estaban nerviosos y a la vez algo intranquilos ya que esto podría ser un problema.- Quisiera decir lo mismo, pero no lo reconozco y no conozco a ninguno de sus acompañantes.- dijo el príncipe mirando con desconfianza al grupo.
-Permítame presentarlos; el hombre de mi izquierda es Gandalf, el mago blanco.- dijo el encapuchado señalando al anciano que estaba a su costado, los consejeros se alarmaron enormemente tanto como todos los presentes que por primera vez estaban ante un mago.- Los que están a mi derecha son Eomer, mi senescal y mi guardia real.- dijo señalando a uno de los tres pelirrubios del grupo.
-Él es Frandul, mi estratega y uno de los capitanes de mi ejercito.- dijo prendiendo las alertas de cada uno de los dornienses, que un supuesto rey venga con un estratega y tenga un ejército seria como si la mecha de una posible guerra se prendiera.-Él es Legolas, príncipe del Bosque Negro, uno de mis aliados.- dijo haciendo que todos, absolutamente todos tengan escalofríos, si él tenía más aliados y estos tenían un ejército, que el dios de la muerte se apiade de sus almas.- Ellas son Arwen y Luthien, mis esposas.- dijo haciendo que cada uno de los dornienses les tenga una envidia al ver que tenía a dos bellezas a su costado que ahora, si todos pusieran atención a las miradas de ambas, miraban a cierta joven de piel olivácea que miraba al encapuchado.
Arianne al escuchar como el encapuchado hablaba noto como su corazón se aceleraba y al escuchar que esas dos pelinegras eran sus esposas estaba nerviosa y a la vez apenada, ella por algún motivo solo quería salir de ese lugar.- Ahora que conozco a sus acompañantes, ¿Por qué no se muestra usted, desconocido?- escucho decir a su padre mientras ella también esperaba que el desconocido se presentara al igual que todos los dornienses presentes en el salón.
-Soy el aprendiz de Oberyn Martell, hijo de Eddard y Catelyn Stark, mariscal de la Marca y rey de Rohan….Soy Thorin Stark.- se presentó el encapuchado mientras deslizaba su capucha hacia atrás revelando el rostro de un pelinegro que ella veía en sus sueños y pesadillas, su corazón latía como loco pero la razón le decía que él estaba fuera de su alcance, todo lo que paso en su vida desde que se fue hasta ahora era una traición, lo había traicionado; desvió su mirada evitando que el la mirara y se encontró con la mirada de su madre, su madre tenía razón, ahora con qué cara se iría a acercar, como se presentaría después de todo lo que hizo, su corazón y su mente estaban contradiciéndose, solo se dejó llevar por lo que quería su corazón.
Ella solo corrió hacia él; Thorin estaba mirando al príncipe Doran que también lo miraba, hace más de 9 años que no lo había visto, el pequeño que siempre paraba de un lado al otro con su hija y en ocasiones con Trystane ahora era un hombre, peor aún, era un rey, un rey que venía desde algún lugar desconocido para él, lo vio voltear, él también lo hizo, Thorin estaba mirando a su hija, a su princesa pero él conocía el motivo por el cual ella no lo miraba hasta que vio como ella salía corriendo a los brazos del pelinegro, ella lo abrazo, lo abrazo con tanta fuerza como si no quisiera separarse de él nunca más, ese abrazo solo duro un momento para que al final su hija, su princesa saliera corriendo del salón.
Thorin se descubrió ante el príncipe Doran y su familia tanto como a sus vasallos, sabía que iba a ser duro para ella, por unos segundos miro al príncipe a los ojos solo para que después mirara a Arianne, su amiga aunque él siempre la quiso como algo más que eso, quería compartir su vida y su tiempo con ella pero el destino o una cruel casualidad lo alejo de ella, ahora que volvía ella no lo miraba, no sabía que estaba pasando por la mente de su amiga cuando ella vino hacia él, la abrazo, la abrazo como nunca antes lo hizo, queriendo transmitirle todos sus sentimientos guardados, cuando el converso con sus esposas y les conto su vida, ellas aceptaron que algún dia esos sentimientos por sus amigas de la infancia iban a crecer y aunque discutieron como nunca, terminaron aceptándolo, si ellas se presentaban y querían algo serio con su esposo, ellas iban a dejarlas intentarlo e incluso formar una "corte" para él; ahora ella lo estaba abrazando como nunca lo hizo solo para que al final saliera corriendo del lugar.
