Tiempo en Dorne

Al sentir como ella se apartaba de su abrazo y al verla salir corriendo del salón se congelo, el tiempo se detuvo por primera vez para él, el tiempo que paso a su lado y el repentino abrazo que tuvo hace unos instantes lo dejaron así, congelado por unos instantes, por unos segundos, el solo seguía mirando la puerta del salón por la cual su amiga salió, el miedo se hizo presente en su corazón haciéndose la pregunta que nunca se hizo: ¿Qué la hizo salir así?.

Arwen y Luthien miraban a su esposo que todavía seguía mirando la puerta, era la primera vez que su esposo se quedaba congelado, eso duro solo unos segundos, hasta que reacciono; se volteo para mirar al príncipe que seguía mirando el lugar.- Príncipe Doran, vine con dos razones en específico pero creo que nuestra reunión tendrá que esperar.- dijo el pelinegro mirando al gobernante de Dorne, él iba a hablar cuando uno de los consejeros del príncipe hablo.

-¿Por qué lo haría? Hable con el ahora.- dijo mirando al pelinegro que vino acompañado por 6 personas.- Lo hare porque yo lo quiero así, usted no es el príncipe para decidir qué hacer con mi tiempo.- sus palabras fueron escuchadas por todos los consejeros que comenzaron a gritar, hasta que el príncipe se hartó.- ¡SILENCIO!- fue el grito de Doran al ver como sus consejeros se indignaron contra el pelinegro, al ver como los suyos se callaron paulatinamente enfoco su mirada al grupo de extranjeros donde se hallaba el aprendiz de su hermano.- Se lo importante que es mi hija para ti pero…- estaba hablando cuando nota la mano de su esposa en su hombro.

-Sí que has cambiado mucho, joven Stark.- dijo Mellario antes de que su esposo la interrumpa.- Ve donde mi hija, sé que tú y ella llevan mucho tiempo esperando este momento.- dijo sonriéndole al pelinegro mientras que él la miraba sorprendido solo para darle una venia.- Lo hare miladi Mellario, aun si tengo que enfrentarme a todos lo hare.- dijo mirando a todos los presentes.- Eomer, Frandul, protejan a sus reinas; Legolas eres mi amigo, sabes que hacer.- dijo al segundo encapuchado que termino por descubrirse asombrando a los presentes por tener rasgos que desconocían.

Thorin salió rápidamente del salón donde se encontraban los suyos y los de Dorne; Arwen y Luthien estaban mirando como su esposo estaba saliendo del salón mientras pensaban que iban a hacer ahora que una de las 3 había aparecido; todos estaban en un silencio incomodo hasta que Mellario aplaudió para llamar la atención a todos los presentes.- Sé que nuestros visitantes deben de estar cansados de tanto viaje.- dijo mientras miraba a su esposo que él ya sabía que significaba esa mirada que le daba.

-Reinas Arwen y Luthien Stark, porque no acompañan a mi esposa, ella se muere por conocer el lugar del que vienen.- dijo mientras las dos damas miraban a la esposa del Príncipe que las miraba con esa sonrisa que les decía que podían confiar en ella.- Siempre que Eomer y Frandul vengan con nosotras, Princesa Martell.- dijo Arwen poniendo la condición, sabía que habían llamado la atención de los dornienses y podrían hacer algo en su contra.- No es ninguna molestia para mi.- dijo ella mientras que las dos hablaban con Gandalf que al fin y al cabo sabrían que esto podría suceder así que ya lo tenían previsto.

-Si no es molestia para el mago Gandalf y el príncipe Legolas, quisiera que me acompañaran a mi solar, ahí podríamos conversar sin interrupciones.- propuso el príncipe a los 2 mencionados mientras que ellos se miraban entre sí solo para asentir.- Entonces, la reunión se pospondrá hasta que el rey Thorin regrese al salón, hasta que eso suceda, abanderados, podrían hacer el favor de utilizar este tiempo en otras cosas pero sin salir de la ciudad, los mandare a llamar cuando el regrese.- dijo Doran llamando la atención de sus abanderados y de su consejo haciendo que ellos salieran del salón.

Mientras que esto sucedía en el salón principal, Arianne estaba corriendo con todas sus fuerzas mientras dejaba que las lágrimas fluyeran por su delicado rostro; el había vuelto y ella lo había traicionado, lo había hecho a un lado como si no fuera nada, como si no valiera nada, ella estaba devastada sin saber que podría hacer, llorar, gritar o solo desfallecer en ese lugar esperando que la muerte la tomara en sus brazos; no prestaba atención a su alrededor hasta que ella cayó al suelo al tropezar con una roca, no tenía las fuerzas para levantarse y no quería hacerlo, solo se quedó en el piso abrazando sus piernas apegándolas a su pecho.

Una pelirrubia y un pelinegro estaban paseando por el lugar desconociendo los acontecimientos que no presenciaron; los dos miraron a la chica que sollozaba en el piso; los dos apresuraron su paso solo para llegar al lugar donde estaba llorando Arianne, la pelirrubia se agacho y la abrazo haciéndola saber que ella estaría ahí para ella.- Arianne, ¿Qué pasa, porque estas llorando?- pregunto la pelirrubia.

-No….no dejen….no dejen que…no dejen que me vea por favor.- dijo entre lágrimas haciendo que los dos se miraran preocupados, no entendían a quien se refería, podría ser amigo o uno de sus amantes que decidió reclamar algún trato, los dos se miraban preocupados pero un grito los saco de su momento.-! Arianne¡- escucharon el grito que venía acercándose por el camino principal, los dos miraban como la pelinegra quería salir del lugar a como dé lugar.

Trystane miraba hacia el lugar del que venía los gritos con la mano en el mango de su espada esperando que el amante enojado o iracundo se aproximara pero de un momento a otro cuando ya estaba sacando la espada de su funda se congelo, se quedó inmóvil, el miro quien era el que venía por su hermana, un pelinegro de ojos verdes que llevaba desaparecido desde hace 9 años, miraba como un pelinegro conocido para toda su familia se aproximaba hacia él.

Thorin salió a trompicones del salón, salió con el corazón en sus manos, salió mirando a su alrededor esperando que la pelinegra de piel olivácea estuviera ahí esperándolo o mirando como ella se alejaba, pero no pudo verla, apresuro su paso sin dejar de pensar en ella, al ver que no podía hallarla se desesperaba.-!Arianne¡- grito con todas sus fuerzas, a unos metros miraba como una cabeza de alguien conocido se mostraba detrás de un arbusto que tapaba el cuerpo del que una vez fue su amigo en el sur; rápidamente apresuro el paso, solo para encontrarse con un congelado Trystane que lo miraba.

-!Trystane¡, ayúdame a encontrar a Arianne.- dijo el pelinegro que ambos conocían, el solo se quedó congelado, no sabía que decir o pensar, tuvo que hacer a un lado su sorpresa y su asombro al ver a un amigo desde hace mucho tiempo.-Myrcella, ven vamos a dejar a Arianne, tiene mucho que conversar con….Thorin.- dijo llamando la atención de la pelirrubia que miraba al par de pelinegros, ella no sabía quién era esa persona.- Thorin, escúchala y después decide que hacer.- dijo Trystane a Thorin que no entendia el significado de esas palabras.

Thorin se acercó a la pelinegra que seguía en el suelo desesperándolo al no saber que había pasado para que ella reaccionara de esa manera.- Arianne, mírame por favor.- dijo haciendo que ella solo aumentara el sollozo que ahora tenía, él estaba sin saber que hacer solo pudo sentarse a su lado esperando que ella lo escuchara pero no pasó nada, ella seguía llorando. Puso su mano sobre la de la chica que tanto lo había esperado.- Por favor, mírame, te lo suplico, por favor.- dijo mientras la tomaba de su suave y delicada barbilla haciendo que ella subiera la cabeza y girándola para que lo vea.

Arianne lucho contra cada lagrima y esperaba que no se apareciera, no quería verlo así, ella ya no podía retroceder el tiempo, no podía mirarlo al saber que hizo.- Déjame, por favor déjame.- decía entre lloros luchando contra el afiance de sus piernas a su pecho, no quería que ella lo viera así. Cuando sintió como se sentaba a su lado y como la llamaba, aumento su tristeza y vergüenza, como iría a mirarlo si ella misma lo había hecho a un lado, como podría mirarlo cuando ella lo había desechado como una basura; no pudo luchar cuando la tomo de su barbilla y giraba su cabeza para que lo mirara, ese pelinegro que la acompañaba en sus sueños o que le daba la espalda cuando estaba con sus amantes, esos ojos verdes, tan verdes como un topacio la miraban, no quería verlo.

-Déjame, por favor, déjame sola.- dijo mientras ella solo lo miraba, ella sintió como el pasaba sus dedos limpiando las lágrimas que manchaban su rostro.- No quiero hacerlo, no sabes cuánto me odio a mí mismo por dejarte, no sabes cuánto añore este momento, no sabes cuánto espere verte.- dijo el pelinegro mirándola cariñosamente, ella no merecía esa mirada, no quería verlo así.- Te….te traicione, te….olvide, te….te engañe.- dijo entre lloros la pelinegra esperando que el la apartara y le diera la espalda como siempre lo hacía en sus sueños.

Cuando Thorin miro como el rostro de su amiga, de su querida Arianne, estaba manchado con lágrimas, unas lágrimas que arruinaban su suave rostro, lo limpio, no quería verla así, nunca más.- No quiero hacerlo, no sabes cuánto me odio a mí mismo por dejarte, no sabes cuánto añore este momento, no sabes cuánto espere verte.- dijo haciendo que un peso se liberara y sintiera como sus latidos aumentaban esperando las palabras de su querida amiga.- Te….te traicione, te….olvide, te….te engañe.- esas palabras resonaban en su cabeza, ella lo había olvidado, lo había traicionado y lo había engañado, no entendia cuál era el significado de esas últimas palabras pero él no quería que ella se apartara de su lado.- Sabes, yo estuve a punto de olvidarte.- dijo haciendo que su amiga lo mirara, pero él ya estaba mirando al horizonte mientras la abrazaba.

-Cuando estaba en ese lugar lejano, quise volver pero no podía, por más que peleara contra los demás no podía volver, estaba a punto de olvidarlas pero siempre en mis sueños aparecías, tu, Margaery y Sansa aparecían en mis sueños y me daban palabras de aliento.- decía mientras Arianne lo miraba, él estuvo a punto de olvidarse de ella pero él no se rindió, ella desearía no haberse rendido.- Cada dia miraba al horizonte y pensaba en ustedes, que estaban haciendo o si se habían olvidado de mí, pero guardaba las esperanzas de que no lo lograran.- dijo el pelinegro mirándola a los ojos.

Thorin la miro a los ojos, esos ojos y ese rostro que siempre lo animaba a seguir adelante, a seguir en pie cuando no había nada que hacer.- Tu no me olvidaste, si lo hubieras hecho, no estarías llorando al verme y esa sonrisa no estaría en tu rostro.- dijo haciendo que ella lo mirara sorprendida y tocándose el rostro.- No, no lo entiendes, yo…yo….yo.- estaba diciendo cuando el pelinegro la hizo callar rodeándola en un abrazo.- Una mujer tan hermosa como tú no debe llorar.- dijo el pelinegro para ayudarla a pararse mientras que ella se acurrucaba en el abrazo del pelinegro.

Ella no sabía cómo el podía ser así, ella lo engaño, lo dejo e hizo a un lado, pero ahora él estaba animándola, ella lo había engañado pero el no hizo nada contra ella, no le recrimino o no le grito, ella estaba callada pensando en que había pasado, el había cambiado tanto que ya no lo reconocía.- Porque no comenzamos de nuevo, olvidemos el pasado que una vez tuvimos y volvamos a comenzar.- dijo el varón haciendo que ella lo mirara sorprendida, ella que le había dado la espalda y que lo había engañado con cuántos hombres se imaginara y el, el pelinegro al que tanto ama le estaba ofreciendo una nueva oportunidad, una nueva oportunidad que ella si iba a tomar.

-Es un gusto conocer a tan hermosa dama, mi nombre es Thorin, Thorin Stark.- dijo el pelinegro mirándola a los ojos haciendo que ella sonriera, una sonrisa que siempre había guardado para él, para su nuevo amigo y antiguo primer amor.- Me halaga al decirme hermosa, milord, me llamo Arianne Martell.- dijo ella haciendo que los dos sonrieran y se abrazaran como nunca lo hicieron, ella miro al firmamento.-/No perderé esta nueva oportunidad, a donde tu vayas, yo iré, no te dejare nunca, así podre decirte que te amo, te amo con todo mi corazón y todo mi ser/.- pensó cuando noto como el pelinegro la abrazaba y ella solo pudo corresponder a su abrazo.

Los dos pelinegros ignoraban que tres mujeres los miraban desde un poco lejos, estamos hablando de Mellario y las dos esposas de Thorin; Luthien y Arwen, las tres miraban a la pareja de amigos mientras que ellos hablaban.- Sé que mi hija hizo cosas inapropiadas pero quiero que le den una oportunidad, esa sonrisa de hace unos momentos, no la había visto desde hace 8 años, ella merece ser feliz, por favor, solo pido eso.- dijo Mellario a las dos féminas que la acompañaban.

-¿Sabe que caracteriza a los rohirrim, lady Mellario?- pregunto Luthien a la dorniense que solo pudo negar a la pregunta con un gesto.- Ellos nunca mienten y saben quién engaña y miente descaradamente.- dijo ella dejando sorprendida a Mellario quien miro a Arwen esperando que sea una mentira solo para quedarse asombrada al mirarla mientras que ella asentía a las palabras de su hermana.- Thorin tampoco soporta las mentiras, es por eso que si él la acepta como una de sus esposas, ella no le ocultara nada ni él tampoco lo hará.- dijo Luthien para ir donde su esposo siendo seguida por su hermana.

Los dos pelinegros, Thorin y Arianne, estaban sentados en el frio suelo de piedra, pero no les importaba, solo querían pasar el tiempo juntos como lo hacían hace 9 años, Arianne recostó su cabeza sobre el hombro derecho de Thorin.- ¿Recuerdas el dia que pasamos toda la tarde y parte de la noche mirando el cielo?- pregunto ella queriendo iniciar desde cero su amistad, todos los errores que cometió antes la habían marcado y quería borrar eso de su memoria.

Thorin que miraba al cielo pensando en lo que podría venir y como sus amigos y compañeros podrían conllevarlo fue sacado de sus pensamientos al sentir la cabeza de Arianne sobre su hombro, al escucharla solo rememoro ese dia, comenzó a reírse siendo seguido por Arianne.- Jajajaja, cuando nos encontraron habían puesto de cabeza todo el castillo, los sirvientes buscando como locos a un par de niños, jajajaja.- reía mientras contaba haciendo que ella solo lo abrazara como nunca mientras reía, esa risa que siempre lo sacaba de momentos difíciles, esa risa que le recordaba que tenía que seguir hacia adelante, ella era su ancla y a la vez, su salvavidas.

Los dos seguían en su mundo cuando una mano femenina apretó el hombro izquierdo de Thorin quien miro hacia atrás solo para mirar que el toque era de Arwen que miraba al pelinegro expectante.- Arianne, te presento a mis esposas, Arwen y Luthien Stark, mis dos reinas.- dijo el pelinegro después de ayudar a pararse a su amiga que ahora miraba a las 2 féminas que vinieron con el desde muy lejos; ella no sabía cómo reaccionar, si solo hubiera perseverado en todo ese tiempo, ella ahora sería una de ellas, una de las esposas del pelinegro, sonrió tristemente al considerar esa posibilidad que ahora era esquiva para el.- Es un gusto conocerlas, mi nombre es….- iba a seguir cuando Arwen la detuvo sonriéndole mientras Luthien abrazaba a su esposo.- Arianne Martell, amiga de nuestro esposo.- dijo la pelinegra que había venido con Thorin.

Ella quería ser más que su amiga pero ahora no podía serlo, ella había perdido ese derecho, Arwen al verla así, la abrazo, era el primer abrazo que tenían que sin Arianne lo supiera, el primero de muchos; Thorin al ver a su amiga con sus dos esposas solo se quedó mirándolas, a ese abrazo se sumó Luthien y al poco tiempo se sumó el, Arianne no sabía que decir, ella ahora estaba en paz consigo misma y quería estar al lado de Thorin por lo que le queda de vida.

-Tenemos que regresar, necesito hablar con Doran.- dijo el separándose del abrazo, siendo abrazado por Luthien por la derecha y Arwen por la izquierda, Arianne al verlos solo pudo imaginarse a ella misma abrazando al pelinegro de manera intima, como ellas lo hacían en ese instante, sonriendo tristemente al no poder hacerlo ahora; ella junto al trio de pelinegros que no rompía el abrazo regresaron al salón que ahora estaba más calmado a como estaba antes, los concejales y el propio Doran se encontraban sentados alrededor de una mesa redonda cuyo centro era decorado con el símbolo de su casa: un sol atravesado por una lanza.

-Gracias por avisarnos de que ya estaban de regreso, majestad.- dijo uno de los concejales que miraba al trio de Rohan.- Era menester hacerlo ahora, ya que esta pronto a anochecer y quisiera pedirle algo al príncipe Doran de carácter urgente.- dijo el pelinegro mirando directamente al consejo pasando por ellos y terminando con el príncipe.- Dígame, ¿Cuál es ese asunto urgente?- pregunto el soberano de Dorne mirando a su contraparte.- Hacer que mis hombres desembarquen de esas infernales naves que nos trajeron hasta este lugar y que nos permita montar un campamento en sus tierras.- dijo Thorin llamando la atención a los concejales y al propio príncipe de Dorne.- ¿Cuántos hombres son, si se pudiera saber?- pregunto uno de los concejales, un hombre de edad avanzada que miro a Thorin que solo lo miraba expectante.- Son alrededor, y si no fallo, unos 47,000 hombres, contando mujeres y niños.- dijo haciendo que cada uno de los dornienses se quedara con la boca abierta.

-¡¿Cómo que 47,000?! ¿Cuántos hombres has traído?- pregunto un poco tenso Doran al saber la cantidad de personas que venían en 16 barcos.- He traído unos 14,000 hombres.- dijo con una naturalidad que sorprendía a todos.- ¡Trajiste 14,000 hombres, ¿Qué pretendes hacer con ellos?!- grito uno de los consejeros solo siendo callado por el príncipe que lo miro furiosamente.- Ir al norte y desalojar al bastardo de Bolton y recuperar el hogar ancestral de mi familia.- dijo mirando al consejero que oso levantar su voz a su persona.

Todos los consejeros se miraban entre ellos, al final suspiro Doran.- ¿Por cuánto tiempo se van a quedar?- pregunto el príncipe.- Solo permaneceremos en Dorne por una semana, 7 días, y de ahí viajaremos al Norte.- dijo Thorin mirando a Doran que solo se puso a pensar en lo que podría suceder.- ¿A cambio de eso, que nos podrías dar?- dijo uno de los consejeros que miraba a Luthien como si tratara de desvestirla con la mirada.- Deje de mirar a mi esposa o no respondo por lo que hare.- Thorin lo había visto así como Eomer y Frandul que tenían sus manos en los mangos de sus espadas.- Lord Fowler, discúlpese en este instante o lo dejare en manos del rey Thorin su destino.- dijo seriamente Doran mirando al que causo la amenaza del pelinegro.

El aludido solo pudo pedir perdón por ese hecho siendo visto por todos los del consejo que se aseguraron de no ver a las esposas del rey que venía de otras tierras.- Les daré 130 onzas de oro puro y 5 onzas de diamantes elficos.- dijo mostrando uno de los susodichos diamantes, más de un consejero se quedó mirando el diamante como si los estuviera hipnotizando.- Por supuesto, todo esto va a las arcas del reino, así tendrán más riquezas en caso de que tengan que pagar alguna que otra deuda que tengan con los otros gobernantes o con el Banco de Hierro.- dijo haciendo que Doran sonriera, eso sobraba por una cantidad exorbitante a lo que sus deudas sumaban.- De una onza a cada una de las casas y nosotros mismo haremos que los mercaderes llenen sus dispensas gratuitamente.- dijo uno de los consejeros haciendo que Thorin y Gandalf se reunieran solo para terminar asintiendo a las palabras del consejero.

-Frandul, que a primera hora estén listos para desembarcar.- dijo haciendo que Frandul saliera rumbo a los navíos para comunicar las palabras de su líder.- El campamento será armado en los Jardines del Agua.- dijo Doran haciendo que una sonrisa apareciera en el rostro de su hija sabiendo que podría estar toda esa semana con el pelinegro.- Gracias por su amabilidad, ahora pasemos a lo otro.- dijo llamando la atención de todos los concejales, especialmente la de Mellario y Doran.

Ya había amanecido en Dorne, el sol entro por los ventanales haciendo que el trio de pelinegros despertara raudamente, Arwen estaba a su costado derecho y Luthien estaba a su izquierda, así habían dormido ese dia, uno de los sirvientes de la casa había entrado para despertarlos comunicando que el desayuno ya estaba servido y los Martell los estaban esperando.

Los tres raudamente se apresuraron a cambiar las ropas que tenían poniéndose algo más recatado para la ocasión y bajaron al comedor de la casa que era decorado con 4 banderolas con el símbolo de su casa en cada pared estaba uno de esos símbolos, Arianne y Trystane estaban mirando a la puerta principal del comedor, ambos expectantes por ver a su amigo norteño después de tantos años, al abrirse la puerta notaron a los 3 pelinegros llegando abrazados, Trystane se quedó embobado por las 2 féminas que venían con su amigo.

El desayuno fue ameno culminando con una noticia que agrado al pelinegro y a sus esposas; Arianne los acompañaría en los Jardines del Agua por toda esa semana, ella seria acompañada de su prima Tyene Sand, hija de Oberyn Martell. Arianne salió corriendo rápidamente rumbo a su pieza para alistar todo para el viaje, mientras que los demás abandonaban el comedor.- Los acompañare, rey Thorin.- dijo Doran mientras que su silla de ruedas era conducida por Mellario, el joven rey solo asintió a las palabras de Doran.

-Siento que te hayas enterado de esa manera.- dijo Mellario, la noche anterior le contaron que su maestro fue asesinado cruelmente por la Montaña.- No se preocupe, mi lady, pero como su aprendiz y alumno hare lo posible para que la Montaña responda por lo que hizo.- dijo el pelinegro haciendo que sus esposas lo miraran tiernamente.- No moriré, ustedes saben cómo peleo y esa Montaña caerá ante mi lanza y mi espada.- dijo abrazando a sus esposas.- Recuerda que tu hijo te espera.- dijo Arwen llamando la atención de la pareja.- ¿Ya tienes un hijo?- pregunto Mellario mirando a los 3 que asintieron.- Debe de ser tan talentoso y hermoso como su padre y su madre.- dijo ella haciendo que los 3 sonrieran.

Antes de que alguno hablara, un grupo de 50 niños los rodearan.- Rey Thorin, gracias, gracias por dejarnos quedar aquí.- dijo uno de los niños, un niño pelirrubio que estaba abrazando a Thorin que solo sobo la cabeza del niño, siendo rodeado por 10 niños que querían recibir ese gesto del pelinegro, los príncipes de Dorne así como sus pobladores miraban ese momento.

-Ya, ya, Eleazar, Quentin, tranquilos niños.- dijo abrazando a dos niños pelirrubios haciendo que cada uno de los niños sonriera al ser nombrados.- No me tienen que agradecer a mí, tienen que agradecerle al señor de mi costado, él es el príncipe Doran Martell, el gobernante de este lugar.- dijo Thorin haciendo que todos los niños formaran un grupo ordenado en filas y columnas sorprendiendo a todos los presentes mientras que Mellario miraba a los niños tiernamente.- Gracias, príncipe Doran por hospedarnos en sus tierras.- dijeron a coro los 50 niños.

Doran estaba sorprendido, que los niños saluden de esa manera a su rey sin que los adultos o los guardias los echaran, esto no era común de un rey, pero al verlo solo pudo maravillarse, cuando los niños le agradecieron solo pudo sonreír al gesto de los niños.- No tienen que agradecerme, es un gusto conocer a tan agradables niños.- dijo el príncipe mientras que los niños le sonreían para que al final salieran corriendo en un tropel hacia sus madres que miraban a su rey a lo lejos, los pobladores de Dorne al ver ese gesto solo sonrieron, esos niños eran muy diferentes a los suyos pero a la vez eran parecidos.

Mellario no pudo aguantar a su curiosidad.- ¿Qué fue eso?- pregunto mirando a Thorin que solo sonrió.- Siempre pasa esto, todas las mañanas siempre en la puerta de mi castillo están estos dos niños esperándome para darme los buenos días.- dijo el pelinegro sosteniendo en un abrazo al par de niños pelirrubios que solo desviaban su mirada al avergonzarse por lo dicho.- Al salir, todos los niños de la capital me rodean y me saludan o me acompañan en mi paseo matinal, siempre pasa eso, ¿No, Eleazar?- pregunto al final mirando al pequeño que lo saludo primero.

-Usted es nuestro rey y nuestro….segundo padre, siempre lo saludaremos así, majestad.- dijo sorprendiendo a todos, que un niño así se exprese y sienta que el rey que los gobierna como su segundo padre era inédito, Doran y Mellario solo pudieron sonreír haciendo que las sonrisas de los 2 niños crecieran por el orgullo al ser reconocidos. Los pobladores solo pudieron imaginar a sus hijos siendo como ellos, era increíble.

-Ya, vayan con sus madres, no ven que están esperando.- dijo Thorin mientras los niños lo dejaban y le daban esa mirada de cachorritos recién nacidos.- ¡Que tiernos!- dijo Arwen abrazándolos siendo seguida por Luthien y Mellario.- Ahhh, está bien, vayan a pedir permiso a sus madres, pero no se separen de mi o de mis esposas, no los perderé de vista.- dijo el pelinegro para que después los dos niños vayan con sus madres por el permiso volviendo con una sonrisa imposible de borrar, Eleazar tomo la mano de Thorin y Quentin las manos de Arwen y Luthien.

Ahora con los dos niños siendo llevados por los reyes de Rohan paseaban por toda la ciudad que rodeaba el castillo, Eleazar en los hombros de Thorin que era abrazado por Luthien y Quentin de la mano de Arwen; los Martell estaban mirando al pelinegro al no comprender como se comportaban de esa manera, era inaudito, ningún rey o lord se comportaba así con los niños.

Al llegar al castillo ambos niños lo miraban sorprendidos, era increíble, era asombroso, ambos se perdieron en la vista, los adultos los miraban, Thorin los saco de su asombro arrastrándolos a la puerta del castillo.- Aséense que pronto vamos a comer, pequeños mocosos.- dijo el pelinegro aguantando el berrinche de los dos niños por llamarlos de esa manera.- Vengan conmigo y no molesten a Thorin.- dijo Arwen que los llevo de las manos al interior del palacio.- ¿Cómo es que dejas que ellos te abracen o te hagan ese berrinche?- pregunto Doran queriendo saber eso.- Yo considero a mis súbditos como mi familia, ellos son como mis hijos, si encuentro a un niño perdido en la ciudad, hago que mi guardia real busque a sus padres para comunicarle que su hijo está en el palacio acompañando a su rey.- dijo el asombrando al príncipe.

-Thorin conoce cada nombre de cada rohirrim que habita en sus dominios, cuando ellos tienen problemas, vienen a consultarlo con mi esposo, si tienen dificultades o conflictos entre ellos, acuden a él para solucionarlo.- dijo Luthien haciendo que Doran mirara a Thorin asombrado.- Después de todo un rey es un líder, si un líder no conoce a sus sirvientes o a sus súbditos no es un buen líder.- dijo Thorin antes de entrar al castillo siendo seguido por Luthien, los dos Martell estaban mirando la espalda de su huésped.- Es un buen rey, mejor que los que hemos tenido, sé que Arianne estará segura con él y estará feliz por eso.- dijo Mellario sorprendiendo a su esposo.- No aceptare que se case con cualquiera que no sea Thorin, es más, creo que si los Lannister se enfrentan con la Targaryen y ambos bandos caen, lo propondríamos como un sucesor digno del trono.- dijo su esposa haciendo que Doran lo pensara.

-Si eso sucede, el seria el inicio de una era de prosperidad, una era sinigual, una era dorada que llevaría a Poniente a su máximo esplendor.- dijo Doran haciendo que su esposa asintiera. El atardecer llego y con eso la partida del grupo de rohirrim junto a sus aliados estaban parados en las afueras del castillo mientras que Arianne se despedía de sus hermanos y su padre, ya que Mellario quería acompañarlos; y Tyene se despedía de sus hermanas y su madre.

-Rey Thorin, nos veremos dentro de una semana.- dijo Doran despidiéndose de su invitado y esperando verlo uno de esos días, algo en su interior le decía que esa era la solución al problema con Ellaria, esperaba que él lo pudiera ayudar.- Cuando usted requiera mi presencia, acudiré raudamente; por el momento, será un hasta luego, príncipe Doran.- dijo Thorin mientras el príncipe asentía.

-Princesa, Arianne, esposas mías, en marcha que nos esperan nuestros hombres.- dijo mientras las dos esposas montaban sus caballos y las muchachas de Dorne se subían a un carruaje que las llevaría hasta los Jardines del Agua; Doran y Ellaria junto con sus hijas miraban al grupo marcharse.- Deja todo en manos de Thorin, él se encargara de hacer pagar a la Montaña el asesinato de tu esposo.- dijo mirando fríamente a su cuñada que solo seguía mirando al frente.- Eso no bastara, tenemos que vengarnos de los Lannister, especialmente de Cersei, ella debe de pagar por lo que hizo con Oberyn.- dijo antes de marcharse del lugar; Doran solo suspiro mirando al grupo que ahora estaba en la lejanía.

Con el grupo que ahora estaba camino a los Jardines de Agua, faltaba menos de un cuarto de milla para llegar a su destino, los niños iban con la princesa Mellario, la heredera Arianne y la serpiente de arena Tyene, ambos estaban al frente del carruaje sin querer perderse ningún detalle de la nueva tierra que los albergaba por el corto tiempo de una semana comenzando al amanecer, iban a sacarle el máximo provecho a ese lugar.

Thorin que en el camino estaba pensativo tanto que no presto atención a que sus esposas lo estaban llamando.-¡Thorin!- al final escucho como lo llamaban.-¿Qué es lo que ocurre, mi señor?- pregunto Eomer que lo alcanzo junto con sus esposas.- Estaba pensando, creo que me distraje.- dijo mientras sus esposas lo miraban.-¿En qué pensabas?- pregunto Arwen que se bajó de su caballo y con la mirada le pedía permiso a su esposo para montar el suyo junto a él, Thorin al ver la mirada de su esposa solo sonrió y le dio la mano para ayudarla.- Estaba pensando en cómo estaría mi hijo, si mis padres lo estaban cuidando bien, como estaría el reino, soy un rey y decidí abandonar mi reino, que estúpido.- dijo el mientras miraba al horizonte.

-Son tus padres, ellos te cuidaron y te enseñaron todo lo que eres.- dijo Luthien mirando a su esposo aunque ella también tenía esa duda; como esta su hijo en estos momentos.- Además, no te preocupes por el reino, mi señor, mi hermana es una buena regente, cuando el rey Theoden estaba…manipulado por Saruman, ella era como una reina regente.- dijo Eomer mientras recordaba a su tío, el solo sonrió mirando a su amigo.-¿Qué crees que diría en estos momentos?- pregunto Thorin que era abrazado por su segunda esposa.- El solo se sentaría en tu trono y te diría "Que estas esperando, ve por tu familia mientras que yo me encargo de tu reino como tu senescal".- dijo Gandalf que se sumó a la conversación.

Thorin solo sonrió ante las palabras de sus amigos y sus esposas.- Tienen razón, ellos saben lo que hacen, mis padres estarán mimando a Cregan mientras que Eowyn gobierna como su tío lo haría.- dijo el sonriendo sabiendo que todo estaría bien a su regreso; con las dudas despejadas el grupo siguió al carruaje que los guiaba a los Jardines del Agua, donde estaban sus hombres.

Ya había pasado la semana en la cual iban a permanecer en el territorio de Dorne; los rohirrim, especialmente los niños, habían disfrutado esa semana algunos niños utilizaron a full las piscinas que habían en ese lugar, los padres de estos vigilándolos desde los jardines mientras que disfrutaban ese tiempo de paz antes de que los conflictos en esas nuevas tierras los alcanzaran.

Por un dia entero las dos reinas de Rohan, Arwen y Luthien, habían desaparecido junto a Arianne, ninguno de los guardias reales ni Tyene sabían dónde estaban, pero las palabras de la princesa de Dorne, Mellario, lograron calmarlos hasta un punto, pero aún seguían preocupados, cuando aparecieron las 3 damas, ninguna de las 3 quería hablar, pero algo había cambiado en el comportamiento de Arianne para con Thorin, desde ese dia era más apegada a ellas y al rey, se veía al grupo de 5, sumándose Mellario al grupo, paseando por los Jardines o paseando por la playa cercana a los Jardines.

Por toda la semana el rey de Rohan se había reunido con las casas nobles de Dorne, algunos querían saber cómo eran las tierras en Endor o cuales eran los recursos de esas tierras, llegando a acordar algunos acuerdos con el reino de Rohan para su comercialización, y si llegaban a ser exitosos en su objetivo, retomar el Norte de las manos de los Bolton y sus aliados, se necesitarían algunos recursos que hay en el Sur y ellos querían algunos recursos que hay en el Norte, así dándose un acuerdo de intercambio, un acuerdo de trueque.

Ya era de dia y ese mismo dia iban a partir desde los Tablones hasta el Puerto Blanco, en el Norte solo que debían esperar a su rey que ese mismo dia tenía que regresar a Lanza del Sol para reunirse con el príncipe Doran, así como con los miembros del consejo ya que el dia anterior le habían llamado urgentemente, así partiendo con los primeros rayos del sol hacia Palacio Antiguo, con el iban la princesa Mellario, Arianne Martell y su prima Tyene Sand, sus dos esposas, Arwen y Luthien, a este grupo de 7 personas se sumaban 6 guardias reales comandados por Erkenbrand mientras que Eomer y Gram, uno de los 6 capitanes, se encargaban de que cada rohirrim se embarcaran en las carrozas que los llevarían hasta el puerto, revisando que todos estén con su respectiva familia.

El grupo de 13 ya estaban en las puertas de Dorne, mientras que los 6 guardias reales permanecían detrás de la familia real, los concejales así como el príncipe de Dorne estaban frente a ellos esperando que el rey Thorin aceptara su petición.- Rey Thorin, le damos las gracias por los acuerdos a los que hemos llegado así como las alianzas que ahora tenemos con su reino, así que queríamos honrarlo con un gesto si es que desea aceptarlo.- dijo Tremond Gargalen, señor de su casa que también formaba parte del consejo que estaba a los servicios del príncipe Doran.

-Si el gesto, para mí, es el correcto, no habrá ningún obstáculo en aceptarlo.- dijo Thorin que quería saber que era lo que los consejeros habían estado planeando.- Mi hija Arianne Martell a sido su amiga cuando usted vivía aquí, en Poniente. En esta semana han recuperado ese lazo que tenían, aunque nunca lo perdieron.- dijo el príncipe Doran mirando al rey de Rohan, sin que todos sepan, dos féminas estaban escuchando lo que estaban hablando, Mellario y la propia Arianne.- Nunca se lo dijimos, pero cuando nombre a Quentyn, mi segundo hijo, como el heredero de la casa Martell, ya tenía algo planeado con mi hija, esto se iba a ser público cuando ambos alcanzaran la mayoría de edad, ya habiendo cumplido este requisito, no hay motivo por el cual ocultarlo.- dijo pausando un momento ya que sus consejeros querían hablar pero él los detuvo con un gesto.

-Con su padre, habíamos llegado a un pacto de matrimonio, entre Thorin Stark y Arianne Martell, haciendo que mi hija sea su esposa, pero el destino hizo que usted, supuestamente, muriera con lo cual el pacto se anuló.- dijo sorprendiendo a Thorin y a sus esposas que se miraron entre los tres mientras que esto pasaba en el salón principal, afuera del salón, Arianne lloraba en los brazos de su madre, ella había tratado muy mal a su padre y debido a eso, ella llego a cometer esos actos de traición hacia el que iba a ser su esposo, tenía que disculparse con él, tenía que disculparse con su padre.

-Ya que usted ha retornado a Poniente y debido a que usted es la nueva cabeza de la casa Stark ya que uno de sus hermanos mayores está muerto y el otro está en la guardia de la noche, queríamos saber si usted va a renovar el pacto con nuestra casa.- pregunto el príncipe Doran viendo como Thorin lo pensaba.- Quisiera aceptarlo pero no lo hare.- Arianne al escucharlo sabía que todos sus intentos en la semana habían sido en vano.- Yo ni usted deberíamos de decidir el futuro de Arianne, ella debe de decidirlo.- las palabras del pelinegro resonaron en la cabeza de Arianne, ella estaba ahora segura, Thorin era el hombre con el que quería estar, sin que su madre la detuviera, ella entro al salón donde estaban reuniéndose su padre y Thorin.

Ella camino decidida hacia el pelinegro y mirando a las dos esposas de su amigo decidida, se paró delante del pelinegro y aplasto sus labios con los del pelinegro besándolo delante de todos; Arwen y Luthien no sabían acerca de ese pacto ni se les ocurrió preguntarles a sus suegros aparecidos en sus tierras, cuando vieron a Arianne caminando hacia su esposo no la pudieron detener, ellas sabían que ella se había entregado a otros hombres por el dolor que le causo haber perdido a su "primer amor", ellas habían acordado que tenía que tomarse su tiempo y si el pelinegro la aceptaba ellas hablarían con él para que la aceptara siendo su tercera esposa; cuando la vieron delante de su esposo y el verlo besar con mucha pasión solo hizo que sus ideas se amoldaran, ella si estaba realmente arrepentida.

Thorin al sentir los labios de Arianne, se congelo, ella siempre había sido apegada a él, siempre lo abrazaba cada vez que lo veía, las veces que iba a Dorne ella lo esperaba en el puerto, cuando ella viajaba al Norte siempre estaba con él, ella era la primera persona que veía al despertar, al recibir ese beso, sin querer, lo comparo con los de sus dos esposas y aunque parecían ser iguales, ella tenía algo de dolor en sus sentimientos. Ella rodeo el cuello del pelinegro, cuando ella ya no pudo aguantar se separó mirando como el pelinegro seguía con los ojos abiertos.

-Siempre te quise dar ese beso, uno que te iba a dar el mismo dia que desapareciste, así íbamos a iniciar, pero te perdí, te perdí y yo también te traicione, no sabes cómo me duele haberlo hecho.- dijo ella mientras lagrimas salían de sus ojos oscuros, él la miraba mientras que todos los demás permanecían callados.- Ya hemos hablado, no quiero ver esas lagrimas nunca más en tus ojos, pero lo nuestro no pue…- dijo hasta que Arwen lo detuvo.- Ella realmente te ama, Thorin, ella a sufrido mucho en tu ausencia y aunque ella te ha traicionado, nunca te ha podido olvidar. Dale una oportunidad, es lo que ambas te pedimos.- dijo Arwen, Thorin miro a Luthien quien solo asintió a las palabras de su hermana.

-Si aún me tienes en tu corazón, acéptame, si no me tienes, me abriré paso y hare que me ames como yo lo hago, tu eres el único hombre para mí, a partir de ahora, solo tendré ojos para ti, el único hombre en mi vida.- dijo mirándolo a los ojos, esos ojos verdes que en cada pesadilla, en cada sueño la observaban haciendo que un dolor naciera en su corazón.- Tu eres parte de mi pasado y presente, mi corazón duda en aceptarte pero conociéndote sé que lograras despertar ese sentimiento en mi.- dijo Thorin mirándola para que después mirara a Doran.

-Por el momento dejaremos de lado ese pacto hasta que nos volvamos a reunir, en ese momento decidiremos que hacer con ese pacto.- dijo terminando el asunto, los consejeros sonrieron ya que en un futuro serian aliados al reino y al Norte por matrimonio, Doran sonreía ya que su hija tenía un feliz futuro como lo había querido también su hermano.- Entonces, hija mía, partirás con Thorin ya que una esposa debe de estar al lado de su esposo, iras con Tyene como tu guarda; Thorin, espero que cuides a mi hija como lo haces con tus dos esposas.- dijo culminando la reunión oficialmente despidiendo a sus consejeros.- Thorin quiero pedirte un favor, pero es en privado.- dijo haciendo que las 3 féminas y los guardias reales del pelinegro salieran, las 3 yendo a los aposentos de Arianne y los guardias reales quedándose en el salón.

-Necesito que te lleves a Myrcella Baratheon.- dijo el príncipe sorprendiendo a su invitado.- ¿Me podrías decir cuál es el motivo de ese pedido?- pregunto al príncipe esperando una buena razón.- Mi cuñada, Ellaria, ella busca venganza contra los Lannister, ella lo hará a través de la princesa Baratheon, enviara un mensaje a los Lannister de esa manera.- le respondió haciendo que Thorin lo mirara seriamente.- Pero si el que lo asesino es Gregor Clegane, los Lannister no sabían que él iba a matarlo.- expreso el pelinegro mirando al horizonte.- Eso he pensado, ellos no sabían que lo iba a matar así que no tienen que sufrir por esto, tienes que llevártela, Trystane y ella están en el camino a los Tablones, Trystane regresara al castillo ya que Ellaria podría sospechar.- dijo haciendo que Thorin mirara al horizonte reflexivo.

-La llevare conmigo, cuando nos asentemos en el Norte, la llevare yo mismo a Desembarco del Rey, usted tendrá que decir que ella está en los Jardines de Agua, cuando se den cuenta de la verdad ya habremos llegado al Norte.- dijo haciendo que el príncipe aceptara, volvieron al salón viendo que sus guardias lo esperaban.- Nos volveremos a ver, príncipe Doran, por el momento, esto será un adiós.- dijo Thorin despidiéndose del príncipe, salieron y esperaron a las 3 féminas que todavía no salían, en ese momento Ellaria se aproximó al grupo mirando al pelinegro.

-Es un gusto volverla a ver, pero esto será un hasta luego.- dijo el pelinegro que se acercó a ella dándole un beso en la mano.- Thorin tendrás un momento, tengo que hablar contigo.- dijo haciendo que el caminara a su lado.- ¿En qué puedo servirle, lady Ellaria?- pregunto gentilmente aunque ya se hacia la idea de lo que iba a decir.- Quiero que los Lannister paguen por lo que le hicieron a mi querido Obe…..- estaba hablando pero Thorin la detuvo.- Déjelo en mis manos, usted no debe de manchar esas bellas manos, debe de dejarlas libres de sangre, después de todo, sus manos nunca se han manchado de sangre.- dijo asombrando a la dama.- Pero, ellos…- la interrumpió Thorin al poner una mano sobre su hombro.- Yo me encargare de eso, usted déjelo en mis manos, a menos que quiera enfrentar una guerra entre las dos casas, las cosas cambian con el tiempo, tal vez antes salieron airosos pero eso podría cambiar.- dijo mientras ella pensaba en las palabras del pelinegro.- Gracias, muchas gracias Thorin, mi Oberyn hizo bien en ser tu maestro, no dudare de ti, querido niño.- dijo antes de abrazarlo, él tenía razón, tal vez si iban a una guerra la hubieran perdido antes de tiempo.

-No tiene que decir nada, lady Ellaria, ahora vaya con sus hijas que ellas deben de ser su única preocupación.- dijo el pelinegro antes de volver al grupo donde ya estaban sus esposas y su amiga Arianne, ella los miraba marcharse.- Hiciste un buen trabajo, querido Oberyn, pero ahora me toca hacerlo, enviare un mensaje a los Lannister con la muerte de Myrcella, así ellos sabrán que hicieron mal.- dijo mirando al cielo, al parecer todavía persistiría en la venganza, pero esto sería truncado por el rey de Rohan.

En el camino, tal como le había dicho el príncipe Doran, se encontraron con los dos jóvenes, junto a Areo Hotah, un guardia confiable del príncipe.-Erkenbrand, vigilen los alrededores discretamente.- dijo mientras se acercaba a los dos jóvenes.-Princesa Baratheon, al parecer ya sabe lo que haremos.- dijo haciendo que ella asintiera.- Iré con ustedes, de ahí me iré a Desem…- estaba hablando pero el rey la interrumpe.- Nosotros la llevaremos al Norte y cuando sea seguro para usted como para nosotros, la escoltaremos hasta que este con sus familiares.- dijo haciendo que ella asintiera a sus palabras.- Trystane, cuídate, al parecer tu tía trama algo, siempre vigila tu espalda en todo momento.- aconsejo a su amigo mientras este le daba la mano.- Hare como tú dices amigo mío, tu encárgate de mi bella dama y mi hermana, cuídalas.- dijo haciendo que el pelinegro asintiera a sus palabras.- Areo, cuida al príncipe, ella trama algo.- dijo antes de que el grupo se separara, la nueva integrante se unía al grupo que ya se dirigía al puerto para partir al Norte donde se llevarían a cabo sucesos que marcarían el regreso de la casa Stark.