El Inicio de una Leyenda.
Hoy era un dia cualquiera para los demás, los pueblerinos estaban cumpliendo sus labores, algunos enfocados en sus quehaceres, los vendedores gritando a grandes voces los productos que ofrecían, de todo Poniente venían los productos y los barcos entraban con mercancía a cada rato, los soldados que no estaban de servicio o bien estaban en uno de los locales de Petyr Baelish o en algún otro sitio en el que podrían perder el tiempo; aunque los prostíbulos estaban ahora con las horas contadas, gracias al Gorrión Supremo y sus seguidores, los nuevos "religiosos" que veían con malos ojos esos locales; pero eso no le importaba a una "enclaustrada" reina, esta era Margaery Tyrell, la reina de los 7 reinos.
Enclaustrada, todo por unos testimonios falsos presentados por un hombre celoso, en estos momentos estaba sentada en un rincón de su celda, una celda indigna para una reina, no sabía cuánto había pasado desde ese dia, no sabía si su esposo estaba echándola de menos o si estaba coqueteando con otras, aunque ella dudara que el fuera así, Tommen era distinto a su hermano, él era un niño, un adolescente de 16 años ni más ni menos; cuando lo conoció era un completo niño influenciado por su madre, pero ella junto a su abuela Olenna estaba guiándolo por un camino diferente al que su madre, Cersei, había planeado para el pequeño rey.
-Ven conmigo.- sus pensamientos fueron cortados por una de sus "captores", Unella, una de las seguidoras del Gorrión Supremo, ella la saco de esa celda y la llevo por los largos pasillos a través de esa oscuridad solo siendo atenuada por una pequeña linterna, Unella abrió la puerta que estaba delante de ellos y dándole un empujón la saco del largo corredor y entrando a un salón de piedra sin decoraciones como era en antaño, ella estaba cubriéndose el rabillo de sus ojos esperando que la luz que no veía en un largo tiempo no la cegara, ella miro hacia delante encontrándose con su principal captor; El Gorrión Supremo, Unella la fuerza a que se arrodille ante el hombre y después deja a los dos en ese salón donde una parte decisiva de su futuro se definiría.
En un lugar más allá de la Muralla, en un árbol tan alto como si este quisiera acariciar el cielo con sus largas ramas, estaba siendo habitado por los niños del bosque, los primeros habitantes por derecho de todo Poniente, antes de que los primeros hombres llegaran eran varios de miles ahora eran solamente 6, junto a ellos estaba un hombre que estaba entre las raíces del árbol, este hombre no se podía mover de ahí, el hombre era ciego, este hombre era el Cuervo de los 3 ojos, pero no eran los únicos en el interior del árbol, junto a ellos estaban 3 jóvenes de la misma edad que el actual rey de todo Poniente, estos eran Brandon Stark, Meera Reed y su hermano Jojen Reed, ambos hijos de Howland Reed, el amigo de su padre, Eddard Stark, siendo acompañados por el gran Hodor.
Bran en estos momento estaba echado en las raíces del árbol, sus ojos se volvieron lechosos al igual que los ojos del cuervo de los 3 ojos, sus ojos se ponían de esa manera apenas hubieran tocado las raíces del árbol, los niños del bosque estaban reunidos en un lugar apartado de las raíces del árbol, Jojen y Meera estaban sentados juntos mientras Hodor estaba apartado pero en el mismo grupo dándoles la privacidad en la conversación que tenían, mientras ellos estaban en ese lugar, las consciencias de Bran y el cuervo de los 3 ojos estaban en otros lugares, ellos estaban en el pasado, exactamente cuando sus padres eran apenas unos niños, Bran y el cuervo vieron algo que no cuadraba con las visiones como las anteriores.
Ambos estaban en un bosque tupido, no sabían dónde ni cuándo o si existía ese lugar primeramente, deambularon por un rato antes de que un varón con los pies grandes y que podría pasar completamente como un simple campesino corría velozmente, cada doce o más pasos que uno comúnmente daba el daba unos dos, siempre mirando hacia atrás, sujetando fuertemente algo entre sus manos, ellos se quedaron completamente anonadados al ver a ese joven pero se sorprendieron más al ver como unos seres completamente repugnantes lo seguían, unos seres que ninguno de los dos conocía, contaron como unos 50, más o menos, todos esos seres iban detrás del chico.
Ellos siguieron a ese grupo de peculiaridades que ninguno había visto jamás, cuando uno de esos seres estaba por agarrarlo, un cuchillo salió de la nada y le dio en la cabeza del ser, ellos vieron como un joven venia acercándose apresuradamente, saco inmediatamente su espada y un cuchillo, con una habilidad increíble se puso detrás del chico e iba cortando, mutilando e incluso atravesando con su espada mientras que con el cuchillo ultimaba a los otros seres, el chico con los pies enormes estaba detrás de él, mirando como el completo extraño para los tres lo defendía con una maestría impecable, de un momento a otro Bran se sorprendió y se quedó congelado, la capucha del joven cayo, un joven de ojos verdes y cabello negro estaba decapitando a uno de los 5 seres que quedaban en el lugar, arrojo el cuchillo justo cuando uno de ellos se acercaba peligrosamente a los dos, decapito a otro y atravesó con su espada a otro, el ultimo viendo que era el último quiso huir pero el pelinegro cogió una de las armas de esos seres y se la lanzo atravesándolo desde la punta de esa extraña espada hasta que el mango de la misma estuviera pegado a su espalda.
-Tho…Thorin.- dijo Bran mirando al que era su hermano que daban por muerto, el ahora reconocido como Thorin se volteo viendo al ser.- Frodo Bolsón, ven conmigo, tienes una tarea que cumplir.- dijo el pelinegro al ser del que ahora conocían el nombre, Frodo se quedó viendo al joven que no había conocido.- ¿Quién….- quería preguntarle pero el pelinegro saco su espada que la había guardado en su vaina y acuchillo a uno de los seres que estaba detrás de Frodo.- Mas tarde pero ahora tenemos que irnos ya.- dijo Thorin mirando por encima de su hombro y tomando al chico por uno de sus brazos y arrastrándolo con él, poco tiempo después un grupo de hombres con un enano llegaron al lugar.- Alguien lo ayudo pero no sé quién podrá ser, maldita sea, Legolas, ves algo mas allá.- dijo uno de los hombres, uno de ellos que tenía el pelo rubio miro por donde se habían ido los dos.- Los veo, están a pocos metros adelante.- dijo el rubio mientras el grupo emprendía nuevamente el viaje.
Los dos regresaron al presente, Bran tenía una sonrisa que no se le podía borrar por nada del mundo.- Lo sabía, lo sabía, él no está muerto.- dijo sonriendo pero a la vez soltando unas lágrimas al ver pero no poder hablar con su hermano mayor.- ¿Quién es ese tal Thorin?- pregunto el cuervo ganando las miradas de los 4 norteños, Hodor a pesar de sufrir alguna enfermedad desconocida para los maestres del Norte reconoció el nombre del niño que aunque él no quisiera que perdiera su tiempo con él, el niño siempre lo acompañaba e incluso le hablaba como a una persona normal, se podría decir que ambos eran muy buenos amigos, él lo ayudaba siempre en sus quehaceres, como acicalar al caballo que el propio niño montaba y demás cosas.- Era, no, es mi hermano, él es mi hermano mayor.- dijo Bran mirando al cuervo que por unos momentos no dijo nada pero le sonrió al pequeño.- Creo que ya es mucho por hoy, Bran, porque no descansas un poco.- le dijo mientras el joven dormía en las raíces, el cuervo no podía dejar de verlo.- Se parece mucho a ti, mi querido amigo, se parece mucho.- dijo el cuervo pensando en uno de sus antiguos camaradas antes de abandonar la guardia.
Lejos de ahí, en una tienda, un pelinegro de ojos verdes se despertó sorpresivamente.- Bran.- dijo el nombre de su hermano menor que por alguna razón desconocida para él, lo vio en sus sueños acostado en las raíces de un árbol arciano y sobrevolando ese lugar, vio que todo lo que los rodeaba era puro hielo, estaban en un lugar al norte de la muralla, el pelinegro solo dio por sentado que era su imaginación.
Durmiendo en una tienda de campaña, estaba una fémina de ojos azules con su largo pelo castaño-rojizo recogido en una cola, ella estaba mirando el techo de la tienda, no podía dormir, desde hace dos días no podía dormir, por más que quisiera dejar sus pensamientos atrás o dejar de pensar en él, siempre aparecía en sus sueños, se levantó de su litera y se abrigo para salir un rato de la tienda, al salir la golpeo el aire frio del exterior, antes de que volviera un manto extra se puso sobre sus hombros, ella volteo a ver agradecida al que se la puso solo para sonreír a su nueva amiga y más reciente protectora, Brienne Tarth, ella solo asintió a la sonrisa de la Stark.
-Mi señora, ¿Por qué no está durmiendo?- le pregunto a Sansa que solo se quedó callada mirando al cielo estrellado que por raro que parezca, estaba más nítido, Brienne seguía mirando a su señora la cual seguía mirando el cielo.- Solo recordando y pensando, solo estoy haciendo eso.- dijo ella mirando el cielo, aunque no quisiera decirle a nadie, ella estaba recordando, recordando esos ojos verdes, esa mirada y esas sonrisas que ella misma compartía con esa persona, esas largas charlas que tenían mirando el cielo estrellado, el calor de esa persona cuando dormía abrazado a ella, ese cariño que el demostraba cuando acicalaba su larga cabellera.
Pero también recordó ese fatídico dia en el cual ella por fin, por fin se decidió, ese dia trágico cuando las 3 decidieron juntas; ella misma, Margaery Tyrell, princesa del Dominio y Arianne Martell, futura princesa de Dorne, las tres antes de que ese hecho fatídico sucediera se habían decidido, iban a compartir al mismo hombre, el que habitaba en sus sueños y que hacían lo que podían para verlo todos los días, cada oportunidad que tenían siempre querían tenerlo a su lado, abrazándolo o pasando el rato con él, sin importar que ellas estarían con él, pero el destino se interpuso en su camino, para todos los conocidos por el varón era cruel.
Las tres sufrieron mucho, por más que quisieran calmarlas no pudieron, sus familiares temieron que se volvieran locas o mucho peor, tomar la salida fácil, atentando contra su propia vida, Sansa fue constantemente vigilada por Dama, su lobo huargo, y Vieja Tata, la nodriza de la casa Stark, ella cada vez que podía se escapaba para que al final sus padres la encontraran en el cuarto del varón desaparecido, tratando de dormir pero no podía hacerlo por culpa de ese horrible recuerdo, de un dia a otro ella cambio, esa chica alegre y emotiva se convirtió en todo lo contrario, pero no podían culparla, todos cambiaron desde ese dia.
Un dia volvió a ser ella misma pero solo era un fantasma, un fantasma de esa antigua Sansa, un fantasma que fue destruido por las mentiras y los abusos de la casa Lannister, dejando a una completa desconocida, alguien que hubiera visto a la joven Sansa y la comparara con la de ahora era Jon, él no quería hablar de ese tema con nadie más que sea su familia y por desgracia solo eran 4 personas en ella y una de ellas era Sansa.
-Mi señora, sé que estará decepcio…- estaba hablando Brienne pero Sansa la detuvo.- Sabia que mi tío podría venir a socorrernos pero no pensé que él estuviera rodeado por los Frey y la corona, solo queda que nosotros ganemos por nuestra cuenta.- dijo ella anteponiéndose a lo que le podría decir Brienne, ella entendia la negativa de su tío pero ahora las cosas se ponían peor, Ramsay tenía el doble, tal vez el triple, de hombres; la mitad de su ejército eran salvajes y la otra eran norteños, desde el inicio se llevaban mal pero con algo de suerte y paciencia Jon los pudo calmar, era una suerte que ninguno hasta ese momento se hubiera matado, sería un golpe de suerte si ganaran la batalla por el Norte.
Ella regreso a su tienda pero no dejo de pensar en ese varón que si el destino no hubiera apartado de su camino ahora estaría con él y en casa disfrutando de su vida con el que sería su esposo, el pelinegro de ojos verdes que siempre le sonreía no importara si él o ella estaba triste en ese momento, esas sonrisas que ambos se daban todavía estaban muy vivas en su mente, ella se quedó mirando la lona verde que por el momento era su techo.- Cuanto desearía estar contigo, Thorin, cuanto lo desearía.- dijo ella antes de volver a conciliar el sueño sin saber que el varón que vivía en sus sueños estaba cerca de ella.
En una celda del Gran Septo de Baelor estaba una dama mirando al cielo por la minúscula rendija que permitía que pasara la luz, en este caso era el reflejo de la luna, ella estaba mirando la luna, las estrellas que la acompañaban y la infinita oscuridad que rodeaba a las mismas, mientras miraba la luz de la luna revivía esos recuerdos de su niñez, esos bellos momentos que tenía con esa persona, ese pelinegro de ojos verdes seguían en su memoria, por más que quisiera olvidarlos o dejarlos de lado no podía, no podía y eso la atormentaba, ella soltó unas cuantas lagrimas mientras carcajeaba, cualquiera hubiera pensado que se acordó de algo gracioso para hacerla estar de ese modo, pero no.-¿Qué es lo que dirías de mí, que pensarías de mí, mi querido…Thorin?- se preguntaba ella misma para después golpearse su pecho.- ¡¿Por qué, porque no puedo olvidarte, porque no puedo hacerlo?!- se preguntaba mientras se desplomaba en el mugroso suelo de su celda, ella no merecía recordarlo, ella por más que quisiera olvidarlo, siempre volvía el recuerdo con fuerza, con una fuerza que solo la dañaba, trato inútilmente de olvidarlo pero no podía.
Esa mirada, esos ojos verdes siempre aparecían en sus sueños, esos besos que solo existían en sus sueños, esos sueños en los cuales ella amanecía abrazada a un hombre pelinegro con ojos verdes, esos sueños donde ella era verdaderamente feliz.- ¿Por qué, porque los dioses me lo arrebataron, porque lo hicieron?- se preguntaba mientras miraba o imaginaba como la luna le guiñaba un ojo irreal dando a comprender que tarde o temprano el pelinegro estaría junto a ella, pero era su imaginación, una burda imaginación.
El amanecer ya estaba cerca y por algún motivo Arianne no pudo dormir tranquila, ella ya estaba de pie mirando el amanecer que ya se cernía en el Poniente, solo miraba por el camino que su amado pelinegro había tomado el dia anterior, lo veía con esperanza esperando a que el pelinegro volviera triunfante, sin ninguna herida, ella solo se volteo al oír como su puerta se abría y entraba Tyene, ella logro convencer a su prima que por ningún motivo dañara o viera con saña a la princesa Baratheon, su prima se quedó en la puerta mirándola.- ¿Cómo ha amanecido, princesa?- le pregunto Tyene mientras ella volvía su mirada al exterior.- Nada, solo pensando.- dijo ella antes de volver sobre sus pasos y echarse en la cama, Tyene se sentó en el pie de la cama mirando a su prima que soltó un suspiro.- El estará bien, mi padre lo entreno bien y por lo que las chicas dicen, él ha mejorado.- dijo Tyene mirando a su prima que la miraba interrogadoramente.- ¿Cómo es….nos estabas espiando?- pregunto ella mirando a una Tyene que solo se levantó y moviendo sus caderas sensualmente se dirigía a la puerta.- Solo estaba pasando por la habitación.- dijo ella mientras cerraba la puerta dejando a una sonrojada Arianne que recordaba las noches calientes que paso con sus…primas, si, ella tuvo algunas noches donde ella y sus primas se divertían en su habitación.- ¿Me pregunto si Thorin…..Se lo preguntare?- dijo ella pensando en tal vez compartir a su amado con sus primas e incluso pensando si podría compartirlo con su tía, solo tenía que esperar a que vuelva.
Dejando a una Arianne pensando en si el pelinegro aceptara o no esas propuestas indecentes; en otra parte del castillo y donde vendría a ser la habitación principal del pelinegro estaban dos hermosas elfas pelinegras abrazándose entre ellas compartiendo ese calor que no querían perder, las dos estaban soñando con su esposo, ellas se despertaron sonriéndose y dándose un piquito entre las dos, al parecer la constante vivencia con la princesa de Dorne les pego la costumbre, ellas estaban en shock cuando la princesa las beso el primer dia y pasando el tiempo se fueron acostumbrando.- Buenos días, hermana.- se dijeron las dos al mismo tiempo, las dos comenzaron a levantarse ayudándose entre ellas a vestirse.
Dejando a las dos hermanas en su habitación, en un campamento a unos pocos kilómetros de Hornwood, tanto los mearas como los rohirrim a pesar de no estar cansados Thorin decidió armar un campamento para que se pudieran distribuir y armar un mejor plan de acción así como un par de planes como contingencia, tenía los planes para que esto se moviera tal cual él quería.- Amigo mío, deja de ver ese mapa.- dijo Gimli que lo acompaño ya que quería hacerlo de buena gana, el pelinegro soltó un suspiro y dejo de mirar el mapa para mirar a su amigo enano.- Sé que sonara algo absurdo por cómo me conoces, pero tengo….miedo.- dijo dejando al enano por unos segundos con una cara sorprendida para después reír y darle un par de golpecitos en la pierna.- Crees que yo no tenía miedo en la guerra del anillo, todos deben de tenerlo, así nos aseguramos de estar vivos, si uno pierde el miedo es porque ya está muerto.- dijo el enano abandonando la tienda de mando dejando al pelinegro solo, antes de que hiciera algo, Gandalf entro a la tienda.
-Gandalf, ¿Qué se te ofrece, amigo mío?- pregunto el pelinegro viendo como su amigo sacaba su pipa y comenzaba a prenderla, al estar prendida dio un par de caladas y dejando que el humo formara figuras tal como un aro y otras más, le devolvió el dialogo a su pelinegro amigo.- Escribí una carta a Radagast, el dia que nos reunimos con tus hermanos le escribí acerca de esos "caminantes blancos", el me respondió.- dijo mientras revelaba la carta que le alcanzo al pelinegro, este comenzó a leerla solo para después sentarse en uno de sus sillones.- En otras palabras, Radagast se va a reunir con Galadriel y con Elrond, si no se resuelve nada el mismo va a viajar a Valinor para ver si los demás Maia saben acerca de esto.- dijo el pelinegro mirando como Gandalf asentía a sus palabras.- Además de enviar algunas águilas y una sorpresa.- dijo Gandalf completando el contenido de las cartas.
-Cuando vuelva le daré las gracias.- dijo el pelinegro mientras se levantaba.- Deberías volver al castillo, amigo mío. Las defensas son necesarias para la protección de mi familia.- dijo el pelinegro mirando a su sabio amigo.- Entonces, nos veremos amigo mío.- dijo el sabio saliendo de la tienda para que inmediatamente se montara en Sombragris y volviera a Hornwood, el pelinegro se alisto para volver a cabalgar, se puso su armadura completa y adornando esta tenía su capa verde con adornos dorados y en el centro superior la cabeza de un caballo blanco. Salió de la tienda que junto a algunos de sus hombres la desmonto, a las dos horas todo el campamento había sido desmontado y ya estaban en camino a Invernalia, los 7300 rohirrim junto a su señor marchaban a galope, el pelinegro montando a Claegel y junto al caballo estaba el lobo huargo que tenía su propia armadura.
El camino no fue tan variado como los que habían en Endor pero si tenían sus características propias, a medio camino se encontraron con uno de los espías de Hornwood.- Mi señor, el ejercito de Ramsay está acampando a las afueras de Invernalia, mientras los del ejercito de su hermana están acampando en los Bosques.- dijo el espía mientras el pelinegro se bajaba de su montura y tomaba un mapa del Norte.
-Cargaremos de frente, Eomer.- dijo mirando a su senescal que mirando el mapa asintió, el pelinegro miro a Frandul y Arkan.- Los derrotaremos y aseguraremos el Norte.- dijo el pelinegro mientras los 3 mencionados asentían, el pelinegro ofreció al espía que se quedara con ellos, mientras el espía marchaba al campamento los rohirrim volvieron a montar los caballos y retomaron su avance, el pelinegro estaba encabezando la marcha, no era un trecho largo, el campamento se encontraba 3 leguas, a lo sumo, según él, tardarían d horas atravesar ese tramo y sumarse a la batalla que ya estaba pronta a darse, una batalla que todos recordarían, que todo Poniente recordaría como la que cerraba una era e iniciaba otra, una era de grandes cambios tanto en Endor como en los demás continentes.
Los dos ejércitos estaban uno frente al otro, habían pasado 3 horas desde que había amanecido y nadie noto que uno de los de Hornwood faltaba, solo los suyos pero ellos ya sabían cuál era su tarea y esperaban que la cumpliera, por su propia vida esperaban que lo hiciera; sin que los demás se dieran cuenta de sus pensamientos, los norteños, incluyéndolos, así como los salvajes estaban frente a un ejército que los doblaba o incluso triplicaba, eran pocos contra muchos.
Sansa estaba junto a Brienne y Podric, los dos eran sus escuderos y ambos tenían las ordenes de Jon las cuales eran que si las cosas marchaban mal, tomaran a Sansa y se marcharan del Norte, viendo como estaban las cosas Jon miro a su hermana.- Váyanse ahora, es lo mejor.- dijo el mirando como su hermana no se movía del lugar, el solo suspiro para después mirar a sus dos escuderos.- Sáquenla de aquí cuando vean que ya no es seguro. Les encargo a mi hermana.- dijo el confiando a su hermana a los dos que la habían traído hasta el Castillo Negro, la casa de la Guardia Nocturna. Ellos asintieron con las manos en sus espadas por si eran emboscados por los aliados de Ramsay.
-Jon, es hora.- dijo Davos mirando al grupo, Jon asintió a las palabras de Davos y se alejó del grupo a trote.- Mi señora, ¿los caballeros del valle?- pregunto ella ya que su tío Petyr le había prometido la ayuda de los caballeros del valle y estos ya deberían de estar con ellos pero no estaban presentes, Sansa solo negó con la cabeza, ella esperaba que ya estuvieran ahí pero ellos no se presentaron; ella miraba como su hermano estaba pasando entre su ejército, a lo sumo sumaban menos de la mitad de los que tenía Ramsay, algo en su interior le decía que saliera de ese lugar y partiera raudamente al sur pero si iba al sur estaría en peligro ya que la corona y especialmente la familia Lannister la seguían culpando por la muerte de Joffrey; aunque la única que dudaba si la apoyara seria la reina Margaery Tyrell.
Cuando se reencontraron en las tierras de la corona fue algo frio, ella había perdido a su padre y la tenían cautiva en ese lugar, su hermano estaba en guerra con la corona y ella aunque quisiera ir no podría escapar, Margaery no la miraba y ella solo buscaba hablar con ella pero aun esforzándose no conseguía nada, en cambio con Olenna fue una charla que le recordaba cuando hablaba con su madre, ella fue su soporte hasta que escapo de ese lugar, pero ya no podía hacer nada, ella estaba en el Norte lidiando con una guerra y la que iba a ser su hermana estaba casada con el rey y viviendo una vida de lujos.
Ahí fue cuando lo vieron, era Ramsay arrastrando a su hermano menor, Rickon, lo estaba jalando consigo con una cuerda que para el alivio de los dos hermanos la corto inmediatamente, Rickon corría hacia Jon cuando una flecha atravesó su pecho, ella ahogo un grito impotente al ver como otro de sus hermanos caía, después de esa flecha cayeron dos más, perforando el pecho y la cabeza de su moribundo hermano finiquitando su vida, extinguiendo la vida de un Stark; ella grito con todas sus fuerzas mientras sujetaba las correas de su montura, rápidamente Podric trato de sacarla del lugar solo para que ella misma lo detuviera. En ese momento se armó el pandemonio.
Jon estaba a punto de alcanzarlo cuando la primera flecha lo alcanzo, cuando las otras dos vinieron a el no pudo hacer nada. Se quedó brevemente mirando el cadáver de su hermano, la furia, el dolor de perder a alguien querido, el odio comenzó a crecer en su corazón, el apretó con todas sus fuerzas la correa de su caballo y levanto la mirada enfocándola en el asesino de su hermano, si las miradas mataran, Ramsay ya estaría a más de 30 metros de profundidad; el espoleo su caballo instigándolo a que avanzara con todo lo que tenía, avanzo un poco solo para que este muriera producto de todas las flechas que cayeron sobre él, ahora con los pies en el suelo miraba como una turba si no es que era un gran número de soldados montados en sus caballos venía a por él, tomo su espada, el prefería morir a su manera, justo cuando estaban a pocos metros algo que nadie había planeado sucedió.
Thorin y los rohirrim ya estaban a punto de salir del valle rocoso, tanto los que montaban así como los mearas estaban descansados, el lugar a pesar de tener sus similitudes con Endor, era un poco distinto, si viajaran con los niños y las mujeres, tanto ellos como ellas se detendrían a mirar la belleza del paisaje, esa vista tan hermosa se vio opacada por un….cadáver, un cadáver desollado clavado en una X, todos estaban atónitos nunca habían visto tremenda atrocidad, salvo en las guerras con los haradrim o los orientales.- No se equivoquen, los haradrim y los orientales son más civilizados que los Bolton, los haradrim y los orientales los hacen en tiempo de guerra, con la paz instaurada, ellos dejaron de hacerlo; pero los Bolton…- menciono Thorin observando como ellos miraban esa….esa atrocidad.- Lo hacen en tiempos de paz o por pura diversión.- dijo haciendo que cada uno de los suyos lo mirara en shock.
Thorin dejo de ver el cadáver y avanzo como si nada hubiera pasado.-Ganemos esta pelea o esto solo será un vistazo a lo que nos espera.- dijo el pelinegro mientras los rohirrim lo seguían con un motivo más para ganar esa batalla, cuando salieron del valle rocoso y estando en la cima de la colina, Thorin junto con Eomer y Gimli estaban en la delantera de todo el grupo, vieron el campo de batalla, iba a ser una masacre, de un lado y pegado al bosque de los lobos estaba el ejercito de sus hermanos, prácticamente era la tercera parte del ejército que estaba delante de ellos; Thorin veía como Ramsay había tomado a un niño cualquiera que se pareciera a su hermano menor y lo había hecho pasar por Rickon, era imposible que no se hayan dado cuenta, pero cuando lo mato sin contemplaciones y ver como su hermano Jon cargaba contra los Bolton y siendo seguido por su ejército lo hicieron dudar.
Dirigió su mirada a una pequeña cima cercana al bosque y ahí vio a su hermana que estaba gritando histérica al ver a su hermano muerto, llorando, estaba llorando, esa fue la gota que colmó su paciencia.- ¡Frandul, tu eored a la izquierda; Arkan, el tuyo a la derecha!- dijo el pelinegro mientras todos asumían sus posiciones, cuando estaba a punto de hablar, un picaflor, del tamaño de su mano paso delante suyo y se paró en la crin de Claegel, el pelinegro lo vio e inmediatamente lo supo.- La ayuda ya está llegando. ¡Toquen los cuernos, es hora que nos demos a conocer!- dijo el pelinegro mirando como 10 rohirrim se posicionaban primero y lo hicieron sonar.
Todos los que estaban en el campo de batalla escucharon el sonido, no sabían de que era pero al ver en la dirección de donde venía, todos absolutamente todos se asustaron, un ejército, un ejército mayor al que habían visto en toda su vida estaba parado en la cima de la alta colina, contaban muchos, si las suposiciones se hicieran en ese momentos, no lo habrían calculado, su vista fue enceguecida en el momento en el que la luz fue reflejada en las armaduras del grupo, eran metálicas, no podían distinguir mas allá, pero algunos al ver cómo iban, armados con lanzas y escudos se asombraron, el que estaba delante del grupo se destacaba solo porque su armadura tenía un reflejo distinto al de los demás, este comenzó a cabalgar hacia el extremo izquierdo del ejército que estaba detrás suyo y al llegar a ese extremo saco su espada y cada uno de sus soldados subió su lanza con tal de que la punta chocara con la espada.
Todos estaban atentos mirando como el que iba delante de todos comenzó a chocar su espada con las puntas de las lanzas.- ¡Las lanzas se mellaran, los escudos resonaran, las armaduras rechinaran!- decía el que ahora estaba arengando a las tropas con esas palabras mientras su espada pasaba por cada lanza como si estuvieran tocando una canción, la última que escucharían si estuvieran en su contra.- ¡Hundirán sus espadas, teñiremos esta tierra con la sangre, con su sangre!- dijo el cuándo llego al extremo derecho del ejército y comenzó a avanzar.
-¡Cabalgad! ¡Galopad! ¡Cabalgad! ¡Galopad, jinetes de Rohan! ¡A CONQUISTAR!- finalizo el líder de ese ejercito dándole rienda a su caballo para que este comenzara a correr mientras era seguido por la totalidad de su ejército, una marea de caballeros venia bajando la colina mientras los hombres de los Bolton estaban temblando al ver ese ejército que iba contra ellos, los arqueros rápidamente agarraron sus flechas pero una lluvia de flechas cubrió el cielo, algunos recibieron de una a dos flechas cegándoles la vida, otros acabaron ensartados de tantas que no podrían contarlas.
Sansa al escuchar el cuerno desvió su mirada a la colina más alta, quedándose boquiabierta, un ejército, un gran ejercito estaba en la cima de la colina, cuando el que los dirigía estaba hablando por alguna extraña razón su corazón pareció ir más rápido, parecía que este podría salirse de su pecho, por alguna razón sonrió, cuando comenzaron a correr colina abajo su corazón se paralizo, era una marea de caballeros, cada uno iba bien armado, sin ningún miedo en su cabalgar, no temían a nada, esperaba ansiosa el choque.
El páramo que antes había estado silencioso solamente siendo acaecido por las pisadas de los caballos, este se vio interrumpido por la llegada de estos caballeros que ningún norteño conocía, pero la tierra empezó a temblar, las pisadas del montón de caballos hacia que la tierra comenzara a temblar, solo el sonido de sus pisadas se escuchaba, hubo un momento de silencio hasta que, un sonido completamente sordo, seco sonó por todo el lugar, los caballeros de Rohan habían chocado contra los del ejercito de los Bolton.
El choque fue épico, las lanzas de los rohirrim estaban atravesando cuantos Bolton estuvieran delante de ellos, algunos soldados Bolton comenzaron a retroceder pero no sirvió de nada, la carga de lo los rohirrim los había alcanzado; Ramsay que daba por ganada esta batalla, estaba boquiabierto, sus soldados comenzaban a retroceder pero esto no sirvió de nada.- ¡Vayan, vayan!¡TODOS!- grito el que por ese momento era el Lord Bolton más cobarde de la historia, todos sus soldados corrieron para alcanzar a los suyos pero algo nuevo sucedió que nadie pudo sospecharlo salvo Thorin.
Unas águilas, unas enormes águilas llegaron y con las garras completamente encorvadas hacia dentro barrieron la primera línea de ataque, montando una de estas estaba el hombre más grande que hubieran visto, iba en la otra ronda de ataque, este antes de que este segundo grupo de águilas se barriera, se lanzó desde una gran altura; los norteños del ejercito de Jon y el mismo incluido miraron como ese hombre salto y en plena caída comenzaba a…transformarse, cuando este llego al suelo, una enorme bestia, cuadrúpeda por momentos y bípeda por otros comenzó a pisar, aplastar e incluso desgarrar con sus garras a los incautos Bolton que por única y última vez en su vida comenzaron a correr, a huir de esa bestia.
Los hombres de Jon estaban mirando como un ejército mayor al de los Bolton hacia retroceder a cada Bolton en el campo de batalla, los Bolton así como sus aliados comenzaban a huir de ese terreno, no les sirvió de nada, las lanzas de ellos mismos se hundieron en sus cuerpos, la muerte los reclamo antes de que pudieran gritar, los que iban a pie ya estaban aplastados o atravesados por las espadas o lanzas de los rohirrim.- ¡Grimbeorn, conmigo viejo amigo!- dijo el que lideraba este ejército, la bestia que nunca habían visto miro al líder del ejercito recién llegado y se dirigió con el.- ¡Erkenbrand, sígueme!- Thorin le dijo al capitán de su guardia real, el pelirrubio miro a los suyos.- ¡Síganme, guardias reales de Rohan! ¡Síganme, guardias de Thorin!- grito fuertemente, el comenzó a cabalgar y le siguieron 300 rohirrim, los cuales eran la 1/3 de la guardia real de Rohan.
Sansa veía como los dos ejércitos se encontraron; los norteños siempre admiraron la valentía de los Umber, la astucia de los Karstark y el miedo que generaban los Bolton pero, en esos precisos momentos veían como ellos estaban siendo….masacrados, nunca los vieron retroceder pero ahora estaban huyendo, corriendo por sus vidas pero no importaba, los soldados estaban siendo arrasados por esos desconocidos; pero se maravillaron o se asustaron cuando vieron a esa bestia en el campo de batalla, ni en sus peores pesadillas lo hubieran imaginado, dejaba detrás de él los cuerpos de los que estaban frente a él.
Todos estaban helados, como si el tiempo se hubiera detenido para ellos, ver como un ejército desconocido estaba masacrando a uno que ellos temían; los rohirrim ya estaban habituados a la guerra para gran pena de ellos, después de varios años peleando contra los trasgos, los orcos, e incluso con los haradrim y los orientales, todos ellos estaban del bando del señor oscuro, Sauron. Eomer al ver como Thorin iba junto a su lobo, al beornida y su guardia real sabía que iba a ir por todas, no podía dejar a su rey pero tampoco podía dejar a los hombres que estaban a cargo de él; cerca de él y peleando contra un Bolton que poco hizo para terminar decapitado estaba Arkan.- ¡Arkan!¡Ve con el rey, ahora!- dijo el pelirrubio al capitán de uno de los 4 eored.
Arkan había esperado más de esos norteños pero al parecer eran más débiles que los haradrim, incluso una tropa de trasgos los hubiera vencido.- ¡Arkan!¡Ve con el rey, ahora!- escucho al rohirrim con el cual peleo codo a codo en la guerra del anillo, el levanto la mirada para verlo y asintiendo a las órdenes del senescal cogió su lanza que estaba empotrada en dos soldados que murieron apenas comenzando la batalla.- ¡Lanceros y arqueros del 16° eored, conmigo; nuestro rey nos necesita!- dijo el hombre de una prominente barba.- ¡Grimbow, quedas a cargo de la mitad del eored!- le dijo a su segundo que asintió a sus palabras antes de atravesar a uno de los norteños con su espada para después defenderse con su escudo de una lanza norteña, el capitán del 16° eored salió montando su caballo siendo seguido por 1500 caballeros quienes estaban bajo su mando inmediato.
Thorin y sus 300 guardias junto a Grimbeorn y Morghul estaban persiguiendo a los cobardes norteños, entre ellos estaban los lores de las casas que estaban apoyando al cobarde de Ramsay que al ver como todo su ejército estaba siendo masacrado salió corriendo llevándose a toda las escolta que pudiera, unos 400 hombres que se quedaron parados, helados al ver como sus compañeros estaban siendo asesinados; hubiera sido inteligente dar la vuelta y enfrentarse a ellos, pero al comparar su fuerza contra la de ellos, perderían enormemente, estaban por llegar a Invernalia, a una yarda de estar a salvo, cuando una lanza perforo a Harald Karstark quien cayó de su caballo al morir, los soldados de la casa Karstark junto a los de las demás casas decidieron darles tiempo a los lores de que llegaran a Invernalia.
-No pasaran.- dijeron en coro todos ellos viendo como unos 300 se acercaban a ellos en formación de ataque, los rohirrim con lanza en mano cargaron contra ellos, Thorin choco contra uno de los Umber atravesándolo con su lanza, se defendía con una maestría que nadie había visto, el perfecciono su técnica en la espada con Elrond, el de lejos, era la mejor espada en Endor, si Arthur Dayne y Elrond hubieran chocado algún momento en su vida, el de seguro apostaría por Elrond, una flecha paso rozando su casco, fue sorpresivo para él, de su espalda saco un cuchillo arrojadizo y le devolvió el tiro al arquero que no pudo reaccionar a tiempo muriendo por el impacto.
Desmonto al notar que Claegel era el blanco de los arqueros.- Vete de aquí, ahora.- dijo el pelinegro haciendo que su caballo retrocediera, él no era de combatir montando un caballo ya que su movimiento era limitado, al bajar fue bienvenido por un Karstark, el desvió el corte con la espada y con la otra espada lo termino asesinando, no vio como un Condon estaba en su diestra, cuando estuvo a punto de que la espada hiciera contacto con el peto de su armadura, Morghul se lanzó contra el soldado y de un mordisco le arranco el brazo que tenía la espada, el pelinegro agradeció a su amigo canino con un movimiento de cabeza y con una espada en cada mano comenzó a pelear con los soldados; si algún norteño que reconocería a Thorin lo viera en ese momento, dirían que Morghul nunca se había separado del pelinegro, peleaban espalda con espalda siempre protegiéndose entre los dos.
Los rohirrim, a pesar de ser inferiores en número, fueron avanzando rápidamente hasta que solo quedaron 20 soldados que se rindieron al verse superados en números.- Encadénenlos y revisen que no tengan ningún arma encima suyo.- dijo el pelinegro mientras a su lado se hallaba Morghul junto a Erkenbrand, volvieron a montar los caballos y antes de que avanzaran los alcanzo Arkan.- Mi señor, Eomer nos mandó para darles apoyo.- dijo el capitán del eored, todo el grupo salió rumbo a Invernalia donde se habían resguardado los lores siendo protegidos por algunos hombres que se quedaron atrás.
Cuando arribaron a las puertas de Invernalia, vio que donde antaño estaban los estandartes de la casa Stark, ahora estaban colgando los estandartes de la casa Bolton.- Señor, ¿Qué hacemos?- le pregunto Erkenbrand que estaba a lado de Arkan quienes se acercaron a su señor.- Arkan, que todos los arqueros disparen a los que están sobre la muralla.- dio la orden, de inmediato cada arquero rohirrim estaba con un arco en las manos y sin esperar demasiado, se desato una lluvia de flechas sobre la muralla, algunas entrando y otras chocando con el filo de la muralla superior, estaban disparando cuando un temblor les llamo la atención.
Grimbeorn estando en su forma humana media unos 3 metros, siendo el único, después de Beorn, el más alto de los beornidas; este…gigante estaba arrancando un árbol desde la base; al mínimo esfuerzo lo arranco sacando también las raíces, este gigante estaba con el árbol en sus manos tomándolo como un ariete, Thorin al ver lo que iba a hacer lo comprendió.- ¡Arkan, reúne a los lanceros en los extremos de la puerta, no dejes que disparen ni una sola flecha!¡ Arqueros, cubran a Grimbeorn en todo momento!- dijo el pelinegro, a los pocos instantes Grimbeorn tomo velocidad y con un solo impacto tiro abajo las puertas, antes de que algún soldado del bando enemigo disparara una flecha, unas 500 lanzas ya estaban volando contra ellos.
-¡Avancen, sin ningún temor, amigos míos, a por la victoria!- dijo el pelinegro haciendo que todos sus soldados lo siguieran, Erkenbrand junto a Arkan y unos 20 guardias reales fueron con el pelinegro, los arqueros junto con los lanceros se encargaron de cubrir el avance, Grimbeorn con su forma de oso estaba sobre las murallas lanzando a los soldados que estaban a su paso, a los pocos minutos solo quedaron algunos soldados aliados de los Bolton que se rindieron, ellos fueron atados y agrupados por casas; en el interior del salón principal, donde se encontraba el trono del que es el señor del Norte, estaban acuartelados 12 personas, estos eran los lores de cada casa aliada a la casa Bolton y sus escuderos que al sentir el temblor anterior a la irrupción de esos….guerreros se encerraron en ese lugar.
Las puertas fueron destrozadas y los escuderos no pudieron hacer nada contra los guardias reales de Rohan, los lores poco pudieron hacer contra la furia de Thorin, Kyle Condon era bueno en la espada pero poco o nada pudo hacer contra Thorin, su espada acabo completamente rota y su armadura no pudo detener la espada de Thorin, ahora el o lo que quedaba de él, estaba en un extremo de la sala; Billy Burley, a pesar de que llevaba el nombre de un gran arquero norteño él no era bueno en la espada, no pudo reaccionar a tiempo contra la espada de Erkenbrand, que termino cegándole la vida, el pequeño Jon Umber era un buen guerrero y era tan fuete que podría pelear contr hombres a la vez, pero cometió un terrible error, subestimar a Gimli que con nada de esfuerzo termino dividiendo por la mitad a Jon Umber, los otros lores solo se hincaron de rodillas pidiendo piedad, ellos fueron rápidamente reducidos y llevados fuera del salón amarrados como unos animales.
Ramsay por primera vez sintió el miedo, el miedo que el mismo provocaba solo que ahora era una pesadilla, el había planeado un largo futuro para su casa, un largo futuro dominando el Norte y porque no, dominando los 7 Reinos tomando lo que quisiera y hacerlo suyo por la fuerza, quería dominar todo el continente con mano de hierro, como siempre lo soñó pero ahora, en esos precisos momentos, todo, absolutamente todo estaba siendo arruinado, completa y totalmente arruinado por unos desconocidos, unos simples desconocidos que habían salido de la nada y habían acabado con cada uno de los soldados, sus refuerzos no llegaron, con ellos a su lado pensaba que podía lograrlo.-¿Quiénes…quienes sois?- pregunto débilmente ya que este estaba siendo arrastrado por el frio suelo de piedra.- Solo vengo por lo que es mío.- dijo el que había comandado todo el ataque.
Sansa veía como los Bolton estaban siendo completamente reducidos y amaestrados en el combate cuando una voz le llamo la atención, precisamente un nombre, un nombre que nunca podría olvidar, un nombre que le traía recuerdos felices y tristes.- ¡Síganme, guardias reales de Rohan! ¡Síganme, guardias de Thorin!- fue el grito que llego hasta ella e inconscientemente comenzó a espolear a su caballo, avanzaba sin querer avanzar, cada vez más rápido hasta estar al frente del pelirrubio quien estaba al frente de la batalla, suplicadoramente lo miro, los ojos verdes chocaron con los ojos azules.- ¿Es…cierto, es verdad….lo que escuche?- preguntaba suplicadoramente a Eomer que solo asintió, ella solo sonrió y con toda la fuerza que tenía comenzó a espolear al caballo que rápidamente corría.
Eomer al ver como la hermana de su señor corría, se giró y mirando como los rohirrim estaban masacrando a todos.- Ustedes 5 acompáñenme, la princesa de Rohan va al encuentro con el rey.- dijo mientras los 5 asintieron rápidamente y con la misma rapidez ya estaban a los lados de Sansa cubriéndola de cualquier norteño aliado a Ramsay, ella estaba sonriendo, por primera vez en todos estos largos años sonreía como siempre lo había hecho, llegaron a encontrarse con los primeros que estaban custodiando a los encadenados indicándoles que su señor estaba en Invernalia. El grupo siguió y se encontró con que el castillo ya había sido tomado, Sansa desmonto del caballo y con todas sus fuerzas corrió para encontrarse con su hermano y con el chico que habitaba en sus sueños.- ¡Esto…esto no te pertenece, es mío, es mío por derecho!- decía la voz de Ramsay que fue silenciado por el pelinegro a punta de golpes.- ¡Esta…esta…es…mi…casa, mi…hogar!- decía el pelinegro ahora descubierto y sin capa.- ¡Mi nombre es Thorin Stark y reclamo por derecho Invernalia, la casa de los Stark!- dijo el pelinegro que no había visto a su hermana durante su gresca con el Bolton.
