Un Encuentro Predestinado.

Sansa no creía lo que veía, su hermano, su querido Thorin había vuelto a casa, ella se quedó estática en el lugar mirando como su hermano seguía en el suelo con el puño sobre Ramsay que poco o nada pudo hacer contra el pelinegro que forzando su agarre en él lo levanto solo para dárselo de mala manera a Eomer y Erkenbrand.- Enciérrenlo en los calabozos, es mucho para el pero lo haremos.- dijo seriamente el pelinegro que se volteo a ver si los demás estaban ahí solo para ser tumbado por un proyectil femenino.

El pelinegro sintió como la figura femenina gimoteaba en su abrazo, el solo pudo devolver el abrazo esperando calmar su gimoteo pero solo se agravo lo suficiente como para que todos los rohirrim pudieran ver a su rey con una chica en sus brazos, Gimli llego para su alivio aunque fuera corto el tiempo.- 54.- dijo el enano que venía con dos hachas en sus manos, el pelinegro aun con la fémina abrazada a él, se sentó en el suelo y mirando a su amigo enano solo bajo la cabeza.- 52.- aceptando su derrota, el pelinegro miro a su amigo que soltando una carcajada estridente se burlaba del joven rey.

-Jajajaja….- estaba riéndose a sus anchas cuando noto la figura femenina abrazada al pelinegro.- ¿Quién es ella?- pregunto el enano mirando con creciente curiosidad a la castaña que no salía del abrazo, el pelinegro se sacó los guantes y con delicadeza comenzó a acariciar la cabellera de la fémina que al sentir sus caricias calmo un poco su gimoteo.- Ella…ella es mi hermana, Sansa, princesa del Norte y Dama de Invernalia.- dijo el mientras se acercaba un grupo grande, este era el grupo de rohirrim que se había quedado bajo las ordenes de Frandul siendo seguidos por los norteños queriendo saber quiénes eran estos salvadores de brillantes armaduras.

El pelinegro seguía sentado en el suelo abrazando a su hermana quien seguía gimoteando sobre su pecho, Thorin seguía acicalando la cabellera de su hermana quien ya estaba tranquila pero seguía apegada a el; Sansa no podía creerlo, si era un sueño o una pesadilla, maldeciría a cualquiera que se le cruzara al despertar, cuando el pelinegro se volteo ella por fin, después de que en sus sueños o pesadillas apareciera, cuando estaba a punto de desfallecer, un muchacho de pelo negro con los ojos verdes la animaba a que nunca bajara su mirada al suelo rindiéndose, aunque solo en sus recuerdos ella lo mirara, sabía que él nunca le daría la espalda.

Cundo él se volteo, ella dejo que sus instintos la manejaran, corrió lo más rápido que pudo y con un salto que varios envidiarían lo tumbo, tumbo a su hermano en un abrazo que durante 8 años los dos hermanos no se daban, un abrazo que sin que los dos lo supieran, fundieron sus sentimientos; poco importaba donde estaban, los dos se volvieron a ver y nadie podía malograr ese momento.

Jon Snow había crecido con el odio de la que debía ser una figura materna para él, los primeros 7 años recibió el odio de Catelyn Stark por haber sido un hijo bastardo, fruto del engaño de su esposo con alguna que se encontró en sus viajes, fue repudiado y cruelmente tratado por ella, pero aunque el sentido común le dijera que vengara ese trato, nunca lo hizo, siempre se preocupaba por sus hermanos, pero todo eso cambio cuando un bebe, un bebe de 2 añitos llego a la vida de la familia Stark, desde que lo encontraron en el camino a casa, desde ese punto todo cambio, ahora recibía el mismo trato que sus hermanos, siendo estos de sangre o no.

Cuando el niño que cambio su vida se fue, el solo pudo maldecirse, él se odiaba por no haberlo protegido, cuando volvieron del sur su vida había cambiado, dio un giro de 180º grados; una noche, sin que su familia supiera él tenía sus cosas listas; él era muy unido a su hermano pequeño, Thorin, el infante algunas veces acudía a él o a su hermano Robb cuando necesitaba ayuda, aunque sus padres no lo supieran o lo ignoraban, el pequeño tenía un sueño, un sueño que no pudo llegar a cumplir; conocer el mundo, ir mas allá de la muralla o del mar del ocaso y él estaba dispuesto a ir con su hermano en sus aventuras, pero el destino se lo negó.

Esa noche, el aun joven Jon, con un bolso lleno de sus pertenencias en su espalda y su espada en su cinto, estaba dispuesto a irse, a seguir los pasos que su hermanito no podía seguir, siempre montando su caballo y acompañado por Fantasma, su lobo huargo estaban a punto de partir en una aventura pero alguien lo detuvo, una figura femenina lo abrazo por la espalda, lo apego a su pecho y entre llantos lo sostenía.- No… por favor, no…te...vayas, por favor.- decía la mujer que lo retenía, él se giró para desprenderse de ella pero se quedó congelado, ahí estaba su madre, Catelyn Stark lo estaba reteniendo con lágrimas escapándose de sus ojos azules.

-No…no me dejes, por favor.- seguía diciendo la señora de la casa Stark, él no sabía que hacer así que solo se quedó parado.- No puedo soportar perderte a ti también, Jon, ya lo perdí a él, tu no me puedes dejar, por favor.- decía la señora que durante sus primeros 7 años le hacia la vida imposible, el dejo su maleta en el suelo y los dos, madre e hijo se fundieron en un abrazo, un abrazo que calmo los nervios de la mujer y le dio nuevas energías al joven Stark.

Cuando escucho sobre la muerte de su padre, él quiso renunciar a la guardia nocturna, pero el Lord Comandante le dio otra tarea, su plan era volver a casa y junto con su hermano Robb dirigirse al Castillo Rojo y sin importarle tomar la vida del asesino de su padre, rescatar a sus dos hermanas de ese terrible lugar; el golpe fue más duro cuando se enteró de la muerte de su hermano y de su madre, estaba destrozado, no tenía las fuerzas para seguir peleando, cuando estaba a punto de rendirse, unas palabras susurradas por el viento y de algún lugar traídas por el mismo resonaron en su cabeza dándole el valor y el coraje para enfrentar esa adversidad.- "¡De pie, de pie soldados!¡Luchemos hasta la muerte, por nosotros, por nuestras familias, por todos!- era una voz lejana, poco audible pero que le dio el vigor para seguir con vida.

Cuando llego su hermana Sansa al Castillo Negro, al fin pudo soltar un suspiro al saber que su hermana seguía con vida, el saber que Rickon estaba en peligro, salió de la guardia nocturna y con los salvajes que vinieron con el de Punta Storrold, la península más allá del muro, y algunas casas norteñas que le dieron su confianza se iban a enfrentar al ejercito de los Bolton, cuando vio el grueso del ejército que estaba frente a él, le entro el miedo, miedo de perder a su familia, por esa razón, confió a Sansa a la guardiana y a su escudero que la habían llevado hasta el Castillo Negro, incluso desde la muerte, su madre seguía cuidando de ellos.

Ira, enojo y una gran pena se asentaron en su corazón cuando vio como la flecha de Ramsay atravesó a su hermano menor, al ver como había vuelto a fallar en proteger a su familia lo lleno de un enojo hacia el mismo, estaba dispuesto a cargar solo contra ellos, cuando de pronto un milagro apareció en el campo, sin derramar sangre alguna, su ejército gano la batalla; no sabía que decir o pensar al respecto, no sabía si agradecer o temer a los nuevos contendientes, al mirar hacia arriba vio como unas enormes águilas nunca antes vistas habían aparecido en el firmamento, un hombre, el hombre más grande que haya visto se lanzó de una de esas y en pleno vuelo se transformó en un oso, el oso más grande que se haya visto en todo Poniente, negro cual noche oscura y con las garras tan grandes como una daga, el ejército recién llegado arraso con la vanguardia mientras las águilas y el oso arrasaron con la retaguardia del ejercito de los Bolton, tanto fue el miedo que los soldados retrocedían para salvar sus vidas si alguno lo lograba, claro está.

Tanto era el shock que se causo en cada uno de los salvajes y norteños que estaban en el lugar que no vieron a Sansa correr al encuentro con el pelinegro de ojos verdes; Brienne junto con Podric estaban mirando como los recién llegados estaban masacrando al ejercito de los Bolton hasta que miraron como Sansa se había adelantando hasta estar delante de uno de ellos, los dos espolearon sus caballos aunque un poco tarde, Sansa así como 6 rohirrim ya estaban lejos de su ubicación, Jon al verlos cabalgar raudamente despertó de su shock.- Tormund, Davos, conmigo.- dijo llamando la atención de los dos que comenzaron a correr siendo seguido por los suyos, avanzaron topándose con algo peculiar, la puerta de Invernalia estaba destrozada mientras un tronco de grandes proporciones estaba a los pies del muro y sentado sobre el tronco, el hombre que se lanzó del águila mirando como un grupo llegaba al castillo, Jon miro el grupo dándose cuenta que era el grupo donde estaba su hermana que era protegida por los soldados recién llegados.

Los rohirrim al ver como los salvajes y los norteños habían llegado se reagruparon esperando a que esos desconocidos no tramaran algo contra su rey, Grimbeorn al ver como los dos ejércitos, si se le llamaba ejercito a la poca cantidad de hombres que habían venido después de los rohirrim.- Eh, hombrecitos, ¿A que han venido?- dijo el de gran altura, Wun-Wun, el gigante que había venido con el ejército reunido por Jon estaba mirando al gigante que le ganaba en altura por dos cabezas, ambos gigantes se miraban esperando a que alguno de los dos se moviera, fue un momento de silencio roto por un débil gimoteo que cada hombre presente lo escucho, Jon dejo de ver a los dos gigantes todavía atrapados en su duelo de miradas, miro en la dirección del que provino ese lastimero gimoteo solo para soltar la espada por segunda vez en el dia, ante él estaba un miembro perdido de su familia, un miembro que creía muerto.

Delante de él estaba su hermano perdido, su hermanito por el cual eligió ese camino, el hermanito con el cual iba a ir de un lado a otro, con el cual recorrería el mundo, delante de él estaba Thorin Stark abrazando a su hermana Sansa. El que anteriormente era el comandante de la guardia nocturna salió corriendo en dirección al abrazo entre hermanos, Davos y Tormund querían detenerlo pero no pudieron, al fin la familia Stark podría decirse que estaba completa solo quedando Bran, Rickon y Arya como los ausentes junto con los 3 muertos que completarían a toda la familia Stark en sus días felices.

Los tres hermanos estaban abrazándose sin importar que otros los vean, desde enemigos hasta aliados, desde sus soldados así como los del otro ejército, los dos gigantes dejaron de verse para mirar al trio de hermanos que compartía un fuerte abrazo, un abrazo que fue interrumpido por los aullidos de un lobo blanco que por fin pudo ver a uno de sus hermanos, uno pensaría que se volverían a abrazar solo para que todos se sorprendieran al ver como los dos norteños, Jon y Sansa lo golpearan, la fémina le dio una cachetada que pudo resonar hasta más allá de la muralla y Jon le dio tremendo coscorrón que si Thorin llevara su casco, este hubiera tenido una ligera abolladura.

Eomer y Erkenbrand miraron como su señor que seguía sentado en el suelo solo cayo hacia un lado totalmente noqueado, los dos se miraron solo para coger al pelinegro y con cuidado subirlo a Claegel que, sin que ninguno de los rohirrim lo notara salvo Morghul que mirando al caballo solo le gruño, como pudo acomodo a su jinete sobre él; antes de que el caballo o alguno de los presentes hablara, Sansa hablo.- Con su permiso, lo llevare a su cuarto.- dijo ella cogiendo a su hermano y su querido amor reencontrado y desmontándolo siendo ayudada por Jon y a regañadientes, Eomer, lo cargaron y lo llevaron a un cuarto que aunque hubiera pasado un tiempo sin utilizarse, estaba limpio.

Lo recostaron en la cama que aunque se notara que era incomoda podría sostener a su ocupante, los tres salieron del cuarto y con un silencio reticente se dirigieron al salón donde los lores se reunían, Jon y Sansa se sentaron en el suelo de piedra mirando al pelirrubio que constantemente miraba en la dirección por la que vino.- Hmmm.- algo intranquila por el tenso silencio que se podría cortar con un cuchillo sin filo, Sansa soltó un suspiro al estar cansada por todo lo que paso ese dia.- Deben de estarse preguntando por qué o como sucedió esto pero yo no puedo decirles nada, salvo mi nombre.- dijo el pelirrubio que por fin dirigió su mirada al par de hermanos que lo miraban seriamente aunque solo uno lo hacía ya que la otra, estaba intranquila, algunas veces lo miraba y otras miraba sus pies queriendo salir de ese lugar e ir a acurrucarse con su amante.

-Soy Eomer, senescal del Rey Thorin de Rohan, excomandante general del ejército y excapitán del 2° eored. Sobrino del anterior rey Theoden.- dijo el pelirrubio asombrando a los dos hermanos que se miraban asombrados, quien lo podría imaginar, su menor hermano, el que siempre solía molestar a su padre por un entrenamiento con la espada o a su hermano mayor Robb, pidiéndole un duelo cada mañana, el que había sido recomendado para ser un guardia real, era un rey, un rey en un reino del que nunca habían escuchado.

Arianne junto con las damas presentes, las dos señoras de casas nobles así como las esposas de los lores junto con las dos reinas de Rohan así como las dos dornienses que vinieron con el rey que por esos días estaba fuera del castillo junto con los soldados cuyas esposas estaban reguarnecidas en el castillo esperando su regreso triunfante, cuando estaban a punto de levantarse del comedor para pasar a hacer sus distintas actividades, un picaflor del tamaño de una mano entro en el salón provocando sustos en cada una de las mujeres salvo en las dos reinas quienes miraron al ave sorpresivamente, entonces en el aire se escuchó un chillido estridente que por poco rajo el vidrio que cubría los ventanales.

Las dos reinas salieron corriendo del salón siendo seguidas por las demás señoras quienes miraron como las dos reinas salían del comedor y ellas decidieron seguirlas, cuando llegaron al portón principal este ya estaba abierto mientras que en el exterior del castillo las dos reinas miraban un punto en el cielo, las demás damas estaban mirando como algo se acercaba y con cada momento que pasaban las damas seguían mirando esa extraña masa que se acercaba cuando de la nada esta comenzó a bajar al suelo, miraron como esa extraña masa se deformaba mostrando que no era nada más ni nada menos que varias águilas de grandes proporciones que se acercaban al castillo, las dos reinas miraban como estas enormes águilas bajaban al suelo cuan majestosas eran, al estar paradas en el suelo fueron rodeados por los niños quienes también habían visto a las águilas llegar, se subían en sus patas o solo las admiraban, un águila con el plumaje cuan parecido al oro recién extraído o al bronce de una fuente tan antigua se acercó al palacio, esta aterrizo suavemente, grácilmente en el suelo.

Arwen y Luthien se acercaron al águila y con sumo cariño abrazaron sus patas, ninguna otra dama se acercó a tan magnifico animal, pero absolutamente todas voltearon a ver al sabio Gandalf quien con pipa en la boca se carcajeaba sin dejarla caer, el sabio solo se dedicaba a carcajear al ver la ayuda que había enviado su colega sabio, Radagast, el sabio que moraba en el Bosque negro siendo uno de los pocos sabios que habían llegado a Endor.- Mi querido amigo, mi querido amigo Meleenor, es un gusto estar en su presencia, príncipe de las águilas de las montañas nubladas.- dijo el sabio mago parando de reír y con una sutil venia que todas las mujeres salvo las dos reinas imitaron ganándose un chillido no tan estridente como los anteriores, sino un chillido algo suave para el oído humano.

-Si no me equivoco también envió a Grimbeorn, no es así Meleenor.- supuso Gandalf ganándose un asentimiento del ave majestuosa, este volteo a ver a las damas.- Con ellos en el campo de batalla, está ya ha sido ganada sin que ningún rohirrim derrame sangre.- dijo calmando los nervios de Arianne y secretamente Myrcella, quien durante toda la noche antes de dormir y al levantarse antes de desayunar, le rezaba a cada dios conocido y desconocido al que pudiera ofrecerle una plegaria por su anfitrión.

-Mi señora, ¿Qué hacemos?- dijo Baldor, uno de los capitanes que Heodred había dejado a cargo en su ausencia, quien había llegado a la presencia de las dos reinas quienes se quedaron a lado de Meleenor.- Baldor, sigue manteniendo tu tarea, seguramente Landraval está ayudando a tu capitán en estos momentos.- dijo Arwen conociendo que los tres hermanos siempre andaban juntos, solo separándose para cumplir a cabalidad con la tarea.- Entiendo mi señora, volveré a mi puesto si usted lo quiere, majestad.- dijo haciendo una venia para las tres grandes presencias que tenía delante de él, un príncipe águila y sus dos reinas quienes comenzaron a acicalar al águila.

En Invernalia, la situación podría parecer…algo complicada, por un lado estaban los rohirrim, quienes estaban alzando sus tiendas de campañas montando un campamento improvisado a las afueras de Invernalia; en el otro lado, estaban los salvajes junto con los norteños quienes seguían viendo a las águilas, las cuales estaban sobrevolando el castillo, mientras esto sucedía a las afueras de Invernalia, dentro la situación era otra, los soldados sobrevivientes de las casas aliadas a los Bolton estaban siendo llevados a los calabozos por la guardia real, mientras que los guardias reales estaban trasladando a los prisioneros, en una habitación austera estaba un varón pelinegro durmiendo y sin que este lo sepa era observado por una pelirroja sentada al pie de la cama.

Sansa lo miraba con añoranza, después de 8 años sin verlo, delante de ella estaba su hermano, su amor platónico, aquel que durante los largos 8 años ella lloraba, extrañaba y sobretodo añoraba.- ¿Por qué no lo estas abrazando?- escucho una voz desde la puerta, ella sonrojada miro en esa dirección y al ver quien lo decía solo pudo avergonzarse más.- Ca…cállate.- dijo ella en un susurro esperando no despertar al pelinegro quien sonrió en silencio. Jon, con una sonrisa, miraba a su hermana sonrojada mientras ella solo lo miraba nerviosa.

-¿Qué esperas para abrazarlo?- pregunto Jon mientras se aproximaba a su hermana quien solo miraba a otro lado esquivando la mirada inquisidora de su hermano.- Si, ¿qué esperas para abrazarme?- los dos se sorprendieron al ver como el pelinegro que estaba echado en la cama los miraba, Sansa lo abrazo, después de todo tenía mucho tiempo que recuperar, muchos abrazos que dar. Mientras que los dos hermanos se abrazaban, Jon los miraba desde el pie de la cama.- Thorin, Thorin, mi hermanito.- decía Sansa abrazándolo con todo su cariño al pelinegro que devolvió el abrazo al instante.

Thorin estaba con su hermana en sus brazos, después de mucho tiempo la tenía entre sus brazos los dos pronto fueron tres, Jon se unió al abrazo y permanecieron en ese abrazo durante varios minutos, se separaron con lágrimas en sus ojos, era una reunión familiar después de todo.- Solo…solo faltan mis 3…2 hermanos.- dijo Sansa con lágrimas en los ojos corrigiéndose al final ya que recordó que su hermano menor Rickon ya no estaba entre los vivos.- Tengo una sorpresa para ustedes.- dijo Thorin al verlos tristes sabiendo que después lo podrían matar, después de todo él estaba a salvo, salió de sus pensamientos al notar como su hermana se separaba del abrazo, él la miro y después de un largo momento los dos se acercaron y a escasos milímetros los dos conectaron su mirada y en un instante, sin que supieran cuantos segundos pasaron o cuantos minutos pasaron mirándose, se dieron un beso, un beso que ambos extrañaban desde hace mucho tiempo, sus corazones volvieron a latir al unísono, sus sentimientos se acoplaron y sin hablar ninguna sola palabra ellos se expresaron mutuamente.

Los dos siguieron besándose mientras Jon se quedaba mirando como sus dos "hermanos" se decían lo tanto que se querían sin expresar ninguna sola palabra, las palabras sobraban en ese momento, momento que fue cortado por un sonoro carraspeo, los tres miraron al pórtico de la habitación y ahí estaba Eomer junto con Morghul mirando la escena.- Mi señor, un mensaje de Gram, es urgente.- dijo el rubio mientras Thorin se levantaba y alcanzando el rollo de papel lo miro y mientras lo leía sus hermanos lo miraban.- Maestre.- llamo al maestre mientras los otros dos se miraban y el pelirrubio miraba a su señor esperando sus órdenes, en ese momento llego el maestre esperando las ordenes de su nuevo señor.- Escribe un mensaje a cada Lord del Norte, que vengan a Invernalia en este momento, si están ocupados, que dejen sus tareas a los primogénitos y se reúnan ahora.- dijo haciendo que el Maestre salga del lugar inmediatamente, los dos hermanos se miraban mientras Thorin miraba a su senescal.- Ve a Hornwood y espera a que se reúna el eored de Heodred y cabalguen al sur, diríjanse al campamento de nuestros aliados, en unos días partiré junto con los norteños al campamento y nos dirigiremos a los Gemelos, lo tomaremos y junto con los Tully sobrevivientes retomaremos Tierra de los Ríos.- dijo el pelinegro sorprendiendo a los dos hermanos que estaban en la habitación, Eomer salió a cumplir lo que Thorin le dijo sabiendo que estaría seguro ya que se encontraba con su familia.

Después de escuchar las ordenes de Thorin, Eomer se despidió de su señor quien al mirar atrás de el a sus hermanos, los cuales lo estaban mirando seriamente.- Si, voy a apoyar a mi tío Brynden.- dijo el pelinegro sabiendo que su tío podría estar bajo asedio de la casa Frey aunque también podrían estar bajo asedio de la corona, tendría que esperar la decisión de los norteños.- Thorin, ¿Estuviste en Hornwood cuando….?- Sansa no tuvo que esperar por la respuesta del pelinegro que la acogió entre sus brazos.- No temas más, ya estoy aquí, estaré a tu lado y nunca me apartare.- dijo el pelinegro sabiendo que su hermana la escuchaba.- Señor, tiene que venir.- dijo uno de los suyos, un rohirrim que al ver que estaba sucediendo fue donde su señor estaba.

-Ahora voy, dame unos momentos.- dijo el pelinegro a su subordinado, quien salió de la habitación, separándose del abrazo con su hermana y con reticencia sobre sus ropas ligeras se puso su cota de malla antes de que se pudiera poner el peto de su armadura, unas manos delicadas tomaron el acero y con una solemne gracia, coloco la pechera en el pecho de su amante mientras el otro varón de la habitación cogía el espaldar y con las correas ajustadas el peto ya estaba en su lugar, antes de que Jon siguiera con una de las grebas, Sansa lo detiene haciéndolo salir de la habitación. Con su hermano fuera, ella comenzó a vestir a su amante admirando los detalles de los relieves de la armadura, perdiéndose en los intrincados de las líneas que se complementaban al ver a su amante con toda la armadura puesta.

-Mi señora.- dijo el pelinegro brindándole su brazo derecho mientras ella con un sonrojo evidente lo tomaba aceptando su gesto pero ella se apegó a él haciendo que su brazo quedara atrapado entre sus atributos, sonriéndole coquetamente ella lo guio a la entrada donde lo esperaba Jon junto con Tormund y Davos por un extremo mientras por el otro estaba su senescal, Eomer, y Erkenbrand, su capitán de guardias reales, quienes al ver como su rey era arrastrado por la fémina solo se rieron por lo bajo.- Vi y escuche eso.- dijo seriamente el pelinegro mientras los dos no aguantaron las risas y los 7 comenzaron a reír como si un grupo de amigos se encontraran reunidos alrededor de una fogata compartiendo sus aventuras.

Thorin y Sansa, ambos continuaban abrazados eran escoltados por los otros 5 pasando entre el grueso de sus fuerzas solo para que ella se congelara, el pelinegro la vio mientras ella se apretujaba más en su abrazo, el miro a los que estaba en su delante enfocándose en el que lideraba a los caballeros del valle, Petyr Baelish junto con Yohn Royce, señor de la casa Royce. El pelinegro miraba a los dos hombres a quienes desconocía de vista.- ¿Qué trae a los caballeros del valle a Invernalia?- pregunto el pelinegro aun con la vista clavada en los dos; Petyr era un hombre inteligente, después de todo él fue la mente maestra detrás de lo que acontecía en Westeros, era un hombre que de menos creció a mas, señor de Harrenhal y de la Tierra de los Ríos, Lord protector del Valle, él podría anticiparse a grandes pasos, espero al último momento para ayudar a su querida Sansa, quien era la hija de la mujer que amo.

Grande fue su sorpresa cuando marcho con los caballeros del valle al lugar de la batalla, se encontró con los cadáveres de los soldados de la casa Bolton y sus aliados, nunca espero este desenlace, decidió marchar a Invernalia esperando encontrar a una reducida resistencia de los Stark para así ser el "salvador" de Sansa esperando a que ella lo aceptara y en su afán de agradecerle se desposara con él, después de la muerte de Tyrion, claro está; pero la sorpresa misma podría ser definida con su rostro al ver Invernalia a lo lejos, rodeada por un campamento enorme, de un lado los salvajes y los soldados de los Stark junto a sus aliados mientras que del otro lado estaba una casa, una casa que el desconocía, un emblema que nunca había visto era su estandarte, pero la sorpresa creció al ver el cielo, enormes águilas con su vista penetrante lo habían fijado, ellas parecían leer su alma, no espero encontrarse con este panorama, pero su ambición era larga, muy larga y extensa que marcho con sus caballeros hasta la misma puerta de Invernalia.

Entonces la vio salir, a esa hermosa dama de la cual él se había empecinado en conseguir en su lecho, con una sonrisa que nunca había visto en su rostro, una sonrisa que deseara para el mismo, pero al ver cómo iba abrazada del extraño que de seguro ella conocía se llenó de celos, unos celos que nublaron su razón por un momento cuando ella lo vio esa sonrisa desapareció y unos ojos que recordaban el temido fuego valyrio lo miraron, el brillo en esos ojos le decía que no hablara pero al ver a la mujer que ella quería esconderse detrás del sujeto tuvo más poder que su racionalidad.

-Hemos venido para socorrer a Lady Stark.- dijo Petyr mientras bajaba de su montura siempre mirando al sujeto que estaba delante de Sansa.- Por lo visto, llegaron tarde, pero la casa Stark esta agradecida por el gesto.- dijo Thorin mirando al que causo todo el embrollo de su querida "hermana".- Veo que ella ya está segura, pero quisiera hablar con ella, Lord…- Petyr por cualquier medio quería poner en contra del sujeto a su querida esperando a que ella cayera en sus redes.- ¡Cuida como te diriges a mi señor, urdidor!- dijo Erkenbrand con su mano puesta sobre el mango de su espada.- Erkenbrand.- llamo el pelinegro la atención de su amigo.

-Pero, majestad, el…- dijo el pelirrubio llamando la atención de todos los norteños y los del valle, especialmente de Petyr.- Él no sabe mi posición pero ahora sabe cómo debe de hablarme.- dijo el pelinegro mirando a Petyr a los ojos haciendo que este lo mirara.- En cuanto a su petición, creo que ella podrá aceptarla o no.- dijo Thorin sintiendo como ella se apegaba más a su espalda tratando de ocultarse de ese hombre, Petyr le extendió la mano a Sansa tratando de que ella fuera con él solo para que ella sin mirarlo se adentrara al castillo.- Por lo visto, no quiere ni verlo, así que sin otro asunto que lo retenga aquí…- iba a seguir pero Petyr lo interrumpe.

-De hecho, si tengo asuntos a tratar con la dama, pero será en un futuro cercano, si no es una molestia, podría darme cobijo en su castillo, su majestad.- quería cuanto antes hablar con Sansa y tramar la caída de este supuesto nuevo rey para poner sus planes en orden así que queriendo quedarse en el castillo para hablar con ella, Erkenbrand y Eomer estaban viendo como este enigmático señor tramaba alguna artimaña que pudiera poner en peligro a su rey, Thorin lo sabía, su padre le advirtió que tuviera cuidado con ese…insidioso.

-Por mí no habría ningún problema pero ella ha decidido darle la espalda, así que su presencia en estas tierras no es bienvenida, pero si desea quedarse en el Norte, supongo que algún noble lo querrá recibir.- dijo dando punto final a la plática, Petyr estaba molesto, por no decir que irritado con el rey, iba a hacerlo caer a lo más profundo, montando su caballo se dirigió a la casa Cassel esperando a que lo acogiera.

Thorin al ver como los del valle se marchaban, miro a Eomer.- Parte inmediatamente, que todas las damas y niños que vinieron con nosotros suban los barcos y vayan a Roca Dragón, ahí anclaran hasta que nos marchemos, llévate al eored de Frandul contigo.- dijo el pelinegro ganando el asentimiento de su senescal y Frandul, levantando su parte del campamento en menos de lo que canta un gallo y marchando a Hornwood. El inmediatamente corrió a buscar a su hermana encontrándola en su habitación acurrucada en su cama, él se acercó a ella para recostarse junto a ella y poniéndose frente a ella la abrazo dejando que ella encontrara en el abrazo su consuelo y el amor que no pudo darle durante mucho tiempo.

Sansa al ver como ese hombre, que la había rescatado de los Lannister, que la había llevado al Valle para que estuviera protegida por su tía, que la beso; la forzó a besarlo, ella sentía asco, asco al juntar sus labios con los de ese…hombre, esos labios que no quería volver a tocar; ese hombre que se excusó con protegerla al matar a su tía y que la vendió a Ramsay Bolton, al hombre que la violento, repetidas veces que solo quería morir, quería acabar con su vida para que al fin pudiera descansar de tanta desgracia, la cual inicio al perder al amor de su vida, al niño que ella llamaba hermano, al niño con el cual se encariño.

Pero algo, llámenlo una voz interior o como quieran, la detuvo, algo en su interior le dijo que aguantara, que luchara, un dia seria libre y al fin podría estar con su familia, entonces paso, el que antes era un hermano para ella y que cuando la situación lo ameritaba, traiciono a su familia, el que antes era un hombre completo, el que ella había llegado a querer como un Stark mas, Theon Greyjoy, al que ahora lo conocían como "Hediondo" la saco, la rescato de ese lugar, un lugar que antes era su casa pero ahora era un símbolo de su tortura, pero la casa tenía que recuperarse de una forma u otra.

En el camino se encontró con Brienne y el escudero de esta, Hediondo no quiso ir con ella al final, ellos la llevaron donde su hermano quien la acogió en el castillo negro solo para finalizar en una guerra contra el que le hizo daño, Ramsay Bolton, tenían todas las de perder pero el milagro que tanto tiempo su corazón albergaba sin querer, su hermano, no, el ya no era su hermano, su amante, su querido y único amor había llegado para rescatarla, ahora él la estaba protegiendo de ese embustero, de ese manipulador, del hombre que le causo tanto daño, ella corrió, se escondió en la habitación de su amante y se acurruco en la cama que el utilizo para dormir, donde ella lo observo descansar, pasaron solo unos pocos minutos para sentir como su amante se acurruco a su lado y ella lo abrazo, no quería soltarlo nunca más, no lo dejaría nunca.

-Shhh, descansa. Aquí estoy y nunca me iré de tu lado.- dijo Thorin al sentir como ella lo abrazo, ella solo levanto su mirada y le dio un beso corto pero que consiguió el efecto de calmarla.- Contigo a mi lado, estaré protegida y en casa.- dijo ella dándole otro beso y acurrucándose en su abrazo depositando su cabeza en su pecho calmándose al sentir los latidos de su corazón. Thorin sonrió al verla dormir, después de 8 años lejos de ella ahora solo pasaban como una lenta transición a lo que le deparaba el futuro, esto solo era el comienzo de su destino.