Reacciones Inesperadas.
Hace 8 años:
-¡Maldita sea!- dijo un pelinegro quien estaba palpando el área alrededor del torso, reuniendo todas sus fuerzas tomo ambas flechas que atravesaron su cota de malla y por poco o casi nada las puntas afiladas atravesaron su carne, de un jalón se las saco solo para dejarlas caer al suelo, se sento sobre uno de los grandes árboles de Lothoríen, el joven pelinegro parecía como si recién hubiera regresado de una guerra, tal cosa era cierta ya que a medio camino perdió el rastro del mediano que tenía una misión de la cual dependía la supervivencia de Endor, cerro sus ojos por un momento para después caer dormido apoyado sobre el árbol sin saber que era vigilado por extraños.
En el espacio onírico:
Me encontraba en Rivendale despertando con la luz del alba y el trino de las aves se escuchaba mansamente, el cielo raso bellamente adornado me devolvía la mirada mientras mi cabeza descansaba sobre la mullida almohada cuando sentí cierta presión en mi pecho, desvié mi mirada solo para encontrarme con una de las bellas hijas de mi anfitrión, era una bella elfa de ojos verdes quien parpadeaba saliendo de la ensoñación, me miro y yo le sonreí solo para que ella correspondiera esa sonrisa con un suave pero dulce beso en mis labios, acaricie su suave piel descubierta mientras nos besábamos deshaciéndonos de la pereza con la cual amanecimos, el pecho de ella se acompasaba a mis caricias mientras un suave gemido salía de sus tiernos labios.- Levántate princesa, tenemos mucho que hacer.- dije mientras le daba un último beso en su suave frente ganándome una sonrisa coqueta pero tierna al mismo tiempo, me levante de la cama solo para pisar tierra áspera y dura, desvié mi mirada al suelo solo para encontrar este cubierto de sangre, mire a un lado esperando que esta sea una pesadilla solo para ver como algunos hombres y elfos eran masacrados por orcos y troll's de montaña, gire mi cuerpo violentamente para mirar a mi princesa, a mi dulce Luthien solo para hallar a cientos de orcos y troll's de montaña corriendo detrás de unos elfos quienes huían del campo de batalla.
Sin importar mi estado de desnudez cogí dos espadas y corrí persiguiendo a los orcos y troll's, solo para detenerme y con un esfuerzo sobrehumano miraba al ente quien tenía a mi dulce Luthien atravesada por una espada negra y ancha de la cual caía la sangre de mi amada.- Humano iluso, mira a tu alrededor.- dijo el mientras sacaba su arma del cuerpo sin vida de la elfa con la que compartí varios bellos momentos, estiro sus brazos incitándome a mirar a mi alrededor, cuerpos y cadáveres de elfos, enanos y humanos se veía a todo lo largo del campo de batalla mientras sobre mi cabeza se escuchaba el batir de alas de las inmensas criaturas.- Creíste que podrían detener el regreso de mi señor Sauron.- dijo mientras caminaba hacia mí; no sabía que hacer o que pensar pero el recuerdo de esos momentos fueron suficientes para que lo mirara a los ojos, si es que alguna vez hubieron unos en ese ente.- No importa ya, aunque quede un solo elfo o un solo humano en todo Endor…- decía mientras levantaba mis espadas y lo miraba para caminar hacia el.- No importa si muero aquí o logro escapar con vida, no importa si mi sacrificio es en vano.- dije mientras comenzaba a correr y el levantaba su espada.- ¡Si muero…..si muero.- dije mientras levantaba las dos espadas sobre mi cabeza deteniendo el corte que podría haberme dividido en dos.
-¡Si muero…tu vendrás conmigo!- dije mientras ponía fuerza haciendo que trastabillara y lo atravesara por el pecho, puse toda mi fuerza cayendo al suelo sobre el ente mientras este se retorcía en el suelo del dolor, me levante a duras penas soportando el miedo que generaba el nazgul delante de mi mientras se seguía retorciendo, un grito helo mi sangre mientras sostenía mis espadas oponiéndome a soltarlas, solté las dos espadas y me agache con un solo objetivo, mis dedos se deslizaron a lo largo del frio mango de la espada negra la cual culmino con la vida de mi amada elfa de ojos verdes, acaricie el pomo de esta fría y helada espada cerrando mi mano sobre el mango de esta, era fría y me obligaba a soltarla solo para que de mis manos saliera un calor que negó tal cosa, la levante con sumo esfuerzo ya que el frio se incrementaba pero algo paso y de un momento a otro el calor era insoportable, pensé que quemaba mis manos desde adentro solo para que la espada se iluminara como una antorcha en plena oscuridad.- Aun así sea lo último que haga…- tome la espada con las dos manos mientras la hoja ardía como si estuviera al rojo vivo.- Aun si muero ahora….- dije mientras miraba a dos nazgul que se acercaban gritando, mi espíritu no se desvaneció como antes, el miedo que causaban era palpable en el frio ambiente mientras el aire parecía congelarse, mire como se acercaban con sus espadas en las manos.- Aun si mi espíritu abandona mi cuerpo y mis fuerzas decaen…- dije mientras miraba de reojo como el cuerpo de mi amada parecía sonreírme.- Daré todo de mi para terminar esta guerra.- dije mientras la espada llameaba y el fuego en ella crepitaba entendiendo mis palabras.
Los nazgul se abalanzaron contra mi mientras que yo, con la espada en mano, dirigiendo mi mirada hacia Luthien quien tenía una sonrisa en su rostro ya frio los esperaba tranquilamente.- Solo espérame, Luthien. Espérame un poco más.- dije cuando la negrura de las capas de los nazgul ya cubría mi rostro.
El pelinegro se despertó de un tirón y con su espada en la mano izquierda y un cuchillo en la mano derecha se giró violentamente poniendo el filo en el cuello de un elfo quien lo miraba y el cuchillo en el estómago plano de una elfa de pelo rubio, sudando copiosamente no distinguió a quienes estaba amenazando.- ¿Qué…que fue…-el pelinegro cayó al suelo mientras la espada resbalaba de su mano y el cuchillo chocaba con el suelo.- Lu…Luthien.- susurro el pelinegro en el suelo cerrando los ojos dejándose llevar por la inconsciencia.
Los elfos estaban asombrados mientras algunos de sus guardias seguían apuntándolo con sus flechas.-Parece que….- el elfo se agacho y palpo al pelinegro quien no respondía.- Está ardiendo en fiebre…..¡Son flechas de Morgul!- dijo el elfo antes de reconocer las armas blancas que el pelinegro se extrajo de su cuerpo.- ¡Llévenlo al castillo!- dijo el elfo mientras dos elfos de su guardia cargaron al pelinegro.- Al parecer ese hombre conoce a Luthien, Celeborn.- dijo la elfa rubia mientras el asentía.- Tal parece que se llevó la armadura de Ellandal y las armas de Elrohir.- dijo la elfa mirando como su pareja tomaba las armas que el pelinegro dejo en el suelo.- ¿Es lo que creo que es?- pregunto Celeborn mirando como las dos armas estaban completamente cubiertas de sangre.- Es sangre de orco.- dijo la fémina quien desvió su mirada al inconsciente hombre pelinegro.- /Elrond, ¿Podrás venir a Lothlórien, creo que encontré a ese muchacho?/- dijo al elfo pelinegro señor de Rivendale quien respondió afirmativamente.
Los minutos se convirtieron en horas, y las horas en días; el veneno de las flechas de Morgul se había expandido y las venas en el estómago se oscurecieron, se agitaba en su lecho mientras el veneno se expandía, los elfos iban a darlo por muerto mientras una pelinegra estaba a su lado sin importarle que su padre o sus hermanos estuvieran presentes, el veneno se detuvo y comenzó a retroceder sin explicación alguna y los temblores se calmaron, la pelinegra miraba como sus murmullos acerca de un futuro juntos y las canciones recitadas en silencio rendían frutos; un día dio signos de que iba a despertar pero solo fueron eso, signos que esperanzaban a una Luthien quien permanecía a su lado, 15 días después de la llegada de Elrond a Lothlórien el pelinegro abrió los ojos sintiendo como sus extremidades estaban entumecidas, quiso girar la cabeza pero su cuello crujió llamando la atención de una fémina que se lanzó a sus brazos.
Thorin no sabía que estaba pasando, lo último que recordaba era el estar al frente de dos elfos que nunca conoció, cuando vio la cabellera negra y las orejas puntiagudas del elfo lucho con todas sus fuerzas para mover sus brazos y con el crujido de sus músculos agarrotados abrazo débilmente a la fémina de pelo oscuro.-A…agua.- la voz débil y rasposa del pelinegro en el oído de su cariñosa compañera obligo a la fémina a buscar una jarra de agua del manantial más cercano mientras que el pelinegro trataba con todas sus fuerzas de levantarse solo para fallar a cada rato, a los pocos minutos se rindió echándose en la mullida cama mirando las enredaderas de los arboles sobre su cabeza, no sabía dónde diablos se encontraba lo único que sabía era que esto no era parte de esa pesadilla, su Luthien estaba ahí, la abrazo y sintió su suave y tersa piel al abrazarla.- Thorin.- una voz conocida lo llamo desde lo que el supuso la entrada a su habitación temporal, giro su cabeza lentamente encontrándose con dos pelinegros, uno de ellos era Elrond quien lo miraba seriamente mientras el otro era un pelinegro joven, quien lo miraba molesto, Thorin volvió su mirada al cielo observando las enredaderas, padre e hijo fueron empujados por una presurosa Luthien quien venía con su hermana Arwen quien miraba curiosa la escena.- Bebe.- dijo la pelinegra quien le ofreció un cuenco con agua del manantial, ella cogió su cuero cabelludo forzando al pelinegro a que levantara levemente su cabeza para que el líquido se deslizara por su garganta aliviando su sequedad.
-¿Así que tú eres Thorin?- pregunto una suave voz, el pelinegro agradeció a la elfa de pelo negro para después mirar a la dueña de esa aterciopelada voz, era una elfa pelirrubia.- Soy Galadriel, dama de Lothlórien.- dijo ella presentándose al pelinegro quien todavía seguía mirándola.- Fue un encuentro algo turbio.- dijo el pelinegro mientras trataba de enderezarse.- Creo que el amenazar a alguien con una daga no es algo turbio.- dijo ella mientras todos los presentes lo miraran entre asombrados o en shock, el pelinegro suspiro solo para encogerse de hombros.- De donde yo vengo, uno de mis maestros tenía un dicho: "Hombre prevenido, nunca fue vencido".- dijo mientras tomaba nuevamente el cuenco para acabar con su contenido.- Creo que en eso tiene algo de razón, Galadriel.- dijo un elfo en la puerta.- Celeborn, no defiendas al hombre.- dijo Galadriel mientras miraba a su pareja quien solo sonrió.- ¿Cómo llegaste aquí, Thorin?- pregunto Elrond haciendo que el ambiente se vuelva algo frio.
El pelinegro trato de levantarse del lecho y apoyándose en el brazo de Luthien pudo hacerlo, a duras penas se levantó y con esfuerzo trato de caminar.- ¿Dónde están mis cosas?- pregunto el pelinegro mientras paseaba su vista por todo el lugar.- Thorin, ¿Cómo llegaste?- pregunto un elfo pelirrubio mientras el pelinegro paseaba su vista por la austera habitación solo para mirar al elfo y después sentarse en la cama.- Estaba volviendo a Rivendale, fui a ver a Grimbeorn.- dijo el pelinegro mientras se pasaba la mano por su cuello.- ¿Por?- pregunto uno de los elfos solo para que el pelinegro lo mirara.
Tiempo Actual:
Ninguno podía dejar de respirar frenéticamente, el ambiente se volvió más frio de un momento a otro, el viento se enrareció; los hijos del hierro no dejaban de temblar al ver como los mares se agitaban; en las costas occidentales de Poniente los guardias de diferentes casas corrían como pollos sin cabeza mientras que los lores partían presurosos donde sus señores los cuales consultaban con sus maestres, de pronto un silencio sobrenatural abarco todas las tierras de poniente el batir frenético de las alas de las diferentes especies aviares se escuchó por todo el cielo, las personas en el exterior elevaron su vista solo para que comenzaran a correr en dirección a sus casas o donde pudieran meter sus cabezas al ver como las aves partían en un solo rumbo.- ¡¿Qué fue eso?!- grito Tommen Baratheon quien entro en la habitual sala donde el consejo se reunía, vestía elegantemente ya que iría a visitar a su esposa Margaery Tyrell y su madre, Cersei Lannister, las cuales seguían retenidas en el Gran Septo de Baelor, el consejo en su conjunto estaba reunido mientras se miraban entre ellos.- No lo sabemos exactamente su majestad.- dijo Mace Tyrell, quien era la Mano del Rey.- ¿Alguien más…..sabio?- pregunto el rey mientras su mano miraba a los demás consejeros los cuales se miraban entre sí, Qyburn se levantó solo para caer a su asiento muerto del miedo, un miedo que se caló en cada corazón de Poniente al escuchar algo imposible.
-GROAR.- el sonido era estremecedor, si sus antepasados vivieran estos estarían temblando del miedo, el consejo privado en su conjunto se acercó a los ventanales mientras en las calles los pueblerinos corrían atemorizados y los caballos relinchaban como locos, de pronto una minúscula sombra se distinguía en los cielos del Mar del Ocaso.- Es…..es enorme.- dijo el rey mientras Cersei se miraba las manos las cuales estaban temblando del miedo que ese rugido provoco; en Essos tres dragones miraron el cielo y rugieron amenazantes mientras una mujer con el pelo rubio platino miraba a los tres dragones quienes se elevaron y escupieron fuego al cielo.
Los Norteños, como todos en Poniente, temblaron de miedo al escuchar el rugido de esa criatura mientras los Rohirrim se miraban entre si ya que no esperaba que su señor lo llamara y menos pensaron en que él quisiera venir, el viento se descontrolo mientras las águilas descendían para fijarse en el suelo y los que las montaban estaban agarrándose con toda su fuerza del plumaje de las águilas, el pelinegro sonrió mientras sus ropas se agitaban.- ¡Thorin!- grito una pelirroja que trataba de no ser arrastrada por el viento pero era imposible, las suelas de su calzado estaban arrastrando la nieve mientras la tracción era nula, salió volando solo para que el pelinegro la agarrara de la cintura, ella miro a su pareja quien le sonreía mientras las dos reinas de Rohan también iban donde la pareja.- Thorin, ¿en serio?- pregunto Arwen mientras su vestido se agitaba por la fuerza del viento, se acercó donde su esposo mientras lo abrazaba tratando de no salir volando.- Porque no, será divertido.- dijo el pelinegro sonriendo mientras las dos mujeres se vieron a los ojos para después suspirar.
Los Norteños vieron a Occidente mientras una sombra crecía más y más sobre el Mar del Ocaso, un rugido descoloco a todos los Norteños mientras trataban de no imaginarse lo que estaba sucediendo en las Islas del Hierro, el pelinegro espero pacientemente mientras las féminas en sus brazos se aferraban a él.- Les presento a…..Úrgost, señor de Carn Dum.- dijo el pelinegro mientras una criatura de un considerable tamaño abría sus alas bajando a una velocidad razonable solo para que la tierra se sacudiera al posarse sobre esta, el derrape arranco y arrastro a algunos árboles que los presentes en Invernalia esquivaban ya que todos, absolutamente todos estaban fuera de sus casas.
-Que frio y gélido lugar es este- para sorpresa de todos los Norteños e incluso algunos rohirrim el dragón hablo mientras bajaba su cabeza para mirar al pelinegro quien se acercaba más y más junto con las dos féminas que trataban de huir del abrazo.-¿Debería de quemarlo y verlo arder?- dijo el dragón asustando a todos los Norteños quienes no sabían que hacer, si ponerse a orar a los antiguos dioses o si correr como sus caballos corrieron.- Ma,ma,ma….Úrgost, amigo mío, este es mi, digámosle primer hogar.- dijo el pelinegro mientras se aferraba a las dos mujeres quienes peleaban con uñas y dientes para salir del abrazo de su esposo.-Thorin, rey de Rohan; he escuchado mucho sobre ti y tus proezas.- dijo el dragón acercando su hocico al pelinegro quien sonrió.- Espero que se ajusten a la realidad si es que llegaron a usted, señor de Carn Dum.- dijo el pelinegro mientras las mujeres seguían abrazadas al pelinegro quien las rodeo tratando de calmar su nerviosismo.- Nada alejado a la realidad basándome en nuestro primer encuentro, me llama la curiosidad, camarada.- dijo el dragón bajando la cabeza acercándose al pelinegro quien estaba tranquilo a pesar del peligro que podría correr, tanto los hombres del norte como los rohirrim estaban nerviosos y con las armas en alto por si decidía atacar siendo esta una ofensiva nula.- ¿Por qué me despertaste de mi largo sueño y quienes son esas damas que te abrazan?- pregunto el dragón mientras su lengua bífida siseaba y con sus fosas nasales aspiraba el aire y por ende el aroma de las dos mujeres las cuales seguían temblando del miedo que esa criatura provocaba.
-En cuanto a quienes son las dos damas es sencillo.- dijo el pelinegro mientras abrazaba más fuerte a las dos damas quienes por alguna razón o por el cariño del pelinegro dejaron de temblar.- Son mis damas, mis señoras, Arwen, reina de Rohan.- dijo mientras la pelinegra asentía tímidamente al dragón quien la miraba.-Una peredhil, descendiente de reyes elfos, interesante.- dijo el dragón mientras miraba fijamente a la fémina.- Ella es Sansa Stark, princesa del Norte de Poniente y futura reina de Rohan.- dijo el pelinegro haciendo que la pelirroja se sonrojara haciendo que su blanca piel tenga unos tonos más claros que su pelo.- ¿Así que esto es Poniente?...Mmmmm, un paraje muy desolador.- dijo el dragón mirando su alrededor perdiéndose en el blanco tono de la nieve, dirigió su mirada a la pelirroja quien estaba mirándola con miedo.- No tienes por qué temerme….aun.- dijo el dragón solo para que Sansa dejara de temblar del miedo y solo lo mirara con temor.- En cuanto al porque estás aquí, es sencillo.- dijo el pelinegro mientras lo miraba sin temor.- Se metieron con mi familia y eso me pica las narices.- el pelinegro miraba al dragón quien solamente asintió con una sonrisa depredadora.- ¡ZEHAHAHAHAHA!¡ZEHAHAHAHA! El Poniente conocerá la ira de un señor dragón.- dijo antes de carcajearse estridentemente mientras los testigos solo se miraban entre ellos.- Primero iremos más allá del Muro y después regresaremos al campamento que está en el cuello, después golpearemos con todo Los gemelos y reduciremos la casa Frey a un mero e insulso recuerdo demostrando que con el Norte no se meten.- dijo el pelinegro mirando a sus hombres quienes asintieron.
-Mmmmm.- el dragón que estaba mirando sus alrededores; fijo su vista en el asentamiento ancestral de la casa Stark, Invernalia, se acercó mientras llamaba la atención de todos los presentes, Thorin junto con Jon y Sansa se acercaron.- Eso es….¡Un huevo de dragón!- dijo volteándose raudamente hacia el pelinegro quien lo miro serio, el dragón bajo su cabeza mientras siseaba violentamente.-¡Hay un huevo de dragón en ese castillo!- el pelinegro miro al dragón quien le devolvía la mirada.- No sería raro, hará más de 200 años que los dragones surcaron los cielos de Poniente en una guerra civil.- dijo Jon mientras Thorin asentía.- El regente Stark en ese entonces era Cregan Stark, tuvo tres…- dijo Thorin antes de mirar a Sansa quien parecía tener la misma idea.- ¡Esta en la tumba de Arra Norrey!- dijeron los dos al mismo tiempo mientras el dragón solo miraba a los dos.- Tráiganlo.- dijo antes de que los dos entraran a la fortaleza rumbo a las criptas donde los restos de los Stark reposaban, la pareja tardo más de dos horas en encontrar el huevo.
En Desembarco del Rey la situación pintaba tan mal que la mano del rey, Mace Tyrell, mando a llamar a los lores de los siete reinos ya que si lo que el maestre Qyburn susurraba en medio del silencio era cierto un peligro inminente hacia la corona se asomaba en el horizonte.- Lord Tyrell, las misivas a los lores han sido enviados, los cuervos están en camino.- dijo Qyburn mientras el consejo se reunía después de un breve receso ya que el Septon Supremo junto con sus Máximos Devotos se presentaron en la Fortaleza y le exigieron al rey Tommen I una explicación; antes de que alguien hablara, las puertas del salón se abrieron dando paso a un adolescente de contextura media, de pelo rubio claro y rizado seguido por un hombre corpulento, calvo y de ojos verdes.- Majestad.- el hombre calvo le ofreció un asiento al adolescente quien solo atino a sentarse en una silla ornamentada al costado de una silla algo pulcra pero a la vez de aspectos finos que estaba en la cabecera de la mesa rectangular donde el hombre calvo se sento.- Regente, ¿es necesario que el rey esté presente en esta reunión?- pregunto un anciano esquelético y con unos cuantos pelos por barba.- Es necesario, así lo creo yo.- dijo Kevan Lannister, el regente del reino, mientras el adolescente prestaba más atención a la sala que a los reunidos.- Majestad, las misivas a los lores para que se presenten inmediatamente ya fueron enviadas.- dijo Mace Tyrell al adolescente quien lo miraba y este solo ladeo su cabeza para que Kevan solo se exasperaba.- Tommen, se ha enviado una carta a los lores de los siete reinos, se los ha citado para que se presenten dentro de dos semanas ya que se le ha dado ese tiempo a Lord Bolton ya que el viaje del Norte hacia la Fortaleza toma ese periodo de tiempo.- dijo el Lannister para que el adolescente coronado asintiera.
-Qyburn.- dijo el regente llamando al Maestre de los Susurros quien asintió.- En esa reunión los lores podrán rendir algunos problemas que tuvieran y necesitaran de la ayuda de la corona, respecto a….esa criatura el consejo junto con los lores trataremos el como hacernos cargo.- dijo un hombre mayor de cabellera grisácea quien vestía una túnica blanca y un cinturón dorado.- Majestad, creo que esto será de su interés.- dijo el Gran Maestre Pycelle, el hombre esquelético y con unos contados pelos por barba, entregándole una misiva al Regente quien lo miro y después de leerlo y releerlo paso la misiva a Mace Tyrell quien también la leyó.- Jon Connington junto con la Compañía Dorada se dirigen a Mereen, donde esta Daenerys Targaryen junto con su ejército.- dijo Kevan haciendo que todos prestaran atención al regente, al rey y a su mano quienes estaban serios.- Nuestro espía ha estado perdido desde hace dos lunas, iba a enviar una misiva mas pero creo que lo han descubierto.- dijo el maestre mientras que los miembros del consejo se miraban entre ellos.- Esperemos a que lleguen los lores para decidir qué hacer, Swyft, ¿Cuánto oro hay en nuestras bóvedas?- pregunto el adolescente mientras el aludido consejero de la moneda solo abría una carpeta que trajo con el.- Sigo pensando que lo correcto es subir el tributo, en cuanto al oro tenemos cerca de 3000 dragones de oro, es poco o nada en comparación a lo que antiguamente se tenía.- dijo el consejero de la moneda mientras el regente asentía.- ¿Los bancos de Pentos o Myr han respondido?- pregunto el regente mientras el consejero seguía revisando su carpeta.
Mientras que en Desembarco del Rey sucedía esta reunión, en Dorne las cosas se estaban poniendo serias.- Padre, mi hermano ya ha llegado a Penthos, según el rumbo o el camino que tome se reunirá con Daenerys en una semana.- dijo Trystane mientras su padre lo escuchaba.- ¿A dónde se dirige el joven Griff?- pregunto mirando a uno de sus abanderados quien se aclaró su garganta.- Tienen en mismo rumbo, al parecer su objetivo es juntar ambos ejércitos Daenerys junto a sus Inmaculados y el joven Griff con la Compañía Dorada.- dijo el abanderado mientras el príncipe de Dorne reflexionaba.- La princesa Myrcella, ¿Sabemos su paradero?- pregunto Ellaria Martell haciendo que tanto Trystane como su padre se miraran.- La princesa Myrcella está en el Norte.- dijo Doran antes de que Ellaria estallara.- ¡Porque la enviaste al Norte, la sangre de Oberyn reclama justi….- estaba gritando antes de que Doran golpeara con su puño la mesa bellamente adornada centrada en un salón que servía para las reuniones de los señores de las casas principales de Dorne.-¡Ya hemos hablado de esto, Ellaria!- elevo la voz Doran mientras miraba seriamente a Ellaria quien no despegaba su mirada del hermano de su fallecido amante.
-¡Pero ellos deben de pagar!- dijo ella mientras la reunión se tensaba mas, algunos lores turnaban sus miradas entre Doran y Elia Martell.- ¡Desconfías de la palabra de Thorin!¡Desconfías en la fuerza del Rey!- exhorto Mellario quien se cansó de la siempre perorata entre su esposo y su cuñada, los dos miraron a la princesa de Dorne quien había hablado.- Todos en este salón hemos visto a ese joven rey cuando estaba bajo el manto de Oberyn, todos hemos visto como lo desafiaba una y otra vez, hemos escuchado como peleo en una guerra que superaría la Rebelión de Robert por largos trechos.- dijo Mellario mirando a todos en el salón solo para después fijar su mirada seria en Ellaria quien seguía mirando a Doran.- Hemos visto como peleo e incluso me atrevo a decir que barrio el piso con Aero, derroto en un abrir y cerrar de ojos a las más aguerridas serpientes con solo una espada y sin su escudo.- dijo ella antes de encaminarse donde estaba Ellaria y tomarla bruscamente de su hombro y voltearla para que la mirara.- Tu viste como el peleaba y aun así dudas de él.- dijo ella mientras Elia bajaba la mirada.- ¡Confía en Thorin!¡El traerá la cabeza de ese asesino solo para que tu puedas dormir tranquila!¡El traerá la cabeza de la Montaña para que Oberyn pueda al fin descansar!- dijo ella mientras miraba como unas lágrimas comenzaban a correr por las mejillas de Ellaria quien apretaba sus manos.- Confía en Thorin, créeme.- dijo Mellario un poco más tranquila mientras abrazaba a Elia quien se acurruco en su amiga y cuñada.
Antes de que alguno hablara, una de las serpientes entro trayendo consigo un mensaje de la corona.- Príncipe.- dijo Obara entrando en el salón antes de alcanzarle un trozo de pergamino donde la corona invitaba a una reunión donde los lores de cada reino se reunirían en la Fortaleza Roja, Doran tomo el mensaje antes de mirar a su sobrina.- Solo este mensaje llego, ¿El rey no pregunta por su hermana?- pregunto mientras la serpiente negaba.- Al parecer la reunión tiene que ver con esa criatura.- dijo ella mientras Mellario la tomaba por los hombros.- Al parecer veré a mi hija mucho más antes de lo planeado.- dijo ella mientras la serpiente asentía.- Siempre que vaya como representante del Norte.- dijo Doran mirando a su esposa quien solo sonrió.- Ya conoces como es Thorin, ha de tener una serpiente entre sus ropas para sorprender a los demás.- dijo ella antes de que los lores de Dorne salieran ya que se reunirían nuevamente para ver quien acompaña a la princesa a la Fortaleza.
Mientras que en Dorne se suscitaba la reunión, en el Dominio una reunión parecida e incluso mas importante se llevaba a cabo en Altojardin, asentamiento de la casa Tyrell.- Willas, ¿sabes algo de tu hermana?- pregunto una mujer anciana frágil y de cabello blanco.- No abuela, al parecer sigue apresada en el Gran Septon de Baelor.- dijo el heredero de la Casa Tyrell mientras miraba a su abuela, Olenna Redwyne, quien miraba hacia una de las ventanas donde a la lejanía se observaba la Fortaleza Roja.- Mi señora, juntare a mis vasallos y traeré a la reina a salvo.- dijo un hombre delgado y calvo con una barba corta, Olenna lo miro y solo levanto su mano.- No creo que sea lo mas conveniente, pero ve reuniendo a los vasallos y juntando a los caballeros.- dijo ella mirando como el hombre iba hacia la puerta del salón donde se reunían.- Mi señora, no deberíamos de preocuparnos por esa criatura que avistaron nuestros guardas.- dijo una señora entrada en la edad madura quien tenia algunas ojeras en su bello rostro.- Creo que Lady Victaria tiene razón abuela.- dijo un hombre barbudo y de cabellera abundante.- ¿Crees que tenga que ver con la llegada de esos barcos a Dorne?- pregunto Willas a su hermano Garlan quien solo se sobaba el mentón recubierto por su barba.- Podría ser, los comerciantes dijeron que esos barcos se quedaron unos 7 amaneceres y después partieron rumbo al Norte; de algo estaban seguros.- dijo el joven mientras miraba a su abuela.- No se parecían a los barcos de Essos.- dijo el joven mientras su abuela miraba el horizonte.- Un gran cambio viene en camino.- dijo ella antes de mirar a su nuera, Alerie Hightower.- Alerie, todavía tienes contacto con Lady Mellario.- pregunto Olenna mientras la susodicha asentía.
-Según me escribió en uno de sus constantes mensajes, dijo que un niño pelinegro del Norte regreso.- dijo ella sonriendo mientras todos en el salón, incluso Randyll Tarly quien estaba parado en la puerta se asombraran.- El único niño es…Thorin.- dijo Willas mientras su abuela abría y cerraba la boca sin dejar esa mirada de asombro.- Vino con un ejército, creo que si lo que escribió en ese mensaje es cierto, un lobo se esta alzando en el Norte.- dijo Alerie mientras se levantaba y caminaba rumbo a la salida.- Si es rencoroso o no, creo que el reino entero se sacudirá.- dijo ella antes de abandonar el salón.
El silencio que se generó después de que Alerie dejara el salón fue interrumpido por las carcajadas de Garlan que fue seguido de las risotadas de Willas.- Espero que los leones tengan sus dientes bien afilados si es que quieren sobrevivir a la llegada del Lobo Negro.- dijo Garlan mientras Willas solo asentía a sus palabras.- Mi señora.- dijo uno de los sirvientes entrando siendo seguido por el maestre quien tendió el mensaje urgente de la corona.- Tarly, creo que mejor vas reuniéndolos ahora, sales en dos semanas.- dijo Olenna mirando a su abanderado quien asintió y salió casi corriendo del salón siendo seguidos por los demás abanderados de la casa Tyrell.- Ese pequeño lobo regreso como lo prometió, creo que esto marcara el inicio de una nueva época.- dijo Garlan mientras su abuela se levantaba del asiento que encabezaba la mesa ornamentada.- Nuestro ejército deberá de estar preparado.- dijo Olenna mirando al horizonte, específicamente al Norte donde el inicio de una época se hacía presente.
En el Norte, después del aviso de Úrgost, Thorin y Sansa se adentraron a las criptas donde los ancestros descansaban en el sueño eterno, el pelinegro se adentro y se detuvo delante de la escultura de un hombre joven corpulento y de rasgos casi imperecederos labrados en una detallada escultura de granito.- Ha pasado mucho mientras no estabas, Thorin.- dijo Sansa quien se detuvo a lado del pelinegro quien asintió apesadumbrado, estiro su mano para acariciar la cabellera de la estatua que eternizaba a su hermano solo para sentir el frio tacto de la piedra mientras lagrimas se deslizaban por sus mejillas recordando los gestos y algunas palabras de su hermano antes del inminente destino que se alzó para el.- Hemos perdido a muchos y desearía no perder más.- dijo la fémina mientras lo abrazaba por detrás, sintiendo como la parte posterior de su cuello se humedecía se volteo para tomar las mejillas de la pelirroja antes de besarla en los labios con todo el amor que pudo demostrar.- No me dejes, Thorin.- dijo ella mientras se apegaba a el pelinegro quien la estrujo contra su cuerpo, las inseguridades y dudas al final rasgaron esa careta de seriedad y magnificencia que Sansa uso durante mucho tiempo.- Nunca te dejare, nunca.- dijo el pelinegro mientras abrazaba y acariciaba la espalda de la pelirroja quien comenzaba a sollozar, quiso apartarse del abrazo solo para que el pelinegro se lo negara, con puños comenzó a golpear el peto de la armadura.- ¡Mientes….todos mienten!- dijo ella golpeando el peto.- ¡Todos me dejaron, me abandonaron!- dijo Sansa mientras sus lágrimas caían al frio suelo de piedra y sus manos comenzaban a ponerse rojas.-¡Me dejaron con….con ellos!- en su subconsciente aparecían el rostro de Cersei Lannister mientras la insultaba con dulces palabras.- ¡Dejaron que ellos…ellos se aprovecharan!- dijo ella mientras aparecía Joffrey quien la maniataba en su cama y la golpeaba mientras se reía del sufrimiento de la pelirroja y su madre Cersei solo lo disfrutaba.- ¡Dejaron que….que ellos….ellos me….- Ramsay Bolton apareció en sus recuerdos mientras la ultrajaba de varias formas.
Los puños de Sansa ya estaban sangrando mientras las mangas de su vestido se teñían del color de su sangre, el mechón del pelinegro tapo su vista mientras ella seguía golpeando el peto de su armadura la cual ya tenia algunas manchas de sangre.-¡BASTA!- el pelinegro tomo de las muñecas a Sansa mientras ella forcejeaba, el pelinegro la apego bruscamente a él para después abrazarla.- ¡No te dejare!- dijo el pelinegro mientras ella seguía forcejeando.-¡Mient….- el pelinegro la interrumpió mediante un beso el cual tardo poco menos de treinta segundos por la pelirroja quien se sorprendió.- No te dejare, me escuchaste. ¡No te dejare!- dijo el pelinegro mientras la pelirroja lo miraba aun con sus llorosos ojos.- Si….nunca hubiera pasado eso, lucharía contra todos e incluso iría hasta las mismas puertas del infierno con tal de volver a ver esa hermosa sonrisa.- dijo el pelinegro tomando con cariño a la pelirroja quien ahora estaba sorprendida.- Iría hasta contra los dioses con tal de ver esos bellos ojos azules.- dijo el pelinegro mientras limpiaba el rastro de las lagrimas con los pulgares mientras ella lo abrazaba perdiéndose en sus ojos verdes y como estos la hacían sentir el cariño y el amor que atesora el pelinegro por ella.- He perdido a varios amigos, compañeros de armas y no sabes cuanto me duele.- dijo el pelinegro mientras ella miraba absorta como sus ojos verdes se ponían acuosos.- Cuando…cuando vi esas imágenes, no….no lo soporte.- dijo el pelinegro rememorando como el día en que apareció ese árbol arciano durante su cabalgata diaria, como al volver al castillo se desplomo y golpeando el frio suelo de piedra comenzó a llorar, el ver como sus padres y su hermano mayor eran asesinados sin poder hacer nada era desgarrador.- Cuando….cuando me entere…lo que paso contigo.- dijo el pelinegro mientras la pelirroja miraba como sus manos se volvían puños y la fuerza en estos hacían que su piel se volviera mas blanca de lo que ya era.- No importaba cuanto me tomara pero…pero cabalgaría contra la corona y no descansaría hasta tener en mis manos la cabeza de Cersei, su sangre bañando mis manos mientras su cuerpo era devorado por Morghul.- dijo el pelinegro de ojos verdes mientras ella se asombraba.- El ver como el cuerpo de Ramsay caía sin vida calmo por un instante mi corazón, el ver como uno de ellos perdía la vida fue algo tranquilizante por un segundo sabiendo que todavía hay dos por pagar.- dijo el pelinegro antes de que ella lo besara en los labios devolviéndole el gesto que comenzó con esas confesiones.
-Sabes, ese día no sabía cómo reaccionar.- dijo Sansa recordando el día que Thorin cayó por el acantilado y como se quedó ahí parada mientras los adultos corrían de un lado para otro.- Los días pasaron y la realidad me golpeo con fuerza.- dijo ella mientras lo abrazaba.- Ya me imaginaba el cómo sería mi despertar a tu lado, como serian nuestros hijos.- dijo ella mientras miraba al pelinegro quien le sonreía.- Pero el ver que solo era una pesadilla, el ver que nunca se cumpliría me destrozo.- dijo ella mientras el pelinegro acariciaba su espalda para dar a conocer que eso ya era parte del pasado.- Cuando te vi, cuando vi como lo golpeabas y como le gritabas, no pude contener mi sonrisa.- dijo la pelirroja antes de darle un beso en los labios.- Si solo tuviéramos un maestre o un Septon, te tomaría ahora y nunca te dejaría.- dijo el pelinegro mientras apegaba su frente a una asombrada Sansa.- Te amo, Sansa.- dijo el mirando a los ojos azules de la bella pelirroja.- Y yo a ti, Thorin.- dijo Sansa perdiéndose en la mirada del pelinegro ojiverde, los dos sellaron sus confesiones de un amor mutuo con un beso largo, un beso que expresaba sus sentimientos sin ningún secreto entre ellos. Un brillo platinoso interrumpió el beso, un brillo que venia de la tumba de su antecesor, Cregan Stark; los dos tomados de la mano caminaron hacia la sepultura donde descansaban los restos de su antecesor, detrás de esta había un hueco que era tapado parcialmente por una de sus pesadas botas esculpidas en el granito, Thorin forcejeo por unos momentos solo para que la escultura se moviera como si hubiera estado esperando a que uno de sus descendientes la moviera, un huevo escamado se deslizo libremente al ya no ser contenido por la escultura hasta chocar con la bota de la pelirroja quien lo recogió del suelo.
-Creo que ya tiene un jinete.- dijo el pelinegro solo para que ella sonriera.- Ya vámonos, nunca me ha gustado bajar aquí.- dijo ella mientras el pelinegro asentía a sus palabras.- Vámonos, no sé cómo estará Bran y me muero por verlo.- dijo el pelinegro mientras Sansa asentía ya que quería ver a su hermano menor nuevamente.
