Encuentros Inesperados – Antesala a la Gran Reunión

Faltaban unos cuantas leguas para que llegaran a Harrenhall, había mandado a su mayordomo a que comunicara al castellano de la notable fortaleza de antaño; cuando el hombre rubio de ojos verdes estaba por afeitarse la barba crecida por los días acampando para finiquitar la absurda resistencia que ponían los aun "abanderados" de un falso rey norteño ya muerto hace mas de año y medio desviando su mirada a su inexistente mano reemplazada por una mano de oro enchapada con madreperla en lo que vendrían a ser las falsas uñas, tomo la navaja torpemente solo para que se cortase al escuchar al joven advenedizo viniendo dando gritos.- ¡Mi señor!¡Ser Jaime!- decía el joven pueblerino que quiso servir a la corona.- Maldición.- se dijo el mismo al ver su reflejo en el agua jabonosa con la cual se lavaría, un largo corte en la mejilla comenzaba a resaltar en rojo.- ¡¿Qué pasa?!- grito mientras tomaba una de las pocas toallas para limpiar el rastro de sangre que caía por el corte recién hecho.-Ten…tien…tiene que ver…ver es…..esto.- dijo el joven agitadamente mientras tomaba bocanadas de aire.

Jaime salió de su tienda de campaña solo para vislumbrar como los hombres que lo acompañaban estaban en plena actividad desmontando sus tiendas para partir de inmediato, un hombre delgado de larga cabellera se acercaba serio.- Tienes que ver esto.- dijo el hombre solo para que Jaime asintiera, de creer en la palabra de un mayordomo a creerle a su amigo de la infancia quien le instaba a acompañarlo era algo que solo le decía algo…..problemas.- ¿Qué es eso?- dijo el mismo al ver como la ya destruida fortaleza tenía dos torres completamente ardiendo como si fuera una hoguera.- Es…..esta to…todo…..des…..destruido.- dijo el joven mayordomo antes de que Jaime reuniera a los abanderados para que lo acompañaran a ver qué diablos había pasado en Harrenhall.

A cinco leguas del campamento del ejército de la corona estaba un campamento improvisado a último momento, un hombre pelinegro de ojos verdes estaba acompañando a su esposa los cuales se bañaban en un manantial la cual estaba oculta por anchos y frondosos árboles, el pelinegro abrazo a su esposa mientras apoyaba su pecho contra la suave espalda de la fémina quien suspiro ante el toque, poso sus manos delicadamente contra los turgentes pechos copa E acariciando los pezones quienes ansiando ser más acariciados se pusieron duros.-Mmmm, no…no sigas.- decía la fémina mientras dejaba de asearse poniendo las manos sobre las de su esposo.- No…mmmm.- dijo ella mientras deslizaba una de sus manos para comenzar a estimular el miembro del pelinegro quien sonrió y antes de que pudiera ella poner ambas manos sobre el miembro el pelinegro se apartó de ella y la volteo violentamente y la aprisiono entre sus brazos apegándola al muro de la caverna antes de darle un caluroso y sofocante beso el cual solo era un preludio para lo que pasaría.-…..- en el exterior de la caverna parada junto al estrecho ingreso estaba una fémina de ojos almendrados quien sostenía una toalla y a su hijo de unos cuantos meses a su cuerpo sonrojada escuchando los constantes gemidos de la pareja real.-….cr…creo que m…..me…..después.- dijo ella mientras trataba de calmar ese dolor en su pecho, estaba mal lo que por poco iba a hacer, su poco autocontrol la salvo de un error que ella pensaba.

Después de un par de horas y cuando el brillante astro estaba sobre las tiendas la pareja recién aseada y con sus vestimentas ya puestas estaban entrando a la tienda de campaña donde una peli castaña los miraba sonrojada.-…..disculpen….- dijo ella saliendo de la tienda con su hijo en brazos y su toalla cubriendo su desnudez.- Por eso te dije que no.- regaño Luthien a su esposo quien le dio un beso en la mejilla consiguiendo un rubor en las mejillas de su esposa.- Pero lo disfrutaste.- dijo el antes de que ella girara su cabeza para que el pelinegro no viera el rubor en su rostro.-….pervertido.- dijo ella antes de salir de la tienda.- Solo para ti.- ella sonrió mientras escuchaba como su esposo le respondía antes de que marchara al centro del campamento donde estaban preparando la comida los rohirrim, el pelinegro se giro antes de fijarse en una mancha liquida en el suelo preguntándose como llego eso ahí, después de tomar sus diversas armas y ceñirlas a su cuerpo se marchó de la tienda, reuniéndose con sus hombres y sentándose a lado de su esposa comenzaron a comer la merienda que prepararon en el campamento.

Ya estaba atardeciendo, el astro poco a poco se alejaba del cenit mientras pasaban las horas, después de la merienda el campamento se levantó y avanzo apenas dos kilómetros por la orilla del Forca Roja cuando se encontraron con un pueblo fantasma, casas destruidas y en algunas se veía aun las manchas de sangre mientras algunos cadáveres se podrían en el exterior.- No olvide esto, princesa.- dijo el pelinegro mientras una pelirrubia de ojos esmeralda veía con miedo el lugar, ella miro la espalda del monarca de otro reino mientras este volteaba a verla.- Las guerras no afectan solo a los guerreros o a las casas en disputa.- dijo Thorin mientras ella asentía a su palabra.- Las guerras son lo peor de nuestra existencia, los seres humanos somos nuestros propios monstruos al ver como si nada la destrucción a nuestro paso.- dijo el mientras miraba su alrededor sacándose el casco y ponerlo contra su pecho.- Si solo viéramos tal como la ven la gente común, haríamos hasta lo imposible para que estas escaramuzas o batallas no se desarrollaran.- dijo el mientras la fémina pelirrubia bajaba la cabeza, el pelinegro espoleo a su caballo solo para acercarse a la princesa y levantar su rostro.- Los que pagan más son ellos, las peores cosas no son más que una pesadilla que ellos sufren en carne propia, que las madres vean como mueren sus hijos o el ver como ultrajan a sus hijas es lo peor, ellas darían todo por sus hijos solo para que estos sean arrebatados por unos simples soldados con ansias de destacar.- dijo el pelinegro antes de que la fémina pelirrubia lo abrazara.- Por más palabras que den los viejos, es tu deber el cambiar esto, las palabras pueden ser más fuertes que una espada o una lanza, las palabras adecuadas pueden ser las que detengan las guerras venideras.- dijo el pelinegro mientras consolaba a la pobre princesa antes de enderezarse y asentir seriamente, despejo las lágrimas derramadas con la manga de su vestido.- Es tiempo de que esto acabe.- dijo ella haciendo sonreír al pelinegro antes de ponerse a su costado y cabalgar juntos.- Como usted diga princesa, llego el tiempo.- dijo el pelinegro mientras se adelantaban siendo seguidos por los rohirrim quienes tenían sus manos en las empuñaduras sabiendo que esta destrucción era un vistazo al pasado cuando no llegaban a tiempo para salvar las villas y los poblados del paso de las hordas de orcos y trasgos.

-Vamos por este camino para ver lo que nos permanece oculto.- soltó el pelinegro mientras la pelirrubia lo miraba.- Los reyes y los altos señores solo miran o pasean por los caminos donde los pueblos son una sombra de grandeza de su casa.- dijo el pelinegro mientras apretaba la correa del caballo, mirando como algunos cadáveres estaban posicionados como si pidieran ayuda, una ayuda que nunca llego.- Desconocen cómo se vive en los pueblos o como viven los más pobres siendo ellos a los que nos debemos, ellos son nuestro pueblo y un señor sin pueblo no es más que una persona solitaria.- dijo el pelinegro antes de suspirar y mirar a su espalda.- Si el pueblo cae la sombra de los altos señores no es más que una sombra que poco a poco lo tragara.- dijo el pelinegro antes de voltearse y mirar a la pelirrubia quien lo miraba seriamente.- Dejemos este lugar llevándonos eso, una lección de humildad que nos servirá mucho.- dijo el pelinegro con una sonrisa mirando como la princesa pelirrubia sonreía sabiendo que ella no cometería los mismos errores del padre ni de la madre.- Vamos, solo falta una semana para llegar a su hogar y no queremos hacer esperar a su señora madre o a su familia.- dijo el pelinegro mientras la pelirrubia asentía a sus palabras sabiendo que dentro de poco estaría con su familia llevándose una gran lección del pelinegro.

En Desembarco del Rey las cosas no marchaban nada bien, primero la reina regente fue literalmente humillada, exhibir lo que en sus años dorados era una escultura a los mismos dioses reducido a un mero cuerpo ansioso de recibir atención de sus amantes mostrando su desnudez a los meros pueblerinos que nunca debieron de verla, caminar desde El Gran Septon hasta la Fortaleza Roja, en medio de la caminata o "paseo de penitencia" el volver a escuchar ese aterrador rugido helo la piel de la reina mientras se desplomaba en el suelo mirando al cielo temerosa, con ningún espectador fue recibida en su palacio por su tío y el maestre quienes taparon la desnudez del cuerpo de la reina regente; el ver a su hijo y el recibir un abrazo de el rompieron a la mujer quien se desmorono en el abrazo; para Margaery Tyrell, la futura reina una vez que su joven esposo Tommen I asuma el cargo las cosas poco a poco brillaban, el enterarse que su abuela y su padre estaban en camino para rescatarla fue el pastel pero el enterarse de que un viejo amor venia en camino, esos ojos verdes y el niño que amo en su niñez estaba vivo, no era nada común pero el ver esa sonrisa y las lágrimas resbalando por sus ojos hicieron aparecer una ligera sonrisa en el viejo rostro del septo, este abrió la puerta mientras miraba como la joven lo miraba algo asustada.- Mi señora, creo que tenemos algo que hablar.- dijo el antes de cerrar la puerta por la cual solo se escucharon los asombros y después las lágrimas de la joven reina quien literalmente boto el anillo hasta el otro muro.

-¿Qué es esto?- se preguntó Cersei mientras apretaba la misiva del Norte.- Tenemos que hacer algo.- le increpo a su tío quien negó seriamente.- Las casas del Norte lo respaldan, nuestros agentes no han podido pasar más allá del Cuello y hay rumores de que esa cosa esta apostada ahí en el Norte.- dijo la actual mano del rey mientras los demás miembros del consejo intercalaban miradas entre sí, si eso era cierto el tablero de juego fue totalmente pateado y destruido por este nuevo jugador.- Mi señora.- dijo un hombre robusto y de cabello castaño quien tenía las funciones como Mano del Rey secundando a Kevan Lannister quien permanecería en Desembarco del Rey hasta el juicio de Fe a su sobrina.- Si…..si esa cosa esta ahí, poco o nada podemos hacer en estos momentos, además hasta la fecha no ha habido ninguna noticia de nuestros agentes en la tierra de los ríos y de Baelish quien gobierna el Valle de Arryn.- desconocimiento tenían de que los agentes de la corona en el Norte y en la tierra de los Ríos habían sido silenciados por los rohirrim y los ribereños quienes mantenían a los supuestos agentes en sombras.- Además, han enviado a un tal Lord Greenwood como su representante.- dijo Qyburn quien miro a los lores intercalándose miradas entre ellos.- La casa Greenwood.- dijo Mace Tyrell quien no sabía nada, estaba a oscuras completamente ya que si se enteraba varios problemas por su lengua larga se desatarían en el reino teniendo a un solo involucrado: el joven lobo desaparecido.- Desapareció cuando los Ándalos llegaron a Poniente.- dijo Orton Merryweather mientras los otros lores presentes en el consejo privado asentían a las palabras del Justicia Mayor.- …¿Quién podrá ser?- se preguntaron todos en sus adentros sin saber que un lobo estaba acercándose silenciosamente por los grandes campos que rodeaban a Desembarco del Rey.

-¡Daven!- el pelirrubio que comandaba a los de la corona reconoció a un hombre de larga cabellera con una prominente barba la cual estaba ennegrecida por la suciedad, un grupo comandado por Jaime Lannister se acercó rápidamente al hombre quien cayó de rodillas.- Re…..regre…..regresen.- dijo el pelirrubio antes de desmayarse por la insolación y la poca comida en su estómago, el grupo intercalo miradas antes de volver con el grupo grande que ya estaba armando sus tiendas de campaña; en Riverrun, el asentamiento de la casa Tully se estaba llevando a cabo fuertes discusiones que no llevaban a ningún lado solo para que al final Jason Mallister, apoyado por Brynden Tully, fuera nombrado nuevo Guardian de la Tierra de los Ríos dándose por cumplida una de sus ambiciones; en camino a Desembarco del Rey estaba un grupo de, por lo menos 135 hombres y tres mujeres, siendo uno de esos hombres y las tres mujeres los que destacaban, el hombre por portar una armadura tan ostentosa que avergonzaría al rey y a cualquier señor de Poniente y las tres mujeres con su belleza opacaban a la reina Lannister mientras que la última cargaba en sus brazos un niño recién entrando a su primer año, pasaron por una derruida Fortaleza que antaño estaba poblada por cientos de personas solo quedando un tercio dentro de sus fenecidos muros los cuales ya empacaban para mudarse a cierta construcción que quedaba al Norte de la Tierra de los Ríos y donde podrían establecer nuevamente su pueblo pero solo bajo el mando del más apto, uno de los hijos de Wilbert, Ser de Septo de Piedra.- ¿Por qué hemos bordeado Tierra de los Ríos?- pregunto la pelirrubia siendo respondida por el hombre que comandaba dicha comitiva.- Es fácil, princesa, estamos bordeando ya que no queríamos encontrarnos con las tropas de la corona.- dijo el mientras señalaba al Este.- Pero no sería conveniente que nos vieran llegar por el camino real ya que venimos del Norte.- dijo ella solo para que el varón sonriera antes de reírse.- Por supuesto, la casa Hayford nos vera llegar por el camino real.- dijo el pelinegro haciendo que ella supusiera que eso podría hacerse siempre que ningún otro lord los vea pasar entre los campos.

Mientras el grupo de 138 pasaba desapercibido salvo por algunos campesinos quienes estaban arando o trabajando sus campos esperando que esta vez las cosechas sean más fructíferas, en el improvisado campamento de la corona y sus aliados (los lores de dicha tierra de la corona y la casa Lannister) una tienda era el foco de idas y venidas de los lideres de la expedición, en ella estaba retozando un hombre pelirrubio de melena y barba larga las cuales estaban completamente sucias por la larga caminata y el poco descanso con tal de cumplir su tarea autoimpuesta.- …..¿Despertara?- pregunto un hombre pelirrubio de ojos verdes manco quien miro a un maestre el cual los acompaño siendo este el maestre de la casa Blount, el maestre lo miro antes de asentir.- Despertara al cabo de unas horas, recién dentro de dos amaneceres podrá cabalgar pero si es necesario combatir, tendrá que esperar hasta los cuatro amaneceres completos.- dijo el maestre antes de salir de la tienda, el pelirrubio asintió y miro al que vendría a ser su primo.- Maldición.- dijo el mirando al exterior notando como esas columnas de humo negro todavía seguían alzándose sobre la fortaleza, la comitiva que había mandado a los gemelos recién volvería dentro de cinco amaneceres y no entendía nada de la misiva que arrugo y desecho.- ….¿Qué diablos paso aquí?- se preguntó antes de volver a su tienda esperando que las noticias de los gemelos sean buenas.

-Nodriza, los norteños vienen de paso.- dijo el mayordomo del castillo Hayford quien había mirado a un grupo grande de norteños aunque sus vestimentas eran algo raras, y ese escudo no lo reconocía por ningún lado pero el que hayan pasado por el Camino Real era delator.- Bien, bien, da aviso al rey que sus invitados están en camino, solo faltarían esos idiotas Frey.- dijo una señora entrada en años quien miraba a una niña la cual estaba mirando por la ventana, la niña miraba a los pajarillos los cuales estaban cantando antes de que salieran volando estiro sus manos tratando de alcanzarlos sin poder hacerlo, bajo su mirada solo para ver a algunos hombres quienes venían montando esas criaturas que cada día veía pasear por delante de donde se encontraba, ella los miro antes de levantar su mano y moverla de un lado a otro siendo correspondida por algunos de ellos quienes devolvieron el saludo, ella respondió con una sonrisa antes de correr hacia el interior.- Señora Rosmerta, señora Rosmerta.- dijo la pequeña mientras se acercaba a la nodriza quien la cargo y se volvieron a acercar a la ventana antes de que pasaran de largo, ella saludo junto con la niña haciendo que el hombre que encabezaba el grupo se sacara el casco y las saludara con una sonrisa en los labios.- ¿Quiénes son?- pregunto Thorin después de volver a ponerse el casco mirando a Myrcella quien también saludo a las dos, tanto nodriza como niña.- Ellas son Rosmerta RollingFord y la niña es Lady Hayford, su madre esta postrada en cama por una enfermedad mientras el padre perdió la vida en la Batalla de Aguasnegras.- dijo ella mientras el pelinegro asentía antes de darle una última mirada a la ahora ventana vacía ya que ambas, nodriza y niña se habían metido en el castillo, el pelinegro miro como algunos guardias del castillo los miraban pasar antes de notar un cuervo saliendo de una de las torres del castillo.- Ve, princesa, teníamos razón.- dijo el antes de que la princesa sonriera asintiendo a la treta confabulada por el pelinegro mientras reconocía que lo había subestimado.

El pelinegro miro al horizonte donde el sol ya estaba ocultándose.- Eomer.- el pelinegro llamo a su senescal quien estaba delante de la escolta, el pelirrubio espoleo su caballo para que este diera un giro y marchara hacia su señor.- Mi señor.- el pelirrubio esperaba lo que su señor mandara.- Acompáñame.- dijo el pelinegro antes de voltear se dirigió a sus hombres.- Esten atentos, si Lady Hayford quiere armaremos el campamento en las puertas de su castillo, Erkenbrand elige a tres grupos de vigías.- dijo el pelinegro mientras los rohirrim asintieron antes de que los dos marcharon hacia el castillo Hayford.- Nodriza, los norteños están en las puertas.- dijo una sirvienta entrando a la habitación donde la nodriza estaba cambiando a la pequeña Ermesande Hayford quien debería de asearse antes de entrar a la cama recupero su vitalidad al escuchar que esos extraños que la saludaron estaban en las puertas del castillo.- ¿Qué necesitaran?- se preguntó la nodriza antes de levantarse y volver a salir de la habitación de la pequeña la cual apresuro a la sirvienta a que le pusiera un vestido.- Pero…espero que no pase nada.- dijo la sirvienta poniéndole un vestido, la nodriza estaba llegando a la puerta del castillo cuando la pequeña lady se adelantó y abrió la puerta abruptamente.- Mi señora.- el que tenía la armadura distinta a los demás norteños se quitó el casco y se inclinó un poco dándole respeto a la niña.- Mi señor.- dijo la pequeña mientras la nodriza se ponía detrás de ella.- Miladi.- saludo a la nodriza el pelinegro con unos ornamentos en los mechones que enmarcaban su rostro.- Venimos a solicitarle su permiso.- dijo el pelinegro mientras la niña miraba a su nodriza y antes de que la levantara, el pelinegro se arrodillo poniéndose a la altura de la niña quien miro embelesada los ojos verdes del hombre norteño quien le sonrió.- Los hombres han cabalgado mucho para llegar en representación del Norte y del Guardian del Norte, como ya se metió el sol y nuestro desconocimiento acerca de la presencia de bandidos alrededor del camino nos hemos visto en la necesidad de montar un campamento.- dijo el otro hombre mientras la niña seguía encandilada con la mirada del pelinegro quien le sonreía, la nodriza comprendió el porqué se habían acercado al castillo.- Por supuesto, pueden montar el campamento en los alrededores, la serví…..- el pelinegro se levantó y antes de que pudiera decir algo la niña se abrazó a sus piernas.- No es necesario que los sirvientes nos atiendan, además su tarea es velar por la seguridad y la debida atención a los lores de la casa, miladi.- dijo el pelinegro mientras la nodriza asintió algo extrañada ya que siempre que alguna comitiva que se detenía en las puertas del castillo exigía que la servidumbre los atendiera haciendo que dejen de prestar atención a los dueños del castillo.

-Mi señora. ¿Dónde debemos de apostarnos?- pregunto el otro hombre mientras el pelinegro miraba a la niña quien seguía abrazada a sus piernas.- Al extremo izquierdo del castillo, ya que el pequeño bosque les podría dar un poco de sombra que necesitarían antes de que el sol golpee con intensidad.- dijo la nodriza mientras el varón asentía y se disponía a marchar esperando al pelinegro quien palmeaba tiernamente la cabeza de la niña.- Eomer, en unos momentos te alcanzo.- dijo el pelinegro mientras el otro hombre asentía y se dirigía al grupo el cual montaría el campamento a un extremo del castillo, el pelinegro flexiono sus piernas y levanto a la niña quien se sorprendió antes de sonreírle y abrazar el cuello del pelinegro.-¡Papi!- la niña le dijo antes de que la nodriza y el pelinegro se miraran algo sorprendidos. La nodriza miraba al pelinegro quien se congelo al escuchar como la niña lo llamaba papa, él la miro mientras ella solo negaba.- Ella era muy apegada a su padre, el ver cómo le sonrió o como la acariciaba en la cabeza solo ahincaron más su atención.- dijo ella mientras el pelinegro seguía sin decir nada, el pelinegro sintió como la niña se apegaba aún más a su agarre, el pelinegro pensaba como pudo acabar así de esa manera.- Además, tiene cierto parecido con Lord Hayford, el modo de peinarse y el rostro angulado.- dijo ella antes de señalar un retrato el cual estaba encima de la chimenea donde le devolvía la mirada un señor con aspecto tranquilo, de ojos celestes y el mismo peinado que el suyo salvo las ornamentas en el pelo, el pelinegro miro a la niña la cual estaba dormida en su pecho.- ¿Lo extraña tanto?- pregunto el mientras la nodriza suspiraba.- Los primeros días después de la muerte del señor Hayford fue desconsolable, como decirle a una niña de 2 años que su padre jamás volvería o como decirle que era en vano el esperar a alguien que nunca volvería parada en la ventana mirando el camino.- dijo mientras algunas lágrimas comenzaban a salir de sus ojos, el pelinegro asintió ya que decirle eso a alguien era desconsolador, el mirar como los niños se derrumbaban ante la noticia o el cómo se enteraban en medio de los ritos necesarios, aun recordaba cuando todo el ejercito rohirrim escuchaba los gritos del niño quien aún creía ilusamente que su padre se volvería a levantar, aun recordaba como el cielo mismo los acompaño en el lamento y la furia que despedían todos, ese día estaría siempre en su memoria.

-Descansa pequeña.- dijo el pelinegro queriendo depositarla en la cama la cual estaba pulcramente tendida, pero aun así la niña no dejo de abrazarlo por más que él quisiera despegarla no pudo.- …- el leve ronquido de la niña arrancaba las sonrisas de las dos féminas del castillo, el pelinegro no pudo hacer nada, forcejeaba para que la niña lo soltara pero ella estaba pegada a él como una lapa, después de su tercer intento por separarse la aguda voz de la niña lo detuvo.-…..No….te….vayas…papi, n…..no me….dejes.- dijo ella mientras pequeñas lagrimas se escapaban por sus celestes ojos cerrados, las dos mujeres se miraron entre si antes de salir de la habitación mientras el pelinegro detuvo cualquier intento de zafarse del agarre y solo suspiro antes de sentarse en la cama mientras la niña se acurruco aún más si eso fuera posible, el pelinegro solo miro hacia arriba antes de suspirar.-…Denme un respiro.- dijo antes de acostarse en la cama dejando que la niña se acomodara contra el peto de su armadura, lucho por última vez consiguiendo a último momento el separar a la niña, estaba por pararse cuando la niña se acurruco en su brazo, esto era incómodo para el tanto como para la pequeña Hayford, como pudo se desato las grebas del brazo mientras trataba de no dañar la suave piel de la niña, estaba por desatar las correas del peto de la armadura cuando la puerta fue abierta nuevamente por una bella pelinegra de ojos verdes quien le sonrió haciendo que el pelinegro comenzara a sudar.-…ya me dijo la nodriza…papi.- dijo ella sonriendo mientras el pelinegro sudaba aún más, el ver como su esposa comenzaba a acercarse hizo que el pelinegro solo quisiera alejarse aún más de ella, antes de que ella pudiera hablar el pelinegro cerro los ojos tratando de no ver el castigo que ella pudiera darle.-…..¿qué pasa?- dijo ella tomándolo de la barbilla mientras desataba las correas de la armadura, el pelinegro abrió los ojos encontrándose con una sonrisa tan dulce que temía volverse diabético solo por mirarla.-…me recordó a ella, sabes, aun escucho sus gritos.- dijo ella acariciando el rostro de la niña quien sonrió sin querer debido a las caricias.- El como pedía que no prendiéramos la pira, como le preguntaba a su madre por qué su papa estaba echado encima de la hoguera.- dijo ella mientras pequeñas lagrimas caían por sus mejillas, el pelinegro la sentó en su regazo mientras su esposa se acurrucaba en este.-…ella…ella no debería de sufrir eso.- dijo ella mientras posaba su mano en la mejilla de la niña.

-¿Qué puedo hacer?- pregunto el pelinegro abatidamente mientras Luthien solo lo miraba algo triste.-…nada, no podemos hacer nada.- dijo ella mirando como el pelinegro cerraba los ojos y ella le plantaba un beso en los labios.- No puedes solucionar todo Thorin, algunas cosas tienen que seguir su rumbo.- dijo ella antes de retirarse de la habitación con la armadura de su esposo, ella abrazo esta armadura mientras lagrimas caían por sus mejillas, el ver abatido de esa manera a su esposo solo la entristecía más.- Lo siento.- dijo ella antes de retirarse a otra habitación pasando por delante de la habitación de la señora Hayford, ella se asomó solo para encontrarse con la mirada de la señora la cual estaba postrada en la cama.-….- la pelinegra entro en la habitación mientras la señora la miraba sin hablar.-…esto podría dolerle.- dijo Luthien antes de poner sus manos a cierta altura del cuerpo de la señora quien la veía algo asustada, la pelinegra cerro los ojos antes de que un viento sobrenatural apareciera en la habitación cerrada, las cortinas azotaban mientras recitaba en quenya un cantico sanador, lo peculiar de esto es que tomaba cierta cantidad mínima de energía de la sacerdotisa mientras el restante de energía la tomaba o filtraba de la tierra misma.-…- al terminar el cantico la pelinegra cayó sobre la señora la cual estaba absorta.-…gran…gracias.- dijo la señora por primera vez en más de tres años antes de volver a descansar.

El sol recién estaba brillando por encima del bosquecillo cuando la nodriza abrió la puerta de la alcoba de la señora Hayford cuando noto como la esposa del emisario del Norte estaba retozando en la silla a un costado de la cama de su señora quien estaba durmiendo de costado con la vista hacia la ventana la cual estaba cerrada, ella se acercó y abrió la ventana dejando una pequeña apertura para que el sol no moleste a su señora.- …..buenos días, Rosmerta.- dijo una voz detrás de ella, la nodriza quien estaba abriendo las cortinas respondió automáticamente.- Buenos días, seño…..- Rosmerta se volteo intempestivamente solo para abrir la boca como un pez fuera del agua al ver como su señora se enderezaba y bostezaba antes de sentarse en la cama.-¡Mi señora!- ella corrió aprisa a mirar a la señora quien llevaba tres años y seis meses postrada en la cama debido a una enfermedad desconocida, ella palpo el rostro de la señora el cual ni estaba caliente ni frio o el ver como debajo de sus brazos no había ninguna roncha o alguna mancha de color negruzco solo provoco que ella se llevara las manos cubriendo sus lágrimas las cuales escaparon, mayordomo y las pocas sirvientas vinieron a ver por que el grito de la nodriza solo para encontrar a su señora sentada en la cama con una sonrisa tan grande que podría enmarcarse en su rostro.-¡¿Co….como es po…..posible?!- exclamo Rosmerta solo para que la señora Hayford se llevara un dedo a la boca e hiciera la señal de que guardara silencio antes de señalar a la pelinegra.- Los dioses la trajeron a mi, y escucharon mi ruego.- dijo la señora mientras la servidumbre agradecía silenciosamente a los dioses el haber enviado a esa bella señora.- Déjenla dormir.- dijo la señora mientras la servidumbre salía con los afanes de atender a los norteños aun si ellos no querían ese trato.- Cocinen las mejores carnes y preparen los mejores manjares.- dijo el mayordomo en jefe quien tenía lágrimas en los ojos.- Mi señora por fin volvió.- dijo el antes de salir corriendo a la cocina a preparar algo que solo preparaba para su señor cuando este estaba entre los vivos.

La señora Hayford miraba atentamente a la fémina quien dormía a su costado.- Gracias, gracias por curarme.- murmuro ella solo para que la pelinegra la mirara.- Solo estoy ayudando tal como podría hacerlo mi esposo.- dijo ella mientras la señora la miraba sin comprender.-….¡Mami!- la fémina miro a su niña, una dulce niña a la cual no podía abrazar, ella se paro de la cama y recibió a su torbellino quien lloraba y la abrazaba como si fuera a desaparecer, ella también lloraba mientras las lágrimas caían sobre la ropita de su bella hija.- Mi pequeño tesoro, mi pequeña esme.- dijo ella mientras la pequeña se sobaba los ojitos tratando de detener las lágrimas.-¡Papi!¡Papi!¡Mami ya está bien!- dijo la niña mirando a la puerta, la señora Hayford miro al marco de la puerta encontrándose con un hombre pelinegro de ojos verdes quien sonreía al dúo de mujeres.-….- ella miro extrañada a su hija quien se bajó de sus brazos y camino hacia el pelinegro, el pelinegro se dejó llevar por la niña acercándose a la señora quien no sabía cómo decirle a su hija que ese hombre no era su padre, el pelinegro solo le guiño y ella comprendió.- ya lo veo, mi cielo.- dijo el pelinegro mientras la niña abrazo a los dos adultos.-…..después le explicare mi señora.- susurro el pelinegro al oído de la señora Hayford sin que la niña los escuchara.- Ermesande, es hora de tu baño.- dijo la nodriza entrando a la habitación, mirando algo extrañada al abrazo grupal solo para sonreír.- Ven, pequeña.- dijo la nodriza antes de llevarse a una niña sonriente como nunca lo había hecho en los tres años.- Mi señora, lamento el inconveniente.- dijo el pelinegro mientras se arrodillaba delante de la señora Hayford.- Llámame Desmera.- dijo la señora Hayford, siendo ella muy joven aun sin arrugas en su rostro, de cabello castaño y de ojos marrones, de estatura un poco mas baja que el pelinegro quien asintió.- …..- el pelinegro le conto el grato y sorpresivo saludo de la niña y el llamarlo padre sin querer separarse de su cuerpo sabiendo que solo sería algo pasajero.- Gracias por el gesto Lord…..- ella miro al pelinegro quien le sonrió.- Thorin…Thorin Stark.- dijo el pelinegro sorprendiendo a la fémina quien lo abrazo.- ¿No te acuerdas de mi, verdad, lobo?- dijo ella mientras el pelinegro la miraba extrañado.- Cinco días antes de que desaparecieras, nos encontramos en los bosques de la casa Tyrell, yo era la niña de las hortalizas.- dijo ella mientras el pelinegro la miraba asombrado.-…..¡¿Desmera Redwyne?!- el pelinegro pregunto solo para que la fémina le sonriera y asintiera antes de volver a ser abrazada por el pelinegro.

-…..cough….- el dúo se separó solo para que miraran detrás de ellos encontrándose con Luthien quien les sonrió antes de mirar a su esposo.- Solo 6, amor, solo 6 en tu lecho.- dijo ella antes de salir de la alcoba.- ¿6?- pregunto la fémina solo para que ella se sorprendiera.-…..¡Pervertido!...- dijo ella antes de golpearlo suavemente en el brazo.- Lindo pervertido.- dijo ella sonrojándose, el pelinegro sonrió antes de comenzar a reírse.- Tengo que ir a bañar a mi bebe.- dijo la peli castaña antes de levantarse y salir de la alcoba antes de volver y sonreírle al pelinegro quien estaba por salir.- Muchas gracias por cuidarla.- dijo ella antes de darle un beso en la mejilla, saliendo a prisa del lugar, el pelinegro solo le sonrió antes de que ella diera vuelta por el pasillo por donde estaban los baños.-…demonios, creo que podríamos tener algunos problemas.- viendo como dos cuervos venían del Norte, miro a uno de los suyos quien ya tenía dos flechas apuntando a los cuervos solo para que el pelinegro lo detuviera moviendo la cabeza de lado a lado, se alejó de la ventana y al voltear miro como un mayordomo pasaba por delante.-…- el pelinegro sabía que solo era cuestión de tiempo que las tramas y las jugarretas así como los puñales comenzaran a incriminarlo en las intrigas así como los problemas, suspiro sabiendo que ya había puesto un pie en el lodo desde antes de venir ahora la cuestión era salir de este hoyo de mierda aun manteniendo la decencia que tenía sin convertirse en otra persona.-….solo es el comienzo pero no les gustara el gruñir de este lobo huargo.- susurro mientras salía de la habitación principal a encontrarse con su esposa quien también sospechaba cuan metidos podrían terminar en esto.

En Rohan las cosas estaban algo….tranquilas, el soberano Haradrim recibió a su mensajero quien había guiado a Eowyn y a Eddard Stark, el cual sorprendió al haradrim con un fuerte saludo quien después se carcajeo al saber de quién aprendió el pelinegro.- Entonces, ¿Thorin podría enfrentarse a ese….como lo llamo?- pregunto el haradrim mientras Eddard y Eowyn estaban sentados cada uno en una cómoda silla ornamentada.- Rey Nocturno.- dijo Eddard mirando como el que alguna vez fue un enemigo de Rohan solo para que su hijo lo convenciera a pasarse a su lado como uno de los principales aliados de Rohan.- Mmmmm, creo que volveremos a pelear, hijo mío.- dijo el monarca mirando a su hijo quien asintió antes de salir para que sus tropas comenzaran a prepararse.- Los Mumakil al fin verán nuevamente la acción.- dijo el monarca mientras miraba como esas poderosas bestias de guerra ahora eran como una sombra de sus tiempos más pasados, en Rivendel las cosas eran algo agitadas al ver como nuevamente los lideres se reunían; Elrond, Galadriel, Thranduil, Radagast y Edward Teague, el "rey de los piratas" se reunían en la Alta Torre esperando a Dualin quien representaría a los enanos.- ¿Edward?- Galadriel miraba como el pirata abría los ojos cansinamente mientras dejaba el banjo a un lado.- Miladi.- dijo Edward levantándose de su asiento antes de inclinarse respetuosamente ante la bella elfa.- ¿Cómo esta tu hijo Jack?- pregunto ella mientras se sentaba en otra silla invitando a que el pirata se sentara y tomara nuevamente el banjo y comenzara a rasgar las cuerdas mientras resonaba en el aire la música agradable.- Esta…por ahí.- dijo el pirata mientras la elfa sonreía y se llevaba la mano a la boca tratando de callar una pequeña risa.- Supongo que sigue al mando de esa Perla.- dijo ella mientras el pirata asentía.-…- ella se reclino contra el espaldar mientras gozaba de la tranquila y reconfortante melodía del banjo.

El pelinegro salió del castillo acompañado por su señora esposa mientras la niña y su madre venían detrás de ellos, la niña con una enorme sonrisa sabiendo que su "familia" estaba nuevamente unida y la madre de la niña solo miraba algo intranquila la espalda del pelinegro sabiendo que posiblemente esa sería la última vez que lo vería a aquel niño que conoció en las tierras de los Tyrell.- Papi.- la niña llamo al pelinegro quien se volteo a verla, ella sonrió y corriendo tomo su mano.- ¿Quiénes son ellos?- la niña señalo al campamento mientras el pelinegro sentía como su esposa le pellizcaba el brazo sabiendo que mas tarde le podría salir un buen moretón en el área.- Son mis soldados, mis amigos.- dijo el mientras la niña asentía y levantando la mano que no sostenía la de su padre saludo a los hombres quienes le devolvieron el saludo con una sonrisa sarcástica sabiendo que su líder tendría una buena rezongada allá en casa.

-Supongo que…..¿volveré a verte?- pregunto la matriarca de la casa Hayford mientras miraba como el pelinegro observaba el Norte sabiendo que podría tener algunos problemas mayúsculos a lo que podría esperar.-…si, volveré a Poniente pero….-el pelinegro volvió a mirarla encontrándose con la matriarca Hayford sosteniendo a la niña quien había estado jugando con el "perro" de su padre quien ahora estaba sentado a los pies de Thorin.-…hay sombras asomándose por el Norte, más allá del muro, sombras que quieren consumir la luz de Poniente.- dijo el mientras la matriarca asentía algo seria.-….si lo que nos espera en el futuro es una guerra, la casa Hayford estará a tu lado.- dijo ella antes de que el pelinegro la abrazara sin aplastar a la niña.-….mira sobre tu espalda a todo momento, después de todo el veneno de la avaricia puede expandirse hasta en el más inocente.- dijo mientras miraba de soslayo a la ventana del castillo Hayford donde las cortinas se agitaron sin presencia de viento.-…si es posible sal con la nodriza y con el sirviente que más confías hacia la casa de tus padres.- susurro el pelinegro en el oído de la fémina quien asintió.- Cuídate, por favor, Thorin.- dijo la dama antes de regresar al castillo para alistar sus maletas y correr a El Rejo esperando que su apreciado padre la socorriera.

El pelinegro monto a su caballo, Claegel mientras sus hombres ya estaban en sus monturas.- Tenemos poco camino por recorrer, pero este estará lleno de baches, trampas y jugarretas que nos harán probar nuestra rectitud, nuestra paciencia y nuestros valores…..- dijo el pelinegro mientras sus hombres asentían.- Encarémoslos y afrontémoslos, nuestros enemigos se ocultaran en las sombras y querrán vernos caer, demostrémosles cuan inteligentes y cautos somos.- dijo el pelinegro mientras sus hombres asentían seriamente.- Apenas amaneció envié un halcón hacia Rocadragón con instrucciones claras y concisas, antes de que el sol este en su cenit, 5 botes estarán anclados en las orillas de la desembocadura del rio Aguastortas por si sucede algo que no tenemos planeado, en todo momento estén atentos a sus espaldas, a ellos les encanta atacar por detrás.- dijo el pelinegro mientras se ponía la capucha sobre su cabeza.- Trátenme como Lord Greenwood mientras estoy aquí, este es el blasón de nuestra casa y recién nos estamos dando a conocer. No caigan en sus juegos que nos costara salir de aquí sin llamar la atención de ellos. - dijo el antes de hacer avanzar a su montura dando por culminado el breve discurso que avisaba lo que podría suceder en los futuros días esperando no encontrarse con sorpresas…pero las cosas se torcerían aun mas de lo que el rey de Rohan podría prever gracias a ciertas personas.