Los personajes no me pertenecen y se escribe sin fines de lucro.

Advertencia de lemon, AU y OoC.

Nabiki entró al cuarto cuya luz resaltaba la blancura del lugar, una pequeña fuente artificial con su sonido de agua fluyente era el único ruido perceptible, una mesa con una colchoneta mullida cubierta de una impecable sábana blanca estaba al centro de la habitación, sobre ésta había un antifaz negro cerrado junto a una nota en la que se leía:

"Por favor desnúdate y póntelo"

La situación le pareció un poco rara pero la idea de disfrutar un masaje le hizo perder toda suspicacia, se quitó la ropa poniéndola en un banquillo de madera, colocó la máscara sobre sus ojos y se recostó boca abajo. Casi al instante, unas manos se aseguraron que la única prenda en su escultural cuerpo estuviera bien puesta y la ajustaron para que no se moviera ni un ápice.

¿Es necesaria esta cosa?

Sólo recibió por respuesta el sonido de una botella destapándose. Un hilo de aceite siendo vertido sobre su espalda le hizo pegar un pequeño brinco, a continuación alguien empezó a recorrer su piel esparciendo el viscoso líquido, ella sólo suspiró y dejó trabajar al incógnito masajista que, dicho sea de paso, sabía bien lo que hacía.

Primero centró su atención en el cuello y la espalda apretando con precisión la anatomía femenina; ella disfrutaba la relajación que le producía el olor del lugar, la sensación del aceite cubriendo su piel y la maestría con que era tocado cada punto de su ser.

Cuando llegó el turno a sus piernas para recibir atención, el desconocido fue diseminando lentamente el óleo por las pantorrillas de tal manera que para cuando palpó los muslos la chica sentía el clítoris palpitarle, sobre todo en el momento en que tocó el interior de los mismos; no pudo reprimir un pequeño suspiro al instante en que el misterioso sujeto se apoderó de sus glúteos, estaba disfrutando el ser masajeada de esa manera.

Recibió una señal para voltearse, lo hizo tratando de cubrir sus senos pues no quería que se notaran sus pezones erguidos, pero él le quitó ambas manos poniéndolas al costado. Volvió a dejar caer aceite sobre el voluptuoso cuerpo ahora por enfrente, desde en medio de los pechos hasta llegar al pubis, Nabiki gimió al sentir la sustancia escurrir sobre su capuchón.

El misterioso hombre empezó a trabajar el cuello, los hombros y el torso; ella se sentía en la gloria pero luchaba por no gemir. Con maestría la recorrió sin tocar los senos generando en la chica una tortuosa expectativa; cuando al fin el hermoso pecho recibió su tratamiento, ella era un mar de goce que inundaba su entrepierna, en el momento en que los pezones fueron pellizcados se desbordó.

Nuevamente los pies fueron atendidos dando tregua a la mujer que moría de gusto pero que a la vez estaba intrigada; cavilaba sobre quién era la persona que tan hábilmente hacía a su cuerpo gozar, sin embargo no tuvo tiempo de seguir pensando, las manos se acercaban a su pubis y ella no quería que continuara esa situación... ¿O sí?

Perdió todo vestigio de cordura en el momento que las partes internas de sus muslos fueron apretadas casi rozando sus labios vaginales. El enigmático varón apenas tuvo tiempo para detenerla mientras pretendía quitar el antifaz, evitando otra desobediencia le amarró las extremidades por encima de la cabeza, robándole un beso al mismo tiempo que acariciaba el pequeño botón.

La muchacha gimió al notar movimiento en su pubis, por el monte de Venus, directo sobre su capuchón; sintió cómo sus pezones eran devorados mientras dos diestros dedos entraban y salían de su empapado coño.

Jadeaba después de haber alcanzado su segundo orgasmo, al momento todo se detuvo drásticamente, creyó que el "masaje con final feliz" había terminado cuando percibió una lengua hurgando entre sus labios inferiores; pequeños grititos de placer se le escapaban mientras su clítoris era lamido y chupado, concluyó que la boca tenía igual maestría que las manos al tiempo que un tercer éxtasis la hacía explotar, también disfrutó al advertir cómo sus jugos eran juntados y sorbidos.

La extasiada dama fue puesta boca abajo, su gozo incrementó al sentir el glande pasar entre los labios y el clítoris; respondió levantando un poco la cadera, señal que fue bien entendida, provocando que la verga se introdujera lentamente hasta llegar al tope, él se quedó un momento quieto antes de empezar a embestir con ímpetu. Nabiki profería un gemido cada que el miembro se le introducía, el placer con cada penetración era increíble; gritaba como posesa en tanto él bombeaba con una intensidad y rapidez que le tenía el alma en vilo. En el momento en que el orgasmo recorrió su ser, el falo seguía atacando sus entrañas, luego de unos momentos la verga fue extraída bañada en néctar procediendo a soltar su descarga sobre la espalda femenina.

La mujer respiraba agitada tratando de reponerse de tanto deleite, sus manos al fin fueron desatadas.

¿Qué te pareció el servicio?

El sobresalto que experimentó la aludida fue descomunal; claro que conocía al masajista, esa voz era inconfundible, se quitó el antifaz para asegurarse.

¿Tú?

En ese momento Nabiki despertó dando un brinco en la cama, no podía creer lo que había soñado y con quién, lo peor era que tenía la vagina chorreante.

Dios ¡Qué intenso estuvo eso!

Se levantó, sacó su juguete favorito, se quitó la mojada pantaleta y recostándose nuevamente, insertó el dildo que empezó a zumbar vibrando insistentemente.

¡Dioooooos!

Agradezco infinitamente a las personas que han dejado sus comentarios y sugerencias, me da mucho gusto leerlos.

Y mi agradecimiento especial a Carol F Vargas, sin sus consejos, ayuda y sugerencias nomas no la hubiera armado.

Por cierto, lean sus fics, ¡son la suculencia pura!

¡Gracias totales!