En una casa de campo, dos jóvenes de 18 años compartían la misma cama en una habitación desordenada, simplemente tratando de dormir.
"Sabes, ayer mamá me dijo algo" Kyle murmuraba debido al sueño, estuvieron jugando PS4 bastantes horas, ya era madrugada.
"¿Mmh? Dime." Stan preguntó mientras acomodaba su rostro en la nuca de Kyle, abrazándolo por la cintura. Mimando a su pareja.
"Estábamos viendo un programa de casamientos de estos que la familia no está de acuerdo, blahblah" Sintió el asentimiento de Stan detrás de él, haciendo saber que lo escuchaba. Kyle continuó: "Resulta que era una pareja de chicas y los padres de una no querían ir a su boda porque eran muy religiosos y la mierda. En eso mi madre dice: Qué desgracia, comprendo totalmente a los padres, sería dificíl para mí. Yo en ese momento me quedé en silencio para no levantar sospechas, pero continuó y dijo que, si yo fuera gay... así, no sabría que hacer."
Ambos se quedaron en silencio, Stan pensando que decir y Kyle un poco desanimado, sabía que no tenía el apoyo de su madre en ese caso.
"Mmmh, ella te quiere, estoy seguro que al final entendería." Dijo optimista Stan, algo raro en él.
"No Stan, no entiendes" Se dio vuelta para mirarlo desafiante "Sé que me quiere, pero eso cambiaría su forma de verme y... no quiero eso. "
Stan no dijo nada, solo lo miró y besó la punta de su nariz.
"No quiero pensar en eso, te vas en una semana a la universidad y lo único que pienso ahora es que quiero estar contigo los días que nos quedan" Habló Stan luego de unos segundos. Se acercó a la cara de Kyle para besarlo, fue correspondido. Los besos pasaron de ser suaves a unos intensos.
"Stan, prométeme que no vas a dejar que nos separen" Kyle habló en un tono más serio luego de separarse por falta de aire.
"Eso no pasará" Rio ante la repentina seriedad de su pareja "Y eso es cursi" Recibió un golpe en el hombro de parte de Kyle.
"No me importa, sólo dilo imbécil, arruinaste el momento" Puso los ojos en blanco, aunque por dentro igual quería reír de vergüenza por la empalagosa situación.
"Lo prometo" El pelinegro susurró en los labios de su pareja antes de juntarse contra los ajenos en un beso que sellaría una de las promesas rotas.
Dos años después.
El joven Kyle corrió luego de sus clases de patología, era de noche y no quería llegar tarde a casa. Pues hoy tenía una cyber-cita con su novio a distancia y estaba muy feliz, porque por fin encontró un espacio en el cual no estaba estudiando o trabajando o en clases. A penas llegó a su pequeño departamento se metió a la ducha, no quería verse mugriento delante de Stan. No tardó mucho, en unos 30 minutos ya se encontraba con la laptop en sus piernas listo para llamar a Stan.
Stan lo llamó, contestó rápidamente.
"Hola, Stan" Saludó contento.
En la pantalla se veía a su novio, con la mirada perdida. Tuvo un mal presentimiento.
"Hola, Kyle" Sonrió a medias.
"¿Estás bien? Te veo cansado" Kyle se preocupó, quizás tuvo que madrugar para ir a trabajar y lo estaba llamando a las 11 de la noche.
"Todo bien, sólo que ir a la tienda temprano y luego ayudar a mi papá con su mierda de marihuana, me tienen cansado" Suspiró, mientras abría una lata de cerveza, para mantenerse despierto. "¿Qué hay de ti, amor?
A Kyle se le enrojeció la cara ante tal apodo, hace meses no lo llamaba así.
"Qué gay, Stan... ¡Y no trates de distraerme con eso!" Kyle acusó "Te dije que bebieras menos, ¿Cuántas llevas ya?"
"La primera de la noche" Bromeó Stan, pero a Kyle no le hizo gracia "Ya, deja eso. Dime qué hiciste hoy."
Y así estuvo parloteando alrededor de dos horas, donde su novio preguntaba o asentía algo cada cierto tiempo y tomaba otra cerveza. Kyle no se dio cuenta hasta que Stan estaba a punto de dormirse encima del computador.
"¡Stan!"
El mencionado saltó y dio vuelta su lata de cerveza vacía.
"Oh, mierda. Lo siento" Su mirada estaba totalmente perdida, estaba ebrio.
"Ve a dormir, es tarde" Kyle prefirió no regañarlo por beber tanto.
"Kyle, huh. ¿Vendrás a South Park?"
La pregunta lo tomó por sorpresa.
"No creo, he tenido poco tiempo y dinero..." Stan lo interrumpió.
"He ahorrado bastante estos años y podría ir a visitarte. ¡Incluso mañana mismo puedo ir!" Exclamó Stan emocionado y algo... ¿Triste?
"Pero ese es tú dinero, no es justo que lo gastes en mí, hace un tiempo me dijiste que ibas a ahorrar para tus estudios."
"No me importa Kyle, quiero verte, te extraño demasiado" Suplicó desanimado.
"Yo también te extraño pero-"
"Siempre hay un pero, Kyle" Lo interrumpió brusco "Llevo meses insinuando que quiero ir a verte y tu no quieres"
"No digas eso, estoy muy ocupado, de verdad"
"¿Tan ocupado que no puedes llamarme al menos una vez a la semana?" La boca de Stan se había descontrolado debido al alcohol, ahora estaba diciendo todo lo que se había reprimido por meses.
"Stan, no hagas esto" No quería hablar de esto ahora.
"Hace dos años que no te veo, no te toco, ¿y ni si quiera haces el esfuerzo de verme?"
"¡Tengo que estudiar y trabajar, tengo que mantenerme! Es fácil decirlo para ti cuando te mantienen tus padres" Calló de inmediato, la había cagado. Una vez más la había cagado con su impulsividad, lo había estado controlando gracias a Stan y porque estaba feliz. Pero por alguna razón ante la mas mínima provocación de Stan, explotó. Kyle sabía que Stan era sensible, si explotaba uno, lo hacía el otro.
"¡¿Crees que vivo en esa casa de mierda porque quiero?!" Se descontroló "¡No es mi culpa no ser tan inteligente como tú y quedar en una de las mejores universidades!"
"Stan..." La situación se le fue de las manos, un nudo ardiente en su garganta apareció.
"¿Tanto te cuesta recibirme una semana en tu departamento?" Se pasó ambas manos por la cara, Stan ya estaba harto, triste y cansado.
"Uhm, supongo que sí, pero no podría darte mucho tiempo-" Trató de hablar con cuidado, el nudo lo hacía sonar menos seguro.
"Sólo dime que no quieres verme, Kyle" Desvió la mirada de la pantalla.
"Stan, no sabes lo que dices, estás borracho" Kyle, suspiró. Trató de calmar la situación.
"Ni si quiera llamaste ayer."
"¿Ayer?" Preguntó confundido, ayer, ayer. No era su aniversario, ya había pasado.
"Fue mi cumpleaños" Habló tajante "Y sabes no me hubiera importado que me lo hubieras dicho tarde, pero pareciera que nunca lo ibas a decir."
"Mierda, Stan, lo siento..." Se pasó las manos por la cara, ¿Cómo pudo olvidarse?
"Estoy cansado, Kyle."
"¿Qué?" Se le apretó el pecho, no podía irse ahora dejando las cosas así. "¿Te vas a dormir? Por favor, arreglemos esta discusión..."
"Quiero que nos separemos, esto me está matando, creí que podría pero no." Stan tragó saliva, esto le dolía como nunca, pero era lo mejor según él. Para ambos.
"¡No seas cobarde, Stan!" Explotó. Las lágrimas se acumularon en sus ojos, pero lo único que pudo sentir fue rabia "Lo prometiste, no puedes hacer esto"
"¿Yo cobarde? Vete a la mierda, Kyle" Ahora él también estaba furioso "Pensé que te esforzarías en esto, pero creo que no íbamos a ninguna parte. Soy el único tratando de mantener esto"
"¡Deja de culparme, tú y tu alcoholismo de mierda te hacen decir estas estupideces!" Oh, otra vez. Justo en la herida de Stan.
"¿Sabes qué? Gracias al alcohol he podido estar despierto hablando con un imbécil."
"No me hables más, vete a la mierda, Stan." Kyle escupió las palabras, estaba a punto de llorar de rabia, ¿Cómo llegaron a este punto?
"Lo mismo digo, gracias por nada" Fin de la llamada.
Kyle cerró su laptop con furia, para luego derramarse en lágrimas. No podía creer que un agradable y esperable encuentro terminara en esto, algo que se veía venir pero no lo quería aceptar. Y finalmente pasó, lo que más temía, acabar su relación que tanto le había costado mantener. Pensó que quizás no era suficiente, pensó sobre todo lo que le dijo. Lloró sobre sus rodillas, había echado a perder todo.
Por otro lado, Stan se tiró en su cama y maldijo todo y a todos. Sacó una botella de whisky que estaba debajo de la cama y se la tomó sin pudor. Sólo quería olvidar esta noche, quería olvidar los años pasados, Kyle. Se quedó dormido horas más tarde, entre lágrimas, alcohol y vómito. Así serían las siguientes noches por unas semanas. Stan realmente estaba más perdido que nunca.
Un año más tarde.
Kyle viaja a South Park porque su madre tuvo un accidente y perdió mucha sangre. No fue nada grave, pero sólo Kyle podía donarle, ya que su hermano Ike era adoptado y no coincidía. Menos su padre. Se quedó donde sus padres un par de días pues tenía que volver en seguida, pues le tocaba práctica en el hospital. Aprovechó de ponerse al día con sus padres y estar con su hermano menor, que ya estaba en su adolescencia.
En la noche de su último día fue a sacar la basura a la acera, le trajo viejos recuerdos cuando le regañaba a su madre porque no quería sacarla. Dejó la bolsa en el suelo y aprovechó de mirar el cielo, estrellado, no como en New York que está lleno de luces artificiales. El frío le estaba congelando las manos y la cabeza, fue un mal momento para cortarse el pelo al rape.
"Kyle"
Era su voz, se giró a verlo. Stan estaba parado a unos metros de él con las manos dentro de la vieja chaqueta marrón. Traía jeans oscuros con algo de barro, su gorro y la nariz roja. Característico de pueblerino.
"No creí que de verdad estabas aquí" Continuó al no recibir respuesta, incómodo se rascó la nuca.
"Uhm, sí. Algo rápido, mañana me voy" No supo muy bien como responder, era su ex novio y no había hablado con él en meses, con el detalle que terminaron de mala manera. "Bueno, adiós Stan" Se dio vuelta para entrar a su casa pero su llamado lo detuvo.
"¡Kyle!" Gritó y se dio cuenta que sonaba muy desesperado, carraspeó. "Eh, la verdad vine porque quería verte, quiero hablar contigo"
"Huh, Stan es tarde" Dudó, ¿era lo correcto?
"Por favor, un rato solamente." Stan suplicó, pero si le decía que no, no iba a continuar insistiendo. Dejaría a Kyle en paz.
Kyle lo pensó durante medio segundo y se dio media vuelta, entrando a su hogar a su casa. El joven pelinegro suspiró y se puso en marcha para volver donde estaba su auto, para marcharse al campo.
"Espera" Kyle volvió más abrigado y con su gorro. Stan sonrió, si tuviera cola estaría moviéndose para todos lados como un perrito "Sólo un rato"
"Gracias"
Caminaron por las calles de South Park, Stan lo puso al día con muchas cosas, bromearon y revivieron momentos de la infancia y su noviazgo. Compraron un par de sodas, Stan le contó que dejó el alcohol, estaba sobrio hace 9 meses ya y que estaba mucho mejor, también empezó a trabajar en la granja de su padre, pero con las vacas ya que tenían una pequeña lechería a parte de la venta de marihuana. Kyle lo felicitó por su logro y se sintió feliz, como en casa, como si nada hubiera pasado. Ninguno quería que este momento acabara, incluso empezaron a hablar de sus viejos amigos y chismes que les habían dicho.
Las horas pasaron, luego ya no se encontraban deambulando por ahí, se encontraban en el fondo de una calle poco concurrida dentro de la camioneta barata y mugrienta de Stan. Besándose, tocándose, se anhelaban demasiado, era inevitable que esto sucediera. Kyle quería y Stan quería. Se amaron toda la madrugada, diciendo palabras amorosas, promesas, elogios y profesando amor eterno. No sabían que pasaría después, pero no les importaba, querían vivir el momento y amarse hasta el fin.
Stan despertó solo en su camioneta por la mañana, no se sorprendió, pues Kyle se marchaba hoy. Agarró el volante dispuesto a irse a su casa, pero no pudo, chocó su cabeza contra el volante y se quedó pensado.
¿Y ahora qué?
Por otro lado, Kyle se estaba despidiendo de sus padres antes de irse.
"Espero que para la próxima traigas una chiquilla" Le dijo pícaro su padre guiñando un ojo.
Kyle sólo rio y asintió, no quería pensar en eso en este momento.
"¿O ya tienes una escondida por ahí, mmh?" Su madre lo miró con los ojos entrecerrados "No me digas que es punk..."
"Sheila..." Murmuró Gerald.
"¡Pero si está de moda en New York! Ya sé, tiene un hijo, NONONO, es gitana. Kyle te dije que las gitanas son-"
"Sheila..."
"Pero si es verdad Gerald, no voy a aceptar a una cualquiera con mi bebé. Hijo espero que al menos vaya a la iglesia o al menos..."
"Mamá, estoy muy ocupado para una novia" Interrumpió Kyle.
Cuando se subió al avión pudo por fin sacarse la bufanda, estaba lleno de chupetones de besos. Se acarició el cuello y pensó lo que pasó. Fantaseó la ridícula idea de Stan corriendo detrás del avión como las películas, estúpido, pero eso lo haría tan feliz. Ahora en la realidad esperaba un mensaje de Stan, quizás, no lo sabe. Sólo sabe que, si se le da la oportunidad, volvería con él a toda costa. Pero probablemente no llegará ningún mensaje, Stan no era de arriesgarse, incluso para cuando empezaron a salir. Kyle recordó que su primer beso fue en una pijamada de súper mejores amigos en ese entonces, esa noche buscaron preguntas para mejores amigos y en una de ella decía: "¿Te besarías con tu mejor amig ?" Ambos apostaron que sí, pues ninguno encontraba al otro asqueroso, luego Kyle sugirió la idea de darse un pequeño beso por curiosidad. Stan aceptó, aclararon que se besaban bajo el concepto no-homo y semanas después Stan se declaró, sólo porque su hermana le dijo que no se besaba con su mejor amiga porque eso era gay, sobre todo si te quedaba gustando. Kyle suspiró y cerró los ojos al sentir el avión despegar. Pasaron los días, semanas y meses, Stan nunca llamó o envió un mensaje. Ninguno de los dos se atrevió a contactarse con el otro, debido al rechazo y a la distancia, a tener problemas, sufrir. Kyle y Stan recordarían esa noche, donde pasó de todo, pero a la vez significó nada.
Fue lo que fue, ni más ni menos.
Nueve años más tarde.
Es una mañana tibia, los distintos tipos de aves resonaban su canto al gozar el cálido sol luego del frío invierno. Era un día perfecto, exclamaban los invitados en la casa de los Broflovski, la primavera y las flores adornaban el patio de la familia. Kyle miraba con nostalgia su antigua habitación, aún con decoración de Terrance & Phillip, fotos de sus amigos de la infancia y adolescencia pegadas en la pared, un gran baúl de juguetes y un escritorio bastante polvoriento. Hace años que no venía, siempre estaba corto de tiempo por el trabajo. Sus padres y su hermano iban a visitarlo para fechas especiales pero la de hoy, tenía que ser en South Park. Una vez más se miró al espejo de mano, asegurándose que su corbata estaba en su lugar y su cabello lucía bien.
"No tienes de que preocuparte, no te plantará. Tienes dinero, amigo"
Kyle se dio media vuelta para ver a su antiguo amigo de la infancia, Kenneth. Sonrió y lo saludó, la última vez que lo vio era un adolescente mugriento sin futuro, hoy lucía diferente, pero con la misma chispa que siempre tuvo. Su cabello rubio liso que aún conservaba medio largo, poca barba en la perilla y un elegante traje gris, que le quedaba como anillo al dedo, no se esperaba menos del nuevo gerente de Hooters. O algo así había oído Kyle.
"No pensé que vendrías, hace mucho no te veo, Kenneth" Mencionó Kyle sonriendo. Kenny rió al escuchar su nombre completo y no su típico apodo.
"Eh, hombre, no tienes que ser tan formal ¿sabes?" Eso hizo reír a Kyle, pues seguía nervioso, pero ¿Quién no lo estaría en el día de su boda?
"Sólo estoy nervioso…" Declaró, aunque Kenny ya se había dado cuenta por lo pálido que estaba y sus manos inquietas.
"Tranquilo Kyle, todo saldrá bien" Le tranquilizó su amigo de la infancia con unas palmadas en el hombro.
"Los demás igual vinieron hoy, incluso el gordo. De hecho, se está comiendo los cupcakes abajo" Le dio un apretón en el corazón.
"KYLEEEE, HIJO, VEN A SALUDAR" Interrumpió su madre con un grito agudo. Kyle y Kenny bajaron y se dirigieron a la sala de estar donde se encontraba familia de su madre y padre, también la familia de su prometida. Muchos de sus familiares se abalanzaron hacia él para felicitarlo por encontrar una mujer tan hermosa e inteligente, mencionando reiteradas veces que era judía. Él sólo se limitaba a sonreír y dar las gracias por las bendiciones. Entre la multitud vio un hombre ancho que se encontraba al lado de la mesa de los bocadillos, era Eric Cartman. Kyle lo abordó dándole una palmada en la espalda.
"¿Qué mierd- Ah, sólo eres tú, puto judío." Dijo Eric con la misma boca grosera de siempre, pero luego sonrió para darle unas palmadas en el hombro a Kyle.
"Felicidades, eh" Kyle, sonrió y dio las gracias, estrecharon manos. Ese imbécil nunca cambiaría, pero ya estaba acostumbrado a su forma de hablar y le alegraba que viniera, a final de todo, fueron amigos. El culo gordo no había cambiado mucho, sólo que era unos centímetros más alto y su gordura que tenía en días de infancia se distribuyó por su cuerpo como suele pasar en la adolescencia, ahora sólo era un tipo robusto. Se acercó Kenny que traía consigo a Butters, Token y Clyde.
"¡Felicidades, Kyle!" Dijo Butters con su típico entusiasmo. Butters había crecido también, su cabello corto bien peinado y facciones marcadas lo hacían ver mayor, pero si comenzaba a hablar era el mismo Butters de siempre. Clyde y Token lo felicitaron también, Token parecía de estos raperos negros en una alfombra roja, estaba muy bien vestido y su afro corto. Clyde, era Clyde, siempre preocupado de su aspecto, cabello y poniendo sonrisa de galán.
"El par de maricas no pudo venir, Craig se rompió la pierna" Informó Token, Kenny y Cartman rieron.
"¿Cómo se ha caído?" Preguntó Kyle.
"Tweek dijo que Craig estaba arreglando el techo porque tenían una gotera, de pronto ya estaba en el suelo y no supo cómo" Se encogió de hombros Clyde.
Conversaron un rato, recordando el pasado y burlándose de ellos. Kyle supo que Jimmy tenía su propio gimnasio y que Timmy desapareció por completo. Bebe ya se había casado, Heidi luego de un par de años le dio otra oportunidad Cartman y ya llevan 4 años juntos, y que Wendy era una escritora feminista y tenía una novia. Eso le recordó a Kyle, ¿Dónde estaba Stan?
"Los invitados y familiares pasen a sentarse" Dijo al entrar a la sala de estar el señor Broflovski, se veía bastante contento. Ike estaba a su lado haciendo pasar a la gente al patio.
Todos los invitados exclamaron emocionados y murmuraban que pronto vendría la novia. Sus amigos se despidieron de Kyle y le desearon suerte, pero Kyle no estaba tranquilo, necesitaba saber si había venido él.
"Hijo, tienes 20 minutos, prepárate" Su padre lo abrazó, pero Kyle no estaba aquí, él estaba desesperadamente mirando hacia los lados buscando a esa persona. Necesitaba verlo una última vez. Al separarse de su padre comenzó a recorrer la casa buscándolo, parecía loco, pero así lucen todos los novios antes de casarse. En el patio no estaba, en el baño tampoco, en el jardín tampoco, en el comedor menos, ni en la cocina, ni en el pasillo. Ya casi rendido, pensó que nunca vino, que no lo quiso ver, era obvio hace años no se contactaban. Abrió la puerta de su habitación para gastar sus últimos minutos solo, pero encontró a alguien dándole la espalda.
"Stan" Aquel nombre escapó de sus labios a penas lo vio.
El pelinegro se dio vuelta y sonrió. Stan, su lugar seguro, su persona, de la cual se distanció sin remedio. Su cabello medio largo que gustaba de acariciar en el pasado estaba más corto, sus ojos azules relajados que sólo lo miraban a él y su sonrisa cálida que dijo muchas promesas no cumplidas, a Kyle se le derritió el corazón. Todas las emociones acumuladas llegaron a su garganta, tragó duro, no quería llorar.
"Felicidades, Kyle"
Solo eso bastó para que Kyle cerrara los ojos con fuerza y se lanzara a abrazarlo. Stan retrocedió unos pasos por la fuerza con la que fue abordado, se sorprendió por un segundo, pero le devolvió el abrazo y lo envolvió con sus brazos, como si se le fuera a escapar. Lo cual no estaba muy lejos de la realidad. Kyle hundió su cara en el cuello de Stan, era tan cálido, casi olvidaba esa sensación. Su corazón latía muy fuerte y el de Stan también, lo podía escuchar.
No dijeron nada por un rato, solo querían estar juntos una última vez. En los últimos minutos Stan comenzó a sentir el remordimiento, debió seguir luchando por Kyle, debió importarle una mierda los demás, debió importarle una mierda su orgullo, debió dejar de beber antes, debió aguantar… No sacaba nada con arrepentirse ahora, era demasiado tarde. Y aunque quisiera mucho decirle a Kyle que escaparan juntos, que iba darlo todo por él, no podía. No podía hacerle eso a Kyle, él estaba a punto de contraer matrimonio, la boda de sus sueños desde pequeño, con una buena chica justo como les gustaría a sus padres. No podía quitarle la oportunidad de ser feliz, Stan ya tuvo su oportunidad. Aun así, en el fondo, Kyle deseaba con todas sus fuerzas que Stan le pidiera escapar juntos, pero sabía que no lo haría. Suspiró y se animó a mirarle la cara, aún abrazados. Observó el rostro de Stan, ahora lucía totalmente demacrado.
"Ya es hora"
Stan tenía los ojos vidriosos, pero se negaba a botar una sola lágrima. Kyle odiaba lo que estaba pasando, odiaba tener estos sentimientos, odiaba tener que mentirle a una mujer con que estaba enamorado de ella. No era justo, pero era la realidad. No van a poder ser felices juntos, era demasiado tarde. Kyle frunció el ceño y tomó el rostro de Stan con sus manos, dispuesto a un último beso.
"No, Kyle"
Stan corrió su rostro de los labios que más deseaba. Kyle apretó los dientes y con enojo escapó de los brazos de Stan, lo miró una última vez. Los ojos verdes de Kyle derramaban lágrimas contenidas, le dio la espalda a Stan apoyándose en el borde el escritorio con las manos, ensuciándose con un poco de polvo. Más lágrimas cayeron. Stan se acercó a él por detrás, posó sus manos en su cintura, acariciándolo.
"Un novio no debería besar a otra persona antes de casarse" Susurró Stan en su oído, para luego besar la mejilla derecha de Kyle con cariño.
Se alejó de Kyle, dispuesto a irse, pero antes se detuvo en el umbral de la puerta. Kyle se quedó en silencio, cerrando los ojos con fuerza, deseando que nada de esto fuera real.
"Cuídate" Soltó Stan en voz baja y se marchó.
Kyle se derrumbó en lágrimas y sollozos, tocando su mejilla que había sido besada con su mano derecha. Dolía, dolía como el infierno. Nunca podrán estar juntos, todo por las malas decisiones del pasado y cobardía por parte de ambos. No pudo evitar recordar los momentos felices que tuvieron juntos, cuando creían que las cosas iban a terminar de otra forma. Kyle suspira tratando de controlar su respiración, solo quedaban unos minutos para poder calmarse y poder verse como un novio feliz. Entra al baño y se lava el rostro con agua fría, se apoya en el lavamanos y se mira. Recuerda un día en este mismo baño, lavó a Stan luego de ser rociado por un zorrillo en una excursión al bosque, se ríe al recordarlo. Se seca la cara con cuidado y se mira por una última vez. Sonríe para sí mismo y baja hacia el altar adornado con flores blancas donde esperará a su futura esposa y madre de sus hijos.
Todos están felices, nadie se da cuenta de lo que pasó, puede ver a sus amigos riendo y sacándole fotos, su familia sacando fotos. Comienza la ceremonia. Se acerca su prometida junto a su padre, ella viste un hermoso vestido blanco corte sirena, con mangas de encaje y corte bajo en la espalda. Su cabello negro en un moño relajado que acentúa su delgado cuello y hombros. Sus ojos celestes destellan a través del velo y su sonrisa de emoción por casarse con el amor de su vida. Es una buena muchacha, siempre lo escucha y respeta, sabe lo que quiere y es bastante inteligente. Kyle se siente tan mal por no poder quererla como ella piensa, ella lo ama mucho, el también a ella, pero no de la misma manera. Observa que detrás de sus amigos, al final, donde ya no hay sillas, se encuentra a Stanley. Se miran, Stan en un terno negro sin corbata, no se había fijado en su ropa. Stan sonríe y Kyle imagina por una fracción de segundo si ellos fueran los que están a punto de casarse. Su futura esposa se acerca, la mira y le sonríe. Toma la mano de su novia, es suave, ella huele muy bien. El cura comienza a recitar la biblia, Kyle observa todo el tiempo a la chica frente a él. El cura pregunta si alguien se interpone, familiares ríen porque pareciera una broma, el cura también ríe y prosigue porque nadie se interpone. Aceptan, se entregan los anillos. Se besan. Finalmente son marido y mujer. Familiares sacan fotos, muchos destellos de cámaras. Al fondo Kyle ve a Stan yéndose con las manos en los bolsillos.
Cuídate, Stan.
Lo sé, bastante intenso ajaja. Soy incapaz de escribir algo con final feliz, pero bueno, siento que se me da mejor el angst.
Espero que les guste, esto fue muy cursi, triste y algo cliché pero quería hacer algo con respecto a un matrimonio. En fin, nos vemos en algún tiempo supongo.
