Los personajes pertenecen a Nobuhiro Watsuki


Kenshin

Los rayos del sol se filtraron por un pequeño agujero sin reparar del shouji de la habitación de cierto pelirrojo. Hablando de este mismo, al recibir la luz directamente en su ojo derecho, la molestia lo hizo despertarse lentamente, parpadeo un par de veces al notar la intensidad del día. Se sentó sobre su futón, intentando despertar por completo, hizo un par de bostezos y finalmente reacciono al notar que el reloj en su habitación no se encontraba funcionando.

—¡Me quede dormido! Ya debe ser muy tarde —Kenshin se alistó y arregló su habitación lo más rápido que pudo y salió de su cuarto en dirección al pozo para enjuagarse un poco. Al salir, la calidez del sol lo envolvieron casi de inmediato despertándolo por completo. —Debo lavar la ropa ahora que está claro el día, ir al mercado y preparar el desayuno… cielos, la señorita Kaoru y Yahiko deben estar muriendo de hambre… —el ojivioleta estaba arreglando su cabello con un poco de agua, hasta que notó el ligero sonido de las prendas colgadas que no había checado al salir. —¿Oro? ¿La ropa ya está…? —se encamino hacia los tendederos y reviso toda la ropa que habían traído días atrás desde Kyoto. Kaoru le había pedido que descansara unos días más después de regresar del viaje tras el enfrentamiento con Shishio, así que Kenshin decidió dejarlo para el domingo, que era justo ese día. —Qué vergüenza, la señorita Kaoru debió haberlo hecho… debo ir al mercado antes para prepararles el desayuno, espero aún quede tiempo de práctica —se dirigió con paso rápido al dojo para dar un vistazo antes de irse y cerciorarse del tiempo, sin embargo, fue su sorpresa al encontrarlo vacío. —¿Señorita Kaoru? ¿Yahiko? —ingreso en el recinto confundido al no encontrar a los jóvenes —¿Se habrán quedado dormidos también? —Kenshin se dirigió a la habitación que Kaoru y Yahiko compartían, se detuvo en la puerta y le dio un par de golpes —Buenos días, ¿Señorita Kaoru? ¿Se encuentra despierta? —pasaron un par de segundos y no recibo respuesta, acerco su oído esperando escuchar los ronquidos del primer discípulo, pero tampoco alcanzo a apreciar nada. —Disculpe mi atrevimiento, voy a pasar —al abrir el shouji se encontró solo con la habitación y los dos futones doblados. Extrañado el espadachín intento sentir sus Ki alrededor pero aún seguía un poco débil por lo tanto no era muy preciso.

¡En la cocina! Kenshin apresuró el paso camino a los fogones deduciendo que los dos jóvenes deberían estar preparando algo —Discúlpeme señorita Kaoru, enseguida les preparo… algo...—al ingresar en el lugar nuevamente no encontró a nadie, ni siquiera había rastros de que se encendieran, lo que si notó fue el ver la leña en grupos y la bolsa de compras llena de verduras. —¿Dónde estarán…? —

Al dar un paso hacia la mesa y revisar los víveres, encontró un papel que sobresalía de la bolsa, la tomó entre sus manos y la abrió.

"Fuimos al Akabeko, te vemos ahí. Kaoru"

—¿Al Akabeko? —aún extrañado, se guardó la nota en dentro de su gi y volvió a su habitación por su espada y se preparó para partir al restaurante.


Kenshin se encontraba en la entrada del restaurante, dio un vistazo al letrero antes de colocar su mano en la puerta, al intentar deslizarla algo dentro de le impidió abrirla, fue hasta que una voz detrás se hizo sonar después de su acción

—Lo siento mucho, el día de hoy el Akabeko está cerrado, vuelva mañana—lo que le menciono la duela del establecimiento lo mortificó un poco

—¿Señorita Tae? Soy Kenshin, la señorita Kaoru me aviso que estaría aquí, ¿no está Yahiko tampoco con usted? —pregunto preocupado

—Oh cielos, joven Ken, permíteme iré a abrirte enseguida —unos segundos después la mujer abrió brevemente y salió por la puerta sin la oportunidad de dejarle ver dentro. —Que gusto verte, joven Ken. ¿Como te encuentras? —

—Señorita Tae, estoy preocupado, no he visto a Yahiko ni a la señorita Kaoru desde esta mañana, encontré una nota que mencionaba que estarían aquí —

—¿Kaoru y Yahiko? Oh si, están con nosotros en la cocina —la joven se colocó detrás de él y le tapo los ojos

—¿Señorita Tae? —pregunto confundido el espadachín —No puedo ver dónde voy… —

—Es que hay un desastre en el restaurante, me da mucha vergüenza contigo —respondió sonriente comenzando a empujarlo

—N-no hay problema, si necesita que le apoye...—dijo incomodo caminando despacio

—Oh, ¿qué dices joven Ken? Voy a abrir la puerta, pero mantén tus ojos cerrados ¿de acuerdo? —el ojivioleta nervioso asintió e hizo lo pedido, escucho como se deslizaba la puerta, avanzaron unos cuantos pasos y se volvió a cerrar a sus espaldas. —Listos, uno, dos, tres —al sentirse libre del agarre de la mujer y abrir los ojos, se vio sorprendido por una gran decoración con flores y un gran banquete de diversos platillos junto con sus amigos cargando un pergamino enorme con su nombre

—¡Sorpresa Kenshin! —saludó Sanosuke

—¡Feliz Cumpleaños, joven Ken! —Megumi se acercó a su lado.

—¡Ya era hora, Kenshin! ¡Duermes como un tronco! —gritó Yahiko

—¡Hermano Ken! —las dos niñas corrieron hacia el pelirrojo y le entregaron dos coronas de flores —¡Para ti! —Kenshin se arrodillo frente a ellas aún incrédulo y las aceptó sonriente

—Eh… ¿cómo…? Este servidor...—preguntó y su mirada se fijó por primera vez en Kaoru quien sonriente se acercó con él.

—Feliz Cumpleaños, Kenshin. Espero no te haya molestado, planeamos entre todos esto para celebrarte —

—Señorita Kaoru...—

—No seas modesta Kaoru, es mentira, joven Ken. —reclamó Megumi.

—La nena fue la que se encargó de planear todo esto, nosotros solo trajimos las cosas, pero fue un infierno, créeme —comentó el peleador empezando a degustar los platillos.

—¡Sano! ¡No empieces a comer por tu cuenta! —regaño avergonzada la ojiazul y después volvió su mirada al espadachín—Me dan mucho crédito… discúlpanos si te preocupamos… —Kenshin observó el lugar, vio a sus amigos más cercanos convivir y sonreír. La decoración y el banquete que de seguro fue mucho trabajo, nunca había recibido una sorpresa tan cálida y agradable como esa. Lo había olvidado, ese día era 20 de junio, durante sus últimos años de vagabundeo nunca le dio interés a celebrarlo, por lo tanto, jamás esperó la fecha con alguna expectativa, pero este año era diferente, este año por fin encontró un hogar y con una familia que lo aceptaba con su pasado. Sonrió felizmente y volvió su mirada con la joven maestra de Kendo.

—Muchas gracias… señorita Kaoru ... .es más de lo que este servidor pudiese haber imaginado...de verdad, estoy muy agradecido...—Kaoru sonrió y finalmente lo invitó a unirse con los demás.


Kenshin se movió lentamente sobre el futón, estiro el brazo sintiendo aún el peso de su esposa durmiendo cómodamente sobre este mismo. Se acurruco con ella un poco más disfrutando del calor que brindaba, cuando de pronto sintió un golpe seco sobre su estómago obligándolo a despertarse de golpe y sentándose de inmediato, lo que también ocasiono que la ojiazul se levantará también.

—¡Cumpleaños! ¡Cumpleaños! —gritó un pequeño niño de no más de 5 años sobre el estómago de su padre

—K-Kenji…—murmuro el espadachín

—Buenos días, mi cielo… —saludó la maestra tomando al niño en sus brazos

—¡Cumpleaños mamá! ¡Cumpleaños! —murmuro alegre dejando muchas flores recién cortadas en las cobijas. Kenshin le llamó la atención ese gesto y las recogió una por una, mientras Kaoru reía felizmente.

—Así es, Kenji. Hoy cumpleaños papá —el niño emocionado dirigió su mirada hacia él y gateó hasta colocarse frente a él.

—¿Son para mí? —le pregunto refiriéndose a las flores, el niño asintió alegremente

—¡Cumpleaños! —

—Ah. sí, muchas gracias, Kenji —dijo Kenshin feliz acariciando la cabeza del pequeño.

—Kenji, ¿qué más se celebra el día de hoy? —preguntó Kaoru. El niño dudo un poco hasta que finalmente comprendió a lo que se refería su mamá y le arrebató de un tirón las flores que el pelirrojo tenía en la mano.

—¿Oro? —

—¡Feliz día, papá! —felicitó sonriente entregándole el pequeño ramo construido.

—Es una gran coincidencia que el día del padre y tu cumpleaños fueran el mismo día—comentó la ojiazul ante el desconcierto del espadachín. —Feliz día, mi amor—

Kenshin aceptó el obsequio de su hijo, y con una alegría infinita abrazo a las dos personas más importantes para él atrayéndolos consigo hacia la cama y finalmente pasando el resto de la mañana dedicándoles cosquillas, abrazos y pequeños besos.

La expectativa de la llegada de su cumpleaños, inicio desde la sorpresa que le había planeado Kaoru el primer año que residía en el dojo, después llego la llegada de Kenji y los cumpleaños consecutivos fueron mejorando cada año, sin duda, el quedarse en el dojo y crear una familia fue una de las más grandes bendiciones por las que Kenshin estaba agradecido.


No sé como le hice, pero pude escribirlo el mismo día haha. Me sentí inspirada por los preciosos fanarts que estan compartiendo en Twitter, la verdad no me gusto mucho, y sinceramente espero corregir lo que acabo de anotar, pero por el momento estoy limitada de tiempo por que debo salir haha. Pero quería dejar mi pequeño regalo hacia mi Kenshin en su día, fue una gran casualidad y es perfecta.

Al menos compartí algo en todo este tiempo, y bueno le agradezco a mi sis que es la que me motiva a al menos seguir leyendo y escribir un poco, aunque me retrase, hahaha.

¡Feliz cumpleaños y feliz día del padre, Kenshin Himura!