Los personajes no me pertenecen, sino a Nobuhiro Watsuki


Kaoru

No estaba segura en cómo sentirse, ¿molesta? ¿decepcionada? ¿triste? o simplemente darse por vencida, resignarse a que las cosas eran así y que debía aceptar la situación. Después de todo, ya era una señora, debía comportarse como tal, sumisa y callada, lo cual obviamente detestaba, pero ¿qué haces contra la presión social? Lamentablemente el entorno donde vivía era tan tradicional que básicamente se dependía de eso para poder vivir. Las malas lenguas dejaron de crear rumores y comentarios a escondidas de la joven maestra de kendo cuando finalmente contrajo matrimonio con el ahora agente especial Himura.

Gracias a su reputación, fueron más los alumnos que se inscribieron al dojo Kamiya, por lo tanto, se tuvieron que dividir los turnos entre ella y Yahiko para poder instruir, debido a eso los días estaban completamente ocupados. Cada uno tenía su rol por hacer y se mantenían ocupados con sus respectivos quehaceres y para cierto espadachín tampoco fue la excepción.

Al principio, en sus primeras semanas de matrimonio, el dinero comenzó a escasear, y al ver la situación en la que se encontraban, Kenshin no se quedó de brazos cruzados, así que cada mañana temprano empezó a conseguir dinero en empleos temporales de a lo mucho un par de días y volvía al dojo a atender a su mujer y la residencia. En uno de esos trabajos temporales, hubo un incidente donde un criminal largamente buscado se había infiltrado en el pueblo y había asesinado a un par de trabajadores donde se encontraba laborando Kenshin, así que se vio involucrado en el caso, donde con apoyo de la policía en unos días quedó finalmente encarcelado. Ese fue el detonante, desde entonces, el jefe policial solicitaba su apoyo en ciertos casos y finalmente se le ofreció el empleo como agente privado quien tras ciertas condiciones solicitadas por el exasesino aceptará el trabajo.

Kaoru estaba muy feliz y orgullosa por el reciente logro de su esposo, y por supuesto por la nueva y estable fuente de ingreso, estaba muy agradecida y contenta de poder restaurar ciertos daños que la residencia familiar había tenido a través de los últimos meses. A pesar de que la paga era buena, comenzó a notar que las investigaciones tomaban gran parte del poco tiempo que ella podía convivir con su marido, y fue peor cuando empezaron a mandarlo a ciudades o pueblos vecinos de al menos uno o dos días de distancia, su estadía se acortaba y su ausencia se alargaba, y esta semana no era la excepción.

UNA SEMANA ATRÁS

Aquí tienes… —Kaoru le extendió un morral con las pertenencias del escarlata.

Se lo agradezco —dijo sonriente acomodándolo en su hombro —Entonces, este servidor se retira, Yahiko, quedas encargado de la seguridad de la casa —dijo dirigiéndose al moreno quien sonrió a lo dicho y el oji violeta respondió de igual manera.

—… ¿Volverás pronto?... —Kenshin volvió su mirada a la oji azul y le sonrió un poco apenado.

Sabe que no está en mi voluntad, pero haré lo posible para volver lo más pronto que pueda —

Pero la siguiente… —Kaoru se llevó la mano a los labios para evitar seguir hablando

¿Señorita Kaoru? —preguntó extrañado

No, nada… ve con cuidado—últimamente se le había hecho sencillo ocultar sus sentimientos tras una sonrisa, se preguntaba mentalmente cuantas veces Kenshin había hecho lo mismo

Me voy... —Kenshin se acercó y se despidió con una caricia en su mejilla para finalmente emprender el viaje.

Kaoru suspiró tras recordar la semana anterior, Kenshin apenas y había alcanzado a celebrarse si no fuese por Yahiko que fue por él a la comisaría que lo retenía con ciertos documentos, esperaba que al menos él pudiese declinar la petición del oficial por esa ocasión, pero fue en vano.

—Ya Kaoru, nada sacas con lamentarte...—murmuro intentado darse ánimos, se palmeo las mejillas con fuerza para evitar liberar algunas lágrimas traicioneras y avanzo determinada hacia el dojo.

Yahiko se encontraba terminando de dar las instrucciones finales al grupo vespertino, le había dicho a Kaoru que por el día de hoy podía tomarse el día libre y él se encargaría de las lecciones de ese día, esperaba que la chica ya estuviese caminando en dirección al Akabeko, en su mente todo estaba calculado, después de las clases llegarían el doctor, las niñas y Tsubame para preparar la sala principal con un banquete cortesía de Tae por el cumpleaños de Kaoru. Tae se encargaría de recibir a la joven y la distraería el tiempo necesario, entre ellos le estaban preparando una sorpresa que al menos la alegrara un poco, sabía que estaba decaída porque Kenshin había avisado un par de días anteriores en una carta que la investigación tomaría más tiempo de lo que había considerado.

—¡La maestra Kaoru está entrando al recinto! ¡Saluden! —uno de los mayores avisó al grupo, y de inmediato los estudiantes detuvieron sus ejercicios y le brindaron una reverencia a la joven quien respondió de igual manera.

Por otro lado, cierto ayudante estaba molesto porque ella seguía en la residencia, de inmediato dio la orden de continuar y de manera rápida, casi brusca, sacó nuevamente a la chica del dojo.

—¿Qué haces aquí? —

—¡¿Cuál es tu problema en sacarme así, Yahiko?! —reclamó molesta la chica

—Te dije que yo me encargaría de las lecciones el día de hoy—

—¡No tengo nada que hacer! Falta poco para que termine, anda, déjame instruirlos para sentirme útil en algo. Además, ¿porque tan amable de repente? —cuestiono sospechosa. Yahiko suspiro estresado y se revolvió el cabello

—¿Crees que acaso no lo sé? Es lo único que puedo ofrecerte, te invitaré a cenar al Akabeko —Kaoru sorprendida comprendiendo las razones del menor sonrió enternecida

—¡Yahiko! ¡Debiste decírmelo desde el principio! Pero bueno, ya que pagarás en esta ocasión quizá aproveche en probar esos nuevos postres occidentales de los que tanto hablan en el pueblo —exclamo emocionada

—Sí, sí. Así que anda, Adelántate y te alcanzo cuando termine —dijo empujándola, Kaoru se devolvió y lo abrazó avergonzando obviamente al chico. —¡Ya, ya! ¡Anda! —

Kaoru contenta fue a su habitación y se cambió por un nuevo kimono que justamente Kenshin le había conseguido en uno de sus viajes. Al terminar de alistarse, se dio cuenta como Yahiko supervisaba la limpieza del dojo, liberó una sonrisa y finalmente emprendió camino al restaurante.

Ya se estaban asomando las primeras estrellas de la noche, Kaoru iba con paso lento y despreocupada, pensó que tal vez Yahiko podía alcanzarla para llegar juntos donde Tae. Detuvo su andar cuando visualizo el puente característico del pueblo, aunque para ella tenía un significado más profundo, se abrazó a sí misma, recordando el momento que compartió con su ahora esposo, en ese entonces, el hombre con un pasado trágico que buscaba la redención por sus acciones.

Kaoru liberó un suspiro de tristeza al recordar al espadachín, si bien, sus cumpleaños anteriores no les había celebrado con gran ímpetu, pero estaba en compañía de su padre y el doctor Gensai y para ella eso era suficiente, el no estar sola, afortunadamente, conoció a Kenshin y sus amigos antes de su cumpleaños pasado y aunque ninguno de ellos lo recordó, no se sintió triste al estar sola en esa fecha. Ahora que era la señora Himura, si le hubiese agradado haber pasado ese día en compañía de su marido, se mordió el labio al sentir el nudo acumularse en su garganta, se tensó al sentirse envuelta por dos brazos protectores y familiares.

—¿Que está haciendo aquí, señorita Kaoru? —la mencionada se tensó y quedó sin habla durante unos segundos, en su mente se cuestionaba si no era producto de su imaginación y realmente estaba su esposo con ella.

—¿Ken...shin…? —Kaoru se dio vuelta lentamente deshaciendo el abrazo del oji violeta pero aún rodeada por él —¿Eres tú…? —lentamente llevó sus manos a su rostro y acaricio su cicatriz cerciorándose que fuese real, Kenshin por su parte correspondió a la caricia inclinando su rostro hacia la misma

—Sí… volví a casa… —prosiguió a sujetar su mano y llevarla a sus labios dejando un casto beso en su palma.

—Creí… creí que estarías fuera más tiempo… ¿qué pasó con la investigación? ¿atraparon al culpable? —

—No, bueno, la verdad es que no estoy seguro… encontramos un par de pistas el día de ayer, pero… —

—¿Pero? ¿Dejaste la investigación ahí? ¡Kenshin! ¿No tendrás problemas con tu jefe? —preguntó preocupada la oji azul, el mayor rio nervioso y la chica se molestó por eso —¡¿Que es tan gracioso?! ¡Fue muy difícil llegar a donde estas! ¡No puedes dejar tus responsabilidades, así como así Kenshin! ¡¿Qué es más importante que el trabajo?!—

—Tú, Kaoru —dijo serio cambiando el semblante a la joven de inmediato—Para mí, tú eres lo más importante que hay en mi vida, estoy seguro de que el oficial Takeda comprenderá. No me perdería el cumpleaños de mi esposa, aunque la verdad me hubiese gustado llegar un poco antes… —

—Kenshin...—

—Aquí —del interior de su gi sacó un pequeño objeto envuelto en una tela oscura y se lo tendió a la maestra —Feliz cumpleaños, mi amor —

—Querido… —susurró feliz aceptándolo y retirando la tela para descubrir lo que se encontraba envuelto. Kaoru sonrió emocionada mientras observaba el kanzashi de Sakura—Es bellísimo… —

—Es hecho a mano por un gran artesano que reside en el pueblo vecino… este servidor hubiese preferido regalarte algo más sofisticado...—Kaoru le calló dándole un beso corto en los labios y le sonrió agradecida.

—Es perfecto… muchas gracias… ¿me ayudas? —Kenshin tomó el ornamento y giró a su esposa, deshizo la coleta que estaba siendo sostenida por el listón y recogió su cabello para finalmente asegurarlo con el adorno. —¿Como se ve? —

—Hermosa… te queda muy bien...—dijo cautivado brindándole una de sus mejores sonrisas, Kaoru le correspondió de la misma manera y sin poder evitarlo, volvió a los brazos del espadachín quien gustoso correspondió el abrazo.

Se quedaron admirando el paisaje juntos durante un rato, hasta que finalmente Yahiko preocupado hizo su aparición y con la sorpresa de encontrarse al exasesino, se dirigieron juntos de regreso al dojo para ser recibida con la sorpresa que sus demás amigos le tenían a la joven maestra de Kendo. Otra noche llena de risas, diversión, y ciertos "incidentes" debido al alcohol, pero eso es para otra historia.


¡Bien tardeeeeeee! La verdad es que lo quería publicar el día 30, pero la verdad si estuve bien ocupada con trabajo, pero bueno, mi pequeño regalo para Kaoru, este es un poco más extenso que el de Kenshin, en mi mente estaba más corto, pero meh, me medio gusto para estar hecho a la carrera.

Estos dos O.S son un regalo para mi OTP preciosa, y pues en honor a mi hermanita querida, que no puedo contactarte por ahora TToTT, le paso una tragedia a mi celular, pero te mandaré mensajito por aquí.

Espero sean de su agrado, termino Junio, el mes KenKao, ojala el manga de Hokkaido nos traiga más momentos de la familia Himura, quedé muy insatisfecha con las películas live action (respecto a la pareja, claro, la película en general, estuvo padre, aunque aún tiene mis dudas con el arco de Jinchuu, pero veremos como vendra "The Beginning")

Un abrazo :D

—KaryKC