PROMESA DE AGOSTO

Los personajes son propiedad de Nobuhiro Watsuki


Ya era de madrugada, las calles estaban completamente vacías, se podría apreciar los sonidos nocturnos de los insectos característicos del caluroso verano. En la entrada del pueblo, suaves, pero rápidas pisadas comenzaron a escucharse, un varón espadachín se encontraba corriendo, sujetando su espada con la mirada fija al frente, debido a la oscuridad en el camino tropezó y su rostro recibió la mayoría del impacto en el terreno polvoso, pero no le importo, se levantó nuevamente y comenzó a correr lo más rápido que sus piernas le permitían.

—Maldición, maldición…. ya voy Kaoru… —Kenshin se mordía los labios fuertemente, orando a cualquier santidad que apoyará a su esposa en su lugar en lo que llegaba al dojo. —¿Por qué no le hice caso? —

Días antes

Uno de los oficiales terminó de asegurar un par de bolsas de equipaje con una cuerda en la carreta de viaje que se encontraba frente a las puertas de la residencia Kamiya.

¡Todo listo señor Himura! un oficial informó brindando el saludo policial.

Descanse, se lo agradezco el pelirrojo sonrió en agradecimiento y el joven bajo su brazo de manera firme

Cuando usted diga señor podemos partir finalizo dando una reverencia y se dirigió a la parte frontal de la carreta.

Kenshin se dio vuelta para proceder a despedirse de los únicos residentes del dojo. Yahiko se acercó hacia él para palmearle el brazo

Ten un viaje seguro, Kenshin

Sí, por favor te encargo el dojo y a Kaoru en mi lugar el joven afirmó con un asentimiento y el pelirrojo le revolvió el cabello para dirigirse ahora su mujer, la maestra de estilo Kamiya, aunque por el momento no podía instruir debido a su condición. Se encontraba recargada contra el marco de madera de la entrada y su rostro no reflejaba felicidad por supuesto, el oji violeta caminó hacia ella y le colocó su mano sobre su vientre abultado Por favor cambie esa expresión de su cara, el bebé puede sentir sus emociones…

Si es así, entonces no te vayas y quédate con nosotros le suplicó la ojiazul.

El General me pidió su apoyo personalmente, además me recompensaran monetariamente muy bien, estaremos tranquilos unos meses sin preocuparnos por los ingresos de la escuela—el pelirrojo por varios días intentando convencer a la ojiazul pero simplemente ella no cedía.

¿Y que tal si el bebé nace antes? —se aferró a su gi mirándolo a los ojos, pero Kenshin sonrió como respuesta tomando sus manos y liberando su agarre

Para ese entonces, ya estaré a su lado, la señorita Megumi dijo que el bebé nacerá dentro de tres semanas más, y este es un viaje de una semana a lo mucho, tenemos tiempo de sobra —

Kenshin… es que no me convence… hay algo que siento...—comentó preocupada llevándose las manos a su vientre—Tengo miedo… no quiero que me dejes sola por favor...—

No se preocupe, apenas lleguemos a Hokkaido me regresaré en tren de inmediato. ¿Está bien? No me perdería la oportunidad de recibir a nuestro hijo… —le tomo el rostro entre sus manos y acariciando sus mejillas para intentar calmarla. Seguido se agacho hasta pegar su frente en el vientre de su mujer —Pequeño, este servidor debe irse por unos cuantos días, pero muy pronto volveré para darte la bienvenida al mundo —repentinamente sintió un golpe entre sus cejas—¿Oro? —se separó confundido para observar el vientre de Kaoru donde visualizo la silueta de su hijo moviéndose inquieto. Kenshin sonrió levemente y coloco su mano sobre el movimiento cesándolo—Prometo que estaré presente para recibirte… así que por favor cuida a mamá en mi lugar —al no sentir más movimiento sonrió para sus adentros y volvió su caricia hacia la mejilla de la joven ojiazul.

Kenshin por favor… —

No se preocupe señorita Kaoru, estaré aquí de vuelta en cuanto menos se lo espere —se acercó a ella y beso su frente. —La amo, me voy —Kaoru intento convencerlo nuevamente, pero desistió dándose por vencida para finalmente despedirlo.

¡¿Que ha dicho?! —en ese momento, Kenshin y los oficiales se encontraban descansando en un pueblo cercano al lugar de destino. Estaban teniendo una plática amena entre su cliente y los oficiales de la policía cuando de repente un mensajero del pueblo llego con una alarmante noticia.

R-recibimos un mensaje por parte del operador del telégrafo de Tokyo para usted señor Himura, de parte del oficial Yamagata, un joven Yahiko solicito su regreso de inmediato… su esposa parece que dará a luz en unas horas —explicó saludando a los superiores.

Oh cielos, que excelente noticia, joven Himura. —comento alegre el General, pero su sonrisa se desvaneció al ver al pelirrojo angustiado.

Puede retirarse si así lo desea, señor Himura —Kenshin enfoco su atención desconcertada a su cliente —Falta un par de horas para llegar al punto de reunión y usted se encargó de protegerme de la amenaza que recibimos la semana pasada, los ladrones ya van camino a Kyoto por el oficial Fujita creo que ya ha cumplido con su deber. Joven —llamo al mensajero quien retiro su mano firme expectante de indicaciones —Por favor escolte al señor Himura a la estación de tren y consígale un viaje de emergencia a Tokyo, también avise que se le liquide por completo en cuanto regrese a su residencia. —

¡Señor! —respondió saludando oficialmente.

Debe estar muy ansioso por su mujer, ¿no es así? ¿Primer hijo? —Kenshin asintió levemente y el cliente soltó una carcajada —Es lo normal señor Himura, mis felicitaciones —el espadachín sonrió y le realizo una marcada reverencia de agradecimiento

Se lo agradezco, me retiro —sin decir más, salió corriendo en compañía del mensajero en dirección a la estación de trenes.

Kenshin no espero al mensajero que personal y de manera voluntaria se ofreció a realizar las indicaciones que se les habían asignado horas antes, apenas se abrieron las puertas, el exasesino salió de prisa en dirección al dojo.

Cuando diviso las puertas de su hogar, aumento su velocidad y haciendo un sonoro estruendo llamando la atención de dos jóvenes que estaban en el patio de la residencia visualizando la llegada del oji violeta.

—¿Kenshin? —pregunto Yahiko al ver a su amigo respirando con dificultad

—¿Y Kaoru? ¡¿Dónde está?! —pregunto apresurado

—Con Megumi y Tae en su habitación—antes de que el moreno continuará Kenshin se adelantó hasta sus aposentos donde abrió abruptamente el shouji y divisar el escenario ante sus ojos. Megumi levantó la vista mientras se secaba las manos frente a una cansada Kaoru que dormía en el futón.

—Joven Ken… —dijo la doctora incorporándose al apreciar el rostro asustado del espadachín.

Lo primero que notó fue que el vientre de Kaoru había reducido considerablemente, aunque aún se veía abultado bajo el edredón, después subió su vista hacia el rostro pálido y agotado de la joven, se mordió el labio inferior y caminó un par de pasos hacia ella siendo interceptado por la doctora.

—Tranquilo… todo salió bien, solo está cansada por el esfuerzo… —mencionó tomando sus manos para calmarlo. Kenshin seguía un poco nervioso y perdido, terminó respondiendo el gesto a la pelinegra brindando varias reverencias de agradecimiento.

—Gracias señorita Megumi… de verdad… muchas gracias… —

—No hay que agradecer joven Ken, la verdad puedo decirte que fue una coincidencia que estuviese de visita por el pueblo, fue una sorpresa todo esto...—

—¿Y dónde…? —

—Lo siento...—Kenshin se quedó sin respirar un minuto y la doctora se apresuró en corregir su deducción —Espera, joven Ken —dijo con una sonrisa —Tae fue a darle su primer baño a tu hijo… Kaoru tenía la idea de que fueses tú quien lo hiciese—el alivio se vio reflejado en el rostro del oji violeta, por lo tanto, Megumi prosiguió con su informe —Fue realmente agotador, más de 14 horas de labor de parto… no sé cómo la chiquilla pudo aguantar tanto… Kenji llegó muy bien, un niño muy saludable. Felicidades—

Kenshin abrió los ojos emocionados y no pudo evitar volver agradecerle a la doctora quien halagada solo le sonrió, después se arrodillo a un costado del futón de la maestra de Kendo donde la acaricio una mejilla y volvió su vista hacia la doctora.

—¿Y ella como está? —

—Solo está cansada, te pediré que estés muy al pendiente de ella, por ningún motivo vayas a dejar que se levante, necesita ciertos cuidados incluyendo el aseado y el apoyo al baño. Mientras sigan las instrucciones que te diga, se recuperara más rápido —

—Eso haré, no me separaré de ella esta vez… no lo volveré a hacer… —susurro volviendo su vista a la azabache. Megumi le dio un breve apretón a su hombro y se disculpó con el exasesino para salir y dejarlo a solas con su esposa. Kaoru al sentir el contacto en su rostro, empezó a abrir los ojos lentamente llamando la atención del oji violeta quien se inclinó para observarla.

—¿Kaoru?... Cariño, ¿cómo te sientes? —apresurado el espadachín intento acomodar su cabello detrás de sus orejas y revisando que estuviese cómoda.

—¿Ken...shin…? —

—Sí. Soy yo mi amor, aquí estoy… —dijo tomando su mano bajo el edredón. Al recibir la confirmación, la ojiazul le pidió que se acercara, de inmediato el escarlata se inclinó hasta colocar su oído cerca del oído de su mujer. En ese momento, Kaoru apretó el agarre y lo jalo evitando que se escapara y procedió a reclamarle.

—¡¿DONDE DEMONIOS ESTABAS KENSHIN HIMURA?! ¡¿TIENES IDEA LO QUE ME HICISTE PASAR?! —

—¡Orooooooooo! —exclamó aturdido el mencionado. La ojiazul soltó su mano y aprovecho para tomarlo del gi y empezar a zarandearlo.

—TE LO DIJE ¡¿NO?! ¡TE DIJE QUE SENTÍA ALGO MUY RARO! —

—¡L-Lo dijiste! ¡Lo lamento mucho! ¡Este servidor lo siente! —la chica bufó y lo dejo ir —Orororo… —los ojos de Kenshin habían sido sustituidos por dos espirales mientras intentaba recuperarse del reclamo de la maestra.

—Tuve mucho miedo… —el espadachín volvió en sí al escuchar el débil sollozo liberado por la joven —...Anoche Yahiko se fue… y empecé con dolores en la madrugada… no podía moverme… me sentí muy sola, no tenía en quien apoyarme, tuve que improvisar… si Megumi no hubiese venido en la mañana no sé qué hubiese pasado… —Kenshin se sintió culpable y se atrevió a abrazar a Kaoru en un intento de consuelo.

—Lo siento mucho… perdón por no haberte hecho caso...no tengo palabras que sean suficientes para excusarme… —

—...Intentaré cambiar… lo prometo… no dependeré tanto de ti… solo quédate conmigo unos cuantos meses ¿está bien? o semanas… en lo que me acostumbro al bebé por favor… —Kenshin se quedó boquiabierto con la petición de su esposa.

—¿Qué quieres decir Kaoru? —ella bajo la mirada avergonzado pensando que quizá no era correcto solicitarle al pelirrojo su deseo. Sin dudar llevo sus manos a las mejillas de la ojiazul y la obligo a mirarlo —¿Como puedes pensar que después de esto me iré? No mi amor, no volveré a separarme de tu lado… ni de nuestro hijo… —seguido junto su frente con la de ella y tras su respuesta sonrió liberando unas cuantas lágrimas.

—Espera… dijiste ¿hijo? ¿tuvimos un varón? —pregunto emocionada separándose de él.

—Oro. Es lo que escuche de la señorita Megumi… —murmuro repitiendo y se quedó estático unos cuantos segundos hasta que finalmente se dio cuenta que no había pensado en su primogénito y una sonrisa amplia empezó a formarse en su rostro seguido de unas carcajadas leves —Un hijo… ¡un hijo! —

—¡Somos padres querido! ¡Un varón! —exclamo Kaoru contenta tomando las manos de Kenshin quien le agradecía con palabras de amor —¿Dónde está? ¿Dónde está nuestro hijo Kenji? —

Como si la hubiese invocado, la puerta del interior se abrió con Tae y Megumi, la dueña del restaurante tenía en sus brazos un bulto cubierto con una pequeña manta azul.

—Veo que ya llego el joven Ken, siento haberme atrevido a asear al pequeño antes de ti —se disculpó arrodillándose al lado de la pareja.

—Es al contrario señorita Tae, le estoy muy agradecido —respondió brindándole una leve reverencia.

La castaña sonrió y seguido se dirigió con Kaoru y con cuidado le paso al pequeño a sus brazos. Kaoru algo temerosa lo recibió y lo acunó; con su mano retiro un poco de la manta que lo cubría y finalmente visualizo el pequeño remolino carmín en su cabeza, seguido de los pequeños ojos durmientes y la nariz diminuta de su bebé. Tae se hizo a un lado para que Kenshin se acercara y sonrió maravillado al ver a su hijo finalmente, paso su brazo alrededor de los hombros de Kaoru y juntos quedaron hipnotizados por las suaves respiraciones que emanaba el pequeño. Salieron de su trance al notar como los pequeños parpados del bebé con lentitud empezaron a abrirse reflejando el azul intenso heredado por parte de la madre.

—Hola… hola… Kenji, por fin te tengo en mis brazos cariño —susurro con lágrimas en los ojos la ojiazul. El mencionado empezó a removerse restregando su mejilla contra el pecho de Kaoru, ella nerviosa se giró con Kenshin quien le comento que lo más probable es que tuviese hambre, Megumi intervino y ayudo a la joven a alimentar al pequeño, tras un poco de incomodidad al principio, la azabache se acostumbró al contacto y sonrió enternecida al ver finalmente a su hijo alimentarse de ella. Intercambio un par de miradas con su esposo, quien igual que ella estaba fascinado con su pequeño. Tae y Megumi finalmente los dejaron solos, no sin antes unas instrucciones finales para que convivieran con el nuevo integrante de la familia.

Cuando Kaoru sintió que Kenji dejo de succionar, se cubrió de nuevo y con cuidado levanto al pequeño hacia su hombro, donde le dio leves palmaditas en su espalda y al terminar de escuchar los pequeños gasecitos salir de su hijo volvió a acomodarlo en sus brazos. Kenshin le pidió permiso para poder sostener al bebé, con cuidado la maestra de kendo le paso al pequeño; el exasesino abrió los ojos deslumbrados hacia su primogénito, se sentía tan ligero y frágil, él fue colaboro para crear esta nueva vida y cada segundo que pasaba su amor por él aumentaba.

—...Hola pequeño… ya estás aquí… hemos deseado conocerte desde hace ya mucho tiempo… tu madre y yo hemos esperado tu llegada impacientes… —Kenji abrió un poco los ojos entrando en contacto visual con los violetas de su padre. —Mamá hizo un gran esfuerzo en traerte al mundo, le tengo una razón más para estarle infinitamente agradecido… aunque siento mucho que haya tenido que recibirte ella sola… —Kenshin le brindó una mirada de disculpa a la mencionada quien negó con su cabeza para restarle importancia. El espadachín vio los ojos de Kaoru y sinceramente apreció la disculpa de corazón, sin embargo, al volver a los ojos de su pequeño por un momento vio como estos se afilaban y formaban una mueca de disgusto para finalmente soltarse a llorar descontrolablemente alarmando al oji violeta.

—¡¿Oro?! ¡¿Que-que sucede Kenji?! —pregunto nervioso Kenshin tratando de mecerlo para calmarlo, pero parecía causar el efecto contrario

—¿Que paso Kenshin? ¡¿Que le hiciste?!—pregunto molesta la ojiazul.

—¡N-nada! ¡Este servidor no ha hecho nada! —respondió alarmado abrazando al pequeño que seguía gritando.

—¡Haz algo! —

—¡Orooooooooo! —

3 años después

—¡Ay! Kenji por favor suelta, a papá le duele cuando tiras de su cabello, de verdad que sí —dijo el espadachín intentando aflojar el agarre del niño en su mechón. Kaoru venía caminando con una bandeja de dulces y té, con cuidado lo dejó al lado de su marido y su hijo quien al ver los pastelitos soltó al oji violeta dándole un suspiro de alivio. Antes que Kenji tomará una pequeña porción, Kaoru le detuvo palmando el dorso de su mano evitando que continuara.

—Los niños buenos no hacen daño a los demás, y menos a sus mayores, lo que hiciste no estuvo bien, discúlpate con tu padre en este momento —regañó molesta, el menor hizo una mueca de disgusto y refunfuño. —¡Kenji! —

—Bueno, bueno, no pasa nada señorita Kaoru —intervino Kenshin dándole el pastelito al pequeño quien lo tomó y comenzó a comer.

—¡Kenshin! Si no lo regañas no tendrá respeto por ti, se volverá muy mimado a este paso—

—Este individuo no es bueno regañando de todas maneras, de verdad que no —dijo con una risa al final. Le ofreció a Kaoru su taza de té y la acompaño a degustar la bebida caliente mientras miraban la tarde pasar.

—¿A dónde saliste en la mañana? ¿Te volvió a hablar el General? —

—Sí, me citó en su oficina—

—¿Te ofrecieron tu trabajo de nuevo? —Kenshin asintió—¿Y aceptarás? —él negó con su cabeza —Pero ¿por qué? No te estoy obligando, pero no nos vendría mal un poco de dinero extra, ¿sabes? —

—Lo sé señorita Kaoru, y me disculpo por depender de nuevo de los ingresos del dojo, pero me prometí a mí mismo no volver a dejarlos solos, y si para hacer eso debo encargarme de ser el guarda llaves de la residencia, con mucho gusto lo haré —

—Lo bueno es que nuestra situación no está mal, pero… en serio no es necesario, si quieres trabajar está bien por mí Kenshin, en ese entonces estaba sola pero ahora Kenji está conmigo. Aunque no entiendo porque se comporta de esa manera tan hostil contigo, si sigue así con ese temperamento tendrá muchos problemas a futuro—Kenshin río levemente causando confusión en la azabache. —¿Que es tan gracioso? —

—No, nada, solo pensaba en lo parecidos que son usted y nuestro hijo —

—¿Ah? ¿Qué quieres decir? —pregunto molesta, Kenshin la calmo tomando su mano y acariciando su dorso con su pulgar.

—La promesa que hice la tengo con Kenji, ¿recuerda lo que le prometí el día que me fui antes de que naciera? —Kaoru asintió y tras meditarlo un poco se llevó su otra mano a su boca.

—¿Fue por eso? Pero si aún no nacía en ese entonces, ¿de verdad crees que haya entendido? —

—Nuestro hijo es muy especial, con el tiempo comprendí que es muy protector con usted porque durante su nacimiento yo no estuve para apoyarla, a pesar de que le dije que lo haría… debe estar resentido porque falté a mi promesa en esa ocasión… por lo tanto no debo romper ninguna más… además… me encanta pasar tiempo con ustedes —dijo sonriendo —Pero si la señorita Kaoru prefiere más ingresos puedo volver con el General el día de mañana y aceptar su oferta —

—¿Después de lo que me dijiste? No es necesario, estamos muy bien así, yo te apoyo con lo que decidas, además tener al gran Battousai diariamente atraerá más estudiantes —

—Oro… pero este servidor no tiene deseos de enseñar el estilo Hiten...—

—¡No necesitan saber! Con mi gran encanto verás que se quedarán a completar el entrenamiento del estilo Kamiya Kasshin —dijo motivada echándose aire con su mano.

—Ororo. Pero ¿no es estafarlos? —

—¡Mou Kenshin idiota! —

Sí, otro día en el dojo Kamiya...

FIN


¡Hola! Actualizando por aquí haha, la verdad este OS iba a ser publicado en Agosto en el cumpleaños de Kenji, ups, se me fueron dos meses literal, pero bueno, ya lo tenía empezado no lo quería dejar ir sin terminar. De hecho tengo otro pendiente que no falta mucho para concluir, y quiero empezar una nueva serie de AU, bueno total, lo que hago lo realizo en tiempos libres, ahorita si estoy muriendo porque se acerca el JLPT de nuevo y los que leyeron el SasuSaku saben que paso hahaha. Bueno espero este haya sido de su agrado, espero verlos pronto. ¡Hermanita, saluditos! Me puse al día con tus fic, basicamente el que se haya publicado esto es gracias a ti :D ¡te mando un abrazo preciosa!

—KaryKC