La familia Granger estaba en su casa disfrutando de sus últimas horas juntos antes de que su hija se vaya a pasar una semana con la familia de uno de sus mejores amigos para después regresar y pasar el resto de verano con sus padres.
La casa tenía cuatro pisos en total; en el primero se encontró la sala, el comedor y la cocina; lo primero que veías al entrar a la casa era la hermosa sala de esta; todo estaba decorado de un modo bastante moderno, la sala tenía un enorme sofá de color gris en el centro con otros dos sillones pero en color blanco a los lados, en medio del sofá y de los sillones se encuentran una pequeña mesa de vidrio, enfrente estaba en mueble donde se podía guardar varios objetos valiosos, encima del mueble había una gran televisión, a lado de la sala se encontró el comedor y la cocina; el comedor tenía una mesa transparente para seis personas con sus respectivas sillas, el comedor y la cocina estaban divididos por una meseta de mármol blanco que también tenía unos bancos altos de color blanco; la cocina no era nada extravagante pero si estaba muy bien equipada, todas las paredes estaban decoradas con algunos cuadros. En el segundo piso había un pasillo con una puerta a cada lado, del lado derecho había una habitación de buen tamaño con su propio baño; el cuarto estaba increíblemente ordenado y estaba decorado de una forma clásica con colores blancos, grises y dorados; al otro lado del pasillo había un estudio que tenía las paredes cubiertas de libros y en el centro había un escritorio con papeles y plumas encima. En el tercer piso del lado derecho se encuentran una habitación con una gran cama en medio, estaba decorada con colores azules y blancos, las paredes tenían varias estanterías donde se podían ver libros, fotos, cuadros y otras cosas, del lado izquierdo del cuarto había una puerta que dirigía al baño que era bastante espacioso; del otro lado del pasillo había otro cuarto, pero este no lo ocupaba nadie, solo era el cuarto de las visitas. En el último piso estaba el ático que estaba lleno de cajas y cuadros viejos.
-Mamá no creo que haga falta que lleve este vestido- dijo Hermione mientras sostenía un hermoso vestido lila con encajes en la parte superior que llegaba hasta las rodillas.
-Nunca sabes que puede pasar, ¿y si te invitan a una fiesta? - le respondió Jane a su hija con un tono de voz que parecía demasiado emocionado.
-Ya te dije que los Weasley no son personas como nosotros mamá, que siempre tenemos que ir a una conferencia o alguna fiesta, aparte solo voy a ir por una semana y es para ir a ver los Mundiales de Quidditch.
-Por favor Mia, por tu mamá, me encanta como te ves con este vestido, te ves hermosa- le suplico la Sra. Granger a su hija que sola la miraba con una sonrisa en la cara.
-Mira no voy a llevar este vestido- dijo mientras volvía a guardar el vestido en el armario -pero te prometo dejar elegir la ropa que voy a llevar a Hogwarts, también podemos ir de compras, algunas blusas me quedan apretadas ya.
-Acepto ese trato- le respondió la mujer a su hija muy alegre de conseguir lo que quería.
-Oye ¿a que hora va a llegar papá ?, se supone que iba a llegar hace 30 minutos.
-Me llamó para decir que la junta se tuvo que extender un poco pero que no tardaba en llegar cari ...- un sondo en la parte de abajo interrumpió lo que estaba diciendo -ese debe de ser él, vamos es hora de comer- y con eso salió de la habitación seguida de su hija.
Un hombre alto vestido con un traje muggle de aspecto rudo, pero al mismo tiempo amable y de ojos azules y cabello rubio estaba parado justo en medio de la sala con su portafolio en mano.
-Que bueno que ya llegaste amor, justo a tiempo para que almorcemos- le decía su esposa mientras le quitaba el saco para colgarlo en el perchero que estaba junto a la puerta.
-Hola papá
-Hola princesa- le respondió Michael a su primogénita mientras se acercaba para abrazarla -¿ya tienes listo tu baúl?
-Sí, ya está todo listo para cuando el Sr. Weasley llegue a recogerme- dijo Hermione mientras tomaba asiento en su lugar en la mesa.
-Muy bien cariño, ¿te despediste de Adrián?- en el momento en que su padre le pregunto eso, unas pequeñas manchas rojas aparecieron en sus mejillas.
-Solo me voy a ir seis días, después voy a regresar; pero sí, le dije que iba a salir de la ciudad seis días- respondió Hermione lo más calmada que podía aparentar.
-¿Sabes?, me encantó que pasaran tanto tiempo juntos este verano, es un chico grandioso, y a mí no me importaría que ustedes dos estuvieran juntos- ante este comentario Hermione casi ahogó ya que en el momento en que su madre habló estaba bebiendo de su vaso.
-Mamá ya te lo he dicho- respondió en un tono cansado dejando ver que no era la primera vez que su madre decía algo como eso -sólo somos amigos.
Justo en ese momento sonó el timbre de la puerta principal
-Ese debe ser el Sr. Weasley- dijo la chica más joven mientras se levantaba de la mesa para abrir la puerta, del otro lado de la puerta estaba un hombre de cabello pelirrojo y ojos azules viendo todo con una autentica expresión de asombro
-Hola Sr. Weasley
-Hermione querida, que alegría verte, ya te he dicho que me llames Arthur- le respondió el mago mientras le daba un paternal abrazo.
-Arthur que gusto verte- dijo el padre de Hermione mientras se acercaba para saludar al hombre
-Lo mismo digo.
-Voy a bajar mi baúl mientras ustedes hablan- dijo Hermione mientras se dirigía a su habitación para buscar todo lo que iba a llevar. Después de unos minutos la castaña ya se encontraba de vuelta en la sala con su baúl listo, sus padres seguían platicando con el Sr. Weasley, o mejor dicho explicándole el funcionamiento del televisor -Ya estoy lista.
El Sr. Weasley se dio la vuelta ya que estaba de espaldas a la castaña.
-Perfecto, Molly nos está esperando, ha sido un placer poder volver a verlos Señores Granger.
-Igualmente Arthur, por favor saluda a Molly de nuestra parte- le respondió su madre, desde que conoció a la Sra. Weasley se llevaron muy bien y comenzaron una amistad por correspondencia, aunque a veces la bruja iba al Londres muggle para visitar a la Sra. Granger -Hija pórtate bien y ten mucho cuidado, tu padre y yo te estaremos esperando el sábado- se despidió de su hija mientras le daba un abrazo y un beso en la mejilla.
-Te quiero mucho princesa, te voy a extrañar, cuando regrese me vas a tener que contar todo- le dijo su padre mientras la abrazaba y la levantaba del suelo unos centímetros, puso a su hija de vuelta en el suelo para darle un beso en la frente.
-Nos vemos, los voy extrañar mucho- le dijo a sus padres mientras cruzaba la puerta para salir directo al camino a través del jardín -Sr. Weasley ¿cómo vamos a llegar a La Madriguera?- le preguntó una vez que estaban fuera de la casa.
-Lamentablemente no logre conseguir un traslador, el Departamento de Transportes Mágicos está muy ocupada, por lo que me temo que deberemos hacer una aparición.
-He escuchado que puede ser desagradable las primeras veces ¿cómo se siente?- le preguntó Hermione sacando a relucir su insaciable curiosidad característica.
-Las primeras veces te mareas un poco y puede que sientas ganas de vomitar pero con el tiempo de acostumbras; agarra mi brazo- le dijo el hombre mientras estiraba el brazo.
Hermione se sujetó con fuerzo al brazo del Sr. Weasley y cerró los ojos, sintió que todo empezaba a dar mil vueltas, sentía que en cualquier momento iba a vomitar, y se arrepintió de haber comido antes de aparecerse, cerró los ojos con más fuerza y después todo se detuvo, abrió los ojos dudosa y lo primero que vio fue una hermosa casa ante ella, la casa tenía varios pisos de altura y sospechaba que solo se sostenía por arte de magia, del tejado salían cuatro o cinco chimeneas y alcanzó a ver que junto a la puerta había un pequeño letrero que decía "La Madriguera". Le pareció absolutamente hermoso todo el paisaje, a lo lejos podía ver un gran árbol del que caían unas hermosas flores purpuras y todo el pasto era tan verde.
-Bienvenida a La Madriguera querida, no es mucho pero es nuestro hogar- dijo el Sr. Weasley y pudo alcanzar a ver que estaba ruborizado.
-Es hermosa, enserio- le respondió muy emocionada Hermione -¿Dónde están todos?
-Deben de estar adentro, vamos pasa- el Sr. Weasley dio todo esto mientras estiraba el brazo en dirección a La Madriguera animándola a entrar -Ya llegamos cariño.
La Sra. Weasley salió de la cocina con un mandil amarrado a la cintura
-Oh Hermione querida, que alegría es tenerte por fin con nosotros- saludó la mujer mientras se acercaba para abrazar a la castaña.
-Igual estoy muy contenta de estar por fin aqui- le dijo mientras le devolvía el abrazo -¿dónde está Ginny?- preguntó, ya que tenia bastante tiempo que no veía a su mejor amiga.
-Debe de estar arriba, compartirás cuarto con ella, espero que no te moleste.
-Oh claro que no, me encanta.
-Bueno, vamos te voy a llevar a su habitación para que acomodes tus cosas- La Sr. Weasley comenzó a subir las escaleras, así que recogió su baúl y con un poco de ayuda del Sr. Weasley siguió a la mujer por las escaleras, después de pasar por un par de puertas se detuvieron frente a una que estaba entreabierta, vió como Molly se adelantó a abrir la puerta -Ginny, Hermione ya llegó.
La castaña solo pudo ver una mata de cabello rojizo antes de caer hacia atrás.
-Por fin estas aquí, no sabes cuánto te extrañe estas semanas" cuando escucho la voz de su mejor amiga no pudo evitar soltar una carcajada por la situación en la que se encontraban.
-Yo también me alegro de verte Ginny, pero me estás aplastando- la pelirroja tomó eso como una señal para levantarse, Ginny ayudó a Hermione a ponerse de pie, ya estando las dos de frente pudo apreciar cuanto había cambiado la chica frente a ella, sin duda había cambiado durante el verano, su pelirrojo cabello ahora le llegaba a la mitad de la espalda y caía libre por todo su rostro, unas deslumbrantes pestañas se podían ver que junto con sus ojos almendrados creaba una mirada capaz de cautivar a cualquiera, su cuerpo que ya había empezado a cambiar tenía unas cuantas curvas, su pecho había aumentado y su cintura se marcaba más; sin dudas Ginevra Weasley es una de las mujeres más hermosas que ha visto en la vida.
-Bueno las dejamos para que acomodes tus cosas quería, cuando la cena este lista les hablo para que bajen a comer- dijo la matriarca Weasley mientras salía y cerraba la puerta del cuarto.
-Esta va a ser tu cama- el cuarto de la pelirroja era sencillo, en la pared contraria a la puerta del cuarto había una ventana con asiento y a cada lado de la ventana había una cama, la de la izquierda estaba llena de ropa, libros y dulces y la de la derecha estaba perfectamente ordenada, se imaginó que esa era su cama; del lado derecho del cuarto justo a lado de la cama había un tocador con cajones -Puedes poner tu baúl a lado del tocador, bueno es hora de hablar.
-Número uno, primero deja que acomode mi baúl; número dos, ¿de que vamos a hablar?- le decía Hermione mientras colocaba el baúl donde la había indicado para después ir a su cama y acostarse.
-¿Cómo de que vamos a hablar Hermione?, la última vez que nos vimos te gustaba mi hermano y tenías sueños con un chico que ni conoces- lo último lo dijo casi gritando mientras se aventaba encima de la castaña.
-Para empezar lo de los sueños los he tenido desde que tengo memoria y no creo que sea nada importante, y con respecto a Ron aclare mis sentimientos, lo quiero mucho pero no de forma romántico, lo quiero más como a un hermano pequeño, igual que a Harry- explico de forma lenta mientras tiraba a un lado a su pelirroja amiga.
-Bueno, aunque me hubiera gustado que fuéramos familia entiendo lo que dices, aparte Ron es un tonto, y si me preguntas a mí, eres demasiado para él, a veces ni siquiera entiendo como son amigos, se la pasan peleando y casi siempre es culpa de mi querido hermano. Pero no puedes ignorar lo de tus sueños es raro, tu casi nunca tienes sueños y cuando los tienes solo son de paisajes o recuerdos, y ese chico nunca lo has visto, repíteme que fue lo que soñaste con exactitud.
-Ginny probablemente solo es alguien de Hogwarts que vi por los pasillos y no recuerdo, pero te voy a volver a decir el sueño. Estaba en un campo y el sol ya se estaba ocultando, había flores por todas partes y la hierba me llegaba hasta las rodillas, en el medio del campo había un chico de espaldas a mí, su cabello era negro y sin dudas era más alto que yo, con la mano derecha sostenía una escoba, yo me iba acercando para verlo pero cuando estaba a unos metros él se dio la vuelta y me sonrió, ahí acaba mi sueño porque justo en ese momento me despertaste- respondió cansada de decirle lo mismo otra vez.
-Mmmm, está bien ya no voy a molestar con eso ¿ok?
-Esta bien, ya hablamos de mí, ahora vamos a hablar de ti pequeña- le dijo más emocionada Hermione, ya que sabía un par de cosas de su mejor amiga.
-En cambio de ti yo tengo una vida tranquila y aburrida, nada emocionante pasa en mi vida.
-Sabes a que me refiero Ginny, aparte tu vida no es aburrida, y por si no recuerdas a que me refiero con mucho gusto te lo puedo recordar, tiene cabello negro, es increíblemente ciego, literal y metafóricamente, y es el mejor amigo de tu hermano.
-Hermione basta, ya me di por vencida con Harry, te lo dije antes de irnos de Hogwarts, yo solo soy y siempre voy a ser para él la hermana menor de Ron, no veo porque me va a seguir gustando si es claro que nunca me va a querer de esa forma, este año voy a conocer a otros chicos, aparte a Harry le gustaba aquella chica de Ravenclaw, recuerdo cómo se ponía rojo cada vez que la veía o siquiera la mencionaban- dijo dándose por vencida, para nadie era un secreto que a Ginny le gustaba Harry, excepto para el mismo Harry.
-No creo que debas darte por vencida con él, lo conozco, es como mi hermano menor y sé que puede ser increíblemente ciego, en cuanto a Cho, no creo que le siga gustando probablemente solo fue algo momentáneo- le dijo Hermione, sabia cuanto le gustaba a su amiga Harry y también sabía que su amigo era bastante imbécil cuando se trataba de cosas de amor.
Se escuchó un grito desde abajo.
-Chicas es hora de cenar, ya bajen- era la Sr. Weasley.
-Ya vamos mamá- gritó en respuesta la pelirroja, con un tono más bajo le dijo -Después seguimos hablando, ¿ok?
La castaña solo asintió y siguió a su amiga escaleras abajo, sabía que el tema de Harry era un poco sensible, ya que él fue quien la salvo de la Cámara y eso es algo que siempre ha afectado a Ginny, pero solo quería lo mejor para su amiga, y sabía que Harry la quería, la forma en que la miraba y le prestaba atención no era normal, pero aun así no iba a decir nada, iba a esperar a que Harry le dijera que le gusta Ginny.
