Al Natural
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Los personajes del "Castillo Ambulante o Vagabundo" son propiedad de Diana Whynne Jones y la animación es obra de Miyazaki. Los cuales tomé prestados para desarrollar las ideas que se formaron en mi imaginación.
Esta historia participa del desafío lanzado por la Pagina #EsDeFanfics. La cual es la quinta entrega del #Flufftober.
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Día 05: "Cafetería"
—Practicar hechizos, es una tarea agotadora—musitó Howl estirando sus brazos acalambrados, llevaba horas encerrado en su nuevo estudio, tratando de dominar un hechizo para el Rey.
La mayoría llegaba a creer que con solo su experiencia solía ser necesario, pero eso era solo una fantasía, los logros se obtienen con estudio y práctica. La magia no era muy diferente de cualquier trabajo que una persona realizaba.
Su estómago gruñía exigiendo algo de alimento. Desde la incorporación de Sophie en el castillo su apetito había aparecido de repente, los platillos calientes siempre estaban a su llegada. Ahora que la situación entre ambos avanzaba al grado de ser una pareja, ese detalle permanecía, hasta había ocasiones que solía dejarle algún aperitivo, cuando debía trabajar hasta altas horas de la noche.
—¿Qué haces despierta? —cuestionó envuelto en la sorpresa de ver a su pareja en la cocina bebiendo una taza de té.
—Estaba ultimando los detalles— señaló con la cabeza lo que reposaba en una silla.
Desde su puesto Howl solo miró, pero sin tener intenciones de tocarlo por temor a arruinarlo, no cuando su novia le dedico casi un mes de su tiempo para terminarlo.
—Pero no es muy pequeño—soltó crítico.
El regalarle cada cierto tiempo vestidos a su novia, le ayudaba a ser más consiente sobre las medidas de una prenda femenina, no por nada dicen que la experiencia hace al maestro.
—Lettie cambio su alimentación, gracias a las dulces palabras de un mago grosero.
—La sinceridad debe agradecerse—fue su respuesta.
Sophie estaba exagerando las cosas ante un simple e inocente comentario que soltó cuando el mes pasado su cuñada estuvo de visita un: "Demasiadas calorías" fue suficiente para desatar la furia en ambas mujeres, pero claramente hablar del peso con una mujer de manera indirecta como directa, era un tema delicado.
—Me regañas, pero no te quejas de los beneficios recibidos—musitó señalando la mesa donde reposaban algunos postres que cada cierto tiempo su cuñada solía traer.
—¿Ahora vas a insinuar que yo también estoy gorda?
—No, mi bella Sophie tu eres completamente hermosa.
Howl suspiró cuando las mejillas de su amada brillaron ante sus palabras, realmente agradecía que estas ayudaran a esfumar con rapidez el posible comienzo de una discusión en la cual no estaba con deseos de afrontar.
—El hambre te está haciendo alucinar— lo regañó al servirle una taza de té, pero el sonrojo permanecía en su rostro.
Howl solo le sonrió en agradecimiento. Aunque a simple vista fuera solo una infusión caliente, tenía demasiado sentimiento, ya que por más que empleará su magia para hacer aparecer cualquier platillo que deseara. Jamás se compararía con algo que es preparado y servido con amor.
—Vas a ir a mañana.
—Estaré todo el día con Lettie—afirmó— Claro, si no te importa.
—Por supuesto que no.
Howl no era tan egoísta, como para llegar a exigirle que debía recluirse dentro las paredes del castillo. Sophie era libre de salir a pasear con libertad, lo único que realmente lamentaba era no poder acompañarla.
—Entonces nos veremos mañana recién a la hora de la cena.
Cuando terminó la bebida caliente, evitó cuando su novia quiso levantar la vajilla. Con un "ve a descansar", fue suficiente para indicarle que el mismo se iba a encargar.
—¡Buenas Noches! —el roce de los labios femeninos sobre los suyos lo tomó totalmente desprevenido.
Le agradaba saber cómo la timidez de Sophie en tomar esa clase de iniciativas iba aumentando con el pasar del tiempo.
El constante bullicio amenazaba con brindarle un fuerte dolor de cabeza, lamentablemente no podía dar marcha atrás cuando su palabra estaba de por medio. Además, la culpa que la embargaba solo empeoraba la situación, el tener que mentirle al azabache seguía grabado en su conciencia.
—Sophie, sigo yo —la súplica masculina la hizo tensar involuntariamente por unos segundos, sacudió su cabeza en un intento por alejar sus pensamientos, mientras que en su rostro se reflejaba una sonrisa que llevaba tan ensayada que salía sin esfuerzo alguno.
¿Dónde vives? ¿tienes novio? ¿quieres beber algo?, eran las preguntas que se repetían constantemente.
Cuando estaba entregando un pedido, justo en ese momento logró sentir como un escalofrío recorría por todo su cuerpo. Con premura empezó a buscar entre los presentes, pero ningún rostro se le hacía conocido, aunque la sensación de ser vigilada permanecía.
—Esto fue una verdadera locura—mencionó estirando sus brazos, caminando hasta la habitación donde estaban guardadas sus pertenencias. Por fin la hora de cierre había llegado, pero lograr sacar hasta el último hombre de las instalaciones se tornó bastante difícil, debido a su terquedad de permanecer hasta conseguir una cita.
—Te dije que ibas a romper varios corazones—festejó una alegre Lettie, quien no parecía cansada, seguramente se debía a que estaba acostumbrada a realizar esa rutina todos los días.
—Esta no soy yo—Sophie bufó mientras con su mano señalaba todo su cuerpo.
Su corta cabellera estaba recogida en un elegante peinado, pero lo que había profundizado el cambio es que su rostro se sentía pesado por llevar demasiado maquillaje.
—Sophie exageras, estas hermosa—la animó—La idea del maquillaje, era que nadie te reconociera. Imagínate si Howl se llegará a enterar.
—Estará en serios problemas—habló una tercera voz, que hizo que ambas féminas se detuvieran.
—¡Cuñado! — Lettie fue la primera en girarse—¿Qué te trae por aquí?
—Quiero hablar con mi novia, si no es mucha molestia—la interrumpió, no necesitaba ni quería escuchar las excusas de su cuñada.
—Sophie es inocente, no dejaré que ella cargue con las consecuencias de brindarme su ayuda.
—Lettie, no soy un monstro sin corazón— aclaró con ironía al referirse a sí mismo al apodo que solían utilizar en el pasado.
La rubia iba a rebatir, pero un gesto por parte de su hermana mayor la detuvo, a pesar del lazo que compartían. Lettie tenía que respetar su decisión al ser la menor de ambas. Además, la personalidad tranquila y sumisa de Sophie formaba parte de un pasado que estaba enterrado. Y aunque no lo mencionara en voz alta, sabía perfectamente que el mago no le haría daño alguno, el amor que profesaba el azabache se notaba a lo lejos.
Sophie se giró y siguió avanzando hasta la habitación, siendo seguida de cerca por el mago.
—No sé qué decir— mencionó al apoyarse contra la puerta de madera, después de que ambos entraran, de esa manera lograría hacer de escudo ante algún posible fisgón.
—Entiendo que estés enojado, pero le di mi palabra. No era justo que diera marcha atrás—La voz de Sophie sonaba molesta, o eso alcanzo a percibir Howl, ya que desde su lugar solo podía escucharla, la figura femenina de su novia seguía detrás del único biombo que había dentro de esas cuatro paredes.
A pesar de todo, tenía que aceptar que esa declaración era verídica. Sophie era una persona que se caracterizaba por su lealtad.
Querer darle una sorpresa a su amada, terminó siendo una mala idea. Al llegar a la cafetería y ver como la barra estaba abarrotada de hombres era una imagen que era común. Su cuñada poseía demasiados admiradores, pero su curiosidad apareció al divisar a la rubia sirviendo un pedido en una de las mesas, no porque le importara saber que la tienda tenía nuevo personal, más cuando Lettie no mencionó nada al respecto, más cuando esta no era muy reservada a guardar esa clase de detalles durante sus visitas.
Por un momento comenzó a sentir cierta lastima por lo que la pobre mujer sufría con el constante acoso masculino. Se movió apenas de su lugar, en un intento de verla, y cuando sus ojos la encontraron, comprendió todo. La mujer era hermosa, sus delicadas facciones resaltaban con el maquillaje que portaba, pero al notar el color de su cabello tembló ante la idea que comenzaba formarse en su cabeza. Al escuchar su nombre siendo pronunciado por un hombre .su mayor temor se hizo realidad.
Los celos comenzaron a clavarse como agujas en su corazón, le costó demasiado lograr controlarse para no caminar hasta la mujer y cargarla sobre uno de sus hombros, para salir huyendo de ahí.
—Terminó de quitarme esto y nos vamos—la voz de Sophie atrajo su atención, a pesar de que portaba el vestido azul que le conocía a la perfección, seguía sin parecerse a la mujer que amaba.
—¿Qué haces? —cuestionó sorprendida cuando el azabache invadió su espacio personal, parpadeo al ver como levantaba su mano derecha sobre su rostro sin llegar a rozarla en ningún momento.
—Así está mucho mejor—afirmó feliz—, pero todavía falta una cosa.
Sophie sintió como una a una las horquillas que sujetaban su cabello, iban cayendo dejando al descubierto su cabellera.
—Eres hermosa al natural—musitó acercando su rostro hasta que sus labios rozaron los femeninos en un dulce beso—Me pregunto si esta bella dama quisiera ir a dar una vuelta
—¿Adónde iremos? —cuestionó al aceptar el brazo que su pareja le ofrecía.
—Ya lo veremos, pero las cafeterías quedan totalmente descartadas.
—Celoso—murmuró divertida.
Howl solo se encogió de hombros, sin molestarse en contradecirla. Por ahora solo se encargaría de que todo habitante de la ciudad se enterara que esa mujer le pertenecía solo a él.
Fin.
