Drabble
Fictober Día 4: Soberbia
Similitudes y diferencias
— Artemisa, Apolo & Hera —
Ambos son hijos de una madre, los dos son muy distintos como el agua y el aceite, pero con una pequeña y valiosa similitud y es el desdeñar con saña a la arrogante señora del olimpo, Hera, quien incansablemente amenazaba aniquilar a su querida madre con su veneno.
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Disclaimers:
Saint Seiya: Masami Kurumada
Similitudes y Diferencias: LadySirin
Advertencia: Lenguaje inapropiado, irrespeto al trama real
Notas:
Como había dicho, me gustó mucho el fictober, aunque no siga la secuencia en orden, pero me animé mucho porque los Drabbles me dan ideas a un futuro Longfic y me gustó la historia de Artemisa y Apolo, aunque aquí en mi fic, ambas entidades tienen un enemigo en común y es la despreciable esposa de Zeus, aunque es injustificable que éste le sea infiel, pero ella apacigua su furia, mayormente, desquitándose con los "bastarditos" de Zeus.
Espero que les guste.
Para mas información del reto, visiten la BiBlioteca de Acuario y encontrarán como se procede al reto.
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—Mantén esas mierdecillas lejos de mis doncellas — la diosa de la cacería, castidad y luz de luna, odiaba ver a los hombres de su hermano coquetear a sus servidoras, le desagradaba la idea de que ese sentimiento fuese a otro nivel y que profanen sus virginidades, si deben cumplir como requisito principal para entrar al sagrado santuario de la luna — O te prometo que sufrirán un destino peor que la muerte.
Apolo fulmina a su propia hermana con la mirada — Haz eso y tus doncellitas pagarán tu crimen.
—¡Crimen! — la diosa exclamó dando un fuerte pisotón en el piso atemorizando a los seguidores de su hermano — ¿Por qué no controlas los desenfrenados miembros casi viriles de tus hombres? — chasqueando los dedos fastidiada, cuán respuesta fue un gruñido de Apolo ante la pregunta sardónica de su hermana.
— Artemisa ya me harta tu arrogancia y tu...
Una risotada a pocos metros, tan audible y reconocible que ambas entidades fruncieron el ceño ante la dueña de esa carcajada. La odiaban con demasiada saña que si no fuera la señora del olimpo, la golpearían tan fuerte, hasta que sus puños sangren y le desfigurarían ese rostro que Zeus encontró hermoso. Hablando del aludido, él mismo tiene la culpa de haberse enredado con una mujer tan venenosa como Hera que considera a sus hijos de sus amantes, unos bastardos.
— ¿Qué es lo que quieres señora del olimpo? — pregunta enojado ante su aparición, pero ésta los mira con asco, como si fueran mierdas salidas del trasero de una vaca.
— ¿Acaso tengo la obligación de contestar a un pedazo de mierda bastarda como tú? — chasqueando sus finos dedos — Debí haberlos matado como a su prostituta madre — Artemisa crispó sus puños y dientes al oir ese insulto a la querida Leto, su madre quien dio su vida para prevalecer sus existencias.
— Mi madre fue muy noble y una gran mujer — trataba de no verse afectada tras ese insulto — Al menos no soy un maldito embaucador que goza del sexo desenfrenado y se tira los aires de grandeza. Ares parecerá el sujeto perfecto, una lumbrera, cuyo miembro viril ha entrado en cincuenta prostitutas o mas, es una vergüen...
Una bofetada calla inoportunamente a la diosa de la luna.
— ¡Asquerosa hija de perra! — a pesar de que sabe que Ares se enredó con Afrodita pese a su matrimonio con Hefesto y que gracias a ese romance, tuvo grandes problemas, Hera protegía celosamente a su primogénito — Cuida bien esa lengua o te cortaré.
Apolo se para frente a la diosa del olimpo, sin importarle los riesgos que es confrontarla, si es para defender el honor de Leto y Artemisa, lo hará — El que sea la dueña del olimpo, no la hace dueña de nuestras vidas y mucho menos del universo, seremos bastardos, unas basuras o un error, pero jamás insulte a nuestra madre.
Hera gruñó tras haber sudado y que su maquillaje se halla corrido.
— ¡No olviden quien manda aquí! Y cual es sus lugares...¡Mierdecillas!.
Apolo ignoró todas las maldiciones e insulto que vociferaba Hera y miró a su hermana con el rostro marcado con esas manos de perfecto manicure, lloraba de la ira y la tristeza tras el veneno que escupió la aludida por insultar a su pobre madre, Leto, a pesar de que su relación con Apolo no es la mejor, pero tampoco la peor, al menos en algo tienen en común y es el despreciar a Hera, jamás le tuvieron respeto, ni miedo a encararle que Ares no es la divina lumbrera.
Tras una larga noche de vela, saliendo el sol, las cosas retornaron a la normalidad, pero ésta vez, ningún hombre se atrevió a mirar a una doncella de Artemisa.
— Vámonos — les ordenó retirarse para sus labores diarias — A menos que quieran verse con un lindo escorpión bajo sus camas — miró sardónicamente a su hermana que le miraba ceñuda como de costumbre.
— Imbécil.
La ligera brisa mece sus cabellos amarillentos, girando sobre sus pies, retirándose a su templo, odiando admitir que su irritante hermano gemelo, es bueno para importunarla, así mismo como para defenderla de quien ose hablar mal de su honor, solo cuando Hera comienza a sembrar la discordia, siempre estará para brindarle su apoyo, así como su madre los protegió de la serpiente pitón que Hera envió para matarlos. Son diferentes con un objetivo en común y es el derrocar a la loca señora del olimpo.
Fin
Gracias a quienes leyeron mi fic, se que no he seguido la secuencia de los días por problemas de salud, y todo es gracias al jodido coronavirus que le dejó secuelas, pero eso no me impedirá hacer fics.
Y nos leeremos otro día.
Créditos a la imagen: Lady Heinstein © Facebook.
