Disclaimer: ¿Voldemort está vivo y gobernando el Mundo Mágico junto a Harry? ¿No? Entonces es evidente que yo no poseo Harry Potter y hago esto sólo por diversión.

Pareja: Harry Potter / Tom Riddle

Resumen: AU ¿Qué pasaría si Charlus Potter hubiera nacido antes de lo esperado? Que Harry sería mayor en la época de Tom y se convertiría en su profesor de Defensa, claro.

Advertencias: SLASH, boy x boy, si no te gusta no lo leas! Universos Alternos, ligero OOC que tiene que ver con el desarrollo de la historia. Violencia, muerte, sangre, lenguaje adulto.

Palabras clave: :: Parsel :: . "Pensamientos" . – Diálogo –

A/N: Me siento en el deber de advertiros, aquellos que son sensibles al color rosa, a Pollux, a San Valentin, a niños hormonales o al Slash deberían tomarse un tesito con muchas hierbas calmantes antes de leer este capítulo :P


Martes 14 de Febrero de 1939 – Aula de Defensa Contra las Artes Oscuras

08:12

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Halloween era sin lugar a dudas el día menos favorito de todo el año para Harry, pero San Valentín se llevaba el puesto del día más incómodo. Cuando era un estudiante no era tan malo, por lo general Pollux recibía tantos valentines como él y se reían de ello. Ahora Pollux se reía de él diciendo que era el sex symbol de Hogwarts.

Tomó aire y entró al Gran Salón sabiendo lo que lo esperaba. Casi se le cayó la mandíbula al piso al ver lo ROJO que se encontraba decorado, ¿quién rayos había sido el encargado ese año? Corazones rojos de papel revoloteaban como mariposas alrededor de los alumnos, algunas estacionándose en las narices o cabezas de los alumnos que desayunaban, otras yacían en un bollo en el piso alrededor de las mesas, seguramente de quienes se cansaron de ser molestados.

Unas hadas vestidas de rosa lo acosaron unos momentos en la entrada y cuando se alejaron notó que él también estaba ROJO, su túnica había sido hechizada para cambiar de color. Genial, más que genial... Intentó quitarse el color de la túnica mientras escuchaba las risas bajas de los Slytherin. Todo lo que consiguió fue volverla de rojo a rojo... oscuro. Ok, era algo al menos.

Automáticamente sus ojos buscaron entre la mesa verde y plata a su alumno favorito. Tom no parecía muy contento tampoco, al menos no era el único que consideraba una mala idea agregar ese día al calendario.

Cuando se giró para ir a su asiento observó con horror que su lugar estaba atestado de lechuzas picandose unas a otras intentando entregar primero su carga y las tarjetas y chocolates se desparramaban siendo tantas que habían caído al piso como en cascada. Algunos profesores habían ido desatándolas de su carga, y le mandaron miradas piadosas.

Reprimiendo un gemido para no hacer una escena delante del alumnado estuvo a punto de desaparecer todo con un movimiento de varita, pero justo a tiempo recordó que hubiera sido de muy mal gusto hacer algo así y luego tendría que lidiar con niñas llorando su rechazo.

–¡Dobby! –llamó sintiendo el comienzo de un dolor de cabeza llegar. Un suave "pop" más tarde tenía al elfo arrastrando sus orejas en el suelo de lo profunda que era su reverencia.

–¡Feliz San Valentin, amo Harry! Dobby está muy feliz de haber sido llamado, ¿en qué puede serle útil Dobby al amo?

–Feliz San Valentin, Dobby. ¿Podrías llevar las cartas y demás a mis habitaciones, por favor?

–Enseguida, amo Harry. ¿Desea el amo que Dobby también saque los valentines de su aula?

–¿También hay ahí? –preguntó el mago con un hilo de voz.

–Oh, sí, amo Harry. Una enorme pila, los alumnos encontraron más fácil escabullirse a su aula que mandarlo en lechuzas.

Harry sintiendo las miradas burlonas sobre él se sonrojó y asintió con la cabeza– Los de mi aula también. Gracias, Dobby.

El elfo hizo una nueva reverencia y desapareció junto con los valentines. Con un suspiro se fue a sentar a su lugar y le dio un largo trago al café antes de recordar el discurso anual de ese año. Se señaló la garganta con la varita y miró a sus alumnos.

–Si me dan su atención un minuto por favor, será sólo un momento. Como todos los años quería recordarles que las pociones de amor están penadas por las normas del colegio. Sin embargo siempre hay intentos al respecto y si ven a sus amigos súbitamente enamorados y les parece sospechoso su comportamiento el profesor Slughorn y el Sanador Spleen tienen antídotos disponibles. Se les recomienda tener cuidado con lo que comen y beben no sólo por los filtros de amor sino también por la conveniencia de usar la excusa de la fecha para intentos maliciosos. Que tengan un muy feliz San Valentin.

Canceló el hechizo que amplificaba su voz y volvió a tomar su taza masticando el pensamiento de que sería un día muy muy largo. Como si algún dios o presencia superior mágica hubiera escuchado sus pensamientos un búho muy bonito de plumas esponjadas con las puntas grises, el pecho crema, unos penachos saliendo de su cabeza en una remembranza de orejas y hermosos ojos rojos: el búho de Pollux; y estaba bajando en la mesa de Slytherin justo en frente de Tom, y no en su usual viaje hacia Walbunga.

El niño parpadeó y quitó la carta, ausentemente dándole un poco de comida al plumífero y obviando a todos lo que miraban extrañados la escena leyó la carta soltando una suave risa y se la guardó en el bolsillo para luego terminar con rapidez el desayuno y salir del Gran Salón.

Harry no podía evitar un mal presentimiento al respecto. Había visto la extraña interacción entre Tom y Pollux en Navidad, y su amigo no había dejado de remarcar el hecho de lo delicioso que se veía Tom y el hecho de que si fuera su alumno le enseñaría mucho más que Defensa.

Ok, Harry no había tenido gran experiencia sexual en su vida y no era muy listo para esas cosas, pero hasta él había entendido lo que su amigo quería decir y no había manera de que lo dejara salirse con la suya.

Dejó la taza en la mesa y salió tranquilamente apurando el paso cuando quedó fuera de vista. Alcanzó a Tom cerca de las escaleras y lo atrapó de la cintura para esconderlo en un pasillo apenas iluminado.

–¿Por qué te está escribiendo Pollux?

Tom lo miró seriamente, aunque sus ojos verde-azulados parecían brillar con diversión– Quería desearme un feliz San Valentin.

–Quiero ver la carta –exigió extendiendo la mano.

El menor alzó una ceja durante unos momentos y luego metió una mano en el bolsillo sacando el objeto pedido y poniéndolo en la mano de su profesor. En color gris la alargada letra de Pollux dictaba:

Mi muy deseado Thomas:

¿Tienes una idea de lo sexy que podría llegar a sonar tu nombre con la entonación adecuada? Puedes imaginarlo, ¿verdad? Apuesto a que tienes una muy buena imaginación...

En San Valentin la tradición es enviar chocolate y ver si recibes un beso a cambio. Tengo tu chocolate a mi lado, ¿qué tal si vienes y me das un beso a cambio? Tal vez puedas venir por la noche... y quedarte a dormir. Estoy seguro de que Cygnus estaría encantado de la compañía.

Si vienes podría enseñarte algunas cosas, muy necesarias para la vida, pero que lamentablemente en Hogwarts no te enseñarán. Sé que adoras que Harry te enseñe cosas, pero yo puedo ser un profesor muy... amoroso también.

¿Qué dices, Tom? ¿Te gustarían unas clases privadas? No tienes más que usar la red Floo a Grimmauld Place N° 12, Londres.

Esperando impacientemente,

Pollux Black.

P.S.: Harry, no deberías andar husmeando el correo ajeno, es de muy mal gusto.

El agarre que tenía del pergamino era tan fuerte que este crujió y terminó arrugado entre sus dedos. Pollux estaba tan tan muerto...

–Tom, ¿entiendes lo que esta carta implica?

–Perfectamente. Pollux quiere llevarme a la cama.

Harry se congeló ante la manera tan directa de ponerlo. Tom lo entendía mucho mejor de lo que se podría imaginar y lo decía bastante tranquilo, cosa que lo había dejado sin habla. El niño sonrió divertido y quitó la carta de su agarre.

–Más allá de lo que puedas pensar, Harry, no soy TAN inocente como para no entender lo que me está proponiendo. No voy a ir si eso es lo que te preocupa. Mi interés no yace en aprender nada de él, por ahora –y con esas últimas palabras se dio vuelta y se dirigió a clases.

Harry se quedó congelado unos momentos, ¿cómo que por ahora?


Martes 14 de Febrero de 1939 – Los Terrenos, Hogwarts

10:05

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Cerró su cuaderno de dibujo con un ruido sordo y lo guardó rápidamente en su bolso antes de girarse a ver a la persona que se acercaba en su dirección. Alzó una ceja levemente al notar el cabello ondulado, castaño claro, ojos celestes y corbata Slytherin. Walburga Black no se parecía mucho a su padre excepto por los ojos, y Tom suponía que estaba a punto de averiguar respecto a la personalidad.

–Riddle –saludó ella con sequedad.

–Walburga Black –devolvió con tranquila frialdad levantándose de su lugar a la sombra de un árbol.

–No pude evitar notar el hecho de que mi padre te ha enviado una carta. ¿Puedo saber el motivo?

–Es curioso como hoy todo el mundo parece interesado en mi correo cuando debería ser obvio por la fecha que simplemente me estaba deseando un feliz San Valentin.

–Primero Potter y ahora mi padre. No voy a ser tan ingenua como tus compañeros como para suponer que esto es simplemente por tu relación inusual con el profesor Potter. Ambos han visto algo en ti, y mientras no tengo idea de qué podrá ser eso pero mientras tus buenas relaciones con mi padre continúen deberías saber que eso se aplica a todos los Black.

Tom deslizó una sonrisa torcida en su rostro– Como buen Slytherin siempre a la búsqueda de beneficios. Comprendo, no te preocupes respecto a mí teniendo algún tipo de exabrupto de orgullo, la alianza temporal me parece aceptable.

La chica frente a él sonrió encantadoramente– Perfecto. Sabía que podía contar con que comprendieras la situación. Ten.

Sorpresivamente la Black le estaba tendiendo un chocolate de San Valentin directo hacia él. No era la primera vez que una niña hacía algo así, después de todo sabía que tenía facciones que otros podían considerar atractivas, pero desde luego no esperaba recibir uno en una situación así.

Manteniendo la máscara fría en su lugar tomó el chocolate ofrecido– Muchas gracias, sin embargo no esperes un beso a cambio.

–Estoy decepcionada –el tono era sarcástico aunque el niño podía percibir un cierto temblor en la voz que le decía que en algún punto a ella le hubiera gustado un beso. Mala suerte para ella, el único merecedor de sus besos tenía como el doble de edad.

–No lo estés, no planeo dar besos por ningún chocolate este San Valentin –respondió con tranquilidad mientras se dirigía a las puertas del colegio, dando por terminada la conversación.


Martes 14 de Febrero de 1939 – Grimmauld Place N°12 – Londres

11:26

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–¿No se supone que estés dando clases? –preguntó Pollux con una sonrisa de diversión mientras se reclinaba hacia atrás en su sillón negro frente al escritorio de algarrobo con un montón de papeles desperdigados.

–Tengo bloque libre y eso no responde mi pregunta. ¿Qué crees que estás haciendo haciendo esa clase de propuestas a mi alumno?

–No me vengas con esas de "tu alumno" lo que a ti te molesta es que realmente sea "tu Tom", si esto fuera con cualquier otro no estarías tan exaltado.

–Pollux...

–Y respondiendo a tu pregunta... Creo que ya había dicho que era mi tipo. Él no es nada tuyo, no puedes prohibirme el intentar meterme en sus pantalones.

–Soy su maestro, él es menor y tú mayor, es ilegal.

–No si es consentido.

–¡Tiene 12 años! En la corte no tomarán en cuenta lo que él crea, y créeme que como le pongas un dedo encima...

–No intentes engañarte a ti mismo, no expondrías a Tom a un juicio, sabes tan bien como yo que el chico tiene el cuerpo y la madurez de al menos unos 14, ¿tengo que recordarte de tu primera vez? ¡Tenías 13!

–Eso no tiene nada que ver con esto.

–Tiene todo que ver con esto. Nunca te has arrepentido de ello, es más, aún sigues obsesionado con ese hombre, esa es la verdadera razón por la que no has tenido ninguna relación satisfactoria, estás enamorado de un recuerdo.

–Estamos hablando de Tom, no de mí.

–Estamos hablando de los dos porque lo que te pasa es que estás celoso.

Harry se frenó en seco. Eso era ridículo, sólo estaba intentando proteger a su príncipe de su pervertido amigo, los celos... eso sólo podría pasar si tuviera alguna clase de interés más allá de una sana relación, ¡cosa que no era cierta!

–No digas idioteces.

–Oh, vamos, creo que ya es hora que te des cuenta de cómo lo miras, cómo lo tocas, puede que no lo desees, pero estás completamente enamorado de ese niño.

–Tu sucia mente está viendo fantasmas donde no los hay. Mi relación con Tom puede que vaya más allá de un alumno y su profesor, pero eso es porque Tom me necesita, no tiene a nadie más y... Mira, no tengo por qué andar explicándote a ti cuando no escucharás nada de lo que estoy diciendo y seguirás con tus retorcidas ideas. Te lo advierto, Pollux, como le pongas un dedo encima lo vas a lamentar.

Después de ese estamento con un dedo señalando el pecho de su amigo de manera amenazadora, tomó un puñado de polvos Flú y los lanzó a la chimenea desapareciendo por ella unos momentos después.

El líder de la familia Black sonrió divertido– Vaya fuerte negación, el pequeño Riddle va a tener un infierno para sacarte la idiotez de esa gruesa cabeza tuya. Eres tan obvio, Harry... pero es bueno que estés celoso, porque si no proteges lo que es tuyo, te lo robarán. Y yo me pongo en la fila para ello –soltó una risa suave, es una pena que no pudiera compartir su memoria con nadie, había sido tan gracioso...


Martes 14 de Febrero de 1939 – Sala Común de Slytherin – Hogwarts

14:43

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Tom terminó el divertidísimo ensayo sobre la revuelta de los duendes en 1631 a causa del código de uso de la varita, específicamente de la cláusula 3. Realmente... como si los duendes necesitaran varitas, ellos podían hacer muy buena magia sin ellas, esas sabandijas hacían guerras por cualquier cosa, apostaría a que simplemente esperaban una buena excusa porque les gustaba armar un pandemónium.

Aprovechando la presencia de sus queridos compañeros alrededor metió la mano en su bolso sacando el paquete en forma de corazón que había obtenido de Walburga. Como una Black no podía darle algo de baja calidad y eso atraería la atención deseada.

Dentro de la caja había unos delicados chocolates redondos con distintos diseños y colores. Nunca había visto nada así pero logró mantener su cara en blanco. Tomó uno con extrema delicadeza y se lo llevó a los labios probándolo de una manera tan fina y delicada que sobrepasaba los modales de la mayoría de los Sangre Pura.

Mulciber soltó un suave silbido– Esa es una cara caja de chocolates. ¿Popular entre las chicas, Riddle? Yo sólo conseguí de mi madre.

El chocolate era suave y se derretía en sus labios con facilidad, el relleno de distintas capas hacía una explosión de sabor en su boca, no se había preocupado por pociones porque sabía que Walburga no sería tan tonta de intentar algo así.

Miró a Minkar de manera tranquila– Algunos... –contestó en tono desinteresado.

Tal y como lo había predicho Malfoy no pudo aguantarse para meterse en la conversación– Probablemente se compró él mismo el chocolate para presumir, o se lo compró Potter que parece perder los calzoncillos por él.

Tom alzó una ceja– Realmente Malfoy, si tú te compras tus propios chocolates de San Valentin para cubrir el hecho de que todo el mundo puede ver que eres un mocoso malcriado insufrible no deberías ponernos a todos en la misma bolsa.

Varias serpientes a su alrededor dejaron sus cosas para escuchar el pequeño debate. Cualquiera de ellos lo negaría categóricamente, pero amaban los chismes y se les hacía muy divertido ver cómo el pequeño Sangre Sucia nuevo prodigio de Slytherin provocaba al heredero Malfoy con tan terrible facilidad.

–¿Cómo te atreves?

–Tendrías que aumentar un poco tu repertorio de respuestas ultrajadas. Es un poco monótono ver como no tienes ni idea de qué hacer cuando alguien responde a la sarta de tonterías que dejas salir por tu boca. ¿Pero sabes qué? Siento pena por tu situación –rebuscó en su bolso dejándole un chocolate en las manos–. Troy me dio ese, estoy seguro de que quizá no llegue a los estándares de los que te auto-regalaste pero al menos este sí te ha sido dado.

Terminó el chocolate que tenía en la mano y cerró la caja guardando el resto para después, juntando sus cosas para dirigirse hacia la habitación. Cuando pasó junto a las chicas Black se frenó un momento dedicando una encantadora y falsa sonrisa a la hija de Pollux.

–Walburga, estaban realmente deliciosos, muchas gracias.

–Me alegro de oírlo, Tom. He notado que tienes un gusto muy delicado para las comidas y estoy complacida de poder haber adivinado qué te gustaría –replicó la chica divertida por el show del que estaba participando.

–¡Wal! ¡No me habías dicho nada de haberle dado un chocolate! No es justo, si hubiera sabido yo también le habría comprado uno –refunfuñó Lucretia.

Tom soltó una suave risa– Como le dije antes a Walburga, no era necesario comprarme chocolate. Si me disculpan señoritas, tengo que prepararme para clases –y tras ello se metió en su cuarto a tiempo para escuchar a Malfoy tirando el chocolate con fuerza al piso.

–Um... Abraxas, ¿no vas a comerlo? –una pausa– ¿entonces te molesta si me lo como yo? –Tom negó con la cabeza, Mulciber realmente era despreocupado.


Martes 14 de Febrero de 1939 – Habitaciones del Profesor Potter – Hogwarts

19:20

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Cuando entró en la habitación de su profesor favorito se encontró con la graciosa escena de un casi enterrado Harry entre cientos de chocolates y tarjetas. Aparentemente estaba haciendo una especie de clasificación puesto que miraba cada una de las dedicatorias y lanzaba algunos a una canasta y otros a otra.

–¿Viendo cuantos de ellos son de viejas amantes tuyas? –cuestionó con sorna el menor haciendo que el codiciado ex Auror levantara la cabeza sorprendido.

–No exactamente, estoy viendo si alguno es de gente que conozco, así si me los cruzo puedo agradecer al menos el chocolate. El de las alumnas no es buena idea porque podrían tomarlo de manera equivocada.

–No se por qué no directamente desapareces todo. O haces que tu elfo haga una lista de las personas que te mandaron. Esto te va a tomar horas.

–Por eso odio San Valentin. Es una fecha ridícula, con tradiciones ridículas que termina metiendo a la gente en situaciones incómodas.

–Ok, ¿tengo que tomar eso como que no quieres mi chocolate? –preguntó Tom borrando toda emoción de su rostro a pesar de que sabía muy bien que no sería rechazado.

Las facciones jóvenes del ojiverde se iluminaron ante el prospecto de recibir un chocolate de su pequeño príncipe– ¿Me compraste un chocolate?

–No.

Harry frunció el ceño– ¿Cómo que no? Pero si acabas de decir...

–Dije que no te compré chocolate. Lo hice yo mismo –miró para otro lado murmurando las últimas palabras, sintiéndose ligeramente avergonzado de haber llegado a tal extremo.

–¿En serio?

–No, sólo estoy diciendo todo esto porque no tengo nada más que hacer que engañarte deliberadamente –a pesar del sarcasmo el tono no tenía una dureza que habría tenido para cualquier otro que hiciera esa clase de tontas preguntas.

De pronto un par de fuertes brazos lo rodearon levantándolo del suelo y tirándolo contra un fuerte pecho. Antes de que pudiera asimilar todos los movimientos estaba sentado en el regazo de su profesor en uno de los sillones.

–Mi chocolate –exigió el mayor extendiendo una mano en espera hacia él, con una gran sonrisa expectante.

Tom sacudió la cabeza divertido como diciendo "no tienes remedio" y metió la mano en su bolsillo sacando una caja color verde muy oscuro. El mayor lo tomó con prontitud y lo abrió ávidamente, soltando un suave "Oh..." al ver la hermosa serpiente de chocolate enrollada en sí misma y con la cabeza descansando relajadamente.

–Es hermoso, Tom. ¿Realmente hiciste esto tú?

–Sí, Dobby me dejó usar la cocina y los ingredientes.

Harry cortó con cuidado la cola de la serpiente con cara de no querer estropear la pequeña obra de arte y se lo llevó la boca, probando delicadamente el chocolate.

–Es lo más delicioso que haya probado nunca –declaró el mayor.

Tom sabía que realmente no era verdad pero sin embargo sonrió con deleite ante el halago. Notando el hecho de que Harry no pensaba hacer más decidió sacar la 'deuda' él– ¿Y mi beso? –cuestionó por la tradición.

El profesor lo miró unos momentos y sonrió con picardía– Muy bien, cierra los ojos.

Obedientemente los párpados cayeron, cubriendo los hermosos irises verde-azulados y sintió un toque en la mejilla de algo increíblemente suave y ligeramente húmedo. El beso con los labios apenas entreabiertos dejaba percibir la forma completa de los carnosos labios de su profesor. La saliva y la ligera succión provocaron el sonido perfecto para un beso.

Y aún así... a pesar de la extrema perfección del beso, no era en el lugar correcto. ¡Se suponía que el beso en retribución tenía que ser en los labios! Podía sentir el ligero sonrojo en sus mejillas producto de su cuerpo afectado por el intoxicante ojiverde pero su mente estaba llena de frustración e indignación por no haber conseguido sus deseos.

Estaba deseando tener algo entre sus manos para poder romperlo y así descargar su frustración. ¿Dónde estaba Malfoy cuando se lo necesitaba? En esos momentos bien podría usarlo como diana para sacarse el estrés.


Miércoles 15 de Febrero de 1939 – Habitación masculina de primer año Slytherin – Hogwarts
01:05

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Encerrado entre las cortinas verdes de su cama de cuatro postes Tom miraba con gran interés el techo de dicho mueble. Ok, en realidad tenía cero interés en el delicado tallado de la madera o en cualquier parte de su cama, su mente estaba aún maldiciendo a toda la existencia por el beso que estuvo a punto de obtener y el que recibió a cambio.

No es que no hubiera tenido tiempo para pensar sobre ello, había tenido mucho. La gente sintiendo su mal humor se apartaba de su camino y un Gryffindor que tuvo la desgracia de tropezar con él terminó estampado contra una pared brutalmente por arte de magia, literalmente.

No, el problema es que su mente parecía haber desarrollado una insana obsesión sobre 'lo que no fue'. Y no podía quitarse esa sensación de quemante necesidad y frustración. Por lo que terminó dando vueltas en su cama incansablemente.

Con un resoplido golpeó los puños contra el colchón y se levantó con brusquedad, haciendo que su flequillo le cayera sobre la cara. Yendo al baño se echó agua en la cara y la nuca antes de mirar a su reflejo fijamente. Sin prestar atención a las gotas que caían miraba sin ver, repasando una y otra vez en su cerebro las razones posibles por la que no había obtenido lo que quería.

Si Harry estaba realmente al tanto de lo que Tom sentía y estaba jugando con él, el mayor se las iba a pagar. Pero por otro lado confiaba en que su profesor habría hablado con él al respecto si fuera consciente de ello. Por lo cual sólo quedaba la idea de que no tenía la menor idea de lo que realmente estaba pasando. Lo cual era frustante pero esperanzador a la vez.

Se secó con un poco más de fuerza de la necesaria y tiró la toalla descuidadamente al lavatorio. Cuando estaba haciendo recién el primer paso de vuelta hacia la habitación un pensamiento repentino lo detuvo. Si no podía obtenerlo voluntariamente quizá podía obtenerlo de manera involuntaria, al menos hasta que tuviera un nuevo plan para poner en acción.

Antes de que se diera cuenta, sus pasos ya lo habían llevado en frente del cuadro de la serpiente y siseando suavemente para que le dejara pasar. Con mucho cuidado de no hacer ruido ingresó a las habitaciones de su profesor.

Las luces estaban apagadas excepto por unas pequeñas velas aquí y allá que Harry siempre mantenía por la falta de ventanas en las mazmorras para que no hubiera una oscuridad total. Con mucho cuidado de no hacer ruido abrió la puerta que daba a la habitación del ojiverde para encontrarse con la deliciosa vista del ex Auror con las sábanas enredadas entre las piernas, el pecho desnudo y los cabellos desparramados en las sábanas.

Se acercó hasta estar al lado de la durmiente figura, aspirando el aroma que había aprendido a identificar con su querido Harry, junto a la esencia de masculinidad que sólo había empezado a percibir últimamente. Tragó saliva y buscó con la mirada a Scylla, notando un bulto irregular del otro lado de la cama, asumiendo que era la mascota y que estaba dormida volvió su atención a su presa actual.

El pecho ligeramente trabajado bajaba y subía con la tranquila respiración y el niño no pudo evitar dejar correr una de sus manos por la suave y tostada piel, sorprendiéndose al ver como la tetilla se endurecía levemente ante su toque.

Decidiendo no tentar más su suerte se inclinó hasta que su respiración agitada por el nerviosismo se entremezclaba con la plácida de su profesor. Bajó un poco más y cuando estuvo a tan sólo un centímetro de distancia cerró los ojos y lo besó.

Por más tonto que sonara, Tom no había sentido nunca nada igual. La carnosa suavidad de los labios debajo de los suyos causaba que una extraña chispa de placer recorriera todo su cuerpo. El aroma de Harry enturbiaba sus sentidos y el saber que en ese momento estaba tomando algo que le estaba prohibido hacía que su corazón palpitara tan fuerte y rápido que parecía que lo descubrirían sólo por ello.

Se separó con reluctancia, deseando que el ojiverde estuviera despierto y dispuesto a devolver sus besos. Se lamió los labios pero ningún sabor distinto encontró el ellos, sintiendo que faltaba algo en el beso. Miró los labios de su profesor preguntándose si él los lamiera podría finalmente probar el sabor del ojiverde.

Como victima de un hipnotismo volvió a inclinarse lentamente hacia esos labios y sacando la lengua lamió lentamente los labios. Lo que no esperó fue que el cuerpo debajo de él reaccionara y la lengua saliera a lamer los labios.

Del sobresalto que tuvo Tom acabó sentado en el piso con una mano tapando su boca. Sus lenguas se habían tocado en un muy breve intercambio pero el menor podía decir exactamente la textura, y el sabor que tenía. Oh, el sabor... era picante y dulce a la vez, en una mezcla imposible pero perfecta. Apenas pudo contener un gemido ante el recuerdo de cómo se había sentido contra su lengua.

Cuando se levantó se dio cuenta de que su cuerpo temblaba ligeramente. Alguien podría haberlo confundido con miedo, con frío... pero Tom no era tan ingenuo como para no entender su propio cuerpo. Estaba temblando de deseo. Casi no podía retenerse a sí mismo de lanzarse encima de su profesor y exprimir ese intoxicante sabor de sus labios hasta que estuviera tan mezclado con el suyo propio que no pudiera diferenciarlos, de restregarse y tocar cada parte de su cuerpo... Merlín, ¡necesitaba salir de allí en ese instante!

El frío de las mazmorras no llegaba a aliviar su cuerpo afiebrado y el ritmo apresurado de sus pies sólo incrementaba más la exaltación de su propio ser. Tal era su estado que para cuando alcanzó la cama estaba jadeando como si hubiera corrido kilómetros para llegar allí.

Por si fuera poco su situación era peor que antes, sentía como si no fuera a ser capaz de dormir en tres días seguidos luego de lo ocurrido. Su mente no dejaba de reproducir una y otra vez imágenes de sus manos recorriendo esa piel tostada, cada músculo trabajado, esos labios carnosos, y ese aroma salvaje y masculino.

Jadeante y sintiéndose arder bajó la mirada hacia su cuerpo para notar un bulto en sus pantalones. Era la primera vez que tenía una erección en toda su vida, pero sabía lo que era y también cómo encargarse de ella, viviendo en un orfanato no era exactamente un secreto.

Tentativamente metió una mano en sus pantalones de dormir sintiendo la carne tierna de inmediato, y ambos apéndices dieron un salto, su mano de sorpresa y su entrepierna de placer. Esa parte particular de su cuerpo parecía especialmente caliente y el producto de todo su problema por lo que con decisión cerró los ojos y volvió a meter la mano.

Soltó un suave gemido ante el contacto más firme y seguro, sintiendo la suavidad de la carne y las cosquillas del bello en la punta de sus dedos. Mordiéndose el labio inferior se concentró en arcariciarse mientras imaginaba que era una mano mucho más grande la que lo hacía.

Podía imaginar el aliento agitado contra su cuello, esa pecaminosa lengua en su mejilla, las menos sobre su cuerpo. Gimió más fuerte mientras aceleraba el ritmo, su imaginación estaba haciendo estragos sobre él.

:: Harry :: siseó ardientemente y con unos pocos toques más el orgasmo lo cegó, volviendo todo su mundo negro durante unos instantes mientras su mano era bañada por algo caliente y viscoso.

Jadeando miró su mano e hizo una mueca. Con la varita desapareció los restos de su 'crimen' y estuvo agradecido por los hechizos que Harry le había enseñado, el de silencio estaba permanentemente aplicado en sus cortinas debido a las pesadillas.

:: Un día... un día sseráss mío para tocar y bessar como me plasszca :: prometió con el tono de quien apunta un hecho seguro y sintiendo como los efectos del orgasmo se disipaban finalmente cayó en un muy relajado sueño.


A/N: Lamento la tardanza, pero un review asesinó violentamente mi inspiración durante un buen tiempo, además de eso me achuré el dedo (ahora que se ha curado finalmente después de como 2 semanas de abrirse cada vez que cerraba el puño o se mojaba me ha quedado ligeramente deforme TT_TT) cosa que imposibilitaba que escribiera por el dolor que me causaba y me fui de vacaciones de nuevo (que persona suertuda soy, no?)

Acerca del fic, no tengo nada personal contra San Valentin, aquí casi no se festeja porque cae en verano, tómenlo con humor y espero que nadie sienta su romanticismo ofendido. Alguien esperaba así el primer beso? XD Lo siento, en verdad estaba planeado así desde el principio, habrá mejores besos, os lo aseguro. El próximo capi cerrará el año escolar y probablemente venga muy polémico, estamos llegando a una de mis partes favoritas del fic, wiii ^^

Reviewers:
anita1989: gracias ^^ este fic necesita mucha elaboración, por eso tardan un poco los caps, aunque esta vez fue por el golpe a mi inspiración.
Ying Vampire: Gracias ^^ jajaja no podría haber descrito a Harry mejor. Buscaré los fics y te diré mi opinión ^^
RAC: En realidad, el fic entero, como todos mis fics, están completamente planeados desde el principio, nunca posteo nada sin saber a dónde me va a llevar, no puedo trabajar así.
Kelly: XD insisto que la vez pasada me había ido de vacaciones... Si tienes una profesora como Harry me asustaría, no sería muy femenino jajaja.
Luna: Ohhh y eso que aún no termina de crecer, va a ser aún más posesivo jojojo.
Mari2350: jajajajaja malo, Harry? Yo diría que ahora hay que decir que el malo es Tom que le hace eso al 'inocente' profesor XDDD
Himeno: jajajajaja espero que toda esta tensión sexual te haya satisfecho un poco. No puedo tirarlos a una cama ya, pero Tom está teniendo interesante imaginación, no?
Maharet3: Quien sabe... será será? XDDD Espejo? o.O