Capítulo 47

Candy va directo al pequeño pueblo donde se encuentra el panteón y observa a lo lejos un joven castaño rojizo parado enfrente de una lápida el joven no se da cuenta hasta que escucha una voz femenina decir su nombre, él voltea y dice —¡Candy que haces aquí!—

—Me dijo, George que vienes todos los días desde que murió —

— ¿Qué quieres Candy? no quiero tu lastima —dijo Niel con fastidio.

— Solo vine a darte mi pésame y decirle en paz descanse—

— ¡Maldición Candy lárgate de mí vista, nosotros no queremos tu lástima!—

—Se por lo que estás pasando, sé que es difícil pero — y fue interrumpida con un fuerte grito —No tú no sabes por lo que estoy pasando, yo no quiero tu lastima ni tu compasión prefiero mil veces que me odies y me desprecies a que vengas a decirme que me comprendes—grito tan fuerte Niel al ver su mirada de Candy llena de lastima.

—Niel escúchame—

— ¡Maldición Candy déjame de verme con esa mirada de compasión como si estuvieras hablando con un muerto! —

—Niel escúchame—

—Te de dicho que te fueras de mi vista que no entiendes, déjanos a nosotros solos nosotros no queremos tu lastima ni queremos nada de ti, por fin te saliste con la tuya, estamos fuera de tu vida, entonces que haces aquí vete— grito tan fuerte Niel al tiempo que corrieron las lágrimas por sus mejillas y prosiguió— ¡Vete Candy que no soporto esa mirada tuya llena de lastima, ódiame Candy ódiame!—

Solo Candy observaba lo triste que se encontraba Niel, como las lágrimas corrían por sus mejilla y como seguía hablando — ¡Tú no sabes nada, maldita huérfana nunca has tenido una hermana muerta así que no sabes lo que estoy sintiendo!—

—Por esa misma razón se lo que estas sufriendo, he tenido muchos amigos que me han dejado, he sufrido tanto sus pérdidas se perfectamente que si tuviera un hermana sufriría a un más—

— ¡Cállate…cállate maldición cállate por que no dejas de hablar, tú no sabes nada acaso tú traicionaste a tu hermana acaso tú la dejaste en la quiebra sin un centavo!—

—No yo he hecho tal cosa y tú tampoco lo has hecho, se perfectamente como pasaron las cosas, sé que Eliza murió ahorcada en su cuarto por su propia mano al haberse quedado sin un centavo —

—De seguro fue George quien te conto, si mi hermana dejo una nota donde explico que prefería morir antes de quedarse en la calle pero tú no sabes que paso — dijo Niel al tiempo que se arrodillo enfrente de la tumba de su hermana y prosiguió —Su esposo murió en México por unos bandidos, él ya había hecho su testamento en caso de morir, como yo le avise que tuviera cuidado de Eliza, entonces él pensado que Eliza lo quería matar y en su testamento dejo claro que tenía las sospechas que ella lo quería matar, por lo tanto todo su dinero se lo dejo a su amante en México y para Eliza solo le dejo sus deudas que tenía en Chicago—

Candy solo escuchaba y observaba como Niel se encontraba arrodillado enfrente de la tumba de su hermana y poco a poco Candy se fue acercando a Niel y dijo—No te sientas culpable tú no la mataste, fue ella que así lo eligió —

—Maldición si yo no le hubiera comentado nada al esposo de Eliza de seguro su testamento fuera sido diferente —dijo Niel al tiempo que sintió un cálido abrazo de Candy que jamás en toda su vida pensó que algún día ella se lo daría y pregunto muy sorprendido —¿Por qué me abrazas? acaso George no te conto que estoy enfermo ya nadie se quiere acercar a mí y ahora vienes y me das ánimo pero acaso es un sueño de mal gusto precisamente ahora que estoy a punto de morir vienes y me hablas— al terminar soltó unas carcajadas burlándose de él mismo, jajaja.

—Se perfectamente que estas enfermo y que George te envió acá para que el Dr. Marín te ayudara, también sé que dejaste tus hoteles y empresas en manos de George en lo que te recuperas— dijo Candy con una mirada llena de ternura.

—Hay Candy en verdad que no sé cómo eres, hay ocasiones que he pensado que eres muy buena y en algunas ocasiones que eres tan tonta, que en verdad no sé cómo has logrado salir adelante tu sola, mi enfermedad es incurable ya el doctor me lo explico y se perfectamente que no puedo estar con alguien por bien de los dos— dijo Niel al tiempo de alzar su mirada al horizonte.

—Niel escúchame aún no hay nada escrito en tu futuro, eres dueño de tu vida y aun con tu enfermedad puedes hacer grandes cosas aun tienes el regalo más grande que Dios nos ha dado— dijo Candy con una gran sonrisa y levantarse.

— ¿Y cuál es?— Niel dijo con un dejo de curiosidad.

—La vida, tu aun sigues con vida cada día que despiertas puedes luchas por tus sueños y tratar de alcanzarlos —

—Hay Candy parece una broma de muy mal gusto, que el destino me hizo, no sabes cuánto he soñado, cuanto he suplicado por hablar contigo, por estar tan solo un momento a tu lado y precisamente hoy vienes y me haces sentir una basura que nunca supo dar gracias por todo lo que tenía— dijo Niel al tiempo de levantarse de la tumba de su hermana y prosiguió.

—Candy eso no es justo por qué, dime por qué eres así conmigo acaso no sabes que si tú me lo hubieras pedido yo fuera cambio, por ti hubiera hecho todo por tener una oportunidad a tu lado—

Candy solo lo mirada con una dulce mirada y respondió —Si en verdad pensabas de esa manera por qué toda tu vida mi humillaste, me trataste como una basura como esperabas que yo sintiera algo por ti, pero el pasado no se puede arreglar ni mucho menos cambiar tú eras así, porque nunca te falto nada en la vida y ahora que ya has visto que ni todo el dinero del mundo te puede regresar a las personas que quieres, ahora descubres el verdadero valor de la vida, yo solo te puedo dar un consejo en seguir adelante y ser mejor cada día y a lo mejor algún día encuentres la paz y el verdadero amor —

— ¿Candy por qué, dime por qué no soy feliz?—

—La felicidad no está en el dinero, está dentro de nosotros en el corazón, nadie te puede hacer feliz solo tú eres el único responsable de tu felicidad, busca como vivir de hoy en adelante y da gracias por seguir vivo hay muchos jóvenes que murieron en la guerra y otros que perdieron una parte de su cuerpo, no eres el único que sufre hay muchas personas que sufren aún más y tú puedes ayudar a esa gente —

Con estas palabras Candy seda media vuelta dejando a un joven castaño rojizo profundamente sumergido en sus pensamientos de todo lo que había hecho mal en su vida, como malgasto todos esos años y no se dio cuanta hasta que ya nadie estaba a su lado.

Niel por unos breves momento contemplo la tumba de su hermana y pensó « no yo no quiero morir sin que nadie se acuerde de mí, no quiero ser enterrado como tú, que cuando moriste ni tus amigas te fueron a ver solo yo estaba a tu lado y quien estará a mi lado cuando yo muera no, no quiero » regreso de sus pensamientos cuando vio a Candy a unos metros lejos de él, entonces Niel corrió muy rápido alcanzo a Candy y exclamo—¡Vamos te acompaño no pienses mal, esta vez solo te dejare a donde tú me digas!—

Y con esas palabras Candy y Niel regresaron a la clínica feliz donde observo Candy que Niel y el Dr. Martin ya se conocían una nueva amistad comenzaba surgir entre ellos, nuevamente Candy se cambió de ropa en el consultorio y salió con una nueva ropa muy cómoda para seguir su camino.

Se despide del Dr. Martin y le comenta que si están amable de regresar el caballo de Albert a la mansión de Lakewood ya que ella se ira a Chicago y luego al puerto, el Dr. Martin con mucho gusto acepto y se despide de Candy deseándole mucha suerte en su nuevo viaje.

Niel lleva a Candy en su automóvil para llegar lo más rápido al puerto por primera vez en su vida Candy sintió que Niel no la estaba acosándola ni molestándola solo el manejaba muy concentrado y sin voltear a ver a Candy.

Pasaron unas cuantas horas en el automóvil cuando por fin Candy vio la cuidad de Chicago y unos pocos minutos más ya estaban en el puerto donde un viejo amigo la estaba esperando y dijo— ¡Candy pensé que no llegarías ya nos tenemos que ir!—

—Lo siento mucho kuki, por causarte molestias pero ya estoy lista vamos de regreso —

— ¡Si vamos!— con esta palabra kuki y Candy de inmediato salen del puerto para regresar lo más rápido a Inglaterra, kuki por esperar a Candy se retrasó un día de viaje por lo tanto sabía que tenían que salir sin más demora.

A lo lejos un joven castaño rojizo contempla la escena y piensa« si tan solo no la hubiera tratado mal, si tan solo no hubiera sido tan idiota a lo mejor a lo mejor » y fue interrumpido de sus pensamientos por una voz femenina mujer que dijo—Señor tiene alguna moneda que le sobre, no he comido en todo el día y tengo mucha hambre — una mujer embarazada le hablo al tiempo de extender su mano.

Niel la observo muy de detenidamente y pregunto — ¿Tienes donde vivir?—

—No señor no tengo, mi esposo se fue a la guerra y murió en batalla ahora estoy yo sola y esperando — La señora dijo al tiempo de acariciar su estómago.

—Bien yo tampoco tengo casa, pero si gusta voy a un lugar donde hay muchas personas como nosotros ahí podrá estar más cómoda—

Y con esta frase Niel por primera vez en toda su vida ayudo a una mujer desamparada, ambos regresaron a Lakewood para vivir mejor.

Al otro lado del continente. Inglaterra.

— ¡Por Dios ya cálmate vas hacer un agujero en mi sala! — dijo Eleonor al ver como su hijo que no parada de dar vueltas.

—Madre no entiendo, no entiendo como un hombre se va de viaje y no deja rastro ¿a dónde se fue?—

—Pero de que hablas no te entiendo Terry —

—Hablo que ya busque por todos los medios para encontrar Albert pero no sé dónde, ¿dónde viajo ?—

— ¿Y quién es Albert? — dijo Eleonor con un dejo de curiosidad.

— ¡Hay madre, como es posible que ya se olvidó el nombre de la persona que le conté!—

—Sí, si ya recuerdo que ese joven posiblemente tenga a mi nieto —

—No, no madre no digas esa palabra porque aún no se si efectivamente ese niño sea mi hijo, primero tengo que verlo y una vez aclarado todo voy a buscar a Candy y hablar con ella para explicarle que nunca fue mi intención todo lo que paso—

—Pero hijo, Candy ya te dijo que al quien ama es Albert porque te empeñas—

—No madre eso no, por esa razón tengo que buscar a ese niño pero ya hice todo lo necesario y no encuentro ningún rastro de él— dijo Terry al tiempo de parar de dar vueltas y ver a su madre con una mirada de preocupación.

— ¿Y si fue América, tú me comentaste que Candy se fue para América? Dijo Eleonor pero rápidamente fue interrumpida por Terry — Pero ella regresara por esa razón Archí no se ha regresado me lo dijo el detective que contrate para buscar todas las pistas de donde esta Albert, pero aun no tengo respuesta ya casi son dos semanas y aun no sé nada —

—Terry y si vas con tu padre sé que él puede ayudar—

— ¡Nunca, nunca iré a pedirle ayuda! —

—Terry tú me prometiste que irías hablar con él ya pasaron dos semanas desde que el hablo por ti en la cámara tienes que ir —

—Está bien madre pero solo lo hago por ti, porque sabes que no lo quiero ver—

Y con esta frase Terry toma su abrigo y sale de la residencia Becker, sube a su automóvil va a toda velocidad por las calles de Inglaterra donde al paso de unas horas llega a un gran castillo que tan solo al verlo trae a Terry los peores recuerdo de su infancia.

Por unos minutos se queda dentro de su automóvil pensado si podrá soportar entrar a ese castillo, toma un gran suspiro bajar de su automóvil toca las rejas de la entrada y rápidamente es atendido por un sirviente que de inmediato ambos ingresan al castillo.

El sirviente lo va guiando por el gran castillo que para Terry era como entrar a un abismo que si fuera por el jamás entraría pero en esta ocasión lo hacía por su madre sin darse cuenta ya se encontraba afuera del despacho de su padre el sirviente primero entro y en breves minutos le dijo al joven castaño que podría pasar.

Cuando Terry entro al despacho vio claramente a su padre sentado en su escritorio como si los años nunca hubieran pasado recordó como su padre siempre se encontraba trabajando para la corona y cuando él era niño siempre le llamaba la atención por entrar a su despacho sin permiso pero en esta ocasión su padre lo recibió con una gran sonrisa y dijo —Toma asiento Terrence, ¿Quiere algo de tomar?—

— ¡No estoy bien, Duque Grandchester!— dijo Terry al tiempo de tomar asiento y prosiguió—Solo he venido a darle las gracias por ayudarme ante la Cámara de los Comunes eso es todo así que me retiro para no causar molestias— termino esta palabra y se levantó para salir del despacho antes de llegar a la puerta escucho—¡Terry, hijo no te vayas aun!—

—No soy su hijo, no me hable de esa manera—

— ¡Terry por Dios deja de hablarme así, sabes que te amo con todo mi corazón!—

—Ya basta de hablar de esa manera tú no sabes lo que es el amor, has hecho sufrir a todas las personas que están a tu alrededor— dijo Terry furioso por las palabras de su padre.

—Terry déjame explicarte—

—No, no tu déjame de hablarme desea manera estoy harto yo jamás voy aceptar ser tu hijo —

—Está bien tu ganas creo que soy tan mal padre que no soy capaz de hablar ni con mi propio hijo —

— ¡Hay padre no te hagas ahora la víctima, si fue gracias a ti que he perdido el amor de mi vida, tú no sabes cuánto la amo, daría todo porque ella estuviera a mi lado! —

—Terry, acaso no te vas a casar con la señorita Candice tu madre me dijo— y fue interrumpido por Terry— ¡Estaba pero ya no estoy, gracia a mi mala suerte ya no estoy! —

— ¿Pero por qué, acaso tiene que ver con aquel día en la boda del marques de Villaurrutia, sé por tu madre que ocasionaste un escándalo pero nunca me dijo el por qué? —

—Y acaso te importa si nunca te importo mi vida, estuve solo crecí sin tener un padre yo solo me las he arreglado para salir adelante sin tu ayuda acaso cuando me fui América te preocupaste si tenía o no dinero para vivir —

— ¿Acaso ella nunca te dijo?— dijo el duque preguntando con gran curiosidad.

—De que hablas no entiendo quién es ella — dijo Terry un tanto confundido.

—La señorita Candice estoy hablando de ella, cuando te fuiste América, fui al colegio San Pablo tenía pensado en irte a buscar y traerte de nuevo pero aquella señorita me hizo recapacitar me hablo de tus sueños y que lo mejor era darte tu libertad para que siguieras tu propio camino—

Cuando Terry escucho las palabras de su padre no aguanto más y soltó una pequeña lagrima que hizo que el gran Duque se preocupara profundamente por él y pregunto— ¿Pero que pasa Terry estas bien?—

—Ya no tiene caso hablar del pasado, lo importante es que ahora he crecido y no te necesito en mi vida— dijo Terry muy decepcionado.

— ¿Pero tan solo dime, si están bien con la señorita Candice?—

—No padre y deja de meterte en mis asuntos, si estoy con Candy o no ya no tiene caso ella ama a otra persona y me tengo que ir, estoy sumamente ocupado en buscar alguien y no tengo tiempo en hablar del pasado—

—Pero Terry dime que pasa sabes perfectamente que te puedo ayudar solo basta en que me lo digas— cuando Terry escucho las palabras de su padre por un minuto pensó « si le digo encontrare más rápido Albert, pero no quiero pedirme nada al duque» y regreso de su pensamiento cuando escucho

— ¡Si estás buscando alguna persona puedo ayudarte sabes que tengo todos los recursos para encontrar a cualquier persona!—

—Está bien, te lo agradezco estoy buscando al señor William Albert Andrew— el duque al escuchar a la persona que estaba buscando por un momento se quedó como estatua pensando« el señor William Albert Andrew él me dijo que a nadie le digiera donde está, pero porque lo estará buscando» regreso de su pensamiento cuando vio a Terry casi salir del descacho y pregunto— ¿Espera Terry por qué lo estás buscando?—

—Es un asunto personal, está bien si no quieres no me ayudes —

—No, no espera se dónde está soy el único que sé dónde encontrarlo—

Terry miro al duque con mucha curiosidad y pregunto — ¿Dónde está?—

—Él está en São Paulo Brasil, se fue de viaje con su hijo, eso fue lo que me dijo y solo me dio instrucciones precisas que lo buscara si era un asunto sumamente necesario ya que somos socios en casi todas las empresas, pero dime Terry ¿por qué lo estás buscando? —

— No te preocupes no es nada malo, me tengo que ir y gracias por la información Duque de Grandchester — y con estas palabras Terry agradece a su padre y se da media vuelta para salir corriendo a buscar Albert y aclarar las cosas.

Terry sale corriendo del castillo de Grandchester con una esperanza en su corazón para descubrir la verdad y aclarar las cosas con Candy y para ello tenía que encontrar al niño.

Terry iba a toda velocidad de regreso a la casa de su madre por fin, después de dos semanas de buscar ya sabría a donde tenía que ir, unos minutos pasaron y rápidamente llego a la residencia Becker, se baja de su automóvil lo más rápido, entra a la residencia sube corriendo las escales y comienza empacar sus maletas.

Cuando termina de empacar sus maletas toma sus papeles y dinero para su viaje, baja corriendo las escales a buscar a su madre en la terraza la vio y le dijo — Me voy madre ya se donde tengo que ir— y con estas frase el joven sale corriendo sin dejar hablar su madre una sola palabra.

La señora Becker solo se queda observando como su hijo sale corriendo con sus maletas para encontrar la verdad y piensa« ¡Cuídate mucho! »

A unos kilómetros de la residencia Becker. Puerto de Inglaterra.

Un pequeño barco de carga llega al puerto y una joven rubia se encuentra muy feliz de pesar que ya falta muy poco para en estar a su lado.

Rápidamente se despide de su compañero de viaje toma sus pertenencias y corre por encontrar un carruaje, a unos metros del puerto sube a un carruaje llevándola a la mansión Andrew.

Unos minutos pasan y por fin el carruaje se detiene en una hermosa mansión, Candy baja muy rápido y prosigue su camino a tocar las rejas de la mansión donde un sirviente la atiende y ambos entran a la mansión.

Candy corre al despacho toca la puerta y una voz masculina le confirma el paso, la joven rubia entra rápidamente con todas sus pertenecías y observa como un joven elegante sentado en su gran escritorio y dice— ¡Archí he regresado!—

Archí muy contento por ver a Candy va corriendo a darle un gran abrazo de amistad ambos muy contentos en volverse a ver y Candy pregunta — ¿Sabes dónde viajo Albert?—

Archí un tanto preocupado responde —No Candy he investigado pero nadie sabe dónde localizarlo, lo siento mucho aparte también tengo otro problema, Annie esta en el hospital que en verdad casi no tengo cabeza —

— Cierto por las prisas no te conté que vi Annie que se encontraba en mal estado, le comente a George y te envié un telegrama para que la cuidarás—

— Si Candy, si me llego el telegrama hace unos días me llamaron del hospital y en este momento está internada—

— Lamento demasiado y podemos hacer algo por ella— dijo Candy mirándolo a los ojos Archí.

— No Candy los doctores dijeron que tenía paranoia y solo depende de ella para su recuperación la he ido a visitar pero creo que solo empeoro mas las cosas, cuando me ve solo dice que jamás me dará el divorcio y se altera demasiado los doctores me comenta que es mejor que ya no acuda hasta que ella este mejor— dijo Archí al tiempo de bajar la mirada.

Candy con mucho cariño le dijo — Annie es muy fuerte se podrá recuperar, pero no todo es malo vi al pequeño Alistair y cada vez es más grande —

Cuando Archí escucho las noticias de su pequeño hijo se puso muy contento y cambio su cara de preocupación a una cara de tranquilidad. Candy dejo sus pertenecías en su habitación y con mucho cuidado aguardó el cofre que le regalo Albert y de nuevo bajo con Archí para cenar.

Durante todo la cena ambos amigos hablaron de descubrir donde se encontraba Albert pero no tenía rastro alguno en ese momento una idea paso por su cabeza de Archí y dijo— Sabes Candy había pensado en hablar con el Duque de Grandchester para hablar sobre unos negocios que dejo Albert con él, pero no sé si sea buena idea irlo a visitar se dice que es un hombre sumamente serio solicite una cita para el día de mañana —

— Si vamos yo te acompaño —

Continuara…