Capítulo 48
— Si vamos yo te acompaño — y con estas palabras Candy y Archí terminan de cenar con una esperanza.
Ambos jóvenes acuden a sus habitaciones correspondientes para descansar, Archí se encuentra un poco más tranquilo por ver a Candy de regreso y saber que su hijo se encuentra bien, mientras tanto Candy solo miraba la luz de la luna por su ventana y desea con todas sus fuerzas estar en brazos de su amado y con estos deseos se recuesta en su cama.
En la mañana siguiente Candy se despierta a primeras horas de la mañana y corre a la cocina para ayudar a las sirvientas que sirven el desayuno las sirvientas un tanto confundidas por su inesperado comportamiento pregunta—Señorita es mejor que este en el comedor en un momento nosotras vamos —
— No, no yo me siento bien ayudándoles con el desayuno —dijo Candy con una gran sonrisa rápidamente lleva el desayuno al comedor donde a unos metros ve como Archí viene bajando las escaleras y con una gran sonrisa dice— Creo que me gustara mucho el desayuno el día de hoy — y con estas palabras ambos jóvenes se sientas en la mesa por unos minutos Candy y Archí comenzaron a reír al recordar los tiempos del colegio pero también recordaron la partida de Alistair y se entristecieron por un minuto.
Al ver Archí como Candy se entristeció rápidamente dijo —Al terminar nos vamos
— Sí, estoy lista para hablar con el Duque de Grandchester — y con esta frase ambos jóvenes desayunan lo más rápido para salir.
Al terminar el desayuno ambos jóvenes suben a sus habitaciones para vestirse apropiadamente para la visita, al poco tiempo Archí ya se encuentra listo en espera de Candy en el vestíbulo unos minutos pasan y ve como Candy baja más escaleras con un hermoso vestido.
Ambos jóvenes muy apuestos suben al automóvil, Archí va manejando tranquilamente por las calles de Inglaterra recordando el primer día que Candy llego a Inglaterra como su hermano y él fueron a recibirla en el puerto dando un paseo con George en la cuidad sumergido en sus pensamientos sin darse cuenta ya estaban en la entrada del castillo Grandchester.
Archí se baja de su automóvil y toca la reja un sirviente lo recibe y le permite la entrada, la pareja de amigos se queda en la entrada del vestíbulo unos minutos pasan y el sirviente permite la entrada al joven elegante para hablar, la señorita la encaminan a la sala para esperar.
Cuando Archí entra al despacho observan que es casi tan grande como el despacho de la mansión Andrew, el Duque da la bienvenida y dijo — Señor Cornwall lo estaba esperando tome asiento—
Archí agradece la invitación y toma asiento el duque le ofrece algo de tomar él joven solo asienta con la cabeza y sirve dos copas de vino.
Una vez terminado los modales, Archí comienza hablar sobre invertir en las empresas Grandchester, él Duque solo escucha muy detenidamente y dijo— ¡Me parece muy bien Señor Cornwall le enviare los documentos para rectificar que todo esté en orden!—
—Estaré esperaron los documentos — dijo Archí al tiempo que tomo un sorbo de su copa de vino y prosiguió — Duque de Grandchester lamento incomodarlo pero mi visita también es para preguntarle sobre mi tío el Señor William Albert Andrew sé que realizo muchos convenio con él y quiero preguntar si sabe dónde encontrarlo—
— No, se dónde se encuentra lo siento—dijo el duque al tiempo de tomar un sorbo a su copa de vino y pensó « ¡Qué hago!» regreso de su pensamiento cuando vio como el joven se paraba y se despide muy cordialmente él responde — Fue un gusto, que le vaya bien Señor Cornwall— y con esta palabra se da media vuelta para salir del despacho.
Archí va directo a buscar a Candy y le informa que ya es tiempo de salir, Candy le pregunta Archí si le dijo algo sobre Albert, Archí le comenta que el Duque no sabe nada.
Cuando Candy escucho las palabras de Archí una extraña sensación corrió por su cuerpo y sin pensar un solo momento lo que estaba haciendo corrió muy rápido al despacho del Duque y abrió la puerta Archí estaba muy sorprendido por la conducta de Candy corrió para alcanzarla.
Candy entra muy rápido al despacho y suplicando dijo —Señor por favor si usted sabe dónde encontrar Albert se lo suplico que me lo diga —
—Señorita pero acaso está loca por qué entra— y fue interrumpido por Candy — Por favor Duque de Grandchester se lo suplico— y con estas palabras el Duque recordó esa dulce mirada esos hermosos ojos y exclamo — ¡Es usted la señorita Candice White!—
— Sí señor, por lo que más quiera si sabe dónde encontrar Albert se lo suplico que me lo diga. — Candy dijo con mucha suplica que de inmediato hizo pensar al duque « pero que está pasando por que todos quieren saber dónde se fue » y regreso de su pensamiento cuando observo a la joven rubia soltar un par de lágrimas y pregunto—¿Para que lo busca señorita?—
—Tengo que verlo señor tengo algo muy importante que decirle y si no lo encuentro siento que voy a morir — dijo Candy con voz entre cortada.
— ¡Y por qué sientes que vas a morir si no lo ve! —
— Por qué sin el mi vida no tiene sentido — cuando el Duque escucho esta frase en su corazón sintió una gran tristeza al pensar en su hijo recordando el momento en que le dijo que no se casaría con él, pero no sabía cuál era la razón y para ayudar a Candy tenía que saber toda la verdad y dijo —Esta bien señorita usted gana, se dónde se encuentra el señor William pero me tiene que contar el motivo por qué lo quiere ir a buscar y por qué rompió el compromiso con mi hijo —
Al escuchar estas palabras Candy por un momento se quedó callada y pensado como explicarle al Duque que no amaba a su hijo Terry cuando escucho una voz masculina que dijo —La señorita Candy a quien ama es a mi tío — dijo Archí con gran orgullo, al mismo tiempo que el Duque y Candy voltearon a ver al joven elegante parado en la puerta y continuo —Lamento la intervención pero Candy es de mi familia y esa es la verdad —
El Duque un tanto molesto como el joven Cornwall le estaba hablando pero al mismo tiempo sintió que era sincero y con más razón tenía que saber la verdad así que volvió a preguntar— ¿Por qué motivo busca al señor William y por qué no ama a mi hijo?—
Candy agacho su cabeza y tomo un fuerte suspiro y respondió —Es cierto yo amo al señor William deje a su hijo por qué no me puedo casar con alguien a quien no amo, anterior mente había decidido no casarme con ninguno de los dos por el temor de herirlos, pero el tiempo me enseño que fue una gran equivocación—
— ¿A qué te refieres con equivocación? —pregunto el Duque con gran curiosidad.
— Porque al no elegir lastime profundamente a su hijo le fuera aclarado desde el principio que amaba Albert pero por mi cobardía lo lastime aún más, lo siento mucho pero esa es la verdad— dijo Candy con una mirada de sinceridad y sufrimiento por lastimar a su hijo.
El Duque se quedó en silencio ya no sabía que pensar tomo un fuerte suspiro y dijo —Así que sin tener la intensión de lastimarlo lo heriste aún más — al escuchar lo que él Duque dijo Candy sintió un profundo dolor en su corazón porque efectivamente eso fue lo que paso pero ella sentía que era mejor ser sincera.
Por un momento las tres personas reunidas en el despacho se quedaron en silenció y una voz masculina interrumpió el silencio y dijo— Está en São Paulo Brasil él señor William pero también fue Terry para hablar con él —
Candy sintió un dolor en el corazón al solo pensar en Albert y Terry juntos se imaginó como podrían reaccionar y dijo —Me tengo que ir hoy mismo, quien sabe que pueden hacer —
El Duque y Archí se miraron y comprendieron que posiblemente alguno de ellos podría salir lastimado Archí dijo— Candy es muy lejos me gustaría acompañarte pero Annie está enferma —
—Tranquilo Archí me puedo cuidar sola estaré bien —
El duque solo escuchaba como ambos jóvenes conversaban del viaje y sintió una extraña sensación en su corazón que le decía que tenía que ayudar a la joven rubia sintió que la vida de su hijo corría peligro si Candy no llegara lo más rápido posible a Brasil y sin pensarlo más dijo — No se preocupe señor Cornwall yo iré con la señorita Candice —
Archí y Candy no podrían creer lo que acababa de decir el Duque ambos jóvenes muy sorprendidos por el comentario—
—Señorita Candice está de acuerdo en que la acompañe —
—Si señor, si usted quiere acompañarme — dijo Candy con gran sinceridad.
Y con estas palabras el duque comenzó a realizar todos los preparativos para el viaje, Candy y Archí rápidamente regresaron a la mansión Andrew.
Cuando la pareja de amigos ya estaba en la mansión Candy sube corriendo las escaleras y solo toma su maleta, comienza empacar lo más esencial para el viaje, cuando ya estaba por terminar de empacar su ropa observa una pequeña mesita al lado de su cama en la cual deposito el cofre que le regalo Albert.
Candy por un momento se queda pensando si lo podría llevar al viaje o si era mejor que se quedara pero al ver todas esas joyas a su alrededor y al recordar la nota que Albert le dejo cuando se lo regalo decidió que lo mejor era que se quedara en la mansión, camino unos pasos abrió el cofre con mucho cuidado saco un par de anillos.
Candy tomo los anillos y con todo el amor el mundo los aguardo en la bolsa de su abrigo, cuando termino de alistarse tomo su maleta y el cofre, Candy bajo las escaleras con mucho cuidado va directo a la estancia donde Archí se encontraba le entrega el cofre y solo le dice que lo aguarde.
Archí se despide deseándole toda la suerte para que ambos se reconcilien Candy un poco triste por dejar Archí sin poderlo ayudarlo con la recuperación de Annie, Archí comprende sus sentimientos y solo le dice que no se preocupe por él ni por Annie que ellos se encontraran bien.
Candy se siente un poco más tranquila al escuchar las palabras de Archí, ambos se dan un fuerte abrazo de despedida, al finalizar Candy sale de la mansión Andrew toma un carruaje que va directo al puerto.
Unos minutos pasan cuando Candy ve por la ventana del carruaje el puerto a unos metros de distancia, cuando por fin el carruaje se detiene.
Candy baja corriendo del carruaje para buscar a su compañero de viaje, busca a lo lejos pero no observa ningún señor de sangre noble en el puerto cuando escucha una voz masculina que dijo —Señorita Candice ya está lista—
Candy voltea y observa un señor mayor vestido muy diferente a como ella siempre lo había visto no tenía puesto un traje obscuro sino todo lo contrario estaba vestido muy cómodamente como para ir a una excursión.
Candy muy sorprendida responde —Si ya estoy lista —
Y con esta frase Candy y el Duque toman el último barco de salida para comenzar su viaje.
En otro lado del continente São Paulo Brasil.
Un joven rubio se encuentra maravillado por los hermosos paisajes de aquel lugar va caminando por las calles y se adentra a la selva tropical junto con su nuevo compañerito de viaje, y con su compañía poco a poco se olvidaba el terrible sufrimiento que paso en Inglaterra.
El joven rubio se adentra a la selva tropical cargando en su espalda a su acompañante, el joven rubio le va explicando todo lo que su mirada ve y dice —esta ave se llama Martín pescador, toco toucan, lechuza madriguera, scarlet macaw y este hermoso guacamayo azul se llama Jacinto —
El joven rubio profundamente maravillado de la hermosa belleza de todos las aves que encontraba en su camino que poco a poco se introducía más y más hasta que una voz femenina escucha gritar muy fuerte— señor William, señor William ya no se adentre más, hay lugares muy profundos y con animales sumamente peligrosos —
—Lamento mucho su preocupación, estaba tan concentrado que no me di cuenta—
—Se bien lo que se siente, pero recuerde que no está solo tiene que cuidar a su pequeño hijo es muy guapo aunque no se parece mucho a usted de seguro se parece a su madre —
—Tiene razón Yarah, vamos hay que regresar a la casa Frank—
—Que hermoso nombre tiene su hijo—
—También es muy bello tu nombre he escuchado que cada nombre tiene un significado —significa mujer de agua—
Durante el camino de regreso el joven rubio con su acompañante en sus hombros y su guía de turistas hablaban muy cordialmente hasta llegar a una pequeña casita que Albert había rentado para estar un tiempo para conocer todas las maravillas.
Cuando el joven rubio con su hijo ingresa a su pequeña casita la guía de turista se da media vuelta para regresar a su casa que se encontraba al lado.
La joven guía entra muy feliz a su casa y escucha la voz de su madre que dice— De nuevo fuiste a buscar al señor William —
—Si Madre desde que llego no hago otra cosa que pensar en él, están guapo como es que tan joven se quedó viudo nunca habla con nadie solo esta con su hijo—
—Hay hija no levantes tu mirada muy alto, ese joven no es para ti y jamás lo será desde que llego todos los días son exactamente iguales en las tardes se adentra a la selva para conocer y únicamente va con su hijo, lo lamento mucho hija pero ese hombre tiene la mira de un hombre que solo ama a una mujer —
—No madre te equivocas, veras que con el tiempo él se fijara en mí—
Y con estas palabras Yarah sale profundamente enojada, los días pasan muy rápido para ella desde que llego ya casi un mes y efectivamente como su madre le dijo todos los días era la misma rutina en la mañana desayunaban, luego llevaba a s hijo a jugar con los niños del pueblo, regresaban comían y después de comer se adentraban a la selva unas horas más tarde ambos regresaban.
Por más que ella así miles de intentos por llamar su atención el joven rubio no tenía ojos para nadie hasta que un día antes de que el joven rubio salía para dar su paseo por la selva llego una inesperada visita.
Un joven castaño caminando por las calles Brasil iba preguntado si conocían al señor William Albert Andrew y se encontró con una joven Yarah, por un monto se quedó muda de la impresión el joven era sumamente guapo como el joven que preguntaba si lo conocían ella reacciona y solo responde con un movimiento de la cabeza.
El joven castaño se alegra al encontrarlo por fin y dijo — Me puedes llevar a donde se encuentra —
—Sí, hay que darnos prisa antes que salga de su paseo —
Continuara…
