Está es la segunda historia que hará parte de una colección con un tema en particular.

Así que sin más que decir vamos a continuar. Espero disfruten la lectura.

Descargo de responsabilidad: Naruto no me pertenece, pertenece a su creador Masashi Kishimoto.

- No va a pasar nada 'ttebayo - Persona hablando

" Esto no puede ser real" Pensamientos

- Me las vas a pagar Naruto - Bijuu

Los secretos del Hokage

Capitulo 3: Hinata Uzumaki

Ya ha pasado un mes desde la salida de Naruto en su misión autoimpuesta, había sido un largo periodo de tiempo, al menos para su esposa Hinata Uzumaki y no era de extrañar o al menos no desde su punto de vista cuando la chica desde su matrimonio e incluso antes del mismo cuando apenas iniciaban su relación no se separaban durante tanto tiempo, al punto que ella se acostumbro a su presencia siempre a su lado y ahora que no estaba realmente se sentía extraño para la mujer.

Ahora ahí estaba ella caminando por las calles de la aldea de Konoha tratando de distraerse de sus pensamientos que la devoraban en la angustia y la preocupación, no es que no confiase en Naruto, sabia que no había forma de que le ganaran un montón de fanaticos si es que eso eran los causantes del problema, mas bien era la idea de que así como esos hombres a los que su marido había decidido ir a enfrentar hubiese por ahí afuera mas grupos con las mismas intenciones y la verdad es que ver un nuevo Akatsuki ir tras su esposo le causaba un profundo terror, a perderlo a el, a sus hijos, a su familia y a su aldea, se habían hecho muchos sacrificios por la paz que ahora disfrutaba el mundo shinobi.

Aunque para vergüenza de la bella mujer, había una segunda razón del porque intentaba distraerse con su pequeño paseo y nada tenía que ver con la preocupación con su esposo, ese problema no surgió sino hasta dos días después de su partida y la ha estado acosando desde entonces haciéndose cada vez mas grande para su desgracia, después de todo incluso ahora esa sensación se mezclaba con su preocupación causándole un alboroto en su mente. Lo que sentía era el irremediable calor y la necesidad entre sus piernas consumiéndola mientras exigía atención y en mas de una oportunidad se planteo ocuparse del problema por si misma pero fiel a su forma de ser de antaño, tímida y recatada, le era muy difícil siquiera planteárselo sin tener un ataque de nervios, creyó haber dejado esa faceta de su vida atrás, pero era evidente para ella que había cosas que no importa cuanto tiempo pase, en realidad nunca se olvidan.

Lo peor es que ella sabia que esa nunca fue su naturaleza o al menos no llegaba a ese punto si era realista, pues cuando entro en la adolescencia como toda persona sus hormonas se revolucionaron y como era de esperarse, su cuerpo empezó a demandar ciertas atenciones que en el pasado no hizo. Ademas estaba el hecho de que por ese entonces su corazón ya tenia dueño y conforme empezó a explorar su sexualidad a su mente siempre llegaban escenarios de si misma en la cama con el rubio dueño de su corazón, aunque al final se debatía en acabar con su fantasía y liberarse o detenerse debido a la vergüenza que le embargaba y para su placentera desgracia, su cuerpo siempre lograba que cediera a su deseo.

Creyó que había superado esa etapa luego de los tres años en los que Naruto dejo la aldea y en los cuales solo confirmo el hecho de lo mucho que ya no solo lo amaba si no que también lo deseaba cuando en ese periodo no pasaba mas de un día sin fantasear con el chico regresando a la aldea para reclamarla como suya y hacerla gemir solo para avergonzarse al acabar por haber cedido de nueva cuenta a sus impulsos. Sin embargo cuando regreso y estando mas calmada en ese entonces, no fue mas que solo tenerlo cara a cara para que el deseo volviera a ella y en su primer encuentro desmayarse victima de las imágenes tan subidas de tono que atravesaron su mente al verlo.

Agradecía que por ese entonces se desataran tantos problemas pues no le daban tiempo a prestarle atención a su renovado fuego interno que como en el pasado le demandaba complacer a su cuerpo, realmente no lo entendía en ese entonces, ¿por qué de un momento a otro algo que parecía totalmente superado como una fase mas de su desarrollo ahora volvía con mas violencia?, sin embargo todo lo que ocurrió en esa época de su vida le permitió no darle el tiempo a su libido de tomar el control sobre su instinto de supervivencia.

Por un tiempo siempre se planteo decirle las cosas al rubio aunque siempre se acobardaba o acababa desmayada ante el, no importaba realmente pues su inseguridad siempre la calmaba diciéndole que de todas formas era imposible que el se fijara en una chica tímida como ella, sin embargo durante el ataque de Pain y viendo a quien era el dueño de su corazón desde su mas tierna infancia estar en riesgo de morir retiro su miedo e inseguridad en pro de salvaguardar la vida de el rubio, ese valor le llevo incluso a decirle sus sentimientos aunque quizás no en el mejor de los momentos y no bajo el mejor de los ánimos pues pensándolo con detenimiento ahora, la chica lo dijo ese día bajo la idea de que habría de morir y por ende no quino irse sin al menos decirle lo que sentía por el.

Era curioso pues luego de revivir y que todo volviese a la normalidad mas o menos, se sintió aun mas nerviosa pues no sabia realmente que pasaría ahora, estaba viva y el rubio sabia lo que sentía por el, estaba asustada y de hecho se escondió de el un rato, al menos hasta que noto algo que le alivió y entristeció a partes iguales. Naruto no recordaba su confesión, de hecho no recordaba nada mas allá de que Hinata se puso en la linea de fuego para intentar salvarlo y luego enfureció al verla morir, también escucho un tiempo después de la confesión de Sakura sobre amar a Naruto, pero se alegro al saber que el rubio la había rechazado, era egoísta de su parte pero no podía evitarlo, se dijo que todo aquello era una oportunidad que le daba la vida para volverse a confesar, esta vez como debía de hacerse, aunque no tuvo el valor en ese momento y luego llegó el evento en el que acabaría perdiendo a su primo Neji.

La guerra fue un duro golpe para muchos y en particular para ella, saber hasta donde estaban dispuestos a llegar para matar a Naruto y hacerse con su biju la agobio, peor aun le hizo sentir un miedo que no sintió ni siquiera contra el anterior líder de Akatsuki, en aquella ocasión al menos era solo uno, ahora se enfrentaban a un ejercito, tenia miedo de que esta vez fuese inevitable la muerte del joven y de hecho así fue, luego de una gran pelea, que el muchacho se hiciera amigo de su biju, que juntos peleasen contra el principal enemigo e incluso compartiera su poder con ellos, fue inevitable que el rubio falleciera o al menos por un momento, de no ser por la intervención oportuna del Yondaime Hokage Minato Namikaze, quien fuera el padre de Naruto quizás el rubio se habría quedado muerto ese día.

Todo lo que ocurrió después, bueno, era una historia que no quería recordar, le causaba mucho dolor, aunque si tenia algo en claro que recordaba de esa época, fue entonces que finalmente se quito el miedo y se determino a estar al lado del rubio, no huiría mas y el primer paso era estar a su lado en esa guerra, aunque fue inevitable que con la aparición de Madara en el campo de batalla y el Tsukuyomi Infinito las cosas una vez mas se trastocaran, sin embargo algo bueno salio de su estancia en el Genjutsu definitivo, se le permitió ver justo aquello que mas anhelaba, poder estar con el rubio, ser su esposa y juntos formar una familia, era curioso que lo que vio en ese día, si bien no era real, acabo siendo una premonición de lo que seria su vida posteriormente donde su sueño se hizo su realidad.

Como fuera, luego de la guerra y con sus sentimientos mas claros y su voluntad mas fuerte luego de que todos se recuperaran trato, de verdad trato de acercarse al rubio y decirle lo que sentía, pero innegablemente una parte de su antiguo ser, esa chica tímida e insegura permaneció en ella y si bien ahora era capaz de hablar con el rubio, de estar en su presencia sin morirse de vergüenza o desmayarse, aun era incapaz de decir abiertamente sus sentimientos al rubio y por un tiempo se maldijo por ello, pero entonces llegaría lo que lo cambiaría todo y le daría el inicio a su vida feliz al lado de su ahora esposo.

Toneri Otustsuki, el desgraciado que trato primero de llevarse a su hermana y luego a ella misma, era increíble su obsesión con ella al punto de controlarla como una marioneta cuando noto que no lo amaba, aun así su aparición finalmente le dio aquello que quería, pues para cuando todo acabo, Naruto había confesado amarla, algo que la sorprendió y la hizo mas que feliz, muchas cosas pasaron en la luna en esa ocasión, incluyendo la mayor muestra de inclemencia de la bella oji perla, cuando una vez derrotado el Otsutsuki ella le arranco los ojos sin ninguna piedad y con el aun consciente, eran de su hermana y los debía recuperar, aun así se reprocho haberse dejado llevar por la rabia y realizar las cosas como lo hizo.

Ese también fue el inicio de la relación de máxima confidencia que se iría forjando con el tiempo entre Hinata y Naruto, cuando el chico le contó quien estaba en la luna o mas bien que era realmente la luna, lo que paso ahí fue el primero de muchos secretos, así como el primero de muchos besos, como fuese luego de eso la relación de ambos chicos inicio y con el tiempo el le fue revelando muchos de sus secretos, secretos de una vida en la que el solo se dedico a que el mundo reconociera su existencia y la innumerable cantidad de líos en los que se metió en el proceso.

No se quejaba, todo por lo que pasaron tanto el como ella, los había llevado a este momento, ahora finalmente eran felices, estaban juntos y eran una familia, una muy extraña pues su vida se había transformado desde que acepto casarse con el aun a sabiendas de lo que llevaba a sus espaldas el rubio incluso desde muy joven, sin embargo no cambiaría nada de eso pues seria reducir la luz y la alegría a su vida actual.

Ahora ella podía ver los frutos de una vida de esfuerzos y sacrificio de su esposo en la grandeza de su aldea, jamas creyó ver tal paz en la misma, creció educada para la guerra y para desconfiar de todo y de todos los que fueran ajenos a su hogar y ahora incluso sentía que su vida había sido un sueño en el que incluso los biju habían sido solo una pesadilla o al menos los monstruos que le habían hecho creer que eran. Eso le causaba gracia pues con el tiempo, Kurama el biju de su esposo incluso se hizo popular entre los niños cuando empezaron a contar las historias del mas poderoso biju como si fueran las anécdotas de un héroe o los cuentos de fantasía para niños y eso conllevo a algo por lo que Naruto tuvo muchos problemas en su momento, después de todo en cuanto salio a la venta los peluches de Kurama su hija quería uno y lo que tuvo que pasar su marido para conseguirlo aun ahora le hacia reír y al mismo tiempo darse cuenta de que Naruto pese a estar ocupado como Hokage, seguía teniendo muy presente a su familia cuando luego de ese día en el que no logro conseguir el juguete para su hija y acabo dándole por error el de Shukaku, unos días después apareció en casa con uno de los peluches de Kurama solo para su hija quien no pudo evitar saltar de la felicidad.

Le causo gran impresión que en parte se debió a el mismísimo Kurama que Naruto lograse encontrar el juguete, aunque el propio rubio no quiso ahondar en detalles, pero el solo gesto del biju le hizo reafirmar una vez mas que la mascara bajo la que se habían refugiado los nueve bijus todo este tiempo no era mas que la prueba inequívoca de que solo trataban de evitar que sus carceleros vieran su sufrimiento, después de todo quien imaginaria que Kurama ese zorro que anteriormente fuese llamado demonio tuviese tal concepto de la familia, aunque se veía opacado un poco cuando el insistía en que la razón de su ayuda era que no permitiría que el cachorro de su jinchuriki prefiriera al mapache que tenia por hermano sobre el.

Todo eso era su vida familiar, ahora ella cargaba los mismos secretos que su esposo, haciendo mas fuerte su relación al no ocultarse nada, sin embargo uno de esos secretos si que la sorprendió y aun ahora cada vez que lo recordaba solo podía sonrojarse, fue el segundo de sus secretos revelados a ella, uno que según el propio Naruto era culpa de Kurama y su naturaleza la que lo hacia comportarse así. Dicho secreto la impacto cuando lo revelo, la intimido cuando lo vio en carne propia y actualmente la martirizaba pues le había convertido en una adicta a esa sensación cuando estaba en ese estado y era la principal razón de su actual caminata por su aldea y sus divagaciones sobre su pasado al lado de Naruto en un vano intento de olvidar lo que su cuerpo le demandaba luego de un mes entero en el que el rubio había estado lejos y es que por mas que tratara aun si hiciera meditación o se dejara hundir en sus recuerdos era inevitable que al final regresara a ese pensamiento.

Resultaba abrumador para ella saber que debido a la naturaleza de Kurama al ser la representación de un zorro, había causado un efecto particular en Naruto una vez este ultimo fue consciente del sexo opuesto como tal, en otras palabras, Naruto desde el momento en que se empezó a interesar en las mujeres cerca de los 12 años y sus hormonas empezando a despertar, el chakra de Kurama que había corrido por su cuerpo todo ese tiempo empezó a afectarlo haciendo que su deseo se hiciera mas grande, que la necesidad de estar con una mujer fuera cada vez mas grande y que al parecer su miembro también se hiciera mas grande con el único propósito de hacer caer a una mujer a sus pies, algo instintivo según sabia pues era la combinación de su instinto como hombre, su instinto de zorro y su instinto como el jinchuriki del biju mas fuerte lo que le hacia querer doblegar y dominar a su pareja.

Cuando se hicieron novios, al principio todo era normal, pero no paso mucho tiempo hasta empezar a notar un extraño comportamiento cuando estaban a solas, fuese en la casa de Hinata o en la de Naruto, como si tratara de contener algo para evitar hacerle daño a la chica, grande fue su sorpresa cuando lo encaro y le revelo ese secreto tan particular y que realmente acabo por sonrojarla, al parecer ella no era la única que en esos momentos sus pensamientos se dirigieran en ese sentido, esa quizás fue la acción mas osada que realizo durante esa etapa tan temprana de su relación, pues dos días después en un viaje que hicieron juntos ella le propuso hacerlo, aunque no sin dificultad debido a la vergüenza que sentía claro, pero aun así logro decirle lo que quería.

Decir que Naruto estaba impactado era decir poco, una vez que ella termino de hablar y lo vio, oto que el chico estaba como ido, como si le fuese imposible de creer que esa dulce y tierna chica que era Hinata Hyuga le estuviese proponiendo algo tan sucio, pero antes de que ella se retractase creyendo que el se negaba con su silencio sintió en sus labios los del rubio besándola con amor y anhelo, antes de darse cuenta la estaba desnudando, recorriendo con besos cada zona de piel que despojaba de sus prendas haciéndole suspirar de placer, "supongo que ver tantas revistas sucias le sirvió de algo", fue el pensamiento de la chica en esa su primera experiencia al lado del chico, pues recordaba que para ese entonces algunas de las cosas que le había contado es que al no tener quien le enseñara de eso, el rubio había recurrido a revistar porno para ver en que consistía el sexo, tal vez a una edad prematura, pero como le había dicho, no tenia nadie con quien contar para decirle sobre eso, sin embargo cuando se detuvo de sus caricias fue cuando se llevo una mas que agradable sorpresa, claro no fue consiente de lo mucho que le gusto la visión pues estaba aturdida y asustada, pero el como su coñito virgen se encharcaba en expectación a lo que vendría, era mas que prueba suficiente para saberlo.

Ahí, frente a ella completamente desnuda esa noche, Naruto se quito su ropa poco a poco hasta retirar su ropa interior y fue cuando lo vio, el enorme falo que pronto reclamaría su virtud completamente erecto, era grande, grueso, podía apreciar las venas a lo largo de su longitud, estaba temblando de anticipación, como si solo esperara el momento en que pudiese hundirse en ella y de la punta podía observar un liquido derramarse, "no creo que quepa" fue el pensamiento que la embargo en cuanto termino de recorrer la longitud de su herramienta y al igual que antes, la chica no pudo decir nada pues una vez mas su novio la estaba besando, pero en esta ocasión al estar ambos desnudos el roce de piel contra piel se les antojaba demasiado placentero por o que de momento la chica decidió olvidarse de todo y solo sentir el cuerpo de su rubio pegado al suyo, sin embargo luego de algunos minutos de besos y caricias, la chica volvió a la realidad cuando un gemido ahogado salio de su boca y murió en la de Naruto al sentir como la punta de la polla de Nartuo besaba la entrada de su coño, ansioso de recibir autorización para explorar su interior.

- ¿Estas segura de esto Hinata? - fue lo único que dijo el chico quien podía notar estaba usando hasta el ultimo gramo de autocontrol para evitar tomarla sin piedad y sin su permiso, si ella le dijese en ese momento que no estaba lista sabía que el aunque se decepcionaría y se frustraría pues era obvio que su cuerpo pedía alivio pero aun así la complacería y retrocedería para no agobiarla y ese pensamiento fue el que reafirmo su convicción, ese hombre era el que ella quería, a quien amo toda su vida y seguiría amando hasta el ultimo día de su existencia, no tenía porque temer o avergonzarse, ese hombre la amaba y pese a tener aun muchos secretos sabia que cuando estuviese listo el se los revelaría, pero mas importante aun, Naruto jamas la lastimaría y con eso claro finalmente dirigió su vista hacia el chico que aun aguardaba su respuesta para con un beso y una sonrisa abrir por completo sus piernas invitándolo a entrar en ella.

- Ven Naruto-kun, estoy lista para ti, solo se gentil por favor - fue lo ultimo que diría en esa noche o al menos lo ultimo coherente, como invitación final llevo su mano derecha hacia su coñito y lo noto húmedo como hace mucho no lo estaba y con sus dedos indice y medio extendió sus labios vaginales para darle total y libre acceso a ella.

Lo siguiente que supo es que Naruto lentamente entro en ella hasta alcanzar su barrera, era curioso pues con la vida que llevaban como ninjas y mas ella como kunoichi, habría sido de esperar que su himen se hubiese roto hace mucho tiempo, algún golpe o herida cerca de la zona que terminase con el rompimiento de dicha barrera natural, sin embargo en ese momento agradeció el que su padre le sobre protegiera tanto y le evitara sobre esfuerzos o misiones que le rebasaran, pues gracias a eso ahora podía ofrecerle ese regalo a su novio, darle la oportunidad de ser el quien rompiese esa barrera y convertirla finalmente en una mujer, su mujer.

Decir que no dolió seria mentira, pero estaba feliz, ahora era una con el y eso era lo que mas le importaba en ese momento y aunque al principio fue tierno, dulce y gentil debido a que era su primera vez, rápidamente descubrió hasta donde llegaba la magnitud de la influencia del zorro en su libido y por mas que quisiera negarlo, disfruto todas y cada una de las cosas que hicieron durante esas 4 horas antes de que la chica finalmente se desmayara presa del cansancio y todos los orgasmos a los que llego esa noche, si no lo conociese bien habría jurado que Naruto era un follador consumado y empedernido.

No, era mejor no seguir esa linea de pensamientos y recuerdos, en especial cuando estaba a la mitad de la calle donde todos podían verla, ya había pasado antes y el resultado nunca fue bonito o al menos no en el sentido de que se desconocía a si misma en esas ocasiones, después de todo gracias a esa primera vez y las muchas que le siguieron después, Hinata finalmente había descubierto para su horrorosa sorpresa el porque de que en su adolescencia tendía a tener tantos pensamientos nada santos acompañados de acciones de las cuales se avergonzaba pues no era una conducta normal en ella, si, resultaba que ella tenia una especie de ninfómana adentro y en cuanto ese chip se activaba y valla que Naruto sabia como activarlo, ella desconocía cualquier cosa que no fuera saciar esa necesidad suya, claro esta que su marido había tomado medidas para hacer que solo el fuera el receptor de esa necesidad aunque tampoco es que ella tuviese intensiones de buscar fuera de casa y en brazos de otro hombre lo que era mas que satisfactoriamente atendido dentro de ella por el hombre que amaba.

Como fuera, para Hinata era peligroso excitarse sobre manera en la calle pues en las pocas ocasiones en que ocurrió y todas debido a os juegos de su esposo, el resultado siempre era el mismo, ella se desesperaba y corría por toda la aldea de ser necesario hasta encontrar al rubio y llevarlo a donde fuera que pudiesen tener la suficiente privacidad para que la complaciera, lo cual se volvió peligroso cuando se hizo Hokage, pues desde entonces cada vez que paso, la ojiperla acabo debajo del escritorio de su esposo practicandole sexo oral en ocasiones incluso mientra el atendía asuntos de estado o en reuniones con los lideres de los equipos gennin, como dije, era peligroso para ella dejar que el calor de su cuerpo la invadiera o las cosas salían mal y solo una vez cuando su esposo no estuvo en casa por al menos dos días y ella entro en ese estado había conocido lo que era enloquecer de necesidad, durante ese tiempo no hubo momento del día en que no se masturbara tratando de aplacar su deseo, agradecía que en ese entonces sus hijos aun no nacían o los habría traumado de por vida con sus alaridos y para cuando Naruto volvió a casa de su misión se topo con la visión de una mujer desesperadamente ansiosa de sexo, ni siquiera lo saludo ese día, en cuanto cruzo esa puerta tardo cerca de un día entero e ininterrumpido lograr aplacar a la bestia lujuriosa en la que se había convertido su mujer e irónicamente en el proceso despertó a la propia bestia que resultaba el rubio.

Quizás era la máxima prueba de las ironías de la vida que justo unos días después de esa ocasión ella empezase a sentirse mal y luego de visitar a Tsunade descubriesen que la chica estaba en embarazo lo cual alegro a los tres presentes en la sala, Naruto nunca tuvo familia mientras crecía pero muchos habían visto incluida ella en sus ojos el anhelo de algún día formar la suya propia.

Ahora estaba de vuelta ahí, en la calle finalmente libre de sus pensamientos al centrarse en su familia, era extraña por decir lo menos, un hijo rebelde y revoltoso, copia fiel de su propio padre a esa edad, una hija tierna y dulce ademas de tímida, una calca de si misma y un esposo con muchos secretos, no para ella pero si para la aldea, aunque como culparlo de no querer compartir su vida con ellos si cuando lo intento nada bueno salio de ello.

- Ara, Hinata Uzumaki, que placer verte por aquí - el llamado la tomo por sorpresa mas sin embargo reconoció la dulce voz y al girarse para saludar se encontró con una rubia que llevaba un peinado de dos coletas bajas a su espalda, de ojos marron claro e intenso cuyo distintivo mas llamativo era la prominente delantera que se cargaba, si, frente a ella se encontraba la princesa de los Senju, la otrora Hokage Tsunade.

Quiso no distraerse pero le fue imposible pues aunque no quisiera su vista se dirigió por breves momentos a los impresionantemente grandes pechos de la mujer, no era lesbiana pero admitía que esos pechos eran realmente grandes y por algunos abrazos que la mujer le dio en el pasado sabia que eran extremadamente suaves a la vez que firmes haciéndola preguntarse para su vergüenza que se sentiría meterse uno de esos pechos a la boca, no era una mujer celosa pero en mas de una ocasión se encontró a si misma desando unos pechos así de grandes pese a que modestia a parte la chica sabia tenia los pechos mas grandes de su generación y por palabras de su Naruto se sentían demasiado bien al tacto, aun así en muchas ocasiones se pregunto que diría Naruto si los tuviera del tamaño de la mujer frente a el.

- Tsunade-sama, es un gusto verla también - fue el saludo cordial aunque un tanto vergonzoso que la actual matriarca Uzumaki le dio a la rubia pues estaba sonrojada debido a sus recuerdos de hace unos minutos, el calor que crecía en su matriz ansiosa de atención y el innegable hecho de que desde que apareció la rubia frente a ella no había logrado dejar de dirigir pequeñas miradas a los pechos de la rubia, que no tuviera el mas mínimo reparo en exhibirlos con su ropa tan escotada no hacia mas fácil la tarea para Hinata.

- Oh vamos Hinata deja el sama de lado, sabes que ya no soy la Hokage y me hace sentir incomoda, ademas somos amigas o mas que eso, ¿no es así? - la chica siempre solía dirigirse a ella con el sama cuando se encontraban debido a la costumbre luego de verla en el puesto de Hokage un buen tiempo y luego de eso alegando respeto dada su posición como la líder del clan Senju algo a lo que ella desmintió al decirle que no era la líder, sin embargo con el tiempo logro que dejara los honoríficos, aunque en ocasiones le era inevitable a la chica caer en ese viejo habito suyo.

- L-lo siento Tsunade, en ocasiones me cesta dejar de lado las viejas formas en las que me criaron - se disculpo e hizo una ligera reverencia a la mujer frente a ella a modo de disculpa, acción de la que rápidamente se arrepintió pues eso dejo su rostro muy cerca de esos pechos que la habían estado tentando todo ese tiempo, lo pero es que al reponerse y ver a la mujer ella tenia una sonrisa traviesa en su rostro, prueba inequívoca de que se había percatado de la situación.

- Ne Hinata-chan, ¿te gustaría tocarlos? - y ahí estaba, la clásica actitud bromista que había adoptado Tsunade con Hinata hace ya un tiempo y que solía usar cuando la atrapaba en algo que a ojos de la ojiperla estaba mal o era vergonzoso, en esta ocasión noto como miraba sus pechos con descaro ademas de su lindo sonrojo, por lo que decidió molestarla un poco por lo que luego de decir eso tomo sus propios pechos y los estrujo ligeramente mientras se los ofrecía a la chica frente a ella con mirada picara haciendo a Hinata enrojecer aun as, le pareció divertido hasta que noto esa mirada particular en los ojos de la chica, una mirada que ella conocía muy bien, ademas de que podía notar como la chica tragaba como si su boca se hubiese resecado por lo que dejo los juegos de lado para ponerse un tanto mas seria.

- ¿Ya fue un mes desde que se fue no es así?, dime Hinata ¿cómo lo llevas? - la mujer vio que ella intentaba fingir demencia sobre lo que le hablaba pero la mirada seria de la rubia le hizo entender que no tratara de fingir que no sabia a que se refería exactamente haciéndole tragar duro debido a lo incomoda que se estaba empezando a sentir.

- N-no es precisamente fácil, pero aun creo que puedo aguantar un poco mas, mientras no deje que mi cuerpo... ya sabe - no era sencillo hablar de eso para Hinata, pero confiaba mucho en la rubia y por ello era la única que sabía de su condición, algo en lo que la había apoyado mucho y le dijo que la comprendía ademas que la ayudaría a afrontar y aprender a controlar ese estado en el que Naruto era a ojos de la rubia 100% el culpable, lo gracioso es que recordó cuando la rubia Senju le dijo eso, un "¿por qué siempre es mi culpa?" con tono de reproche y quejándose como un niño de parte del rubio fue lo que le siguió haciéndola reír en esa ocasión antes de recibir las indicaciones de su medica particular.

La Senju por su parte solo suspiro, Hinata podía ser igual de terca que Naruto si se lo proponía y en estas cuestiones tendía a tratar de resolverlo sola por la vergüenza que le ocasionaba, maldecía a Naruto pues aun ahora pensaba que era su culpa y solo suya, pero en ese momento eso no era lo importante por lo que con un suspiro final se acerco a la ojiperla antes de acercar su rostro al de la joven y susurrar algo a su oído, algo que ciertamente hizo sonrojar a la joven matriarca de los Uzumaki.

Sin embargo y pese a su vergüenza ella asintió estando de acuerdo con lo dicho por la medico rubia solo para recibir una sonrisa cálida de Tsunade antes de cada una seguir con su camino, aunque esta vez la joven decidió regresar a su casa en lugar de seguir su paseo por la aldea, era lo mejor si no quería que las cosas se descontrolaran con ella, mas ahora que sabia que era lo que le esperaba al regresar a casa.

Por una vez decidió dejar de ser esa mujer recatada que todos conocían o al menos en su mente dejo de serlo para lanzar una maldición aunque fuese solo de pensamiento, "maldito seas Naruto-kun, tu y tus secretos me han arrastrado a ser así", no es que se quejara realmente pues había disfrutado de cada uno de esos secretos que ahora compartía con su esposo, sin embargo eso no quería decir que no se molestara del resultado pues ahora su mente era un arma de doble filo si dejaba que sus pensamientos se dirigieran en una sola dirección, una que en este momento la tenia al borde de su resistencia.

Regreso a casa todo lo rápido que podía mientras su excitación seguía creciendo y su coñito ahora rezumaba jugos en expectación de lo que vendría, los sentía bajar por sus muslos y eso la avergonzaba, daba gracias que usase ese día una falda pues de lo contrario hace ya mucho que los muchos aldeanos que se encontró en su camino de vuelta a su hogar se habrían percatado de la extraña humedad en esa zona y lo ultimo que necesitaba era que la empezaran a tachar de pervertida, aunque lo fuera.

Entro rápidamente y agradeció que al menos ese día los niños no estuviesen en casa, no quería ni tenia la suficiente capacidad para prestarles atención sin desesperarse en este momento y ciertamente no quería gritarles, por lo cual rápidamente fue a su habitación, entre mas rápido procediera mas rápido podría aplacar aunque fuese un poco el calor que ahora ya la devoraba.

Al entrar en su habitación pudo ver lo único en este momento que la saciaría y estaba mas que lista para caer en ese juego, lo necesitaba, antes de que de verdad enloqueciera, por lo cual con un adorable sonrojo y unos ojos nublados de deseo cerro la puerta con seguro y se fue desprendiendo de su ropa conforme avanzaba hasta su cama, - gracias por hacer esto por mi... Tsunade - fue el pequeño arrullo de gratitud de la Uzumaki.

- No te preocupes Hinata, para eso estamos las amigas o en este caso... las amantes - dijo la tetona Senju quien se encontraba sentada desnuda sobre la cama esperando y deleitándose viendo a Hinata desnudarse frente a ella sin ningún reparo, para provocarla aun mas abrió sus piernas mostrandole el que ella también estaba ansiosa de que eso ocurriera y fue mas que suficiente para que la ojiperla se abalanzara contra ella para abrazarla, besarla y desahogarse con ella.

"Esto esta bien, así puedo resistir hasta que Naruto regrese" fue el ultimo pensamiento de Hinata antes de entregarse a su rubia amante, no quería engañarlo con un hombre, aunque dudaba que siquiera hubiera uno que pudiera seguirla el paso ademas de Naruto, así que esto era lo mejor que tenia para calmar sus ansias cuando su marido no estaba. Se olvido de todo y decidió disfrutar por completo del cuerpo de la mujer junto a ella después de todo desde hace ya un rato el roce entre sus pezones y la sensación de carne contra carne hundiéndose en sus pechos las estaba enloqueciendo a ambas, ya pensarían en las implicaciones después, por ahora ambas se necesitaban y no tenían intención de ignorar esa necesidad ni un segundo mas.


Ya era la mañana de un nuevo día y las dos mujeres se encontraban en la cocina de la residencia de Hinata desayunando enviándose casualmente miraditas cómplices y satisfechas, había sido una maravillosa noche la que pasaron donde se olvidaron de todo lo que no fuera satisfacer a la otra en cuanta posición se les ocurrió, no salieron de esa habitación bajo ninguna circunstancia mas que para buscar algo de comer y aun así durante ese lapso de tiempo no abandonaron su desnudez y las lascivas caricias que se dedicaban mientras tomaban todo lo que necesitaran y regresaron a la habitación para hacer de esa cena la mas obscena que se les ocurrió en el momento.

Por suerte Boruto decidió salir de campamento con sus amigos y ante la insistencia de Himawari este termino llevándola pese a la renuencia de su madre de dejarla ir siendo tan joven y bajo la promesa de su hijo mayor de cuidarla y protegerla en todo momento, ahora se alegraba de haber permitido que sus dos hijos se fueran pues le permitió una libertad con su rubia amante que le encanto en cada segundo que estuvo con ella.

Claro esta su fuego interno seguía ahí, quemandola por dentro, pero al menos ya no con la intensidad de ayer y todo gracias a Tsunade, uno de los muchos secretos que Hinata guardaba y uno de los que mas placer le causaba, pero aun así no podía evitar ansiar que su esposo regresara pronto pues de no ser así, la Senju tendría que encargarse muy pronto de nuevo de aplacarla, aunque estaba segura que no le molestaría en lo mas mínimo.

Como alguna vez le dijo tanto Naruto como Tsunade, ella era una pervertida de clóset y a ellos parecía encantarles la idea de sacar a esa versión de ella a la luz para jugar, era curioso pero al parecer Hinata tenia debilidad por los rubios o en este caso por un rubio y una rubia que compartían un gusto por lo lascivo bastante particular y que para beneficio de ella le permitía gozar de sus atenciones.

Estaban en un cómodo silencio que ninguna quería romper mas sin embargo era necesario hacerlo para hablar de que hacer para tomar medidas en caso que Naruto tardara mas tiempo en volver, sin embargo antes de que cualquiera de las dos hablara la puerta de la residencia sonó llamando la atención de las dos mujeres que rápidamente se dirigieron a la puerta para encontrar un anbu parado frente a ellas.

- Disculpe Lady Hinata y... ¿Lady Tsunade? - la presencia de la rubia en casa de la ojiperla lo dejo sorprendido, aunque rápidamente se repuso pues no era secreto para nadie en la aldea la buena relación de lo Senju con la familia del actual Hokage, - Vengo de parte de Shikamaru-dono con una noticia para lady Hinata. Naruto-sama ha regresado a la aldea - fue lo que dijo el anbu alegrando a Hinata aunque no por la razón que creía el ninja frente a ella.

Sin embargo en el caso de Tsunade la alegría no era total y conforme pasaban los segundos se fue borrando de sus finas facciones cuando noto que el anbu permanecía ahí pese al hecho de haber completado su reporte a la esposa del Hokage, esa actitud la conocía muy bien de su época como Hokage y nunca antecedía a algo bueno. - Hay algo mas que debes decir, ¿no es así? - el comentario rápidamente llamo la atención de la peliazul preocupandola al notar el rostro serio de la rubia a su lado, eso no podía ser bueno, era una expresión que solo se muestra cuando se esperan malas noticias, por lo cual con temor giro su rostro de vuelta al shinobi enmascarado a la espera de que dijera algo mas y al notar que no parecía estar seguro de decirlo o no solo se estaba angustiando mas.

- Vera lady Hinata, según el reporte recibido de los guardias de la entrada, lord Hokage llego con un rostro de mucho cansancio y poco después de alcanzar a los vigías cayo inconsciente en la entrada de la aldea - aquello llamo la atención de ambas mujeres fuertemente, no era normal tal cosa y dudaban que Naruto se hubiese visto en un problema tan grande cuando el era en esencia el mas poderoso ninja de su aldea.

- P-pero, ¿acaso estaba herido cuando llego o dijo algo? - la preocupación era palpable en el tono de la mujer, para este punto cualquier rastro de excitación o lujuria la había abandonado ante el naciente temor de que su esposo estuviese en peligro pese a estar ya en su hogar, por lo que todo pensamiento ajeno a saber sobre la condición actual del rubio pasaba a segundo plano en su mente.

- No sabría decirle lady Hinata, la información llego tan pronto como se pudo avisando de lo ocurrido con lord Hokage, solo puedo decirle que en este momento lo están llevando al hospital de la hoja para atenderlo - al parecer actuaron muy rápido y la información de la que contaban era mínima, priorizaron informarle a la esposa del Hokage para que acudiera con su marido mientras recolectaban información así que el anbu no estaba mayormente actualizado sobre la situación, - tal ve sea bueno que lady Tsunade se encuentre aquí con usted, quien mejor que ella para atender la condición de Hokage-sama - eso llamo la atención de la rubia, no esperaba estar en una situación así, menos hoy pero dadas las circunstancias quizás era lo mejor, por lo que luego de ver a Hinata y asentir las dos agradecieron al anbu, el cual una vez terminada su labor desapareció dejando a las dos mujeres solas quienes rápidas y presurosas se dispusieron a dirigirse al hospital para saber que había ocurrido con el rubio.

Ninguna de las dos estaba preparada para lo que estaba por ocurrir, pero de seguro seria un gran cambio en sus vidas.

-CONTINUARA-


Tercer capitulo de esta historia, espero lo disfruten y perdón si se quedaron con las ganas de ver que hicieron Hinata y Tsunade, tal vez mas adelante escriba que fue lo que paso en su pequeño encuentro.

Se que el capitulo anterior fue mas bien algo flojo, pero no era mi intención entretenerme en las peleas ni mucho menos, ademas del hecho de que en combates no soy precisamente hábil escribiendo, así que si tienen consejos para posibles y futuros encuentros, estoy abierto a escuchar.

Hasta entonces espero que disfruten este capitulo y quisiera ver que creen ustedes sera lo que paso con Naruto. Nos leemos en otra ocasión.