BUSCARTE
"¿Dónde estás?"
"Dame la oportunidad de extrañarte.
Por favor, no sigas viniendo"
Siente que la vista se le nubla al no saber si llorarle o gritarle, y una especie de "click" en su cabeza se activa, en cuanto ve al muchacho de ojos escarlata darle la espalda.
Red es invierno puro y tenerlo cerca es sentir miles de mordidas en la piel desnuda, quemaduras en las mejillas surcadas de lágrimas.
Pero Lyra es como azúcar granulada en sus encías, dulce y doloroso, algo (alguien) que quiere y no quiere. Un gusto que lastima.
—Red, no. No me voy a ir.
El nudo en la garganta de la muchacha es como una soga enrollada que amenaza con ahorcarla. Lo siente cada vez que él deja de mirarla y regresa al interior de la cueva, allí en Monte Plateado.
Pero…
También hay un nudo en la garganta de Red, y en lugar de una soga lista para ahorcarlo, es una correa con todo y placa, rezando en letras mayúsculas el nombre de ella como propietaria.
—¿No me escuchaste?
Lo cierto es que sí lo hace.
No la ve, pero es el suspiro roto y los pasitos hacia atrás lo que le hace saber que Lyra está llorando. Hay nieve en sus ojos que amenazan con derretirse si sigue escuchándola.
Tiene la mente rumiando, como cada vez que la deja sola en la cima nevada.
"Dame espacio y déjame solo."
"Por favor, no te quedes aquí"
—Me da igual morirme de frío aquí afuera, no me voy a ir.
Red tiembla porque ella es capaz, difícil de manejar cuando son decisiones respecto a él. La cuestión es: ¿Por qué?
¿Por qué insiste tanto en quedarse con él en esa cueva oscura, en ese clima frío, en el lugar más alejado de Kanto y Jotho? Ya le había ganado, ya no tenía nada que hacer ahí; sin embargo, ella volvía cada semana para verlo y hablarle incluso si él no respondiera. Nota heridas en sus manos y raspones en sus piernas, el camino es duro y ella también. La necesidad de tenerlo a su lado era tan palpable, que Red no sabía que pensar al respecto.
Excepto que se estaba acostumbrando a verla.
Aún así…
"Necesito saber…
…si realmente te necesito"
El silencio de su boca sigue sin romperse y se pierde en las penumbras de la cueva, dejándola afuera a pesar de la advertencia y la nevada. Lyra se rompe un poco más (consiente de que no la corresponde) y desaparece entre la nieve. Red voltea sólo una vez.
"Créeme, si te anhelo, es bueno para nosotros"
Porque Red sabe muy bien lo que es el cariño y ahí está el problema. Desde que Lyra está ahí, ya no quiere estar solo y la idea es horrorosa. El frío deja de sentirse cuando la sangre bombea por rozar su mano o mirarla sonreír. El frío deja de sentirse al escucharla hablar mientras comparten un café frente a la fogata.
Y teme que aquello sólo sea porque es la única que a insistido en quedarse a su lado. Podría pasar con cualquier otra persona, quizás, por eso insiste en averiguarlo.
"Todavía necesito de espacio para apreciarte un poco más"
El día amanece helado y unas gotas de agua golpean suavemente su rostro. Agua dulce, filtrándose entre las rocas. Esta vez no ha sido Lyra quien lo despierta. Su pokémon sigue dormido y prefiere no molestarlo.
Sale de la cueva pero no ve a nadie. Hay alivio y algo de decepción, ella le ha hecho caso, que bien (qué mal). Esa contradicción le remueve los pensamientos y es estúpido. Al menos ya sabe qué se siente no tenerla a su lado una mañana helada. Regresa a la cueva, a la fogata moribunda.
Lyra no vuelve y es un alivio. El primer día sin ella transcurre sin pena ni gloria.
El segundo día es lo mismo.
El tercero empieza a sentirse extraño.
El cuarto confirma lo orgullosa que es y le causa reír.
El quinto no estaba planificado.
El sexto ocurre algo.
Una silueta se abre paso entre la nevada y Red se queda estático. Es un rostro adolorido y un pokémon con flamas chisporroteando. Un retador, como lo fue ella al conocerla.
Pero no es Lyra.
Aquello es decepcionante.
Sin embargo, comienza a sentir que está dando frutos.
Y vuelve a rumiar en su mente que cada mañana (nos veíamos), al medio días (ya sabías) en la tarde (dónde encontrarme).
"Tú sabes dónde estoy"
Y la insistencia de verla le hace rechazar de repente la soledad.
Piensa si capaz de abandonar su entrenamiento por ir tras de ella, tras una chica. Una chica testaruda y orgullosa como ninguna.
"Todo sería más fácil si pudiese odiarla"
Pero no puede.
Red toma sus cosas y deja dos tazas de hojalata en el suelo rocoso, junto a una fogata que ya murió y una nota escrita con carbón.
"Hace frío sin ti"
Alza vuelo en su charizard y la nieve de sus ojos se disipa sin darse cuenta. Rayitos de sol disparan sobre su piel, los mismos que ya no sentía al llegar allí, los mismos que ya no sintió en cuanto ella se fue.
Me gusta pensar en Lyra como una mandona sin remedio y de orgullo rebosante, y Red no puede no quererla por eso.
Es la primera vez en bastante tiempo que escribo y me emociona que sea Rekoto/Soulfulheartshipping. Una de mis parejas favoritas cuando era niña y a la que le tengo mucho cariño ahora. Me animaré a escribir más en el futuro, pero ahora estoy en un proyecto Pokeshipping así lo dejaré en pendiente. Muchas gracias por leer
Canción usada: Ruang Sendiri – Tulus
